El KKK era el ala terrorista del Partido Demócrata.

15 de mayo de 2008 a la 1:01 pm | Publicado en Democrat Party , KKK 

Los principales historiadores de nuestra nación revelan que el Partido Demócrata nos dio el Ku Klux Klan, los Códigos Negros, las Leyes de Jim Crow y otras leyes represivas que originaron multitud de asesinatos, linchamientos, mutilaciones e intimidaciones de miles de republicanos blancos y negros. Sobre la cuestión de la esclavitud: los historiadores dicen que los demócratas dieron sus vidas para ampliarla, los republicanos dieron sus vidas para prohibirla.

Los demócratas:
  • Los demócratas lucharon para expandir la esclavitud mientras los republicanos luchaban por acabar con ella.
  • Los demócratas aprobaron esas leyes discriminatorias de códigos negros y Jim Crow.
  • Los demócratas apoyaron y aprobaron el Compromiso de Missouri para proteger la esclavitud.
  • Los demócratas apoyaron y aprobaron la Ley de Kansas Nebraska para expandir la esclavitud.
  • Los demócratas apoyaron y apoyaron la decisión de Dred Scott.
  • Los demócratas se opusieron a educar a los negros ya asesinar a nuestros maestros.
  • Los demócratas lucharon contra las leyes anti-linchamiento.
  • El senador demócrata Robert Byrd de Virginia Occidental, es bien conocido por haber sido un “Kleagle” en el Ku Klux Klan.
  • El senador demócrata Robert Byrd de Virginia Occidental , personalmente obstruyó la Ley de Derechos Civiles de 1964 durante 14 horas seguidas para evitar que pasara.
  • Los demócratas aprobaron la Ley de Derogación de 1894 que revocó las leyes de derecho civil promulgadas por los republicanos.
  • Los demócratas declararon que preferirían votar por un “perro amarillo” que votar por un republicano, porque el Partido Republicano era conocido como el partido de los negros.
  • El presidente demócrata Woodrow Wilson, reintrodujo la segregación en todo el gobierno federal inmediatamente después de asumir el cargo en 1913.
  • La primera cita del presidente demócrata Franklin D. Roosevelt en la Corte Suprema fue un miembro vitalicio del Ku Klux Klan, el senador Hugo Black, demócrata de Alabama.
  • Laeleccióndel presidente demócrata Franklin D. Rooseveltpara el vicepresidente en 1944 fue Harry Truman, quien se había unido al Ku Klux Klan en Kansas City en 1922.
  • El presidente demócrata Franklin D. Rooseveltresistió los esfuerzos republicanos para aprobar una ley federal contra el linchamiento.
  • El presidente demócrata Franklin D. Roosevelt seopuso a la integración de las fuerzas armadas.
  • Los senadores demócratas Sam Ervin, Albert Gore, Sr. y Robert Byrd fueron los principales opositores de la Ley de Derechos Civiles de 1964.
  • Los demócratas apoyaron y respaldaron al juez John Ferguson en el caso de Plessy v Ferguson.
  • Los demócratas apoyaron a la Junta Escolar de Topeka Kansas en el caso de Brown v The Board of Education de Topeka Kansas.
  • El comisionado de seguridad pública demócrata Eugene “Bull” Connor, en Birmingham, Alabama, desató perros viciosos y convirtió mangueras contra manifestantes negros de derechos civiles.
  • Los demócratas eran quienes el Dr. Martin Luther King Jr. y los otros manifestantes estaban peleando.
  • El gobernador Democrat Georgia Lester Maddox “blandió un martillo del hacha para evitar que los negros patronizing su restaurante.
  • El gobernador demócrata George Wallace se paró frente a la escuela de Alabama en 1963, declarando que habría segregación para siempre.
  • El gobernador Faubus de Arkansas del demócrata intentó prevenir la segregación de las escuelas públicas de Little Rock.
  • El senador demócrata John F. Kennedy votó en contra de la Ley de Derechos Civiles de 1957.
  • El presidente demócrata John F. Kennedy se opuso a la Marcha de 1963 en Washington por el Dr. King.
  • El presidente demócrata John F. Kennedy , hizo que el Dr. King fuera escuchado e investigado por el FBI.
  • El mentor del presidente demócrata Bill Clinton fue el senador estadounidense J. William Fulbright, demócrata de Arkansas y partidario de la segregación racial.
  • El presidente demócrata Bill Clinton internó para J. William Fulbright en 1966-67.
  • El senador demócrata J. William Fulbright firmó el Manifiesto del Sur en oposición a la decisión de la Corte Suprema de Justicia de 1954 contra la Junta de Educación.
  • El senador demócrata J. William Fulbright se unió a los Dixiecrats en el filibustering de las leyes de derechos civiles de 1957 y 1964.
  • El senador demócrata J. William Fulbright votó en contra de la Ley de Derechos Electorales de 1965.
  • Los Demócratas del Sur se opusieron a la desagregación ya la integración.

Los demócratas se opusieron:

  1. La Proclamación de la Emancipación
  2. La decimotercera enmienda
  3. La Enmienda 14
  4. La Enmienda 15
  5. La Ley de Reconstrucción de 1867
  6. Los Derechos Civiles de 1866
  7. La Ley de Aplicación de 1870
  8. La Ley Forzada de 1871
  9. La Ley Ku Klux Klan de 1871
  10. La Ley de Derechos Civiles de 1875
  11. La oficina de Freeman
  12. La Ley de Derechos Civiles de 1957
  13. La Ley de Derechos Civiles de 1960
  14. La Comisión de Derechos Civiles de los Estados Unidos

Los republicanos dieron fuerte apoyo bipartidista y patrocinio para la siguiente
legislación:

Los republicanos:
  • Los republicanos promulgaron leyes de derechos civiles en los años cincuenta y sesenta, sobre la objeción de los demócratas.
  • Los republicanos fundaron los HBCU (Colegios Negros Históricos y Universidades) e iniciaron la NAACP para contrarrestar las prácticas racistas de los demócratas.
  • Los republicanos empujaron gran parte de la innovadora legislación de derechos civiles en el Congreso.
  • Los republicanos lucharon contra la esclavitud y enmendaron la Constitución para otorgar a los negros la libertad, la ciudadanía y el derecho al voto.
  • Los republicanos impulsaron gran parte de la innovadora legislación sobre derechos civiles desde la década de 1860 hasta la década de 1960.
  • El presidente republicano Dwight Eisenhower envió tropas al sur para desagregar las escuelas.
  • El presidente republicano Eisenhower designó al juez Earl Warren ante el Tribunal Supremo, lo que dio lugar a la decisión de Brown contra la Junta de Educación de 1954.
  • El senador republicano Everett Dirksen de Illinois, y no el presidente demócrata Lyndon Johnson, fue quien impulsó las leyes de derechos civiles de los años sesenta.
  • El senador republicano Everett Dirksen de Illinois escribió el lenguaje para la Ley de Derechos Electorales de 1965.
  • El senador republicano Everett Dirksen de Illinois también elaboró ​​el lenguaje para la Ley de Derechos Civiles de 1968 que prohibía la discriminación en la vivienda.
  • Republicano y negro estadounidense, A. Phillip Randolph, organizó la marcha de 1963 por el Dr. King en Washington.

La Ley de Derechos Civiles de 1964 Roll Call Vote: En la Cámara, sólo el 64 por ciento de los demócratas (153 sí, 91 no ), pero el 80 por ciento de los republicanos ( 136 sí, 35 no) , votaron por ella. En el Senado, mientras que sólo el 68 por ciento de los demócratas aprobó el proyecto de ley ( 46 sí, 21 no) , el 82 por ciento de los republicanos votaron a favor de promulgarlo ( 27 sí, 6 no) .

Thaddeus Stevens, un republicano radical que introdujo una legislación para dar a los afroamericanos los llamados 40 acres y una mula y los demócratas votaron abrumadoramente en contra de la ley.

Durante los debates del Senado sobre la Ley Ku Klux Klan de 1871, se reveló que los miembros del Partido Demócrata formaron muchas organizaciones terroristas como Ku Klux Klan para asesinar e intimidar a los votantes afroamericanos. La Ley Ku Klux Klan fue un proyecto de ley presentado por un Congreso Republicano para detener las actividades de Klan.

La historia revela que los demócratas lincharon, quemaron, mutilaron y asesinaron a miles de negros y destruyeron completamente ciudades y comunidades enteras ocupadas por negros de clase media, como Rosewood, Florida, el Distrito de Greenwood en Tulsa Oklahoma y Wilmington, Carolina del Norte.

La historia revela que fueron los Abolicionistas y los Republicanos Radicales como Henry L. Morehouse y el General Oliver Howard quienes comenzaron muchos de los tradicionales colegios negros, mientras los demócratas luchaban por mantenerlos cerrados. Muchas de nuestras universidades negras tradicionales se nombran después de republicanos blancos.

Después de dar exclusivamente a los demócratas sus votos durante los últimos 25 años, el afroamericano promedio no puede apuntar a una sola pieza de la legislación de derechos civiles patrocinada exclusivamente por el Partido Demócrata que fue diseñado específicamente para erradicar los problemas únicos que los afroamericanos enfrentan hoy.

