Feminismo de salón y otros demonios – Maria Jamardo

Las mujeres, esos pobres seres débiles que, incapaces de prosperar por méritos propios, necesitamos pregonar nuestra inferioridad a los cuatro vientos para que los hombres -así en general, perversos, como grupo homogéneo- se compadezcan, se solidaricen y nos hagan el favor de permitirnos un hueco. Pues qué quieren que les diga, hacer de la lástima un modus vivendi, mendigar lo que obviamente nos corresponde por imperativo legal y, muy especialmente, usar el argumento de generalizar, me parece que flaco favor nos hace a todas las mujeres. La igualdad de oportunidades que la ley reconoce determina un mismo punto de partida. Las diferencias, en la meta, suelen ser cuestión de decisiones personales e  individuales. Y por experiencia profesional, debo decir que el talento y la dedicación son factores determinantes en el recorrido y su alcance. No conozco vía más justa y objetiva para garantizar el éxito que el esfuerzo.

Las mujeres elegimos cada año libremente carreras universitarias y accedemos con total normalidad a puestos de trabajo. Pero si cuando valoramos resultados profesionales, obviamos los aspectos personales que influyen en su desarrollo, estamos manipulando. Hablar de precariedad laboral y brecha salarial de las mujeres -como colectivo- y afirmar sin despeinarse que es algo a lo que necesariamente nos vemos abocadas al tener que sacrificar nuestras carreras profesionales por el hecho —voluntario— de la maternidad es tergiversar la realidad. El derecho al progreso profesional de ambos sexos en igualdad de oportunidades es un hecho que conlleva, claro está, la necesidad de conciliar. Esto es, repartir alícuotamente cuestiones como la logística doméstica y el cuidado de los hijos. Ese es el problema. Dado que hasta la fecha la paternidad es cosa de dos, será la pareja la que decida por consenso. De sus decisiones libres y de las diferentes prioridades llegarán por lo tanto resultados distintos. La igualdad impuesta es una forma absurda de ignorar lo evidente: el histórico menor acceso de las mujeres a la educación o nuestra reciente incorporación al mercado laboral.

Reclamar la igualdad en base a argumentos de cantidad —y no de calidad— supone habilitar una línea de defensa que en realidad pasa por discriminar, atacar y atropellar a los hombres. Si ese es el plan, conmigo que no cuenten. Además del qué – pelear por la igualdad- importa también el cómo. La igualdad impuesta, más allá de ser un espejismo que visibiliza a algunas cuantas (ni siquiera las mejores), es oportunista y denigrante. Tratarnos a las mujeres como una cuota. Penoso.

Las hay, Barbie, que simplemente creemos en las personas como tales, como individuos, sin estereotipos, sin sesgos ideológicos, sin fijarnos en su sexo para promocionar sus capacidades. Porque no caemos en los reclamos del feminismo, ni del machismo, ni del todos iguales. No somos iguales. Cada persona es única, diferente y es eso, precisamente, lo que determina el avance de la sociedad, que cada cual se esfuerce con todo lo que tiene para demostrar que los límites son infinitos, pero desiguales, afortunadamente. No veo que se ponga el grito en el cielo porque algunos sean premios Nobel o plusmarquistas olímpicos y no se igualen por ley las posibilidades. Pues apliquemos el cuento a todos los ámbitos y seamos honestos. Hagan el favor de no utilizar a las mujeres como reclamo político. Lo femenino lo es por cualidades propias, no sólo ni exclusivamente como opuesto a lo masculino. No hace falta que empujemos a nadie para abrirnos paso. No es correcto, ni estético, defender los derechos de un sexo atacando al opuesto. La discriminación positiva, se mire por donde se mire, es sólo eso.

Origen: Feminismo de salón y otros demonios

14 pensamientos en “Feminismo de salón y otros demonios – Maria Jamardo”

  1. Libros interesantes para leer, a mi juicio; La Biblia, El mito de la Diosa, Episodios Nacionales, libros sobre Criminología, La Historia de las mujeres en Occidente. En esos libros, hay muchos papeles para actores y actrices, en películas del Cine y la Televisión.
    Un experimento, en las películas del cine, la televisión, hacer una lista con los papeles para actores, actrices, desde que comenzó la industria del Cine, a finales del siglo XIX, hasta el año 2016. Y con esa lista, cine de Estados Unidos, de Europa, compararla con los papeles para actores, actrices que se pueden sacer de los libros antes mencionados, y así, comprobar, de manera clara, que la industria del cine, y la televisión, tiene un techo de cristal desde hace muchos años, no sólo para las actrices, también para los actores.
    El problema es que pocos actores y actrices, y pocos directores de Cine se dan cuenta.

