Ya que tanto hablamos de educación sexual y del Marco rector, sería bueno conocer a este nefasto personaje que inspiró a muchas de nuestras feministas extremistas que día a día pretenden convercernos sin pruebas que la famosa perspectiva de género es la verdad absoluta.

Alfred Kinsey fue un supuesto científico del sexo. Pero lo único que hizo en su vida fue tratar de justificar su bisexualidad y su trastornado gusto por lo niños en pseudos informes científicos.

Un artículo interesante que compartimos.

EL GRAN FRAUDE DE LA EDUCACIÓN SEXUAL
Las repercusiones del informe Kinsey

En 1948, el zoólogo norteamericano Alfred C. Kinsey conmovío al mundo con la publicación de su tratado “El comportamiento sexual en hombres varones” (“Sexual behavior in the Human Male”)1, la más completa encuesta sexual llevada a cabo en hombres norteamericanos. En 1953, publicó su segundo volumen “El Comportamiento Sexual en las Mujeres” (“Behavior in the Human Female”)2. Estos dos libros, a pesar de las críticas que se le hicieron, han servido de base para toda la educación sexual que se imparte hoy en las escuelas públicas en Estados Unidos y también en gran parte del mundo.

La tesis de Kinsey coloca a todos los actos sexuales al mismo nivel moral, social y biológico, ya sea dentro o fuera del matrimonio, entre parejas del mismo sexo u opuesto, o incluso cuando el sexo involucra a niños y animales. Al declarar que la “ciencia” no ha encontrado ningún valor en la moral sexual tradicional, el informe de Kinsey, como se conoce, ha proporcionado el fundamento “científico” de la revolución sexual americana.

Pero recientes investigaciones, sobre la metodología que se empleó en dicha encuesta (incluye más de 12,000 entrevistas), han cuestionado seriamente su validez. Para darnos cuenta del problema, podemos preguntarnos:

1 – ¿Qué implicaciones han tenido?

Los datos de Kinsey son actualmente la única fuente de información que se dispone sobre la sexualidad en los niños, ya que fueron obtenidos a través de la única forma posible, por medio del abuso sexual de niños, y ningún otro investigador se ha atrevido a arriesgarse por miedo a ser perseguido por la ley. Las conclusiones de Kinsey, basadas en los datos que aportó, son la base de la mayoría de los programas actuales de educación sexual en Estados Unidos y en el resto del mundo.

Antes de Kinsey, los psicólogos habían rechazado la idea de que los niños pueden ser activos sexualmente hasta la edad de la pubertad.

Al inicio de este siglo, Sigmund Freud preparó el terreno para Kinsey, afirmando que los niños podían ser sexualmente activos, pero que su sexualidad estaba latente, esto es, no activa hasta la pubertad.

El informe Kinsey radicalmente alteró esta idea, generando toda una industria basada en el principio de que los niños tienen derecho a las relaciones sexuales a cualquier edad.

Esta toma de conciencia de los “derechos” de los niños a tener ser tener relaciones sexuales a cualquier edad ha llevado a cuestionar las leyes que protegen a los niños de la explotación sexual.

En Florida, recientemente, un juez de la corte del Estado resolvió rechazar varios casos que habían sido denunciados de abuso sexual en menores. Alegando las leyes de la privacidad, el juez falló que los menores de 16 años tenían el derecho constitucional a involucrarse en actidades sexuales. Varios tribunales han resuelto que los padres no tienen derecho a impedir que a sus hijos se les entreguen condones en las escuelas.

Según la filosofía Kinsey, propagada por los medios de comunicación, los niños deberían ser libres y autónomos para decidir ellos mismos en qué tipo de actividad sexual van a involucrarse, sin ningún tipo de restricciones ni regulaciones por parte del Estado ni de sus padres. Por todo esto ha comenzado a resquebrajarse todo el sistema legal que protegía hasta hace poco a los niños.

2 – ¿En qué consistieron?

De acuerdo con el Dr. Kinsey, los datos fueron recogidos por “varones adultos que habían tenido contactos sexuales con chicos más jóvenes”3.

Los hallazgos de Kinsey sobre los niños se basaron en entrevistas mantenidas y registradas con pedófilos, quienes describieron como “los varones adultos que habían tenido contactos sexuales con niños y chicos varones y que, por ser adultos, eran capaces de reconocer e interpretar sus experiencias con los chicos”. Kinsey observó que “Algunos de estos adultos son personas técnicamente entrenadas que han estado a nuestra disposición; y de las que hemos recogido la información de 317 pre-adolescentes que fueron observados ya sea en masturbación, o bien en conctactos con otros chicos o adultos…”4.