A partir de 2004, el Partido Demócrata (el partido político más viejo en América) nunca ha elegido a un hombre negro al Senado de los Estados Unidos, los republicanos han elegido tres.

 

Origen: KKK | El Partido Demócrata Real

Buenas noticias inventadas – Jesús M Pérez Triana / Guerras Posmodernas

Buenas noticias inventadas

Ayer pasó algo curioso. El periodista Rafael Núñez Huesca cayó en la cuenta que el Telediario de las 15:00 de La 1 (hora peninsular) incluyó la noticia de una concentración de musulmanes en repulsa por los atentados en Cataluña donde se veía a gente con “abrigos y bufandas”. Capturó ese momento y lo compartió en Twitter.

Como en las actuales circunstancias proliferan bulos de todo tipo me animé a verlo y comprobé que en los archivos de RTVE.es aparecen esas imágenes. Entonces lo siguiente que hice fue acudir a la página de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) para ver qué temperatura hace estos días en Fuenlabrada, ya que uno de los carteles es de una organización musulmana de ese municipio madrileño. El termómetro ha estado marcando entre 15 y 30 grados, así que no parecía que fuera un tiempo propicio para ir bien abrigado. Entonces me fijé en los edificios y me puse a buscar concentraciones de repulsa contra atentados yihadistas llevadas a cabo por colectivos musulmanes en Madrid. Allí apareció una noticia en el diario madrileño El Mundo que daba cuenta de una realizada en enero de 2015. La noticia se ilustraba con la siguiente foto:

Foto de Javier Barbancho. 11 de enero 2015 en Madrid. Pie de foto original: “Concentración en Atocha. Cientos de musulmanes y árabes,piden por el Islam paz, no al terrorismo, respeto a las mezquitas, etc, Condena de atentado en Francia”. Foto vía El Mundo.

Y aquí un fotograma que he capturado.

Imagen del Telediario de las 15:00 (hora Peninsular) del viernes 18 de agosto de 2017.

Como pueden ver se trata de la misma concentración celebrada cerca de la Estación de Atocha en Madrid en enero de 2015. Podríamos pensar que se “coló” esta noticia pero pocos segundos después de que se emitiera la imagen anterior aparecía un rótulo informando que se trataba de una manifestación de rechazo a los atentados en Cataluña.

Imagen del Telediario de las 15:00 (hora Peninsular) del viernes 18 de agosto de 2017.

Entonces me surgió la duda. ¿Cómo pudo equivocarse la primera cadena de la televisión pública española y emitir una noticia correspondiente a un acontecimiento ocurrido en enero de 2015?  Supongo que, como es verano, andan escasos de personal por las vacaciones y, a lo mejor, no tenían un equipo móvil que mandar a recoger el testimonio del portavoz de alguna asociación musulmana, cuyos miembros probablemente también estén de vacaciones. Así que, a falta de cámara y a falta de entrevistado, emitieron un acontecimiento ya pasado para mostrar al público la noticia real de que hay musulmanes españoles que rechazan el terrorismo yihadista.

Siempre podían habar optado por meter imágenes de archivo mientras una voz en off daba cuenta de los diferentes comunicados de asociaciones musulmanas españolas que han condenado los atentados de Cataluña. Así que estamos ante un error garrafal que espero alguien explicará o ante un intento de hacer pedagogía desde la cadena pública. Si se trata de lo segundo, la pregunta inevitable entonces es en cuántos asuntos más existe una directiva política para que las noticias eduquen al público incluso a costa de la realidad y quiénes toman esa decisión.

Después de compartir en Twitter el hallazgo, del que no fui el primer descubridor, el profesor Rafael Grasa apareció de la nada para insistirme en que era irrelevante que la noticia fuera falsa. Según él, lo importante es que existe una realidad objetiva de musulmanes en España que condenan el terrorismo, como los que él pudo ver en alguna concentración pública en Cataluña. El punto de vista es interesante porque cambia el criterio de lo que es correcto en los medios. No se trata de la veracidad en sí misma sino de un “espíritu de veracidad”. Es decir, al transmitir una crónica de un encuentro deportivo da igual los entresijos. importante es dar correctamente el resultado o al menos acertar con quién ganó. Es decir, lo que cuenta al dar la noticia es la intención con la que se da .

Rescato lo que dije en “La postverdad era esto“:

He visto casos de periodistas españoles que cuando se les señala los errores, inexactitudes y omisiones en sus crónicas o su análisis sobre la cuestión palestina muestran absoluta indiferencia porque consideran que hay una verdad de fondo en su sesgo anti-israelí. Así que si una crónica está llena de errores o mentiras es irrelevante porque le transmite una verdad absoluta al lector: los israelíes son unos hijos de la gran puta. No importa la noticia, sino la buena intención con la que se escribe.

La sensación que tengo ahora es que alguien ha decidido convencernos de que los inmigrantes musulmanes son buena gente y han decidido hacer pedagogía al respecto. Vean el siguiente tuit:

Mi madre estaba a 2 calles de las Ramblas. Un taxista marroquí la ha llevado gratis a casa y le ha dicho q no todos son iguales. 

Más de 50.000 personas lo compartieron y más de 84.000 le dieron al “me gusta” de Twitter. Tan emotiva historia del taxista marroquí fue recogida por la página web del canal de televisión La Sexta. Fue tal el impacto del tuit que en algún momento alguien cayó en la cuenta de que la historia se repetía. Había en Twitter una legión de hermanos cuya madre fue trasladada en Barcelona por un taxista marroquí y además lo contaban todos con las mismas palabras. ¿Un meme que alguien ordenó repetir? ¿Un red de bots? Quién sabe. Pero alguien decidió que debíamos enternecernos con la historia de un taxista marroquí.

Y así llegamos al tema que abordé aquí hace semanas: el traslado a Europa de migrantes por parte de buques fletados por ONGs que los recogen de manos de las mafias y los desembarcan en Italia. Dije que el asunto era una bomba de relojería y en este tiempo ha estallado: Italia ha impuesto un “código de conducta” a las ONGs y ha desplegado un buque militar en la costa libia, algunas ONGs se han retirado de la zona, las autoridades libias han decidido implicarse más, las autoridades italianas han mostrado la complicidad de una ONG con los traficantes de personas, etc. La cuestión que descubrí que la narrativa de ONGs y medios eran engañosa. Estos últimos habían adoptado la narrativa de las ONGs de forma acrítica, cuando fuera de España medios británicos o alemanes habían mostrado ya el asunto, que era fácil de comprobar mediante el Sistema de Identificación Automático (AIS en sus siglas en inglés) que, vía páginas como VesselFinder.com y MarineTraffic.com, nos permite saber qué pasa en la costa libia. Nuevamente, alguien decidió que las noticias sobre ONGS salvando vidas en el Mediterráneo era muy vendible y muchos se han aferrado a ella. De nuevo, lo importante no es la realidad. Lo importante es ser buena persona, tener buenos sentimientos y contar una historia positiva. ¿En cuántas cosas más nos están vendiendo la moto? Es triste decirlo. Pero estamos en la era de las Fake News.

Origen: Buenas noticias inventadas – Guerras Posmodernas

El islamismo en tiempos de guerra -Mauricio Rojas / El Librero

Para sobrevivir en el largo plazo, el islam debe iniciar una retirada desde su concepción original totalizante hacia la esfera puramente espiritual y privada.

La brutal expansión del así llamado Estado Islámico en Irak y Siria ha dejado estupefacto al mundo. Nada parecido se había visto desde los tiempos de Stalin, Hitler y Pol Pot, y la amenaza no se circunscribe al Oriente Medio. Las redes del Estado Islámico se extienden muy lejos de las fronteras de los países musulmanes, tal como lo muestra su capacidad de enrolar como combatientes a miles de jóvenes provenientes de Europa Occidental y Estados Unidos. Se trata de una de las manifestaciones más violentas del islamismo o “islam político”, como se autodenomina, y por ello es importante hacer un esfuerzo por entender los fundamentos de esta corriente político-religiosa.

¿Qué es el islamismo?

El islamismo no es más que el fundamentalismo movilizado políticamente en torno a tres objetivos fundamentales. En primer lugar, está el objetivo estratégico de la gran cruzada emprendida ya por Mahoma, a saber, la islamización del mundo, extendiendo la así llamada “Casa del Islam” (Dār al-Islām) hasta absorber completamente ese mundo exterior llamado “Casa de la Guerra” (Dār al-Harb), donde aún reina la ignorancia (jahiliyyah) acerca del mensaje divino transmitido por Mahoma. En segundo lugar, tenemos la islamización plena de las sociedades musulmanas, es decir, su sometimiento integral e irrestricto a la ley islámica, de acuerdo al arquetipo de la umma o “comunidad de los creyentes” instituida por Mahoma en Medina. Esta intención restauradora es la que hace del islamismo un fundamentalismo militante o, en sus variantes yihadistas, un fundamentalismo armado.

A estas dos finalidades, ampliamente reconocidas como características del islamismo, se le suma un tercer gran objetivo, que no es otro que destruir toda interpretación del islam que no sea la propia. Ello explica el carácter de guerra civil musulmana que adopta el islamismo en su versión yihadista. Aquí, simplemente, no hay perdón, y hay que recordar que se trata de una lucha fratricida que, al menos entre sunitas y chiitas, lleva ya más de 1.300 años, es decir, desde la batalla de Kerbala el año 680, aún recordada con gran devoción por los musulmanes chiitas.

