Familiares de fallecidos lo acusan de «ocultar» la verdad y cree que «destruyeron pruebas»

Declaró por escrito Si en el caso del Yak-42 fue en persona a declarar, en el del Cougar Bono se negó y lo hizo por escrito No atendió a las familias «Bono nunca me recibió, no contestó a las cartas. Es un fariseo que no puede dar lecciones de nada»

Las heridas que dejó la actitud «osbtruccionista» y de «desamparo» del entonces ministro de Defensa, José Bono, con las familias de los 17 militares fallecidos en Afganistán, al estrellarse un helicóptero Cougar el 16 de agosto de 2005, han vuelto a reabrirse. El desafío del exministro pidiendo responsabilidades al Gobierno del PP y al exministro de Defensa, Federico Trillo, por el accidente del Yak-42 ha sacudido la memoria de Eduardo Guitard, padre de uno de los pilotos fallecidos.

ABC  Restos del Cougar accidentado en Afganistán el 16 de agosto de 2005

Él luchó muchos años por intentar conseguir que el Gobierno de Zapatero le dijera la verdad sobre si fue un accidente o un ataque talibán: «Pero desde el primer momento Bono no dijo nada, ocultó la verdad, no nos quiso dar el sumario. Yo he vivido en primera persona la obstrucción de Bono para que no se supiera qué pasó. No dio ninguna facilidad y me siento indignado sobre cómo ha salido ahora a tirarse a la yugular en el caso del Yak-42. Parece que lo que ha hecho en el accidente del Cougar está bien hecho».

Un intento de obstruir la investigación unido a un alejamiento de las familias afectadas: «Bono nos dejó a todas las familias desprotegidas, indefensas y desamparadas», recuerda indignado Guitard a ABC. «Es un fariseo y no puede dar lecciones de nada, sobre todo después de todas las cosas que dijo en el tema del Yak-42 y que con nosotros nunca hizo».

Guitard quiere recordar una de las frases de Bono: «“Los muertos pueden ser honrados y la mejor forma de honrar a los muertos es con la verdad y atendiendo con cercanía, delicadeza y afecto a los familiares”. El hombre es esclavo de sus palabras». Una circunstancia esta última que no se produjo, ya que a Guitard nunca lo recibió en el ministerio y lo que, a su juicio es peor, «nos citó a varias familias y cuando llegamos no nos encontramos con el ministro sino con el secretario de Estado de Defensa, el señor Pardo». Ni contestó tampoco sus cartas ni sus correos. «Traicionó a los militares que habían fallecido. Conmigo solo habló cinco minutos en el funeral de mi hijo. A partir de ahí, nunca más».

Uno de los episodios más duros en su búsqueda de la verdad fueron los obstáculos que se encontró para poder acceder al sumario: «La primera respuesta que recibimos del juzgado militar era que no nos lo daban porque eran muchos documentos. Insistimos, y por fin nos dejan hacer copias pero solo durante dos horas de lunes a viernes y teníamos que llevar los folios».

El padre del capitán Carlos Guitard luchó judicialmente muchos años y a él se debe que el Juzgado Militar reabriera en junio de 2008 la causa que había sido archivada. Se embarcó en una investigación que sacó a la luz muchas incógnitas sobre si fue un accidente o un ataque talibán, ya que incluso fue reivindicado por uno de sus líderes de la zona, el mullah Dadullah.

Una de estas incógnitas aún sin desvelar se deriva del contenido del último informe pericial solicitado por el Juzgado Togado Militar número 11 con fecha de 18 de marzo de 2010, al que tuvo acceso ABC. Este documento exculpa a los pilotos del Cougar de la responsabilidad del accidente: «El accidente se produjo por la concurrencia de una serie de factores relacionados con la situación en la zona de operaciones, el procedimiento de vuelo, la misión en ejecución, factores humanos, las condiciones meteorológicas o cualquier hecho imprevisto sin que, por ello, se pueda atribuir el siniestro de forma directa a mala praxis o negligencia por parte de la tripulación de la aeronave».

«No quiero perdón»

La reapertura de la causa obligó a José Bono a declarar, pero lo hizo por escrito, cuando en el caso del Yak-42 sí que fue en persona. Y según Guitard, puso de manifiesto que «se destruyeron pruebas para evitar que se supiera qué pasó. Yo ya no quiero perdón, solo que se sepa la verdad, que es lo que ha ocultado Bono».

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