Sahara Español; una revision critica – D. Lorenzo Fdez. Navarro de los Paños y Alvarez de Miranda

ADVERTENCIAS PREVIAS Y ANTECEDENTES.

1.- LOS FOSFATOS EN EL ORIGEN DEL CONTENCIOSO CON MARRUECOS.

2.- EL PROYECTO DE CARRERO BLANCO PARA EL SAHARA.

3.- ¿DECLARÓ FRANCO LA GUERRA A MARRUECOS?

4.- DECLARACIONES DEL REY A JOSÉ LUÍS DE VILLALONGA: CONFESIÓN DE PARTE.

5.- EL GOBIERNO DE ESPAÑA SE BAJA LOS PANTALONES.

6.- LA ESPAÑA DE FRANCO DECIDIDA A DEFENDER EL SAHARA.

EPÍLOGO.

BIBLIOGRAFÍA.

 

UNAS ADVERTENCIAS PREVIAS: Aunque en España siempre se dijo Sahara, quienes estuvimos en el Territorio tomamos la costumbre de decir “Sáhara” (Sájara) como lo pronunciaban los nativos. Hoy, cuarenta y dos años después, cuando no ondea en el Territorio la bandera del Sahara independiente que los saharauis soñaron, sino la bandera de Marruecos, y en alguna medida -sólo en alguna medida- por culpa del POLISARIO, he considerado oportuno volver a decir Sahara, aunque por fuerza de la costumbre, así al hablar como al escribir, alguna vez pueda utilizar ambas formas.

También quiero decir que no tocaré las circunstancias próximas que dieron lugar a los acontecimientos; tales como el proyecto de Estatuto para el Sahara, la reacción de Hassan ante ello, la creación del POLISARIO, el intento de España de neutralizarlo creando el PUNS etc.

Tampoco voy a detenerme en las agresiones sufridas por parte del Polisario y por fuerzas marroquíes encubiertas (mucho más numerosas y sangrientas las de Marruecos que las del POLISARIO) ni en las bajas que produjeron ambos (nunca en combate, siempre alevosamente, con atentados o ataques por sorpresa) porque todo ello está detalladamente recogido en la numerosa bibliografía que he consultado y figura al final del trabajo.

Mi objetivo esencial es analizar el desenlace. Cómo y por qué abandonamos el territorio sin oponer resistencia a la invasión de Marruecos con su “Marcha Verde”.

Y quién debe asumir, ante el Pueblo Español, ante el Pueblo Saharaui y ante la propia Historia de España, la responsabilidad de aquellos hechos.

 

EL ABANDONO DEL SAHARA: 

UNA REVISIÓN CRÍTICA CUARENTA Y DOS AÑOS DESPUÉS

En estos días del actual mes de noviembre, se cumplen cuarenta y dos años de dos hechos trascendentales en la reciente historia de España: El abandono y entrega del Sahara a Marruecos y la muerte del Caudillo Francisco Franco. Ambos hechos están, como quedará suficientemente probado, íntimamente ligados.

No voy a entrar en la narración de los orígenes de la presencia española en el Sahara, aunque a modo de recordatorio se puede decir que el interés de España por esta porción de la costa africana se remonta al siglo XVI en tiempos del Cardenal Cisneros (1436-1517) siguiendo las directrices sobre política africana que había dejado Isabel la Católica en su testamento, por su interrelación con las islas Canarias y la necesidad de controlar el territorio de donde habían partido las amenazas en los ochocientos años anteriores.

A finales del siglo XIX y como eclosión del espíritu colonial, que impulsó a todas las potencias europeas a asignarse porciones del continente africano (por intereses estratégicos y comerciales) Francia y España se reparten Marruecos, Argelia y Mauritania. En sucesivos “Acuerdos” (1881, 1884 y 1886) así como posteriormente en los “Tratados” de 1900, 1902, 1904, 1912 y el definitivo Tratado Internacional de 1920, por el que se fijan las fronteras del Sahara Español y del Protectorado de Marruecos. Francia se queda con “la parte del león” dejando a España las migajas, o como diría Franco en su visita al Aaiún en octubre de 1950, “el pellejo y los huesos” pues a España se le asignó en la zona norte el Rif, zona montañosa, pobre e improductiva y además poblada por tribus belicosas que no reconocían la autoridad del Sultán, mientras Francia se quedaba con la mayor extensión y zona más rica. En el sur lo que se le cedió a España fue el desierto del Sahara, además de improductivo, de clima extremo… pero teniendo además el cuidado de desviar el trazado fronterizo para que las ricas minas de hierro de Zouérat quedaran fuera del Sahara y en manos de Francia.

 

 

La línea roja es el ferrocarril minero que saca el mineral de hierro a la costa.

1.-  LOS FOSFATOS EN EL ORIGEN DEL CONTENCIOSO CON MARRUECOS 

Esta falta de interés por el Sahara, cambia en el momento en que España descubre las minas de fosfatos de Bucraa, y especialmente cuando las pone en explotación. Este hecho queda meridianamente claro en esta inserción que se baja de internet.

Los fosfatos del Sáhara Occidental

 

Pedro Fernández Barbadillo

 

Acaba de fallecer el geólogo Manuel Alía Madina, catedrático jubilado de la Facultad de Geología de la Complutense. Él fue el descubridor de los yacimientos de fosfatos de BuCraá en el Sáhara Occidental, que fue uno de los motivos por los que Hassán II quería anexionarse el territorio contando para ello con el apoyo de Estados Unidos.

La ocupación del desolado territorio implicó su cartografiado y la excavación de su subsuelo. En 1942 ya hubo  una expedición, en la que participó Manuel Alía Madina, de 25 años de edad y catedrático de instituto de Ciencias Naturales. Alía Madina regresó varias veces al Sáhara por cuenta del Gobierno español (el Instituto Nacional de Industria –INI–) para detectar yacimientos de hierro y de fosfatos. Desde 1942 a 1960 realizó dieciséis expediciones científicas al Sáhara Español y una a la Guinea Continental Española. En el Congreso Geológico Internacional celebrado en 1952 en Argel, todavía ciudad francesa, presentó el primer mapa geológico del Sáhara.

Alía Madina descubrió en 1947 los inmensos yacimientos de fosfatos en BuCraá, unos 100 kilómetros al sureste de El Aaiún. Los fosfatos son sales del ácido fosfórico y se usan en la elaboración de abonos minerales que aumentan el tamaño de las plantas. Desde su introducción en la agricultura, la producción de ésta se ha multiplicado, con lo que satisface mejor las necesidades alimenticias de la humanidad. Los fosfatos se encuentran repartidos por la Tierra de manera más irregular que el petróleo. En los años 60, el principal importador de fosfatos era Estados Unidos y el mayor exportador, Marruecos. Con la irrupción de los fosfatos hispano-saharauis, el equilibrio se alteró.

 

En 1962 se realizó el primer inventario del yacimiento de BuCraá y se reveló su importancia en cantidad y en calidad. El INI, organismo del Gobierno que agrupaba a las empresas públicas, constituyó otra para explotar los fosfatos: Empresa Nacional Minera del Sáhara, que en 1968 se transformó en Fosfatos de Bucraa, S. A., llamada FosBucraa.

Los españoles construyeron una cinta transportadora de los fosfatos desde la mina a la costa que, debido a su extensión, unos cien kilómetros, es la más grande del mundo. En la década de los 60 la empresa española Cepsa, especializada en la explotación, el refino y la distribución de hidrocarburos, realizó prospecciones en busca de petróleo. Si había en los desiertos de Libia y Argelia, ¿por qué no podía haber en el Sáhara atlántico? Sin embargo, no se encontró nada… o eso parece. Aunque sin petróleo el territorio ya era suficientemente rico para justificar una invasión.

Como es sabido, Marruecos y sus aliados en la ONU impidieron que España procediese a organizar el referéndum de autodeterminación para los saharauis, y a continuación el rey Hassan II movilizó la Marcha Verde y arrancó del Gobierno español la entrega del Sáhara.

Los Acuerdos de Madrid (cuya validez no reconoce la ONU, que sigue considerando a España la potencia administradora del Sáhara) incluían la cesión de FosBucraa a la empresa pública marroquí Office Chérifien de Phosphates (OCP), que es el mayor exportador de fosfatos del mundo: en 2010 el valor de sus exportaciones superó los 4.500 millones de dólares. De esta manera, España desaparecía como exportador y el fosfato se convertía en un monopolio marroquí, con lo que el sultán podía fijar los precios.

Según la revista Forbes, el control sobre la OCP explica la inmensa fortuna del rey Mohamed VI. Y un sexto de esos fosfatos proviene del Sáhara, explotados tan ilegalmente como la pesca del banco canario-sahariano.

Pero los fosfatos no sólo producen dinero, sino respaldo diplomático. Entre los documentos de la Administración de Estados Unidos filtrados por Wikileaks había varios en los que la embajada de ese país en Rabat constataba que los acuerdos de compra de fosfatos por la empresa nuclear Areva implicaban un acercamiento de Nicolás Sarkozy a las tesis marroquíes a favor de la anexión del Sáhara.

¿Petróleo en Canarias?

Las investigaciones geológicas españolas descubrieron fosfatos en el Sáhara, pero ¿encontraron petróleo en su territorio? ¿O está el petróleo en el fondo del Atlántico, cerca de las costas canarias?

El Gobierno de José María Aznar concedió a Repsol permiso para realizar prospecciones petrolíferas cerca de las costas de Lanzarote y Fuerteventura, hecho que fue recibido con protestas por parte de Rabat. En febrero de 2004 el Tribunal Supremo anuló el decreto porque no fijaba medidas ambientales. En sus casi ocho años de Gobierno, Rodríguez Zapatero no hizo nada para renovar las concesiones; el socialista se amparó en la falta de consenso social, debido a la oposición de los nacionalistas y los ecologistas locales, pero también a la presión marroquí. Por lo que hace a Mariano Rajoy y a su ministro de Industria, José Manuel Soria, son partidarios de autorizar las prospecciones.

El riesgo se encuentra, como con los fosfatos, en las imposiciones marroquíes. Marruecos se ha negado a delimitar las aguas jurisdiccionales con España. ¿Por qué? Para poder reclamar los yacimientos de petróleo que se encuentren en el Atlántico.

¿Se repetirá la historia?

(Dado su indudable interés, no se recorta esta inserción de internet, aún a costa de alargar el trabajo  relativo al abandono del Sahara con elementos ajenos al mismo)

 

Al comentar esta inserción resulta interesante hacer unas consideraciones. Aunque la resolución 1514 (XV) de 14 de diciembre de 1960 ya contiene una declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales (que incluye tanto el Sahara como Gibraltar) el nuevo y ahora “apremiante interés” de las Naciones Unidas por la descolonización del Sahara Español resurge en 1968, cuando ¡Oh casualidad! comienza en gran escala la explotación de los fosfatos por FosBucraa. Pues además de la gran riqueza del mineral extraído de la mina del Sahara, estaba el hecho de que la cinta transportadora ponía el mineral directamente en el pantalán de carga, en lugar de tener que llevarlo hasta la costa en camiones como hacía la OCP, la empresa pública marroquí (Office Chérifien de Phosfates) y con ello la explotación española resultaba mucho más competitiva.

Por tal motivo Marruecos y EE.UU. (importante capital americano del magnate Rockefeller participaba la OCP) ya no podrían imponer los precios en el comercio mundial.

Esta incidencia de los fosfatos en el conflicto por el Sahara fue lo que  propició su anexión por Marruecos, presionando al Gobierno español con la “Marcha Verde” tal como veremos más adelante, y que así fue recogido en clave de humor por Summers

 

Pero además hay algo muy significativo. En un primer momento la empresa americana que explotaba los fosfatos marroquíes en consorcio con la OCP quiso participar también de FosBucraa en tanto como le permitiera el Gobierno Español (que era un máximo del 25% del capital para no perder el control de la empresa) pero Franco y Carrero Blanco imponían que toda la industria de transformación de los fosfatos en fertilizantes se llevara a cabo en el polo de desarrollo que se estaba creando en el Campo de Gibraltar, en lugar de exportar el mineral en bruto. Esta exigencia fue la causa de que la empresa americana cesara en su interés de participar FosBucraa…. Y de ahí pasó EE.UU a actuar en el terreno político para que Marruecos y los intereses americanos (o dicho con más propiedad determinados “lobby” americanos) fueran los dueños absolutos del comercio mundial de fosfatos.

El Washinton Post de 3 de abril de 1983 publicó que en 1975, el entonces Secretario de Estado, Henry Kissinger, hombre ligado a la Trilateral y a la banca judía, forzó la retirada de España del territorio del Sahara…. <<…en condiciones y bajo formas penosas>> y que el acuerdo de Madrid para su entrega a Marruecos fue negociado por el subdirector de la CIA, Vernon Walters (el cual lo reconoce en “Silent Misiones”) y cabría añadir que Henry Kissinger siempre estuvo relacionado con el Centro de Estudios  y proyectos de la fundación Rockefeller  y que quien más influyó en su vida fue Nelson Rockefeller según reconoce en sus memorias[1]

Es preciso decir también que se había cerrado la valla de Gibraltar, lo que dejaba sin trabajo a muchos  habitantes de la Línea de la Concepción y zonas aledañas que pasaban diariamente al Peñón para trabajar en la colonia. Con las industrias que el INI pensaba crear en el “Polo de Desarrollo del Campo de Gibraltar” -entre ellas la de transformación de los fosfatos en fertilizantes agrícolas-  se pretendía crear riqueza en la zona y generar puestos de trabajo, para que la población no precisara trabajar en la Colonia y poder así asegurar la permanencia del cierre de la verja sin perjudicar a los españoles de la zona. Este cierre indefinido de la verja, tenía por objeto, que la sangría económica que para  el Reino Unido suponía tal medida, le obligara a devolver Gibraltar a España.

Pues aunque en la misma resolución 1514 de la ONU, en la que se pedía a España  la descolonización del Sahara, se instaba también al Reino Unido para que hiciera lo propio con Gibraltar, este se había negado sistemáticamente a iniciar negociaciones con España, por lo que el gobierno de Franco decidió cerrar la verja.  Pero indudablemente, la pretensión española de que la transformación de los fosfatos del Sahara tuviera lugar en el Campo de Gibraltar y su objetivo, afectaba también al contencioso del Reino Unido sobre la colonia y se sumaba de esta forma a las presiones e intereses internacionales contrarios a la presencia de España en el Sáhara.

Se unía pues, a la cuestión política, la económica.

 

 

2.-EL PROYECTO DE CARRERO BLANCO PARA EL SAHARA.

La “Solución Carrero Blanco” para el contencioso del Sahara, pasaba por cumplir y hacer cumplir la legalidad internacional representada por las resoluciones de Naciones Unidas, y al mismo tiempo salvaguardar los legítimos intereses españoles en la zona.

Se tornó inviable en el momento en que fue asesinado. Y aunque resulte una digresión, se considera conveniente para entender la política internacional en función de intereses -muchas veces espurios- de los “poderes ocultos”, reseñar que el 6 de octubre de 1973 comienza la llamada “Guerra del Yom Kippur” en la que tiene lugar un ataque por sorpresa de Egipto y Siria a Israel pretendiendo recuperar respectivamente la península del Sinaí y los altos del Golán (que habían perdido en la llamada “Guerra de los seis días”) y que ante la negativa israelí a cumplir la resolución de la ONU que instaba a su devolución, decidieron recuperarlos por la fuerza. El ataque consigue inicialmente sus objetivos, pero inmediatamente EE.UU. acude en ayuda de Israel. Cuando el Secretario de Estado americano, Henry Kissinger pide permiso a Carrero Blanco para que los aviones americanos utilicen la base de Rota, este se lo niega, aduciendo un hecho incuestionable; que España es neutral en el conflicto, que la agresión no es contra los Estados Unidos, y que España ni tan siquiera tiene reconocido al estado de Israel. Así pues el reabastecimiento de los aviones no puede realizarse en Rota, teniendo que ser reabastecidos de carburante en vuelo sobre el estrecho de Gibraltar por aviones nodriza que despegan de la base. Pero al no poder reabastecerse en vuelo de material bélico (fundamentalmente misiles y bombas) que es preciso realizar en tierra, se genera a EE.UU. una grave dificultad logística que afecta muy negativamente al apoyo que presta a Israel…. Y que los intereses judíos de EE.UU. no olvidarán.

