(Los origenes racistas del catalanismo) El Pensamiento de Cardona 1890-1943

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Ideología de un soldado de la Patria

Daniel Cardona, es una de las figuras más mal conocidas del nacionalismo radical catalán, lo que sin duda es sorprendente, considerando su influencia durante más de un cuarto de siglo.
El primero en comprender de Cardona es que era un hombre reacio a presentarse como político: no quería figurar, ni hacer un papel público, no fue un orador, ni, por voluntad al menos, un autor que busca reconocimiento.

Cardona hoy es un desconocido para la mayoría de aquellos que se consideran o quieren considerarse, independentistas catalanes. Su figura no ocupa ningún cartel. Por el contrario, personajes como Francesc Macià han septiembre ensalzados hasta límites inmerecidos, aprovechando la ignorancia histórica de todos los que se hacen llamar independentistas.
En esta sección nos limitaremos a mostrarle un amplio abanico de pensamientos, que convirtieron Cardona en el padre del separatismo catalán radical. Frases que mostraban una agresividad y patriotismo hasta entonces desconocidos, y que convirtieron la figura de Daniel en la de un hombre odiado por españa y admirado hasta límites insospechados por los que vieron en él el profeta de Cataluña.

“(…) A veces de esta espada nuestra, acaecida cincel, vamos cortando el mármol de la Victoria futura (…) Porque esté vivo y carnal, sabemos ciertamente que debemos darle un espíritu; pero también que le debemos dar nuestra sangre. “

Con esta defensa del sacrificio, Daniel Cardona, bajo el seudónimo “vibrante” concluye una de sus obras: Nada de Nuevo al pireno. Y es que este pensamiento se repite continuamente en las tesis Cardonistes, que con las mismas u otras palabras, acaban considerando el sacrificio como un elemento clave para abarcar la libertad de Cataluña.

“¿Cuántos héroes desconocidos han escrito con su sangre la Libertad naciente! No existe ninguna otra riqueza espiritual y moral, no hay otra condición tan altamente humana como la del sacrificio. “

El sacrificio que propugnaba y ensalzaba era el sacrificio por Cataluña, no por un partido político ni unas siglas. De hecho, en Cardona, desconfiaba profundamente de la política. Quizá por eso trató de alejar los jóvenes del campo electoralista y político, enfocándolos a evidentes tendencias paramilitares.

“(…) Yo te pido a vosotros, jóvenes nacionalistas radicales, que seáis heroicos, una sola vez por Cataluña; os pido que reprobado de la política, que ahuyenta la política. Conocéis que Cataluña no será salvada por la política, como sabe que la política no ha Salvat ningún ideal social ni patriótico y por tanto no ha salvado ningún pueblo de la tierra en lucha nacionalista. “
“¿Dónde está la juventud heroica de Cataluña? No hay. No hay juventud heroica, porque no ha habido hombres que le señalaran el camino. En Cataluña sólo hay políticos. Unos políticos que han escrito por caso: “El ejemplo de los catalanes de 1714 debemos venerar con patriótica devoción; pero no debemos seguir. Es la paz y no la violencia que hace grandes a los pueblos. Como si cuando Cataluña será, no se deberá a la sangre generosamente derramada, que deberá florecer en la reconquista espiritual de la tierra y reflorirà en la reconquista material. “

Cardona era consciente de que hombres políticos, sin sentimientos profundos hacia la Patria pasarían a la historia, borrando a la vez su nombre de los libros. No le importaba, estaba dispuesto a renunciar a ver su nombre escrito en la historia, a cambio de poder luchar verdaderamente por la Patria.

