“Lutero, antisemitismo y leyenda negra” Pasaje deImperiofobia y leyenda negra – María Elvira Roca Barea.


El Humanismo alemán había aprendido del italiano que los españoles eran racialmente impuros por su contaminación semita, y esta es la primera acusación que se les hace cuando en los años veinte del siglo XVI comienza a aparecer propaganda antiespañola mezclada con la anticatólica.En el mundo de la alta cultura, el racismo contra los españoles se esparció sin dificultad. En la versión alemana de la Cosmographia Universalis de Sebastian Münster (1544) se dice que los españoles mezclan el latín con su propia lengua y con la de los marranos («Sie vermischen sie mit jrer vnd der Marranen sprachen) peregrina idea cuyo origen se encuentra en el Humanismo italiano.
Münster es un típico intelectual alemán de su tiempo: humanista y buen conocedor de los clásicos, nacionalista germano y partidario de la Reforma. Por cierto, que la palabra «marrano» entra en la lengua alemana para quedarse en este momento, no ligada a los judíos sino a los españoles. El préstamo viene de Italia, obviamente.Lutero era profundamente antisemita y encontró en este punto uno de sus temas favoritos: «¿Qué debemos hacer nosotros, los cristianos, con los judíos, esa gente rechazada y condenada? Dado que viven con nosotros, no debemos soportar su comportamiento, ya que conocemos sus mentiras, sus calumnias y sus blasfemias… Debemos primeramente prender fuego a sus sinagogas y escuelas, sepultar y cubrir con basura todo aquello a lo que no prendamos fuego para que ningún hombre vuelva a ver de ellos piedra o ceniza» (Sobre los judíos y sus mentiras, 1543).
Algunos historiadores del nazismo no han querido ocultar que los textos de Lutero sirvieron a los nazis para justificar el holocausto. El historiador británico Paul Johnson, Robert Michael y otros consideran que el origen del antisemitismo alemán que llevó a aquella tragedia está en Lutero.
El filósofo alemán Karl Jaspers escribió que en Lutero se encuentra ya el programa nazi reunido. Otros autores como Roland Bainton discrepan de este punto de vista, pero resulta innegable que los teóricos del nazismo se apoyaron en las ideas luteranas. La recomendación de Lutero de una «áspera misericordia» (scharfe Barmherzigkeit), eufemismo de intolerancia absoluta para con el judío, allanó el camino de los nazis.
En los Juicios de Núremberg, el general de las SA y editor de un periódico furiosamente antisemita, Julius Streicher, se defendió a sí mismo con el argumento de que publicaciones antisemitas habían existido en Alemania desde siempre, y que si el reformador estuviera vivo también estaría en el banquillo de los acusados.
Sobre los españoles cae, antes de que les diera tiempo a hacer nada, todo el antisemitismo que había en el ambiente popular y culto, y todo el odio welsh. Ya en 1520 Ulrich von Hutten habla de la «Spanier Dieberey» (rapacería de los españoles). Del insulto racista Lutero pasó pronto a disparatar y a acusar a los españoles de ser aliados de los turcos. A finales de 1537” “comenzó a usar la expresión «türkischen Spanier» (español turco), que pronto se convirtió en uno de los tópicos predilectos de la propaganda hispanófoba. Finalmente los turcos acabaron pareciéndole mejores que los españoles.
En otros panfletos los españoles son «Sodomiter und Frauenschänder» (sodomitas y violadores). La equiparación de turcos y españoles es una constante en Lutero. No es solo una comparación cultural y racial, es que está convencido de que son aliados y están disimulando. En 1537 escribió que los españoles «sunt plerunque Marani, Mamelucken» (la mayoría son marranos, mamelucos). Los “años pasan y, aunque la alianza hispanoturca no se manifiesta, Lutero no se desanima. Los imperativos de la realidad nunca hicieron mella en su proteica capacidad para crear enemigos imaginarios.En la última etapa de su vida, Lutero gustaba de profetizar como los padres del Antiguo Testamento. Con el tiempo se convenció a sí mismo de que todo cuanto había existido antes que él preparaba y anunciaba su llegada. Así, por ejemplo, hizo asociar su imagen a la del cisne porque eran famosas las palabras de Jan Hus junto a la hoguera a la que el rey de”
“Hungría, Segismundo, lo condenó por traición: «Vas a asar un ganso, pero dentro de un siglo te encontrarás con un cisne que no podrás asar». Hus en checo significa «ganso». Lutero estaba seguro de que él era el cisne de la profecía. El modo habitual de proceder del vaticinio consiste en reordenar los acontecimientos de forma que todo encaje en el molde profético. Aquí hubo que omitir la circunstancia de que los husitas tuvieron también un componente nacionalista muy fuerte y profundamente antigermánico.El Imperio español fue el blanco de muchas de estas profecías: «Ideo prophetatum est Hispanos velle subigere Germanium aut per se aut per alios, scilicet Turcam […]. Et ita Germania vexabitur et viribus et bonis suis exhausta Hispanico regno subiugabitur. Eo tendit Sathan quod Germaniam liberam perturbare tentat» (Así, profetizado está que los españoles quieren subyugar a Alemania, por sí mismo o por medio de otros, como por ejemplo, los turcos […]. Y así Alemania será humillada y despojada de sus hombres y sus bienes, será sometida al reino de España. Esto lo procura Satanás porque intenta impedir que haya una Alemania libre).”
Pasaje deImperiofobia y leyenda negraMaría Elvira Roca Barea.

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