Legalidad Republicana??

 

Hubo un tiempo en el que en este país fue asolado por una guerra civil, una más de las muchas que desde tiempos inmemoriales, ha habido en España. Esta última guerra civil dividió a los españoles y les llenó de odio, sangre, fuego, dolor y amargura.. Aquella guerra, como todas, finalizó y llegó la paz. Una paz dolorosa, con hambre, represión y falta de libertades, pero el tiempo fue pasando y las heridas se fueron cerrando, aunque el dolor no se fue tan pronto.

Pero no hubo dos España, como quieren hacernos creer. Sólo hubo una España: la de los oprimidos, la de los parias de la tierra, famélica legión de obreros explotados, reducidos a herramientas de trabajo, sin derechos y sometidos al capricho de terratenientes y patronos y, por si fuera poco, al mangoneo y albedríos de los sindicatos, los cuales, en vez de defender sus derechos, los coaccionaban para que se afiliaran y pagaran bajo la amenaza de no facilitarles el acceso a los puestos de trabajo.

Desde esos mismos sindicatos y entes políticos, una serie de canallas, asesinos y ladrones supieron encauzar la voluntad de las masas oprimidas para llenarlos de odio y llevar a cabo lo que ellos llamaban revolución.

Esta revolución no consistía en cambiar un orden injusto y lograr que los obreros tuvieran derechos, salarios dignos y estabilidad laboral, sino inculcarles en sus mentes la semilla del odio, la muerte y la destrucción. La revolución pasaba por el aniquilamiento de lo que aquellos sindicalistas y políticos, con el alma negra y podrida, llamaban burgueses. Hoy en día, con total impunidad y hasta con el apoyo de algunos jueces ignorantes sobre materia histórica y con la imparcialidad muy entredicha, se hace apología de aquellos canallas que buscaron la perdición del pueblo.

La revolución que predicaban consistía en robarles y confiscarles todos sus bienes, pero no para repartirlos entre los necesitados sino para esclavizar

también a éstos y lograr una sociedad de pensamiento único, sometida y sin capacidad de actuar a nivel personal ni tener ideas propias, al objeto de conseguir acabar con cualquier vestigio de humanidad y así lograr ellos el Poder, establecerse en sus poltronas y dirigir las riendas del país desde la opresión y la tiranía, torturando, encarcelando y matando a sus rivales políticos y a cualquiera que se alzara contra ese sistema.

En 1931 hubo unas elecciones municipales en las que, claramente, triunfaron los partidos republicanos, lo que trajo consigo que se proclamara la II República.

Habría mucho que decir sobre la forma y modo en que ésta se proclamó, pero ahora no es el caso.

A partir de entonces llegó, teóricamente, una libertad que pocos, muy pocos de los que por entonces vivían sabían en qué consistía, ya que a excepción de un corto periodo en el que se instauró la I República, el pueblo siempre había estado sometido a la monarquía y la dictadura que esa misma monarquía refrendó, apoyó y potenció, como fue el caso del general Primo de Rivera.

El pueblo, anhelante, esperó cambios; cambios que, o no se producían, o se llevaban a efecto tarde y mal.

Aprovechando este periodo de libertades, los dirigentes políticos de la extrema izquierda, como el PSOE, PC, y sindicatos, como la UGT y la CNT, comenzaron a llevar a cabo lo único que saben hacer: sembrar el odio, la anarquía y alterar la paz y la libre convivencia al único objeto de lograr el Poder para robar con total tranquilidad e impunemente, que es lo que la experiencia nos enseña es lo único que desean algunos políticos, los muy bandidos.

Hay atracadores que si llega el caso, matan a sus víctimas o se enfrentan a la Policía. Aquellos canallas, con su vehemente deseo de robar, no dudaron en provocar una guerra civil que sirviera como tapadera para sus robos y asesinatos.

A estas actuaciones respondió la democracia dictando leyes y normas para evitar desmanes, crímenes, saqueos e incendios, lo que hizo que, rápidamente, los marxistas, al ver que las leyes democráticas les alejaban del Poder y del robo, no lo aceptaron y organizaron un cruento, salvaje, despiadado y brutal golpe de estado. Pero la legalidad republicana se puso en marcha y utilizando los medios legales de que disponía, dentro del marco de la Constitución y las leyes, logró sofocar aquel golpe de estado y poner fin a los innumerables crímenes y robos que en muy pocos días los socialistas y comunistas llevaron a cabo.

Al fracasar este golpe de estado, la mayoría de sus dirigentes y organizadores, ahítos de sangre y, en muchos casos con los bolsillos repletos, huyeran de España, entre ellos Margarita Nelken y Nicolás de Pablo, lo que trajo consigo que, alejados de la vida política los que rezumaban odio, maldad y ponzoña, la situación social mejora algo.

