Los Izquierdistas se Encendieron cuando se les Recordaron las Raíces Socialistas del Nazismo – Daniel Hannan

2 de Marzo de 2014

Daniel Hannan es el autor de “Cómo Inventamos la Libertad” (publicado en los Estados Unidos y Canadá como “Inventando la Libertad: Cómo los Pueblos de Habla Inglesa Hicieron el Mundo Moderno”). Habla francés y español y ama Europa, pero cree que los Estados Unidos están haciendo a su gente más pobre, menos democrática y menos libre.

                         

No puedes acusar al Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores de restarle importancia al pedacito “Socialista”. El 16 de junio de 1941, mientras Hitler preparaba sus fuerzas para la operación Barbarossa, Josef Goebbels anticipaba el nuevo orden que los Nazis impondrían en una Rusia conquistada. No habría regreso, escribió, para los capitalistas, ni para los sacerdotes ni los Zares. Más bien, en lugar del Bolchevismo Judío corrupto, la Wehrmacht instauraría “der echte Sozialismus”: el verdadero socialismo.

Goebbels jamás dudó de que era socialista. Él entendía el Nazismo como la forma de socialismo mejor y más plausible que aquella propagada por Lenin. En lugar de propagarse a través de diferentes naciones, operaría dentro de la unidad del Volk. Tan total es la victoria cultural de la Izquierda moderna que el simple hecho de recordar este hecho es discordante. Pero pocos en aquel momento lo hubiesen encontrado especialmente polémico. Como George Watson lo dice en ‘La Literatura Perdida del Socialismo’:

“Ahora es claro, más allá de toda duda razonable, que Hitler y sus asociados creían que eran socialistas, y que los demás, incluyendo a los socialistas democráticos, también lo pensaban así. La clave está en el nombre. Generaciones posteriores de Izquierdistas han tratado de dar una explicación convincente de la incómoda nomenclatura del Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores ya sea como un cínico ardid o como una embarazosa coincidencia. De hecho, el nombre significaba lo que decía. Hitler le dijo a Hermann Rauschning, un prusiano que trabajó por poco tiempo para los Nazis antes de rechazarlos y huir del país, que había admirado mucho del pensamiento de los revolucionarios que había conocido cuando era joven, pero sentía que habían hablado mucho y no habían hecho tanto. “Yo he puesto en práctica lo que estos mercachifles y tinterillos han comenzado con timidez,” alardeaba, añadiendo que “la totalidad del Nacional Socialismo” estaba “basado en Marx.”

El error de Marx, creía Hitler, había sido el fomentar la guerra de clases en lugar de impulsar la unidad nacional – azuzar a los trabajadores contra los industriales en lugar de reclutar a ambos grupos para un orden corporativo. Su meta, le dijo a su asesor económico, Otto Wagener, era “convertir al Volk Alemán al socialismo sin eliminar simplemente a los viejos individualistas” – se refería a los banqueros y propietarios de fábricas quienes podían, pensaba él, servir mejor al socialismo generando ingresos para el estado. “Lo que el Marxismo, el Leninismo y el Stalinismo no lograron alcanzar,” le dijo a Wagener, “nosotros estaremos en posición de realizar.

Puede que los lectores izquierdistas ya estén hirviendo para este momento. Cada vez que toco este tema, suscita una reacción enfurecida de parte de gente que se considera a sí misma progresista y que miran el anti-fascismo como parte de su ideología. Bueno, amigos, quizás ahora sepan cómo nos sentimos los conservadores cuando asocian libremente el Nazismo con “la Derecha.”

Para ser absolutamente claro: No creo que los Izquierdistas modernos tengan sesgos subliminales Nazis, o que su rechazo de Hitler sea de alguna forma fingida. Ese no es mi argumento. Lo que quiero hacer, al levantar el espejo, es encarar la idea igualmente falsa de que hay un continuo ideológico entre los defensores del mercado libre y los fascistas.
Se ha insinuado la idea de que el Nazismo es una forma más extrema de conservadurismo para que llegue a la cultura popular. Lo escuchas, no sólo cuando estudiantes llenos de granos les gritan “fascistas” a los miembros del Partido Conservador (en el Reino Unido), sino también cuando los expertos hablan de los partidos revolucionarios anti-capitalistas, tales como el BNP y Nuevo Amanecer, como parte de la “ultra Derecha.”

¿En qué se basa esta conexión? Poco más allá de un sentido ingenuo de que el ala Izquierda significa compasivo y que el ala Derecha significa repugnante y los fascistas son  repugnantes. Cuando se escribe de esa manera, la noción suena idiota, pero piense en los grupos alrededor del mundo a los que la BBC, por ejemplo, llama “del ala Derecha”: los Talibanes, quienes desean propiedad comunal de los bienes, los revolucionarios iraníes, quienes abolieron la monarquía, se apoderaron de las industrias y destruyeron a la clases media; a Vladimir Zhirinovsky, quien se definió por el Stalinismo. El truco de que “los Nazis eran la ultra Derecha” es un síntoma de la noción más amplia de que “ala Derecha” es un sinónimo de “malo.”

Uno de nuestros votantes se quejó una vez a la BBC de un reporte sobre la represión de los pueblos indígenas en México, en los que el gobierno había sido catalogado como derechista. El partido gobernante, señaló, era miembro de la Internacional Socialista y, una vez más, la treta estaba en el nombre: Partido Revolucionario Institucional. La respuesta de la BBC fue para morirse de la risa. Sí, se aceptaba que el partido era socialista, “pero lo que nuestro corresponsal estaba tratando de dar a entender fue que es autoritario.”