3 – ¿Cómo se obtuvieron los datos?

En 1981, la Dra. Judith Reishman descubrió el papel del abuso sexual en los estudios de Kinsey, en una ponencia presentada al V Congreso de Sexología de Jerusalen. En 1990 la Dra. Reishman y Edward W. Eichel escribieron el libro esclarecedor “Kinsey, Sexo y Fraude” (“Kinsey, Sex and Fraud: The Indoctrination of a People”)5, que revela la evidencia de cómo los niños fueron sexualmente abusados por adultos en nombre de la “ciencia”.

Ella documentó, en los trabajos de Kinsey, más de 300 niños desde los dos meses de edad hasta los 15 años de edad.

“Yo revisé el informe de Kinsey, ‘Comportamiento sexual en los varones humanos’. Cuando revisé las tablas, me quedé espantada. ¿Cómo pudieron conseguir estos datos? ¿Cómo pudieron saber que un bebé de dos meses de edad tiene o no tiene un orgasmo? (datos de la tabla 31) ¿Cómo obtuvieron un registro de 26 orgasmos en 24 horas para un niño de 4 años de edad? (datos de la tabla 34).

“Si estos experimentos tuvieron lugar, involucraron actos en que los niños no podían dar su consentimiento y en que ni los padres ni los custodios podían proporcionar su consentimiento en la mitad de los niños. Por tanto, estamos hablando de una actividad de carácter criminal: el abuso sexual de los niños.”6

Niños y bebés, de hasta dos meses de edad, fueron clasificados en tablas (Tablas 31,32,33,34). En algunos casos 188 niños en una tabla. Y la leyenda bajo la tabla dice: “registrado el tiempo con un cronómetro”.

4 – ¿A qué conclusiones llegaron?

Según el Dr. Muir, el conocimiento que tenemos hoy día de la sexualidad normal de los niños y del desarrollo sexual, tal como se viene enseñando, procede de los datos aportados por el informe Kinsey en 1948, con las tablas sobre la sexualidad en niños antes señaladas. Es realmente asombroso que estos datos hayan sido tomados como base de lo que se entiende por desarrollo sexual normal de la niñez. Basados en los datos de Kinsey, los investigadores sexuales formularon una teoría de la sexualidad infantil que ha influenciado todo, desde las leyes contra los abusos sexuales hasta cómo y cuándo la educación sexual debe ser enseñada.

Según el punto de vista de Kinsey, los niños son sexuales desde el nacimiento, y por tanto, son capaces tener relaciones sexuales a cualquier edad y merecedores de ellas como los adultos, y la sociedad debería reflejarlo alterando sus códigos morales.

Aunque Kinsey abiertamente no promovió la pedofilia, proporcionó la base “científica” para ello. El pensaba que el problema principal de la actividad sexual entre los adultos y niños era la histeria y la sobreprotección por parte de los padres y autoridades; pensaba que los chicos jóvenes necesitaban de la ayuda de los adultos para desarrollar efectivas técnicas sexuales.

El registró los contactos sexuales entre niñas y adultos como “una fuente de placer para estas jovencitas, que podrían conducir a un mejor desarrollo socio-sexual en su vida posterior.” Su co-autor, Wardell Pomeroy, un famoso educador sexual y sexólogo, ha escrito que la investigación de Kinsey descubrió “muchas relaciones agradables y satisfactorias entre los padres y las hijas.”7

Pomery también en su libro de educación sexual, “Chicos y sexo” (“Boys and Sex”)8, también abogó por las posibles “relaciones sexuales amorosas” entre niños y animales.

Gracis a las aportaciones de Kinsey, aparecen cada vez más fotografías de niños en las revistas pornográficas como “Playboy” y “Penthouse”9.

5 – ¿Fueron éticamente correctos o han implicaron el abuso sexual de niños?

Kinsey reconoció que algunos de los expermentos implicaron el uso de la fuerza física con los participantes no voluntarios. El mismo describió como es el “orgasmo” en los niños:

“Un gradual y a veces prologado orgasmo involucra convulsiones violentas de todo el cuerpo, respiración profunda, quejidos, sollozos, o gritos más intensos, a veces con abundancia de lagrimas (especiamente entre los niños)…”

Algunos de los niños manifestaban “extremo temblor, colapso, palidez y a veces desmayo… Los niños en el grupo presente… luchaban por escaparse del compañero y hacían intentos violentos por evitar el climax”.

