Digno hijo de su padre – Ramon Perez-Maura

Mal que pese a quien pese, Benjamín Netanyahu ha conseguido una victoria histórica

Benzion Netanyahu cumplió 100 años el 25 de marzo de 2010. A su alrededor se reunieron en el domicilio familiar sus más allegados. Faltaba su mujer Zila Segal, fallecida diez años antes. Y muy especialmente su hijo primogénito, Yonatan, caído el 4 de julio de 1976 mientras comandaba la unidad Sayeret Matkal, un comando del Ejército israelí que en la Operación Entebbe liberó a 248 pasajeros de un avión de Air France secuestrado por el Frente Popular para la Liberación de Palestina. Pero sí estaba su hijo Benjamín, primer ministro del Estado de Israel desde hacía un año, después de haberlo sido ya entre 1996 y 1999.

En familia, todos los honores eran para el viejo profesor, hasta el punto de que cuentan quienes allí estuvieron que ese día a Benzion Netanyahu le sirvieron una pierna entera de cordero –que se comió sin dejar más que los huesos limpios– mientras que el resto de los asistentes comían viandas de menor enjundia.

Fue ya en la celebración oficial que se organizó para el eminente profesor donde su hijo, el primer ministro, declaró que en un artículo publicado en 1937 sobre el periodista austrohúngaro Teodoro Herzl, uno de los padres del sionismo, su progenitor predijo el holocausto que se produciría en Europa: «Esta misma capacidad de anticipación llevó a mi padre a predecir hace décadas que la amenaza a la paz mundial vendría de esas partes del mundo musulmán donde se mezclan el petróleo, el terror y la energía nuclear. También le llevó a decirme, a primeros de la década de 1990 que los extremistas musulmanes intentarían derribar las Torres Gemelas en Nueva York. Incluí su predicción en uno de mis libros». Benzion intentó hacer carrera política en su juventud. Sin éxito. Eso, en cambio, lo había conseguido arrolladoramente su hijo Benjamín que en su primera etapa como primer ministro recibió en Jerusalén una visita de Joaquín Almunia. Éste intentó conversar sobre la necesidad de buscar vías de diálogo e inclusión de los palestinos a lo que Netanyahu le cortó advirtiéndole que su padre era un historiador especialista en el Medievo español. «Mi padre me dijo que ustedes estuvieron 800 años combatiendo contra los árabes y no pararon hasta echarlos. ¿Y usted me pide que negociemos con ellos?»

El interés académico de Benzion eran los judíos de la España medieval, la etapa dorada de la cultura judía en España y Portugal. Ello le impulsó a escribir un libro sobre Isaac Abravanel, un judío portugués que sirvió a Isabel la Católica, y varios ensayos sobre la Inquisición y los marranos. Su controvertida tesis al respecto es que los marranos se convirtieron al cristianismo, no a la fuerza sino por su deseo de integrarse en una sociedad cristiana. Pero según Benzion Netanyahu, siguieron siendo perseguidos por causa de racismo, no por razones religiosas como se había sostenido hasta entonces. Prueba de ello sería la creación en el siglo XV del concepto de «pureza de sangre». Netanyahu rechazaba la idea de que los marranos vivieran una doble vida, aduciendo que esa teoría fue elaborada a partir de documentos de la Inquisición.

El hijo de aquel Netanyahu, al que tantos daban por derrotado hace una semana, va camino de competir con el fundador del Estado de Israel por ser el ciudadano israelí que más tiempo ha ejercido el cargo de primer ministro. David Ben-Gurion lo fue en dos etapas por un total de 13 años y 3 meses. Netanyahu lleva ya 9 años –también en dos etapas. En la elección que ganó Netanyahu el 17 de marzo votaron más de un millón de árabes. Y esta es la única democracia de Oriente Medio equiparable con las occidentales. Pero quienes denuncian la victoria de Netanyahu y los riesgos que supuestamente representa para la democracia prefieren ignorar el hecho irrefutable de que el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, está ya en el undécimo año de su mandato de… cuatro años. Ni Abbas ni sus rivales de Hamas se molestan en convocar elecciones, pero quienes denuncian la victoria de Netanyahu en contra de lo que ellos hubieran deseado prefieren obviar el hecho de que la ocupación israelí no fue óbice para la celebración de elecciones en los territorios palestinos en 1994 y 2005/6. Ahora que no están las fuerzas israelíes no hay elecciones. Pero de eso también hay que culpar a Netanyahu.

Mal que pese a quien pese, Benjamín Netanyahu ha logrado una victoria histórica.

Kiosko y Más.

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