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  2. Otra revista interesante para leer, en mi opinión, la revista Mundo Negro, donde también hay muchos papeles para actores y actrices, en la televisión.

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  3. Hay que señalar esos libros, especialmente escogidos, porque, tienen muchas páginas, son laboriosos para leer, se necesita tiempo, paciencia, para hacer esa lista, con papeles para actores y actrices, hay que trabajar mucho.
    Y, después, la segunda parte, dedicarse a ver películas del cine, la televisión, desde finales del siglo XIX, hasta el año 2016, en Estados Unidos, Europa, y hacer otra lista, con papeles para actores, actrices, también un trabajo muy laborioso y minucioso.
    Y, después, la tercera parte, comparar las dos listas, para comprobar que el techo de cristal en la industria del Cine y la Televisión existe, es real, no es un invento; existe para actores y sobre todo, para las actrices.

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  4. Hay que señalar estos libros, no es una expresión buena, es una sugerencia, leer dichos libros, para poder sacar papeles para actores y actrices, en la industria del Cine y la Televisión.
    Aparte de todos esos libros antes mencionados, aparte de la revista Mundo Negro, también se pueden buscar revistas bíblicas en España, tales como la Sociedad Bíblica, donde se pueden buscar papeles para actores y actrices. Sin invenciones, ni victimismos, ni exageraciones, sólo hay que leer esos libros, revistas, por poner unos cuantos ejemplos, elaborar esas listas, y dedicarse después a mirar películas del cine, la televisión, en Estados Unidos, Europa, y hacer listas de papeles de actores, actrices, y constatar que el techo de cristal en la industria del cine, la televisión es real, apenas se representan un 10% de papeles de actores y actrices.

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  5. Y, claro, con pruebas en la mano, se constata que ese techo de cristal en la industria del cine la televisión, es real, no sólo para actrices, las más perjudicadas, también para los actores.
    No obstante, si se demuestra que estas opiniones son falsas, victimistas, exageradas, habrá que reconocerlo, mas no lo creo.

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  6. También existe la posibilidad de la equivocación en estas opiniones, pero, no creo que sea así, pero, quien quiera meterse a hacer estas investigaciones, de manera voluntaria, que lo haga.

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  7. Una aclaración, con estos escritos, no se está defendiendo la denominada ideología de género, ni mucho menos, sólo se escribe sobre libros, que a mi juicio, son interesantes, y sobre la industria del Cine y la Televisión.

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  8. Otra aclaración, con estos escritos, que se agradece mucho que permitan que escriba, tampoco se defiende el denominado lenguaje no sexista, ni mucho menos, aunque, es cierto que en ocasiones, se pueden escribir o hablar de manera más general; Escuela de Artesanía, Colegio de Ingeniería, …etc, sólo se escribe sobre libros, que a mi juicio, son interesantes, y sobre la industria del Cine y la Televisión.

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  9. No se defiende la denominada idelogía de género, porque, eso mejor dejárselo a los profesionales de la Ciencia, la Medicina, mucho más que a los políticos.
    Ni se defiende tampoco el denominado lenguaje no sexista, porque, ese tema, mejor dejárselo a los profesionales del idioma, los lingüistas, los académicos.

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  10. También hay que dar las gracias a todos esos escritores que han hecho el esfuerzo de escribir esos libros, antes mencionados, y dar gracias a la industria del Cine y la Televisión, por existir, pero, existe el techo de cristal, para actores y actrices. Siempre son los mismos papeles, repetitivos, las mismas historias una y otra vez. Sólo se cuentan el 10% de las historias, en mi opinión. Igual, me puedeo equivocar, o, incluso mentir, pero, no lo creo.

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  11. No se pretende juzgar la historia pasada, pues, como dijo Cristo: “no juzguéis y no seréis juzgados”.
    También sería interesante estudiar el Cine, la Televisión de Iberoamérica, de África, y ver los papeles para actores, actrices, pero, se necesitaría trabajar en equipo, y que pagasen por hacer ese trabajo de investigación, porque, si se quiere estudiar el Cine, la Televisión de América del Norte, Estados Unidos, Canadá, y de Europa, el trabajo es inmenso.
    Y, ya, meterse en Asia, totalmente imposible.

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  12. Totalmente imposible, porque, la ignorancia sobre la historia de Asia, y de manera especial sobre las mujeres, es inmensa, yo me incluyo en ese grupo, y la ignorancia sobre su Cine y Televisión, es todavía más grande.

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