“Un bebé irritable se tranquiliza bajo la estimulación sexual inicial, se distrae de sus actividades, comienza con propulsiones pélvicas rítmicas, que se hacen intensas conforme se aproxima el climax, acabando en una acción convulsiva, a menudo con violentos movimientos de brazos y piernas, a veces con llanto en el momento del climax.”

De acuerdo con Paul Gebhard, un coautor del informe Kinsey y primer presidente del Instituto Kinsey, los investigadores se dieron cuenta de que los experimentos eran ilegales: “Nosotros hemos insistido siempre en mantener la confidencialidad, incluso a costa de ser amoral en el mejor de los casos y criminal en el peor. (…) Un ejemplo de criminalidad es nuestra renuncia a cooperar con las autoridades para atrapar a un pedófilo que estaba siendo buscado por un asesinato sexual por violación”10.

6 – ¿Pueden tomarse como referencia para el resto de la población?

El informe Kinsey tiene serios fallos, como lo ha anotado el Consejo de Investigación nacional (National Research Council)11. La mayoría de los datos que aporta proceden de entrevistas con pedofilos que han tenido relaciones sexuales con niños. Esta no es la forma como un investigador trata de recoger la información sobre la sexualidad normal de los niños. ¿Cómo vamos a ser capaces de conocer lo que es sexualmente normal a partir de las experiencias de un pedófilo con los niños?

Kinsey utilizó datos de violaciones de niños, incluso de bebés de dos meses de edad, para demostrar y probar la capacidad sexual de los niños; ocultó cómo se realizaron los experimentos y quiénes lo realizaron; extrapoló estos datos para describir el desarrollo nomral de la niñez. Tampoco siguió a estos niños que fueron abusados sexualmente; más todavía, ocultó a los criminales que aportaron los datos para el trabajo –al menos un asesino que nosotros sepamos por la policia..

7 – ¿Se hicieron realmente o se trata de un fraude?

Ante tantos fallos y lagunas, existe otra posibilidad: que los experimentos nunca se realizaron. Kinsey podía haberse inventado los datos para generar toda una interpretación de la sexualidad de los niños. Si esto fue así, entonces, se habría tratado de un fraude científico. En cualquier caso, el apoyo a la realización de estos experimentos mediante fondos federales requiere una mayor investigación, sobre todo teniendo en cuenta la profunda influencia que han tenido en el campo de la investigación y la educación sexual.

Los intentos para descrubrir la verdad sobre cómo se realizaron los experimentos en niños siempre han sido rechazados por el Instituto Kinsey, cuyo más reciente director, Jun Reinisch, continúa promoviendo la ideología Kinsey en todos los congresos internacionales. El Dr. Reinisch nunca ha querido responder a las repetidas cuestiones planteadas sobre la metodología empleada. En la revista “CHILD” un artículo del Dr. Reinich urgía a los padres a considerar a sus niños como sexualmente activos y a promover una mayor actividad más sexual12.

¿Ciencia o ideología?

Kinsey se apoyó en datos suministrados por violadores y criminales sexuales y estrapoló sus hallazgos a la población general. En sus dos principales estudios, Kinsey abiertamente criticó la moral tradicional y apoyó el comportamiento sexual no ortodoxo, incluyendo las relaciones sexuales entre adultos y animales. Esto se aprecia en la forma como diseñó su libro: la relación marital fue confinada a un simple capítulo al final del libro, donde recibió un tercio de la atención que les prestó a las relaciones homosexuales.

Kinsey también trabajó con otros legisladores del Estado para liberalizar las leyes con respecto a los crimenes sexuales, y abiertamente hizo un llamamiento para que se hiciesen estos cambios en su segundo estudio, “Comportamiento Sexual en la Mujer Humana”: “Es difícil entender el porqué un niño, excepto por su condicionamiento cultural, debería ser sancionado por tocarse los genitales, turbarse ante la visión de los genitales de otras personas, o inquietarse por incluso contactos sexuales más específicos”13.