Hemos dicho que el 6 de octubre de 1973 tuvo lugar la guerra del Yom Kippur con la negativa a la petición de Henry Kissinger… y el 20 de diciembre, 75 días después, tiene lugar el magnicidio. Es cierto que la preparación provenía de antes, aunque  tal vez la negativa a autorizar la utilización de Rota, fue el detonante para dar luz verde al proyecto. Había más motivos. EE.UU. precisaba renovar los acuerdos sobre sus bases militares en España, que le eran imprescindibles para su estrategia intercontinental, pero Carrero Blanco no quería la firma de un “Acuerdo” quería la firma de un “Tratado” que incluyera el apoyo militar de EE.UU a España en el caso de una agresión contra su soberanía en el que se incluyera Ceuta, Melilla, los peñones y el Sahara. Algo que chocaba con los planes económicos y políticos de EE.UU. Pero además aún había otro motivo más de fricción entre Carrero Blanco y

Henry Kissinger. A pesar de la Insistencia del secretario de Estado americano, Carrero Blanco se negaba a firmar el “Tratado de no Proliferación Nuclear” con el contundente argumento de que Marruecos no lo había firmado. Así España se reservaría su derecho a fabricar armamento nuclear en el caso de que lo tuviera Marruecos, pues en aquella fecha España ya tenía capacidad para fabricarlo, y aunque Marruecos no la tuviera, podría en caso de conflicto comprarlo, almacenarlo y emplearlo. Esta negativa de Carrero Blanco a firmar el Tratado de no Proliferación Nuclear era otro motivo más por el que “estorbaba”.

Su muerte (que su viuda Carmen Pichot siempre consideró un crimen masónico) fue el precio que pagó por pretender Una España Grande y Libre. Es decir soberana, en cuanto a que su política estuviera en función de los intereses españoles, y no mediatizada por los intereses de oscuras fuerzas internacionales o “globales”.

La idea que tenía Carrero Blanco sobre el Sahara, y que su muerte hizo al final inviable, está perfectamente sintetizada por Juan Segura Palomares[2] y con ella trataba, como ya se ha dicho, de defender los intereses de España, cumpliendo al mismo tiempo las resoluciones de Naciones Unidas que exigían la autodeterminación del Sahara.

En el sueño del almirante Carrero Blanco, el Territorio debía ser el punto de apoyo español para revalorizar el papel de las Canarias y cerrar la tenaza a retaguardia de Marruecos con el fin de mantener con desahogo nuestros intereses en el estrecho de Gibraltar (Ceuta, Melilla, Chafarinas, peñones de Vélez de la Gomera y Alhucemas) a la par que constituir una cuña entre el Reino Cherifiano, Argelia y Mauritania capaz de concederle a España el papel de árbitro en aquel estratégico enclave.

El almirante y sus colaboradores habían trazado un plan bastante coherente… según el cual era cuestión de madurar el sentimiento nacionalista saharaui prácticamente inexistente entre aquellas gentes dedicadas al nomadeo. Una vez maduro el sentimiento nacionalista saharaui, se procedería a la autodeterminación que la ONU venía exigiendo desde 1962 y España había aceptado definitivamente en 1966- que, lógicamente, debería dar paso a la creación de un Estado independiente, defendido, dada la escasez de habitantes autóctonos, por el Ejército español, que mantendría un par de bases en la zona. A cambio de esta protección, que también lo era para las Canarias, España y el nuevo Estado explotarían conjuntamente las riquezas del país que, como había prometido solemnemente Franco, repercutirían, primordialmente, en el desarrollo y aumento del nivel de vida del pueblo recién nacido a la independencia.

La idea no era descabellada porque el Sahara ocupa una extensión de casi 270.000 kilómetros cuadrados, mayor que la mitad de España, escasamente habitada por 80.000 personas según el censo realizado por el Instituto de Estudios Hispano-Saharaui. Resultaba evidente que no era posible sin contar con la protección española, la independencia de tan enorme y deshabitada extensión, muy rica en minerales, pesca y agua subterránea: se descubrió en los alrededores de Villa Cisneros una inmensa bolsa acuífera, a pocos metros bajo el desierto, que hacía presumir la posibilidad de convertirlo en un vergel, tal y como ocurrió en las zonas experimentales agrícolas cercanas a la capital del Río de Oro y antigua capital del Sahara. Había demasiadas golosinas para que permanecieran impasibles los vecinos, muy pobres y con abundancia de gente dos de ellos -Marruecos y Argelia-. Lo lógico era que, en cuanto los saharauis se quedaran solos, cayeran sobre ellos para comerse el bombón”

Y podemos decir que es exactamente lo que sucedió. Como a continuación se pone de manifiesto.

El día 16 de diciembre de 1975, la víspera de abandonar el Aaiún (ya ocupado por las FAR de Marruecos) para trasladarme de nuevo a Villa Cisneros con mi unidad -la 1ª Mía del Grupo II de Tropas Nómadas- entré en la tienda de un saharaui a comprar pilas para el transistor. Estaba puesta una radio donde una emisora argelina, en perfecto castellano, decía más o menos (recuerdo casi las palabras textuales) Militares españoles ¿cómo vais a volver a vuestras casas, a sentaros en una mesa llena de turrón y dulces de Navidad, y vais a poder sostener la limpia mirada de vuestras mujeres y vuestros hijos que os echarán en cara el haber abandonado al pueblo saharaui en manos de Marruecos?

Aquello me ofendió, y pedí al nativo que me estaba atendiendo que mientras yo estuviera en la tienda apagara la radio o cambiara de emisora. La apagó, y cuando iba a pagarle las pilas le dije: ¿Además no era eso lo que queríais, que nos fuéramos? Me respondió sin levantar la mirada del mostrador: Sí, pero no para que vinieran otros. Le dije entonces; pues eso es lo que os habéis ganado, deberíais haberlo pensado antes ¿o es que pensabas que si se iba el ejército español no iba a entrar Marruecos?

Yo nunca tomé parte en las conversaciones de tipo político que -raras vecesmantenían mis soldados nativos, pero recuerdo que estando todavía en Bir Nzarán, durante una patrulla  cerca de la frontera con Mauritania, el cabo Abdalaje le decía a otros soldados nativos: Si se marcha España vienen otros, porque si se pone malo guayete ¿Quién te cura guayete? si se te rompe palier ¿quién te trae palier? si hacen falta pilas ¿quién trae pilas? Aquel saharaui que era más espabilado que sus compañeros comprendía que tenían un nivel de vida muy por encima del que podían mantener estando solos y que si se iba España llegaría Marruecos. A lo que respondían sus interlocutores que “a Marruecos vamos a meterle  la fusila por el culo”.

Cabe preguntarse ¿si España no hubiera cedido a las presiones de Marruecos hubiera habido enfrentamiento bélico? Es muy posible que no, pues la situación de desventaja militar de Marruecos frente a España era evidente[3] (la desproporción de fuerzas en la zona a favor de España era un hecho objetivo: muy superior en tierra, e infinitamente mayor en aire y marina). Además a ello se sumaba la enorme distancia de las bases logísticas de Marruecos al teatro de operaciones, así como la dificultad que para el abastecimiento suponían las precarias y difíciles comunicaciones, donde el despejado terreno desértico las hacía muy vulnerables a la acción aérea. Problemas que no tenía España; por su cercanía al lugar del enfrentamiento (las islas Canarias) y por la superioridad aérea.

Si España hubiera decidido hacer frente a la invasión, y hubiera declarado la Guerra a Marruecos cuando la consumó, una acción combinada desde el norte (penetraciones desde Ceuta y Melilla) unido al contraataque desde el sur y al simultáneo desembarco en la costa, cortando la retaguardia de la Marcha Verde y su única vía logística, hubiera sido resolutivo. A ello se uniría la más que posible agresión de Argelia a Marruecos que aprovecharía el conflicto para procurarse su soñada salida al Atlántico ocupando el pasillo de terreno marroquí entre el Draa y la frontera norte del Sahara, una vez que las FAR fueran rechazadas por España. Indudablemente hubiera sido una locura que Hassan tratara de emplear las Fuerzas Armadas Reales para ocupar el Sahara, pero sus designios eran otros como más adelante veremos.

Además, en el caso de que hubiera habido una acción militar marroquí, ante la respuesta de España (que llevaría la ventaja en todos los terrenos como ya se ha dicho) la ONU se hubiera visto obligada a intervenir  para hacer cumplir sus resoluciones, en lugar de mostrarse pasiva ante la agresión de Marruecos. Postura de pasividad que sin duda mantuvo en beneficio de los intereses económicos de EE.UU. Así pues hubiera exigido volver al statu quo anterior, desplegando una fuerza de interposición, mientras se preparaba el referéndum de autodeterminación para el pueblo saharaui: tal como venía preconizando el alto organismo internacional en todas sus resoluciones que habían sido aceptadas por España.

En el caso de enfrentamiento bélico, aunque fuera limitado, hubiera habido bajas, pero para ello estaba preparado el ejército español, en el que todos sus miembros habíamos jurado solemnemente “derramar hasta la última gota de nuestra sangre en defensa del honor e independencia de la Patria, de su integridad territorial y de su ordenamiento institucional”. Y esa obligación de “darlo todo por la Patria” no era desconocida para nuestros soldados, puesto que en ella los habíamos instruido y figuraba en el frontispicio de los cuarteles. Estaba asumida por todos.

También es preciso considerar que, en el caso de que se hubiera llegado a un enfrentamiento militar, la parte positiva, además de mantener el honor y el crédito internacional de España como Estado Soberano, hubiera sido el “tener a raya” a

                                                                                                                                              704 del libro IFNI Y SAHARA Una encrucijada en la historia de España Mariano Fernández-Aceytuno. Simancas Ediciones S.A.  2000

nuestro “incómodo vecino del sur” por unas cuantas décadas, “durmiendo” sus reivindicaciones sobre Ceuta, Melilla y Canarias. Así lo veía la clarividencia del Caudillo y de ahí su determinación de hacer frente a Hassan por las razones que ya había expuesto en 1958 con motivo de la guerra de Ifni[4]

“El sultán y su Gobierno jamás piensan conceder nada a España y sólo desean ocupar todos nuestros territorios de soberanía en el norte de África y los de Ifni y Sahara, sin dar compensación de ninguna clase a España. Tal vez nos pedirán luego Granada y los territorios que dominaron en la península”

La foto que se inserta a continuación puede ser un montaje, pues la barra con las cortinas que se encuentra sobre el mapa del “Gran Magreb” parecen más propias de un despacho que de estar a cielo abierto. Pero no obstante surgen algunos interrogantes: ¿Cómo el Gobierno español no desmintió la foto? ¿Tuvo realmente lugar la foto en un recinto privado, y los servicios secretos marroquíes la “trataron” y difundieron? En cualquier caso el mapa del “Gran Magreb” incluye, no solo las Canarias y las posesiones españolas del norte de África, sino incluso Andalucía y parte de levante español. Como ya vaticinara Franco. Y podría añadirse: conseguido esto, reclamarían hasta Covadonga..

 

Por otra parte el enfrentamiento bélico, aunque hubiera sido limitado, además de relajar un tiempo a Marruecos, habría tenido por valor añadido que un ejército fogueado hubiera regresado a la Península con alta moral de combate, y en esas condiciones hubiera resultado improbable que se transigiera con la demolición de la España Una, Grande y Libre que habíamos jurado defender hasta dar la última gota de nuestra sangre. Esta consideración también pudo ser tomada en cuenta a la hora de evitar el enfrentamiento con Marruecos, pues al igual que ya se había pactado la entrega del Sahara para cuando muriera Franco, se había pactado también con sus enemigos, interiores y exteriores (que no eran otros que los de España, como bien dijera Franco en su mensaje póstumo) la demolición del Régimen surgido el 18 de julio de 1936.

 

  1. – ¿DECLARÓ FRANCO LA GUERRA A MARRUECOS?

 

¿Declaró Franco la guerra a Marruecos? Así lo han afirmado  personas que han estudiado aquellos acontecimientos y también ha sido publicado en diversos medios (La Gaceta Ilustrada Nº 1.154 de 19 de noviembre de 1978, El País de 5 de abril de

1987, El País Nº 522 del domingo 15 de octubre de 1995 con el título de “Adiós al

Sahara” La historia secreta 20 años después, y así lo afirma también el catedrático Antonio Marquina Barrio). Sin embargo esto merece ser analizado. La guerra no se podía declarar hasta que no se consumara la invasión. Y la invasión no se produce hasta que la Marcha Verde no cruza la frontera y penetra en el Sahara, el día 6 de noviembre. Porque Hassan ha estado agazapado como una hiena ante el león moribundo[5] en espera de lanzarse sobre sus despojos, pero temeroso de que Franco se recupere una vez más y ordene a su ejército que defienda el Territorio.

 

La Voz de Galicia 1 de noviembre de 1975 página 34

Que cumpla con su deber. Pero el día 6 de noviembre Hassan ya tiene todas las certezas que necesita para cubrir los flancos de su arriesgada operación: El día 30 de octubre Franco ha dejado de ser el Jefe del Estado Español, porque debido a su grave enfermedad, que presiente le conducirá a la tumba (como queda meridianamente claro en el texto de su testamento y despedida de los españoles que otorgó el día 18: “Al llegar para mí la hora de rendir la vida ante el Altísimo”) ha hecho la transmisión de poderes a S.A.R. Real el Príncipe de España D. Juan Carlos de Borbón y Borbón, que desde ese momento ostenta la Jefatura Interina del Estado, pero con todas las atribuciones de esa Jefatura, entre las que está, además de ser el jefe supremo de las Fuerzas Armadas, el declarar la guerra.

Así, el día 1 de noviembre, el Príncipe, nada más haber recibido la víspera los poderes del Jefe del Estado, toma una determinación: “reuní en La Zarzuela, además de al jefe del Gobierno y al ministro de Asuntos Exteriores a todos los Jefes de Estado Mayor (sic) del Ejército.…Les anuncié que a la mañana siguiente iba a tomar un avión para ir al Aaiún” (declaraciones a Villalonga en la página 224 del libro El Rey) Sin embargo, según otras versiones, la visita al Aaiún se realizó a espaldas del Presidente del Gobierno de Arias Navarro, provocando la indignación de este.

El día 2 de noviembre el Príncipe se presenta en el Aaiún para, según las declaraciones oficiales y las agencias de noticias que las difunden, “arengar a las tropas”.

Pero lo que no trasciende es que luego se ha reunido con los jefes superiores de las unidades desplegadas, para decirles que deben mantener a las tropas en la mano, que nadie se desmande, porque el Sahara se va a entregar. Y les promete el más goloso caramelo al que aspiran todos los coroneles. Hassan, puntualmente informado, tiene ya todas las seguridades para invadir el Sahara… pero prefiere esperar hasta tener la absoluta certeza de que Franco no se va a recuperar y le va a hacer frente declarándole la guerra cuando la Marcha Verde (y las FAR que la acompañan) hayan invadido el Sahara… Y esta certeza solo la tiene el día 6, cuando ha trascendido que el Caudillo camina hacia la tumba y va a ser trasladado a la Paz. Ya es imposible que Franco vuelva a asumir la Jefatura del Estado. Y es entonces -y sólo entonces- cuando Hassan II se atreve a cruzar el Rubicón e invade el Sahara Español.

 

Palabras del Príncipe en el Aaiún el día 2 de noviembre, según La Voz de Galicia del día 4 de noviembre de 1975 (página 42)

Según otras versiones también dijo “…España no dará un paso atrás, cumplirá todos sus compromisos, respetará el derecho de los saharauis a ser libres (…) No dudéis que vuestro comandante en jefe estará aquí, con todos vosotros, en cuanto suene el primer disparo”[6]

Lo que no se entiende es como puede dar la seguridad de que el Ejército conservará intacto su prestigio y honor, cumplirá con sus compromisos, tratará de mantener la paz, no pondrá en peligro vida humana alguna… y protegerá también los legítimos derechos de la población saharaui “ya que nuestra misión en el mundo y nuestra historia nos lo exigen” cuando Hassan está dispuesto a impedir todo ello mediante el chantaje de una invasión si no se cede ante sus exigencias. Resulta evidente que sólo podían cumplirse las declaraciones del Príncipe imponiéndose por la fuerza, o  al menos con la amenaza -creíble- de su empleo. Único argumento que en ese momento podría hacer desistir a Hassan en su empeño de invadir y anexionar el Sahara Español mediante la Marcha Verde.

Y como vemos, lo que se  le transmitió fue pasividad y mansedumbre.

El afirmar que “no se puede poner en peligro vida humana alguna” cuando el oponente ha dicho que las pondrá, si no se transige con él, es rendición sin haber siquiera intentado la defensa. Es el más grave cargo que se puede hacerse a un soldado: cobardía y traición.

A nivel político es, además, el primer “puedo prometer y prometo” de la Transición.

La cautela de Hassan estaba justificada pues hasta el último momento temió que Franco se recuperara y “se pusiera legionario”. Curiosa y certera expresión tomada del libro del Dr. Pozuelo[7] y que por su indudable interés se inserta a continuación.

“Para el día 17 se había programado un Consejo de Ministros. Era viernes. Antes de su celebración, nos reunimos los doctores Vital Aza, Mínguez, Señor de Uría, Palma, Martínez Bordiú, Castro Fariñas y yo. Cuatro de nosotros -Martínez Bordiú, Aza, Castro Fariñas y yo- fuimos comisionados para, una vez más, hablar con Su Excelencia. Había dormido bien y se encontraba con mejor ánimo.

Le dijimos:

-Su Excelencia debe guardar reposo absoluto. No puede ir a presidir el Consejo de Ministros. Cualquier hombre de empresa obedecería a sus médicos.

Respondió:

-Pero yo no soy un hombre de empresa.

