Los Badia y la excepcionalidad catalana – Agusti Colomines

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El día 7 de junio, el amigo Fermí Rubiralta publicó en el Hoy  una réplica a mi artículo, publicado en el mismo diario el 30 de mayo, sobre los hermanos Badia y la inconveniencia de homenajearlos hoy en día.

Es lógico que este profesor de la Universidad del País Vasco haya querido decir la suya, dado que es autor del libro  Miquel Badia. Vida y muerte de un líder separatista (Fundación Josep Irla, 2011) y, además, es un buen conocedor del periodo y de los grupos nacionalistas radicales. Sin embargo, los argumentos de Rubiralta no acaban de dar respuesta al conflicto ético que yo planteaba. Tiene razón Rubiralta cuando dice que “la ciencia histórica no tiene como objetivo el juicio ético y sí, en cambio, situar el personaje a las coordenadas de su momento y espacio concreto”. De acuerdo. Pues situémonos en el contexto de los años 30. Si, como él reconoce, es “indudable que en su modus operandi [los hermanos Badia] encontramos aspectos coincidentes con algunos rasgos de los movimientos fascistas de la época”, no entiendo por que dice que “una de las conclusiones de nuestro [su] trabajo sería que no se puede considerar Bahía como el líder de un movimiento fascista a la catalana”. Como quedamos? Si el modus operandi coincidía con los movimientos fascistas y muchas de las cosas que decían sobre la catalanidad también se asemejaban, mi observación que EC y los Guerrillas tenían características propias de los movimientos feixistitzants no debía ser tan desafortunada como dice Rubiralta. A ver si nos entendemos. Que el nacionalismo catalán de los hermanos Badia los alejara del fascismo español no quiere decir que ellos y muchos otros separatistas catalanes no sucumbieran a la tentación totalitaria. O es que en Cataluña los que fueron seducidos por los ideales totalitarios feixistitzants siquiera eran los españolistas y, por tanto, los franquistas? Hubiera sido raro, ¿verdad? Tanto es si hay un interés perverso a dar más relieve al desfile de las JEREC del 22 de octubre del 1933, que tenía una estética fascista evidente, que en el acto fundacional de Falange en Madrid del fin de semana siguiente, porque el desfile existió. El interés es actual y, en cambio, el hecho es del pasado pero real y tiene el valor que tuvo entonces. Es legítimo, pues, de equiparar la una cosa y la otra por mucho que las JEREC y la Falange fueran grupos que enfrentaran ellos con ellos. Tampoco es extraño de equiparar la violencia de los Pelotones con la de las Patrullas de Control.

Esta manía de esconder los defectos de los que se considera miembros de su tradición no me hace el peso, ni como historiador ni tampoco como ciudadano, que es lo que, de hecho, motivó mi rechazo al homenaje.

@agusticolomines

Publicado en  El Tiempo , núm. 1409, 14/06/11.

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Fotografía: Los Guerrillas marchando hacia el estadio de Montjuïc, 22-10-33.

Origen: Els Badia i l’excepcionalitat catalana | EL PASSAT QUE NO PASSA

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