“La vindicación de todos los héroes anónimos de la libertad. Nuestra vindicación misma, porque cada uno de nosotros es un Fadrí de Sau que trabaja en la quietud y en el silencio. Los otros, los políticos, los otros, los hombres públicos, las vanaglorias personales, los éxitos interesados. Sólo nosotros en la quietud plantamos la bandera. “

Cardona no probó nunca de alcanzar poder político más allá de su pueblo (catalanizó completamente el ayuntamiento de Sant Just Desvern, donde fue escogido Batlle en repetidas ocasiones). En la política nacional catalana, nunca probó ser influyente ni líder. No creía en la liberación por vías políticas de Cataluña. En este sentido, Cardona fue Fiel a sus sentimientos; no probó nunca de ser presidente de la Generalitat, y asumió plenamente el papel de un soldado de la Patria. Gracias a su firmeza, fue criticado e insultado, por aquellos que no podían entender la esencia verdadera de su patriotismo. Pero los insultos y las risas de aquellos supuestos catalanistas consiguieron herir a detener en Daniel Cardona.

“Sí. El mañana será nuestro. Nuestros son el ayer y hoy. Que rían! Que se mofen! Que reprobado! Los que vinculen la obra total de la redención con los discursos y con las polémicas eruditas y sensatas. Una palabra resume totalmente sus actuaciones patrióticas: Política. Otra palabra define nuestra: Sacrificio. ” 
” Quizás alguien nos volverá a decir aquello de los “sentimentales”; Además nosotros hacemos nuestra vía, todo abominando de la gente regularizadora, los sin-alma, de los que medio cínicamente y vergonzosa nos honran señalándonos con el dedo diciendo: “Mirad los, los de la cebolla” 

En la última de las obras que publicó Daniel Cardona, de nombre “Por la Patria y por la libertad”, en 1934, podemos encontrar un claro paral • paralelismo en el ambiente político de hoy. Lo que nos define él, describe perfectamente los partidos actuales que, llamándose catalanistas y hasta independentistas, no dudan en traicionar miserablemente la Patria. Los años pasan, pero las teorías cardonistes perviven.

“Veis? Cataluña, nuestra Patria, nuestra única Patria, inmóvil ahora en la marcha de la perdurable eternidad. Cataluña esclava, sometida y subyugada todavía. Los cobardes, sin otra finalidad elevada que el utilitarismo inmediato; los “gangsters” de nuestra tierra dicen al pueblo que ya tiene libertad; cuando, en realidad estamos más subyugados hoy que antes de que en España se realizara el cambio de régimen. Antes la dominación era clara, brutalmente sincera; ahora, los catalanes nos esforzamos en la esclavitud, embrutecidos bajo el peso de unas cadenas de rosas, pues ahora somos esclavos de la justicia, de una justicia que es una farsa y que, por tanto, no se ha hecho. Antes teníamos los hombros sujetados; ahora, juventud catalana, tenemos el alma.
El alma ya no es nuestra. Nuestros políticos y nuestros hombres representativos, de casi todos los partidos catalanes, se la han vendido sacrílegament por triste plato de lentejas, que nos volverán a tomar cuando razones de estado así lo reclamen. Se ha jugado impunemente con la dignidad y el querer nacional. El pueblo ha callado, confuso, desorientado, vendido. Porque no se levantara ninguna voz por la dignidad de nuestro pueblo, se han repartido todas las sobras del festín. Nuestros intel • intelectuales han enmudecido, poniéndose a la altura de cualquier judío de tendero de esquina. Nuestra juventud, salvo escasas excepciones, ha puesto de manifiesto su conformismo caduco, y también, una buena parte de ella, se ha sumado a la baja materialidad del momento. Hoy las izquierdas no tienen ningún ideal elevado, humano, generoso. Sus juventudes tienen la mirada baja del toro, que pasta mansamente al redil que le ofrecen. Han consentido la traición nacional, sin una protesta, sin una revuelta digna, con todas las manifestaciones de la senectud clásica. La izquierda no tiene otro ideal que su predominio político, que los cargos y los pequeños e inconfesables intereses. Cataluña para la izquierda, es un botín a repartir. Las cuatro barras de sus banderas, nada significan de noble y no representan otra cosa que esto de aquel escudo heráldico del señor feudal: el hito posesoria. (…) Las derechas catalanas no se mueven tampoco por ideales; se mueven por el pánico del momento, preñado de inquietudes. Tampoco es el ideal de Cataluña esto que las mueve. Actúan por un egoísmo de clase, sin poner la defensa de estos intereses junto al ideal de la Patria. Las derechas han consentido también la traición y la han facilitada en lugar de obstruirla. Las derechas, hasta hoy, han sido en la historia de nuestro renacimiento nacional, la traición permanente a la libertad nacional definitiva de nuestra tierra. En este aspecto han marchado paral • Paralelamente con la izquierda. Mejor dicho: la izquierda les ha planeado mejor el camino. ” Las derechas, hasta hoy, han sido en la historia de nuestro renacimiento nacional, la traición permanente a la libertad nacional definitiva de nuestra tierra. En este aspecto han marchado paral • Paralelamente con la izquierda. Mejor dicho: la izquierda les ha planeado mejor el camino. ” Las derechas, hasta hoy, han sido en la historia de nuestro renacimiento nacional, la traición permanente a la libertad nacional definitiva de nuestra tierra. En este aspecto han marchado paral • Paralelamente con la izquierda. Mejor dicho: la izquierda les ha planeado mejor el camino. “