Vital Aza le interrumpió:

-Es que corremos un riesgo vital.

-¿Eso qué quiere decir?

-Riesgo de vida, Excelencia. Riesgo de vida si usted se levanta.

Intervine:

-Que el Consejo se celebre en este dormitorio. Me cortó: -No. Es necesario que yo me siente en mi puesto.

La enfermera propuso entonces una solución intermedia:

-Excelencia; le traigo una silla de ruedas y va en ella.

-Gracias, no. Tráigame el traje.

Le colocamos un monitor. Tratábamos con ello de controlar telemétricamente el electrocardiograma. Era absolutamente preciso conocer su ritmo cardiaco. Me acerqué y le informé:

-Excelencia. Esto que lleva puesto es un monitor que nosotros estaremos vigilando desde una pantalla de televisión en una habitación contigua al salón del Consejo. Si observamos una alteración importante no tendremos más remedio que entrar. Esto sucederá si vemos signos de fibrilación ventricular. Si esto ocurre, que Dios no lo quiera, entraremos con un desfibrilador, le tenderemos y antes de treinta segundos procederemos a desfibrilarle, porque si no, se nos muere.

Por toda respuesta, dijo sonriente:

-Bien.

Sin decir otra palabra comenzó a andar hacia el despacho. Antes, pasó por la biblioteca, donde le esperaba el presidente Arias, al que nosotros habíamos informado de todos los pormenores de la enfermedad y que estaba blanco como el papel.

Seguíamos al Caudillo a una discreta distancia. En un momento dado, nos dirigimos al presidente y le dijimos:

-No ha consentido en suspender el Consejo, así que, por favor, hágalo lo más breve posible.

De pronto apareció Juanito (su anterior ayuda de cámara). Cuando Franco se encontró a la puerta del despacho me miró. Entonces Juanito, emocionadamente, dijo estas palabras que no se me han olvidado:

-Doctor, ¡no va a pasar nada! ¡Se ha puesto en legionario… como en Brunete!

 

No podría describir la angustia que pasamos durante el tiempo que duró aquella sesión del Consejo. Junto a la pantalla de televisión estábamos el doctor Mínguez y yo. En más de una ocasión, hicimos ademán de levantarnos para pasar a aquella sala, porque tuvo numerosos extrasístoles ventriculares y supraventriculares. Una vez, el pulso subió hasta 120. Para el doctor Mínguez y para mí fueron quizá los cuarenta minutos más duros de nuestra primera parte de asistencia.

Terminó el Consejo, abandonaron el palacio los ministros -alguno de ellos ya estaba al corriente de todo lo que había pasado- y de nuevo nos dirigimos a Franco: -Excelencia, por favor, debe acostarse.

-Ahora, sí- dijo”.

Con la invasión consumada, Hassan mantiene sus fuerzas en el Sahara y no las retira hasta el día 10 de noviembre. Cuando tiene la absoluta garantía de que el Gobierno de España se ha bajado los pantalones y se dispone a entregarle el Territorio, incumpliendo el mandato de las Naciones Unidas y sus obligaciones como potencia administradora. Los delitos de cobardía y traición se habían consumado.

El día 2 de noviembre, como teniente de la 1ª Mía del Grupo Nómada II (que mandaba el capitán Alejandro Flores Sanmartín) me encontraba con mi unidad en el acuartelamiento del Tercio en Villa Cisneros, tras habernos replegado el día 30 desde nuestra base avanzada de Bir Nzarán. Recuerdo que al enterarnos de la visita del Príncipe al Aaiún, y conocer por la radio su proclama, discrepé con algunos compañeros que compartían la valoración positiva que se hacía de la noticia en cuanto a la declaración de que se “Hará cuanto sea necesario para que nuestro Ejército conserve intacto su prestigio y honor; España cumpliría sus compromisos…y no se derramaría sangre”. Les dije, olvidaros del chau chau y fijaros en lo del no derramamiento de sangre: eso quiere decir que nos vamos, que le entregamos el Sahara a Marruecos, y así lo va a entender también Hassan. Al día siguiente escribí a mi padre y le decía: papá, dentro de poco estaré en casa, porque el Príncipe ha venido a decirnos que el Sahara se entrega… sin combatir. Y efectivamente, el día 10 de enero volaba de las Palmas a Madrid. Lástima que mi padre no conservara la carta.

Las oscuras circunstancias en que tuvo lugar la entrega del Sahara pueden rastrearse en la muy numerosa bibliografía que hay sobre el tema, pero yo voy a aportar un testimonio inédito.

En el año 1980, siendo capitán jefe de la Compañía de Policía Militar Nº 82 en La Coruña, tuve a mis órdenes al brigada M.G.N magnífico e inteligente suboficial.

Había sido cabo 1º y luego sargento en la Agrupación de Tropas Nómadas del Sahara y había llegado a ser una especie de secretario particular u hombre de confianza del coronel jefe de la Agrupación de Tropas Nómadas, Domingo Bello del Valle. Como yo también había sido teniente en Nómadas, en alguna ocasión hablamos de aquella experiencia compartida y al comentarle mis impresiones sobre el abandono del territorio, me hizo una confidencia que considero del mayor interés, porque venía a corroborar lo que yo siempre pensé.

Aparte de algunas anécdotas que no vienen al caso, por ser del ámbito privado del coronel Domingo Bello del Valle (pero que ponen de relieve su peculiar moralidad y el grado de confianza que tenía con el entonces sargento M.G.) este me contó que tras la visita sorpresa del Príncipe al Aaiún y su reunión con los mandos superiores de las fuerzas allí destacadas el coronel estaba feliz:“esa noche el coronel estaba eufórico y me dijo: M. soy un hombre de suerte, no ascendía a general porque como sabes hay mucha gente que me tiene enfilado, pero el Príncipe nos ha dicho a todos los coroneles, en la reunión que hemos tenido con él, que teníamos que tener a la gente sujeta, que nadie se fuera a desmandar, porque el Territorio se iba a entregar y nos ha prometido a todos el ascenso a general”

Con vistas a este trabajo he querido que me confirmara estas palabras,[8] (de las que guardo nítido recuerdo) y así ha sido, aunque atendiendo su petición oculto su identidad.

Hay que decir que todos aquellos coroneles, efectivamente, ascendieron a general. Incluido Domingo Bello del Valle. Todos excepto el coronel Sanmartín, que era el jefe de la artillería ATP de la DAC y que fue apartado del servicio por el malogrado “golpe de timón” -que no golpe de estado- del 23 de febrero de 1981. Hubo incluso uno de aquellos coroneles al que a continuación se le impuso el fajín de general…. aunque aún no había salido publicado en el D.O. su ascenso y por ello todavía no lo era.

Quede claro que seguramente todos tenían méritos sobrados, y que posiblemente hubieran ascendido por ellos (excepto parece ser que, según su propio criterio, el coronel de Nómadas) pero se les ofreció una golosa recompensa a cambio de su pasividad ante la afrenta de Marruecos. No hubo referencia del Príncipe a la virtud militar de la disciplina, ni a la obligación de acatar las órdenes “que reviste su verdadero valor cuando el pensamiento aconseja lo contrario de lo que se nos manda, cuando el corazón pugna por levantarse en íntima rebeldía o cuando la arbitrariedad o el error van unidos a la acción del mando”-recordándoles las palabras de Franco-.

Tampoco hay constancia de que alguno de los presentes dijera: Alteza, cumpliremos las órdenes recibidas, aunque son contrarias a lo que nos demanda nuestro honor y espíritu, pero por ello mismo, el ofrecimiento de una recompensa nos afrenta. ¿No hubo nadie que dijera al Príncipe aquello de: “por encima de la disciplina está el honor”? y a continuación le advirtiera de lo que preconizaban las ordenanzas: “En caso de duda adoptaremos la decisión más propia de nuestro honor y espíritu”.

Sin duda había comenzado la compra de voluntades. Era el primer acto de la Transición.

Aunque en la narración que me hizo el entonces brigada M.G. no hubo referencia a que el coronel Domingo Bello del Valle le dijera que en la reunión del Príncipe con los coroneles jefes de unidad, estuviera también presente el Gobernador General del Sahara Federico Gómez de Salazar, es de suponer que así sería. Viene esto al hilo por lo que consigna el diario EL PAÍS[9].

“La moral de los militares era alta. Para el Gobierno de Madrid, era incluso demasiado alta. Aquella gente estaba implorando una orden para abrir fuego y comenzar un avance hasta el palacio real de Rabat…

Y añade el País: Para frenar tanto arrojo el Gobierno sólo contaba con la sensatez de un militar: El general Federico Gómez de Salazar. Nadie puede imaginar lo que hubiera sucedido si al frente del Ejército del Sahara hubiera estado alguien como Milans del Bosch…,

Se quiere hacer esta inserción para decir que, aunque resulta una lucubración el pensar lo que hubiera hecho el general Milans si hubiera estado en aquella reunión en el lugar de Gómez de Salazar, el “temor” que se trasluce en “EL PAÍS”, es sin duda el mayor homenaje que, sin pretenderlo, rinde el diario de PRISA a su memoria.

 

En el magnífico y documentado libro del teniente general Mariñas Romero “El Sahara y la Legión”[10] se pasa de puntillas -por razones obvias- sobre tan espinoso tema, cuando al hacer referencia a la crítica recibida sobre su libro “por echarse en falta algunas referencias y datos de acontecimientos relevantes que allí tuvieron lugar” (pag.16) lo justifica así: “En relación con el Sahara, los pocos acontecimientos relevantes que yo conozco, entre los que pudieran incluirse la visita del entonces Príncipe de España a El Aaiún en noviembre del 75, el viaje de Solís a Marruecos, el de Carro también a este país o la vergonzosa deserción del Jatri a Rabat, son más bien sucesos de tipo político y, desde luego, mi libro rehúye este aspecto”  Y a continuación remite al lector interesado en conocer detalles que él no quiere tocar “al magnífico libro de Juan Segura Palomares “el Sahara, razón de una sinrazón” que los trata con gran detalle y precisión”

Nada que objetar, aunque sí algo que añadir. La deserción del Jatri a Rabat no es la única acción vergonzosa, y además se produce -en defensa de sus egoístas intereses personales como jefe de la tribu Erguibat, la más numerosa del  Sahara- el día 5 de noviembre, cuando tras la visita al Sahara del Príncipe de España el día 2, le queda claro que España va a entregar, sin resistencia, el Sahara a Marruecos. Igualmente lo tiene claro  Hassan, que tras la sorprendente y sorpresiva visita del Príncipe al Aaiún el día 2 de noviembre, decide definitivamente invadir el Sahara con la “Marcha Verde”…aunque espere cuatro días para consumar la invasión. Hasta haberse cerciorado de que Franco no va a asumir nuevamente la Jefatura del Estado.

Todos saben que Franco tiene un pie en la tumba y que el “Jefe de Estado en Funciones” pasará a serlo de pleno derecho, con lo cual la decisión que ha tomado de entregar el Sahara a Marruecos no tiene vuelta atrás. Es preciso decir, antes de seguir adelante, que los “Acuerdos de Madrid” donde se sustanció la entrega del Sahara a Marruecos (y una parte menor a Mauritania) corresponden exactamente a la propuesta de acuerdo que había hecho en enero de ese mismo año Hassan II a D. Juan de Borbón -al que había regalado una villa en Marruecos- y al que recibió en Rabat con honores de Jefe de Estado. No sería ni la primera, ni la última vez, que la injerencia de D. Juan en la política española y los consejos dados a su hijo, hicieran a este tomar decisiones equivocadas, cuyas consecuencias aún se están pagando.

 

La Voz de Galicia 6 de noviembre de 1975 página 37

Por otra parte tiene toda la razón el teniente general Mariñas cuando dice (pag.

602) que “el procurador en Cortes Sidi Jatri Uld Yumani se encuentra (el día 5) en Agadir para rendir pleitesía a Hassan II. Una traición más del rufián erguibat que tan solo unos días antes había declarado a Europa Press que <<jamás los saharauis se quedarán con los brazos cruzados ante nuestro único enemigo que es Marruecos>>

Lo que no sabemos es si en su declaración a Europa Press El Jatri también había dicho aquella frase que pronto se haría célebre: “puedo prometer y prometo”. Lo que sí parece ponerse de manifiesto es que su presencia en las Cortes le había imbuido de la acomodaticia doblez que pronto demostrarían -excepto honrosas excepciones- los políticos españoles, sus compañeros de bancada. Abundando en lo que dice el general Mariñas sobre el “rufián erguibat”, conviene poner de manifiesto que, además del dinero que durante muchos años había estado cobrando de España como Procurador en Cortes, tuvo la precaución de, antes de irse a Rabat (para rendirle vasallaje a Hassan como su rey y señor) cobrar las dietas que le correspondían por su último viaje a Madrid como Procurador en Cortes.

Pero en cambio, como ya sabemos, resulta un brindis al sol la afirmación del general Mariñas (pag. 47) de que “el día 6 de noviembre de 1975, la tristemente llamada “Marcha Verde” llega al paralelo 27º 40´, frontera entre Marruecos y nuestro Sahara, la rebasa y penetra en el territorio de nuestra soberanía. La baladronada del Rey marroquí advirtiendo de que si (se) abría fuego contra la “marcha” intervendría el Ejército Real, abrió un rayo de esperanza en las aguerridas tropas españolas del Sahara, que estaban deseando bajarle los humos a sus Brigadas, especialmente a la que había combatido contra Israel en el Golán”

Aunque  a continuación el general Mariñas hace una observación muy precisa: “pero tal amenaza asustó a nuestros gobernantes -Franco se estaba muriendo- determinando un cambio total de actitud, en el que también influyó”: y  a renglón seguido hace una certera síntesis de los factores que propiciaron el cambio total de actitud.

Ofensiva diplomática marroquí respaldada por los Estados Unidos y la mayor parte de sus aliados occidentales (en especial Francia)

Campaña internacional contra el régimen español a raíz de los fusilamientos de cinco terroristas condenados a muerte.

La radicalización del Polisario (esto no influyó en el desenlace pues ya habían cesado sus acciones, aunque si es preciso decir que su actividad anterior sí había abonado las tesis entreguistas)

El retraimiento de Argelia

El desentendimiento del problema por parte de la ONU (habría que añadir por el interés de EE.UU.)

La falta de una mano firme en la Jefatura del Estado.

Pero no incide en lo que fue determinante: la asunción de la Jefatura del Estado por el Príncipe -que aunque en funciones, tenía todas las atribuciones legales como máxima autoridad del Estado, entre ellas la de declarar la guerra- y también que su voluntad y decisión de entregar el Sahara a Marruecos se había puesto de manifiesto en su visita al Aaiún, realizada de forma inmediata en cuanto asumió su alta responsabilidad.

Así pues es preciso leer entre líneas lo de que la amenaza asustó a nuestros gobernantes, y cabe decir que sin necesidad del tal “susto” la cosa ya se había pactado en la entrevista que mantuvieron a principios de año, D. Juan de Borbón y Hassan II en Rabat -como ya se ha dicho anteriormente- y en la que D. Juan fue recibido con honores de Jefe de Estado. No es casualidad que la propuesta que hizo

Hassan a D. Juan fuera, exactamente, lo que se firmó en “Los Acuerdos de Madrid”

Y por ello no sería aventurado preguntarse: ¿La presión de la Marcha Verde determinó el acuerdo de la entrega del Sahara a Marruecos? ¿O fue el ofrecimiento de la entrevista de enero y su aceptación tácita, lo que dio alas a Marruecos -y al Departamento de Estado americano- para organizar la Marcha Verde?

Pese a las críticas que haya podido recibir el teniente general Mariñas, por no “entrar a fondo” en el desenlace de la entrega del Sahara a Marruecos y de las que el propio autor  se “duele” en la página 10 (del por otra parte su magnífico libro) debe decirse en honor a la verdad que en una lectura cuidadosa, leyendo entre líneas y comprendiendo que cuando escribió el libro no podía señalar directamente “las altas responsabilidades” se encuentran no obstante soterradas muchas de las “claves” como ahora gusta decirse- de aquella vergonzosa entrega. Y así, en relación con la visita del Príncipe al Aaiún el día dos de noviembre, afirma (pag. 601) “La gestación y motivación de este viaje relámpago no están del todo claras, aunque en general se lo ha relacionado con el creciente malestar detectado entre la oficialidad del Ejército que no cree en las bravatas de Hassan y no quiere salir del Territorio sin combatir, echado por una turba de hombres y mujeres desarmados”.

Aquí se puede leer, entre líneas, la anteriormente citada confidencia que hace el coronel de Nómadas, Domingo Bello del Valle a su hombre de confianza, el sargento M.G. Empiezan a casar las piezas del puzle.

La labor de España en el Sahara, y su decepción por la enorme manifestación antiespañola que tuvo lugar el 14 de mayo cuando llega al Aaiún la misión especial de la ONU para informar sobre la situación del Sahara, está magníficamente descrita por el teniente general Mariñas.

