Palabras de agradecimiento por el premio OR JANUKA 5779 – Juan Ignacio de Mesa Ruiz

Tengo que dar gracias a la Comunidad, a los que idearon este premio, a la Junta Directiva que adoptó el acuerdo.

Y sobre todo, tengo que dar las gracias a los que me propusieron, que, debo reconocer, me encantará saber quienes me sobrevaloraron de tal manera.

Cuando León me llamó para darme la noticia, la emoción me embargó y aún me dura el efecto, así que perdónenme por anticipado si soy más emotivo de lo políticamente correcto con mis palabras.

Nací en Toledo y mi Infancia estuvo rodeada de referencias a la ciudad de las Tres Culturas, la de la Escuela de Traductores, la de la Tolerancia.

Ciudad en la que la historia se mezcla con la leyenda.

El patrimonio material del antiguo barrio de la judería nos impresionaba a los niños que habíamos nacido en el.

Responder y acompañar a unas personas que, emocionadas, nos daban datos del emplazamiento de una casa, que pudo ser la de sus antepasados y de las que nos decían guardaban sus llaves.

Ver la expresión de quienes, buscando unas raíces que consideraban perdidas, encontraban algo, por mínimo que fuera, que les hacia dar un vuelco al corazón

Y lo curioso era encontrarte con familias enteras cuyo apellido era “Toledano” en una ciudad “Toledo” en cuya guía telefónica solo había una familia con ese apellido.

Y encima, algunos te hablaban en un castellano que te hacia rememorar antiguos versos que nuestro profesor de literatura nos enseñaba.

Todo ello hacía que tuvieras que empezar a hacerte preguntas, que el relato que te llegaba no acertaba a casar en las respuestas.

La Leyenda era mucho más divertida que la Historia “oficial”. Había Sinagogas, si, pero ¿por qué se llamaba una de Santa María la Blanca, u otra del Tránsito?, hasta había cerca de nosotros una Mezquita conocida con el nombre de Mezquita del Cristo de la Luz. ¿Será esto debido a lo de Ciudad de la Tolerancia? Era evidente que debía tener otra explicación. Según creces, conoces y lees, ves que hubo tiempos en que de Tolerancia poco, que no siempre las cosas fueron como se quiere transmitir en esa imagen idílica de un Toledo por encima de todo conflicto. Es más, cuando recibías alguna otra versión del pasado algo menos radical que la Historia “oficial”, te dabas cuenta de que no se referían, la mayoría, a un pasado común, que la referencia era a un “ellos” y un “nosotros”. Como si los toledanos que gobernaban en cada momento, fueran los únicos que merecían tal calificación siendo los demás unos huéspedes a los que se les “toleraba” y se les dejaba vivir si aceptaban las reglas de juego y, sobre todo, el pago de tributos, ejercicio en el que el poder siempre ha encontrado una mina para demostrar su “tolerancia.

Y empiezo a buscar respuesta a muchas preguntas, y como dice el viejo aforismo atribuido a San Agustín; “Cuando pienso en mí mismo advierto que no soy nada; sin embargo, si me comparo…” Y eso pasa con lo referente a Toledo.

Hay restos de época romana que demuestran ya la presencia judía en Toletum. Pero llegan los visigodos y no es precisamente amor lo que demuestran por los que no abrazan su credo.

Así que no cabe duda de que la comunidad judía de Toledo, vio como una liberación que los árabes llegaran en el 711. Y empieza la convivencia entre las religiones del libro. Y esta se prolonga durante siglos incrementándose la población con la llegada de judíos, cristianos y hasta musulmanes que huyen del sur por la amenaza del integrismo de unos y otros.

Y en 1085 Alfonso VI entra en Toledo sin que la ciudadsufra, en demasía, los rigores de la conquista, y se convierte en lo que Don Ramón Gonzálvez, canónigo y antiguo archivero de la Catedral de Toledo define como “una ciudad de minorías y una ciudad de libertades”.

El Rey Alfonso VI otorgó, en 1090, un fuero conocido como “Carta inter christianos et judaeos” que equiparaba en derechos a ambas comunidades eliminando toda discriminación.

Toledo sirve de base para un cambio en la mentalidad y vida intelectual que llega más allá de los Pirineos. Las bibliotecas toledanas, enriquecidas con los fondos traídos de todos los rincones, permitieron acceder a gran parte del conocimiento clásico que había quedado perdido para Europa.

