Guerra civil en Badajoz: Las veredaderas columnas de la muerte

Todo el mundo ha oído hablar de la Columna de los Ocho Mil. Independientemente de que la cifra es muy exagerada, los innombrables han escrito y producido documentales por activa y pasiva sobre ella (desde luego, con sustanciales subvenciones, para sus investigaciones, claro está).

Esta columna se ha convertido en un apetitoso bocado para los innombrables.

Sin embargo, estoy seguro que muchos de ustedes se habrán preguntado por qué han mostrado tanto interés en esa columna en especial y no en cualquier otra de las muchas que los marxistas organizaron para desertar y huir, cuando hablaran de la que hablaran no les iba a faltar la consabida subvención, para sus investigaciones, claro está.

Ustedes, en su inocencia, se habrán creído todo lo que les han contado sobre la columna de los Ocho Mil. Es decir, que los habitantes de los pueblos de la zona sur de la provincia de Badajoz, en su límite con la de Huelva, aterrorizados ante el imparable avance de los “fascistas” abandonaron sus casas para huir hacia la libertad y la democracia en la zona dominada por los marxistas.

Pero esta columna tiene un ingrediente básico para que los innombrables, independientemente del cobro de la subvención, para sus investigaciones, claro está, hablaran sobre ella una y otra vez hasta la extenuación y cada vez que abrían sus bocas advertían al de la ventanilla de pagos que no se gastaran todo el dinero en darles un sobresueldo a los votantes que pedían media hora de permiso en su trabajo para ir a cobrar el paro y guardaran también algo para ellos y tuviera preparado un saco de billetes, en concepto de subvención, para sus investigaciones, claro está. Y hoy escriben un artículo, mañana un libro y pasado graban un documental.

Esta columna logró cruzar sin problemas la carretera nacional Sevilla-Mérida, sin que nadie los molestara pese a que los liberadores de España ejercían una férrea vigilancia sobre ella y como es lógico sabían que la columna estaba en marcha. Es decir, que en principio nadie molestó a aquellas personas ya que el mando nacional, en aquellos momentos pensó que eran mujeres, niños y ancianos los que huían, pretendiendo llegar a zona marxista en Llerena y Castuera y nadie hizo intención de cortarles el paso.

Como vamos a ver enseguida, no fue ésta la única columna que los marxistas asalariados de Rusia organizaron para huir ante el imparable avance de España y de las que los innombrables no dicen ni pío.

En la mal llamada columna de los Ocho Mil hubo un ingrediente que hizo que los innombrables se estremecieran de placer pensando en el jugo que iban a sacar sobre el suceso, y en efecto, así fue, y como es natural, ese ingrediente al que vamos a hacer referencia, debía ir condimentado con las mentiras y las manipulaciones que los innombrables, como buenos alumnos de los padres de la mentira, supieron cocinar.

Cuando la columna cruzó la carretera nacional Sevilla-Mérida, lógicamente se extremaron las precauciones por parte de los nacionales y se la sometió a una vigilancia más extensiva y fue entonces cuando comprobaron que ocultos entre aquellas mujeres y niños también iban centenares de individuos de infame catadura, todos ellos armados que desprendían olor a sangre, sangre de las víctimas inocentes que habían dejado atrás en el inmisericorde genocidio que los marxistas estaban llevando a cabo y que continuarían haciendo hasta que el avance de España les hacía estremecer de miedo y dejaban de matar para robar lo que podían y huir.

Fue por este motivo por lo que se cursaron órdenes al capitán Tessara Buiza al objeto d que interceptara a dicha columna y evitara que tantos asesinos se unieran a los que ya estaban masacrando a la población en la zona de la Siberia extremeña.

No vamos a detenernos en volver a describir qué ocurrió en Casas de Reina, pero para que se hagan una idea, les invito a repasar la siguiente entrada

http://franciscopilo.blogspot.com/2007/03/la-columna-de-los-ocho-mil.html

Pues bien, como iba diciendo, no fue ésta la única columna que se organizó.