Los políticos catalanes, eran por Cardona, traidores. Traidores que habían pactado con el enemigo la esclavitud de Cataluña. Tan hacía si eran las izquierdas o las derechas, todos habían callado cobardemente ante el atropello de la Patria. Todos se habían conformado con cargos políticos, abandonando la tarea heroica de liberación. Él, no aceptaba las migajas suplicada en madrid:

“O en Cataluña se le da y recobra todo lo que por la fuerza se le usurpó, o Cataluña no acepta, desprecia, todo lo que le sea concedido en perjuicio de su dignidad de nación esclava. Son los pueblos débiles; los no poseídos de dignidad y fortaleza nacional, las que piden limosna al Estado opresor. Los pueblos fuertes son los que exigen esto que en justicia les corresponde. (…) El alma de un pueblo no se regatea con transacciones utilitaristas. Se acepta o no acepta. “

Los políticos habían traicionado el principio básico del cardonisme, Había siete infieles a la causa eterna de Cataluña. Habían entregado el país al enemigo, y eso era imperdonable, pero Cardona los acusaba aún de otra traición: habían amansado las juventudes de Cataluña, habían evitado que los jóvenes se convirtieran en soldados de la Patria, los habían envenenado con doctrinas políticas.
Para Cardona los jóvenes eran el futuro, representaban la victoria. En ellos tenía depositada su última esperanza:

“La juventud catalana de hoy, tiene que salir a la palestra por el honor y por la dignidad de la raza.”

Pero el ideólogo de Sant Just Desvern caía decepcionado por la realidad.

“Fuera del círculo de las actividades patrióticas y nacionales, nuestra juventud se mueve también hacia la deriva de una general y aguda decadencia. (…) Aceptamos lo más fácil, lo más cómodo y lo más asequible sin trontollaments. Por eso nos esforzamos esclavos. Por eso hemos soportado y soportamos la vergüenza que representa ser representados, en el gobierno de Cataluña, para aquellos que han traicionado la causa de la libertad. “

Los jóvenes no eran guerreros dispuestos al sacrificio como él había soñado, y Cardona sabía el culpable. Los políticos habían corrompido inmoralmente las almas de los jóvenes; los habían convertido en pardillos sin ansia de luchar, sin odio al enemigo que oprimía Cataluña, y en este sentido disculpaba amargamente la falta de firmeza de las juventudes catalanas, al tiempo que intentaba exaltarlos y prepararlos para el combate.