Toledo vive unos siglos plenos de libertad, no exenta de tensión. Las tres comunidades mantienen una relación de vecindario en la que se da la asistencia a bodas y mortuorios, comparten médicos, farmacias y parteras. Y aunque existen barrios claramente definidos, no existe una separación total, como pone de manifiesto la permanente condena por parte de las autoridades de casos de relaciones sexuales ilícitas y todo tipo de conflictos devenidos de la actitud de unos vecinos bastante más liberales que sus autoridades.

En una sociedad, la toledana de aquellos siglos que en su judería tuvo insignes vecinos, como:

Yosef ibn Ferrusel

Administrador de Alfonso VI.

Yehuda ha-Leví

Filósofo y médico, considerado el mejor poeta medieval en lengua hebrea, y conocido por su obra titulada Diván (Dîwân).

Judah ben Joseph ibn Ezra

Familiar del poeta ibn Ezra y nasí de los judíos de Toledo en el siglo XII, cuando la llegada de judíos a la ciudad fue masiva debido a la invasión almohade. Ocupó un alto cargo en la corte de Alfonso VII.

Joseph ben Solomon ibn Shushan:

Almojarife de Alfonso VIII en Toledo. Construyó una bella sinagoga. Abrió las puertas de su casa de Toledo a los judíos de Ultrapuertos, que huían de la intolerancia francesa

Samuel ha-Leví (Samuel Ha-Levi Abulafia)

Funcionario público, Oidor de la Audiencia y Tesorero Real del Rey Pedro I de Castilla.

O los grandes personajes que hicieron realidad, con su trabajo, la llamada Escuela de Traductores

Y a la época dorada de Alfonso X, le van sucediendo otros Reyes a cuyo lado siempre hubo insignes judíos. Y llegamos a mi rey preferido en el movido siglo XIV, Pedro I, para mí el Justiciero, aunque, como la historia la escriben los vencedores, se le conoce como el Cruel. Con él nos encontramos con una edad dorada de la comunidad judía de Toledo, Samuel Ha Levi es la más clara muestra, quién nos lega la maravillosa Sinagoga de su nombre.

Pero llega Enrique de Trastámara que dá muerte a su hermano Pedro I el Justiciero en los campos de Montiel ayudado por el francés Duguesclín. Es importante indicar que en el ejército de Pedro abundaban los moros y los judíos, por lo que Enrique no tuvo contemplaciones con aquellas comunidades de estos que quedaron en sus tierras y, en especial, con las de Toledo. La época de la convivencia empieza a ver su fin. Los Trastámara cambian el signo iniciado por Alfonso VI en su desaparecido estatuto mudéjar. Ya no vale el respeto a lo diferente ni a la heterodoxia. Ya no cabe hablar de tolerancia o convivencia, se impone lo uniforme y la ortodoxia. La monarquía necesita una vinculación directa con Dios, con un solo Dios. La política del poder se impone a la autoridad moral. El espíritu de las capitulaciones de la ciudad ante Alfonso VI, queda lejos. Ya se prepara el decreto de expulsión.

La herencia judía en Toledo se limita a la presencia de los restos de las hermosas sinagogas de Samuel Ha Levi, Josef Ben Shosahan, Sofer, Caleros, etc. No es hasta la primeradécada del pasado siglo que, a iniciativa del marqués de la Vega Inclán, se empieza a recuperar la sinagoga de Samuel Ha Levi. Y no es hasta la década de los 80 que se empadrona en Toledo el primer judío después de siglos de ausencia.

Y todas estas circunstancias, y el conocimiento al que había llegado de ellas, me permitió obtener respuesta a muchas de aquellas preguntas que me hacía desde la infancia. Pero el hombre no es solo un ser racional, las emociones son, casi siempre, mucho más importantes en la forja de nuestro carácter. Y por eso, me van a permitir que empiece a relatar algunas de las mías. Soy de familia de confiteros, la sexta generación haciendo mazapán. La tradición era que los varones de la familia, colaborábamos, aparte de en otros trabajos, en escamar las figuras de mazapán que, en forma de anguilas se hacían en nuestro obrador. En ninguna otra confitería toledana se hacía esto. ¿La explicación? Mezclaremos la historia y la leyenda. La anguila no tiene aletas ni escamas, es un pescado no Kosher, así que reafirmar la pureza de sangre del cristiano toledano significaba comer mazapán en forma de anguila, y dejar en evidencia al que no lo tomaba. ¿Por qué la tradición de mi familia es la de escamar las anguilas?

Y siguen los momentos de experimentar directamente lo que debía recuperar de mi pequeña historia de Toledo.