(pag. 533 del libro el Sahara y la Legión)

“Cuando la comitiva llega al Aaiún, una gran multitud, acampada a ambos lados de la carretera que conduce al aeropuerto muestra en el momento de que pasan los miembros de la misión, numerosas banderas de color rojo, verde y blanco, con la media luna del Islam. Son los colores del F. Polisario que, pasados dos años, cuanta ya con numerosos adeptos.

Y prosigue: “Poco después en el Aaiún y ante los ojos atónitos de las autoridades españolas, se produce el escándalo: Una manifestación gigantesca con cientos de banderas del Polisario pidiendo la independencia y gritando como energúmenos “slogans” contra España y exigiendo, como medida previa al referéndum, la marcha de todos los funcionarios civiles y, desde luego, del Ejército…. Una verdadera orgía contra la nación protectora y un grito unánime:

¡Fuera España!

      Llevábamos 90 años dándoles todo lo que podíamos. Habíamos hecho una obra ingente: carreteras asfaltadas, pistas, dos puertos que se encontraban entre los mejores de toda la costa atlántica -El Aaiún y villa Cisneros- aeropuertos internacionales, pozos prospecciones de aguas subterráneas con un éxito sin precedentes en todo el inmenso Sahara desde el Atlántico al Mar Rojo, hospitales, clínicas, ambulatorios, medios de evacuación terrestres y aéreos, centros de enseñanza, becas, facilidades de estudio fuera del territorio, viviendas, créditos para la compra de vehículos etc. etc. sin sacar nada a cambio y cuando poníamos a un pueblo a un paso de su autodeterminación y con las posibilidades de que pudieran en su día alcanzar una renta “per cápita” que les convirtiese en un nuevo Kuwait gracias al formidable esfuerzo que se había logrado con la explotación de los fosfatos de BuCráa, nos insultaban y nos acusaban dando muestras ante el mundo de un desprecio total hacia España y los españoles. Para el ejército, sobre todo, que se encontraba desplegado en la frontera marroquí sufriendo mil peligros, penalidades y privaciones para defender a los saharauis e impedir una invasión de los vecinos del Norte, y su consiguiente anexión, aquello era inaudito y de un desagradecimiento jamás conocido. Aquello les condujo a su terrible desesperación de estos días de hoy”

 

4.- DECLARACIONES DEL REY A JOSÉ LUIS DE VILALLONGA: CONFESIÓN DE PARTE

“A confesión de parte, relevo de pruebas”

Con todo lo hasta aquí expuesto, parece suficientemente acreditada la responsabilidad histórica en el abandono y entrega del Sahara a Marruecos, de quien era el “Jefe de Estado en Funciones”, y luego sería Rey de España, S.M. D. Juan Carlos de Borbón y Borbón. Pero “a mayor abundamiento”, como suele decirse en el lenguaje jurídico, esta responsabilidad histórica está reconocida implícitamente en sus declaraciones a José Luis de Vilallonga en el libro “El Rey”[11] cuando admite que “pudo hacerse mejor”. Y si tenemos en cuenta la incapacidad histórica de los Borbones para admitir sus yerros, y las nefastas consecuencias que estos han tenido para España desde su llegada al trono en 1700, la afirmación de que la resolución del contencioso sobre el Sahara “pudo hacerse mejor” debemos traducirla por “no se pudo hacer peor”

Es preciso resaltar la importancia de lo que se refiere en tal libro, pues son las declaraciones del propio Rey a su amigo, con ínfulas de historiador, José Luís de Vilallonga[12] y si bien la obra no es una biografía, ni pretende “hacer historia” (un acreditado historiador como Ricardo de la Cierva se escandalizó de la ligereza del Monarca al conceder la “exclusiva” a tan preclaro cantamañanas) no dejan de tener gran importancia sus revelaciones, pues tal como se dice en la solapa posterior del libro, se trata de “Un perfil biográfico autorizado” (en negrita en el original).

 

Foto de la guarda posterior del libro EL REY  de José Luis de Vilallonga

Y así pues, al estar “autorizado” el contenido, adquiere la categoría de “confesión de parte”

Hagamos un somero repaso de las declaraciones del Monarca en lo relativo a la entrega del Sahara a Marruecos.

Resulta un sarcasmo la respuesta que da el Rey a la pregunta de su “biógrafo autorizado”: ¿Cuando Hassan II decidió poner en movimiento la Marcha Verde ¿estaba él al corriente de la enfermedad de Franco, Señor?

Y la respuesta es “alucinante”: Seguramente debía sospechar algo, pero no creo que supiera que Franco agonizaba. No, no creo que pueda decirse que Hassan se aprovechó de las circunstancias.

Hassan II debía ser el único que no sabía que Franco agonizaba pues diariamente se daba, “orbi et orbe” por radio y TV el parte médico del “equipo habitual” y yo, simple teniente de la Agrupación de Tropas Nómadas, seguía la evolución de la enfermedad oyendo en un transistor los partes médicos.

El Rey también admite implícitamente que Franco no hubiera entregado con igual docilidad el Sahara a Marruecos, que hubiera hecho cumplir las resoluciones de la ONU de la única forma posible en la situación creada: haciendo que el ejército cumpliera su obligación, defendiendo con las armas el territorio cuya defensa tenía encomendada, pero sin enrocarse en una guerra colonial. Y así, a la pregunta de Vilallonga ¿Qué pensáis que hubiera hecho Franco de no estar enfermo? Responde; No me gusta hacer hipótesis sobre lo que otro hubiera hecho en mi lugar…. No puedo estar seguro, pero creo que si Franco hubiera estado en mi lugar hubiese jugado fuerte pero sin empecinarse en una guerra colonial. Y ya hemos visto cuál podía y debió ser el “jugar fuerte”. Declarar la guerra a Marruecos, invadir su territorio de norte a sur desde Ceuta y Melilla para penetrar cuanto fuera posible. Desembarcar en la costa atlántica el Tercio de Armada con el apoyo de la artillería de la flota -que no hubiera sido necesario pues la costa estaba completamente desguarnecida- y penetrando unos pocos kilómetros se habría cortado la ruta de la Marcha Verde y su línea de abastecimiento, quedando así entre la espada y la pared y las unidades militares que la acompañaban copadas por retaguardia.

En esta situación exigir a la ONU que, haciendo cumplir sus resoluciones, se implicara en el conflicto. Hassan retiraría la Marcha Verde y una vez hecho esto España retiraría sus fuerzas de los territorios ocupados desde Ceuta y Melilla volviendo al statu quo anterior. Y aún es más que posible que Argelia, aprovechando la circunstancia, hubiera ocupado una franja de Marruecos para tener salida al Atlántico -su gran sueño- lo que hubiera supuesto en lo sucesivo un magnífico “colchón” entre el sur de Marruecos y el Sahara. Yo recuerdo haber oído por aquellas fechas a mi capitán, Alejandro Flores Sanmartín, comentar que uno de los oficiales marroquíes alojados en el parador del Aiún, le había dicho a otro oficial español -al que conocía por haber sido ambos compañeros en la Academia General Militar de Zaragoza- que el peor momento lo habían pasado cuando el Tercio de Armada y una nutrida formación naval había llegado a las Canarias…. Pensaron que iban a desembarcar y los iban a coger por la espalda. Estos comentarios se produjeron cuando, retirada la Marcha Verde, y tras los “Acuerdos de Madrid” una nutrida representación marroquí se alojó en el parador para hacerse cargo de la administración del Sahara que le entregaba España.

Esta importancia de la presencia naval en  la zona, la recoge en su libro Mariano Fernández-Aceytuno[13]: “La Marina de Guerra era una de las bazas que Franco siempre se guardaba en situaciones difíciles aunque en esta ocasión era demasiado tarde. El mismo día 8, atracaron en el puerto de La Luz de las Palmas de Gran Canaria catorce buques de la Armada Española, son las fragatas lanzamisiles

“Cataluña” y “Andalucía”, los destructores “Lepanto”, “Almirante Valdés”, ”Jorge Juan”, “Lángara”, “Blas de Lezo” y “Marqués de la Ensenada” así como la corbeta “Atrevida”, el buque nodriza “Poseidón”, el petrolero “Teide” y los trasportes de ataque “Aragón”, “Castilla” y “Galicia” con tropas de Infantería de Marina a bordo”

Y habría que añadir también que esta FAO -Fuerza Anfibia Operativa- de la “Operación Tritón” contaba con elementos de trasporte, el LST Martín Álvarez, ocho LCT y BDK los remolcadores RA-4 y RA-2, los aljibes  A-6 y A-8 y los guardapescas de altura Serviola y Centinela. Y que las fuerzas de desembarco eran dos batallones reforzados de Infantería de Marina, el grupo de artillería de desembarco y la UNIR de la Agrupación. Nada pues tiene de extraño el “susto” del oficial marroquí y seguramente también el de Hassan, que a pesar de las seguridades que se le habían dado de que su órdago se resolvería con un acuerdo “pacífico”, decidió forzar la situación mediante la vergonzosa reunión con los representantes españoles en un colegio de Agadir donde consiguió la definitiva bajada de pantalones.

Discrepo no obstante de la afirmación de Fernández-Aceytuno cuando dice que la FAO “llegó tarde”. Llegó en el momento preciso, cuando ya se había producido la invasión y la Marcha Verde estaba detenida ante el despliegue defensivo terrestre… ¡Qué mejor momento para su empleo!

Hay que tener en cuenta la imposibilidad de las Fuerzas Reales Marroquíes para forzar el dispositivo de defensa español, formado por tres fuertes Agrupaciones Tácticas: “Lince”, “Gacela” y “Chacal”, apoyadas por unas muy potentes reservas.

Además, en la única verdadera dirección de ataque que permitía a Marruecos su precaria logística (y que el Mando español había considerado como “la hipótesis más probable”) el terreno, en combinación con el despliegue español, constituía una barrera infranqueable… o una auténtica ratonera para quien osara avanzar por él. Pues el eje de progresión discurría por un estrecho pasillo entre Tah y Daora de unos 30Km de carretera casi recta, flanqueada por dos obstáculos naturales: la sebja y la cadena de dunas, formando un “cañón” de unos 15 kilómetros de longitud y menos de 5 de anchura que impedían el despliegue de los marroquíes y, desde luego, toda posible maniobra de envolvimiento.

Pero volvamos a centrarnos en consideraciones sobre la Fuerza Anfibia Operativa que tan oportunamente había llegado a Canarias.

Si tenemos en cuenta que “alistar” toda esa formación naval (concentración de hombres y buques, avituallamiento y  municionamiento) así como que la travesía desde sus diferentes bases navales en la Península a Canarias, precisa de un tiempo importante, es del mayor interés para la investigación histórica de los hechos que se exponen en esta conferencia, determinar quién, cómo, y sobre todo cuando, dio la orden de la presencia naval española en Canarias ante la amenaza de la Marcha Verde. Así como también saber las órdenes que llevaba el jefe de la formación naval (el contraalmirante Gómez Pablos) o al menos la “idea de maniobra”.

El calendario o “tabla de tiempos” para la constitución y traslado a la zona de operaciones de la FAO, y la afirmación de Mariano Fernández-Aceytuno de que La Marina de Guerra era la “última ratio regis” de Franco, puede darnos una pista fundamental. Pero posiblemente habrá dificultades, pues tal documentación (como otra referente a aquellos tristes hechos) permanecerá clasificada aún, a pesar de haber trascurrido cuarenta y dos años. Más fácil será recabar algunos datos (fechas) de quienes en aquellos momentos eran los comandantes de las unidades navales… y es preciso hacerlo antes de que por ley de vida desaparezcan. Todo parece indicar que la orden de acudir a la zona en conflicto se produjo cuando el Gobierno aún presidido por Franco estaba dispuesto a pararle los pies a Hassan y a cumplir las resoluciones de Naciones Unidas.

Pero volvamos a las declaraciones que hace el Rey a Vilallonga: <<Desde que Franco cayó enfermo, había en España un innegable vacío de poder. Nadie se atrevía a moverse, nadie se atrevía a actuar, ni a tomar la menor decisión. Reuní por lo tanto en la Zarzuela, además de al jefe del Gobierno y al ministro de Asuntos Exteriores a todos los jefes de Estado Mayor del ejército (sic). Les anuncié que a la mañana siguiente iba a tomar un avión para ir a El Aaiún. (….) En cuanto llegué al Aaiún, arengué a las tropas explicándoles que no se trataba en absoluto de abandonar nuestras posiciones precipitadamente, pero que por otra parte no podíamos disparar sobre esa multitud de gente que avanzaba hacia nosotros con las manos desnudas. Y que por lo tanto íbamos a negociar una retirada en condiciones perfectamente honorables. (…) Sabía que el tono de mi discurso sería conocido inmediatamente en Rabat. En cuanto regresé a Madrid, presidí un Consejo de ministros reunido a toda prisa. Y yo dije a Pedro Cortina: <<Dentro de poco me llamara por teléfono el rey de Marruecos para decirme que va a detener la Marcha Verde>>

El ministro de Asuntos Exteriores me miró asombrado.

¿No habíais tenido anteriormente ningún contacto con Hassan? -pregunta  Vilallonga- – Ninguno. 

Entonces, ¿cómo sabíais que os iba a llamar por teléfono?

Y la respuesta sonroja o provoca una carcajada.

<<Lo sabía antes de salir para el Aaiún. Conozco a los norteafricanos. Les gustan los “gestos”. Y para ellos el más hermoso de todos los gestos es el del capitán poniéndose al frente de sus tropas>>

Y tras esta épica confesión, prosigue sin rubor el rey en lo que sin duda alguna es “confesión de parte”. <<Así pues, repetí a Pedro Cortina: Sí, el rey Hassan va a llamarme y lo hará para felicitarme. Y ahora, caballeros -dije al resto de los ministros- van ustedes a explicarme lo que debo decir al rey de Marruecos. Porque este es su papel, no el mío. Todos reflexionaban sobre lo que había que decir a Hassan cuando un ayudante vino a decirme que el rey de Marruecos estaba al teléfono. En cuanto tomé el aparato oí a Hassan que me decía: Te felicito por tu gesto. Ahora podemos discutir con toda serenidad. Y Hassan suspendió definitivamente la Marcha Verde>>

Esta afirmación de que Hassan suspendió definitivamente la Marcha Verde es absolutamente falsa, y sorprende que S.M. El Rey la consigne en una biografía autorizada  (“perfil biográfico autorizado” es el subtítulo de la obra que contiene estas confesiones) lo que sin duda pone en evidencia la ligereza del monarca al faltar a la verdad en algo que es objetivamente demostrable como falso.

La Marcha verde no se suspendió definitivamente el día tres de noviembre (como afirma el monarca) que fue el día en que Hassan llamó a Juan Carlos I para felicitarle por su sorprendente y sorpresiva presencia en el Aaiún y por las “gestiones” que, ante el mando de las unidades, había realizado la víspera. Por el contrario, la Marcha Verde se mantuvo en su posición amenazante cerca de la Frontera y fue el día seis de noviembre, tres días después, cuando la vanguardia corta las alambradas y penetra en el Sáhara consumando la invasión. Y esto sucede cuando Hassan tiene ya las dos certezas que necesita para tomar su arriesgada decisión: Que el “Jefe de Estado en Funciones” ha decidido entregarle el Sahara sin ofrecer resistencia alguna (que la tuvo desde el día 2 tras su visita al Aaiún)…. y que Franco, por caminar ya de forma inexorable a la tumba, no podrá asumir de nuevo la Jefatura del Estado y ordenar al ejército español que, cumpliendo con su deber, haga frente a la invasión. Seguridad, se insiste, que no tiene hasta el día 6, cuando tras la operación “a vida o muerte” en le enfermería del Pardo, el Caudillo va a ser trasladado a La Paz.

Resulta evidente que Hassan tenía la certeza de que Juan Carlos le entregaría el Sahara… como también estaba seguro que Franco no le hubiera permitido la anexión del territorio sin oponerle -en el caso de que se hubiera atrevido a consumar la invasión- resistencia armada. Y es por ello que la invasión no se consuma, es preciso reiterarlo cien veces, hasta que Hassan no tiene la certeza de que el “asunto” lo “resolverá” el príncipe Juan Carlos en su calidad de Jefe del Estado en Funciones.