De hecho, el autoritarismo fue la característica común de los socialistas tanto en su variedad Nacional como en la variedad Leninista, quienes se daban de palos entre sí en los campos de prisión o ante los pelotones de fusilamiento. Cada facción aborrecía a la otra y la catalogaba de herética, pero ambas despreciaban a los individualistas de libre-mercado como gente que se hallaba más allá de la redención. Su batalla era totalmente fiera, como lo señaló Hayek en 1944, porque era una batalla entre hermanos. El autoritarismo – o, para darle un nombre menos tendencioso, la creencia de que se justifica la coacción por parte del estado en la búsqueda de una meta más alta, tal como el progreso científico o una mayor igualdad – tradicionalmente fue una característica de los demócratas sociales tanto como de los revolucionarios.

Jonah Goldberg ha descrito el fenómeno extensamente en su magnum opus, Fascismo Liberal. Un montón de gente se ofende por su título, evidentemente sin leer el libro pues en las primeras páginas, Jonah revela que la frase no es suya. Está citando a aquel progresista impecable, H.G. Wells quien, en 1932, les dijo a los Jóvenes Liberales que debían convertirse en “fascistas liberales” y en “Nazis ilustrados.”

En aquellos días, los intelectuales izquierdistas más prominente, incluyendo a Wells, Jack London, Havelock Ellis y los Webbs, tendían a favorecer la eugenesia, convencidos de que solamente los traumas religiosos estaban impidiendo el desarrollo de una especie más saludable. La manera impenitente en la que han explicado con detalle las consecuencias, como las verdaderas palabras de Hitler, ha sido mayormente editada de nuestro discurso.

Por ejemplo, aquí está George Bernard Shaw en 1933:
El exterminio debe ser revestido de una base científica si es que alguna vez va a ser llevado a cabo de manera humana y justificada lo mismo que de forma total … Si deseamos un cierto tipo de civilización y cultura debemos exterminar a la clase de gente que no se ajuste a ella.

La eugenesia, claro está, se inclina fácilmente al racismo. Engels mismo escribió de la “basura racial” – los grupos que necesariamente serían suplantados a medida que el socialismo científico avanzara y se hiciera cada vez más consistente. Sazone esta perspectiva con una pizca de anti-capitalismo y lo que a menudo obtenemos es anti-Semitismo Izquierdista – algo más que hemos editado de nuestra memoria, pero que una vez se fue sin decir nada. “¿Cómo es que tú, como socialista, no puedes ser anti-semita?” le había preguntado Hitler a los miembros de su partido en 1920.
¿Son los Izquierdistas contemporáneos críticos de Israel secretamente anti-semitas?

No, no en la vasta mayoría de los casos. ¿Están deseando internamente los socialistas modernos enviar a campos de concentración a los escépticos del calentamiento global? No. ¿Quieren los Keynesianos todo el aparato del corporacionismo, expresado por Mussolini como “todo en el estado, nada fuera del estado”? Una vez más, no. Hay idiotas que desacreditan toda causa, claro está, pero la mayoría de la gente en la Izquierda es sincera en su compromiso declarado para con los derechos humanos, la dignidad personal y el pluralismo.

Mi queja con muchos (no todos) de los Izquierdistas es una muy simple. Al negarse a devolver el cumplido, al asumir una superioridad moral, hacen que el diálogo político sea prácticamente imposible. Usar el sobrenombre de “ala Derecha” haciendo que signifique “algo indeseable” es un pequeño pero importante ejemplo.

Next time you hear Leftists use the word fascist as a general insult, gently point out the difference between what they like to imagine the NSDAP stood for and what it actually proclaimed.

La próxima vez que escuche a los Izquierdistas utilizar la palabra ‘fascista’ como un insulto general, señale gentilmente la diferencia entre lo que les gusta imaginar que el NSDAP defendía y apoyaba y lo que en realidad proclamaba.

Los derechos de autor de este artículo los posee el diario The Telegraph. Este artículo fue publicado originalmente en inglés y está disponible en la siguiente dirección:
http://goo.gl/6ps6o8

Traducción de Donald Herrera Terán, para http://www.contra-mundum.org

Observe las imágenes en las dos páginas siguientes.

                             

El Partido Nazi Holandés era igualmente explícito: “Con Alemania Contra el Capitalismo”

                             
Otra imagen del Partido Nazi Holandés: “Nuestro Socialismo, Tu Futuro”

                             

El obrero Alemán Nacional Socialista se levanta contra el capitalismo.

Un comentario en “Los Izquierdistas se Encendieron cuando se les Recordaron las Raíces Socialistas del Nazismo – Daniel Hannan

  1. Obvio, como debe de ser
    La izquierda se ha apropiado de la palabra socialismo La derecha ha abandonado la palabra socialismo para que la gestione la izquierda en solitario
    El psoe ejerce su monopolio
    No pueden tolerar que alguien les diga nada en contra

    En España quien invento el Socialismo de Derechas fue don Antonio Maura Por eso mismo era logico que Pablo Igleisas (el del PSOE) le amenazara de muerte en el congreso No podia tolerar una competencia socialista en la derecha

    Pero el socialismo de Don Antonio Maura lo puso en practica el primoriverismo (el del padre) con su keynesianismo antes de Keynes y luego el mismisimo Franco que por eso construyo una clase media amplia, que si hubiera sido liberal de estricta observancia …ni SS tendriamos

    Hoy muchos que votan psoe lo hacen enajenados por la palabra socialsimo, lo hacen por la nostalgia del socialismo…. del socialismo de derechas de Franco

    En fin, la vida, que da muchas vueltas

    Le gusta a 1 persona

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