Lecciones (duras) de las dos Alemanias: 20 años de la caída del muro – Pedro Romero Alemán

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En este breve estudio, Pedro Romero Alemán, compara las dos Alemanias en desarrollo económico y concluye que “lo verdaderamente difícil es construir una economía de mercado de las cenizas dejadas por muchos años de socialismo”.

Este estudio fue publicado originalmente en el Boletin de Koyuntura del Instituto de Economía de la Universidad San Francisco de Quito (Ecuador), No. 7, Año 1, Noviembre de 2009. Aquí puede obtener el estudio en formato PDF.

El autor agradece los comentarios de Marc Biewen, Franklin López, Christian Proaño, Conrad Rein, Sylvia Weber, y los miembros del Instituto de Economía.

Resumen

La caída del Muro de Berlín marcó un hito en la historia de la lucha por la libertad económica y política de la humanidad. Se analizan aquí los diferentes sistemas socio-económicos de las dos Alemanias, Occidental y Oriental, antes de la caída del muro y el proceso posterior de integración económica. En 1949 Alemania quedó oficialmente dividida en dos naciones. Alemania Oriental, con un sistema comunista, para 1989 había alcanzado un PIB per capita que era sólo el 31% del de Alemania Occidental. La destrucción de capital realizada por los soviéticos y las instituciones socialistas de planificación central y obstrucción de los mercados, coartaron el crecimiento económico durante la posguerra en Alemania Oriental. En cambio, Alemania Occidental adoptó instituciones amigables a la libre empresa y a la democracia republicana. En 1990 las dos Alemanias se reunificaron políticamente. Sin embargo, luego de esto, la convergencia económica medida en niveles de riqueza, de Alemania Oriental hacia Alemania Occidental ha sido más lenta de lo esperado. Al momento de unificación se cometieron errores de política económica tales como: un tipo de cambio oficial a la par entre el Ostmark y el Deustchmark, salarios nominales de Alemania Oriental que fueron fijados a la par de los de Alemania Occidental, y la instauración del sistema de seguridad social occidental en la región oriental, a pesar de niveles de productividad diametralmente diferentes. El caso de las dos Alemanias deja importantes lecciones. Entre las cuales están que la riqueza no se transfiere por decreto, y la importancia de adoptar lo más pronto posible instituciones como mercados abiertos y el imperio de la ley.

Cae el muro de Berlín

Este 9 de noviembre se cumplen veinte años desde que el Muro de Berlín cayó. Las tensiones en Alemania Oriental habían crecido en el verano de 1989 debido a las pésimas condiciones económicas que se estaban viviendo. Esta insatisfacción se reflejaba en el escape de miles de alemanes orientales hacia Alemania Occidental a través de Hungría y Austria donde los controles fronterizos hacia el occidente habían cesado desde finales de Agosto de 1989. Hubo protestas durante Septiembre en las calles de Berlín Oriental donde las personas exclamaban “queremos salir”.

La mañana del 9 de noviembre el secretario del Partido Comunista en el poder Gunter Schabowski anunció, casi de forma improvisada, que los ciudadanos de Alemania Oriental podían, desde 1961, pasar a Berlín Occidental a través de las puertas del Muro de Berlín. Enseguida miles y miles de alemanes orientales cruzaron el muro, que por tanto tiempo había dividido a su ciudad, para ser calurosamente recibidos por ciudadanos de Alemania Occidental. En los días siguientes miles de alemanes y extranjeros de ambos lados, con martillos en mano, iban al muro para abrir nuevos puntos de paso.

La ciudad de Berlín, la capital original de toda Alemania se encontraba en territorio de la República Democrática Alemana (RDA) y fue dividida en Berlín Occidental y Oriental. A inicios de Agosto de 1961 Nikita Krushev sugirió al jefe de gobierno de la RDA, Walter Ulbricht, construir un muro alrededor de todo Berlín Occidental para efectivamente aislarla de Alemania Oriental. Así, se evitaría que más alemanes orientales sigan votando con sus pies y eligiendo con grandes riesgos trasladarse a Alemania Occidental.

