El Islam siempre ha querido apoderarse de Europa. Ya antes de la muerte de Mahoma en el 632 de nuestro calendario, unas tribus de pastores de Arabia emprendieron la conquista del mundo para expandir su nueva religión. Pronto llegarían a las puertas de Europa; el Moro por Occidente, el Turco por el Centro y los Tártaros-Mongoles por el Este.

Los Moros, en el año 711 entraron en la Península Ibérica que en pocos años conquistaron casi en su totalidad. Sólo quedaron a salvo de esta invasión los bosques de Covadonga, donde se refugiaron un grupo de cristianos dirigidos por Don Pelayo, que iniciaron la Reconquista.

Cuando los Moros continuaron su incursión en Francia, fueron detenidos por Carlos Martel al frente de un ejército de francos en el 732, en la batalla de Poitiers, cerca de Tours.

Esta batalla es considerada por muchos historiadores como un acontecimiento macrohistórico al haber impedido la invasión de Europa por parte de los musulmanes, y preservado nuestra religión cristiana en un periodo en el que el Islam estaba sometiendo los territorios de los antiguos imperios romano y persa.

Los historiadores posteriores han opinado que, si Carlos Martel hubiese sido derrotado, los árabes hubieran conquistado fácilmente una Europa dividida.

Los Turcos conquistaron Constantinopla, capital del Imperio Bizantino, en 1.453 y este hecho tuvo tal trascendencia que esa fecha fue considerada como el fin de la Edad Media y el comienzo de la Edad Moderna. El Imperio Bizantino o el Imperio Romano de Oriente había surgido como consecuencia de la escisión en dos del antiguo Imperio Romano: el de Occidente y el de Oriente. Desde la aparición del Islam y su “guerra santa” fue un bastión del Cristianismo frente al empuje de los musulmanes.

Antes de la caída de Constantinopla, los musulmanes ya se habían apoderado de territorios asiáticos del Imperio Bizantino, y este tuvo que sobrevivir a veces prestando vasallaje al emir turco. Pero la caída de Constantinopla, que pasó a llamarse Estambul y a ser la capital del pujante Imperio Otomano que construyeron los turcos, conmocionó a todos los reinos cristianos de Europa que creyeron que este era el principio del fin del Cristianismo. De hecho, el Imperio Turco Otomano continuó su expansión por Asia, Norte de África y Sudeste de Europa, y por dos veces llegaron a sitiar Viena, en el centro de Europa. El Imperio Otomano fue desecho en 1922, tras la Primera Guerra Mundial.

Los tártaros-mongoles, originarios de Mongolia, crearon uno de los mayores imperios de la Historia. Irrumpieron en Europa por el Este y durante los siglos XIII a XV sometieron a los territorios actuales de Rusia, Ucrania, Bielorusia, Rumania y Bulgaria, e incluso invadieron Hungría y Polonia. A su llegada eran chamanistas pero, una vez instalados en Europa, se convirtieron al Islam. La gran batalla del rio Ugra, en 1.480, en la que fueron derrotados por los rusos, marca el fin de su influencia en Europa.

Esta aspiración a conquistar Europa ha permanecido inalterada hasta nuestros días, pero hoy las cosas son más fáciles para el Islam. Ya no hacen falta conquistas, guerras o batallas; tampoco es necesario recurrir al terrorismo ni a los atentados suicidas. Están conquistando Europa con el vientre de sus mujeres.

Huari Bumedian, ex Presidente de Argelia, dijo en un famoso discurso pronunciado en 1.974 ante la Asamblea de la ONU:

“Un día, millones de hombres abandonarán el hemisferio sur para irrumpir en el hemisferio norte. Y no lo harán precisamente como amigos. Porque irrumpirán para conquistarlo. Y lo conquistarán poblándolo con sus hijos. Será el vientre de nuestras mujeres el que nos dé la victoria. Al igual que los bárbaros acabaron con el Imperio Romano desde dentro, así los hijos del Islam, utilizando el vientre de sus mujeres, colonizarán y someterán a toda Europa.”

La clase política europea ha creado la fórmula perfecta para la nueva colonización islamista.

En primer lugar, con la maquinaria abortista y el odio a la institución familiar, han hundido el índice de natalidad. La mayoría de los países europeos tienen un índice de natalidad inferior a 1,2, o sea, a partir de ahora, la población europea se reducirá en casi un 50% con cada generación”.

Ben Laden, haciéndose eco del discurso de Huari Bumedian sentenció:

“Conquistaremos Europa con el vientre de nuestras mujeres”.

El iman Al Qadarawi, en 2.005 hizo esta declaración:

“El Islam volverá a Europa como conquistador victorioso tras ser expulsado de ella dos veces, una desde el sur, desde Al Ándalus, y la segunda desde el este, cuando llamó a las puertas de Atenas. Conquistando Europa, el mundo será del Islam”. (el imam Al Qadarawi, parece que confunde Atenas con Viena).

El líder libio Muammar el Gadafi habia dicho más recientemente:

“Hay signos de que Alá garantizará la victoria islámica sobre Europa sin espadas, sin pistolas, sin conquistas. No necesitamos terroristas, no necesitamos suicidas, los más de 50 millones de musulmanes en Europa la convertirán en un continente musulmán en pocas décadas”.

Es necesario ver este video para entender como se está llevando a cabo esta conquista:

Lideres islamistas dicen: conquistaremos Europa a través del vientre de nuestras mujeres..