Pero estas mejoras en la paz y en la vida social se vieron pronto entorpecidas porque muchos de aquellos golpistas fueron indultados o se les aplicaron penas muy leves, mientras que otros, menos significados, eran ejecutados o condenados a largas penas.

Viendo esos dirigentes que sus actuaciones no eran juzgadas como se debía, volvieron a envalentonarse y reanudaron su campaña de terror y propaganda.

Sus mítines tuvieron efecto y lograron inculcar en el pueblo el engaño que tan expertos eran en establecer, logrando que en las elecciones de febrero de 1936, la coalición, llamada Frente Popular, que siempre deberá perdurar en nuestra Memoria en un puesto más tenebroso aún que la Inquisición o el terrible absolutismo del Borbón Fernando VII, lograra la victoria, aunque esta victoria se vio empañada por pucherazos y alteraciones en el escrutinio de votos.

A partir de entonces, España inició una caída imparable al abismo. Esta caída era cada vez más rápida, ya que, esta vez con el respaldo legal, los dirigentes socialistas empujaron a las masas a una orgía desenfrenada de terror y amenazas hacia “los burgueses y capitalistas”.

La situación llegó a hacerse insostenible. Mucha gente, que después se llamó de orden, se sintió totalmente aterrorizada y perseguida, temiendo cada nuevo día por sus vidas y sus propiedades. Pero fueron unos cobardes, se comportaron como animales de granja esperando a que les llegara la hora del sacrificio, viendo cómo otros eran perseguidos y rezando para que que a ellos no les llegara el turno y esa cobardía les impidió organizarse y crear una resistencia organizada contra el terror que, paulatinamente, se estaba creando.

Con el pretexto de no salirse de la “legalidad vigente” no actuaron en consecuencia, creando asociaciones y grupos que, con las leyes por delante, saliera al paso de toda aquella gente, que lograron corromper a los jueces ganándoselos para su causa, atacaron a la iglesia y a la religión, no respetaban los derechos constitucionales, hacían y deshacían a su modo y lograron hacerse con el control de casi todos los medios de comunicación, a los que bien bajo amenazas, o bien por dinero, impidieron ser libres y si alguno no acataba esas decisiones se iniciaba una persecución, más o menos abierta, contra ese periódico.

Por ejemplo, durante el golpe de estado de 1934, los repartidores del periódico HOY fueron atacados y los periódicos que llevaban, quemados. Más tarde, en 1936, las instalaciones de dicho diario fueron incautadas para silenciar la voz de la libertad e incluso uno de los periodistas de ese Diario fue asesinado en Badajoz.

La cobardía de los perseguidos permitió que cada vez fuera mayor el acoso y el terror al que eran sometidos, mientras España entera estaba cada vez más hundida en la miseria, la ruina y el caos y socialistas y comunistas no dejaban de hacer llamamientos a las masas para que se organizaran, advirtiendo que irían a una guerra civil con el único objeto de poder matar impunemente a los que perseguían, cosa que finalmente llevaron a cabo.

Entre todo esto, los partidos marxistas, como el PSOE, atacaban, cada vez con más violencia, a los miembros y sedes de partidos republicanos honrados y civilizados, aunque también fueran de izquierda.

El PSOE extendió su terror, deseosos sus dirigentes de llegar, de una vez por todas, al Poder para estar al alcance de los fondos públicos y una vez que llegaron, demostraron totalmente su verdadera cara ya que, casi inmediatamente dieron el magnifico golpe del oro del Banco de España, al que siguió el expolio del Museo del Prado y en menor escala, los rateros de provincias, se dedicaron a robar vehículos y propiedades que “confiscaban a los fascistas”, no para ir a la guerra, como hicieron los “fascistas”, sino para huir, los muy canallas.

Por supuesto, como cualquier ladrón, siempre encuentran explicaciones para sus delitos, bien porque la sociedad no les comprende, bien porque tienen que dar de comer a sus hijos, porque no encuentran trabajo o, como en este caso, “para que el oro no cayera en manos de los fascistas” o “para que las obras de arte del Museo del Prado no fueran destruidas en los salvajes bombardeos de la aviación fascista”. Justificación ésta que quienes hacen apología de aquellos malditos, aún hoy siguen manifestando.

La legalidad republicana que dicen defendían pasaba por el robo, la persecución, la muerte, la tortura y la abolición de todos los derechos.