Hacia escasas semanas que había tomado posesión del cargo de Alcalde de Toledo. Tenia 31 años, así que baste decir esto para reconocer que cometí muchos errores, pero me atreví a tomar decisiones que una edad más reflexiva me hubiera impedido adoptar, así que bendita juventud.

Me invitan a asistir a una visita que miembros de la Comunidad van a hacer al Museo Sefardí que, unido a la Sinagoga de Samuel Ha Levi, está empezando a tomar forma de la mano de la gran directora que fue del mismo Ana María López Álvarez. Cuando llego me encuentro con un grupo a cuya cabeza estaban dos personajes. Uno Mauricio Hatchwell, que, que les voy a decir de él, como la marabunta se llevaba todo por delante. El otro, era el Rabino Benito Garzón, toda educación y templanza, pero también firme. Ana María tenia instrucciones del Ministerio que nada de discursos ni oraciones. El choque estaba asegurado. Ana María no podía ceder y Mauricio y Benito no estaban dispuestos a marcharse sin conseguir algo. La situación me obligó a actuar de árbitro y casi puedo decir que el posible conflicto se resolvió con un empate. Pero el que salió ganando les puedo asegurar que fui yo, gané en amistad, y, sobre todo, empecé a encontrar respuestas a otras muchas preguntas que antes ni siquiera me había planteado.

Y así empezó todo, a pesar de la oposición de un sector del Gobierno, dada la inexistencia de relaciones con Israel y la repetida y cacareada “relación de amistad con los países árabes” de lo que actuaba de portavoz y cancerbero Carlos Robles Piquer, a la sazón Secretario de Estado de Asuntos Exteriores.

Pero era cuestión de proponérselo y los alcaldes éramos un verso suelto que gozábamos de autonomía en una España que tenía demasiados frentes para ocuparse de lo que uno hiciera. Y se plantó e inauguró en Toledo el Bosque de la Amistad entre los Pueblos de España e Israel, y de la mano de Mauricio y Monique salimos mi esposa Inés, Lara mi entonces única hija y yo para Israel.

La reunión con el gran alcalde de Jerusalem (grande en todos los sentidos) Tedy Kollek me hizo pensar que, cuando fuera mayor, me gustaría ser un alcalde como él.

Del encuentro con el Presidente Isaac Navón y su esposa mantenemos un recuerdo imborrable.

Y surgieron nuevos amigos según pasaron los días en Israel.

El inolvidable Samuel Haddas y su esposa Lea. Sol Seruya y su esposa Francis y tantos otros con los que seguí manteniendo relación permanente.

Y surgió la idea de hermanar Toledo, La Jerusalén de Occidente, con la Jerusalem de verdad. No pudimos seguir adelante con el proyecto por la normativa dictada a tal efecto por la Knesset, pero encontramos una solución, hacerlo con Safed, ciudad fundada por judíos de la diáspora de Sefarad. Anécdotas las hubo de todo tipo, negociaciones, pactos, mucho trabajo y convencimiento para que nadie pusiera la más mínima pega. Concejales de Fuerza Nueva, Alianza Popular, UCD, PSOE y PC, votaron si a aquel hermanamiento.

Era necesario también poner en marcha un encuentro que uniera voluntades para que Toledo recuperara un cierto liderazgo en ser un foro de dialogo. El I Congreso de las Tres Culturas arrancó en el invierno de 1983. La oposición de representantes de algunos países árabes truncó lo que podía haber sido una buena tribuna de debate.

Y empezó mi nueva vida de ciudadano de a pie una vez terminado mi mandato como alcalde. Pero la semilla había germinado. El Museo Sefardí iba para adelante, necesitaba una Asociación de Amigos que ayudara en la gestión de ayudas. Ana María me lo propuso y arrancamos. Para lo poco y para lo mucho se hizo lo posible, desde la búsqueda y adquisición de piezas, hasta como complementar el escasísimo presupuesto que el Ministerio aportaba. Se convocaron los cursos de verano que, durante 25 ediciones, debatían sobre Cultura Hispano Judía y Sefardí. El equipo del Museo con la presencia de Santiago Palomero, persona indispensable en esta historia, incrementó su actividad, divulgando la cultura, tradiciones y festividades sefardíes. Conferencias, Música, encuentros, un calendario que, año tras año, se llena más de actividades. Y que ya supuso que, en 2009 el Museo y la Asociación fueran reconocidas con el premio Samuel Toledano, ¡Que gran hombre era Sam!

Hoy la presencia cultural, social, económica, de la Comunidad Judía, tiene mucho mayor peso que hace 40 años.