A pesar de los extremos controles hubo una fuga de cerebros o emigración de mano de obra especializada durante 1950s, lo que posteriormente afectó a la productividad de la RDA. Entre 1949 y 1961 se estima que más de tres millones de alemanes orientales fugaron a Alemania Occidental (M. Fulbrook. “The Limits of Totalitarianism: God, State and Society in the GDR”, 1997: 35). Un estimado no oficial sostiene que a partir de 1945, al menos 1.100 personas fueron asesinadas al tratar de cruzar el muro entre las dos Alemanias (“More Than 1,100 Berlin Wall Victims”. Deutsche Welle, 9 de Agosto de 2005). La búsqueda de la libertad no se detuvo a pesar de la constante y creciente presión por más de 40 años del régimen comunista de la RDA.

Las Alemanias caminan a pasos distintos

El crecimiento económico acumulado de un país se refleja en el nivel al que asciende su Producto Interno Bruto (PIB) per cápita, mientras que la tasa de crecimiento del PIB per cápita nos indica cuán rápido está creciendo (o decreciendo si es negativa). Si un país está rezagado en términos de crecimiento económico con respecto a otro pero comparten los mismos fundamentos económicos y la misma tecnología, se predice que el país más rezagado crecerá a una tasa mayor que el otro. El crecimiento del país rezagado será mayor hasta que su PIB per cápita converja al del país avanzado. Los fundamentos económicos a los que se refiere la teoría son: (a) la tasa de ahorro, (b) la tasa de depreciación del capital físico o cuán rápido se deteriora la maquinaria, y, (c) la tasa de crecimiento poblacional de cada país o región.

Las dos Alemanias, formalmente existentes desde 1949 hasta 1989, son un buen experimento natural para averiguar si aquella predicción teórica se cumple. Asu-miendo que los dos países partieron en 1949 de condiciones iniciales similares, esto es igual nivel de PIB per cápita, cualquier diferencia posterior en crecimiento económico acumulado respondería al uso de una diferente tecnología y/o a la desviación de los fundamentos económicos en alguna de las regiones.

Existen, por lo menos, tres problemas al realizar este interesante ejercicio:

Primero, que para 1949 las condiciones económicas de la RDA diferían de las de la República Federal de Alemania (RFA). Ya desde 1937 el PIB per cápita de Alemania Oriental excedía en 27 % el de Alemania Occidental (Sinn y Westermann “Two Mezzogiornos”, 2000: 4). En Alemania Oriental se encontraban industrias avanzadas, como las químicas, ópticas y de ingeniería de precisión. Esa situación se revirtió en 1949.

Segundo, los investigadores de las estadísticas económicas de Alemania del Este, como Jaap Sleifer, conceden poca credibilidad a las estadísticas oficiales de esta región entre 1949 y 1989. Además las metodologías de recopilar estadísticas en países comunistas no son compatibles con la de los no comunistas y tampoco se encuentran disponibles en Internet como las estadísticas de Alemania Occidental.

Tercero, un problema de orden teórico. La teoría estándar asume que la única diferencia entre las dos regiones es su ingreso per cápita y que las características de largo plazo en las estructuras económicas de ambas regiones no difieren. Un enfoque más plausible, es proponer que las instituciones políticas y económicas adoptadas en cada región luego del final de la Segunda Guerra Mundial fueron diferentes. Conduciendo a que los incentivos económicos de los alemanes orientales favorecieran menos la innovación, la asignación eficiente de recursos, y la acumulación de riqueza.

Un análisis exhaustivo del tema está fuera del alcance de este artículo. Aquí se ofrecerá una ilustración de cómo una sociedad se puede rezagar social y económicamente, al establecer instituciones que coartan la iniciativa empresarial y menoscaban el imperio de la ley.

Las instituciones se refieren a las reglas formales e informales que limitan la interacción de individuos en sociedad. Estas instituciones incluyen: la protección de derechos de propiedad, la extensión del mercado, y las oportunidades contractuales disponibles para los individuos. Se descartan otras explicaciones que también se han ofrecido como alternativas al modelo estándar de crecimiento económico. Por ejemplo, en este caso distintas condiciones climáticas o accidentes geográficos no podrían explicar las enormes diferencias en crecimiento en estas dos regiones de Alemania. Tampoco puede sostenerse el argumento de que las diferencias en cultura son la causa del rezago de Alemania Oriental, mas bien aquí se hará referencia a que diferencias en culturas empresariales, por ejemplo, serían una consecuencia de las distintas instituciones políticas y económicas adoptadas (Quizás otro factor que explicaría los distintos patrones de crecimiento en estas regiones, es la poca fortuna de haber sido ocupados por los soviéticos en lugar de los aliados occidentales).