“Jóvenes! En medio de las ruinas bajo las que está enterrado el espíritu de Cataluña, esencialmente nacional y audaciosament creador, ustedes son la rama florida que por encima de la pared sale como una bandera blanca que anuncia la primavera que se acerca. A su entorno todo es una inmensa escombros. Todo ha caído con estrépito porque el ideal de los catalanes no tenía la consistencia de un gran valor moral. Era una nave sin vela. Un río sin agua. La generación de ayer sufrió un ideal sin fe. Por eso hoy, al girar los ojos a su alrededor, sólo ve prestigios derrumbados, pretendidos valores caídos y la dignidad col • lectiva estenallada al suelo. Os vuelta una generación caduca, una generación derrotada, una generación vil. Usted prisioneros del ejército de la traición. Usted hijos de una generación sin honor. Sois los herederos de una generación cobarde. No os vuelta el silencio de la gestación profunda. Os vuelta la quietud de los sepulcros. Nada TREM en Cataluña ahora. Ni un grito, ni una voz, ni esto que es inmensamente más triste: ni un llanto de coraje! “

Cardona sintió en algún periodo de su vida que su sueño se derrumbaba. Por eso criticó duramente a los catalanes y señaló traidores.

“En el pleito de la causa de nuestra libertad catalana, Cataluña, gracias a las traiciones, las abdicaciones y al abandono de nuestra causa nacional, está dando, en estos momentos históricos, la pobre sensación de ser un pueblo huérfano de ideales morales y espirituales. Políticamente, somos Burgos o Soria; espiritualmente, un clan de Alaska. “

Cardona llegó a escribir: “Somos pobres de espíritu y la sangre también la tenemos de cloróticos.”
No entendía por qué los catalanes continuaban sometidos a castellano.

“Los catalanes, que poseemos una poesía y una cultura nacional muy envidiable, una música nacional inmejorable y un arte y una ciencia propias. Los catalanes, que prescindiendo de nuestra historia y de las cualidades étnicas y psicológicas que prueban sobradamente nuestra personalidad indestructible y nos dan el valor justo que somos un pueblo que puede regirse libremente, tenemos además la voluntad, el deseo y la esperanza de ser soberanos de nuestra casa: los catalanes no somos más que unos serviles esclavos en casa mismo. (…) Tenemos la mansedumbre del toro y nos pasamos la vida en una humildad mensyspreable. Nuestro espíritu nacional parece enterrado en lo más profundo de la tierra. “

A pesar de estos momentos en los que Cardona veía desfallecer la Cataluña eterna, su obra continuaba enfocada a la liberación patria, como una necesidad vital. Se negaba a aceptar que aquello fuera el final de su hito y repetía hasta la extenuación que la victoria aún no era imposible.

“El nacionalismo, como expresión fiel de la raza, como obra inexorable de la naturaleza, llegará al triunfo definitivo.” 
“Treinta años de diputados, Juegos Florales, treinta años de política corruptora de la idea pura de nuestra reivindicación. Pero la raza persisiteix en su esencialidad nacional. Toda la Patria vive la esperanza del más allá. Su derecho a la vida plena y libre es imborrable. “

Un derecho que Cardona veía accesible sólo a través del sacrificio de sangre, y por lo tanto, mediante una guerra de liberación.

“En la quietud y en el silencio, bajo el parpadeo de la estelada haremos nuestra obra. Y un día vendrá que nuestras almas miran ansiosas los rayos rojizos del amanecer. Ese día, daremos el adiós a un montón de cosas en las que Cataluña ha intoxicado. Día glorioso en que los patriotas nos lava las gorras militares y caeremos de rodillas al divisar en las montañas el flameo de la primera hoguera y el primer terrón empapado de sangre! Romperemos un empates de “cordura”; pero Cataluña será Cataluña para siempre. Arriba los corazones, jóvenes legionarios de la eterna Cataluña! “

Si se fallaba, si no se vencía, si no estaba a la altura, entonces la esclavitud sería sólo responsabilidad de los catalanes, por haberse negado al sacrificio, por haberse negado a la acción directa. Los catalanes debían ser conscientes de que sólo de ellos dependía la victoria o la derrota.