Pero tras oír del propio Rey la confesión de que Hassan le llamó para felicitarle por su visita al Aaiún del día 2, cabe preguntarse si cuando D. Juan escuchó en enero lo conveniente que era la oferta que el Sátrapa marroquí hacía a España a cambio de que se le entregara el Sahara, y cuando el Príncipe recibió la llamada de felicitación, ambos no conocían  la “fábula del perro y el cocodrilo” de Samaniego o, de conocerla, no habían asimilado su moraleja: “¡Oh que docto perro viejo / yo venero su sentir / en eso de no seguir / del enemigo el consejo

Pero sigamos con sus declaraciones a Vilallonga, donde el propio Rey pone de manifiesto de forma implícita (pag. 221) que su deseo era “poder actuar como si ya fuera rey”, es decir, Jefe del Estado definitivo… para poder entregarle el Sahara a Marruecos: <<Carlos Arias vino a verme con Alejandro Rodríguez de Valcárcel para decirme que convenía aplicar de nuevo el artículo once de la Ley Orgánica que me convertiría, por segunda vez, en jefe del Estado. Les dije: No, esta vez no acepto. Se quedaron cortados. No podéis -les expliqué- serviros de mí como del comodín de la baraja. Acepté una primera vez ocupar el lugar del General siendo perfectamente consciente de que se trataba de un… digamos trabajo interino[14]. Pero esta vez la situación es diferente. El asunto del Sahara puede estallar en cualquier momento y sólo aceptaré las responsabilidades de jefe del Estado a condición de tener las manos libres para actuar como lo haría si fuera rey. Si solicitáis mi jefatura porque Franco ha tenido una recaída de la que se puede recuperar, la respuesta es no. No aceptaré ser por segunda vez jefe del Estado salvo si los médicos que atienden al General me dicen que, incluso si puede durar dos o tres meses más, la gravedad de la enfermedad es irreversible>> (…..) Sus médicos me dijeron que no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir. Que quizás se podría prolongar su existencia dos o tres meses más pero que la gravedad de la enfermedad era irreversible. Entonces llamé a Carlos Arias y le dije que podía preparar el decreto de mi nombramiento como jefe del Estado.

No lo cuenta así el Dr. Vicente Pozuelo Escudero en su libro “Los últimos 476 días de Franco” (página 155 y156) donde queda claro que, a pesar de las reticencias del Príncipe para asumir la Jefatura del Estado “en funciones”, fue la decisión personal de Franco -sabiendo que se moría- la que finalmente le obligó a ello.

Cuando el jueves día 30 ordenamos una radiografía simple abdominal, lo hicimos con la intención de saber si existía algún episodio perforativo, un neumoperitoneo. La imagen no era demasiado clara, pero nos dio la sensación de que existía aire en el peritoneo. En una de las visitas, el Generalísimo se dirigió a nosotros y directamente nos preguntó:

-¿Qué tengo?

Nos miramos con algún desconcierto, pero cumpliendo con mi deber, con mi compromiso de conciencia y con el que había tomado con él durante nuestra primera entrevista, le respondí:

-Ha padecido usted un infarto de miocardio y, además, una complicación intestinal grave.

Durante unos segundos, Franco se quedó en silencio. Después, emocionadamente, afirmó con energía:

-Artículo 11; que se aplique el artículo 11.

Franco dejaba de ser Jefe de Estado.

Así pues no es que Carlos Arias le dijera al Príncipe que “convenía aplicar de nuevo el artículo 11” como dice el Rey, sino que Franco había ordenado “emocionadamente y con energía” que se aplicara el artículo 11 por el que dejaba de ser el Jefe del Estado y pasaba a desempeñar legalmente tal cometido como “Jefe de Estado en Funciones” S.A.R. el Príncipe Juan Carlos.

Entre la versión que ofrece el Rey a Vilallonga -y a todos los lectores de su libro- y la versión del Dr. Pozuelo, no tengo ninguna duda en creer la segunda.

Lo que si queda claro en las declaraciones del Rey, es su reticencia asumir la responsabilidad de la jefatura del Estado si no iba a ser de manera definitiva, pues sin duda ya tenía tomada su decisión de entregar el Sahara y no quería que la recuperación de Franco con la asunción nuevamente de las responsabilidades de la jefatura del Estado “le enmendara la plana” ordenando hacer frente a la Marcha Verde y dejándolo en evidencia.

Por eso condiciona la asunción de los poderes del Jefe del Estado para “poder actuar como si ya fuera rey” sólo quería aceptar si los médicos que atendían al General le decían que, aunque pudiera durar dos o tres meses más, la enfermedad era irreversible. Los médicos le dijeron que la enfermedad era irreversible. Y entonces asumió el decreto de su nombramiento como Jefe del Estado que había ordenado Franco.

Y podría añadirse: Nada más ser nombrado Jefe del Estado en Funciones (al día siguiente de su nombramiento, el día uno de noviembre) comunica al Gobierno que se presentará en el Aaiún. Lo que efectúa el día dos, para decir a los mandos de las unidades militares desplegadas, que deben tenerlas sujetas, que nadie se desmande, pues el Sahara se va a entregar.

Así lo supo también Hassan II y por ello su llamada de felicitación al día siguiente. Pero muy precavido, no quiso correr el riesgo de una recuperación de Franco y por ello no consumó la invasión hasta el día seis, cuando tuvo la certeza de que era imposible que Franco asumiera nuevamente la Jefatura del Estado. Y cabe añadir: La Marcha Verde no abandonó el Sahara ocupado hasta el día 10, cuando Hassan ha conseguido, tras el indigno episodio de Agadir, que el Gobierno español se haya plegado a firmar los “Acuerdos de Madrid”  

A tenor de todo ello recordemos las palabras del Rey cuando hace referencia a que al llegar al Aaiún “arengó a las tropas” obviando el hecho de que ni por el objeto de su visita, ni por las  palabras pronunciadas, se puede hablar de una “arenga” pues en lugar de “enardecer los ánimos” -como corresponde al significado que da el diccionario de la lengua española a la palabra-  lo que buscaba era precisamente todo lo contrario: enfriarlos. Pero en cualquier caso la que sí es cierta es su segunda afirmación: “Y sabía que el tono de mi discurso sería inmediatamente conocido en Rabat”  

Está claro que su deseo de tener las manos libres, para actuar definitivamente como Jefe del Estado, no era para otra cosa que para hacer lo que hizo: Entregar el Sahara a Marruecos.

De todas formas no deja de resultar sorprendente la publicación de unas declaraciones que ponen en evidencia de forma irrefutable su responsabilidad directa y personalísima en la entrega del Sahara a Marruecos. Nada pues tiene de extraño la llamada telefónica de Hassan el día tres de noviembre para felicitarle.

Y todavía hay en el libro más afirmaciones peregrinas que resultan reveladoras sobre el “talante” del biografiado. Y así, en la página 225 el Rey afirma: <<Para mí, lo importante era detener esa alocada marcha de varios centenares de miles de personas dispuestas a todo para recuperar un territorio ocupado por fuerzas extranjeras>> (sic)

Lo de “recuperar un territorio ocupado por fuerzas extranjeras” resulta coherente que lo dijera Hassan, pero desde luego no el propio Rey de España (jefe de esas fuerzas en cuanto Jefe del Estado en Funciones) a las que llama “de ocupación” no siéndolo, ya que su presencia se debía a tratados internacionales que le habían otorgado la administración del territorio. Resulta sorprendente ver hasta qué punto a S.M. el Rey Juan Carlos le traiciona el subconsciente, o está tan abducido por Hassan II que le hace comulgar con sus tesis.

Y entre otras varias ligerezas que pueden leerse en sus declaraciones a José Luís de Vilallonga, encontramos que cuando este le pregunta ¿Pensáis de verdad que el rey Hassan hubiera hecho avanzar a esa muchedumbre para invadir las posiciones españolas?  El rey le responde: <<Sin necesidad de prismáticos se veía desde El Aaiún un gentío enorme que agitaba banderas verdes y sólo esperaba una orden para avanzar hacia los cañones de nuestras ametralladoras. Y te aseguro, José Luís, que en primera línea se podían ver más mujeres y niños que hombres. Estaba convencido de que si no cedíamos habría tenido lugar una carnicería horrible>>

Esta afirmación no debe ser aceptada sin un análisis serio. Desde el Aaiún era imposible ver la Marcha Verde; ni con prismáticos, ni sin prismáticos. Ni con telescopio. Pues la distancia que separa el Aaiún de Tah en la frontera es de 70 Km. Si alguien, tratando de salvar la reputación de S.M. osara decir que pudo verlo desde el avión, cuando se acercaba al Aaiún, habría que responderle que aunque en el trayecto hubiera sobrevolado la Marcha Verde (algo impensable en el plan de vuelo por razones de seguridad) desde la altura de una aeronave a 70 Km de la pista de aterrizaje, es imposible discernir que “en primera línea se veían más mujeres y niños que hombres”

En realidad repite lo que dijeron quienes estaban en la primera línea de vigilancia del despliegue defensivo, no lo que él pudo ver desde el Aaiún. Y lo del “avance hacia los cañones de nuestras ametralladoras y la carnicería horrible” además de peliculero y lacrimoso, pone en evidencia el poco provecho que sacó de su paso por la Academia General Militar, pues en otro caso sabría que lo primero que hubiera encontrado la Marcha Verde no hubieran sido cañones de ametralladora, sino barreras de artillería.

Además debería saber que en terrenos despejados, sensiblemente llanos y frentes amplios como sucede en el desierto, las ametralladoras nunca tiran de enfilada sino formando barreras que entrecruzan sus fuegos, por lo que quienes avanzan no se encuentran con “los cañones de las ametralladoras” sino con letales fuegos rasantes invisibles (de no ser que se intercale munición trazadora) procedentes de los flancos. Pero es que además, mucho antes de que los componentes de la Marcha Verde llegaran a las barreras de las armas automáticas, hubieran tenido que cruzar como ya se ha dicho, las barreras de artillería.

Y una barrera artillera, aún con poca cadencia de fuego sobre lo que era territorio del Sahara español y con los diferentes materiales disponibles, hubiera sido suficiente para que nadie, ni paisanos, ni militares, ni locos, -los borrachos por obvias razones religiosas estarían excluidos- se hubiera aventurado a penetrar en su interior. Ni aunque les hicieran avanzar a palos… ni aunque a su retaguardia les hubieran disparado las ametralladoras marroquíes. Nadie habría penetrado en aquel volcán en erupción. Los soldados habrían hecho el cuerpo a tierra reglamentario esperando el cese del fuego o su disminución para poder cruzarla (que con baja cadencia podría haberse mantenido varios días en función de las municiones acumuladas) y los paisanos habrían retrocedido presas del pánico. En cualquier caso, el obligar a las mujeres y niños a penetrar en la barrera de artillería, hubiera sido exclusiva responsabilidad de Hassan ante la comunidad internacional y ante su pueblo. No; Hassan era muchas cosas pero no tonto, nunca hubiera cumplido sus bravatas. Le iba el trono en ello.

Estas mismas consideraciones las pone el periodista Juan Segura Palomares en boca del general gobernador del Sahara, Gómez de Salazar, cuando le pregunta ¿se abrirá fuego contra hombres, mujeres y niños indefensos?

 -Serán, en todo caso ellos, quienes se metan dentro del fuego que concentraremos sobre ese límite. (en referencia al límite de la penetración que se había marcado)[15]

Igual consideración encontramos en el diario “El PAÍS” ya reseñado, donde se recoge: “La operación de defensa tenía un nombre apropiado: Marabunta. Fue ejecutada a partir del 25 de octubre y consistió en distribuir las fuerzas 10 Kilómetros al sur de la frontera norte del territorio. En ese límite se sembraron dos campos de minas entre alambradas. Si fueran sobrepasadas, la artillería tenía orden de disparar para crear una cortina de fuego a través de la cual ningún ser vivo se atrevería a cruzar. 

En realidad la Marcha Verde fue una “ópera bufa” organizada por Hassan con ayuda americana, que hubiera resultado algo ridículo y letal para su trono, pero que sin embargo devino en un vergonzoso y lesivo resultado para España y para el Pueblo Saharaui. Su única misión era justificar la entrega. Así, en la Voz de Galicia del martes día 4 de noviembre (página 45) se recoge una noticia de la Agencia EFE que a su vez se hace eco de la noticia divulgada por la agencia marroquí UPI, según la cual Marruecos enviaba 1.500 chimpancés y numerosas colmenas de abejas a la frontera del Sahara para “levantar” los campos de minas.

Huelga cualquier comentario a la noticia.

 

A la vista de lo consignado, nada tiene de extraño lo que recogía años después, tanto la prensa española como la marroquí -sin duda para encarecer la amistad de ambos monarcas- al decir que cuando el príncipe heredero -hoy Mohamed VI- visitaba al rey de España, su padre Hassan II siempre le encargaba que saludara muy afectuosamente al primo.

Es de resaltar que entre los moros -al igual que entre los gitanos- se utiliza la palabra primo para poner de manifiesto una relación de amistad y confianza que asemeja a la de parientes cercanos, aún sin que existan los vínculos de sangre. Pero conociendo la zorrería de Hassan II cabe preguntarse si al decirle que “saludara al primo” no estaría pensando en la acepción más castiza de la palabra.

Marruecos nunca se hubiera aventurado a una entrada en fuerza en el Sahara y hay numerosos testimonios que lo confirman. Fue una bravata de Hassan que tenía muy buena información sobre cómo y quién resolvería la crisis planteada.

Cuando Argentina ocupó las islas Malvinas en un hecho consumado, reivindicando su soberanía sobre el territorio (y quiero dejar claro que le asistía toda la razón)  el Alto Estado Mayor británico le dijo a su Gobierno que no era posible mantener una guerra con Argentina a causa de los grandes problemas logísticos que presentaba la enorme distancia entre Gran Bretaña y el teatro de operaciones. A lo que respondió la presidente de aquel Gobierno, Margaret Thatcher: “Para eso están ustedes, para resolverlos; Pónganse a la tarea”. Y es sabido como  concluyó el contencioso. Pero en España, cuando faltó Franco y asesinado ya Carrero Blanco, ni el Jefe de Estado en Funciones, ni el presidente del Gobierno, tenían los bemoles de la Thatcher.

Hay que decir también que no recuerdo quien fue el mierdas que dijo en las Cortes que ocho días de guerra con Marruecos, costarían más dinero que el beneficio de FosBucraa en no sé cuánto tiempo. Un planteamiento mercantilista que no tiene en cuenta que la dignidad, el honor y la credibilidad internacional son valores vitales para cualquier nación. Las Islas Malvinas no reportaban ningún beneficio económico para Gran Bretaña y sin embargo su Gobierno consideró que por los motivos ya apuntados merecía empeñarse en recuperarlas con la fuerza de las armas, asumiendo las bajas que se producirían.

Propongamos aún otra comparación (y que quiero lanzar como idea). Cuando se intuya la proximidad de la muerte de la reina Isabel II del Reino Unido -porque aunque lo parezca, no puede ser inmortal- que el rey de España anuncie -ante la reiterada negativa del Reino Unido a la descolonización de Gibraltar, desde que así lo dispuso la resolución de Naciones Unidas del 14 de diciembre de 1960- que se va a organizar una “marcha pacífica” (a la que puede poner el nombre de “Marcha Rojo y Gualda”) para que varios miles de españoles penetren pacíficamente en la colonia enarbolando la bandera de España, retratos de Felipe VI y pancartas con la resolución de la ONU en que se insta a su devolución. Más fácil aún, que los miles de españoles que diariamente cruzan la frontera, se nieguen a abandonar lo que es territorio español, y que el Rey de España prometa tomar con ellos chocolate con churros en “CASEMATES SQUARE”…. A semejanza del té que Hassan II tomaría en el Aaiún con sus súbditos.

Advirtiendo además que, en el caso de que se ejerza violencia sobre estos “pacíficos ciudadanos españoles” que han “invadido pacíficamente” la colonia, intervendrá en su defensa el ejército español.

Naturalmente esta “operación” o “Marcha Rojo y Gualda” es inviable a no ser que, previamente, el príncipe heredero del Reino Unido no le haya dado seguridades al Rey de España de que el ejército inglés aceptará el hecho consumado sin intervenir. Una utopía en el caso de Gibraltar….Que fue una triste realidad en el caso del Sahara.

Como ya se ha apuntado anteriormente, diversas publicaciones (La Gaceta Ilustrada Nº1.154 de 19 de noviembre de 1978, el “dominical” del PAIS del 15 de octubre de 1995, el catedrático Antonio Marquina Barrio en su Historia de España Actual) afirman que Franco ordenó declarar la guerra a Marruecos “pero no le hicieron caso”. Ya se ha dicho que no es cierto y la razón de ello: La guerra no podía ser declarada mientras no se consumara la invasión, y como sabemos, esta no tuvo lugar hasta el día seis de noviembre, cuando la vanguardia de la Marcha Verde corta las alambradas y penetra en el Sahara. Pero para entonces Franco ya no tenía capacidad, ni legal ni física, para dar la orden, pues ya se había producido la transmisión de poderes al príncipe Juan Carlos, que era el Jefe del Estado en Funciones. Muy bien lo sabía el zorro de Hassan.

Y por ello S.A.R el Príncipe de España, que luego sería el Rey Juan Carlos I, es el responsable ante el pueblo español, ante el pueblo saharaui y ante la historia de España, de la entrega del Sahara. Aunque hasta la fecha pocos se hayan atrevido a decirlo públicamente.