Por méritos propios destaca la columna del Diputado Martínez Cartón, el que fue sorprendido días antes robando en la Catedral de Badajoz y al personarse la Policía hizo ostentación de su cargo de Diputado. Es decir, creyó, parece que con fundamento, que un político, por el mero hecho de serlo por la voluntad popular, puede robar lo que le de la gana y nadie puede hacer nada para evitarlo.

Esta columna de Martínez Cartón fue la encargada de contener el avance de las victoriosas e invencibles tropas del heroico teniente coronel Yagüe en Almendralejo y Mérida.

Como sabemos, el ataque a esas poblaciones por parte de las columnas de Yagüe duró, en ambas poblaciones, poco más de dos horas y las defensas fueron aplastadas con rapidez pero eso no fue obstáculo para que aquellos asesinos cometieran terribles crímenes tanto en Almendralejo como en Mérida y cuando los soldados nacionales entraron en ambas poblaciones se sobrecogieron antes el terrible espectáculo que se ofrecía a sus ojos, más propio de un matadero que de unas poblaciones en las que habían estado “los luchadores por la Justicia, la Democracia, la Libertad y la República”.

Otra columna, que destaca por méritos propios fue la de Antonio Villarroel, un sádico asesino, oriundo de Cáceres que al no poder saciar su sed de sangre en esa provincia por la prontitud que el pueblo libre se alzó en armas contra la tiranía, huyó a Badajoz, sabedor que en esta última provincia podría sacar a la luz sus más bajos instintos y asesinar con impunidad en nombre de la “Democracia, la Justicia y la Libertad”.

En efecto, Villarroel se estableció en la localidad de Fuente del Maestre y allí cometió terribles crímenes y para que nos hagamos una idea más exacta, expongo el informe que emitió la Guardia Civil y que publiqué en el libro ELLOS LOS VIVIERON:

