La falacia de la responsabilidad del hombre en un supuesto cambio climático – ‪@virnyah ‬

Hilo de @virnyah

El océano contiene la colosal suma de 1.500.000.000.000.000.000.000 litros de agua. Para calentarlo en solo 1˚C, por ej, se requieren 6.000.000.000.000.000.000.000.000 Joules de energía.

Pongamos esta cantidad de energía en perspectiva. Si todos apagáramos nuestros electrodomésticos, nos fuéramos a las cuevas, y luego dedicáramos cada planta de carbón, nuclear, gas, hidroeléctrica, eólica y solar a calentar el océano, tomaría unos 32.000 años para elevar sólo 1˚C

En resumen, nuestra influencia en nuestro clima, incluso si realmente lo intentamos, ¡es minúscula!

Por lo tanto, tiene sentido hacer la pregunta: si el océano fuera calentado por el “efecto invernadero” de la atmósfera, ¿qué tanto tendría que calentarse el aire?

Si todo el océano se calienta a 1° C, ¿cuánto se tendría que calentar el aire?

Por cada tonelada de agua solo hay un Kg de aire. Teniendo en cuenta las capacidades caloríficas relativas y las masas absolutas, llegamos a la asombrosa cifra de 4.000 ° C.

Es decir, si quisiéramos calentar todo el océano a 1° C y quisiéramos hacerlo calentando el aire por encima de él, tendríamos que calentar el aire a unos 4.000° C más que el agua

Y otro problema es que el aire se asienta sobre el agua: ¿cómo el aire podría calentar el océano en su profundidad? Incluso si la superficie se calentara, el agua tibia simplemente se asentaría encima del agua fría.

Por lo tanto, si el océano se estuviera calentando por el ‘efecto invernadero’ del aire, veríamos un sistema con un enorme retraso térmico: para que el océano sea solo un poco más cálido, la tierra tendría que estar sustancialmente más caliente y el aire mucho más cálido (para crear el gradiente de temperatura que facilitaría la transferencia de calor del aire al agua).

Por lo tanto, cualquier calor medible en el océano estaría acompañado por una anomalía enorme y obvia en las temperaturas del aire, y no tendríamos que molestarnos en mirar la temperatura del océano.

Entonces, si el aire no contiene suficiente energía para calentar los océanos o derretir las capas de hielo, ¿qué lo hace?

La tierra está inclinada sobre su eje, y esto da origen a nuestras estaciones. Cuando el hemisferio sur se inclina hacia el sol, tenemos más luz solar directa y más (días más largos). Cuando se aleja del sol, tenemos menos luz solar directa y menos (días más cortos).

El resultado directo de esto es que en verano hace calor y en invierno hace frío. En invierno ponemos los calentadores en nuestros autos y en verano los aires acondicionados.

En invierno, los casquetes polares se congelan y en verano 60-70% de ellos se derriten (unos diez millones de kilómetros cuadrados). En verano el agua es más cálida y en invierno más fresca (pregunte a cualquier surfista).

Todos estos cambios están determinados directamente por la cantidad de luz solar que obtenemos. Cuando las nubes se despejan y llega la luz del sol, no nos desabrigamos debido al “efecto invernadero” de la atmósfera, sino por el calor directo causado por el sol.

La influencia del sol es directa, obvia e instantánea.

Si la enorme influencia del sol en nuestro clima es tan obvia, entonces, ¿por qué acto de locura miramos una variación de una fracción de un porcentaje en cualquiera de estas variables, y no miramos al sol como la causa?

¿Por qué en la tierra atribuimos cualquier calentamiento de los océanos al dióxido de carbono, cuando hay un culpable mucho más obvio, y cuando un examen tan directo de la termodinámica lo hace imposible?

¡Esto es simplemente termodinámica!

Observación de un químico industrial:

https://principia-scientific.org/chemistry-expert-carbon-dioxide-cant-cause-global-warm

Fuente

3 comentarios en “La falacia de la responsabilidad del hombre en un supuesto cambio climático – ‪@virnyah ‬