La lista de enemigos definida por el Estado Islámico en sus proclamas, por ejemplo aquella instaurando el califato el 29 de junio de 2014, refleja nítidamente estos objetivos. Primero están los rāfidah (chiitas), luego los murtaddīn (apóstatas) y tawāghīt (idólatras o falsos líderes musulmanes), y finalmente las naciones del kufr(pecado), alusión al mundo no islámico donde habitan los kuffār (infieles).

Resumiendo, podemos decir que la lucha islamista –ya sea de raigambre sunita o chiita– tiene un horizonte global, pero su punto de partida son los propios países islámicos que habrían abandonando la pureza del credo original de Mahoma, cayendo nuevamente en aquella jahiliyyah que los caracterizaba antes de la revelación del Corán. Esta es la visión, extraordinariamente influyente, lanzada por Sayyid Qutb (1906-1966; especialmente en su obra Hitos en el camino), el principal teórico de los Hermanos Musulmanes de Egipto. La profesión de fe de los Hermanos Musulmanes es, a su vez, la mejor síntesis posible da las ideas islamistas, cualesquiera que sea su expresión concreta: “Alá es nuestro fin, el Profeta nuestro guía, el Corán nuestra constitución, la yihad nuestro camino y la muerte por Alá nuestro objetivo supremo.”

Utopía islamista y carácter totalizante del islam

La utopía del islamismo es la creación de la ummat al-Islamiyah o comunidad islámica universal regida, de acuerdo a la tradición sunita ampliamente mayoritaria, por un califa o vicario (halifa) del “mensajero de Alá” (rasul Allah, denominación de Mahoma). De allí el título, halifa rasul Allah, adoptado desde el primer sucesor de Mahoma, Abú Bakr, hasta el autoproclamado jefe del Estado Islámico, Abú Bakr al-Baghdadi.

Esta posición es muy distinta de, por ejemplo, la de los Papas católicos (“Vicario de Cristo”) ya que el califa es, simultáneamente, un jefe espiritual, político y militar. Esta diferencia es clave, ya que alude a dos características cardinales que separan al cristianismo del islam y que, a su vez, son vitales para entender la fuerza del mensaje islamista entre muchos musulmanes. En primer lugar, el cristianismo no es fundacionalmente totalizante (si bien tendería a serlo al pasar a ser, en distintos lugares y épocas, una religión de Estado) y por ello no se articula originalmente como una religión que pretenda regir los asuntos de este mundo. “Dad al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios” y “Mi Reino no es de este Mundo” son dos síntesis bíblicas de esta distancia respecto del orden social y político terrenal que no existe en el islam.

Esto hace que para el cristianismo sea posible, sin alterar sus fundamentos últimos, aceptar una sociedad secularizada, mientras que para el islam una sociedad no regida por la ley islámica o sharia es, en principio, inaceptable. También lo es la democracia, ya que ésta se basa en la plena soberanía popular mientras que en el islam la soberanía siempre recae, en último término, en Alá, y los hombres deben limitarse a reconocerla y aplicarla. Los musulmanes pueden tolerar, por razones de hecho, el vivir en sociedades secularizadas y democráticas, pero nunca pueden dejar de aspirar, sin faltar a su fe, a crear una sociedad plenamente islamizada. Esto no implica, sin embargo, que todos deban ser musulmanes, pudiendo existir otras fes monoteístas en calidad “minorías protegidas”, siempre que se sometan a la ley islámica. Al respecto, hay que recordar que de acuerdo al Corán la conversión forzosa al islam no está permitida (“No ha de existir coacción en la religión”, dice la famosa aleya 2:256).

En segundo lugar, a diferencia de Mahoma, Cristo no fue ni pretendió jamás ser un jefe político-militar ni tampoco el creador de un orden social determinado. La figura de Cristo dirigiendo sus ejércitos espada en mano es tan ajena a los evangelios como es natural la figura de Mahoma combatiendo en las célebres batallas de Badr (624) y Uhud (625), donde incluso resulta herido. De esta manera, Mahoma definió mediante sus actos el amplio campo de la yihad (esfuerzo, especialmente en la expresión coránica al-jihad fi sabil Allah, es decir, “esfuerzo en el camino de Alá”), que va desde la lucha espiritual interior (la así llamada “yihad mayor”) a la lucha, pacífica o violenta, contra otros (la “yihad menor”). Esta última puede ser tanto defensiva (proteger los territorios ya incorporados a la “Casa del Islam”) como ofensiva (extender los dominios del islam a nuevas tierras).

En suma, mientras que el cristianismo nació para resistir al mundo o incluso para apartarse de él, el islam lo hizo para conquistarlo y gobernarlo. El cristianismo pretende originalmente divulgar una “buena nueva” (evangelio) espiritual, mientras que la buena nueva del islam trata del conjunto de la sociedad y de un reino que sí es de este mundo.

Raíces históricas del islamismo

Una explicación común sobre la razón de ser del islamismo plantea que éste sería una reacción ante la modernización que se difunde globalmente bajo la influencia occidental. Otros ponen el acento en la amenaza o intromisión político-militar de las potencias occidentales en el mundo musulmán. Este tipo de explicaciones tiene, sin duda, mucho de verdad, pero tiende a olvidar que las primeras reacciones islamistas anteceden en mucho a estos fenómenos y constituyen un rasgo permanente de la historia islámica.

Un breve recorrido por esa historia puede aclarar este punto. La expansión inicial del islam fue extraordinaria y apenas a cien años de la muerte de Mahoma (632) el imperio árabe-musulmán se extendía desde el Indo hasta el Atlántico. Este desarrollo espectacular puso a una sociedad tribal en contacto con grandes culturas, como la helenística, la persa y la hindú. Bajo su atracción, el centro político del imperio islámico basculó rápidamente desde Medina hacia esas zonas más desarrolladas, asentándose primero en Damasco (bajo la dinastía de los Omeyas, 661-750) y luego, bajo los Abasíes, en la recién construida Bagdad en plena Mesopotamia. Esta expansión creó un impulso dentro del islam similar a aquel que tempranamente experimentó el judeocristianismo, es decir, a dejar de ser una religión tribal para convertirse en una religión universal, capaz de difundirse entre otros pueblos e incorporar parte de la rica herencia cultural de los mismos (así, del mestizaje simbólico entre Jerusalén y Atenas, nació el cristianismo).

Esta aspiración más abierta y cosmopolita fue el secreto del momento más esplendoroso de la civilización islámica: los dos primeros siglos del Califato de Bagdad (750-944). Es en ese ambiente que surgen, ya en el siglo VIII, escuelas de pensamiento islámico como los mutazilíes, claramente influenciados por el racionalismo griego y hasta hoy objeto de odio de parte de las corrientes tradicionalistas del islam.

Ahora bien, fue justamente este inicio prometedor el que desencadenó la primera reacción fundamentalista en la historia del islam, en lo que sería una de sus características recurrentes donde los intentos de apertura y mestizaje cultural se ven revertidos por largos períodos de reacción islamista bajo la bandera del retorno “a la pureza de los orígenes”, es decir, al espíritu tribal del primer islam.

Con la desintegración del Califato de Bagdad, ese mundo islámico en que las elites eran fieles al Corán pero leían también las traducciones de los clásicos de la Antigüedad greco-latina, tal como se inspiraban en la cultura jurídico-política de Bizancio y en los sofisticados estilos de vida persas, terminó siendo destruido por el localismo y la reacción popular guiada por los ulemas (“doctores de la religión” y líderes locales). La consecuencia fue el surgimiento de una férrea ortodoxia jurídico-religiosa, basada exclusivamente en el Corán y la Sunna del Profeta (recolección de relatos autentificados de la vida y los dichos de Mahoma o hadices). A partir de ello se fija la ley divina o sharía, que rige toda la vida social, y el islam, especialmente en su versión sunita, pasa a ser una “religión del recuerdo” o la “imitación” (taqlid), que no conoce concepto más aborrecido que el de bid’a o innovación (sinónimo de herejía).

Wahhabismo e islamismo

Durante la larga evolución histórica del islam se dieron nuevos ejemplos, habitualmente en las periferias del mundo islámico, de mestizaje y pluralismo. Fue así como se construyó el esplendor del Califato de Córdoba (929-1031) o del reinado de Akbar en la India (1556-1605). En el caso de la España musulmana, la reacción vino, primero, desde Mauritania y Malí, origen de la expansión Almorávide, y luego se intensificó con los Almohades de origen bereber. En el caso de la India musulmana, fue el emperador Aurangzeb (1658-1707) quien destruyó la notable obra de apertura y sincretismo religioso-cultural de Akbar.

