La marca hispanica y los condados catalanes. Origen y formacion.

La proximidad de los dominios musulmanes y las tribus independientes de los Pirineos suponían un peligro para Carlomagno. La derrota de Roncesvalles en el 778 es un intento de someter a los vascones de Pamplona y serán éstos los que consigan alejar a los carolingios de los Pirineos orientales durante 30 años.

La desastrosa campaña del 778 tuvo una compensación en los movimientos anticordobeses iniciados en Gerona y Urgell-Cerdaña, cuyos habitantes buscaron la alianza con los francos contra los musulmanes y aceptaron la autoridad carolingia en el 785. Si Abd al-Rahmán I no pudo intervenir, su hijo Hisham recuperó las comarcas sublevadas y saqueó los territorios francos entre Narbona y Toulouse. Ante el grave peligro musulmán, Carlomagno presionó militarmente sobre Urgell. Con la presencia del adopcionista Félix de Urgell en el 798 Carlomagno, tras controlar la barrera pirenaica (Aragón, Pallars-Ribagorza, Vic, Cardona y Pamplona) intenta dominar Huesca, Lérida, Barcelona y Tortosa. Fracasa en todas las expediciones excepto en la dirigida contra Barcelona, ocupada en el 801. El gobierno de los nuevos dominios fue confiado a los francos o a hispanovisigodos refugiados en territorio carolingio: Gascón Velasco en Navarra, Aureolo en Aragón y Guillermo en Pallars-Ribagorza. Los hispanos Borrell en Urgell-Cerdeña y Bera en Barcelona se sublevarán contra los carolingios aceptados para librarse de los musulmanes.

1. SIGNIFICADO

El término « marca hispánica» usado en textos del IX y la posterior unión de los condados de la zona catalana, hizo pensar que las tierras catalanas controladas por carolingios constituían una entidad administrativa y militar con mando único, que sería el precedente de Cataluña. Esta marcha habría incluido Toulouse, Septimania y la actual Cataluña y fragmentada en dos hacia el 817 con la división del imperio realizada por Luis el Piadoso: al oeste la marca tolosana y al este la marca Gótico-Hispánica que comprendería Urgell-Cerdeña, Gerona, Barcelona, Narbona, Rosellón y Ampurias. En 865 Narbona y Rosellón formarían la marca Gótica y los condados situados al sur de los Pirineos integrarían la Marca Hispánica: podría decirse que las tierras catalanas tuvieron unidad desde el siglo IX.

Frente a estas teorías, Ramón de Abadal ha probado que « marca hispánica» sirve a los cronistas para designar una parte del dominio carolingio, tiene un valor geográfico y no es una división administrativo-militar del imperio con un jefe único. La marca o regnum hispanicum está dividida en condados no vinculados entre sí. La persona que se encuentra al frente de varios recibe el título de duque o marqués. Pero estos condados se disgregan y reagrupan a voluntad del rey. Cada condado tiene un conde que ejerce la autoridad. En zonas de peligro para una mejor coordinación de la defensa se acumulan los condados en una misma persona, en el 812 Bera es conde de Barcelona y Odilón de Gerona, tres años más tarde, como consecuencia de un ataque musulmán, se unen Barcelona y Gerona en manos de Bera.

No se puede ignorar la historia del Imperio Carolingio en la historia política de los condados catalanes. Cada conde aspira a hacer hereditario su cargo y sus posesiones. El emperador encarna la autoridad y el poder, gobierna por medios de asambleas anuales a través de los administradores locales (condes) y por mediación de los missi o delegados del rey. Al conde se le confía la administración, la justicia, la política interior y la defensa militar del territorio. Su autoridad, casi absoluta, depende de la voluntad del monarca y del poder que éste tenga.

Las guerras civiles provocadas al dividir Luis el Piadoso el reino entre sus hijos obliga a los condes a tomar partido, con lo que éstos consolidan o pierden sus cargos según la orientación de la guerra. Los candidatos al trono tienen que hacer concesiones a sus partidarios con lo que la monarquía sale debilitada sin poder evitar la formación de clanes y partidos con más fuerza que los condes nombrados por el vencedor. Por esta razón fue sustituido, en el 820, el hispanogodo Bera por el franco Rampón y el nombramiento posterior de Bernardo de Septimania.

Los condes francos de la corte carolingia tienen como misión poner fin a los afanes independentistas del conde de Barcelona-Gerona y de sus seguidores, que llegan a aliarse a los musulmanes contra los carolingios, aunque no se pueda hablar de independencia catalana sino de independencia del conde.