” La fortaleza básica de Cataluña, la han de construir los catalanes mismos, sin injerencias, ni apoyos extraños a nuestra esencialidad nacional: Nosotros Solos, Nosotros mismos!” 
“La suerte de la Patria está en cada uno de nosotros. Hay que reflexionar porque estamos en el comienzo de la batalla. Cataluña no será una excepción en el pleito de su liberación. Todas las reivindicaciones liberadoras han tenido que pasar por este camino inevitable y necesario. ”   

Cardona sabía empero, que los catalanes radicales dispuestos a combatir ya sacrificarse por la libertad eran una minoría. El idealismo y el patriotismo verdadero les otorgaba un poder excepcional, pero no por ello dejaban de ser una pequeña parte de catalanes. Esto no le importó. Cardona decía que los radicales eran los que daban la vuelta la historia, los que tenían el don de cambiarla y escribirla.

“Si los catalanes de 1640 hubieran sido sometidos a un plebiscito, Pau Clarís y sus hubieran estado en minoría, y sin embargo, también triunfaron. Por ello, los nacionalistas radicales catalanes, dentro esta fuerza intensiva del nacionalismo somos la expresión más exacta, somos el círculo central de donde dimana la primera y aguda vibración; nuestra actuación es y será traducción normal del hecho reivindicador catalán, porque no es más que fidelíssima prolongación que nos une a la tierra de la Patria. Fuera de nosotros, todo son notas marginales, al borde del hecho vivo y palpitante de la liberación. La causa de Cataluña, o triunfará con nosotros o no triunfará. “

El triunfo sólo era alcanzable con una acción directo contundente, con una revolución capaz de destruir las cadenas que castellano había forjado para aprisionar Cataluña.

“Sí. Nuestra tarea la creemos fundamento revolucionaria. Tarea revolucionaria en el sentido de agresión al estado enemigo. (…) De estos filas radicales del nacionalismo surgió el grito de revuelta. Hoy hemos ganado ya una victoria. No se encuentra un patriota que de buena fe crea en la eficacia electoral. Y muchos reniegan del tiempo perdido bajo las sombras enigmáticas de las << curvas >> que sugería la farsa política. Una divisa clara y concreta se escribe en el alma de cada patriota: la nacionalización y la acción directa. (…) Somos partidarios de catalanizar nuestro pueblo, pero también de preparar nuestro pueblo para las batallas definitivas. (…) Sólo una bandera integralmente nacionalista y una solución radical eran posibles en el pleito de nuestra reivindicación nacional. (…) Somos revolucionarios sencillos, sin intenciones profundas. El amor a la libertad de la Patria nos lleva por este camino. Aspiramos a dar batalla al enemigo, como todos los pueblos en guerra dan las batallas. (…) Las horas angustiosas de lucha cruenta y despiadada llegarán inevitablemente. Cuando nuestras testas aplasten los empedrados o caigan por los campos, debajo el azul de nuestro cielo, pensamos que nuestra faz no será precisamente similar al rictus severo de un sargento de cuartel español. Nuestros amables compatricios Gramática, geógrafos, políticos,

Cardona culpaba los catalanes para no alzarse en armas contra España, y en efecto los catalanes eran cobardes y traidores, pero no eran el enemigo. El verdadero enemigo de Cataluña y por tanto de Cardona, era castellano.

“El pomo de una espada es el símbolo de la historia de España. Por eso ellos no comprenden el nuestra de la estrella solitaria flameando en medio de nuestra bandera. Toda la historia, toda la tradición española se vincula en un sepulcro, España no tiene otro ideal que una tumba “

Cardona odiaba castellano, sentía ira contra todo lo que fuera castellano y probara extenderse sobre Cataluña. Castilla era el enemigo a batir, el imperio colonizador que había que hundir y destruir.