Sin embargo, el caso más extremo y relevante de reacción islamista se da en la propia cuna del islam, la Península Arábiga. Se trata del wahhabismo, también conocido bajo la denominación genérica de salafismo (de salaf o “ancestro”, referido a las primeras tres generaciones de seguidores de Mahoma como modelo ideal de musulmán). Esta es la principal corriente fundamentalista sunita de la que provienen, entre otros, Al Qaida, el Estado Islámico, Boko Haram en Nigeria, Al-Shabaab en Somalia, Al-Nour en Egipto y los talibanes de Afganistán. Deriva su nombre de Muhammad ibn Abdul-Wahhāb (1703-1792), cuyas doctrinas ascéticas fueron una reacción extremadamente virulenta contra lo que interpretaba como una degeneración del islam, particularmente bajo los impulsos místicos del sufismo. Esto lo llevó a predicar la absoluta unidad y centralidad de Alá (al-Taweed), lo que incluso indujo a destruir cúpulas, minaretes y monumentos funerarios, especialmente aquellos asociados con Mahoma y sus compañeros, que pudiesen distraer al creyente del culto único a Alá. Esta obra de destrucción, que el Estado Islámico sigue promoviendo hoy en día, conoció su momento culminante a comienzos en el siglo XIX, cuando las fuerzas saudíes conquistaron La Meca, Medina, Kerbala y Nayaf.

Una de las principales fuentes de inspiración de Ibn Abdul-Wahhāb fue Taqi al-DinIbn Taymiyyah (1263-1328), gran predicador fundamentalista de la yihad militar y el uso de la excomunión (takfir) contra otros musulmanes, que pasaban de esa manera a ser apóstatas. En su caso, los enemigos y “falsos musulmanes” eran los conquistadores mongoles y sus colaboradores, pero su llamado a la yihad contra otros (“falsos”) musulmanes fue retomado de manera genérica por Ibn Abdul-Wahhāb, pasando a constituir la referencia clave de todo el pensamiento salafista hasta nuestros días, tal como lo demuestran, entre otros, Osama bin Laden y los líderes del Estado Islámico.

Tanto el papel histórico de Ibn Abdul-Wahhāb como su importancia actual se fundan en su alianza con un jefe tribal, Muhammad ibn Saud, que adoptó sus doctrinas como base religiosa de sus intentos por unificar Arabia. Los descendientes de ibn Saud fundarían, en 1932, la Arabia Saudita que hoy conocemos y que es la base de un fundamentalismo wahhabí que extiende su influencia dentro y fuera del mundo musulmán con la ayuda de la riqueza petrolera de ese país. No es por ello ninguna casualidad que Osama bin Laden provenga de Arabia Saudita o que muchas de las tribus iraquíes que sostienen el Estado Islámico estén emparentadas con tribus sauditas.

Tiempos de guerra

Vivimos en tiempos de guerra, global, implacable y prolongada, con el islamismo armado o yihadismo. El avance genocida del Estado Islámico y sus ramificaciones internacionales nos han obligado a reconocer esta penosa realidad. El escenario actual de la guerra es el Oriente Medio, pero pronto lo veremos extenderse, bajo nuevas formas, por otras latitudes. Hay miles de jóvenes que viven en las sociedades occidentales que ya son parte o están deseosos de ser parte de la yihad global. Esto es lo urgente, lo que debemos combatir aquí y ahora con toda decisión. Sin embargo, lo decisivo será enfrentar la corriente ideológico-religiosa de la que se nutre el yihadismo y que, como hemos visto, está enraizada en los fundamentos mismos del islam.

Debemos, en otras palabras, reconocer que existe un problema dentro del islam que reside en su aspiración central, incompatible con una sociedad abierta y democrática, de regir la vida social en su integridad. Esta aspiración, y no sólo los métodos más o menos extremos para alcanzarla, es el quid del problema. En este sentido, es sintomático que la crítica al yihadismo proveniente del islam institucionalizado (como la del Gran Muftí de Egipto y otras autoridades similares) se centre en la brutalidad de los métodos usados o en la proclamación ilegítima del califato, pero cuidándose de entrar en el fondo del asunto, ya que sabe que en ese terreno el islamismo tiene muchos triunfos en la mano.

Esta es la gran encrucijada del islam contemporáneo y debiera también ser encarada, clara y honestamente, por aquellos musulmanes reformistas que quieren hacer del islam una religión moderna. Para sobrevivir en el largo plazo, el islam debe iniciar una retirada desde su concepción original totalizante hacia la esfera puramente espiritual y privada. Queda por ver si ello será posible.


Fuente: el librero

Cómo convertir Cataluña en un vivero de islamistas – Luis Del Pino

Hace menos de dos años, publiqué un editorial que esta semana ha vuelto a adquirir una desgraciada actualidad. Aquel editorial se llamaba “República Islámica de Cataluña”. Permítanme que rescate algunos párrafos de ese editorial, actualizando los datos:

Según el último censo realizado por la Unión de Comunidades Islámicas de España, en Cataluña hay 515.482 musulmanes, más que votantes de la CUP, más que votantes de Podemos, más que votantes del PP, tantos como votantes tuvo el PSC en las últimas elecciones autonómicas.

En términos relativos, el porcentaje de población musulmana en Cataluña alcanza el 6,9%, mientras que en el resto de España es el 3,6%, prácticamente la mitad. En Gerona, los musulmanes son ya el 11,1% de la población.

Más llamativa aún que las cifras actuales, es la evolución de esas cifras: hace quince años, había unos 30.000 musulmanes en Cataluña; ahora superan el medio millón. Y los nacimientos de hijos de padres musulmanes representan ya más del 10% del total en esa comunidad autónoma.

Para acabar de completar el panorama, 79 de las 109 mezquitas salafistas que hay en España se encuentran en Cataluña.

¿A qué se debe esa anomalía estadística? ¿Cómo es posible que en Cataluña haya el doble de población musulmana que en el resto de España?

Pues tiene una fácil explicación, que ilustra lo que son los efectos secundarios de las políticas demenciales, en este caso las lingüísticas. De un lado, la política de inmersión educativa en catalán y de proscripción social del castellano ha actuado como freno para la inmigración procedente de los países hispanoamericanos. Si eres peruano y quieres trabajar en España, ¿para qué vas a complicarte yendo a un sitio donde os obligan a ti y a tus hijos a aprender un idioma nuevo? Es mucho más fácil (y más lógico) irse a trabajar a cualquier otro punto de España, donde no tienes problema ninguno de idioma. Ese fenómeno creó un vacío en Cataluña y los puestos de trabajo no cubiertos por hispanoamericanos tendieron a cubrirse con inmigrantes de otros lugares, principalmente norteafricanos y pakistaníes.

Pero no solo es que los inmigrantes hispanoamericanos se vieran disuadidos de ir a Cataluña, sino que el gobierno catalán ha adoptado una política consciente, orientada a primar la inmigración procedente de Marruecos.

Angel Colom, el que fuera secretario general de Esquerra Republicana de Cataluña hasta el año 1996 (fecha en la que abandonó ERC junto con Pilar Rahola), terminó ingresando en el partido de Jordi Pujol y fue nombrado sucesivamente embajador oficioso de la Generalidad en Marruecos, secretario de inmigración en la ejecutiva de CDC y director de la Fundación Nous Catalans. Desde esos puestos, Colom se dedicó a animar a la inmigración de jóvenes marroquíes a Cataluña, a estrechar lazos con la comunidad islámica con el fin de sumarla a la causa separatista y a visitar las mezquitas para dejar caer que a los inmigrantes les resultaría más fácil obtener la nacionalidad catalana en una futura Cataluña independiente, que la española.

La penúltima vez que Colom saltó a los medios fue en mayo de 2013, cuando el marroquí Noureddin Ziani (colaborador de Angel Colom y uno de los altos cargos de la Fundación Nous Catalans) fue deportado a Marruecos a solicitud del CNI, por promover el salafismo.

Hace algunos años, el periódico El País publicó un artículo en el que se daba cuenta del peregrinaje proselitista de Colom por las mezquitas y asociaciones musulmanas de Arenys de Mar, Manresa o El Raval, peregrinaje que Colom justificaba con estas palabras: “No se puede construir un Estado catalán sin la participación de los catalanomarroquíes”. Lo cual plantea con toda su crudeza la hispanofobia que anida en el corazón de todo buen separatista: mientras que a los españoles se les niega el derecho a opinar sobre el futuro de Cataluña, a los marroquíes sí están dispuestos a concederles ese derecho. Paradojas de la vida.

Hasta aquí aquel editorial de hace dos años. Esta semana, algunos de esos a los que desde el separatismo se llamaba con el paternalista nombre de “catalanomarroquíes” han perpetrado una masacre terrorista en Barcelona.

Evidentemente, el terrorismo ataca donde y cuando puede. E igual que se ha atentado esta semana en las Ramblas, mañana podría ser Madrid o cualquier otra ciudad española el objetivo de los islamistas. Pero está claro que las redes de captación yihadista son tanto más efectivas cuanto mayor es el número de personas a las que poder adoctrinar. No es casualidad que Cataluña albergue 3 de cada 4 mezquitas radicales, según datos de los propios mozos de escuadra: los radicales, como cualquier otra organización, se asientan allí donde un mismo esfuerzo les puede proporcionar mayores réditos, en forma de nuevos voluntarios. Es decir, se asientan preferentemente allí donde hay más población musulmana.

En su afán por desmarcarse de todo lo que oliera a España o a español, el nacionalismo ha creado en Cataluña un auténtico vivero de terroristas radicales que jamás se considerarán, por supuesto, ni catalanes ni españoles, y que han esta semana han demostrado con qué facilidad se pueden teñir de sangre las calles de cualquier ciudad desprevenida.