Evolución de las dos Alemanias en la Posguerra

La estructura económica de Alemania Oriental se fortaleció entre 1936 y 1944, debido a que en esa región se ubicaron durante el gobierno nazi industrias de producción de artefactos militares y de apoyo de suministros, ya que esa región era menos susceptible a ataques de las potencias occidentales, y esto permitiría a Alemania ser autárquica. A partir de 1944-45 Alemania Oriental fue más afectada que Alemania Occidental. Los representantes soviéticos que estaban administrándola desmantelaron líneas férreas y fábricas. También realizó pagos de reparaciones a la Unión Soviética en forma de productos agrícolas e industriales, y pagos monetarios que fueron cuantiosos y mayores que los asumidos por Alemania Occidental (en control de los tres poderes aliados). Puertos importantes como el de Stettin y la región de Baja Silesia fueron entregadas a Polonia. Todo esto contribuyó a un rápido deterioro de la RDA mucho mayor que el de la RFA (N. Naimark “The Russians in Germany: A History of the Soviet Zone of Occupation 1945-1949”, 1995: 167-9).

Así, que entre 1936 y 1949 se produjeron cambios en toda Alemania que cambiaron las estructuras económicas de estas dos regiones. Según Sleifer (“Planning Ahead and Falling Behind”, 2006: cap. 4) la producción industrial de ambas regiones cayó a 20% en 1945 en relación a 1936. El fin de la Segunda Guerra, entonces, parece marcar un punto de partida para estudiar las razones de los evidentes divergentes patrones de crecimiento económico entre Alemania Occidental y Oriental en 1989. En ese año el PIB per cápita de Alemania Oriental sólo representaba el 31% del PIB per cápita de Alemania Occidental (Statistisches Bundesamt Deutschland).

El crecimiento promedio del producto industrial de Alemania Oriental fue de -2,1% para el periodo 1936 -1950, pero fue de 2,7 % para el periodo 1936 – 1944 (Sleifer 2006: 71). De esto se infiere que el deterioro de Alemania Oriental se debe a las decisiones tomadas por su administración luego de 1945. Las respectivas cifras para Alemania Occidental muestran un crecimiento promedio del producto industrial de 0,9% entre 1936 y 1950, y de 1,8% entre 1936 y 1944; este último valor refleja el relativo rezago de esta región comparada con Alemania Oriental (Sleifer 2006: 71).

En la Tabla 1 se muestran cifras para ambas regiones del crecimiento del producto industrial y la productividad laboral (definida como el valor agregado por cada trabajador) en ese sector por décadas, desde 1950 hasta 1990. El promedio de crecimiento para todo ese periodo señala que Alemania Occidental fue superior a Alemania Oriental. Con un incremento de la productividad laboral de 3,8 y 2,6 % y un crecimiento promedio de la producción industrial de 4,3 y 3,3 %, respectivamente para Alemania Occidental y Oriental. El énfasis en el sector industrial es relevante porque una de las metas de los países tutelados por el comunismo soviético era demostrar la superioridad de su sistema económico con respecto al mundo occidental en este sector económico.

Tabla 1. Tasas de crecimiento promedio anual de la producción real y el valor agregado por trabajador en el sector industrial
Producción (valor agregado)
tasa de crecimiento
Productividad laboral
tasa de crecimiento
1950-60 7,7 9,6 6,1 6,1
1960-70 2,2 4,8 2,0 4,6
1970-80 2,3 1,6 1,9 2,7
1980-90 0,5 0,9 0,2 1,4
1950-90 3,3 4,3 2,6 3,8
Fuente: Tabla 5.1 de J. Sleifer “Planning Ahead and Falling Behind: The East German economy in comparison with West Germany 1936 – 2002,” datos de Statistisches Bundesamt Deutschland.

Jaap Sleifer (op.cit.) señala que además existía una importante diferencia en el crecimiento de estas dos regiones o países. Y es que mientras el crecimiento de Alemania Oriental se debía más a recuperación y reconstrucción a partir de 1950, el de Alemania Occidental respondía más a una expansión de su frontera de crecimiento. De hecho, este último fenómeno es el que se conoce como el “milagro económico” alemán de la posguerra. También se debe observar que la población de Alemania Oriental se redujo durante este tiempo, en el que la población de Alemania Occidental crecía. Existió una constante emigración desde Alemania Oriental hacia Alemania Occidental tanto antes como después de la construcción del muro de Berlín (ver Gráfico 1).