Bernardo de Septimania recibe, por someter a los rebeldes, el condado de Narbona y desde sus condados toma partido contra el emperador al dividir Luis el Piadoso el imperio entre sus hijos (Pipino, Luis el Joven y Carlos el Calvo). Bernardo y su hermano Gaucelmo, conde de Rosellón y Ampurias, perdieron sus condados a favor de Berenguer, conde de Pallars-Ribagorza y Toulouse. En el 834 Galindo de Urgell-Cerdeña se apodera de Pallars-Ribagorza. El emperador nombra a Suñer conde de Rosellón y Ampurias y Bernardo de Septimania recupera los condados cedidos a Berenguer y uniendo el de Carcasona.

Muerto Luis el Piadoso (840) Bernardo de Septimania apoyó a Luis el Joven contra sus hermanos, perdiendo el condado al firmarse el tratado de Verdún en 843 por el que las tierras catalanas pasaban a Carlos el Calvo y, por delegación, a Sunifredo, conde de Urgell-Cerdeña y hermano de Suñer, que mantendrán su fuerza aunque los acontecimientos les hagan perder los condados. Sus descendientes Vifredo, Mirón y Suñer II serán condes de Urgell-Barcelona-Gerona y Besalú, Rosellón y Ampurias, iniciándose la dinastía catalana que perdura hasta 1410.

La tendencia a heredar los cargos se observa en los monarcas carolingios que nombran condes a los hijos de Sunifredo y Suñer 30 años después de la muerte de éstos, porque la función condal conlleva una serie de privilegios que no se extinguen con la deposición de los titulares, elegidos entre grandes propietarios cuyo poder heredan los descendientes. Para combatir a los rebeldes, el rey se apoya en las grandes familias, dinastía condales, con lo que acentúa el carácter hereditario del cargo condal. Esto cristalizó al morir Carlos el Calvo (877) cuando le sucedieron tres monarcas en once años sin que ninguno hiciera frente al peligro normando ni a los ataques musulmanes, por tanto los condes se ven obligados a actuar por su cuenta. Uno de estos condes, Eudes, será elegido rey en el 888 y la ruptura dinástica dará el pretexto para afianzar su independencia a los condes carolingios a los catalanes entre ellos.

El imperio carolingio es sólo un recuerdo reflejado en las fechas de los documentos por los años del reinado del monarca. La independencia se manifiesta en el reparto de los condados entre los hijos del conde que ya no son bienes públicos sino propiedad del conde, creando nuevos condados o confiando el gobierno a varios de sus hijos conjuntamente: Vifredo, primer conde catalán independiente dejó al morir en 897 a su hijo Sunifredo el condado de Urgell, a Miró II los de Cerdeña y Besalú, a Vifredo, Borrell y Suñer, conjuntamente los de Barcelona, Gerona-Vic, que se mantendrán unidos y serán el núcleo de la futura Cataluña.

La independencia política debe ir acompañada del control eclesiástico. Los reyes carolingios sustituyeron el clero adopcionista por el franco imponiendo en los monasterios de obediencia visigoda la regla benedictina; los condes catalanes intentaron controlar a los eclesiásticos de sus territorio evitando que obispos dependientes de otro conde tuvieran autoridad en sus dominios. El primer intento de independencia se dio en el 888 con la creación de un arzobispado en Urgell del que dependían las diócesis de Barcelona, Gerona, Vic y Pallars. El intento fracasó por la rivalidad entre los condes. La nueva sede beneficiaba a Ramón de Pallars y a Suñer de Ampurias, el primero crea un obispado propio para no depender ni de los francos ni de los demás condes catalanes y el segundo logra que se deponga al obispo de Gerona y se nombre para el cargo a uno de sus fieles. La negativa de Vifredo, inseguro y temiendo un ataque franco, reconoce al monarca y con ayuda del arzobispado de Narbona suprime el de Urgell y logra la deposición del obispo gerundense, aunque no consiguió que desapareciera el obispado de Pallars.

Las divisiones y reagrupamientos de los condados imposibilitaron que en cada uno existiera una sede episcopal. En algunos casos un condado pertenecía a dos diócesis situadas fuera de los dominios del conde; el recurso era favorecer a los monasterios de la zona y lograrles la independencia respecto al obispado correspondiente. El monasterios de Eixalda-Cuixá (fundado hacia el 840) debe su grandeza a esta circunstancia, logrando relativa independencia del obispado de Elna.