Origen: Libertad Digital

Cardenal Sarah: ¿Quién se enfrentará a los modernos perseguidores de la Iglesia? – María Arratíbel

María Arratíbel, el 15.08.17 a las 12:38 AM

Las diócesis de Luçon y Maillezais nacieron el 13 de agosto de 1317. Para festejar este año el 700 aniversario de las mismas han contado con un invitado de excepción: el Cardenal Robert Sarah. En una visita que realizó en 2012 al mismo lugar, el Cardenal –que debe mucho de su vocación y formación a misioneros originarios de la Vendée, región en la que se encuentran estas diócesis- declaraba: “Si soy sacerdote, obispo y cardenal, ¡lo debo a la diócesis de Luçon!”

A modo de interludio entre los dos artículos que ya hemos publicado sobre la guerra de la Vendée (1 y 2) y el que publicaremos próximamente, les ofrecemos hoy la homilía completa que el Cardenal Sarah ofreció en la localidad vandeana de Le Puy du Fou el pasado sábado 12 de agosto de 2017.

Homilía de la misa de víspera del domingo XIX del tiempo ordinario por el Cardenal Robert Sarah:

Hermanos:

Ofrecemos esta noche el sacrificio de la misa por el descanso de todos los benefactores de Puy du Fou[1] fallecidos desde el comienzo de esta bella obra hace cuarenta años.

Por vuestro trabajo, todos los que hoy estáis aquí congregados, despertáis cada tarde la memoria de este lugar. El castillo de Puy du Fou, ruina dolorosa, abandonada por los hombres, se alza como un grito hacia el cielo. Con las entrañas abiertas, recuerda al mundo que, frente al odio por la fe, un pueblo se levantó: ¡El pueblo de la Vendée!

Queridos amigos, dando vida a estas ruinas, cada noche, dais vida a los muertos. Dais vida a todos aquellos vandeanos muertos por su fe, por sus iglesias y por sus sacerdotes.

Vuestra obra se eleva subre esta tierra como un canto que lleva consigo el recuerdo de los mártires de la Vendée. ¡Hacéis revivir a esos trescientos mil hombres, mujeres y niños, víctimas del Terror! Dais voz a aquellos a quienes se quiso silenciar, ¡porque rechazaban la mentira de la ideología atea! ¡Rendís homenaje a aquellos a quienes se pretende ahogar en el olvido porque rechazaban que se les arrancara la libertad de creer y de celebrar la misa!

Os lo digo solemnemente: vuestro trabajo es justo y necesario. Con vuestro arte, vuestros cantos, vuestras proezas técnicas, ofrecéis al fin una digna sepultura a todos esos mártires a los que la Revolución quiso dejar sin tumbas, abandonados a los perros y los cuervos. Vuestro trabajo es más que una obra simplemente humana: es como la obra de una Iglesia.

¡Vuestro trabajo es necesario, especialmente en nuestro tiempo, que parece embobado. Frente a la dictadura del relativismo, frente al terrorismo del pensamiento que, de nuevo, quiere arrancar a Dios del corazón de los niños, necesitamos reencontrar la frescura de espíritu, la simplicidad alegre y ardiente de estos santos y mártires.

Cuando la Revolución quiso privar a los vandeanos de sus sacerdotes, todo un pueblo se sublevó. ¡Ante los cañones, estos pobres solo tenían sus bastones! ¡Frente a los fusiles, sólo poseían sus hoces! ¡Frente al odio de las columnas infernales, sólo presentaban su rosario, su oración y el Sagrado Corazón bordado en su pecho!

Hermanos, los vandeanos simplemente pusieron en práctica lo que nos enseñan las lecturas de hoy. Dios no está en el trueno ni los relámpagos, no está en el poder o el ruido de las armas, ¡se esconde en la brisa ligera!

Frente al despliegue planificado y metódico del Terror, los vandeanos sabien bien que serían aplastados. Sin embargo, ofrecieron cantando su sacrificio al Señor. Fueron esa brisa ligera, brisa aparentemente barrida por la poderosa tempestad de las “columnas infernales”.

Pero Dios estaba allí. ¡Su poder se reveló en la debilidad! La historia –la verdadera historia- sabe que en el fondo los campesinos vandeanos triunfaron. Con su sacrificio impidieron que la mentira de la ideología se erigiera en maestra. Gracias a los vandeanos, la Revolución ha tenido que quitarse la máscara y revelar su rostro de odio hacia Dios y hacia la fe. Gracias a los vandeanos, los sacerdotes no se convirtieron en los esclavos serviles de un estado totalitario y pudieron ser los servidores libres de Cristo y de la Iglesia.

Los vandeanos oyeron la llamada que Cristo nos lanza en el Evangelio de hoy: “¡Confiad! ¡Soy yo, no temáis!” Cuando rugía la tempestad, cuando la barca hacía aguas por todas partes, no tuvieron miedo…tan seguros estaban de que, más allá de la muerte, el Corazón de Jesús sería su única patria.

Hermanos míos, los cristianos necesitamos ese espíritu de los vandeanos. ¡Necesitamos ese ejemplo! ¡Como ellos, tenemos que abandonar nuestros campos y cosechas, dejar sus surcos, para combatir no por intereses humanos, sino por Dios!

¿Quién se levantará hoy por Dios? ¿Quién se enfrentará a los modernos perseguidores de la iglesia? ¿Quién tendrá el coraje de levantarse sin otras armas que el rosario y el Sagrado Corazón, para enfrentarse a las columnas de la muerte de nuestro tiempo que son el relativismo, el indeferentismo y el desprecio de Dios? ¿Quién dirá a este mundo que la única libertad por la que merece la pena morir es la libertad de creer?

Como nuestros hermanos vandeanos de otro tiempo, estamos llamados hoy a dar testimonio, es decir, ¡al martirio! Hoy en Oriente, en Pakistán, en África, nuestros hermanos cristianos mueren por su fe, aplastados por las columnas del islamismo perseguidor.

Y tú, pueblo de Francia, tú, pueblo de la Vendée, ¿cuándo te levantarás con las armas pacíficas de la caridad y la oración para defender tu fe? Amigos, la sangre de los mártires corre por vuestras venas, ¡sed fieles! Somos todos espiritualmente hijos de la Vendée mártir. Incluso nosotros, los africanos, que hemos recibido tanto de los misioneros vandeanos que vinieron a morir entre nosotros para anunciar a Cirsto. Debemos ser fieles a su herencia.

Las almas de estos mártires nos rodean en este lugar. ¿Qué nos dicen? ¿Qué quieren transmitirnos? Para empezar su coraje. Cuando se trata de Dios no hay otro compromiso, ¡el honor de Dios no se disputa! Y ello debe empezar por nuestra vida personal, de oración y de adoración. Es tiempo, hermanos míos, de rebelarnos contra el ateísmo práctico que asfixia nuestras vidas. ¡Oremos en familia, pongamos a Dios en priimer lugar! ¡Una familia que reza es una familia que vive! ¡Un cristiano que no reza, que no sabe dejar sitio a Dios a través del silencio y la adoración, acaba muriendo!

Del ejemplo de los vandeanos debemos también aprender el amor al sacerdocio.Se rebelaron porque sus “buenos curas” eran amenazados.

Vosotros, los más jóvenes, si sois fieles al ejemplo de vuestros maores, ¡amad a vuestros curas, amad el sacerdocio! Debéis preguntaros: ¿Y yo, soy llamado a ser sacerdote, siguiendo a aquellos buenos curas martirizados por la Revolución? ¿Tendré la valentía de dar mi vida por Cristo y mis hermanos?

Los mártires de la Vendée nos enseñan además el sentido del perdón y la misericordia. Ante la persecución, ante el odio, guardaron en el corazón el deseo de la paz y el perdón. Recordad cómo el general Bonchamp liberó a cinco mil prisioneros solo unos minutos antes de morir. Sepamos enfrentar el odio sin resentimiento y sin acritud. ¡Somos el ejército del Corazón de Jesús y como él queremos estar llenos de dulzura!

Finalmente, de los mártires vandeanos, necesitamos aprender el sentido de la generosidad y el don gratuito. Vuestros ancestros no se batieron por sus intereses, no tenían nada que ganar. Nos dan hoy una lección de humanidad. Vivimos en un mundo marcado por la dictadura del dinero, del interés, de la riqueza. El gozo del don gratuito es despreciado y objeto de burla en todas partes. Sin embargo, solamente el amor generoso, el don desiteresado de la propia vida pueden vencer el odio por Dios y los hombres que es la matriz de toda revolución. Los vandeanos nos enseñaron a resistir estas revoluciones. Nos mostraron que frente a las columnas infernales, como frente a los campos de exterminio nazis o los gulags comunistas, ante la barbarie islamista, solo hay una respuesta posible: el don de sí, de toda la vida. ¡Solo el amor puede vencer el poder de la muerte!

Todavía hoy, tal vez más que nunca, los ideólogos de la revolución pretenden destruir el lugar natural del don de sí mismo, de la generosidad gozosa y del amor. Estoy hablando de la familia.