  1. Aunque personalmente soy simpatizante tanto del revisionismo histórico de la IIGM, al respecto, admiro a personas como a Pedro Varela y vislumbro con gusto una actualización de una Tercera posición política, esto último implica que se asuma de pleno la revolución tecnológica y de salud (antienvejecimiento y pro rejuvenecimiento) así como las realidades actuales. Yo creo que el calentamiento climático es real y que la actividad humana, evidentemente, tiene una influencia en él. Ahora bien, esta es una creencia, una intuición, pues reconozco la enorme dificultad del tema (como tantos otros) que el régimen demoliberal marxisto cultural nos da a debatir y usar como arma arrojadiza, seguramente para distraernos de sus planes más importantes. Estos temas deberían quedar para el estudio y debate especializado así como para la decisión de los más altos responsables. Las gentes de a pie, los peones, es imposible que tengamos opiniones bien fundamentadas respecto a vacunas, a mejora genética, a fuentes energéticas, a política económica industrial… a impacto antropogénico en el cambio climático.
    El presente artículo me recuerda al personaje callejero que maneja los tres cubiletes que esconden un solo objeto ante los atentos ojos de los curiosos del momento, incapaces de adivinar dónde va a parar tal objeto, finalmente. No afirmo que el artículo SEA tramposo, sólo expreso una asociación libre que surge en mi mente ante tan difícil temática. Y, en este sentido, también me evoca la cuestión de que si la variación calórica estacional de la Tierra se debe a la variación en la inclinación de su eje, esto no tendría que variar la temperatura global de la Tierra pues, como creo que es cierto, las estaciones son hemisféricas y no globales. Además, si el calentamiento estacional fuera debido al efecto físico de los fotones sin intervención de un efecto invernadero, los problemas planteados por el escrito actual no dejarían de plantearse o incluso lo harían de forma más intensa, ¿cómo se calientan la profundidad de los océanos? Más aún, si excluimos el efecto invernadero, ¿cómo puede la Tierra mantenerse por encima del casi cero absoluto térmico que impera en el Espacio exterior por mera transducción térmica inmediata? No soy especialista en clima, ni en física, ni en química, ni en cosmología… pero el que escribe esto tampoco, salvo en química, y me parece que su escrito es claramente reduccionista, cuando no totalmente sesgado.
    Lamento que hoy en día se confunda una actualización de la que fue exitosa pero derrotada en 1945 Tercera posición política con la disidencia. Más cuando tal posición política fue pionera no solo en mejoras políticas, sociales, ecológicas y económicas que los sionismos vencedores no dudaron en asimilar y desarrollar, a su manera, sino también en el vasto campo de la tecnología y la salud, algo tan esencial para que la humanidad pueda seguir su curso evolutivo de forma que tengamos opciones de supervivencia, de convivencia exitosa y de continuar nuestra mejora como especie e individuos de forma tal que sea incomparable con cualquier salto evolutivo dado en el pasado por más trascendente que este haya sido. Creo que por desgracia aún somos pocos los que desde una Tercera posición política actualizada no estamos contaminados por bulos demoliberales marxisto culturales que pretenden impedirnos nuestro avance y éxito como, pongo por caso, la asimilación de esas pasadas posiciones políticas con la violencia casi gratuita y de lo más cruel y sanguinaria cual reiterado y omnipresente cuento.

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  2. No es una “falacia”. Será, tal vez, un subterfugio o, simplemente, una falsedad. Para saber lo que verdaderamente es una “falacia” en un sentido culto, etimológico y profesional, hay que saber Lógica y Dialéctica y lo último que se debe hacer es atender al aconceptual uso periodístico o a las memeces de la RAE.

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  3. Primero, el ángulo de inclinación de la Tierra nunca cambia, lo que cambia es la orientación de ese ángulo hacia el Sol según la Tierra hace su recorrido (órbita) alrededor del Sol. La Tierra no cambia su inclinación según las estaciones.
    Segundo. La cantidad de energía necesaria para calentar el agua es enorme, y sabemos que solo el Sol es capaz de proporcionar esa energía. Pero existe la capa de ozono que protege a la Tierra de manera que esa energía del Sol no llegue totalmente a la superficie de la Tierra. Las actividades humanas y su producción de dióxido de carbono, reducen la capacidad de “filtrar” ese calor que proviene del Sol, creando aumentos en la temperatura no solo del océano, sino de las superficies terrestres, tierra firme.
    Tercero. La deforestación de los bosques para desarrollos urbanos y agrícolas tiene varios efectos. Se revive la vegetación que está creando oxígeno, se crean superficies cada vez más extensas que reflejan más luz solar e irradian más calor a la atmósfera, y las escorrentías de las lluvias llegan más abundantes a los ríos y por ende a lis océanos. Estas escorrentías llevan consigo infinidad de contaminantes químicos que eventualmente llegan a los océanos perjudicando los sistemas ecológicos marinos.
    Definitivamente, las acciones del ser humano resultan en el deterioro del ecosistema mundial, y TODOS los seres vivos sufrirán las consecuencias.

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