ACTUACIÓN EN FUENTE DEL MAESTRE

En este pueblo, el 19 de Julio de 1936 se constituyó un Comité el que, con auxilio de los milicianos, procedió a la detención de las personas de orden y de significación derechista, que eran ingresadas en la Iglesia Parroquial, sita en la hoy Plaza de España, convertida en Prisión, y en ésta permanecieron, hasta que abandonada la población por los principales dirigentes, ante la proximidad de las fuerzas y creyendo que iban a entrar en el pueblo, fueron puestas en libertad en las primeras horas del día 9 de agosto de dicho año, marchando, unos a su domicilio y otros, los más jóvenes, a los Santos y Villafranca, que sabían estaban ya en poder de las fuerzas Nacionales.
Sobre las ocho horas de ese día 9 de agosto, volvió al pueblo de Fuente del Maestre, un elemento rojo llamado JOSÉ ÁLVAREZ SERGIO, chofer, ya fallecido, el que al darse cuenta de la libertad de los detenidos salió con el mismo coche en que llegó y comunicó lo sucedido a la Columna que al mando de VILLARROEL estaba por los pueblos de Santa Marta y Villalba, presentándose seguidamente éste con sus milicias, constituyéndose el Ayuntamiento y ordenando nuevamente la detención de los libertados.
Fueron detenidos y llevados al Ayuntamiento a presencia de VILLARROEL los vecinos Don MANUEL CASIMIRO MORGADO, sacerdote, Don MANUEL LOZANO GÓMEZ JARA, Don FELIPE CEBALLOS SOLÍS, Don JUAN GARCÍA FERNÁNDEZ y Don JOSÉ VISEDO ÁLVAREZ, los que eran presentados por sus aprehensores con insultos y amenazas, que en algunos casos eran cumplidas, llegando a causar heridas a Don MANUEL CASIMIRO y a Don MANUEL LOZANO, de las que fueron curados por los facultativos que, por orden de Villarroel, estaban en el Ayuntamiento.
Después de declarar los detenidos ante VILLARROEL, fueron encerrados, por orden de éste, en un cuarto del piso bajo de las Casas Consistoriales, que figura como calabozo, aislado, oscuro y de horrendo aspecto, desde donde fueron trasladados, a excepción de Don Manuel Lozano, a la Iglesia Parroquial, sita frente al Ayuntamiento, montándose guardias a la puerta de la misma.
Ese mismo día, sobre las 15 horas, las milicias hicieron acto de presencia en el Convento de los Padres Franciscanos, para detenerlos, como verificaron la de tres de ellos llamados Fray LORENZO CORDÓN CERIGUETA, Fray VÍCTOR SILLAUREN FERNÁNDEZ y Fray SIMÓN CONSTANTINO CARMENDIA, que no quisieron huir como los demás frailes, por no dejar abandonados a los niños que tenían a su custodia en el Colegio.
Al padre Constantino lo dejaron atado durante todo el día hasta anochecido a un palo de teléfono que hay delante del Convento, siendo la mofa de los rojos que le golpeaban sin compasión, negándole, incluso, el agua que aquél humildemente pedía, y los otros dos padres fueron llevados al Ayuntamiento e ingresados más tarde en la Iglesia.
En esta se hizo objeto de malos tratos a los detenidos, llegando los milicianos a golpearlos con las culatas e incluso con el cañón de los fusiles, produciéndoles heridas, de las que buena prueba de ello fue la sangre que dejaron vertida en el pavimento, y así transcurrió el día hasta que al anochecer, al ser trasladado el padre Constantino a la Plaza, al verlo pasar, un miliciano le hizo un disparo, dejándolo muerto, presentándose después al Jefe, que era Villarroel, diciéndolo: “Jefe, he despachado ahí un fraile que estaba penado”, limitándose el otro a sonreír en señal de aprobación.
Una vez iniciados los asesinatos se sucedieron los de los restantes detenidos de la siguiente forma:
Don MANUEL LOZANO, después de curado fue bajado del Ayuntamiento invitándole a que se marchara a casa y cuando se iba le hicieron una descarga, matándole.
Al padre VÍCTOR SILLAUREN, le asesinaron dentro de la misma Iglesia donde estaba detenido, y a los restantes les hacían salir de ella y cuando iban por la Plaza les hacían descargas, dándoles muerte. De esta misma forma fueron asesinados los vecinos de Villafranca de los Barros, JOAQUÍN CORREDERA y JOSÉ FERNÁNDEZ, que traía la Columna detenidos, ignorándose el sitio donde fueron presos, los que con los demás cadáveres fueron todos registrados, y se dice que a Don MANUEL LOZANO, le fueron sustraídas una treinta o cuarenta mil pesetas que llevaba en la cartera, más un anillo de elevada valoración. Al día siguiente fueron recogidos y arrojados a un pozo que existe en el cementerio de Fuente del Maestre.
Al día siguiente de ocurrir esto fueron detenidos, cuando huían a campo traviesa vestidos de seglar, los Padres Franciscanos CEFERINO ITURRALDE UNTAZO y DIONISIO LÓPEZ PÉREZ, los que fueron llevados a presencia de VILLARROEL que los interrogó sobre los fondos del Convento e incluso los hizo ir a él para que los llevaran, y como no hubiera y les llevaran los libros, se los tiró y los mandó encerrar en el calabozo existente en la planta baja del Ayuntamiento, donde ya se encontraba un mendigo que hacía varios días que se hallaba en el pueblo pidiendo, y al que habían detenido por sospechar era espía de los Nacionales.
Aquella noche sacaron a los tres, a los dos religiosos y al mendigo, que no se ha podido averiguar su nombre y apellidos ni otros datos más, que se cree era de nacionalidad checoslovaca, y después de maniatarlos, los llevaron a las afueras del pueblo, al sitio conocido por las eras, en donde hicieron una descarga matando al repetido mendigo, y cuando iban a hacer lo mismo con los dos franciscanos, se entabló una discusión sobre si el Jefe había dado o no la orden, terminando por volver a los dos Padres a la Cárcel nuevamente, en donde con amenazas constantes de muerte, permanecieron hasta la liberación del pueblo por las Fuerzas.