La ideología de género, el desprecio de la fecundidad y de la fidelidad son los nuevos slogans de esta revolución. Las familias son hoy como otras Vendées a las que hay que exterminar. Se planifica metódicamente su desaparición, como se hizo en otro tiempo en la Vendée.  Estos nuevos revolucionarios se inquietan frente a la generosidad de las familias numerosas. Se burlan de las familias cristianas porque ellas encarnan todo lo que ellos odian. Están dispuestos a lanzar sobre África nuevas “columnas infernales” para presionar a las familias e imponerles la esterilización, el aborto y la anticoncepción. ¡África resistirá como hizo la Vendée! Por todas partes las familias deben ser como la punta de lanza de esta revuelta contra la nueva dictadura del egoísmo.

En adelante, en el corazón de cada familia, de cada cristiano, de cada hombre de buena voluntad, debe librarse una “Vendée interior”. ¡Todo cristiano es espiritualmente un vandeano! No dejemos que se ahogue en nosotros el don generoso y gratuito. Sepamos, como los mártires de la Vendée, extraer este don de su fuente: el Corazón de Jesús.

¡Oremos para que una poderosa y alegre Vendée interior se alce en la Iglesia y en el mundo!

Amen.

(Traducción: María Arratíbel)

Publicaciones en este blog sobre la guerra de la Vendée:

La guerra de la Vendée. Una cruzada en la Revolución.

La guerra de la Vendée (2): las causas

La Vendée (3): guerra y genocidi

España en Guerra!!La Yihad hay que combatirla, se quiera o no | GEES

por GEES, 18 de agosto de 2017

España está en guerra. ¿Ha esgrimido ya su imbatible arma de destrucción masiva conocida como minuto de silencio acompañada de música cursilona que impide hasta rezar? Mucho nos tememos.

Si ningún responsable político de Europa occidental está dispuesto a hacer nada relevante contra la Yihad, aparentemente en la figura del ISIS (¿qué fue de aquella sandez del Daesh ?) al menos podría tener la cortesía de abstenerse de tuitear nada y derramar lágrimas de cocodrilo y vacuos llamados a la solidaridad y demás zarandajas. La situación de Barcelona en concreto y de España en general une al caos lo grotesco. Disfunciones competenciales y lingüísticas entre la policía de la comunidad autónoma, el ministerio del Interior y en general de autoridades regionales y nacionales, declaraciones manidas e inanes para los terroristas, informaciones contradictorias sobre el número de sospechosos, de muertos a manos de la policía (¿cuál policía?), detenidos, huidos, vehículos intervinientes, etc. Es una clara y demoledora metáfora de la situación actual de España que no es nada prometedora ante un enemigo tan decidido como la Yihad.

Es fundamental entender, y sería esencial que las autoridades lo expresaran con claridad inequívoca, que el enemigo es el Islamismo : a saber la versión violenta inspirada en el siglo VII de la expansión del Islam por el mundo, en concreto por la Europa occidental que está colonizando con el colaboracionismo de la mayoría de los Estados que la componen. Corrección : con el colaboracionismo, quién sabe si subvencionado por alguna tiranía desmesuradamente rica medio oriental, de las llamadas elites de Europa Occidental. Este reconocimiento es condición sine qua non para evitar más muertes. Dicho de otro modo, todo intento de rebajar el tono o de esconder las verdaderas razones de la violencia hace el juego de los terroristas y los ayuda indirectamente. Que cada palo aguante su vela.

Es notorio que la CIA, es decir, Donald Trump – obviamente odiado porque intenta hacer algo y prefiere no hacer que se hace, arte que estamos perfeccionando hasta la náusea – había avisado a las autoridades españolas de un peligro concreto de atentado contra las Ramblas en Barcelona. La ausencia de medidas de seguridad incrementadas al máximo responde a dos reflejos del acomplejado elitismo que nos está matando : no crear alarma social y fingir que la cosa no va con nosotros porque como somos tolerantes y amamos a los moros no nos matarán. Esta actitud es grotesca.

Esta gente, cuya ideología religiosa se cuece en los desiertos de Siria e Irak, de Arabia Saudí y del Qatar, desea matar a su vecino islámico por la longitud de su barba. Pensar por un segundo que una rubia occidental con minfalda deja de ser objetivo por ser feminista, lesbiana, rechazar la cristiandad y aborrecer el estado de derecho y la separación de poderes es una memez que merece atención psiquiátrica.

Y sin embargo, precisamente esa convicción, por llamarla de algún modo, es la prevalente en medios y cancillerías occidentales. Es un síntoma de la idiotez a la que hemos llegado y que nos impide combatir correctamente esta guerra.

Porque de guerra se trata- contra civiles indefensos y abandonados por sus elites -, declarada por activa pasiva y perifrástica desde hace veinte años al menos contra el mundo occidental al que se quiere sumir en una ola de violencia demencial. Su misión es en nuestro caso recuperar para el Islam territorios considerados suyos: si una vez fue islámica España, debería permanecerlo siempre.

España, dedicada en los últimos ocho años a la única tarea de recuperarse económicamente obedeciendo jesuíticamente, perinde ac cadaver, a la contabilidad alemana que nos orienta, está muy mal preparada para hecer frente a este mal. Lo está ideológica y culturalmente y lo está política y administrativamente.

Ideológicamente : Tómese lo siguiente como ejemplo. Este tipo de atentados con vehículos, como casi toda la violencia usada contra Europa y USA en los últimos veinte años, fue ensayada por el Islam radical contra Israel. Cuando lo fue la simpatía fue nula, e Israel tuvo que hacer frente, una vez más, a esa amenaza sola. Hoy, cuando se trata de atentados con cuchillos en el Templo o en cualquier otra zona de Jerusalén y Cisjordania vuelven a surgir las mismas disculpas y excusas de los terroristas y las mismas condenas contra quienes se defienden.

Subyace aquí la falta de entendimiento de la unidad occidental existente entre el pueblo del Antiguo Testamento y el del Nuevo, cuyo fundador y todos los personajes del Belén menos los romanos y los reyes magos, son judíos.  Pero estas consideraciones que son las fundamentales en una situación como esta de guerra que incluye  elementos ideológicos y culturales como esenciales, están ausentes del elitismo todo-igualitarista de nuestros tiempos, incapaz de entender que lo que forja a naciones y personas son sus culturas y no la última memez propagandística impresa en periódicos que ya nadie lee.

Cuando hace años ya se calificó esta situación como la de IV Guerra Mundial, la analogía pasaba por considerar la III la Guerra Fría con la que las similitudes se extendían sobre todo al elemento ideológico y de defensa de unos valores sobre otros. Entonces acaso prevalecía el elemento económico sobre el religioso. Los soviéticos eran comunistas y por tanto se fueron empobreciendo hasta la derrota final ; también eran ateos y por tanto se fueron desesperando hasta la derrota final. Ahora prevalece el elemento religioso-cultural-ideológico sobre el económico. El Islam cree más en sí mismo, que la Cristiandad, término que usa el sabio Bernard Lewis para referirse al Occidente Europeo sobre la base del libro de Novalis y del hecho de que efectivamente lo que ha forjado Occidente es precisamente el conjunto de valores, cultura, arte, creencias, etc conocido como Cristiandad. Así que la única arma efectiva es al menos empatar en este ámbito. Mucha suerte a las elites regenerando la creencia en nuestra identidad después de haber gastado años y millones del contribuyente en destruirla en nombre de no se sabe qué internacionalismo abstracto, que supuestamente garantizaba una mal entendida paz perfecta kantiana. Sin haber leído a Kant, que era muy pesado. Todo lo más algún articulillo de Fukuyama sobre el fin de la Historia.

En último término la marea de inmigración legal e ilegal (¿es cierto que este residente oficial en España detenido residía de hecho en Francia ?) de islámicos dedicados en un número creciente a invadir Europa y tomarla para su religión debe ser controlada. La seguridad debe incrementarse y aplicarse criterios ideológicos y culturales para hacer frente al peligro. Y los estados europeos deben asumir la situación como de guerra. Pero qué ocuure, en especial en España.

Pues que no solo cultural e ideológicamente está inerme sino que la expresión política y administrativa de la nación, como es natural, también lo está. Tres millones de funcionarios se dedican a tareas burocráticas sin fondo real más allá de hacer caso a un contable de Düsseldorf, la separación de poderes es una ficción, el Gobierno y el Parlamento son grotescas formas fantasmales de lo que deberían ser, se financia el separtismo de la región en donde se ha producido el atentado tratando de contentar a los que no se van a contentar, como hace ya unos 40 años escribió Julián Marías (confundido a estas alturas ya por todo el mundo con su hijo, cosas veredes). Y todo ello en un contexto en que la soberanía es un ensueño puesto que ni hay propiamente ejército o el que hay no sirve para más que para enviar a cobrar dietas fuera a sus integrantes, ni tenemos margen alguno, hipotecados como estamos por la deuda, para hacer nada que no nos dejen las normas alemanas que, gracias a Dios, nos han sacado de la crisis, pero que no son las nuestras.

En suma, que más vale que la Cristiandad sea algo más que un nombre, porque sólo la intervención divina parece capaz de sacar algo positivo de este marasmo inmoral e inútil.