Hoy en día, la ingente cantidad de dinero que dan ha servido para atraer, como mierda a las moscas, a una serie de personas ambiciosas, carentes de cualquier vestigio de imparcialidad y escrúpulos, que no dudan en hacer propaganda obscena de aquel régimen de terror y, pese a estar sometidos a la voluntad de quienes se llaman “progresistas” han hecho retroceder a España ochenta años y para evitar que se hable de la ruina en que nuestro país está y que los dirigentes políticos de los países libres miran cada vez con más recelo a quienes levantan el puño en ominoso y trasnochado saludo de un régimen abolido y superado desde hace años, recuerdan constantemente a quien para ellos se ha convertido, no en una bestia negra, sino en un verdadero filón de oro, es decir, a Francisco Franco Bahamonde, generalísimo de los ejércitos españoles y Caudillo de España durante 38 años en los cuales, con el apoyo de los hombres libres y valientes de España, que al grito viril de Viva España, ese mismo grito que resonó en cientos de campos de batalla en Europa, desde la victoria en Breda o la muerte en Recroi, siempre significó lo mismo: Aquí está España, y mujeres honradas que ofrendaban la vida de sus hijos para servir una causa y lloraban cuando éstos morían (aquellas honradas mujeres nunca imaginaron que en España llegaría un día en el que un Gobierno creara una ley, en contra de la opinión de cientos de miles de personas de orden, esas personas de orden similares a las que por miles asesinaron y torturaron sus antecesores, de los que actualmente hacen apología y dan dinero a gente sin escrúpulos para que les sirvan en esa apología, para que una madre pudiera matar legalmente a su propio hijo, al hijo de sus entrañas, a la carne de su carne y a la sangre de su sangre, convirtiéndose así en verdaderas alimañas sin conciencia) ganó una guerra y expulsó de España el terror de la “legalidad republicana” y sus miles de asesinados y logró que nuestro país se pusiera a la cabeza de Europa y fuera envidiado por otros países.

La mayoría de estos acaparadores de dinero y propagandistas de un régimen que les da dinero a manos llenas son muy olvidadizos y no se acuerdan que muchos de ellos, o sus padres, medraron durante el régimen al que ahora, cobrando por ello, detestan, y sin importarles nada se han humillado y se arrastran detrás del más poderoso caballero, o sea, el dinero, y pisotean, escupen y lanzan su negra bilis sobre los restos y la memoria de los represaliados del franquismo que tanto sufrieron y como lo que quienes justifican los crímenes que cometieron aquellos que ahora dicen que “defendían la legalidad republicana” porque les pagan por decirlo, mezclan aquellos asesinos con la memoria de hombres y mujeres que murieron engañados por los cobardes que después de buscarles la perdición los abandonaron a su suerte, huyendo los muy despreciables, y han logrado dividir nuevamente a España, cegados por su ambición de dinero para “sus investigaciones, claro está” y el nombramiento de cargos, sea de asesores o de portadores de escupideras.

Han olvidado, o les pagan para que olviden, que durante el franquismo, el PSOE no existió, mientras que los comunistas continuaron en la lucha, y los que después fueron sus dirigentes, vivieron siendo afectos al régimen y leales patriotas, llegando a ser, algunos de ellos, o sus padres, “leales y patrióticos falangistas”. Esos mismo falangistas que actualmente no tienen valor para reivindicar como represaliado por el franquismo a Hedilla y hacerle un homenaje, bajo el amparo de la ley de Memoria Histórica, en el que se canten las canciones que cantaban los falangistas puros que Hedilla representaba, como el Cara al Sol, se porten banderas falangistas, se asista con el uniforme y se haga el saludo a la romana que Hedilla defendía y por lo que fue brutalmente represaliado por el franquismo y sus jueces, que lo condenaron a dos penas de muerte.

No creo yo que hubiera ningún problema, ya que eso se ajustaría totalmente a los homenajes que se hacen constantemente a las víctimas de la represión, según la ley. Es más, a ese acto de exaltación de una víctima de la represión franquista deben acudir los políticos y los devoradores de subvenciones porque no sería justo que dejaran en el olvido a una persona, como el falangista Hedilla, que sufrió, como el primero, la represión. Pero la Falange y los falangistas olvidaron a Hedilla en aquel entonces, por miedo a Franco, y lo olvidan hoy por miedo a “elementos incontrolados”, palabra delicada para describir lo que verdaderamente son: milicias populares, y a la Prensa mercenaria.

Existe, por el contrario, una Fundación, a la que se otorga grandes cantidades de dinero; siempre dinero, todo gira en torno al dinero para esta gente que carece de valores, llamada Francisco Largo Caballero, de profesión estuquista, colaborador del régimen dictatorial del general Primo de Rivera, golpista y desertor.

¿Hasta cuándo?

Un comentario en “Legalidad Republicana??

  1. El pasado pasado es, aunque nuca se a de olvidar de dónde venimos ni quienes somos hay que dejar vivir ala humanidad sin rencores ni ostigamientos, dejémonos de violencia y guerras . Miremos hacia el futuro y la convivencia .

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