” Me declaro culpable ante mi conciencia , ante el Partido Socialista y ante España entera, de mi participación en aquel movimiento revolucionario de octubre de 1934. Lo declaro como culpa, como pecado, no como gloria. Estoy exento de responsabilidad en la génesis de aquel movimiento, pero la tengo plena en su preparación y desarrollo…”

(Indalecio PRIETO en el Círculo Pablo Iglesias de México, el 1 de mayo de 1942).

Resultado de imagen de EL TURQUESA: ¡ARMAS PARA LA GUERRA!.-V

Imágen de Indalecio PRIETO, con bigote y sombrero, en su expediente policial.

Comenzaré este capítulo refiriéndome al mítin celebrado en el cine Pardiñas de Madrid, el 4 de febrero de 1934, cuando Indalecio PRIETO llegó a asegurar que si los socialistas  iban a la lucha, triunfarían. Allí, en uno de sus mítines más agresivos, expuso todo su programa de medidas revolucionarias que pensaban llevar a cabo los socialistas cuando se hiciesen con el poder, mientras con sus saltones ojos de batracio, exclamaba ante el auditorio que “todos los órganos de la administración habrán de ser intervenidos por comisarios del pueblo”. En su pletórica arenga lo mismo arremetía contra un ejército anquilosado que debía ser democratizado y depurado; que defendía la socialización de la tierra al afirmar aquello de que “se ha acabado el poderío de los dueños de la tierra”; o realizando un llamamiento a los obreros para que “el proletariado se hiciese cargo del poder”.

Pocos días después de aquel incendiario mítin, tratando de llevar a la práctica sus palabras, se integraba en el Comité Revolucionario para encargarse de las relaciones con los militares, y, desde ese mismo momento, su mente empezó a urdir el plan para armar a los revolucionarios asturianos y “otros”. Su gran amigo, el industrial vasco Horacio ECHEVARRIA, tenía la llave, no en vano era quien había actuado de intermediario en la venta de las armas destinadas a la oposición portuguesa que preparaba un golpe de estado contra Antonio de OLIVEIRA SALAZAR. Aquellas armas que permanecían depositadas en SANTA CATALINA de CADIZ, fueron compradas por Indalecio PRIETO, Juan NEGRIN, Ramón GONZALEZ PEÑA y Amador FERNANDEZ “AMADORIN” por medio millón de pesetas y cargadas en el barco “TURQUESA”, el cual había sido comprado en 73.000 mil pesetas por el celebre huelguista de las minas de RIOTINTO, Eladio Echegoyechea, al armador y diputado monárquico andaluz Ramón CARRANZA. A pesar de todas las maniobras de distracción queriendo hacer ver que el barco se dirigía hacia el puerto francés de Burdeos camino de ABISINIA, sin embargo el destino real no era otro que ASTURIAS, donde Amador FERNANDEZ “AMADORIN”, en calidad de presidente del SOMA-UGT, y Manuel ATEJADA, capitán del barco, habían convenido lugar, día y hora del desembarco armamentístico. Queda muy claro pues, que aquel alijo del “TURQUESA” no tenía otra finalidad más que armar a los mineros asturianos preparados para la insurrección violenta, de acuerdo con las consignas emanadas desde EL SOCIALISTA que, el mismo día 25 de setiembre, anunciaba : “Renuncie todo el mundo a la revolución pacífica, que es una utopía; bendita la guerra”, la cual era remachada en el editorial del día 27 – dos días después – , diciendo: “El mes próximo puede ser nuestro octubre. Nos aguardan días de prueba, jornadas duras. La responsabilidad del proletariado español y sus cabezas directoras es enorme. Tenemos nuestro ejército a la espera de ser movilizado”.