La dependencia de los condados catalanes respecto a los carolingios ha prestado especial atención a la crisis del imperio para explicar respecto a los carolingios la desvinculación de los condes, pero esta no se explica sin la presencia del mundo islámico: la presencia musulmana hace que la población apoye a los condes porque ve en ellos a sus jefes inmediatos por encima del rey, que está demasiado lejano cuando se producen los ataques musulmanes; por otro lado las disensiones musulmanas permiten la consolidación de los condados; gracias a ellas Vifredo ocupa la comarca de Vic y los monasterios de Ripoll y San Joan de les Abadeses para repoblar estas tierras. Al morir Vifredo (897) los condes catalanes reconocen la autoridad de la restaurada dinastía carolingia en la persona de Carlos el Simple, aunque ya no fue efectiva, Vifredo Borrell fue el último conde en prestar fidelidad a los reyes francos para que se reconocieran los derechos heredados y buscar ayuda frente a los musulmanes que habían dado muerte a Vifredo I habían obligado a evacuar Barcelona.

Los orígenes del condado de Barcelona no escapan a la leyenda ni su primer conde independiente Vifredo, cuya historia se novela: « Vifredo, tras una serie de circunstancias recupera Barcelona tras dar muerte al franco Salomón y salvar el honor de su padre muerto. Ante los ataques musulmanes y la imposibilidad de contar con la ayuda del rey, es capaz de expulsarlos él solo, permaneciendo el honor de Barcelona en sus manos y en las de sus herederos. El honor de Barcelona pasó de la potestad real a manos de las de los condes de Barcelona» .

MARCA HISPANICA RESUMEN (EXAMEN)

La proximidad de los dominios musulmanes y las tribus independientes de los Pirineos suponían un peligro para Carlomagno. La derrota de Roncesvalles es un intento de someter a los vascones de Pamplona y serán los vascones los que consigan alejar a los carolingios de los Pirineos orientales durante 30 años.

Debido a la derrota de Roncesvalles, Gerona, Urgell-Cerdeña buscan una alianza con los francos contra los musulmanes y aceptan la autoridad carolingia 785. Ante la amenaza musulmana Carlomagno presionó militarmente sobre Urgell contra la barrera pirenaica e intenta dominar Huesca, Lérida, Barcelona y Tortosa. Sólo consigue Barcelona que ocupa en 801. El gobierno de los nuevos dominios fue confiado a francos o a hispanovisogodos.

El término Marca Hispánica usado en textos del s IX y la posterior unión de los condados de la zona catalana constituían una entidad administrativa y militar con mando único, que sería el precedente de Cataluña. Según esto podría decirse que las tierras catalanas tuvieron unidad desde el s. IX. Pero frente a estas teorías, Ramón de Abadal ha probado que Marca Hispana sirve a los cronistas para designar una parte de los dominios carolingios, tiene un valor geográfico y no es una división administrativa-militar del imperio con un jefe único. La marca está dividida en condados no vinculados entre sí. La persona que se encuentra al frente recibe el título de marqués o duque, pero estos condados se disgregan o reagrupan a voluntad del rey. Cada condado tiene un conde que ejerce la autoridad. Cada conde aspira a hacer hereditario su cargo y sus posesiones. El emperador encarna la autoridad y el poder, gobierna por medio de asambleas anuales a través de los administrados y por mediación de los delegados del rey. Al conde se le confía la administración, la justicia, la política militar y la defensa del territorio.

Las guerras civiles provocadas al dividir Luis el Piadoso el reino entre sus hijos obligan a los condes a tomar partido con lo que éstos consolidan o pierden sus cargos según la orientación de la guerra.

Los condes francos de la corte carolingia tienen como misión poner fin a los afanes independentistas del conde de Barcelona-Gerona que llegan a aliarse a los musulmanes contra los carolingios. Se puede hablar de independencia del conde.

Muerto Luis el Piadoso (840) Bernardo de Septimania que había recibido el condado de Narbona por someterse a los rebeldes, apoyó a Luis el Joven contra sus hermanos, perdiendo el condado en el tratado de Verdún (843), por el que las tierras catalanas pasaban a Carlos el Calvo y por delegación a Sunifredo, conde de Urgell-Cerdeña. Sus descendientes Vifredo, Mirón y Suñer II serán condes de Urgell-Barcelona, Gerona y Besalú, Rosellón y Ampurias, iniciándose la dinastía catalana que perdura hasta 1410.