En la cima del esquema de planificación centralizada, ejercido entre 1945 y 1949, se encontraba la administración Militar Soviética, luego el gobierno central que se convertiría en la RDA después de 1949 y finalmente los gobiernos de los estados (Länder). Ese sistema centralizado y altamente jerárquico fomentaba la estatización de las empresas. Es así que en 1950 en el sector industrial las empresas privadas representaban sólo el 23%, mientras que para 1960 sólo eran el 4% (Sleifer 2006: 94).

El Gráfico 2 presenta el crecimiento del PIB real antes y después de la Segunda Guerra Mundial. Se puede comparar la tendencia a largo plazo (línea segmentada roja) del PIB real calculada según el crecimiento previo de toda Alemania entre 1885 y 1944, con el crecimiento del PIB real (línea entera azul) que aconteció en Alemania Occidental después de 1945. Hasta 1955 existe una recuperación en Alemania Occidental a niveles de pre-Segunda Guerra. A partir de ese momento surge el “milagro económico” en Alemania Occidental que para inicios de 1970s representó que la nueva tendencia a largo plazo del crecimiento del PIB real se ubicara un 40% por encima de la tendencia previa. El sistema económico de Alemania Occidental era mucho más descentralizado y existía bajo una democracia en lugar de un régimen totalitario, los precios libres mayormente asignaban la producción, y el estado se encargaba de mantener una baja inflación general y de enfrentar los problemas de pobreza extrema.

Las dos Alemanias estaban en proceso de unificación económica y política entre 1990 y 1991, la Tabla 2 contiene algunos datos macroeconómicos que sirven de comparación para ese período. Se observa que el PIB per cápita y la productividad laboral de Alemania Oriental era mucho menos del 50 % de Alemania Occidental, su desempleo era casi el doble, y el salario semanal nominal era apenas la mitad de la otra. La tasa de crecimiento del PIB real en Alemania Oriental durante 1980s no sólo que se había estancado sino que había sido negativa, develando así que sus autoridades publicaban cifras económicas más favorables de lo que realmente eran. Esto también se reflejaba en la tasa no oficial del tipo de cambio nominal entre Ostmarks y Deutschmarks que era de 5 a 1, mientras que la paridad oficial era de 1 a 1 (New York Times, 1 de abril de 1989).

Tabla 2. Datos macroeconómicos de la Republica Federal de Alemania (RFA) y la Republica Democrática de Alemania (RDA)
PIB per capita
como porcentaje de RFA
PIB real
tasa de crecimiento
Desempleo
Porcentaje
Productividad
laboral
como porcentaje
de RFA
Salario
semanal nominal
como porcentaje de RFA
Alemania Occidental (RFA) 100 5,7 6,3 100 100
Alemania Oriental (RDA) 42 -15,6 10,3 44 50
Año 1991 1990 1991 1991 1991
Fuente: Deutsches Institut für Wirtschaftsforschung (DIW) y Statistisches Bundesamt Deutschland.
Tipo de cambio nominal no oficial era de 5 Ostmarks por 1 Deutsmark, mientras que el oficial era de 1:1 tal relación.

¿A qué se debió entonces la divergencia económica entre Alemania Oriental y Occidental entre 1945 y 1989? En base a la evidencia y literatura presentada y citada aquí se infiere que, principalmente, se debió: (i) al desmantelamiento del capital llevado a cabo por soviéticos al inicio de la posguerra, (ii) a instituciones económicas y políticas que coartaban el crecimiento económico. La última razón trajo como consecuencia un deterioro tanto de los fundamentos económicos como de la tecnología en la RDA. En cambio, no sólo que se recuperó el nivel económico de pre-Segunda Guerra en Alemania Occidental sino que se mejoró mucho el mismo, adoptando medidas económicas más amigables al florecimiento del mercado y a la democracia republicana.

La reunificación es un reto enorme

Después de la unificación de las dos Alemanias no ocurrió, tampoco, una súbita convergencia en niveles económicos entre estas dos regiones, ver Tabla 3. Si bien el canciller Helmut Kohl exclamó en 1992 que no tomaría más de “tres o cuatro o cinco años” (Sinn y Sinn “Jumpstart. The economic unification of Germany”, 1994: 141) para que esto suceda, un estudio elaborado por A.J.H. Hallet y Yue Ma pronosticó en 1993 que sucedería en el mejor de los escenarios en 40 años (“East Germany, West Germany, and their Mezzogiorno problem: A parable for European economic integration”, 1993). El problema del consumo y la mala asignación del capital en Alemania Oriental fue de tal magnitud que aun las estadísticas económicas más aceptadas, son muy generosas con lo que en realidad sucedió. Por ejemplo Olivetti, rechazó una oferta del gobierno alemán de subsidiar a doce mil (12.000) empleados, porque en occidente se podía hacer lo mismo con novecientos (900) trabajadores.

