Leyes viogén o el fin de la presunción de inocencia – Carla Toscano

@Eledhmel
EH Bildu ha propuesto al Parlamento vasco quitar la custodia de los hijos a los hombres que hayan sido denunciados por violencia de género, aunque no haya una sentencia que les condene. Esto nos lleva a plantear algunas cuestiones relativas a la presunción de inocencia y al ninguneo que está sufriendo este derecho por parte de los políticos a través de las leyes de violencia de género.

La presunción de inocencia es un principio jurídico por el que a una persona imputada se le considera inocente hasta que haya una sentencia judicial en que se le declare culpable; y es entonces cuando se le podrá aplicar una sanción. 

PUBLICIDAD

La primera vez que aparece este derecho expresamente en una reglamentación fue en la Declaración de los derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, en su artículo 9: Todo hombre es considerado inocente hasta que ha sido convicto. Por lo tanto, siempre que su detención se haga indispensable, se ha de evitar por la ley cualquier rigor mayor del indispensable para asegurar su persona”.

A día de hoy este derecho aparece en tratados internacionales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su artículo 11:  “Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en un juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias a su defensa”.

También en el artículo 8 de la Convención Americana de Derechos Humanos, en el artículo 14.2 del el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en el artículo 6.2 del Convenio Europeo de Derechos Humanos (1950), y en el artículo 7 b) de la Carta Africana sobre Derechos Humanos y de los Pueblos (Carta Banjul 1981).

En España está recogido en el artículo 24. 2 de la Constitución Española: “Todos tienen derecho a (….) la presunción de inocencia”. 

Para el Tribunal Supremo, este derecho pasa a ser un derecho fundamental que hace que la carga de la prueba recaiga en quien acusa: el acusador debe demostrar que el acusado es culpable. Así, la presunción de inocencia tiene una doble dimensión: por un parte, el imputado tiene que ser tratado durante todo el proceso penal como si fuese inocente, hasta que haya una condena definitiva, y, a diferencia del proceso civil, en que el juez considera como datos que hay que probar los distintos hechos alegados por las partes, en el proceso penal el juez tiene que partir de la inocencia del acusado; si la parte que acusa no puede probar su acusación, la inocencia del imputado prevalece.

Visto esto, ¿podemos afirmar que las leyes de violencia de género respetan la presunción de inocencia?

Partimos, en primer lugar, de una denuncia por violencia doméstica por la que se produce una detención a cargo de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, antes de que el detenido pase a disposición judicial. 

Cuando pasa a disposición judicial, uno de los problemas fundamentales es que en las actuales leyes de género se pretende dar validez al testimonio de la víctima; en todo caso el juez se guiará en función de la ausencia de móviles como la venganza o el odio y la verosimilitud. En la práctica, el 22% de denuncias acaban en condena al acusado y el 78 % no, lo que quiere decir que todavía se respeta la presunción de inocencia. No todo está perdido, pero las feministas quieren más. 

El principio in dubio pro reo impide que esto sea una masacre de hombres inocentes condenados, pero la sombra del feminismo es muy alargada y el respeto al derecho de presunción de inocencia brilla por su ausencia en medios de comunicación, redes sociales y en el discurso político. Movimientos como el #MeToo han causado un daño irreparable: mujeres de todo el planeta, supuestamente agredidas o vejadas, han alzado la voz en los últimos años para acusar -en muchos casos sin pruebas- a muchos hombres que han visto como su reputación, su prestigio, su imagen y su derecho al honor se hundían sin que ni siquiera hubiera una sentencia que les condenara.  

En España, el Gran Wyoming pedía que no se pusiera en duda el testimonio de la mujer que acusara a un hombre; la asociación de mujeres juristas Themis pedía que en las relaciones sexuales el consentimiento fuera expreso y que fuera el hombre el que tuviera que demostrar que las relaciones habían sido consentidas (provocando una inversión de la carga de la prueba); la vicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo decía sin sonrojarse: “Las mujeres tienen que ser creídas sí o sí”, y los lemas como #HermanaYoSíTeCreo proliferan como champiñones en el momento en que una mujer hace una acusación (siempre que el hombre sea de raza blanca, claro).

En Estados Unidos, la columnista de Teen Vogue Emily Lindin escribió: “He aquí una opinión impopular: en realidad no me preocupa que hombres inocentes pierdan sus trabajos por falsas denuncias de agresión o abuso sexual. Lo siento si en el proceso algún hombre inocente tiene que encajar el golpe en el proceso de desmontar el patriarcado, es un precio que estoy absolutamente dispuesta a pagar”.

Todo esto ha creado un clima irrespirable de paranoia, psicosis y miedo digno de la obra más terrorífica de Stephen King, que transmite la idea de que cuando la mujer sale a la calle, cuando está a solas con un hombre o cualquier situación en donde esté presente un ser del sexo masculino, ésta puede ser agredida. Mientras, el hombre observa estupefacto como su imagen está cada vez más deteriorada por el mero hecho de ser hombre, y como sus derechos más fundamentales son pisoteados en aras de la “seguridad” y “supervivencia” de las mujeres.