Y seguimos viendo las caras llenas de emoción de los cientos de miles de personas que pasan por la Sala de oración y el Museo, las expresiones de tantos que siguen viendo en Toledo el origen de gran parte de su historia.

La historia se recrea en seguir hablando de Toledo como ciudad de las tres culturas. Y, efectivamente, lo fue. Con todas las tensiones de un mundo que supo elegir entre lo menos malo para eliminar los enfrentamientos. Tres colectivos que, defendiendo cada uno lo que era, sabían que estaban condenados a entenderse. Hoy en día puede que se nos haga fácil pensar que aquello no supuso grandes dificultades para nuestros antepasados, pero ¿Qué entendemos por nuestros antepasados cuando decimos esto? Tan antepasado mío fue Azarquiel, como Samuel ha-Leví o cualquiera de los mozárabes de las parroquias toledanas. Tan toledano fue el rabino, como el sacerdote como el alfaquí. Si quiero respetar la idea de una Toledo, Ciudad de las Tres Culturas, debo empezar por entender que no puedo hablar de nosotros y de ellos. Será quizás por esto que se hace cada vez más necesario que, a los monumentos materiales que hoy nos quedan en Toledo, les unamos los monumentos espirituales de una mejor comprensión de lo que podemos ser. Si utilizamos el plural “nosotros” para todo lo que emprendamos, dejando el singular “yo” para defender cada uno lo que pueda ser su forma de entender su espiritualidad.

Así creo que podremos convertirnos en una sociedad culta, sin tener que cuantificar si somos dos, tres o cuatro culturas las que representamos.

Será, quizás por esta ilusión, que confío en la fuerza de las actitudes individuales.

Y sí, mis antepasados fueron lo suficientemente inteligentes para saber que su convivencia no peligraba por los que vinieran de fuera, sino por su propia intransigencia si consideraban que no podían encontrar alternativas para solucionar sus problemas.

Supieron hacerlo hasta que el descabezamiento de aquellas comunidades, la intransigencia cultural de algunos y la fuerza de un nuevo estado que vaticinaba unos tiempos diferentes la convirtieron en una parte de nuestro pasado.

Hoy no tenemos fácil el poderla recuperar, pero si podemos intentarlo. Este verano, estando en Salónica, nuestro guía Elias Matalon se puso a cantar en ladino “Adioquerida” una vieja canción que le había enseñado su madre para que comprobáramos la buena acústica del espacio donde estábamos. Todos nos unimos a la canción ya que la conocíamos tan bien como él. Era una canción común en el recuerdo de todos.

Reitero mis más sinceras gracias a todos Uds. y saben que, desde mí más absoluto compromiso, siempre procuraré hacerme merecedor del Honor que hoy me hacen con la entrega de este premio que me hace sentir, mucho más en un día como hoy, un poco más macabeo. Y lo más importante, hoy se que ha merecido la pena trabajar y esforzarme para que los ciudadanos de Toledo no tengan que hacerse las preguntas que yo me hice cuando correteaba de pequeño por mi barrio, ni tener que buscar en solitario las respuestas. Hoy, gracias al trabajo realizado junto a personas como Ana María, Santiago, Carmen, Lydia, al frente del Museo y de la Asociación de Amigos, estoy casi seguro de que ya las saben como algo que forma parte de su propio ser. Por eso estoy orgulloso de ser Toledano.

Juan Ignacio de Mesa

OR JANUKÁ

Madrid, 1 de diciembre de 2018.

23 KISLEV 5779

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2 comentarios en “Palabras de agradecimiento por el premio OR JANUKA 5779 – Juan Ignacio de Mesa Ruiz

  1. La Ciudad de las Tres Culturas es la mayor joya histórica de España y yo me he ocupado en repetidas ocasiones de dirigir visitas de universitarios nórdicos (Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca) a Toledo. Europa debe una gran importación al resto de Europa del saber científico y filosófico de la antigüedad griega por obra de la Escuela de Traductores de Toledo. La persecución de los judíos fue un capítulo desagradable del final de la Edad Media hispana, aunque no han faltado medidas prosteriores de reconciliación oficial. Los judíos sefardíes tienen oncedida la doble nacionalidad y son hoy españoles. Y tampoco hay que ignorar que Franco (el dictador del que tan mal se está hablando hoy por parte del gobierno de España) sostuvo una política de apoyo e integración judía, permitiendo (en contra de la actitud de su “amigo” Hitler) la concesión de inmigración y residencia a judíos europeos.

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