Poco después, Antonio Villarroel y sus asesinos huyeron a Don Benito en cuya zona continuaron con sus terribles crímenes y para que se hagan una idea lean el magnifico artículo escrito por Moisés Domínguez Núñez en RELIGIÓN EN LIBERTAD, al que pueden acceder en el siguiente enlace:

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=17060

Finalmente, para ir abreviando, hagamos mención a otra columna que, con los milicianos y carabineros huidos de Badajoz, antes y durante al ataque de las columnas salvadoras de vidas, organizó el diputado comunista Sosa Hormigo, junto a un tal Almarza (Aquí debo hacer una pequeña aclaración: El documento que más abajo expongo lo hemos publicado en el libro LA MATANZA DE BADAJOZ ANTE LOS MUROS DE LA PROPAGANDA y es un documento totalmente inédito, aunque no desconocido, desde luego, ya que se encuentra en el Archivo Militar de Ávila y es fácil de localizar. Supongo que el hecho de que los innombrables no lo hayan utilizado se debe a que no cuadra con sus intereses. Pues bien, la aclaración a la que hago mención es que el documento, remitido al Ministerio de la Guerra, está firmado, como digo, por un tal Almarza, en el que el nombre es una inicial que parece una A, aunque también pudiera ser una N. No hemos podido saber qué letra es exactamente debido a lo borroso de la firma. Por lo tanto, no puedo asegurar si el tal Almarza era hermano o pariente del Concejal Comunista del Ayuntamiento de Badajoz Nicanor Almarza o era alguien que se llamaba igual. Aunque también podría tratarse del propio Nicanor Almarza que, como es lógico, también desertó de Badajoz la víspera de su Gloriosa Liberación)

Es necesario matizar que el Diputado Sosa Hormigo había organizado una columna con milicianos de los pueblos del sur de la capital, como La Albuera, Almendral, Barcarrota, Nogales, etc., etc. al objeto de ayudar a los defensores y atacar a las fuerzas de Yagüe cuando estaban cercando la ciudad, pero llegaron tarde y tuvieron que retroceder.

Porque ésa es otra. Los innombrables, en su afán de recibir subvenciones, para sus investigaciones, claro está, y recibir premios por su buen hacer, dotados, faltaría más, de cierta cantidad de dinero, manipulan de tal manera los sucesos que hacen sonrojar a cualquiera que tenga algo de vergüenza y no esté pensando sólo en recibir prestaciones del paro mientras trabaja en otras cosas, defraudando a los trabajadores honrados.

Muy pocas veces estos innombrables dicen que cuando el teniente coronel Yagüe atacó Badajoz, sus servicio de información sabían perfectamente que desde Madrid y Ciudad Real habían salido fuerzas marxistas que se concentraron en Medellín al objeto de salirle al paso y que se disponían a avanzar sobre Mérida, como hicieron el día 14 de agosto, y que al mismo tiempo, en los pueblos cercanos a Badajoz, en especial Alburquerque, Villar del Rey, la Roca de la Sierra y los ya comentados anteriormente, también se estaban organizando columnas para acudir en socorro de Badajoz.

Esto hizo que Yagüe actuara casi de forma improvisada y desde luego precipitadamente, ya que su mayor temor era que estos refuerzos sorprendieran a sus tropas cuando aún estaban desprotegidas en los campos circundantes.