Dicho de otro modo y entiéndase bien. No hace falta que el presidente del Gobierno acuda a la Catedral de Santiago y lance desde allí el grito secular de la Reconquista, pero es imprescindible que se reconozca esto como lo que personas tan dispares como George Bush hijo y François Hollande han llamado guerra, y que se combata con las armas que proporcionan la seguridad y el ejército (principales obligaciones de los gobiernos con respecto a su población), el control de las fronteras y, por último, pero fundamentalmente la coherencia ideológico-cultural imprescindible para oponerse a esa tiranía criminal del siglo XXI que es la heredera del nazismo y el comunismo y que conocemos como islamismo. Disimular y esconderse ya no sirve de nada a 13 españoles muertos ni a 46 millones de aparentemente vivos.

Origen: La Yihad hay que combatirla, se quiera o no | GEES

Arabia Saudí, el reino del Corán y la espada – Adrian Albiac

Repasamos la historia de cómo se gestó la creación de Arabia Saudí, un país basado en el islam más rigorista: el wahabismo.

Dicen que el desierto es para unos pocos elegidos. Hombres nacidos y criados en él, lejos de las comodidades del mundo moderno. Aquí la ley la impone el sol en lo alto y la inabarcable tierra a nuestros pies. Los lujos no sirven, aunque a cambio la inmensidad le hace a uno totalmente libre.

Domar este territorio hasta hace bien poco parecía una tarea de locos. ¿Quién en su sano juicio lo intentaría? Sin embargo, mucho ha cambiado la Arabia actual. Ahora grandes ciudades brotan sobre la dura arena. Kilométricas carreteras surcadas por coches de lujo han sustituido a las caravanas y las dunas palidecen a la sombra de grandes rascacielos. ¿Qué ha ocurrido? ¿Cómo una de las regiones más inhóspitas del planeta se ha convertido en una gran potencia económica?

Para encontrar la respuesta a esta pregunta debemos trasladarnos a los inicios del siglo XVIII, concretamente al año 1703. En el seno de una familia de pastores nacía Muhammad ibn Abdul Wahab. El chico pronto mostró que no estaba dispuesto a seguir la vida de sus antepasados, y siendo sólo un adolescente marchó a La Meca para conocer a fondo las enseñanzas del profeta Mahoma. No obstante, sería en Medina donde Abdul Wahab descubriría su verdadera vocación. Fue aquí donde el joven conocería el pensamiento de Taqi ad-Din Ahmad ibn Taimiya, clérigo del siglo XIII famoso por su visión extremadamente estricta del Islam.

Influido de manera decisiva, Abdul Wahab hizo suya esta visión proponiendo una vuelta total a las primeras enseñanzas del profeta. La ley sólo debía basarse en el Corán y el hadiz, dichos y acciones de Mahoma. Cualquier innovación fuera de estos era totalmente rechazada. Además la sociedad tenía que ser íntegramente monoteísta, sólo así el musulmán podía acercarse plenamente a Dios. Para el hereje únicamente quedaba el combate. En palabras del propio Abdul Wahad: “el único camino es el amor, la admiración y la ayuda a aquellos que practican el tawhid, culto a Ala, y la aversión y hostilidad hacia los infieles y politeístas”.

Abdul Wahab, totalmente convencido de sus ideas, inició lo que él consideraba una misión evangelizadora. Los musulmanes habían caído en el oscurantismo y sólo la nueva fe podía enseñarles el auténtico camino. Ya hacia el año 1760 encontramos recogidos los primeros choques entre el predicador y los clérigos locales. Al fin y al cabo los habitantes de la región no estaban acostumbrados a una visión tan intransigente del islam y muchos fueron reacios al rigorismo de Abdul Wahab. Se cuenta que incluso en más de una ocasión estuvo el clérigo a punto de ser asesinado. Y puede que este hubiera acabado siendo su destino si no llega a cruzarse en su camino Muhammad ibn Saud.

Hay que aclarar aquí que el clan de los Saud por aquel entonces sólo controlaba el pequeño oasis de Diriyya, en el corazón de la actual Arabia Saudí. Del encuentro hay mil y una versiones. No obstante, ocurriera lo que ocurriera, al poco de llegar al oasis Abdul Wahab ya era, sin ninguna discusión, el líder religioso de la comunidad. Nada le ocurriría al clérigo mientras permaneciera cerca de los Saud. A cambio Muhammad ibn saud, ansioso por expandir su poder, obtenía una nueva legitimidad para sus conquistas. Ahora estas se convertían en una cuestión religiosa, un asunto de fe.

La alianza pronto dio sus frutos y en cuestión de pocos años el poder de los Saud se había multiplicado de manera espectacular. Grandes zonas de Arabia se encontraban, por primera vez en mucho tiempo, sometidas por una sola dinastía. Los guerreros convertidos en auténticos muyahidines parecían invencibles. Sin embargo, no todo era una encarnizada guerra santa y donde no llegaba la espada, los Saud aseguraban su posición mediante una inteligente política de pactos y contrapesos. A finales del siglo XVIII plazas tan emblemáticas como La Meca o Riad ya se encontraban totalmente controladas.

Mapa donde se muestra la expansión del clan Saud
Mapa donde se muestra la expansión del clan Saud

No obstante Arabia seguía siendo considerada por muchos una región inhóspita y poco importante. No sería hasta 1802, tras el sangriento asalto de Kerbala, cuando los aún poderosos señores de la Sublime Puerta centrarían su atención en la amenaza saudí-wahabí.

Kerbala era y es considerada una de las ciudades santas del islam chií. En ella se encuentra la tumba de Husayn ibn ali, nieto de Mahoma, que falleció en la ciudad en el año 680. Ali, muerto en combate, es desde entonces considerado un mártir por los chiíes, los cuales conmemoran cada año su figura en la fiesta de la Ashura. Una vez entendida la gran importancia del lugar es más fácil comprender la repercusión que tuvo el asalto wahabí del mismo.

INTERESANTE: Sobre la peregrinación chií a Kerbala

Mucho se ha escrito desde entonces sobre el suceso, aunque muy pocos son los que niegan la brutalidad del asalto. Kerbala fue totalmente saqueada, incluidos los santos lugares, y se estima que más de 5.000 personas fueron asesinadas en un solo día. La nueva fe demostraba así que no habría compasión para aquellos a los que consideraba herejes. Incluso hoy en día es fácil encontrar referencias a la toma de Kerbala en la retórica chií. Muchos expertos consideran aquel aciago día como uno de los principales motivos de enfrentamiento entre chiíes y suníes.

Pero volvamos al siglo XIX. Los saudíes-wahabíes, como hemos visto, se habían adentrado más allá de su tradicional zona de influencia. Un imperio como el otomano no podía permitir semejantes acciones y puso en marcha su lenta pero eficaz maquinaria bélica. No olvidemos que la Sublime Puerta, al cobijar bajo su dominio a muy distintas confesiones religiosas, se había mostrado siempre muy tolerante. Una visión tan rigorista del islam chocaba frontalmente con la política del imperio.

La guerra a los Saud se basó en dos pilares básicos. Por un lado los imanes de los grandes centros religiosos del islam, como El Cairo o Damasco, iniciaron una contundente ofensiva propagandística contra las enseñanzas de Abdul Wahab. Los saudíes, lejos de ser considerados los protectores de la verdadera fe, debían aparecer como unos bárbaros herejes. Por otro lado desde la provincia del actual Egipto se empezó a organizar una expedición de castigo, aunque no sería hasta la primavera de 1811 cuando esta estuvo por fin lista para partir.

Los combates fueron duros, y en un primer momento los Saud lograron controlar al avance egipcio. Las tropas saudíes estaban mejor adaptadas al terreno y supieron sacar ventaja de la situación. Sin embargo tras el primer año de campaña los invasores empezaron a obtener importantes victorias. En 1812 las ciudades de La Meca y Medina volvían a estar bajo el control de la Sublime Puerta. Finalmente la suculenta recompensa prometida a los soldados egipcios pudo más que la fe y el martirio de los wahabíes.

Durante los siguientes años los otomanos se mantuvieron firmes en su empeño de mantener bajo control la península arábiga y en 1818 los generales invasores ya se posicionaban a los alrededores de Riad. El 11 de septiembre Abdula ibn al Saud, derrotado y aislado, entregaba la ciudad.

Muchos pensaron que tras la toma de Riad por fin se había logrado acabar con la amenaza saudí-wahabí. Y bien es cierto que fueron muy pocos los miembros de la casa Al Saud que sobrevivieron a las represalias impuestas desde Estambul. No obstante, con el paso de los años, los retenes egipcios abandonaron paulatinamente la región. Para 1840 la presión colonial ejercida por Francia y Gran Bretaña ya había conseguido que todo el ejército egipcio fuera retirado de la península arábiga. Desde El Cairo y Estambul pensaron, no sin razón, que los retenes podían ser más útiles en otros lugares. El país de los beduinos volvía a la casilla de salida, sometido de nuevo a las luchas entre distintos clanes por el control de los oasis.

Será en este contexto donde surgirá la figura de Faisal bin Turki al Saud, nieto de Abdula, el último de los Saud que había ocupado el trono de Riad. Bajo su liderazgo el clan volvería a ocupar un importante papel en la península arábiga, aunque lejos del poder que había tenido anteriormente. También será el propio Faisal quien recompondrá la tradicional alianza entre los clérigos wahabitas, que aún persistían en la región, y la casa Saud. Sin embargo este periodo de estabilidad fue breve y a la muerte de Faisal un cruento conflicto por la sucesión asoló a la familia real saudí. Durante casi veinte años pelearon los sucesores del emir, hasta que al final no hubo nada por lo que pelear. A inicios del siglo XX el resurgir del reino wahabí-saudí volvía a llegar a su fin.