Realizada la operación de las armas y el barco, este iniciaba su travesía hacia ESTACA DE VARES cuando su capitán, Manuel ATEJEDA, recibía la comunicación para que lo fondeara entre San Esteban de Pravia y Muros del Nalón, llegando el día 10 de setiembre para ser descargado en las cinco embarcaciones previstas al efecto por el práctico del puerto Servando SAENZ DE MIERA – sólo llegaron las lanchas gijonesas Edelmira, Maria Posada y Fermín Galán, porque la de Avilés, por avería, y la de Lastres porque no acertó a llegar al sitio, no aparecieron – para ser depositadas en la playa de Aguilar, donde un centenar de militantes del SOMA-UGT-PSOE armados hasta los dientes esperaban para cargar los 500 fusiles mauser y las 50 ametralladoras con su correspondiente munición, en las camionetas de la mismísima Diputación de Oviedo, taxis de militantes del PSOE, y coches de los ayuntamientos de Langreo y Mieres, para su traslado a los escondrijos elegidos al efecto.Aún quedaban algunas cajas por transportar cuando, de repente, alguien grito: ¡Alto! Se trataba de la Guardia Civil de Muros del Nalón y los carabineros de San Esteban de Pravia que se habían apercibido de aquel desembarco nocturno y habían localizado, nada más y nada menos que a Indalecio PRIETO, Ramón GONZALEZ PEÑA y Amador FERNANDEZ “Amadorin”, estableciéndose el siguiente diálogo:

Mineros asturianos con las armas del TURQUESA en las trincheras octubre de 1934

 

 

 

–¿Quienes son ustedes?

-Soy el diputado Indalecio PRIETO.

-¿Indalecio Prieto, el ex-ministro?

-Sí, señor, el mismo.

-¡Qué sorpresa encontrarlo aquí y que alegria saludarle!

-Pero, ¿qué hace usted por aquí a estas horas?

-Estamos entre hombres cabales y no procede hablar con remilgos. Estos dos amigos y yo vamos de excursión con tres muchachas y como, por mi significación política, estimé escandaloso llegar los seis en pandilla al hotel de Avilés donde debemos pernoctar, acordamos que el automóvil con las mujeres fuese por delante y bla,bla,bla…

-Pues nosotros estabamos durmiendo tranquilamente cuando un vecino nos avisó de que en la ría se estaba haciendoun alijo, y nos dirigimos hacia allá a ver que hay de cierto en ello.

En efecto, mientras la Guardia Civil capturaba a veinticuatro militantes del SOMA-UGT-PSOE, y el grupo de Cesar ANTUÑA, encargado de interceptar el tráfico en el puente de Soto del Barco, se entregaba a las autoridades, los vespertinos ovetenses publicaban en sus portadas el sensacional titular: “¡ CONTRABANDO DE ARMAS DESCUBIERTO EN SAN ESTEBAN DE PRAVIA! “.  No se sabe cómo, alguien había filtrado a la prensa de la presencia de Indalecio PRIETO en aquel desaguisado, pero éste, como era su costumbre, ya había desaparecido y puesto a salvo de cualquier especulación sobre su participación en el desembarco del TURQUESA, hasta el punto de que para guardar aún más las apariencias se dejaba ver fácilmente por las calles y cafés bilbaínos. La cuestión es que una parte importante de las armas y municiones habían ido a parar a la iglesia del pueblo asturiano de VALDUNO, realizándose el traslado “por vía fluvial, ya que por esta parte es muy navegable el río Nalón”,quedando como depositario el sacristán, un hermano del concejal del PSOE en el ayuntamiento de LAS REGUERAS, Cornelio FERNANDEZ, uno de los amigos y hombre de plena confianza de Ramón GONZALEZ PEÑA.

Después de varias peripecias, más o menos interesadas sobre el paradero del TURQUESA y las armas que habían quedado en su interior, donde incluso se llegó a comentar que una tormenta lo había hundido, éste aparecía atracado el día 29 de setiembre en el puerto francés de BURDEOS. Allí, los servicios portuarios comprobaron con sus propios ojos el arsenal apilado en su interior, siendo incautado por la policía francesa y detenida su tripulación, según publicaba la prensa francesa del día siguiente: “EL TURQUESA, DESCUBIERTO EN BURDEOS”. Días después, la marina española enviaba una delegación para recoger el barco y el arsenal. La otra parte del mismo que permanecía escondida en VALDUNO y otros pueblos de las cuencas mineras sería utilizado en la REVOLUCION  que se iniciaba en la madrugada del día 5 de octubre de 1934 en ASTURIAS.

ANTON SAAVEDRA

Origen: EL TURQUESA: ¡ARMAS PARA LA GUERRA!.-V | El Blog de Antón Saavedra