La verdad sobre “los niños ahorcados por los fascistas en Badajoz” – Moisés Domínguez Núñez

El historiador Francisco Espinosa a lara la naturaleza de la criminal fotografía que ilustra este post. 

“La foto procede de un expediente militar de 1938. La censura de prensa la encontró en una carta que Toribio González Ortega, un campesino de Piña de Esgueva (Valladolid) afincado en Baracaldo, envió a su esposa, Juana Natoril, que había pasado a Francia con los hijos. La carta, antes de salir, había pasado por varios familiares y nunca se aclaró quién introdujo ese recorte, de forma que el sumario fue sobreseído. Toda fotografía, máxime las procedentes de lugares de máxima tensión, debe ser puesta en duda por principio y analizada con máximo cuidado. La foto, impactante, parece real pero hay que confirmar que refleja un hecho ocurrido en Badajoz durante la guerra civil y no de mera propaganda. Sabemos que algo así pudo ocurrir pero no podemos darla por cierta hasta que tengamos certeza. La consulta realizada a la Hemeroteca Nacional de México DF ha resultado infructuosa: no consta ningún periódico con ese título en agosto de 1937. Es posible que se trate de algo ocurrido en otro lugar, en otra época e incluso en otra guerra pero lo que parece indudable es que si el crimen que muestra la imagen ocurrió en Badajoz es imposible que se haya borrado de la memoria colectiva del lugar donde ocurrió. Quizás alguien recuerde algo.”

6 MAYO 2019 • TEMPUS IN LUCEM TANDEM VERITATEM TRAHIT

Moisés Domínguez Núñez

La verdad sobre “los niños ahorcados por los fascistas en Badajoz” 

Una tónica general de los pseudohistoriadores irredentistas de izquierda, en los estudios sobre la Guerra Civil en Extremadura , ha sido achacar los crímenes más horrendos a  las fuerzas golpistas, a la Falange y al Requeté, eximiendo o blanqueado las acciones criminales que llevaron a cabo los miembros de las milicias del Frente Popular y del Ejército Popular y no sólo con el enemigo sino con el pogromo, las purgas y depuraciones de su propio bando. Desde hace 40 años no hay una sola película, serie o programa televisivo donde el bando vencedor de la Guerra Civil salga bien parado.

En esta línea dogmática encuadramos un articulito que un pretendido historiador extremeño a  instancia de otro “prestigioso» colgó hace ya algunos años en la red y donde exponía una horrible imagen donde salían unos niños ahorcados como racimos de uvas. Evidentemente dejaba caer que ese asesinato bien podría haber sido cometido por los malvados facinerosos en el avance por Extremadura de las tropas de la columna Madrid compuestas por legionarios y regulares. Como no.

En la mente de estos historiadores trabucaires de izquierda no cabe la posibilidad que eso hubiera podido suceder en su “bando”, el bando perdedor de la infausta Guerra Incivil. Así que como el que no quiere la cosa José María Lama y Francisco Espinosa, hacedores  de esta incógnita historia, dejaban en el aire la cuestión hasta que algún amigo, colega o compañero de carrera resolviera el enigma de los «niños españoles ahorcados por las tropas de invasión fascista en la provincia de Badajoz». Al más puro estilo Ángel Viñas. Supongo que esperando que alguno de esos investigadores o historiadores afirmara, que sin duda alguna, ese infanticidio había ocurrido en la provincia de Badajoz, en la zona controlada por las tropas del teniente coronel Yagüe.

Pues bien, resulta que como decía Menandro Tempus in lucem tandem veritatem trahit («El tiempo saca siempre la verdad a la luz»), la verdad sale a relucir donde menos lo esperas. Ni la imagen corresponde a un suceso acaecido durante la Guerra Civil ni tan siquiera tuvo lugar en España. La realidad nos lleva a Polonia en 1923.

