Hoy he rezado en Meirás – Carlos Fernandez Barallobre


Escrito por Carlos Fernández Barallobre • 2019-10-19 05:30:00
Nunca lo había hecho, desde mi llegada al Pazo de Meirás en septiembre de 2017, para guiar, en nombre de la Fundación Nacional Francisco Franco y con el beneplácito de la familia Franco, las visitas a tan emblemático lugar, después de haber enseñado y comentado, ya en más de cien ocasiones, uno de los lugares más bonitos y entrañables del propio pazo, como es su Capilla, inaugurada en 1910 con la boda de Blanca Nieves Quiroga Pardo Bazán, con el héroe del Ejército Español, el de la carga de Taxdir, José Cavalcanti, no se me había pasado por la cabeza, orar en ella. 

Hoy lo he hecho y transido por la pena y el dolor que me embargan, por los momentos trascendentales que vive nuestra Patria España, hincado de hinojos, mirando con los ojos del corazón de penitente a San Francisco de Asís. que preside el retablo barroco, que adorna dicha capilla y al Cristo, situado a la derecha del altar, con su pelo natural, donde tantas y tantas veces, desde 1939 a 1975, oró y se encomendó a Dios y la Virgen Santísima, aquel católico ejemplar, la Espada más limpia de mundo, vencedor del comunismo y socialismo, salvador de miles y miles de católicos, de un holocausto organizado de forma artera y vil por socialistas, comunistas y anarquistas, comparable tan solo a las persecuciones cristianas de Nerón, Diocleciano y Domiciano, en tiempos de Roma, que se llamó Francisco Franco.

A ellos repito,   les  he pedido, con la fe del carbonero, por España, Una, Grande y Libre. La España Cristiana, baluarte del catolicismo, luz de Trento; la España de Recaredo, San Isidoro, San Leandro; la de Pelayo, Fernán González, el Cid Campeador, Alfonso el Batallador, Alfonso el de las Navas de Tolosa, Pedro el católico, Sancho el Fuerte, Alfonso, X el Sabio, Fernando III el Santo, Jaime I el conquistador, Gonzalo de Berceo, Guzmán el Bueno, Vicente Ferrer, el del Compromiso de Caspe; Isabel y Fernando, los grandes Reyes Católicos; el cardenal Cisneros, Gonzalo Fernández de Córdoba, Cristóbal Colón, el serenísimo Emperador Carlos I, Hernán Cortes, Pizarro, Vasco Núñez de Balboa, Elcano, Andrés Urdaneta, Felipe II, María Pita, Ignacio de Loyola, Teresa de Jesús, Francisco Javier, Miguel de Cervantes, bravo infante de Marina; Lope de Vega, Calderón, Quevedo, Diego Velázquez, El Greco, Murillo, Jeromín el de Lepanto; Álvaro de Bazán, el Duque de Alba, Farnesio, Luis de Requesens, Ambrosio de Spinola; la del desdichado Carlos II el hechizado; la de Carlos III, el rey alcalde; José Cadalso, los bravos y decididos Daoiz, Velarde, Ruiz, Palafox, Agustina de Aragón, Manolita Malasaña; Francisco de Goya, Espoz y Mina, Zumalacárregui, Cabrera, Espartero, Prim, los héroes de Baler, Millán Astray, Legionarios y Regulares, José Antonio Primo de Rivera, José Moscardó y su hazaña en Alcázar de Toledo, Francisco Franco, y todos los héroes y grandes personajes, músicos, escritores, místicos, pintores, poetas, aventureros, deportistas, actores, actrices, guerreros, que ha dado la dilatada y fecunda historia de esta vieja Nación, que dominó y evangelizó, en nombre de Cristo, gran parte de la tierra y que en tiempos del Rey Planeta, Felipe IV, podías caminar por ella, sin mojarte los pies, pisando tan solo tierra española.

He rezado por la familia Franco, atribulada, humillada, ofendida y acosada por un gobierno de gentes despreciables, sin escrúpulos, junto a una piara de jueces prevaricadores y adocenados, que le niegan de forma escandalosa, inmoral, indecente, sus derechos fundamentales más elementales, amparados por la constitución española de 1978, que ellos mismos vulneran.

He orado también por los bravos españoles de Cataluña, que en una hora decisiva para la historia de nuestra Patria, se mantienen firmes en su españolismo, acosados por todas partes, por los seculares enemigos de España, con la complacencia de un gobierno patético que rebosa odio a España por todos sus poros. También he arrimado un   Padre Nuestro por los demás españoles, desde Finisterre a Gata; de Trafalgar a Creus; de Ajo a Gibraltar-siempre español-, Islas afortunadas de Canarias, las de calma de Baleares, Ceuta, Melilla y Madrid como rompeolas de todas las Españas.

Y como buen taurino que soy, me he aliviado en el olivo y me he saltado a la torera aquello de amarás al prójimo como a ti mismo. Esa gentuza no es mi prójimo. No es mi prójimo un presidente fatuo, mentiroso, matón de baja estofa, patán hasta la saciedad, con su coro de impresentables ignaros y estultos ministros. ¡Qué vergüenza! 

No son mi prójimo tampoco una partida de jueces indignos, que no tuvieron el mínimo reparo y decoro en legalizar a las marcas “blancas”, a los amigos y colaboradores de una organización asesina y terrorista como la Eta, con casi mil inocentes victimas a la espalda de su siniestra y sangrienta historia, “manchándose la togas con el polvo del camino “ como dijo uno de ellos, de los peores y perversos, y ahora dan su beneplácito a un gobierno ruin, malvado y cobarde, para mancillar la memoria de un militar extraordinario, estadista ejemplar, honrado y honesto a carta cabal y sobre todo Católico y Español a macha martillo, que se llamó Francisco Franco Bahamonde. 

Y como católico practicante que soy, tampoco considero mi prójimo a una curia española indecente, impresentable en su cobardía, que hace tabla rasa de todos aquellos asesinados en la guerra de Liberación Española de 1936-39, por su fe, sin ninguna apostasía, movida tan solo por el interés económico. Y estos son los pastores que salvan almas, Judas su lado era un aprendiz. Tan solo me quedo con Fray Santiago Cantera, ese sí que es Santo, que se viste por los pies. 

Por todo ello, al finalizar mi oración, he hecho míos aquellos versos que el gran poeta Eduardo Marquina, en su obra “En Flandes de ha puesto el Sol”, pone en boca de su protagonista, Don Diego de Acuña. 

Y para lo que van a perpetrar, socialistas y comunistas, vencidos por Franco,-nunca se lo perdonarán- con un odio y rencor que da miedo, un acto sin precedentes en la larga historia de España, como es vilipendiar y mancillar la memoria de un héroe de nuestra Patria, levantarlo de su tumba y enterrarlo donde ellos quieren, junto a quienes lo toleran, poniéndose de perfil y mirando para otro lado, como los abyectos PP y Ciudadanos; el Papa y la Curia Española, que permiten violar un templo sagrado y la “res sacra” del sepulcro de un cristiano galardonado por el Papa Pio XII con la Orden Suprema de Cristo, he pedido que ” no encuentren quien les perdone, ni en Tierra Santa cobijo, ni una Cruz en sus despojos, ni la mano de un buen hijo, para cerrarle los ojos”.

Que así sea. ¡Ah! y la cruz de la declaración de Hacienda que la pongan Blázquez y Osoro. A mí que me borren.
Fuente

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