 

 Lo que sí es muy probable es que Franco hubiera dicho que, de consumarse la invasión, se declarara la guerra a Marruecos. ¿Cuándo pudo decirlo? ¿En el consejo de ministros del día 17 de octubre al que asistió monitorizado para que los médicos de la sala contigua pudieran controlar el estado de su corazón? ¿En los días previos a su operación “a vida o muerte” en el quirófano del Pardo o después de ella y antes de su traslado a la Paz? Como ya hemos visto, según la declaración de su médico el doctor Pozuelo, durante el Consejo de Ministros hay un momento en que están a punto de irrumpir en la sala ante los alarmantes parámetros del electrocardiograma y se sabe que en el tal Consejo de Ministros que preside, se le informa sobre la aproximación de la Marcha Verde a la frontera del Sahara. También hay algún autor que ha escrito  (lamentablemente no recuerdo donde) que en enero de 1974 Franco le había dicho al ministro de Asuntos Exteriores ante las amenazas de Hassan: “Declararemos la guerra a Marruecos aunque dure diez años”.

Como es sabido, los ministros cuando asumen el cargo juran, entre otras cosas, “guardar el secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros” y como en aquellos tiempos aún se cumplía lo jurado, es muy posible que nunca se sepa por boca de alguno de los presentes si Franco ordenó en aquella ocasión que se declarara la guerra a Marruecos en el caso de que la Marcha Verde consumara la invasión. También contribuirá al silencio el deseo de que la ignominia del abandono del Sahara no caiga sobre todos los integrantes del gabinete ministerial.

Para terminar el comentario sobre las declaraciones del Rey a José Luís de Vilallonga, se hace preciso decir que resulta, cuando menos sorprendente, que no hubiera acordado con el entrevistador no tocar en el libro el espinoso tema del abandono del Sahara, o pasar de puntillas sin entrar de lleno en el tema, (como tampoco se toca el desgraciado accidente que le costó la vida a su hermano Alfonso) y que se haya “metido en ese jardín”. Lo que pone de manifiesto, además de su ligereza, el que a fuerza de leer incienso sobre su participación en los acontecimientos haya terminado por creérselo.

Aunque ya se ha dicho que la responsabilidad histórica de no “haberlo hecho mejor”-por utilizar sus propias palabras- recae en el entonces Príncipe de España, en honor a la verdad debe señalarse que también influyó la descomposición del Régimen. Al faltar un presidente de Gobierno fuerte y capaz, tras el asesinato de Carrero Blanco, el Gobierno se hallaba dividido y sin unidad de acción. Mientras unos ministros y organismos, como el de Asuntos Exteriores, eran partidarios de resistir las presiones de Marruecos y hacer que se cumplieran las resoluciones de Naciones Unidas, otros como la Presidencia del Gobierno y el Alto Estado Mayor, eran partidarios de la entrega del Sahara a Marruecos.

Podríamos decir que al ser asesinado el “segundo” y con el “comandante” en el umbral de la ancianidad, la nave del Régimen comenzó a dar bandazos y a llevar un rumbo errático. Ante ello, como suele suceder, las ratas se aprestaron a desembarcar tan pronto como el comandante rindiera su último viaje. Esta situación fue aprovechada por Hassan II para poner en ejecución sus designios y para ello comenzó una discreta pero constante actividad, tanto en la política internacional, como mediante soterradas injerencias en la política nacional de España (por ejemplo la invitación a D. Juan a Rabat en enero de 1975) preparando el  terreno para cuando muriera Franco y se “cumplieran las previsiones sucesorias” eufemismo con el que se designaba la sucesión a la jefatura del Estado. Y Hassan lo hizo con un maquiavelismo florentino, adaptando sus tenues silbidos de “lefa”[16] en función de a quienes iban dirigidos. Acción que se vería facilitada, una vez más en la historia de España, por émulos del conde D. Julián y del obispo D. Oppas.

Para con unos utilizó la compra mediante el soborno puro y duro. Para con otros la intoxicación, haciéndoles ver que si España concedía al Sahara la autodeterminación propugnada por la ONU, pronto caería en la órbita de Argelia, que era tanto como decir de la U.R.S.S. En aquellas fechas la bestia negra del Franquismo.

Todo ello está perfectamente explicado por el catedrático Dr. Antonio Marquina Barrio17 del que se transcriben los siguientes párrafos:

 “El asesinato del presidente Carrero Blanco el 20 de diciembre produjo un cambio significativo en la política del régimen de Franco. La decrepitud del Generalísimo permitirá una división notable en la política a seguir en unos casos, y en otros la ausencia de avances en espera del desenlace final del régimen de Franco”  

Mientras se producía el debate en el consejo de seguridad se desplazó a Marruecos para entrevistarse con Hassan II el ministro José Solís, secretario general del Movimiento, dando culminación al gran <<pastel>> urdido entre el Alto Estado Mayor y la Presidencia del Gobierno, de espaldas al propio gobierno y al general Franco que nunca admitió un viraje tan espectacular en los compromisos y el honor español. En efecto, el 15 de octubre Franco había sufrido un infarto, el 18 redactó su <<testamento político>> y al día siguiente sufrió una fuerte crisis cardíaca. El 21 tuvo un nuevo infarto, sucediéndose las crisis hasta que el 30 de octubre el príncipe Juan Carlos asumió las funciones de jefe del Estado.

Previamente, durante el verano, habían comenzado los preparativos de la Marcha Verde donde el Alto Estado Mayor había pasado al JUSMG, en las propias oficinas de la calle Vitrubio, los planos y la documentación necesaria para la preparación de la Marcha Verde.18 Algunas autoridades civiles y militares han venido sosteniendo luego, en un proceso incalificable de desinformación, que los servicios de información españoles no se enteraron de los preparativos de la Marcha

                                                                                                                          bases, pero no lo llevábamos durante las patrullas por el desierto que duraban diez días. De todas formas se trata de una licencia literaria: Las lefas no silban.

17

Antonio Marquina Barrio (catedrático de seguridad y cooperación internacional de la Universidad Complutense) en la obra colectiva HISTORIA DE ESPAÑA 13,3.  ESPAÑA ACTUAL. España y el Mundo

(1939-1975) pág. 601 y ss. Gráficas cóndor S.A. 1989

18

De ser cierto lo que dice el catedrático Antonio Marquina Barrio, estamos ante un inaudito caso de traición, al pasarle el propio  Alto Estado Mayor español información al enemigo. NOTA: Tanto esta referencia, como la relativa a sobornos de Marruecos no están resaltadas en “negrita” en el libro  reseñado lo que no disminuye la gravedad de la afirmación.

Verde y lo mismo diría el ministro Carro en la comisión de Asuntos exteriores del congreso en 1978. 

Las presiones de Francia y Estados Unidos fueron tremendas sobre la Presidencia y el Alto Estado Mayor; algún general estadounidense destacado en Madrid no se recató en afirmar que le causaban auténtico bochorno las presiones que su país estaba realizando sobre España.

Por parte marroquí sus gestiones se centraron también sobre estas dos instancias españolas. Las visitas oficiosas de Kabbaj, Dilimi y Reda Guedira se sucedieron. Kabbaj  puso sobre la mesa del Alto Estado Mayor el argumento de que lo que estaba en juego no era otra cosa que el trono de Hassan II y la estabilidad de Marruecos. Este argumento, tradicional y endémicamente utilizado, dio lugar a análisis de los servicios de información que hoy en día pueden ser ampliamente cuestionables, pero que en su momento -confrontación Este-Oeste- y suficientemente aderezado con el temor al contagio de la revolución portuguesa, la sucesión del general Franco, el peligro soviético, las apetencias chinas y el radicalismo argelino, dio sus frutos. En este campo merece destacarse la actuación del llamado Lobby marroquí, con financieros, militares, políticos y hombres de negocios. Son coincidentes también, por otra parte, los testimonios sobre importantes sumas de dinero que se emplearon en gestiones para mover voluntades.

…La ocupación militar marroquí de los puestos abandonados en la zona nordeste del Sahara se inicia el 30 de octubre, sin que nadie denuncie esta intromisión. La orden de Franco de declarar la guerra a Marruecos no se había llevado a efecto.

El 20 de noviembre las Cortes habían aprobado la ley de descolonización del Sahara.

Con todo ello se daba cobertura legal e internacional a una página negra de la historia de España. España se encontraba en las antípodas de su historia más gloriosa, la del <<más vale honra sin barcos, que barcos sin honra>>

Y a continuación se podría añadir[17]

“El <<lobby>> promarroquí lo formaban el príncipe, el presidente del Gobierno ,el ministro de la Presidencia Antonio Carro Martínez y el ministro José Solís Ruiz, con el respaldo de sectores del Alto Estado Mayor, especialmente el hombre fuerte de los servicios secretos desde la más inmediata posguerra, el general Manuel Gutiérrez Mellado, el cual no tenía rival desde que el SECED (Servicio Central de Documentación) de Carrero-Sanmartín desapareció, en la práctica, tras el nunca verdaderamente investigado asesinato del almirante” 

Podríamos decir que esta dicotomía se daba incluso dentro de las Fuerzas Armadas. Pues mientras el “Alto” (o al menos sectores del “Alto” )  era partidario de la entrega (incluso colaboraba proporcionando planos y documentos a Marruecos si tenemos que creer al catedrático Marquina) según Ricardo de la Cierva la “Junta de Defensa Nacional constituida por los jefes superiores de la FAS recomendaban una postura de endurecimiento en el Sahara” en la reunión que convocó el Príncipe el día uno de noviembre, al día siguiente de ser nombrado Jefe de Estado en Funciones y la víspera de su vista al Sahara. Estaba claro que al faltar el director de orquesta, o más bien al ser sustituido por otro inexperto y pusilánime, cada uno tocaba la partitura que más se le acomodaba y el Gobierno como elemento director de la Nación ya no existía.

Con la agonía del Caudillo quedaban en papel mojado la promesa hecha por Franco al pueblo saharaui y que figuraban en la carta dirigida a la Asamblea General del Sahara o Yemaa (formada por los chiuj[18] o notables) el 21 de septiembre de 1973 y a la que pertenecen estos párrafos:

“El Estado español reitera que el pueblo saharaui es el único dueño de su destino y nadie tiene derecho a violentar su voluntad…. El Estado español defenderá la libertad y la voluntad del pueblo saharaui…. El Estado español reitera y garantiza solemnemente que la población del Sahara determinará libremente su futuro… Esta autodeterminación tendrá lugar cuando lo solicite libremente la población…. El pueblo saharaui es propietario de sus riquezas y recursos naturales…. El Estado español garantizará la integridad territorial del Sahara, lo representará en el ámbito internacional y asegurará su defensa”    

Es preciso decir que, aparte de las consideraciones que ya se han hecho, también tuvo gran culpa en el desenlace el Frente POLISARIO (Frente Para la Liberación de la Sahia y Río de Oro) pues con su declaración programática y posteriores agresiones, había abonado las tesis abandonistas. Su manifiesto constitutivo no deja lugar a dudas sobre su carácter nacionalista  revolucionario:

“Se constituye el Frente Popular para la Liberación de Saguia El Hamra y Río de Oro en tanto que única expresión de masas, adoptando la violencia revolucionaria y la acción armada como medio para llevar al pueblo saharaui árabe y africano hasta la libertad total del colonialismo, y el enfrentamiento a sus maniobras es parte de la revolución árabe” y termina diciendo “con el fusil arrebataremos la libertad”

Así pues podemos decir que los saharauis “se lo ganaron a pulso” y por ello, aunque podamos deplorar el abandono del Sahara, e incluso sentir vergüenza de cómo lo hicimos sin resistir a las presiones de Marruecos, no podemos admitir que los saharauis nos lo echen en cara, ni nos hagan ahora culpables de su desgracia.

Estas consideraciones son sin duda las que llevaron a decir a cierto general que “Esta región no merece que España derrame por ella ni una gota de sangre, ni una lágrima” aunque podría habérsele respondido que tal vez una parte importante del pueblo saharaui no lo mereciera, pero que el honor de España si. Y no una gota de sangre, sino “hasta la última gota de sangre” tal como habíamos jurado a Dios y prometido a España, de forma pública y solemne todos los soldados: incluido el general que hacía tal declaración.

Pero los juramentos públicos y solemnes ya no tenían ningún valor ni obligaban.

El honor era cosa del Franquismo. Otro síntoma de que comenzaba “La Transición”

Si en los campamentos de Refugiados se les enseñara ahora el texto del ESTATUTO DEL SAHARA[19] que España tenía previsto concederles y donde se especificaba pormenorizadamente  los ingentes beneficios que este reportaba al pueblo saharaui (sumados a los que ya había recibido y de los que hace mención el teniente general Mariñas) llorarían amargamente y nunca maldecirían suficientemente a quienes les llevaron a la perdición.

Podríamos decir, comparando y no igualando, y salvando las diferencias, que si finalmente Cataluña obtuviera la independencia (algo inadmisible y que en último lugar debe impedir el ejército en aplicación del artículo 8 de la Constitución) en poco tiempo pasaría Cataluña a ser una colonia política y económica de Francia. Que en su propio beneficio se haría con el control y la explotación de su agricultura (frutales, cava etc.) y de su tejido industrial así como del turismo, para evitar la competencia. Pronto también Cataluña iría perdiendo su historia y sus tradiciones, sometida a una “inmersión lingüística” en francés. Todo ello sería una vergüenza nacional para España… pero desde luego no deberían quejarse, ni echarlo en cara, los independentistas catalanes.

 

5.- EL GOBIERNO DE ESPAÑA SE BAJA LOS PANTALONES

El día 2 de noviembre, el mismo que el Príncipe se ha presentado en El Aaiún para “arengar al ejército” según ya hemos visto, Arias Salgado anuncia al Consejo de Seguridad de la ONU que España emplearía la fuerza en el caso de que la Marcha Verde invadiera el Sahara, a lo que responde “indignado” el representante marroquí, con un cinismo difícilmente superable, diciendo que “no es una invasión, es una entrada pacífica”

Hassan II, que se encontraba ya en Agadir para ponerse al frente de la Marcha y como había prometido, llegar al Aaiún  para tomar el té con sus súbditos, ante la afirmación de Arias Salgado en la ONU, cambia de parecer y decide permanecer en Agadir a “verlas venir”. El día 6 ordena a la Marcha Verde que penetre en territorio del Sahara violando su frontera pero antes, muy astuto, no solo no se pone al frente de la marcha como había prometido a sus súbditos, sino que hace que se sitúen  en vanguardia los vehículos que llevan a las diversas delegaciones de los países a los que ha invitado a presenciar en directo la entrada en el Sahara español, y a la prensa internacional que debe cubrir la información de tan “magno acontecimiento”.

El día 8 la vanguardia de la Marcha Verde se encuentra en territorio de soberanía española y detenida ante el despliegue del ejército español cuando llega a Canarias la Fuerza Operativa Anfibia (FAO). Hassan, que obviamente estaba enterado de su aproximación al archipiélago canario, se pone muy nervioso -como ya hemos visto que se pusieron los oficiales marroquíes- y decide jugar fuerte.

Sabe desde el día 2 que el Jefe del Estado en Funciones “iba a negociar una retirada en condiciones perfectamente honorables” sin emplear las armas ni derramar sangre.

Sabe también, desde el día 6, que es imposible que Franco asuma de nuevo la Jefatura del Estado y ordene hacer frente, con las armas, a la invasión. Y por ello ordena a la Marcha Verde que la consume cruzando la frontera del Sahara español.

Por otra parte Arias Salgado ha dicho ante el Consejo de Seguridad de la

Naciones Unidas que España emplearía la fuerza de las armas si se invadía el Sahara…. Y el día 8 llega la FAO (Fuerza Anfibia Operativa) a Canarias. Cuando ya se ha consumado la invasión. Nada tiene de extraño el susto de los oficiales marroquíes de la Marcha Verde…. Y el de Hassan que, agazapado en Agadir, piensa si a pesar de las seguridades que se le han dado, ha jugado demasiado fuerte y en el último momento no  se le vendrá abajo todo el chiringuito de la Marcha Verde.

Y requiere la presencia en Agadir de quienes por parte española tienen que negociar la retirada (no de la Marcha Verde, sino del ejército español) “en condiciones perfectamente honorables”

El embajador de España en Marruecos, Adolfo Martín Gamero, se encuentra en

Agadir desde el día 7 y el día 8 llega desde Madrid el Ministro de la Presidencia, Antonio Carro Martínez, al que la víspera el Consejo de Ministros le había autorizado para negociar con Marruecos la entrega de la administración del Sahara no de la soberanía-

El mismo día 8 tiene lugar una de las páginas más vergonzosas de la historia de España.

Hassan reúne en el aula de un colegio público de Agadir a los dos altos representantes de España, el embajador y el Ministro de la Presidencia. Los sienta en la primera fila de bancos y el ocupa el puesto del profesor sentado ante la mesa que hay en el estrado. Detrás de Carro y Martín Gamero se sitúan, cual profesores que por la espalda vigilan un examen, los miembros del gobierno de Marruecos. Y en esta situación de presión insoportable el ministro Carro Martínez “llegó a hacer ante Hassan la más indigna bajada de pantalones que se recuerde en un servidor público: dejarse someter a escribir al dictado de Hassan una carta en la que el gobierno español le mendigaba que parase la Marcha Verde, aceptando todas las exigencias marroquíes. En aquella carta que Hassan se dirigió a sí mismo <<ruego a V.M. tenga a bien considerar la terminación de la Marcha Verde, con el restablecimiento del statu quo anterior, habida cuenta de que ya ha obtenido sus objetivos>> el gobierno español claudicaba de manera indigna, saliendo del territorio saharaui sin negociación alguna y de la forma más vergonzosa y humillante que se recuerde”[20]

Hassan se había salido con la suya, que España le entregara la soberanía del Sahara (él se quedaba con los 200.000 kilómetros cuadrados del norte donde estaban los yacimientos de fosfatos) y dejaba a Mauritania los 70.000 del sur, que ante la dificultad de mantenerlos, acabaría entregándoselos también a Marruecos tres años después. Todo se sustanciaría en los llamados “Acuerdos de Madrid” entre España, Marruecos y Mauritania, haciendo de muñidor EE.UU. y mientras Francia se frotaba las manos.