Veamos que ocurrió en realidad.
Veamos que ocurrió en realidad. Durante la tarde del 11 de Diciembre de 1923, una gitana de 32 años de edad llamada Marianna Dolinska, colgó a sus cuatros hijos en un árbol cerca de la aldea de Antonwka. Las criaturas eran de muy corta edad (dos gemelos de 3 años, una niña de 5 y un niño de 6 años) .¿Qué es lo que llevó a esta desgraciada mujer a cometer ese crimen? La desesperación y el hambre. Aquí no intervino ningún fascista con bigotito reconocible. La madre no podía dar de comer a sus hijos y un estado de locura pensó que privándoles de la vida los protegería de la pobreza y hambruna que padecían. Ella misma se entregó a la policía de Radom el 12 de Diciembre y confeso el crimen. La romaní Dolinska vagó de psiquiátrico en psiquiátrico muriendo en 1928. El árbol donde colgó a sus pequeños fue talado.
Un fotógrafo de la policía cazó algunas imágenes de los niños ahorcados y esas impactantes imágenes se publicaron en 1928 por primera vez en un anuario psiquiátrico ilustrando un trabajo sobre la psicosis vergüenza-depresiva. Más tarde fue utilizada en la guerra de la propaganda durante la II Guerra Mundial para denunciar los crímenes cometidos por el Ejército Insurgente Ucraniano (UPA) contra los niños polacos en 1943 en Wolyn y Podolia. A partir de entonces salió publicada en numerosas revistas y estudios.

En el año 2007, un año después que el Sr. José Maria Lama lo publicara en su blog, Marian Konieczny patrocinó un monumento a las victimas del genocidio provocado por la UPA en Polonia.

 

Seguramente los citados historiadores extremeños no harán el ejercicio de reconvención histórica que debería hacer sobre este suceso histórico, así que aquí queda lo que realmente ocurrió con esas malogradas criaturas.

Moisés Domínguez Núñez

Fuente

2 comentarios en “La verdad sobre “los niños ahorcados por los fascistas en Badajoz” – Moisés Domínguez Núñez

  1. Vaya, siempre los mismos “historiadores” José María Lama y Francisco Espinosa. He tenido que desmentir informaciones erróneas que daban en blogs y artículos de periódico sobre la matanza de Granja de Torrehermosa. La ponen en duda, siendo mi abuela una superviviente de dicha matanza.

    Asesinaron a mujeres y niñas, tras ser violadas y recibir todo tipo de torturas. También al abuelo Sebastián, único hombre superviviente de la familia, ya que 2 meses antes habían torturado y asesinado a los demás hombres (entre ellos mi bisabuelo y sus hermanos). Su único delito, que eran agricultores y ganaderos prósperos. No tenían vinculación política alguna.

    Tenían a trabajadores del campo a su cargo, criadas, cocineras, que eran queridos y tratados como si fueran familia. De hecho, sus nietos y bisnietos siguen trabajando con mi familia. Y algunos fueron asesinados por no querer abandonar a mis familiares cuando empezó la matanza.

    Hay muchísimas fotos, tremendas, incluso un informe forense de lo que sucedió en Granja de Torrehermosa. Mi familia nunca ha querido mover el terrible suceso por el dolor que nos causa. Pero nos han obligado, ante las afirmaciones de estos personajes que quieren cambiar la historia.

    Supongo que los “historiadores” de la Memoria Histórica tienen que recurrir a esa foto tan impactante de los niños ahorcados, que realmente no sucedió en España, porque no encuentran fotos reales tan duras que puedan dar crédito a todas sus mentiras.

    Más con pena que con odio, sólo le pido a Francisco Espinosa y José María Lama que cuenten las batallitas que quieran, pero que dejen nuestras fotos tranquilas. Si las vuelven a publicar les denunciaremos.

    En este enlace y en muchos otros se cuenta la verdad

    http://lagacetadetabarnia.blogspot.com/2018/07/manipulacion-socialista-de-la-historia.html

    Saludos

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