Claro está que los innombrables pasan de puntillas por este punto porque no les interesa decir que si las columnas marxistas no llegaron a tiempo se debió a las rencillas entres sus dirigentes, a la insidia criminal del Gobierno del Frente Popular, que pese a la reiteradas peticiones que le hicieron tanto en demandas de armas como de aviones no respondió y los tres aviones que finalmente mandaron quedaron en Don Benito, realizando incursiones sobre la columna de Yagüe bombardeando desde gran altura y con poca precisión, siempre temerosos de la aparición de la caza nacional.

Pero esta cobardía y temor al combate se tornó en sadismo en los salvajes bombardeos contra Mérida, ciudad indefensa y llena de población civil, que se produjeron los días 11, 12, 13 y 14 de agosto, causando gran mortandad en la población civil y causando grandes daños materiales.

Lo curioso del caso es que los innombrables llenan páginas y más páginas de nombre de “represaliados” por los “fascistas” en Mérida y como eso les repercute ganancias en concepto de subvenciones, para sus investigaciones, claro está, no les interesa discernir cuántas de esas víctimas de la “represión” realmente cayeron bajos las bombas de los criminales bombardeos marxistas.

Bien, volviendo al tema de la columna organizada por Sosa Hormigo y Almarza con los huidos de Badajoz, vamos a ver qué dice el documento en el que se explica perfectamente que estaban relativamente bien armados y en condiciones de efectuar un ataque contra Zafra al objeto de apoderarse de los depósitos de combustible de la CAMPSA y establecer en esa ciudad una cabeza de puente que permitiera la conexión entre los marxistas de los pueblos cercanos y los que iban llegando desde Huelva.

Pero los cálculos fallaron, porque a los huidos de Badajoz, que sabían muy bien a quién se enfrentaban, se unieron las hordas asesinas procedentes, en especial de Jerez de los Caballeros y Burguillos del Cerro, poblaciones en las que el genocidio marxista alcanzó proporciones dantesca y las calles de ambos pueblos estaban inundadas de sangre que corría raudales como olas gigantes y estos asesinos sólo tenían una meta: Huir, huir antes de que los valerosos soldados nacionales llegaran y les pidieran responsabilidades por los crímenes que habían cometido y que continuarían cometiendo por donde pasaban y les hicieran pagar el castigo al que se habían hecho acreedores.

La cobardía innata de aquellos asesinos les hizo huir a la desesperada intentando hacerlo, en primera instancia, hacia Portugal, a cuya frontera, por el río Ardila, cercana a la población lusa de Barrancos, fueron llegando decenas de milicianos y carabineros armados, ocultándose entre las mujeres y niños. Incluso el propio alcalde de Jerez de los Caballeros, que tenía una pierna partida, seguramente al saltar desde alguna ventana para poder huir, llegó a ese lugar montado en un burro.

Esto hizo que el teniente de la Guardia Fiscal portuguesa, Augusto Seixas, Jefe del sector de Safara se viera desbordado, porque las órdenes que había recibido era impedir el paso de asesinos, en especial si iban armados, porque su locura y su enfermiza sed de sangre les podía llevar a exterminar a los ciudadanos portugueses de las poblaciones fronterizas y, como es lógico, las autoridades portuguesas les impidieron el paso, y por lo tanto, el teniente Seixas tuvo que pedir refuerzos y se envió a efectivos de la GNR y del Ejército.

De esta cuestión hablaremos en otra próxima entrada y veremos cómo el teniente Seixas dio ejemplo de profesionalidad y disciplina obedeciendo las órdenes de superiores y al mismo tiempo mostró una gran humanidad en su desinteresada ayuda a los paisanos una vez que éstos fueron abandonados por los milicianos sin importarles la suerte que corrieran.

Pues bien, al comprender que el paso hacia Portugal estaba cerrado, los asesinos de las zonas de Burguillos del Cerro, Jerez de los Caballeros y pueblos colindantes, totalmente acobardados, se opusieron a cualquier acción militar, ya que su único afán era huir.