Cataluña sólo sería libre y plena cuando españa hubiera caído. Daniel Cardona era esencialmente anticastellà. Castilla había secuestrado a su pueblo, la había sometido y humillado, y ahora probaba mediante una invasión de exterminar la raza catalana.

“Nuestra reacción nacional no ha sido hasta ahora a la altura que los embates del enemigo requería. Hay catalanes que encuentran aún una exageración lo que decir que estamos en plena guerra con España. Y en cambio, son miles y miles los catalanes a los que cada día se azota el rostro y se hiere en lo más profundo de su alma. Apenas nos levantamos, que ya tenemos el enemigo ante nosotros. De él es el primer Dios a nuestras guard. Subimos al tranvía y el cobrador castellano nos pide el importe (…) Vamos a falta cirabotes y es castellano, vamos en el barbero y nos habla castellano. Las barberías barcelonesas son un foco de españolismo. (…) Vamos al banco y otra vez el castellano. Castellano la ordenanza, castellano el jefe de la sección correspondiente. Vamos por una dirección y la portera es castellana. El noventa por ciento de las porterías de la capitalidad catalana son regidas por castellanos. Son los porteros que no os quieren subir el periódico catalanista en el piso, o dicen al cobrador de recibos de “la Protectora” que no lo “entiendo”. No hablamos del Banco de España, no hablamos de la administración de correos, no hablamos de las grandes compañías instaladas en la ciudad o fuera de ella: “Energía eléctrica de Cataluña”, “Ferrocarriles de Cataluña”, las oficinas de las cuales son ocupadas un ochenta por ciento por haciendo forastera. Ay del pobre catalán que de allí necesita algo! Si escribe su demanda en catalán, tiene el pleito perdido de antemano. (…) El noventa por ciento de las porterías de la capitalidad catalana son regidas por castellanos. Son los porteros que no os quieren subir el periódico catalanista en el piso, o dicen al cobrador de recibos de “la Protectora” que no lo “entiendo”. No hablamos del Banco de España, no hablamos de la administración de correos, no hablamos de las grandes compañías instaladas en la ciudad o fuera de ella: “Energía eléctrica de Cataluña”, “Ferrocarriles de Cataluña”, las oficinas de las cuales son ocupadas un ochenta por ciento por haciendo forastera. Ay del pobre catalán que de allí necesita algo! Si escribe su demanda en catalán, tiene el pleito perdido de antemano. (…) El noventa por ciento de las porterías de la capitalidad catalana son regidas por castellanos. Son los porteros que no os quieren subir el periódico catalanista en el piso, o dicen al cobrador de recibos de “la Protectora” que no lo “entiendo”. No hablamos del Banco de España, no hablamos de la administración de correos, no hablamos de las grandes compañías instaladas en la ciudad o fuera de ella: “Energía eléctrica de Cataluña”, “Ferrocarriles de Cataluña”, las oficinas de las cuales son ocupadas un ochenta por ciento por haciendo forastera. Ay del pobre catalán que de allí necesita algo! Si escribe su demanda en catalán, tiene el pleito perdido de antemano. (…) Son los porteros que no os quieren subir el periódico catalanista en el piso, o dicen al cobrador de recibos de “la Protectora” que no lo “entiendo”. No hablamos del Banco de España, no hablamos de la administración de correos, no hablamos de las grandes compañías instaladas en la ciudad o fuera de ella: “Energía eléctrica de Cataluña”, “Ferrocarriles de Cataluña”, las oficinas de las cuales son ocupadas un ochenta por ciento por haciendo forastera. Ay del pobre catalán que de allí necesita algo! Si escribe su demanda en catalán, tiene el pleito perdido de antemano. (…) Son los porteros que no os quieren subir el periódico catalanista en el piso, o dicen al cobrador de recibos de “la Protectora” que no lo “entiendo”. No hablamos del Banco de España, no hablamos de la administración de correos, no hablamos de las grandes compañías instaladas en la ciudad o fuera de ella: “Energía eléctrica de Cataluña”, “Ferrocarriles de Cataluña”, las oficinas de las cuales son ocupadas un ochenta por ciento por haciendo forastera. Ay del pobre catalán que de allí necesita algo! Si escribe su demanda en catalán, tiene el pleito perdido de antemano. (…) no hablamos de las grandes compañías instaladas en la ciudad o fuera de ella: “Energía eléctrica de Cataluña”, “Ferrocarriles de Cataluña”, las oficinas de las cuales son ocupadas un ochenta por ciento por haciendo forastera. Ay del pobre catalán que de allí necesita algo! Si escribe su demanda en catalán, tiene el pleito perdido de antemano. (…) no hablamos de las grandes compañías instaladas en la ciudad o fuera de ella: “Energía eléctrica de Cataluña”, “Ferrocarriles de Cataluña”, las oficinas de las cuales son ocupadas un ochenta por ciento por haciendo forastera. Ay del pobre catalán que de allí necesita algo! Si escribe su demanda en catalán, tiene el pleito perdido de antemano. (…)

