Loise Pasteur y Antoine Bechamp: la maldad y la verdad microbiana

Hubo una época desventurada y a la vez afortunada, en la cual existieron: el célebre Louis Pasteur, y el máximo genio sin paralelo en la medicina universal: Antoine Béchamp.

El primero -Pasteur- enseñó que los microbios eran la causa de todas las enfermedades y había que combatirlos. El segundo -Béchamp- enseñó que los microbios no eran la causa de las enfermedades y NO había que combatirlos.

Béchamp fue quien expuso por primera vez la celebre frase; “el microbio es nada, el campo lo es todo”. Béchamp descubrió los microbios antes que Pasteur pero éste último plagió y distorsionó los descubrimientos de Béchamp y ganó un lugar inmerecido en la historia del pensamiento médico. Al final de su vida Pasteur, en un acto de suprema

sabiduría, le concedió toda la razón a Béchamp cuando repitió la misma frase originaria de Béchamp: “el microbio es nada, el campo lo es todo”, y con la cual Béchamp le había increpado años antes a Pasteur. Infaustamente fue demasiado tarde porque la industria de medicamentos tóxicos ya había iniciado su carrera armamentista ensañándose contra los microbios, los cuales son verdaderamente nuestra fuente de salud y de vida.

Las bacterias foráneas no son las que causan enfermedades: “La enfermedad nace de nosotros, dentro de nosotros y por culpa de nosotros.” Si la gente conociera la cruda realidad se lamentaría amargamente de tantos millones y millones de personas que han muerto por culpa de la medicina

actual que tuvo un origen equivocado; y continuará la fatal masacre mientras no se termine la medicina del

envenenamiento, ya declarada como primera causa de muerte en el mundo.

LAS PARADOJAS DE LA VIDA

En 1995, con influencias de la toda poderosa industria de drogas tóxicas, la UNESCO decretó el “año Pasteur” para conmemorar el centenario de la muerte del célebre hombre. Simultáneamente, el New York Times publicó un informe que titulaba “Las falsedades de Pasteur”. Con agrado nos damos cuenta que existen personas inteligentes y honestas que también tienen acceso a los grandes medios y no temen anunciar la verdad a todos los vientos. Los fabricantes de drogas tóxicas causantes de millonarias muertes, aquellos que te cobran altos costos por matarte lentamente hasta acabar con tus bolsillos, y después dejarte abandonado en las puertas de la tumba, se provecharon impunemente del prestigio inmerecido alcanzado por Pasteur en su tiempo, y lo ubicaron como fachada para esconder sus argucias. Finalmente impusieron una medicina fundamentada precisamente en las más grandes equivocaciones de la historia médica.

El afamado Pasteur sostenía:

1. Que todos los micro-organismos, sin importar su tipo o especie, eran inmutables. NO ES ASÍ.

2. Que cada tipo de bacteria produciría un tipo específico de enfermedad. NO ES ASÍ.

3. Que esa bacteria u hongo no puede aparecer espontáneamente. NO ES ASÍ.

4. Que los tejidos de animales normales y saludables debían ser totalmente estériles bacteriológicamente. NO ES ASÍ.

5. Que las enfermedades tenían origen en una bacteria exógena. NO ES ASÍ.

Los cándidos Médicos que se quemaron sus pestañas durante 8 años deben entender que, lamentablemente, perdieron su tiempo porque estudiaron una ciencia médica errónea, y ¡NINGUNA PALABRA DE

DEFENSA VÁLIDA! porque, en razón a que los tratamientos médicos errados se estén convirtiendo en la primera causa de muerte en el mundo, hacen callar por su colosal peso al más ilustre.

La verdad no conviene a los grandes monopolios que controlan la enseñanza médica en las facultades, y da pena decirlo que muchos estudiantes son cándidamente manipulados y programados a estudiar, ver y aprender lo que a los dueños, amos y señores de la salud mundial de la salud les conviene.

Béchamp era el Intelectual, el científico e investigador que era muy bien recibido y querido en los circulos científicos. Sus estudios cubrían la Biología, la Microbiología y la Bioquímica. Su trabajo fue extensamente documentado en la Academia de las Ciencias de Paris. Pasteur era un Aristocrata, un Politico, el Presidente del Ministerio de Salud Pública del Poderoso Imperio Frances, amigo personal de la familia real del Emperador Maximiliano III y de la Emperatriz Eugenia de Montijo, quienes eran de toda su confianza, y tenia disponible el dinero que quisiera de la Corona Real para aplicarlo en lo que sea. No era científico, ni realizaba investigaciones de Campo, su trabajo lo realizaba desde su oficina. Fue nombrado por sus propios colegas como un impostor, un plagiador, un ignorante y arrogante señor, que obtuvo un lugar inmerecido en la historia del pensamiento médico, y que jamás se atrevieron a denunciarlo, por su gran poder politico y económico, y su enorme influencia. Béchamp demostró y registró sus descubrimientos antes que el otro, en la Real Academia de las Ciencias de Paris, Francia.