La tendencia a heredar los cargos se observa en los monarcas carolingios que nombran condes a los hijos de Sunifredo y Suñer. Para combatir a los rebeldes el rey se apoya en grandes familias dinásticas condales, con los que se acentúa el carácter hereditario del cargo condal.

El primer conde catalán independiente es Vifredo el Velloso que dejó al morir, en 897, en herencia a sus hijos los condados de su propiedad, pues aquí se pone de manifiesto que los condados ya no son bienes públicos sino de propiedad del conde.

La independencia de los condes con respecto a los carolingios tiene su explicación en la presencia musulmana, que hace que la población apoye a los condes porque ven en ellos a sus jefes inmediatos por encima, ya que el rey está demasiado lejos cuando se producen los ataques musulmanes.

Las discrepancias musulmanas permiten la consolidación de los condados, gracias a estas discrepancias Vifredo ocupa la comarca de Vic, creando el condado de Ausona, el obispado de Vic y los monasterios de Ripoll y San Juan de Las Abadesas para repoblar estas tierras. Al morir Vifredo (897) los condes catalanes reconocen la autoridad de la restaurada dinastía carolingia y será Vifredo Borrell el último conde en prestar fidelidad a los reyes francos para que se reconocieran los derechos heredados. Vifredo recupera Barcelona y pasa dicha ciudad de la potestad del rey a mano de los Condes de Barcelona.

3. CAROLINGIOS Y MULADÍES EN ARAGÓN Y PAMPLONA

El valle del Ebro, como el resto de la Península, se sometió a los musulmanes sin oponer resistencia y las ciudades y puntos estratégicos recibieron guarniciones árabes o beréberes islamizándose como hicieron los jefes visigodos. Las zonas montañosas no fueron ocupadas y sus habitantes sólo pagaban tributos a los cordobeses. La diferencia ente montaña y llano se agudiza tras la conquista: en la montaña hay islamización, representa la libertad política con economía pastoril, agrícola basada en la propiedad individual, en las ciudades y comarcas del llano el Islam reporta ventajas, abunda la gran propiedad heredada de la época romana-visigoda. Los intereses de cada grupo son distintos pero tiene enemigos comunes en los carolingios y en los omeyas y se unirán contra unos y otros sin que desaparezcan sus diferencias.

La separación respecto a Córdoba es simultánea y tiene iguales causas que en el territorio catalán: aprovechando las guerras civiles islámicas, los carolingios intentan dominar los pasos pirenaicos para prevenir nuevos ataque cordobeses. Hacia el 800 los valles de Pallars y Ribagorza están unidos al condado de Toulouse, la zona de Jaca la gobierna, en nombre del emperador, el franco Aureolo y 6 años después el gascón Velasco está al frente de Pamplona.

El primer conde aragonés conocido fue el franco Oriel o Aureolo, sustituido en el 810 por el indígena Aznar Galindo, quizá para lograr la adhesión de los aragoneses. Coincidiendo con los primeros enfrentamientos entre Luis el Piadoso y sus hijos, García, yerno de Aznar, expulsó del condado a su suegro y a los partidarios de la vinculación con los carolingios, pues en los Pirineos occidentales los carolingios son rechazados una vez que han liberado el territorio de la presencia islámica.

Expulsado de Aragón, Aznar Galindo recibió del emperador el condado de Urgell-Cerdaña al que su hijo Galindo unirá el de Pallars-Ribagorza. Durante las guerras civiles carolingias, Galindo perdió Urgell y recuperó Aragón, gobernando de manera independiente y manteniendo un equilibrio entre los poderosos vecinos. Galindo se alía con el navarro García Iñiguez para hacer frente a la presión musulmana y carolingia. Una vez debilitado el imperio y fragmentados los musulmanes por las revueltas muladíes, los navarros se expanden hacia el sur y el este, cortando la expansión aragonesa, entonces Aznar II y Galindo II establecen pactos con los musulmanes de Huesca y con los condes de Gascuña, a pesar de lo cual Sancho Garcés I de Navarra (905-925) con ayuda de los astur-leoneses ocupa zonas situadas al sur de Aragón y sometiendo a tutela el condado reflejado en el matrimonio de la aragonesa Andregoto Galíndez con el navarro García Sánchez cuyo hijo, Sancho Abarca, unirá Aragón y Navarra.

