Israel recuerda el éxodo judío de tierras musulmanes, en lo que implica un reconocimiento tardío de su trauma colectivo. Cerca de 850.000 judíos fueron expulsados, huyeron o dejaron sus hogares en tierras árabes en la época de la fundación de Israel.

Para Meir Kahlon, presidente de la Organización Mundial de Judíos de los Países Árabes, esta es una semana histórica. Por primera vez, Israel ha reconocido oficialmente su sufrimiento, el de su familia y algunos otros 850.000 judíos que se exiliaron, fueron expulsados o huyeron de sus hogares en Siria, Libia, Marruecos, Argelia, Túnez, Irán, Irak, Yemen, Egipto, Líbano y otros países árabes y musulmanes en la época de la fundación del Estado de Israel y después.

“Hasta ahora, sólo se habla de los refugiados árabes y no de los refugiados judíos. Hoy estamos conmemorando la expulsión de los judíos de tierras árabes”, clamó con emoción Kahlon en el micrófono en un seminario tuvo lugar en la Universidad Bar-Ilan, con el título “Éxodo, emigración, expulsión y desarraigo”.

“Las naciones árabes no aceptaron el plan de partición de la ONU, y comenzaron los disturbios contra los judíos. Queremos recordar este día como la Nakba (catástrofe en árabe, término que también utilizan los nacionalistas palestinos para referirse a su sufrimiento colectivo en medio de la guerra árabe-israelí).

Casi un millón de judíos vivían en países árabes y musulmanes en 1948, cuando se fundó Israel. La comunidad judía más grande estaba en Marruecos, con 250.000 judíos. Los descendientes de los judíos expulsados plantean que si el sufrimiento que les ocasionaron los países árabes no será reconocido ni contemplado por ellos, difícilmente podrá Israel llegar a un acuerdo de paz regional.

Israel recuerda el éxodo judío de tierras musulmanas