La concesión de beneficios por parte de las Administraciones, como el acceso a una vivienda para supuestas víctimas de violencia doméstica, no hacen sino agravar el problema. Es el caso del Pleno de la Asamblea de Madrid, que dio luz verde a la modificación de la Ley 5/2005 Integral contra la Violencia de Género de la Comunidad de Madrid, y que permite a las mujeres supuestamente maltratadas, sin que hayan presentado denuncia en el juzgado ni haya una sentencia condenatoria, optar a una vivienda de protección pública. El título que acredite que esa mujer es una víctima de violencia doméstica podrá ser otorgado por los servicios sociales, personal sanitario, educativo y de salud pública.

También la Ley Andaluza contra la Violencia de Género considera víctimas, con todos los derechos que esta ley otorga, a mujeres que no hayan denunciado. 

El problema es que si hay una víctima hay un agresor, y desde el momento en que a una mujer se le da la condición de víctima, el hombre que ésta haya señalado pasa a ser culpable, maltratador, agresor o violador, sin que ningún juez le haya condenado. Tenemos entonces a una mujer que acusa -bien porque realmente ha sido agredida, bien porque quiere las ventajas materiales que la ley y las Administraciones le ofrecen, bien porque tiene algo contra el hombre al que acusa- y a un hombre señalado sin posibilidad de defenderse. 

Tenemos, pues, una aberración legislativa que viola uno de los derechos más fundamentales; todo con la aprobación de un amplio sector de la sociedad y con la complicidad y/o autoría de los partidos políticos (menos Vox). Ante la disyuntiva de proteger a las víctimas -aunque no lo sean- y violar derechos fundamentales, se ha escogido la primera opción. Pero la protección no puede ser excusa para este despropósito jurídico. Son muchos los responsables de esta caza de brujas y son muchos los hombres, víctimas involuntarias del feminismo, que están viendo su vida y su buen nombre destrozados para siempre.  Como decía Montesquieu, “una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa”: aunque las leyes de violencia doméstica acepten violar el derecho a la presunción de inocencia, no implica que sea justo. Debe ser ley respetar el derecho de todos a ser considerados inocentes hasta que un juez declare su culpabilidad.

Fuente: El debate

3 comentarios en “Leyes viogén o el fin de la presunción de inocencia – Carla Toscano

  1. Lo que ha dicho que quiere introducir EH Bildu ya sucede en la práctica. Desde que la mujer denuncie a una pareja o ex-pareja, la competencia es de los juzgados penales especializados, los de la “violencia contra la mujer”, y la custodia compartida está entonces automaticamente excluida.

    Cuando, dentro de 2-3 años llega la confirmación de una sentencia absolutoria por la audiencia provincial, se sigue denegando la custodia compartida por otros motivos como la perdida de contacto del hijo menor con su padre o la negativa del hijo menor, ya totalmente alienado y que se niega a ver al padre.

    Es una ley vigente y “constitucional”, según el Tribunal Constitucional, la que permite todo esto. Casi 1 millón de españoles han sufrido esta ley y sus juzgados penales especializados. El número seguirá creciendo. Los incentivos son muchos y es demasiado fácil acusar sin sufrir consecuencia alguna: lo mismo que no se puede probar una denuncia falsa cuando no existen otras pruebas que la palabra de una contra otro, tampoco se puede condenar por “denuncia falsa” a la denunciante por las mismas razones. Salvo los rarísimos casos en que existan pruebas externas de la falsedad de la denuncia porque en la denuncia se dieron datos concretos que por casualidad pueden probarse falsos.

    Me gusta

  2. Hola buenos días estoy interesado en saber si son de apollo a los nacionalista del” proces”, pues la similitud de la exposición, es parecida, osea que la presunción que ampara Nuestra Constitución y la cual corresponde a tod@s, ciertamente es deplorable que no se cumpla en ambos casos , y como argumentan en el presente juicio, el propio Estado Español no cumple en absoluto con las Sentencias de la Corte de la UnionEuropea.Gracias por manifestar una realidad que les certifica como personas honestas, reciban un cordial saludo bienve herce agur.

    El mié., 20 feb. 2019 12:13, Verdades Ofenden escribió:

    > VerdadesOfenden posted: ” CARLA TOSCANO @Eledhmel EH Bildu ha propuesto al > Parlamento vasco quitar la custodia de los hijos a los hombres que hayan > sido denunciados por violencia de género, aunque no haya una sentencia que > les condene. Esto nos lleva a plantear algunas cuestion” >

    Me gusta

esta web esta abierta al debate, no al insulto, estos seran borrados y sus autores baneados.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s