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La FEERI, a través de la opinión de algunos de sus miembros en distintos artículos aparecidos en Webislam, se atreve a afirmar que la lapidación no es islámica, por lo que se debe denunciar sin reservas dicha práctica como totalmente contraria a aquello que Allah ha enseñado en el Noble Corán. No obstante, reconocen —en palabras de Ahmed Lahori— que “la lapidación fue aplicada por ‘Umar ibn al-Jattab, segundo califa del Islam, en un momento en el cual el Corán aún no había sido recopilado tal y como hoy lo conocemos. La tradición de ‘Umar hizo que pasara a los códigos de jurisprudencia, enfrentándose al hecho de que no fuese una prescripción coránica. Cuando los juristas posteriores se dieron cuenta de la contradicción que suponía, trataron de hacer inviable su aplicación, mediante unas fuertes restricciones. La lapidación se hizo casi imposible, pero no fue eliminada de los códigos de jurisprudencia” (17).

Teniendo en cuenta que los límites del comportamiento humano quedaron decretados por la Revelación hasta el fin de la situación humana, en este caso: el matrimonio y las costumbres sexuales tienen sus obligaciones, y los límites impuestos están en el Noble Corán. Veamos, pues, lo que dice el Noble Corán al respecto: “Aquéllas de vuestras mujeres que se presenten con una indecencia (se refiere al adulterio), buscad cuatro testigos de entre vosotros, y si dan testimonio contra ellas, retenedlas en las casas hasta que la muerte se las lleve o Allah les dé una salida.Y a aquellos dos de vosotros (se refiere al hombre y a la mujer solteros, o a los hombres casados y a los hombres solteros) que la cometan, maltratadlos, pero si se arrepienten y se corrigen, dejadlos; es cierto que Allah acepta el arrepentimiento y es Compasivo” (Corán, 4; 15-16).“Y no os acerquéis a la fornicación pues ello es una indecencia y un mal camino” (Corán, 17; 32).“A la fornicadora y al fornicador, dadle a cada uno de ellos cien azotes y si creéis en Allah y en el Ultimo Día, que no se apodere de vosotros ninguna compasión por ellos que os impida cumplir el juicio de Allah. Y que estén presenten siendo testigos de su castigo un grupo de creyentes. Un hombre que haya fornicado sólo habrá podido hacerlo con una fornicadora o con una sociadora y una mujer que haya fornicado sólo habrá podido hacerlo con un fornicador o un asociador. Y esto es ilícito para los creyentes. Y a los que acusen a las mujeres honradas sin aportar seguidamente cuatro testigos, dadles ochenta azotes y nunca más aceptéis su testimonio. Esos son los descarriados. A excepción de los que se retracten después de haberlo hecho y rectifiquen, pues en verdad Allah es perdonador y Compasivo” (Corán, 24, 1-59).Veamos ahora lo que dice la jurisprudencia islámica (fiqh). Para ello nos servimos de la traducción y comentarios que el alfaquí Sidi ´Ali Laraki hace de “La Risala” de Ibn Abi Zaid al-Qairawani, donde se pone al alcance de todos las líneas generales de la doctrina jurídica maliki (en honor de su fundador, Imam Malik b. Anas).