Cuando se realizó la unificación económica y social (30 de junio de 1990) de las dos Alemanias, no sólo que se estableció por mandato un tipo de cambio nominal a la par entre Ostmarks y Deutschmarks sino también entre los salarios nominales. El propósito del gobierno federal era evitar la emigración de trabajadores desde el Este al Oeste, y además “lo políticamente correcto” en ese momento era valorar igual el dinero y el trabajo en las dos regiones. Para reforzar esta medida los sindicatos orientales se aseguraron de que el generoso sistema de seguridad social de Alemania Occidental se instaurara, íntegramente, en Alemania Oriental (G. Akerlof, A. Rose, J. Yellen, y H. Hessenius, “East Germany in from the Cold: The Economy Aftermath of Currency Union”, 1991). Esto produjo consecuencias no intencionadas, ya que en lugar de limitar la emigración hacia el Oeste, en realidad, ésta creció porque los altos costos laborales que debían cubrirse en las empresas de Alemania Oriental estaban muy por encima de la productividad laboral, ver Tabla 3. Por la misma razón el desempleo creció mucho más en Alemania Oriental que en Alemania Occidental.

Asimismo la ecualización también incluyó a precios de los productos de empresas orientales, con lo cual la demanda de estos productos se redujo todavía más. Porque los propios alemanes orientales preferían comprar productos de origen occidental una vez que los mercados se abrieron. Los países hacia donde se exportaban productos orientales antes de la caída del muro de Berlín, la Unión Soviética y los países del bloque comunista en Europa del Este, también dejaron de comprar productos de Alemania Oriental después de los cambios dramáticos de sus regímenes. La reducción de la demanda y el incremento de costos trajeron como consecuencia que las empresas orientales no pudieran cubrir sus costos variables.

La productividad laboral creció rápidamente, como se muestra en la Tabla 3, hasta 1995-6 luego se ha estancado. Esto a pesar de los enormes subsidios a inversiones en la región oriental de Alemania. La transferencia de instituciones políticas de la democracia de Alemania Occidental hacia la Oriental fue rápida, sin embargo, los más de cuarenta años de comnismo en esta última región parece que dejó efectos duraderos. Para 1996 se encontró que la proporción de personas con alta iniciativa en el lugar de trabajo era tres veces mayor en Alemania Occidental que en Alemania Oriental (M. Frese, W. Kring, A. Soose, y J. Zempel “Personal Initiative at Work: Differences betwen East and West Germany”, 1996: 51).

Tabla 3. Crecimiento PIB real, Tasa de Desempleo y Productividad Laboral
en la Región Oriental y Occidental de Alemania, 1990 -2004
PIB Real
tasa de crecimiento
Tasa de desempleo Productividad laboral
Alemania Occidental=100
Alemania Oriental Alemania Occidental Alemania Oriental Alemania Occidental Alemania Oriental
1990 -15,6 5,7 n.d. n.d. n.d.
1991 -22,7 4,6 10,3 6,3 51
1992 7,3 1,5 14,8 6,6 60
1993 8,7 -2,6 15,8 8,2 68
1994 8,1 1,4 16,0 9,2 70
1995 3,5 1,4 14,9 9,3 71
1996 1,7 0,6 16,7 10,1 72
1997 0,3 1,6 19,5 11,0 73
1998 0,6 2,3 19,5 10,5 72
1999 1,8 2,1 19,0 9,9 72
2000 1,2 3,1 17,9 8,0 73
2001 -0,6 1,1 18,1 7,8 73
2002 0,2 0,1 19,0 8,0 74
2003 -0,3 -0,1 2,0 9,0 74
2004 1,3 1,6 20,0 9,1 74
Fuentes: Deutsches Institut für Wirtschaftsforschung (DIW), Statistisches Bundesamt Deutschland, y Bundesagentur für Arbeit.

