La fuer­za del has­tío – Her­mann Ter­tsch / ABC

Estamos to­dos los es­pa­ño­les cau­ti­vos en las maz­mo­rras del dra­ma es­pa­ñol. Es­ta­mos se­cues­tra­dos por una mi­no­ría na­cio­na­lis­ta ca­ta­la­na que ame­na­za con des­truir­nos y nos im­pi­de una nor­ma­li­dad que re­sul­ta ur­gen­te y apre­mian­te. Es­ta­mos en­ce­rra­dos y ve­mos có­mo la vi­da pa­sa y las opor­tu­ni­da­des se van tam­bién pa­ra siem­pre. Igual que se van de Ca­ta­lu­ña y tam­bién del res­to de Es­pa­ña, las fe­rias o agen­cias e in­ver­sio­nes y pro­yec­tos, se va el tiem­po que pa­sa pa­ra siem­pre pa­ra to­dos con cruel ra­pi­dez.

Los úl­ti­mos co­no­ci­dos que co­men­tan que se van de Ca­ta­lu­ña pa­ra siem­pre ya no dan co­mo ex­pli­ca­ción el mie­do a las hor­das se­pa­ra­tis­tas, ni el to­ta­li­ta­ris­mo en los co­le­gios o el pu­ro ra­cis­mo en la ad­mi­nis­tra­ción, ni ese in­fi­ni­to has­tío que pro­du­ce to­da la per­ma­nen­te mon­ser­ga na­cio­na­lis­ta.

So­lo di­cen que la vi­da es de­ma­sia­do cor­ta pa­ra pa­sar­la con ese la­ta­zo in­fi­ni­to que con­si­de­ran pre­ci­sa­men­te eso, in­fi­ni­to. Por­que las es­pe­ran­zas de que la de­ci­sión de im­po­ner el 155 su­pu­sie­ra un pun­to de in­fle­xión en es­ta trá­gi­ca de­ri­va se han di­fu­mi­na­do.

Las elec­cio­nes del 21-D, que im­pi­den to­da la ne­ce­sa­ria apli­ca­ción del 155, han frus­tra­do la ilu­sión de que Es­pa­ña vol­vía a Ca­ta­lu­ña pa­ra en­men­dar trá­gi­cos erro­res que nos han traí­do hoy al bor­de del en­fren­ta­mien­to ci­vil. La frus­tran­te lu­cha con­tra el gol­pis­mo se­pa­ra­tis­ta nos mues­tra do­lo­ro­sa­men­te los lí­mi­tes del sis­te­ma. Con­vier­te en sar­cas­mo los es­fuer­zos del go­bierno por con­ven­cer­nos de que to­do fun­cio­na co­mo es­ta­ba pre­vis­to.

Asis­ti­mos a un es­pec­tácu­lo de desafue­ros tan pal­ma­rios y rui­do­sos que nin­gu­na or­ques­ta me­diá­ti­ca de pe­lo­tas lo pue­de ocul­tar. No hay se­pa­ra­ción de po­de­res cuan­do el mi­nis­tro del In­te­rior lla­ma a los jue­ces a te­ner en cuen­ta reali­da­des ex­tra­ju­di­cia­les. No hay con­fian­za en la jus­ti­cia cuan­do se acuer­da con los reos los tér­mi­nos de su de­cla­ra­ción pa­ra que no en­tren en pri­sión in­con­di­cio­nal co­mo co­rres­pon­de­ría por tan gra­ví­si­mos de­li­tos. No hay nor­ma­li­za­ción si por pu­ro mie­do a una fo­to y un edi­to­rial ex­tran­je­ro el go­bierno per­mi­te que una tur­ba fi­lo­te­rro­ris­ta pa­ra­li­ce du­ran­te un día en­te­ro las in­fra­es­truc­tu­ras de una re­gión co­mo Ca­ta­lu­ña. Ma­ña­na po­drían ha­cer­lo con edi­fi­cios es­tra­té­gi­cos, aguas, elec­tri­ci­dad, ae­ro­puer­tos o ins­ta­la­cio­nes mi­li­ta­res.

El go­bierno pro­cla­ma nor­ma­li­dad mien­tras hor­das de fa­ná­ti­cos y mer­ce­na­rios de la Ge­ne­ra­li­tat ad­vier­ten y de­mues­tran que el Es­ta­do es­pa­ñol no con­tro­la su te­rri­to­rio. Cier­to que los ca­be­ci­llas han de­mos­tra­do ser una ca­ter­va de co­bar­des, que les tiem­blan las ro­di­llas en cuan­to el Es­ta­do ha­ce el mí­ni­mo ges­to de res­pe­tar­se a sí mis­mo y de uti­li­zar sus ar­mas le­ga­les pa­ra ha­cer­les fren­te. Pe­ro sa­ben que siem­pre pue­den con­tar con su si­guien­te opor­tu­ni­dad. Ya se anun­cian nue­vas alian­zas de los so­cia­lis­tas con los se­pa­ra­tis­tas. El fren­te cons­ti­tu­cio­na­lis­ta es men­ti­ra. Y to­do nos lle­va a una si­tua­ción en la que el go­bierno po­drá pre­ten­der que el mal me­nor, siem­pre el mal me­nor, es ac­ce­der a unas con­di­cio­nes es­pe­cia­les pa­ra Ca­ta­lu­ña. Unas con­di­cio­nes que la na­ción re­cha­za. Por­que las sa­be an­te­sa­la de su pro­pia des­truc­ción.


Hermann Tertsch
@hermanntertsch

2 comentarios en “La fuer­za del has­tío – Her­mann Ter­tsch / ABC

  1. No he leído una columna de opinión semejante de este señor hablando de los cientos de miles de españoles que se han tenido que marchar de España, exiliados económicos por culpa de ese otro nacionalismo más numeroso y por lo tanto poderoso, que es el nacionalismo esPPañol. Ahora parece, a según uno va leyendo y escuchando ciertas opiniones, que la culpa, toda la culpa de los males patrios es achacable al nacionalismo catalán, que todo más pide largarse con viento fresco. No sé, demasiados pensadores sueltos.

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  2. Gracias por laborar críticamente la actualidad en nuestra dolorida España.Gracias.Espero que los compatriotas y las compatriotas vayan abriendo los ojos y vean el teatro que les rodea y les quiere ir destruyendo.

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