Pasteur y Béchamp fueron los protagonistas de un debate científico que duró más de 70 años. Iniciado desde mediados del Siglo XIX bajo el mandato del Emperador Napoleon III hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, en donde se restableció la continuidad de un Nuevo Orden Mundial.

Ya hemos visto que luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial “los aliados” crearon los organismos multilaterales que, valga la redundancia, no fueron elegidos democráticamente y gobiernan de facto. También hemos visto que dichos organismos son quienes imponen las políticas educativas a nivel global. Hemos visto que el Informe Flexner marcó un antes y un después

en la medicina, y hemos visto que dicho informe significa una dictadura científica, que fue financiado por John D. Rockefeller (megapetrolero y fundador de la Reserva Federal de NY) a través de la Fundación Carnegie, y que fue implantado en todo Occidente a través de la ONU.

También hemos visto que ninguna que no sea la oficial alópata considera el contagio como la causa de las enfermedades: La Medicina China, Ayurvédica, Homeopática, Naturópata, ni por supuesto tampoco la Nueva Medicina Germánica. También hemos visto un extenso listado de médicos de renombre efectuando severas críticas sobre el informe Flexner y a los consecuentes métodos que utiliza la medicina oficial para sus tratamientos.

También hemos visto que Stefan Lanka ganó un juicio derrumbando la existencia del HIV, y en la tercera instancia del juicio la Suprema Corte de Justicia de Alemania falló a su favor, ya que por segunda vez consecutiva un mundo de la medicina oficial no pudo demostrar la existencia de un virus, en este caso el del sarampión.

Ya hemos visto también el caso de Kary Mullins, quien ganó un premio Nobel de Química en 1993 por su invención de la Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR), y que curiosamente Kary Mullins es quien más hace énfasis en la advertencia del uso fraudulento de los test PCR para diagnosticar corona “virus”. Ya hemos visto que Kary Mullins, junto a un sinfín de médicos y científicos aislados de la “comunidad científica”, afirma que el HIV no existe. Hemos visto también que Robert Gallo se hizo multi millonario luego de inventar el virus portador del HIV, y por mencionar un caso entre cientos que existen, Peter H. Duesberg, profesor de biología molecular y celular que trabajó en la investigación de los virus en el Instituto Max Planck, descubrió que el supuesto descubrimiento de Robert Gallo era un completo fraude, y enseguida fue apartado de la comunidad científica, lo deshabitaron como profesor, dejó de recibir dinero para sus investigaciones y fue excluido de todos los eventos médicos.

Hemos visto que hay un ejército de virólogos, científicos e investigadores que niegan la existencia de un virus patógeno, y que a su vez afirman que las bacterias y hongos son nuestros fieles aliados, como lo es el caso del Dr. Hamer, quien siguió los pasos de Béchamp, y quien unos años después descubrió las 5 Leyes Biológicas de la Naturaleza revolucionando por completo el concepto de enfermedad, algo que le costó el título, varias condenas de cárcel, y el desprestigio total y absoluto de aquellos que se vieron perjudicados por sus descubrimientos. Hemos visto muchas cosas, y no se cuantas más cosas habría que ver para terminar de comprender que la medicina oficial (educación universal) es una enorme estafa.

Sentencia firme de la Suprema corte de Justicia de Alemania en idioma original y traducido al español: https://www.awakingproject.com/los-virus-no-existen/

Los virus no existen. Tiene 8 partes, la primera es destinada a analizar los dos juicios ganados por Stefan Lanka. Partes 6, 7 y 8 abarcan todo lo referente a Kary Mullins y Robert Gallo:

Entrevista al Biólogo Stefan Lanka:

Entrevista brillante sobre la Nueva Medicina Germánica y el fraude de Louis Pasteur:

Dejo un PDF con las 5 Leyes Biológicas de la Nueva Medicina Germánica. “Cuarta Ley: El sistema ontogenético de los microbios, trabajadores especializados a las órdenes del cerebro”.

Haz clic para acceder a MEDICINA-PA.pdf

Ed Eccher.

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