Transcribo aquí un pasaje revelador de la esencia mesiánica que mueve de modo visionario a todo “jefe” comunista (jefe ea el termino usado por el fascio para referirse al lider) y que aparece perfectamente narrado en la obra definitiva de nuestro pensador mas trascendente (en cuyo trabajo invirtió nada menos que 17 años de provechosa y fecunda vida) resumidos en su ciclopea trilogia “Los enemigos del comercio” de la que no paro de beber, de modo insaciable, condensada e inagotable sabiduría.

Como nos recuerda certeramente Cepeda “En todas las generaciones siempre hay un grupo de idiotas que creen que el colectiivismo fracasó porque no lo dirigieron ellos”

Esta por ver si mi generacion sabra esquivar tan certera premonicion, preservar las libertades que permiten el cambio (la esencia del comercio) y no volver a tiranias pasadas.

Disfruten.

(Las cursivas y negritas son mias)

                   —————————

Pasaje de: Escohotado, Antonio. “Los enemigos del comercio I.” 2008-01-01.

“1. El mérito de no tener mérito”

[…]  Mientras llega la otra vida el fiel vivirá sin apreturas cediendo a los demás lo suyo, y exigiendo de ellos lo mismo. Puesto que el Juicio está próximo, resulta ocioso plantearse si la masa patrimonial derivada de poner todos los bienes en común pudiera ser una «plétora» autoregenerada, como hará tres siglos más tarde san Juan Crisóstomo.  Todas las comunas cristianas cumplen estrictamente la regla de desposesión individual en los comienzos, guardando un mandato expreso de practicar la imprevisión que Jesús aclara en su parábola de los vendimiadores:

«El propietario del viñedo dijo a su capataz: ‹Llama a los obreros y da a cada uno su salario, subiendo desde los últimos a los primeros›. Los de la undécima hora vinieron entonces, y percibieron un denario por cabeza. Cuando llegaron los de la primera hora pensaron que iban a percibir más, pero a ellos también se pagó un denario, y al recibirlo murmuraron contra el dueño: ‹Estos recién llegados sólo trabajaron una hora, y les trataste como a nosotros, que hemos cargado con la dureza y el calor de toda la jornada›. Entonces él replicó diciendo a uno de ellos: ‹No te perjudico en nada, amigo mío. ¿No habíamos quedado en un denario? Toma lo que te dan y vete. Me place dar a quien llegó el último tanto como a ti. ¿Acaso no tengo derecho a disponer de mis bienes como me “plazca? ¿Acaso debes sentir envidia porque soy bueno? He ahí como los últimos serán los primeros, y los primeros serán los últimos›».

El comunismo niega al individuo el derecho de hacer con sus bienes lo que le plazca, entendiendo que todo pertenece a todos. Pero el dueño de esta finca no es un propietario cualquiera sino el Señor universal, y Jesús le presenta en el acto de llamar envidioso a quien pretenda medir los esfuerzos como méritos. 

El principal mérito es precisamente ser pobre o débil de alma, como el jornalero conforme con cobrar lo mismo trabajando menos. Los seres humanos no responden ante sus iguales sino ante Él, en un marco donde los logros materiales y profesionales se desvanecen al cesar el descreimiento. 

Hasta qué punto abundancia gratuita y fe van de la mano lo demuestran la multiplicación del pan y los peces, o la del vino en las bodas de Caná. A la vista de esos portentos ya no hay excusa para desoír la orden: «Vended todos vuestros bienes, y regalad el dinero».”

Pasaje de: Escohotado, Antonio. “Los enemigos del comercio I.”

                   —————————-

“La reivindicación de la igualdad material únicamente puede ser atendida por un gobierno con poderes totalitarios.” Friedrich A. Hayek

“El estado es la gran ficción a través de la cual todo el mundo trata de vivir a costa de todos los demás.” Frederic Bastiat