El condado mantiene su organización dirigido por los barones aragoneses reforzando su autonomía con la creación de un obispado a comienzos del s X. Rompiendo los vínculos con los carolingios: con esto se crearon numerosos monasterios como San Zacarías o S. Pedro de Siresa. El influjo carolingio perdió fuerza al producirse una migración de clérigos mozárabes que introdujeron la cultura y organización hispanogoda, creando monasterios como S. Juan de la Peña, cuya crónica habla de la llegada a la peña de cristianos fugitivos derrotados por musulmanes.

El recuerdo de la cueva se mantuvo por una ermita que atrajo a más monjes y cuando en el s IX los musulmanes lanzan nuevas campañas, los cristianos se refugian en la cueva. Protegidos por la cueva y su patrón, los aragoneses hicieron frente a los musulmanes con éxito.

Navarros y aragoneses se independizan al mismo tiempo de los carolingios, pero mientras los segundos tienen cierta subordinación reflejada en el título condal de sus dirigentes, los primeros formaron una monarquía adoptando sus jefes el títulos de reyes, destacando su independencia frente a carolingios y cordobeses. El carácter de esta monarquía en el s IX es desconocido pero la escasa cristianización-visigotización del territorio y el rechazo carolingio, indican que no tenían otras características que las de su papel de señores naturales del país que se opone a injerencias extrañas, aliándose con la familia muladí de los Banu Qasi del Ebro, aunque según las circunstancias, se opondrán a ellos.

A fines del VII gobernaba Pamplona un miembro de esta familia de conversos, Mutarrif en nombre del emir. Los pamploneses se sublevaron en el 798. Aliados a la familia pamplonesa de los Arista, los Banu Qasi recuperaron Pamplona en el 803, extendiendo su influencia hasta Zaragoza. Su excesivo poder y las tendencias independentistas de los muladíes, hicieron que interviniera el emir cordobés, confiando el gobierno al valí de Huesca quien años antes terminó con la revuelta muladí de Toledo. A la muerte del valí, Carlomagno recupera Pamplona, pero los Arista, dirigidos por Iñigo Iñiguez y los Banu Qasi dirigidos por Musa Ibn Musa, expulsan a los carolingios en el 816 y derrotan al ejército franco 8 años después. El reino de Pamplona se afianza pero sin la total independencia por ser una especie de protectorado de Musa Ibn Musa que alterna independencia y sumisión a Córdoba y arrastra a los reyes de Pamplona en su política.

La ruptura entre navarros y muladíes se produce hacia el 858, cuando la flota vikinga entrando por el Ebro se apodera del rey García Iñiguez sin que Musa interviniera; libre, tras pagar un fuerte rescate, se une a los astures de Ordoño I y vencen a Musa en la batalla de Albelda (859). Un año después los Banu Qasi vengaban su derrota permitiendo el paso por sus dominios al ejército cordobés que hizo prisionero a Fortún hijo de García de Pamplona y fue retenido más de 40 años.

La fragmentación muladí a la muerte de Musa (62 fue catastrófica para el reino astur, pues suponían una defensa indirecta frente a Córdoba: los ejércitos musulmanes en sus campañas contra los astures evitaban el valle del Duero, desierto, donde no podían hallar alimentos; se dirigían al valle del Ebro y desde allí hacia el oeste por la frontera castellana de León. Estas campañas exigían colaboración de los Banu Qasi y mientras éstos se opusieran las campañas cordobesas eran limitadas. Al desaparecer el escudo muladí, el reino astur queda expuesto a los ataques cordobeses y se necesita recrear una fuerza que impida o debilite la amenaza: Ordoño I y su hijo Alfonso III se aliaron con los hijos y nietos de Musa y cuando éstos fueron derrotados y sustituidos por tuchivíes, reforzaron la amistad con Pamplona, donde la ausencia de Fortún Garcés, prisionero en Córdoba, permitió el ascenso de la familia de los Jimeno, cuyo jefe, Sancho Garcés I (905-925) subió al trono con la ayuda astur-leonesa.

Tema VIII: ORIGEN DE LOS REINOS Y CONDADOS CRISTIANOS.

3 comentarios en “La marca hispanica y los condados catalanes. Origen y formacion.

  1. Muy interesante el artículo. Estoy buscando información sobre la economía en la Barcelona de la época de la marca hispánica y en la etapa de condados independientes hasta la unión con el Reino de Aragón, le agradecería me recomendase algún libro, artículo, etc.

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