Hacia un estado moderno

Una de las primeras fotografías de Abdul Aziz ibn Saud.
Una de las primeras fotografías de Abdul Aziz ibn Saud.

Lejos de estar predestinado por Dios o gozar de un aura especial se dice que quien quiera gobernar Arabia debe ser todo un tahúr, un encantador de serpientes capaz de mover a los más peligrosos enemigos a su son. Pocos poseen tan particular cualidad. No obstante es evidente que Abdul Aziz ibn Saud la tenía. El joven, que se había formado en Kuwait, entendía a la perfección la tierra de sus antepasados y estaba firmemente dispuesto a reclamarla.

A principios del siglo XX la decadencia del Imperio Otomano era indiscutible y nuevas potencias se acercaban a la región. Ibn Saud supo utilizar esta inestabilidad a su favor, recuperando Riad con el apoyo de Estambul para luego apoyar los intereses británicos. El estallido de la I Guerra Mundial selló definitivamente esta alianza. Londres se comprometía a apoyar militar y financieramente a los saudíes, a cambio estos se abstendrían de negociar con cualquier otra potencia y no atacarían intereses británicos. El colapso final del Imperio Otomano en 1922 demostró que Ibn Saud había acertado. Aunque, como bien sabía el gobernante, los deseos de su majestad podían ser cambiantes y siempre había que estar alerta.

INTERESANTE: Sobre las relaciones entre saudíes y británicos durante la Primera Guerra Mundial

El siguiente gran reto del nuevo poder saudí fue conseguir una autentica cohesión interna de todo su territorio. Como en anteriores ocasiones el avance del clan saud se había visto acompañado de un nutrido grupo de clérigos wahabíes. Estos daban legitimidad al estado y aseguraban la fidelidad de diversas tribus al emir. Sin embargo, por primera vez en mucho tiempo, la casta wahabí también estaba poniendo en apuros a la autoridad de Riad. Ibn Saud, consciente de su debilidad frente a las potencias europeas, estaba decidido a hacer de Arabia un estado moderno. La región necesitaba una transformación radical, pero muchos clérigos wahabíes se oponían a los cambios importados del exterior. Finalmente la situación alcanzo tal grado de tensión que los Saud tuvieron que hacer frente a una sublevación interna, aunque la intervención de fuerzas británicas, bien equipadas y preparadas, anuló cualquier posibilidad de triunfo rebelde.

El poder de Ibn Saud estaba por tanto a mediados de los años veinte casi totalmente consolidado. Sin embargo los saudíes seguían teniendo algunos problemas. Por un lado el estado moderno soñado desde Riad adolecía de innumerables problemas financieros. Arabia era una tierra pobre y hasta el momento se pensaba que poseía escasos recursos naturales. Fue quizá esta delicada situación lo que llevo a Ibn Saud a autorizar las prospecciones de diferentes empresas occidentales en su territorio.

Al mismo tiempo, y llevados en parte por la nueva política, en la corte de Riad se decidió dar un paso más en la consolidación del poder Saud. En 1932 Abdul Aziz ibn Saud se autoproclamaba rey de Arabia y custodio de los santos lugares. Había nacido un nuevo país: Arabia Saudí.

Fotografía del mítico pozo Dammam 7, el primero en ser explotado en territorio saudí.
Fotografía del mítico pozo Dammam 7, el primero en ser explotado en territorio saudí.

Las distintas potencias no tuvieron en principio demasiados problemas para reconocer el nuevo estado, ya que muchos pensaban que este carecía de toda importancia. No obstante todo cambió en 1938. Los ingenieros de la multinacional Standard Oil no habían cejado en su empeño de encontrar petróleo en Arabia, y tras varios intentos fallidos el 4 de marzo de 1938 por fin se lograba extraer el preciado oro negro. En cuestión de días miles de barriles de crudo fluían de las profundidades del desierto. El pozo de Dammam 7 superaba todas las expectativas.

El increíble hallazgo ponía a Arabia Saudí en el mapa y pronto un nuevo actor se interesó por el joven estado. En plena Segunda Guerra Mundial resultaba fundamental asegurar fuentes estables de abastecimiento energético y Estados Unidos tomó clara ventaja en la región. No obstante, ¿por qué retirarse una vez terminada la contienda? Washington podía asegurar a Riad la tecnología necesaria para desarrollar su incipiente industria petrolera. Ambos gobiernos veían con muy buenos ojos continuar la colaboración.

El 14 de febrero de 1945 Ibn Saud y Franklin D. Roosevelt firmaban a bordo del buque USS Quincy uno de los acuerdos más longevos de la geopolítica internacional. Petróleo a cambio de apoyo político y militar. En lo sucesivo y hasta la actualidad ambas cancillerías mantuvieron este pacto por encima de tensiones y disputas regionales.

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Arabia Saudí, ya en la retórica de la Guerra Fría, se convertía en un estado amigo. Sin embargo, ¿podían los clérigos wahabíes tolerar de puertas para dentro tan buenas relaciones con los herejes? No debemos olvidar aquí que el desarrollo industrial del país requirió de incesante mano de obra extranjera cualificada. Estos llegaban con sus costumbres y creencias, muchas veces totalmente opuestas a las de la sociedad saudí. Para dar solución al problema se optó por crear sistemas sociales segregados. La población local permanecería aislada de las malas influencias procedentes del exterior. La idea en un principio pareció dar buenos resultados, pero terminó generando gigantescas bolsas de pobreza y exclusión. Al fin y al cabo alrededor de los grandes pozos petrolíferos surgieron auténticas ciudades. Estas eran habitadas por prestigiosos ingenieros, pero también por miles de trabajadores pobres que huían de los pequeños oasis. Para estos, separados de la población occidental, no había más ley que la interpretación más estricta de la Sharia. En la actualidad, alejados del glamour y la riqueza de los centros urbanos, aún es fácil encontrar estos grandes suburbios. Una de las caras ocultas del desarrollo saudí.

En los siguientes años en el país se fue conformando toda una sociedad a dos velocidades, aunque Ibn Saud ya no sería testigo del proceso. El rey, ya anciano, fallecía el 9 de noviembre de 1953 tras sufrir un ataque al corazón. Arabia Saudí se encaminaba hacia la modernidad soñada por el difunto monarca. No obstante, el reino seguía teniendo graves problemas incluso en las más altas esferas de gobierno. En primer lugar las luchas de poder dentro del clan Saud siguieron siendo una constante. Buena prueba de ello es el destino de Saud ibn Abdelaziz, sucesor de Ibn Saud, que gobernó el país por once años. Para muchos saudíes este es casi un desconocido y es que tras ser obligado a abdicar en 1964 su nombre desapareció de toda institución oficial.

Las últimas tres generaciones de los Saud
Las últimas tres generaciones de los Saud

Tras él otros lograron hacerse con el trono de Riad, aunque ninguno se alejó del más puro absolutismo como forma de gobierno. El petróleo, utilizado como arma geopolítica y económica, y la ayuda de Estados Unidos fueron suficientes para mantener el sistema. Por otro lado el rigorismo wahabí sigue marcando el día a día del reino. Este se enseña desde muy temprano en las escuelas, donde los más pequeños aún aprenden el Corán de memoria. El pacto entre los Saud y la casta religiosa goza de buena salud, aunque en los últimos años el mundo empieza a ser consciente de los peligros que encierra dicha doctrina. Es, sin lugar a dudas, un juego peligroso, ya que la religión es uno de los vínculos esenciales del país y quizá el único que conecta a las clases más populares. No olvidemos que estas siguen siendo numerosas, y es que se calcula que más de un 30% de la población vive en la más absoluta pobreza.

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En el ámbito internacional Arabia Saudí capeó sin mayores problemas el fin de la Guerra Fría. El gran amigo americano había resultado vencedor. No obstante, las “primaveras árabes” han vuelto a reordenar el mapa regional. Los tradicionales líderes, véase el caso egipcio, han caído y el reino de los Saud, tratando de expandir su influencia, se ha topado de lleno con las aspiraciones de Teherán. El “Gran juego” por el control de Oriente Medio vuelve a estar abierto.

Por último dos grandes problemas laten en el reino. Las arcas públicas siguen dependiendo de la renta petrolera. Sin embargo, nada asegura que las fuentes energéticas cambien en el medio plazo y Arabia Saudí debe prepararse. A fin de cuentas la edad de piedra no acabó por falta de piedras. Por otro lado el país sigue sin resolver la cuestión de género y la mitad de su población sigue sin tener reconocidos los derechos más fundamentales. Un mundo de hombres, que aunque se muestra poderoso, puede que sólo sea un gigante con pies de barro.

Reservas probadas de petróleo según la OPEP
Reservas probadas de petróleo según la OPEP

Origen: Arabia Saudí, el reino del Corán y la espada

"Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga" Diderot. / "El que tiene la verdad en el corazón no debe temer jamás que a su lengua le falte fuerza de persuasión" Ruskin – (Bitácora-Biblioteca virtual y PERSONAL, recopilatória de aquellos artículos que despiertan mi interés)

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