«Los profesores nos presionaban para ir a los homenajes proetarras»

  • El centro organiza actos abertzales y pide donativos para un periódico cercano a la banda

La escuela y los institutos continúan siendo el principal caldo de cultivo de jóvenes proetarras. Adoctrinan con el fin de captar a nuevos fanáticos o terroristas de la causa vasca que sigan sus postulados. Las ikastolas eran la escuela de una generación de niños que aprendieron a justificar el asesinato, a defender una supuesta patria vasca o a convertir en héroes y modelos a los terroristas. Tras captar a los menores de entre 8 a 14 años, su operación se centra en los adolescentes de los institutos.

Lo ocurrido en el instituto público Zaraobe de Amurrio (Álava) el pasado viernes, durante el recreo, en el que cinco profesores instaron a una treintena de alumnos menores a homenajear a un etarra mientras entonaban el «Eusko Gudariak» con el puño en alto mientras portaban flores y fotografías no es un hecho aislado. De hecho, entre la cantera de antiguos alumnos figuran algunos jóvenes que han sido detenidos por su pertenencia a Segi y que han cumpolido ya incluso condenas de algunos meses. En las redes sociales figuran como miembhros de Enrai, las juventudes de Bildu.

Según ha podido saber LA RAZÓN el día a día de este instituto se basa en el adoctrinamiento de muchos de los profesores que, basándose en su «libertad» de cátedra día tras día tratan de instruir a los alumnos en favor de la la banda terrorista y sus postulados. Algunos alumnos recuerdan cómo incluso el no proceder de una ikastola podía repercutir hasta en las notas. Y es que muchos de los docentes tienen una destacada ideología bastauna y no lo ocultan. «Siempre había gestos por los presos e incluso aparecían con pañuelos de la Etxerat (que reivindica el acercamiento de los presos de ETA) en clase». Cada viernes los homenajes por etarras eran rutina y el patio era cubierto por ikurriñas, crespones negros, pancartas, fotografías de etarras y gritos en favor de la banda terrorista. Estas concentraciones son típicas también si surge algún acontecimiento especial. «Los profesores nos instaban a ir a los homanejes proetarras». No sólo debían acudir a las concentraciones de los viernes en el patio del instituto sino también a las manifestaciones proetarras que recorren las calles de Bilbao. Cuando querían manifestarse en la plaza del pueblo en favor de alguna detención etarra lo sometían a votación. «Nos mandaban votar si queríamos ir a apoyar el parón de dos horas para apoyar a los proetarras a mano alzada» y entonces, ante los profesores batasunos, «todos votábamos que sí, por miedo, para que no tomaran represalias». Otros docentes con ideología no abertzale, sin embargo, hacían la votación en una urna, secreta y es ahí donde salían el rechazo a esa iniciativa». Pero si algún alumno, el día que decretaban para manifestarse acudía a clase quedaba marcado. «Lo mejor es no aparecer ese día por allí».

Muchos de los antiguos profesores continúan. Entre ellos, un profesor de historia que aunque les hacía comprar el libro de texto nunca lo abría, prefería dictar apuntes de los que luego examinaba a los alumnos. Hacía hincapié en que en Euskal Herria integraba el País Vasco francés y Navarra y que era un «pueblo oprimido», o que el franquismo «querían eliminar la raza vasca y repoblarle con extremeños y castellano manchegos y leones». «En los exámenes tienes que poner esas cosas si quieres aprobar», asegura. En Amurrio éste es el único instituto que hay, y sólo se puede estudiar en euskera, no hay opción para el castellano. «El profesor de euskera nos decía que era una vergüenza que no supiéramos nuestra lengua».

El año pasado, los alumnos del centro recibieron una carta en sus domicilios en la que se les solicitaba una aportación económica para el periódico abertzale «Berria» dirigido por Martxelo Otamendi, implicado en el «caso Egunkaria». La misiva decía que dicho periódico estaba pasando por una mala racha y que debían dejar sus aportaciones en secretaría. El instituto anotaba en una lista quién hacía dicho donativo y quién no y la cantidad. Las clases han empezado en el instituto y el adoctrinamiento también.

Los amigos de ETA, premiados en el Festival de San Sebastián

El momento más controvertido de la gala de clausura de los premios del Festival de San Sebastián fue la entrega del Premio Irizar a la mejor película vasca a «Asier y yo», en la que el actor Aitor Merino describe la relación con su amigo de la infancia y miembro de la banda terrorista ETA, lo que levantó no pocas ampollas entre las víctimas. Aunque no competían en la sección oficial, el galardón recompensa a la mejor cinta «made in» País Vasco. Tanto Merino como su hermana Amaia realizaron la mayor parte de sus agradecimientos en euskera sin traducirlos al castellano como suele ser habitual en el certamen. En el filme, y en primera persona, Aitor se enfrenta a la paradoja de defender a su amigo, informa D. Carrón.

«Los profesores nos presionaban para ir a los homenajes proetarras» – La Razón digital.

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