Si el catalán es un devoto cristiano, ya es necesario que busque con tiempo su director espiritual. A los jesuitas campea el castellano como si uno se encontrara en el café Fornos de Madrid. Allí hay “padres o reverendos” que confiesan las almas catalanas en idioma oficial como cualquier empleado del gobierno civil. En los confesionarios hay un cartelito de porcelana: “Padre Ruiz, Padre Casanovas, etc., de cinco a siete y media”. Allí, de “cinco a siete y media” fue la aristocracia castellana y la catalana que abdica vergonzosamente de su. Allí, en el Colegio de San Ignacio es donde se educa una juventud catalana con un pensamiento irreductiblemente español. (…) En castellano se sacan los certificados de defunción y de óbito en la mayoría de las parroquias de Barcelona. (…) En castellano típico se habla en los cabarets y music-halls de diversa graduación y clase. el music-hall es una batería que bate continuamente las huestes catalanas. Allí, la doble y fonda tarea de desnacionalización. El paralelo castellano ha occit más juventud catalana que las tierras rifeñas plegadas. (…) La causa de Cataluña no pide ahora políticos. La causa de Cataluña quiere una Browning cada bolsillo para hacer respetar nuestro derecho y nuestra dignidad de catalanes ofendidos por una sumisión vergonzosa. Y entonces, seremos nosotros el tranvía, en el estanco, en la barbería española, en la iglesia que desnacionalizar,

“Guerra, la guerra, hacernos soldados: será la tierra para los catalanes” ha dicho el poeta futurista. Guerra a esta invasión castellana. España nos tiene sometidos como un pueblo conquistado. (…) España muere de descomposición y nos arrastra a nosotros, nos apesta a nosotros! (…) Repetimos con el poeta amigo: Gente castellana, la avalancha no se vale. “

Cardona describía en algunos de sus artículos la relación de odio existente entre Cataluña y castellano; la incompatibilidad de pertenecer a un mismo estado, essnet las dos patrias tanto diferentes y hasta opuestas. Así, intentó buscar las razones de esta guerra histórica, de este recelo incurable con otro remedio que la separación definitiva.