Cuando un hombre musulmán casado o una mujer musulmana casada cometen fornicación, esto es, copulan con una mujer o un hombre que no es su esposa o esposo, el castigo que se les aplica por el Derecho Penal islámico es la lapidación. En el caso de que dicho hombre o mujer no estuviesen casados, se le propinarán cien latigazos, siendo desterrado luego a otra ciudad, donde sufrirá prisión por un año. Ahora bien, quien fornique no podrá ser castigado a no ser que: confiese, haya embarazo evidente (de la mujer carente de marido, aunque también se considerará fornicación cuando la mujer casada da a luz, mediando entre el día de su matrimonio y el del parto un tiempo inferior al tiempo de embarazo mínimo, establecido en seis meses lunares), y presten testimonio cuatro hombres libres adultos dignos de confianza que confiesen haber presenciado el acto y lo describan “como el palillo que entra en el bote de kohol” (es decir, describan la penetración del pene en la vagina). Dichos testimonios se han de presentar a la vez. En el caso de que uno de los cuatro no llegase a describir el acto del modo indicado, los tres testigos que así lo hubiesen hecho serán castigados por calumnia. Siendo el cuarto testigo castigado a discreción del juez. Esto es lo que hay, según la jurisprudencia maliki. Admitamos que es así, el castigo de adulterio siempre fue la lapidación. Aunque sea difícil probar que el adulterio ha tenido lugar, porque para constatarlo hacen falta cuatro testigos, las referencias en el Derecho Penal islámico a lapidaciones, no son imposibles en la vida real. A este respecto, los medios de comunicación controlados por los enemigos de los musulmanes nos sorprenden casi a diario con nuevas noticias sobre la naturaleza “despiadada” de la Ley Islámica (Shari‘a), haciendo un seguimiento morboso de las posibles lapidaciones de mujeres adúlteras en el mundo islámico (porque parece ser que las lapidaciones de hombres adúlteros no tienen tanto atractivo publicitario). Un tipo de noticias que se caracteriza por la práctica imposibilidad de contrastar su autenticidad, con el objetivo de mantener un estado de opinión contrario al Islam. Porque, ¿quién está tras la noticia? El detonante fue el caso de una mujer acusada de adulterio en el norte de Nigeria. Al parecer, esta mujer era viuda, pero estaba embarazada; dijo que había sido violada, pero, como no pudo demostrarlo, fue condenada a ser lapidada. Inmediatamente, varias organizaciones se pusieron en movimiento y reclamaron la atención para que intervinieran en el caso instancias jurídicas ajenas al Islam (incluido el Papa cristiano). Enseguida se puso en marcha una solidaridad global para neutralizar la sentencia, y de camino neutralizar la Shari´a.

En el fondo, lo que hay es un trabajo paciente de subversión del derecho islámico, con el objetivo de poder encajarlo dentro de los protocolos de la recién creada Corte Penal Internacional, última creación de los enemigos de Islam para seguir configurando el ethos masónico de la sociedad cristiana bajo control judío (yahudi). Una Corte Penal Internacional que trata de imponer al mundo entero la “razón de Humanidad” (elaboración judía, que sustituye a la “razón de Estado”, porque ya no hay en la práctica naciones, sino amplias “zonas de libre comercio”, atrapadas en la red de la Alta Finanza que controla precisamente el liderazgo judío). Al justificarse la superioridad abstracta de la humanidad sobre la singularidad de lo nacional o lo estatal, se hace necesario postular una ética común para toda la especie humana, en perfecta consonancia con las ideologías economicistas en pugna (socialismo y librecambismo). Por ahí van los tiros. Pues bien, a este caso de la mujer de Nigeria comenzaron a sucederse otros en vertiginosa cascada. La literatura a este respecto comienza ya a ser abundante. Y casi toda (por no decir toda) deriva de una visión edulcorada de las relaciones entre culturas, muy extendida. Teniendo en cuenta exclusivamente operaciones de forma ideológica, sin tener en cuenta las diferencias. El mundo incrédulo quiere construir un interlocutor (el mundo islámico) a imagen y semejanza propias. Y después del clima de desconfianza, sospecha y miedo, tras el 11-S, las cosas se tornan harto complicadas para los musulmanes, a los que tratan de que se acerquen más laicamente a la realidad, ¿sin que renieguen de sus fundamentos?El problema aparece cuando los incrédulos buscan entre los musulmanes a aquellos interlocutores moderados (los que consideran como válidos), con el propósito de aislar a quienes persiguen el objetivo de construir un enclave islámico con derechos y reglas propias.

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Petición final:

Ustedes deben rectificar las opiniones que han vertido y deben defender un Islam recto y alejado de todo modernismo. Espero que esta carta les haga reflexionar. Si realmente creen en el Islam, lo harán y empezaran de inmediato.Si como pienso, ustedes han entrado al Islam para lucrarse y a los argumentos que he tratado antes me remito, no cambiaran y siguieran con esa línea innovadora, perjudicial para el Islam y siguen con ideas muy próximas al laicismo masónico y con un discurso que agrada a los dirigentes occidentales, por ética deberían dimitir.Como también he mencionado antes, deben articular los procedimientos necesarios para que la comunidad musulmana en España pueda LIBRE Y DEMOCRATICAMENTE (COMO LES DEBE GUSTAR A USTEDES YA QUE SON MUY DEMOCRATAS) elegir por sufragio universal a sus representantes y formar un “Parlamento Islámico”.

Salam aleikum.
IBRAHIM GONZALEZ

Origen: DI NO A WEBISLAM

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