Con los Acuerdos de Madrid se conculcaba, tanto la legalidad nacional, como la internacional, y así lo expone certeramente Carlos Ruiz Miguel, Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Santiago de Compostela[21][22].

Se ha considerado conveniente reproducirlo en este trabajo, porque su claridad evidencia ante los ojos de un profano en Derecho la felonía cometida al abandonar el Sahara.

…El contexto jurídico de los Acuerdos de Madrid resulta especialmente escandaloso, en el plano del Derecho interno y en el del internacional. En el primero de ellos, documento fundamental es la ley de descolonización del Sáhara, de 19 de noviembre de1975, que se publicó deprisa y corriendo el día de la muerte de Franco. En ella se autorizaba al Gobierno a emprender negociaciones con vistas a la descolonización del Sahara. Sin embargo, el acuerdo secreto de Madrid, fechado el 14 de noviembre de 1975, estipulaba lo que sigue, en su artículo 6: -Este documento entrará en vigor el mismo día en que se publique en el Boletín Oficial del Estado la <<Ley de Descolonización del Sáhara>> que autoriza al Gobierno Español para adquirir los compromisos que condicionalmente se contienen en este documento.

Por consiguiente, la descolonización se operó vulnerando la propia ley de descolonización del Sáhara, pues la autorización para entablar conversaciones era profuturo y no con efectos retroactivos. Precisamente porque no tenía efectos retroactivos el ministro Carro mintió (dicho más propiamente se vio obligado mentir) al decir que el Gobierno no había firmado ningún compromiso con Marruecos. En consecuencia, la entrega del Sáhara violaba la ley española, pues se hizo de acuerdo con unas negociaciones que no habían sido autorizadas por la ley, ya que eran anteriores a la misma. Por lo demás, la legalidad del Régimen estipulaba que para modificar tratados que afectasen a la soberanía o a la integridad territorial española se requería autorización previa, mediante una ley de las Cortes (art. 14.1 de la ley constitutiva de las Cortes, de 17 de julio de 1942) y la ratificación posterior por parte del Jefe del Estado (art. 9.a de la Ley Orgánica del Estado de 1 de enero de 1967). Ahora bien, si se estimase que la entrega del Sáhara no afectaba a la soberanía o a la integridad territorial española, y que por tanto su ratificación no requeriría ni previa ley de las Cortes, ni intervención del Jefe del Estado, habría de cumplirse con lo previsto en el artículo 14.II de la Ley de Cortes, a saber, que estas fueran informadas de dicho tratado. A mayores, conviene recordar que el Acuerdo de Madrid no fue publicado en el Boletín Oficial del Estado, pese a que el Título Preliminar del Código Civil, que materialmente operaba como norma constitucional, así lo exigía.

A esta ilegalidad según el Derecho nacional, se suma su ilegalidad internacional. España, como potencia administradora, sólo tenía dos opciones para liberarse de su responsabilidad: proceder a la descolonización, y eso sólo podía hacerse mediante un referéndum de autodeterminación, o no descolonizar pero transferir la administración del territorio al Consejo de Administración Fiduciaria, de acuerdo con el artículo 77.1. c de la Carta de las Naciones Unidas. España pretendió descolonizar sin hacer ninguna de las dos cosas, por lo que incurrió en doble ilegalidad”

Y después de esta lección de Derecho, solo cabe preguntarse: ¿dónde estaba Torcuato Fernández Miranda y su famoso “de la ley a la ley” con el que pretendió mostrar al Rey la forma “legal” de desmontar el Régimen del 18 de julio?

Supuesta  legalidad -habría de añadirse- que no evitaba el perjurio del Rey, pues no había hecho “cuanto fuera preciso para defender los Principios y Leyes que había jurado” sino, por el contrario, había buscado el “asesoramiento técnico” necesario para poder incumplir “legalmente” lo que había jurado.

En el caso del Sahara, la amenaza de la Marcha Verde no dio tiempo a buscar los subterfugios necesarios para poder “conculcar legalmente la legalidad”.

En cualquier caso, la Ley de Descolonización del Sahara, aunque la había firmado el Príncipe de España el día 19 de noviembre, no entró en vigor hasta su publicación en el BOE el día 20, cuando hacía ya unas horas que Franco había entregado su alma a Dios. La misericordia divina y la historia de España, quisieron ahorrarle la humillación en vida. Sus enemigos, que no habían sido capaces de echarlo en vida, tuvieron que esperar a su muerte para poder echar  estiércol sobre su memoria. Y a fe que lo están haciendo, una vez muerto, con un ahínco digno de mejor causa.

 

 

6.- LA ESPAÑA DE FRANCO DECIDIDA A DEFENDER EL SAHARA

Ya se ha dicho y repetido que Franco hubiera defendido el Sahara. Que cumpliendo el mandato de la ONU hubiera hecho un referéndum para que el pueblo saharui libremente determinara su futuro y, desde luego, habría empleado la fuerza de las armas si hubiera sido necesario para evitar que Marruecos anexionara el Territorio en contra de la voluntad de sus habitantes.

Ahora vamos a ver una serie de hechos objetivos que así lo acreditan. El 20 de febrero de 1973 la Asamblea General del Sahara formada por los chiuj o “notables”, personas de edad nativas y en su mayoría adictas a España, como ya se ha dicho, elevan al Gobierno un escrito en el que afirman su derecho a la autodeterminación sin injerencias extrañas, escrito que refrendan el 28 de julio. El día 27 de septiembre Franco, el Jefe del Estado Español, contesta a la petición de la Asamblea General del Sahara (Yemaa) sometiendo a la consideración de dicho organismo un proyecto de estatuto que como ya se ha referido era extraordinariamente ventajoso para el pueblo saharui. Marruecos, ante el temor de que sea refrendado y se le cierre definitivamente su vieja aspiración de anexionar el Sahara, comienza con sus maniobras políticas y amenazas, afirmando que está dispuesta a ocupar el Sahara empleando la fuerza de las armas si es preciso. Ante ello España comienza a incrementar sus fuerzas en el Territorio. En la primavera de 1974 la escalada ya es un hecho, y como Hassan despliega en su frontera sur contingentes de las FAR, incluyendo la llamada “Brigada del Golán” (por haber participado en los altos del Golán durante la guerra del Yom Kipur) España hace lo propio al norte, en la frontera del Sahara con Marruecos para si llega el caso hacer frente a un intento de invasión.

Al mismo tiempo adopta una serie de medidas organizativas. La primera es aumentar el número de oficiales del ejército, incrementando para ello las plazas convocadas para ingreso en la Academia General Militar de Zaragoza. Y así, las 225 plazas (95 Infantería, 17 Caballería, 45 Artillería, 22 Ingenieros, 16 Intendencia y 30 Guardia Civil) que se habían publicado el 15 de diciembre de 1970 (B.O. Nº 282)  para la XXX promoción, pasan a ser 430 las plazas, que se publican el 9 de enero de 1975 para ser cubiertas por la que será XXXIV promoción.

Para aclarar esto se hace preciso decir que la XXX promoción nos habíamos incorporado a la Academia para iniciar el primer curso, en septiembre de 1971 y la salida de tenientes estaba prevista para el 15 de julio de 1975. También que el número de plazas convocadas, 225 y la duración de la carrera, cuatro años, no había tenido modificación desde muchos años atrás. Y sin embargo, con motivo de la postura beligerante de Marruecos en el contencioso del Sahara, ya nítidamente planteado en la primavera de 1974, el Gobierno toma una serie de medidas relativas a los cuadros de mando del ejército, que son datos objetivos de su voluntad de hacer frente a las amenazas de Marruecos. Medidas de las que sin duda informaría oportunamente a Hassan el agregado militar de la embajada de Marruecos en Madrid.

La primera medida fue que el número de plazas convocadas el 9 de enero de 1975 (BOE nº 8) para la que sería la XXXIV promoción de la AGM fuera de 430, prácticamente el doble de las publicadas para la XXX promoción en diciembre de 1970. Ello tiene una explicación: se sabe por estadística que en una guerra el número de bajas entre los oficiales subalternos -alféreces y tenientes- es prácticamente del 50%, pues ante la necesidad de “arrastrar” a la tropa con su ejemplo, deben asumir los mayores riesgos (en la Guerra de Liberación se decía “alférez provisional, cadáver efectivo”)

También se tomaría una segunda medida y es la de acortar tres meses la carrera a los componentes de la XXX promoción, que saldríamos el 15 de marzo de 1975 en vez del 15 de julio. A la XXXI se le acortaban 6 meses y a la XXXII 9 meses, un curso completo. De esta forma se lograba sacar tres promociones de tenientes en dos años lo que “nutría” el escalafón de tenientes para cubrir las previsibles bajas en un empleo tan imprescindible en el caso de un conflicto bélico. Esta medida, que luego no tuvo razón de ser por la entrega del Sahara sin enfrentamiento armado, produjo un gran desajuste en el escalafón y aunque sus efectos perduraron en el tiempo, su análisis no viene al caso en este trabajo.

Finalmente la tercera medida fue el enviar a los tenientes de la XXX promoción (que como ya se ha dicho habíamos adelantado la salida de la Academia al 15 de marzo de 1975, en lugar de hacerlo el 15 de julio) para que por rigurosa antigüedad estuvieran en rotaciones de un mes agregados en unidades del Sahara, abandonando temporalmente sus destinos en los Centros de Instrucción de Reclutas (CIR) donde todos los tenientes teníamos que estar destinados, durante el primer año, al salir de las respectivas academias de las diferentes Armas. Con ello se pretendía que los nuevos tenientes conocieran el Territorio y se aficionaran a él, para que se cubrieran voluntariamente todas las vacantes que hubiera en el Sahara. Estas “rotaciones” se suspendieron a raíz del secuestro por los propios soldados nativos -afiliados al POLISARIO- de dos patrullas de Tropas Nómadas (las patrullas Pedro y Domingo) y la muerte en la captura de una de ellas del soldado español Ángel Moral Moral, cuando trató de impedir la detención de los oficiales que habían sido sorprendidos y traicionados, mientras comían, por sus propios soldados nativos.

Como curiosidad decir que el nombre dado por los destinados en el Territorio, a estos oficiales que pasaban un mes en el Sahara antes de regresar a sus unidades en la Península, era el de “Los Israelitas” y es de suponer que ello era debido a que

“pasaban por el desierto pero sin quedarse”

También a nosotros, los componentes de la XXX promoción, que fuimos los primeros en salir tenientes de la academia antes de lo habitual, nos llamaron “la promoción del DDT” pues salíamos antes “por si las moscas”.

Me consta que, además de estas actuaciones en el ámbito del personal o medios humanos con vista a incrementarlos, también las hubo en el de material, como se pone de manifiesto en el importantísimo refuerzo que hubo de unidades y servicios para el Territorio, incrementando los ya muy numerosos efectivos del despliegue con “unidades expedicionarias”. Además hubo también incremento en la producción de armamento y municiones, aunque hasta la fecha no he conseguido los datos que permitan documentarlo. Posiblemente porque se trate de documentos clasificados sobre la producción de las fábricas de armas y municiones. A diferencia de las plazas convocadas para el ingreso en la AGM, que es un dato conocido porque se publicaban en el D.O. del Ejército y en el BOE.

Cuando nos incorporarnos los alféreces cadetes de la XXX promoción a la Academia de Infantería de Toledo, a primeros de septiembre de 1974,  en uno de los primeros días de clase los profesores nos dijeron: “Ustedes no terminarán el curso el 15 de julio, saldrán antes para ir al Sahara”. Aquello nos produjo un enorme júbilo, pues si para el estudiante de cualquier carrera su anhelada meta es concluirla y comenzar su ilusionado ejercicio, en nosotros tal hecho revestía una característica especial, ya que el ejercicio de la profesión vendría aparejado con el espíritu de la Infantería Española: “El ansia altiva de los grandes hechos” tal como reza nuestro himno.

A ello se sumaba también la llamada de la contraseña legionaria… y de su espíritu de acudir al fuego: “La Legión, desde el hombre solo hasta la Legión entera, acudirá siempre donde oiga fuego, de día, de noche, siempre, aunque no tenga orden para ello”.  

Y además nos impulsaba a ir al Sahara el artículo VII del decálogo del Cadete que nos legara nuestro Caudillo y primer jefe; Francisco Franco: “Ser voluntario para todo sacrificio, solicitando y deseando siempre ser empleado en las ocasiones de mayor riesgo y fatiga”.

Y no cabía duda de que el lugar de “mayor riesgo y fatiga” se encontraba en aquellos momentos en el Sahara Español. Y eso fue los que nos llevó en gran número a los componentes de la XXX promoción a pedir voluntariamente destino en las unidades del Sahara: especialmente en la Legión, la Brigada Paracaidista y la Agrupación de Tropas Nómadas.

EPÍLOGO

Hubiéramos defendido el Sahara contando con el cariño del pueblo saharaui o sin él, porque como ha escrito el general Adolfo Coloma Contreras

“Con nuestras botas pisamos hamadas, sahias, gueltas, seghbas y dunas, sintiendo la inmensidad de aquel territorio…. Simplemente porque en él, y sobre él, ondeaba la Bandera de España”.

Y puedo añadir: cuando hubiera llegado el momento de trasladar al pueblo saharui la responsabilidad de su futuro, cesando en nuestras obligaciones como Potencia Administradora -tal como lo había prometido el Caudillo- con la íntima satisfacción del deber cumplido hubiésemos arriado la bandera de España y visto izar, con nostalgia y emoción, la de un nuevo país en un territorio al que tanto amábamos. Pero la historia no fue así.

Hoy siendo ya viejos soldados, vemos con pena pero sin remordimiento, como sufre el pueblo sharaui en los campos de refugiados. No podemos dejar de pensar que allí seguramente hay hijos y nietos de aquellos soldados nativos de las Tropas Nómadas, que fueron fieles a España hasta el final y que están pagando las culpas de aquellos otros que no lo fueron.

Recuerdo que entre aquellos soldados fieles, había alguno cuyo padre había estado en la Guerra de España con Franco y según me contaba le había hablado de la nieve, “que era como la arena del desierto pero blanca y fría” y que en España había muchos árboles. También recuerdo como me mostraban orgullosos su “carna” (carnet de identidad) diciendo que era como el de los españoles.

Un momento especialmente difícil -y también triste- fue aquel día 30 de octubre de 1975 en el que, cumpliendo las órdenes recibidas, desarmamos a nuestros soldados nativos que hasta ese momento nos habían sido fieles.

Entonces no lo sabíamos, pero hoy sí, que la orden de desarmar a los nativos y replegarnos sobre Villa Cisneros coincidía, ¡otra casualidad! con la asunción por el Príncipe Juan Carlos de la Jefatura del Estado y de las altas responsabilidades que ello conllevaba. La inmediatez entre el nombramiento del Príncipe como Jefe del Estado en Funciones y la orden de desarmar a los nativos para replegarnos sobre Villa Cisneros, hace suponer que el Alto Estado Mayor ya lo tenía previsto, precisamente, para cuando llegara tal momento.

Aquel inolvidable 30 de octubre de 1975, mientras comíamos, llegó un soldado de transmisiones a decirle al capitán, Alejandro Flores Sanmartín, que había llegado un telegrama urgente cifrado. El capitán se disculpó levantándose de la mesa y fue a la caja fuerte de su habitación donde guardaba las claves. Al regresar dijo: Terminar rápido que nos vamos. ¿A dónde, cuándo, por qué? Fueron nuestras preguntas. -No lo sé: Nos vamos ahora, y nos replegamos en marcha táctica a Villa Cisneros. Antes hay que desarmar a los nativos[23]

Poco antes de abandonar nuestra Base, sin saber si era un repliegue temporal o definitivo, el capitán Alejandro Flores Sanmartín llamó al alférez Naná (el más caracterizado de los Nómadas) y en mi presencia le dijo: Como comandante militar de Bir Nzarán, te haré responsable al volver de los excesos que se hubieran podido cometer en el poblado durante nuestra ausencia. Un traspaso de las responsabilidades de la Comandancia Militar en toda regla.

Luego, arrié la bandera de España que ahora contemplan, y desfilé con la tropa española, arma al hombro, ante mi capitán, mandando vista a la derecha al pasar ante él.