“Y los ataques del fuente enemigo, no obedecen a un fondo simplemente político. Se nos ataca por diferenciación de carácter nacional; por irreductibilidad patriótica; por odio esencialmente enemigo. Se nos ataca porque ellos pertenecen a su patria y nosotros en nuestra Patria. Y es que sobre ellos y nosotros cae fatalmente la obra imborrable de la Naturaleza, creadora de los más formidables elementos liberadores, que son la tradición y la etnografía. Un cráneo de Ávila no será nunca como uno de la Plana de Vic. La antropología habla más elocuentemente que un cañón del 42. “

Cardona es el hombre de los grandes pensamientos, de la exaltación máxima del nacionalismo. Él decía que teniendo un ideal, tenemos una gran arma. Cuando Cataluña deje de ser política y seguimiento idealista quizás podremos por fin librar la batalla que tan planeó y esperar a lo largo de toda su vida. Hasta entonces, sólo nos quedará el consuelo de leer sus páginas, de hurgar en ese patriotismo honesto y sincero. De aquel patriotismo idealista, sin otra pretensión que la libertad, sin otro objetivo que la Independencia.

“Los utopistas primero, los idealistas y los soñadores después, son la vanguardia de los ejércitos liberadores. Inútil señalar caminos a seguir. Los hombres de la tierra, los hijos de la tierra, no seguirán otro camino que el que dicta la voz de la sangre. Será cumplido el hecho inexorable. “

Igual que un profeta. Cardona vaticinaba el final exitoso del idealismo; el triunfo de los idealistas, por encima de los políticos. El triunfo de la independencia por encima de la mentira electoralista; la victoria definitiva de aquellos que sentían profundamente la llamada de sangre de la Patria. Hasta hoy, su profecía no se ha cumplido. Los triunfadores han sido los políticos y por tanto, la Independencia no es una realidad, sino un sueño en manos de los idealistas derrotados. Pero sería vana nuestra lucha si no confiáramos en el final victorioso de las palabras de Cardona, si no creyéramos en el triunfo definitivo del idealismo por encima de los intereses políticos y personales. Por eso esperamos con impaciencia la voz de la sangre que nos ayude y facilite el camino de la redención. Sabemos que este camino, el no político, el del sacrificio, lo que desciende por lugares oscuros y silentes, no nos aportará otra recompensa que la ingratitud de los moderados, los políticos, de los que ambicionan un cargo a costa de la muerte prematura de Cataluña . Cardona ya lo dejó escrito, la gloria será para los que se adjudicarán la obra de los radicales, no de los radicales mismos.

“Dentro treinta, aquí cuarenta años, cuando se pase revista al movimiento nacional de Cataluña, se hablará de un catalán ilustre, de un político, de un poeta, de un crítico, y la historia callará fatalmente, irremediablemente, el nombre de aquellos que no pudieron dar otra cosa a la Patria y le dieron su esperanza, su ilusión y su vida. “

Quien quiere ser político, hoy en día? Quien se ofrece para ser traidor a Cataluña y cómplice de los castellanos? Ningún catalán decente; hacia cardonista.

Daniel Cardona representó, y representa aún hoy, el patriotismo puro e intransigente.

La firmeza y dedicación a la causa lo convirtieron en un hombre querido por sus numerosos discípulos, y odiado en cambio por numerosas personalidades de la época que vieron en él un perturbador, un exaltador de la lucha armada y al final un rival demasiado duro. Cardona hubiera podido conducir un verdadero ejército y ser un peligro real para España. Pero no encontró suficientes soldados, no encontró en sus compatriotas ni la firmeza ni la convicción ni el puro patriotismo que él sabía desprenderse. Sin embargo, no detuvo nunca su lucha. Fidel en Cataluña supo amarla y dignificarla hasta el último segundo de su vida. Cardona decía que hay personas que mueren por la Patria y hay personas que se dejan matar por ella. Se descuidar de un grupo, de aquellos que no mueren ni se dejan matar por la Patria, pero que en cambio, le ofrecen y dedican toda su vida. Cardona le dedicó la vida y más en Cataluña, un sacrificio ejemplar que no ha encontrado sucesor.

Castilla sólo temblará cuando Cataluña esté impregnada de Cardonisme, y de momento, los catalanes somos demasiado mediocres y cobardes para poder estar a la altura del líder.

Intransigentes de Cataluña

Origen: EL PENSAMIENTO DE CARDONA

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