De este modo, los de Badajoz tuvieron que plegarse a sus deseos y se organizó una columna cuyo destino era pasar a zona marxista en Castuera, donde continuarían el terrible genocidio, cometiendo infinidad de crímenes contra la Humanidad.

En el mapa que acompaña la entrada pueden ver ustedes, de forma aproximada, la ruta que siguieron.

Lo más destacado de esto y demuestra el pánico que sentían, es que a pocos kilómetros de allí se encuentra la Sierra de Monsalud, donde varios centenares de mujeres, niños y ancianos se habían refugiado al ser liberados los pueblos de La Albuera, Almendral, Barcarrota y Nogales careciendo de cualquier tipo de subsistencia y como única protección contaban con algunos carabineros huidos de Badajoz, que optaron por quedarse con ellos al objeto de protegerlos y algunos milicianos, armados, de la Columna Sosa Hormigo que también optaron por permanecer en la sierra con la intención de ayudar y proteger a aquellos refugiados, que pese al hambre, la sed y las necesidades supieron responder con bravura e hicieron pagar caro los intentos de ataque que la Falange, la Guardia Civil y tropas del Castilla efectuaban casi a diario. Hasta tal punto fueron indómitos, que finalmente, al cabo de varios meses de tenaz resistencia pese a estar agotados por las penurias, el hambre y el frío, en diciembre de 1936 se hizo necesario un bombardeo aéreo masivo sobre la sierra, logrando así desorganizarles y obligarles a cruzar a, sangre y fuego, las líneas nacionales para llegar a Castuera.

Como digo, a pesar de la proximidad de la sierra, los luchadores “por la Justicia, la Democracia, la Libertad y la República” no hicieron ninguna intención de ayudar a la evacuación de los refugiados pese a que disponían de camiones y dejaron ese núcleo abandonado, obsesionados por huir con la mayor rapidez.

A continuación expongo el informe que el tal Almarza envió desde Castuera y en el que se refleja la ruta y las vivencias de aquella columna.

Sin embargo, antes de finalizar, quisiera pedir disculpas por lo extenso de esta entrada, pero como ya dije, en estos momentos me encuentro muy lejos de Badajoz y no dispongo de conexión permanente, por lo que para hacerlo debo bajar a un bar próximo y conectarme vía Wifi y esta ciudad es carísima. Por citarles un ejemplo, por un café con leche y una tostada de pan de molde con margarina, me han soplado tres euros. Porque si les pido un cacho pan tostado con un diente de ajo refregado, aceite y sal, me miran como si les estuviera proponiendo asaltar un Banco.

Así que como no es cuestión de estar bajando a cada momento, o estar aquí sentado durante horas, porque me dejarían la cartera tiritando, aprovecho la ocasión y escribo largo y tendido, para que ustedes vayan digeriendo con calma lo que escribo y empiecen a decir que soy un neofranquista, fascista, ultraderechista y que no sé “na de na”. Lo cual es verdad.