Recordando aquellos hechos, comparto en la distancia con los que fueron mis soldados, y con sus hijos y sus nietos, la misma pena y la misma rabia al pensar que la bandera de Marruecos es la que ahora ondea en el Sahara.

PARA COLOFÓN, UNA HIPÓTESIS:

Hipótesis, según el DRAE: Acepción 2: “de trabajo” La que se establece provisionalmente como base de una investigación que puede confirmar o negar la validez de aquella.

La Constitución de 1978 dispone en su artículo 64-1 que los actos del Rey serán refrendados por el Presidente del Gobierno. Y en el punto dos: “De los actos del Rey serán responsables las personas que los refrenden”

No se entiende pues que en el artículo 56-3 se haya consignado: “La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad” Surge la duda -hipótesis de trabajo que es preciso confirmar o negar- si los ponentes de la Constitución quisieron “blindar” a la Real Persona por actos de los que se le pudiera hacer responsable antes de aprobarse la Constitución. En el caso de que alguien -obviamente con las pertinentes pruebas-  denunciara los hechos hasta aquí referidos y diera al traste con la “Transición” al imputar un juez, por delitos gravísimos, al flamante Monarca.

 

Quiero terminar esta disertación con unas palabras que solía decir mi madre q.e.p.d.

“Para verdades, el tiempo. Para justicia, Dios”

Y cuarenta y dos años, ya es tiempo más que suficiente para que se conozca la verdad del ignominioso abandono del Sahara, de su entrega a Marruecos….

 Y para que cada palo aguante su vela.

 

Muchas gracias por su atención.   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGARAFÍA:

IFNI Y SÁHARA: UNA ENCRUCIJADA EN LA HISTORIA DE ESPAÑA

Mariano Fernández-Aceytuno:

Simancas Ediciones S.A. 2001

 

SÁHARA ESPAÑOL: UNA HISTORIA DE TRAICIONES

José Mª Manrique y Lucas Molina.

GallandBooks 2011

 

TROPAS NÓMADAS ESPAÑOLAS

Mariano Fernández-Aceytuno y César Goas Escribano.

Hermandad de Veteranos del Tropas Nómadas del Sahara. 2012

 

EL SAHARA, RAZÓN DE UNA SINRAZÓN

Juan Segura Palomares.

Ediciones Acervo 1976

 

EL SAHARA ESPAÑOL: DE LA “A” A LA “Z” TOMOS I y II 

Juan Tejero Molina.

Hermandad de Veteranos de Tropas Nómadas del Sahara 2013 y 2014

 

 

EL SAHARA Y LA LEGIÓN

Gerardo Mariñas Romero

Editorial Sanmartín 1988

 

CAUTIVERIO EN EL SAHARA

José Manuel Sánchez-Gey Venegas

INGRASA Artes Gráficas 2004

 

GUERRA EN EL SÁHARA

José Ramón Diego Aguirre

Ediciones Istmo S.A. 1991

 

CRONOLOGÍA DEL SAHARA ESPAÑOL

Juan Tejero Molina

Hermandad de Veteranos de Tropas Nómadas del Sáhara

 

CICLO DE CONFERENCIAS I, II y III octubre-noviembre 2004, 2005 y

2006     

 

HISTORIA DE ESPAÑA 13,3 / ESPAÑA ACTUAL / ESPAÑA Y EL MUNDO 

José Andrés-Gallego, Juan Velarde, Juan Linz, Nazario González y Antonio Marquina.

Editorial Gredos S.A. 1995

 

EL REY

José Luís de Villalonga

Plaza y Janés 1993

 

23-F, EL REY Y SU SECRETO

Jesús Palacios

Libroslibres 2010

 

LOS ÚLTIMOS 476 DÍAS DE FRANCO

Vicente  Pozuelo Escudero

Editorial Planeta colección Espejo de España 1980

 

Cuadernos de la REVISTA ESPAÑOLA DE HISTORIA MILITAR Nº 4 

Carlos Fresno Crespo y Lucas Molina Franco

Quirón Ediciones

 

HISTORIADEL FRANQUISMO:

AISLAMIENTO, TRANSFORMACIÓN Y AGONÍA (1945-1975)

Ricardo de la Cierva

Editorial Planeta 1978

 

ESTATUTOS DE LA HERMANDAD DE VETERANOS DE TROPAS NÓMADAS DEL SÁHARA.

 

MI HOJA DE SERVICIOS 

 

LA JABAR DEL NÓMADA

Artículos y trabajos aparecidos en ejemplares de la Revista Ilustrada de la Hermandad de Veteranos de Tropas Nómadas del Sahara.

 

“LA VOZ DE GALICIA” y otros diarios, semanarios y revistas como “Blanco y Negro”

 

 

 

BREVE CRONOLOGÍA DEL ABANDONO DEL SAHARA

1960 (14 de diciembre)  Resolución 1514 (XV) de la ONU recomienda a España la descolonización del Sahara y a Gran Bretaña la de Gibraltar

  • España acepta el principio de autodeterminación para el Sahara. El Reino Unido sigue negándose a iniciar conversaciones sobre la descolonización de Gibraltar.
  • VI Comisión de la ONU invita a España a fijar la fecha de un referéndum.
  • La ONU aprueba la resolución 2.711 para celebrar el referéndum
  • 22 de diciembre. La Asamblea General de la ONU aplaza la cuestión de la descolonización del Sahara hasta septiembre de 1972 y España reafirma su deseo de de proceder a la autodeterminación cuando lo pida la población.
  • Franco contesta a la carta que le ha dirigido la Yemaa anunciando la concesión de un generoso estatuto de autonomía al Sahara. Marruecos inicia entonces una feroz campaña contra esta eventualidad. 20 de Mayo: primer ataque del Frente Polisario.
  • 26 de mayo ataques y hostigamientos de las FAR (y FLU) Provocador despliegue de Marruecos ante la frontera norte del Sahara. “Brigada Golán”. España se prepara para hacer frente a la amenaza (se adelanta la salida de la XXX promoción tres meses, se incrementa la producción de municiones, se duplica el número de plazas para ingreso en la AGM, se refuerzan las unidades desplegadas en el Sahara)
  • 9 y 11 de mayo Secuestro de las patrullas nómadas “Pedro” y “Domingo”

14 de mayo: llega la comisión de la ONU al Aaiún. Manifestaciones exigiendo la salida de España antes de que tenga lugar el referéndum.

4 de octubre: Ante las amenazas de Hasan II Las Agrupaciones Tácticas Lince, Gacela y Chacal junto a potentes reservas ocupan el despliegue previsto para hacer frente a la invasión de Marruecos.

15 de octubre: Franco sufre una insuficiencia coronaria aguda (infarto)

  • de octubre: Asiste al consejo de ministros, donde se trata el tema de la marcha Verde, “monitorizado”. ¿Ordena declarar la guerra a Marruecos si consuma la invasión?
  • de octubre: Redacta su testamento político despidiéndose de los españoles.

18 al 27 de octubre: sufre numerosos infartos complicados con hemorragias gástricas

  • de octubre: Estado crítico
  • de octubre: Transfusiones y continua la gravedad.
  • de octubre: Infarto y complicación intestinal grave: Ordena que se aplique el artículo 11. Deja de ser el jefe del Estado y pasa a serlo en funciones S.A.R. el Príncipe Juan Carlos. Se recibe la orden de desarmar a los nativos de las Tropas Nómadas y abandonar las bases del interior.

 

  • de noviembre: El Príncipe, Jefe de Estado en Funciones, anuncia que al día siguiente irá al Aaiún.
  • de noviembre: el Príncipe en el Aaiún se reúne con los jefes de las unidades y les “arenga”. Franco sufre una hemorragia gástrica masiva y es operado a vida o muerte en la enfermería del Pardo
  • de noviembre: En Madrid el príncipe reúne al Consejo de Ministros y recibe la llamada de Hasan II felicitándole por su actuación del día anterior.
  • de noviembre: continúa la gravedad del Caudillo.
  • de noviembre: Nuevas hemorragias gástricas obligan a ingresarlo en la Ciudad Sanitaria La Paz para poder intervenirlo en un quirófano en condiciones. Trasciende la gravedad del estado del Caudillo y que no es posible que vuelva a asumir la jefatura del Estado.
  • de noviembre: Hasan II ordena a la marcha verde que cruce la frontera e invada el Sahara Español.

6 y 7 de noviembre: La Marcha Verde permanece detenida ante el despliegue español sin progresar. Desde el día 7 el embajador de España Adolfo Martín Gamero está en Agadir convocado por Hasan II

  • de noviembre: Llega a Agadir desde Madrid el Ministro de la Presidencia Antonio Carro Martínez. Llega a Las Palmas la FAO. Primeros enfrentamientos de los Polisarios con las FAR y con los elementos de las FAR disfrazados de guerrilleros del FLU. Hasan II “dicta” a la comisión española en un colegio público de Agadir, la carta en la que España le pide que retire la Marcha Verde comprometiéndose, a cumplir las exigencias del Sultán
  • de noviembre: Discurso triunfante de Hasan II anunciando la retirada de la Marcha Verde una vez alcanzado su objetivo (el “acuerdo”)
  • de noviembre: Se inicia el repliegue de la Marcha Verde

12 de noviembre: Comienzan las conversaciones tripartitas con el compromiso de España de haber abandonado el Sahara el 28 de febrero del 1976

  • de noviembre: El príncipe Juan Carlos, como Jefe de Estado en Funciones, firma la Ley de Descolonización del Sahara en la que se cede a Marruecos y Mauritania la responsabilidad en la administración del territorio PERO NO LA SOBERANÍA
  • de noviembre: Entra en vigor la Ley de Descolonización del Sahara con su publicación en el BOE, cuando hace ya unas horas que ha muerto el Caudillo. Dios ha querido ahorrarle en vida tal humillación.

22 de noviembre: Es proclamado Rey de España D. Juan Carlos de Borbón. La entrega del Sahara se ha consumado.

 

[1] Sáhara Español: Una Historia de Traiciones. José Mª Manrique y Lucas Molina.  GallandBooks 2011 página 60

[2] El SAHARA, RAZÓN DE UNA SINRAZÓN. Juan Segura Palomares. Ediciones Acervo. 1976  pág. 9 y ss.

[3] Cuando el general Gómez de Salazar le preguntó al jefe de las fuerzas ocupantes coronel Dlimi, por qué su país no se había decidido a atacar, el marroquí esbozo una sonrisa irónica y respondió: “con la tropa que ustedes tenían hubiera sido una barbaridad”. (El país, domingo 15 de octubre de 1995 pag. 3)  Y podía haber añadido: Además no era necesario porque sabíamos que España nos iba a entregar el Sahara sin defenderlo.

Igual pensaba Hassan cuando anunció, ebrio de entusiasmo, la retirada de la Marcha Verde a raíz de la entrevista con Carro en Agadir y manifestó en una reunión con sus colaboradores que, “lejos de su mente estaba el hacer la guerra a España por dos razones: Una porque era más fuerte que Marruecos  y otra porque no hubiera conseguido resultado alguno”.  (referencia al pie de la página

[4] Tropas Nómadas Españolas. Mariano Fernández Aceytuno y César Goas Escribano. Editor

Hermandad de Veteranos de Tropas Nómadas del Sahara 2012. Página 287

[5] Hassan no era el único chacal que esperaba la muerte de Franco para lanzarse sobre España. Los jóvenes no lo saben y muchos mayores lo habrán olvidado, pero mientras La Marcha Verde amenazaba el Sahara, otra “Marcha Roja”  pretendía entrar en España desde Francia, y aunque obviamente el Gobierno Francés no permitió el escandaloso intento que vulneraba la legalidad internacional, supuso un motivo más de acoso al Gobierno de España en aquellos delicados momentos.  En Irún estaba listo para impedir la entrada en España de la “Marcha Roja” el general Atarés de la Guardia Civil, que el 23 de diciembre de 1985 sería asesinado por ETA y que en 1978 había llamado en Cartagena, traidor y embustero, al general Gutiérrez Mellado. Curiosidades de la vida

[6] El Sahara Español, Una Historia de Traiciones pag. 60

[7] Los últimos 476 días de Franco. Vicente Pozuelo Escudero. Editorial Planeta. Espejo de España 1980

Pág. 149

[8] El coronel Domingo Bello del Valle, primer jefe de la ATN y su Plana Mayor de Mando, se trasladaron desde Esmara a el Aaiún el 4 de noviembre. Pero ello no implica que él, personalmente, no hubiera podido ser convocado, y acudir el día 2 al Aaiún, para estar presente en la reunión que mantuvo el Príncipe con todos los coroneles jefes de unidad. Finalizada la reunión regresaría a Esmara. En aquella reunión, lógicamente, también estaría el General Gobernador Militar del Sahara, Gómez de Salazar.

[9] EL PAÍS DOMINGO de 15 de octubre de 1995 (Página 3) Adiós al Sahara, La historia secreta 20 años después.

[10] EL SAHARA Y LA LEGIÓN. Gerardo Mariñas Romero. Editorial San Martín. 1988

[11] José Luís de Vilallonga: EL REY conversaciones con D. Juan Carlos I de España. Plaza y Janés 1993   página 220 y siguientes.

[12] La catadura moral de este “amigo” queda en evidencia cuando en una entrevista que le hicieron en TV contó que con 16 años se ofrecía voluntario en San Sebastián para formar parte de los pelotones de fusilamiento. (Para fusilar rojos y separatistas hay que precisar). Voluntario para fusilar, pero no para ir al frente como miles de jóvenes de su edad.  Curiosamente el mismo comportamiento abyecto que el de otro “amigo” del Rey,  Santiago Carrillo, aunque con víctimas del campo contrario.

[13] IFNI Y SÁHARA, UNA ENCRUCIJADA EN LA HISTORIA DE ESPAÑA.  Simancas Ediciones S.A. 2001 pag.

[14] Se refiere a al periodo comprendido entre el 11de julio y el 2 de septiembre de 1974 durante el cual, y por la tromboflebitis de Franco, el Príncipe asumió de forma interina la Jefatura del Estado.

[15] Juan Segura Palomares, EL SAHARA, RAZÓN DE UNA SINRAZÓN pag. 175

[16] Víbora del desierto muy temida porque su picadura era mortal si no se inyectaba rápidamente el “suero antilefa”, pero que como era preciso conservarlo refrigerado, se guardaba en la nevera de las

[17] Pag. 59 del libro Sahara Español. Una Historia de Traiciones ya reseñado

[18] Chej, Jefe de fracción de una tribu nómada sahariana. Chiuj  plural de chej.  El Sahara Español de la “A” a  la “Z” Juan Tejero Molina. Editorial Torres de Papel 2014

[19] Página 375 y ss. del libro Tropas Nómadas Españolas de Fernández-Aceytuno y César Goas ya reseñado.

[20]

[21] -F EL REY Y SU SECRETO.  Jesús Palacios. Libroslibres 2010 pag. 131

[22] Tomado del libro Sahara Español: Una Historia de Traiciones. páginas 64 y 65

[23] No es posible extenderse en la narración de este delicadísimo -y triste- episodio. Quede para otra ocasión.

Un comentario en “Sahara Español; una revision critica – D. Lorenzo Fdez. Navarro de los Paños y Alvarez de Miranda

  1. Prolifera el ardor geurreropero parece un punto de vista exclsuivament emilitar PAra entenderlo enel Shara haypetroleo mucho LA versionoficial es qu eno ¿Porqu eno s e exploto entonces? Porqu era una de esas zonas de reservas ocultas faciles de explotar EN caso de guerra totlal lo s pozos declarados serian arrasados es mas rapido poenr otros nuevos en marcha
    Acalraod eso Nose si reocrdara la sublevacion contra francia y espaa de las tribus con armas aparecidas de mano delos fgringos Gracia slaso frnaceses aquello s eparo )Opercracion ecouvillon) Aprecenlsofosfatos y saharauis huidos a amrruecos montan el polisarioocnla ayuda de hassan claro

    el polisario empieza amtar a españole sy miembros el PUNS tiene la virtud de desmantealr la indepnedencia que s ele iba dar a la vez quea Guinea EL resto es historia Unmatiz con MArrucos aliadopreferente de USA en el estrecho ¿HUbiermaos ganado una guerra= Puesno y hay mas el polisario en argelia declaro a laos enviados que llos no iban aluchar contra sus hermanso musulmanes
    Lyuego caen ensu estupidez y ¿Que hacen? Llevarse a punt a depistola al tinduff la mirtad d e la pobalcion para jusitficar su organizacion Alli siguen
    y seguiran hasta que se ponga de acuerdo en como repartirse el petroleo con los marroquies
    los saharauis noson un dechado de virtudes tenian y tien esclavos exterinaron a oods lso bereberes dela zona (Los beni hassan que fueron expulsados de Tunez y acabaron alli ) y leugo aseinando apescaodres españoles Felipe Gonzalez les expulso de españa peor alguien lso ha traido de vuelta Ah ya l Gadafi su benefactor le dejaron colgado
    en fin podria seguir paginas ypaginas y o habalndo bien de sus actos
    si siqueira voy a corregir lo ya escrito porque no quiero ni leerlo

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