La ideología Kinsey ha sido promovida por Paternidad Plinificada, la organización que más promueve la anticoncepción y el aborto en el mundo, y por el “Consejo para la Información y Educación Sexual de los Estados Unidos” (“Sex Information and Education Council of the United States), conocida vulgarmente como SIECUS, una influyente organización que aboga por la temprana educación sexual gráfica de los niños, y la enseñanza de las expresiones no conyugales (juego sexual, incluyendo el orgasmo, sin relación sexual normal) a los adolescentes. SIECUS fue fundado con la ayuda de Pomenroy, coautor del informe Kinsey y ha tenido enorme importancia en la formación de generaciones de psicólogos y “sexólogos” de América y del resto del mundo. Tal es así que en la primavera de 1994, SIECUS fue elegida por “Los Centros para el Control para las Enfermedades de los EE.UU.” para recibir un fondo de $ 214,972 para evaluar los programas de educación de los EE.UU y hacer sus recomendaciones al gobierno federal14.

Conclusión

Cincuenta años después de haberse llevado a cabo, los estudios de Kinsey continúan teniendo un enorme impacto sobre los valores culturales y las políticas públicas, particularmente sobre cómo y cuándo y cuando se debe dar la educación sexual. A pesar de los numerosos errores de la “ciencia” Kinsey, todavía sigue siendo usada para promover la idea pedófila de que los niños deben tener relaciones sexuales a cualquier edad, incluso entre “generaciones”.

Kinsey, la película

En el 2004 se hizo una película dirigida por Bill Condon. El reparto está encabezado por Liam Neeson. La película esconde el lado oscuro del cientifico y trata en todo momento de limpiar su imagen.

NOTA:

El video “Los niños de la tabla 34″ (“The Children of Table 34″), en el que se basó este artículo, revela magistralmente toda la problemática del Informe Kinsey y la crítica demoledora de la Dra. Judith Reisman. La versión en lengua inglesa pueden solicitarse a: Family Research Council, 700 Thirteenth St., N.W, Suite 500; Washington, DC

CITAS:
1 – Alfred C. Kinsey, Wardelll B. Pomeroy, Clyde E. Martin, Sexual Behavior in the Human Male, W.B. Saunders Company, Philadelphia, Pennsylvania, 1953,
2 – Alfred C. Kinsey, Wardelll B. Pomeroy, Clyde E. Martin, Sexual Behavior in the Human Female, W.B. Saunders Company, Philadelphia, Pennsylvania, 1955, p. 121.
3 – Sex. Beh. in the Hum. Male (pp. 176-177).
4 – Sex. Beh. in the Hum. Male (p.177)
5 – Judith A. Reisman, Edward Eichel, Kinsey, Sex and Fraud: The Indoctrination of a people, John H. Court and J. Gordon Muir, eds., Huntington House,, 1990.
6 -. The Children of table 34, Family Research Council, VHS, 1994.
7 – De Foreign Meditations, 1977.
8 – Wardell B. Pomeroy, Boys and Sex, Delacorte Press, New York, 1968.
9 – Judith A. Reisman, “Images of Children, Crime and Violence in Playboy, Penthouse, and Hustler Magazines”, Informe auspiciado por la oficina de la Prevención de la Delincuencia y de la Justicia Juvenil, Departamento de Justicia de los EE.UU., Proyecto No. 84-JN-AX-K007, Noviembre 1987.
10 – Paul Gebhard, carta a la Dra. Judith Reisman referente a los datos y temas de la investigación Kinsey (11 de marzo de 1981), citada en el apéndice B de Kinsey, Sex and Fraud.
11 – AIDS: Sexual Behavior and Intraveneous Drug Use, Charles F. Turner, Heather G. Miller, y Lincoln E. Moses, eds., Informe del Comite SIDA y Comportamiento (Committee on AIDS Research and the Behavioral), Social, and Statistical Sciences, Commission on Behavioral and Social Sciencies and Education, National Research Council, National Academy Press, Washington, D.C. 1989.
12 – June M. Reinisch, “Sensuality and Kids: Straight Answers to Parent’s Sensivite Questions”, CHILD, Agosto 1991, p. 91.
13 – Sex. Beh. in the Hum. Fem. (p. 121).
14 – Grant # U87CCU210194, Cooperative Agreements for National Programs to Strengthen Comprehensive School Health Programs and Prevent Health Problems Among Youth, EE.UU., Centros para el Control de las Enfermedades, Atlanta, Georgia.

http://www.vidahumana.org/temas/kinsey.html