La falta de convergencia entre estas dos regiones de Alemania entonces puede explicarse primero, por los más de cuarenta años en que estas dos regiones vivieron bajo dos sistemas económicos y políticos completamente distintos, esto es una economía de mercado y democracia en relación a una economía centralmente planificada, mayormente estatizada y un régimen comunista. Segundo, por los errores de política económica implementados durante la unificación que todavía no se pueden superar. Es decir, el proceso de convergencia será más largo debido a las pésimas condiciones iniciales de Alemania Oriental y a las erróneas políticas económicas de unificación.

El desarrollo económico no es un fenómeno simple. El caso de la lenta convergencia económica de dos regiones que comparten una población que se comunica en el mismo idioma y comparten su historia nos muestra cuan difícil es este problema. Aunque las expectativas fueron muy altas durante la unificación a casi veinte años de la misma se han menguado. No sólo se trata de que los precios se transparenten en el mercado, pero al parecer las instituciones económicas que promueven el crecimiento económico no fluyen fácilmente de un lugar a otro. Esto, a su vez, impide que la cultura empresarial florezca de la mejor manera para encontrar oportunidades innovadoras.

La mayor libertad económica y política de la que gozaron los ciudadanos alemanes occidentales, en relación, a los orientales dejó un legado de prosperidad y bienestar que no se puede trasladar por decreto de una región a otra. No nos debería sorprender que muchos países en transición de Europa del Este no hayan crecido tan rápido. Después de todo, en esos países también se vivió bajo regímenes comunistas, y además no fueron rápidamente anexados política, legal, y económicamente a regiones más ricas como lo fue Alemania Oriental. Lo que nos debería sorprender son los casos como los de Estonia que crecieron rápidamente y de mejor forma que el resto de países o regiones anteriormente comunistas. Una importante lección que debemos extraer de la experiencia alemana es que cuanto más se mantenga una economía centralmente planificada a escala global, mucho más alto será el costo de oportunidad del capital perdido y más difícil será reconstruir una economía de mercado.

Reflexiones finales

En los regímenes socialistas del siglo XX se defendía la idea de la propiedad estatal generalizada, muchos quienes vivieron bajos esto regímenes lo aceptaban como la propiedad del pueblo. La propiedad estatal a gran escala, significaba para los griegos antiguos lo opuesto. Para ellos en “los regímenes en los que prevalece la esclavitud todo pertenece a los gobernantes” (Estrabon 16). En Alemania Oriental, la propiedad estatal generalizada se originó de expropiaciones y demás violaciones de los derechos de propiedad de sus ciudadanos. Millones fugaron a pesar de los peligros y las barreras para hacerlo. Los incentivos productivos de los que se quedaron se vieron mermados porque no existía forma de apropiarse de los recursos que generaba su trabajo. En estas sociedades cuando el gobierno establecía los salarios de los trabajadores de las fábricas estatales, se lo hacía con el objeto de que los excedentes de producción se dirigieran al gobierno.

A pesar de que Alemania Oriental era reconocida hasta antes de 1989 como la mejor economía socialista por la ‘calidad’ de sus productos, en relación a la de los otros países de Europa del Este asociados con la Unión Soviética. Esta calidad nunca llegó a compararse con la de los países industrializados occidentales. La planificación central de este tipo de economías desplaza a la planificación individual, violando así la libertad económica de los individuos. La ausencia de mercados, competencia, precios libres, propiedad privada, destruyó el capital físico y humano de Alemania Oriental. Como se ha explicado aquí, eso ha producido consecuencias negativas de largo plazo que aun ahora en un régimen de mayor apertura son difíciles de erradicarse. Es relativamente más fácil la transición de una economía de mercado a una economía socialista, un gran poder político puede hacer eso. Lo verdaderamente difícil es construir una economía de mercado de las cenizas dejadas por muchos años de socialismo.

Muchos latinoamericanos han aceptado la idea de que la planificación central, el socialismo, la propiedad estatal generalizada, son la solución final a los problemas de pobreza existentes. Esperemos que el ejemplo de lo que pasó en las dos Alemanias nos haga reconsiderar a tiempo ese camino. Para evitar después que sea a nosotros a quienes se nos ponga un muro para detenernos de salir de nuestros países a cualquier costo por la libertad. Cualquier gobierno socialista en el poder podrá violar los derechos a la propiedad, a la libertad e incluso a la vida de aquellos que se le opongan. Pero existe un límite material a toda esta atrocidad, esa es la destrucción de oportunidades de progreso económico individual.

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