Los hermanos Badia y el incipiente fascismo catalán de preguerra | Marc Rude

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Miquel Badia y Josep Dencás son las figuras más destacadas de un incipiente protofascismo catalán, que fermenta en la facción mes derechista del partido de Francesc Macià, Estado Catalán (EC), formación ideológicamente muy heterogénea, creada en 1922, que inicialmente apuesta por un nacionalismo insurreccional inspirado en la Revolución Irlandesa. El joven Miquel Badia (Torregrossa, Lleida, 1906) se encuadra en la rama militar secreta del partido, Bandera Negra, y participa en el atentado frustrado contra Alfonso XIII de 1925 -complot del Garraf-. Poco después, es encarcelado. El fin de la dictadura de Primo de Rivera llevará a Macià a trabajar por la libertad del país a través de las urnas, y EC se fusionará con el Partido Republicano Catalán, naciendo así Esquerra Republicana de Cataluña. En 1932, el veterano catalanista deviene presidente de la reconstituida Generalidad

Las aventuras del Capitán Cojones

La llegada de la República indulta Bahía, que, con su inseparable amigo, el médico José Dencás, organiza las milicias juveniles de las JEREC como una “fuerza de choque” a imagen de los camisas negras italianos. Dencás y Bahía utilizan los comandos para intentar hacerse con el control del partido, y revientan algunos mítines de sus opositores internos; tan el sector izquierdistas de Companys como las corrientes más centristas. El 22 de marzo de 1933, 8000 jóvenes uniformados desfilan en Montjuïc en una ceremonia de estética nazifascista que indigna al pueblo barcelonés. El día siguiente, el Parlamento, los mismos diputados de ERC y la derecha de la Liga denuncian “nuestros pequeños aprendices de nazi” y las JEREC son descritas como “una organización de tipo feixístic”. Bahía y Dencás niegan las acusaciones. Mientras tanto, esa misma noche,El Be Negre , que había caricaturizado la violencia y abusos de los milicianos.

En noviembre del 33, Bahía rompe una huelga del transporte público y en militariza el servicio con 7000 hombres de la JEREC. Su fama de implacable hará que el mismo Macià el bautice irónicamente como el Capitán Joder . Pero será después de la muerte del Abuelo , la Navidad de ese año, cuando comenzará el breve auge de nuestros pioneros del fascismo catalán. Dencás es nombrado consejero de Gobernación -interior- y Bahía, desde marzo del 34, es el jefe de servicios de la Comisaría General de Orden Público de la Generalitat, cargo que corresponde al del actual director de la policía.

Sirviéndose de las guerrillas como fuerzas parapoliciales, el Capitán Joder comienza una campaña de persecución, detenciones, palizas y torturas contra militantes de la CNT-FAI, que se cobra algunas vidas. El odio de Bahía hacia el anarcosindicalismo, que viene de largo, no se reduce a un conflicto ideológico y de clase, sino que tiene, a la vez, un contenido xenófobo. Desprecia los que él llama “murcianos” o “charnegos”, obreros que, en los últimos años, han inmigrado desde el sur del Estado para trabajar en las obras del metro y la Exposición del 29, muchos de los cuales ciertamente están, como la mayoría del proletariado catalán, afiliados a la CNT.

El suyo es un nacionalismo sanguíneo, racial, de raíz alemana. Bahía y Dencás beben de las teorías de gente como Pedro Mártir Rosell (1882-1933) que relaciona directamente inmigración, anarcosindicalismo, degeneración y crimen en su obra La Raza (1930), que pretende fijar “las bases biológicas de la reivindicación nacional catalana “. Las JEREC ofrecen a la juventud catalán una organización jerárquica y militarizada, formación en la mística nacional, entrenamientos de lucha, boxeo y tiro y la oportunidad de poner en práctica en la calle.

Los hechos del 06 de octubre

En uno de los conflictos lingüísticos que la relación con España aún genera, el abogado Josep Maria Xammar es procesado por haber protestado en catalán ante el juez en un caso que llevaba, y le condena a pagar una multa de mil pesetas . Su juicio tiene una gran carga simbólica, la sala está llena. Cuando se escucha la sentencia, un “Visca Catalunya!” Rebelde evoluciona en disturbios y lanzamiento de objetos a los magistrados. Bahía, a cargo de la seguridad del tribunal, deja hacer, y aparece por involucrarse personalmente en una virulenta disputa con el fiscal, a quien hace detener. Los hechos fuerzan su destitución como jefe de la policía.

Si bien este episodio pudo causar ciertas simpatías, la caída en desgracia de Dencás y Bahía convertirá, sin embargo, con los hechos del 6 de octubre de 1934. Tras la victoria de la derecha en las elecciones españolas, Lluís Companys declara la estado Catalán. Bahía y Dencás, grandes promotores de la iniciativa, se tenían que encargar de planear la resistencia armada ante el gobierno español. Sin embargo, a la hora de la verdad, no movilizan las guerrillas; mientras que los trabajadores adscritos a la Alianza Obrera -bloque formado por PSOE-UGT, organizaciones comunistas heterogéneas y grupos anarcosindicalistas autónomos, del que quedaron al margen tanto la CNT como los estalinistes- Los militares canonegen la Generalidad y hacen prisionero a todo el gobierno en bloque. Bueno, no todo, pues Bahía y Dencás escabullen por el alcantarillado y huyen hacia el extranjero, bajo la burla e infamia públicas. Los dos personajes se exilian hasta la victoria electoral del Frente Popular, en febrero del 36.