ESTADO MAYOR DEL MINISTERIO DE LA GUERRA. SECCIÓN DE INFORMACIÓN

Día 17 de Agosto de 1936, a las 13´00 horas.
Del personal que pudo salir de Badajoz, recogido por el que suscribe, y el Diputado Socialista D. José Sosa Hormigo, se formó en Jerez de los Caballeros una columna mixta integrada por soldados, guardias de Asalto, milicias y paisanos. Poseían unos 100 fusiles, y entre rifles, carabinas y escopetas, alrededor de 300. Se pensó primero caer sobre Zafra por ser un sitio de gran importancia, ya que hay un depósito de la C.A.M.P.S.A. con 1.400.000 litros de gasolina, y 300 vagones de trigo aproximadamente, pero por los informes recibidos era imposible tomar dicha plaza por poseer una defensa superior a la que poseía nuestra columna.
Quedaban dos soluciones: Una, incorporarnos a una columna de mineros que opera en la provincia de Huelva, compuesta por unos doscientos fusiles y dinamiteros, con bastante material, pero estos compañeros tienen que aprovisionarse de víveres en Jerez de los Caballeros, Fregenal y Burguillos del Cerro, con lo que resultaría que las dos columnas quedarían reducida por hambre en cuanto los facciosos ocuparan esta plaza. En vista de esto decidimos atravesar la línea enemiga y desde Burguillos del cerro fuimos a Salvatierra de los Barros, Feria y Fuente del Maestre, y de este punto a Ribera del Fresno, por un camino de carros. La marcha se hizo de noche y con los faros apagados. En Ribera del Fresno la columna fue tiroteada por un grupo faccioso que ocupaba dicho lugar, lo que dio origen a la pérdida de tres camiones, uno por vuelco y dos por haber desaparecido sus conductores.
Los pueblos de Jerez de los Caballeros, Fregenal y Burguillos del cerro no sólo tienen importancia para abastecer a la columna de mineros, sino que también han sido amenazados por Queipo de Llano si no suministran carbón, lo que indica que son los principales proveedores de carbón de Sevilla.
La columna siguió por Palomas, Puebla de la Reina y Retamar, pernoctando anoche en Castuera, donde se encuentra.
Los puntos que controlan los facciosos son: Fuente de Cantos, Santos de Maimona a Zafra, Hornachos, Campillo de Llerena, Villafranca de los Barros, Almendralejo, Mérida y Badajoz. La importancia de estos pueblos es grande por el abastecimiento de trigo.
Nos han informado que en Mérida tienen un campo de aterrizaje, en un sitio denominado “La Tijera”, que está enclavado entre el río Guadiana y la línea del Ferrocarril.- Tienen posibilidad de establecer campos de aterrizajes en Montijo y Lobón, en las riberas de Guadiana y próximos a Badajoz, en un campo denominado Bardocas, situado entre los ríos Gévora y Guadiana, a la izquierda de los puentes del F.C. y en un sitio próximo al Cerro Gordo, situado en la carretera de Madrid, a la derecha, a unos 4 kms. de Badajoz.
Estos días se han visto entrar y salir de Portugal los aviones facciosos por Campomayor, Olivenza, Valencia de Montbuey y Oliva de la Frontera. Valencia de Montbuey y Oliva de la Frontera están próximos a una base aérea portuguesa situada en Amiraleja (sic) (se refiere a la población portuguesa de Almaraleja).- El campo de aviación enemigo en Mérida se dice fue bombardeado ayer por nuestra aviación, que destruyó 3 aparatos.
La columna enemiga está formada por fuerzas de Regulares y Tercio. El efectivo de la columna se calcula en unos 2.000 hombres.- Tienen dos carros de combate; autos blindados; una batería del 15 y otra pequeña; morteros y ametralladoras, con abundante material y municiones. Disparan balas dum dum. Los sacos terreros de la muralla de Badajoz están perforados por las explosiones de estas balas.
Al apoderarse el enemigo de Badajoz había detenidos unos 200 o 300 Guardias Civiles, y Jefes y Oficiales sublevados en el Cuartel de la Guardia Civil. En dicho Cuartel había 3 camiones de bombas Laffyte y 8 o 10 de municiones.

GUERRA CIVIL EN BADAJOZ: LAS VERDADERAS COLUMNAS DE LA MUERTE.

2 comentarios en “Guerra civil en Badajoz: Las veredaderas columnas de la muerte

  1. Se cita al fraile Ceferino Iturralde Untazo. Su segundo apellido no es correcto. Era Urtaza. De nombre de pila Esteban. Era mi tío. Falleció en el Santuario de Loreto en Marzo de 2005 a la edad de 102 años. Paradoja de la vida, estuvo a punto de ser asesinado con 33, y el relato es fiel a la realidad.

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