Dencás busca refugio en la Italia fascista, por la que siente franca admiración. De hecho, el régimen de Benito Mussolini ya había visto en su grupo una oportunidad de extender la influencia del fascioen la Península Ibérica. El vicecónsul italiano en Barcelona, Alessandro Majeroni, se había entrevistado meses antes con el entonces consejero. Transmitiría a su embajada los buenos resultados del encuentro, en el que Dencás le había hecho “una declaración explícita de fe fascista”. Después de los hechos de octubre, sin embargo, Mussolini decide concentrar sus esfuerzos en alimentar el fascismo español.

Con el levantamiento franquista y el apoyo de Alemania e Italia a los sublevados, se acaba la aventura de Bahía y Dencás. En la memoria de los catalanes, el fascismo quedará para siempre asociado al terror y las bombas de los nacionales . Hay que recordar, sin embargo, que la corriente ultra fue minoritaria en Estado Catalán; muchos de sus militantes combatieron el fascismo internacional en las trincheras republicanas y luego desde el exilio; algunos de ellos, incluso, murieron en los campos de concentración nazis.

Una muerte anunciada

Miquel Badia y su hermano José -también miembro de los escamots- son muertos a tiros, el 28 de abril de 1936, en la esquina de las calles Muntaner y Diputación. La mayoría de indicios apuntan a que la autoría de los hechos recayó sobre un grupo de entre dos y cuatro hombres liderado por faístas Justo Bueno, pistolero que compaginaba la acción directa con la delincuencia común. Como hemos visto, los anarquistas tenían motivos para matar a los hermanos Badia – se dice que, además, un pariente de Bueno había sido uno de los torturados por los agentes de Miquel-, pero la historia nunca se ha aclarado del todo y desde entonces corren varias hipótesis: podría haber alguien detrás de Justo? Se ha hablado de venganzas por asuntos de juego, drogas y prostitución, la enemistad con el entorno de Companys, unos supuestos documentos contra personalidades destacadas de ERC en poder de Bahía, la Falange o, incluso, infidelidades amorosas. El Capitán Cojones, En resumen, se había ganado muchos enemigos; era consciente. De hecho, él mismo ya había pronosticado su fin.

Con el estallido de la guerra, el proceso judicial que investigaba las muertes quedó parado. Los periodistas Josep Maria Planes y Avel·lí Artís-Gener “Tísner” decidieron continuar por su cuenta la investigación, que los condujo a Bueno. Posteriormente, Planes fue asssassinat y Tísner se fue al frente, donde se encontró por casualidad con el pistolero. Justo Bueno combatió en la columna Durruti, a la vez que se le acusaba de haber matado a un aviador francés y algunos de sus propios compañeros a raíz de una disputa sobre un botín. Justo volvió en España una vez acabada la guerra, donde consiguió el visto bueno de las autoridades franquistas al declarar que él era “antiseparatista y anticomunista” -no dejaba de ser verdad-. Pero, en 1941, Pedro Polo, uno de los ex-policías de Bahía, ahora a sueldo de la lúgubre brigada político, lo reconoció por Barcelona y lo detuvo. En comisaría, confesó -o le hicieron confesó- la autoría de la muerte de los Bahía. Bueno fue fusilado en el campo de la Bota, en 1944, junto a un militante de Estado Catalán.

En cuanto a Dencás, una vez estalló la revolución social en Barcelona, ​​perseguido por la FAI, volvió hacia la Italia fascista. Tras ser inicialmente detenido, tiró de contactos y la acabó recibiendo el ministro de Exteriores de Mussolini, el Conde Ciano, que le ofreció asilo en honor a los viejos tiempos. Pero, desencantado por el apoyo del fascismo italiano a Franco, buscó exilio finalmente en Francia y en Tánger, donde murió en 1966.

distorsiones historiográficas

El interés partidista a la hora de maquillar la historia de los Bahía y borrar los gérmenes de un emergente fascismo catalán se ha visto reflejado en muchas de las publicaciones sobre el tema que han aparecido en Cataluña. También sesgadas son las versiones españolas: por lo tanto, tal vez hay que buscar una mayor objetividad en la academia internacional. El historiador del fascismo Stanley Payne observa la excepcionalidad que suponen los paramilitares de las JEREC en un nacionalismo catalán tradicionalmente demócrata y legalista. Considera que las milicias de Bahía y Dencás estaban “claramente influidas por ciertos aspectos del estilo, la organización y la práctica fascistas” si bien destaca la falta de un programa político formal donde el grupo de Dencás condense sus -autèntiques- ideas.

Podrá ser más o menos puro, minoritario, de breve duración o eclipsado por su homólogo español, pero, de fascismo catalán, tuvimos. Y todavía hay. Las ideas del ultranacionalismo místico, el militarismo, la xenofobia y las prácticas intimidatorias de los esbirros uniformados también germinaron por sí solas en nuestro país. Y lo seguirán haciendo si gente como Junqueras, de profesión historiador y, en consecuencia, plenamente consciente de lo que hace, acude puntalment. cada año, al homenaje de un fascista.

http://montserrrat.bandcamp.com/track/2036

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