Un emotivo acto en Sidi Ifni (legionario Juan Maderal Oleaga)

Cuando al entonces capitán general de Canarias, José Héctor Vázquez le comunicaron que la Cruz Laureada de San Fernando, concedida al legionario Juan Maderal Oleaga, había que enviársela a sus padres en Erandio (Bilbao), el gran soldado que era José Héctor Vázquez, cuyo corazón era tan grande como una montaña, con sus defectos y virtudes como todo humano, en este caso por decisión propia, un gesto que le honra, ordenó que dicha laureada tenía que ser impuesta a sus padres con los honores que correspondían, y que para ello se hiciese lo necesario para que estuviesen presentes en Sidi Ifni para dicho acto.

El jefe de la XIII Bandera de La Legión y los padres del legionario Maderal Oleaga en Sidi Ifni en el acto de imposición de la Laureada de San Fernando a los padres.

El 29 de abril de 1966, en el acuartelamiento del grupo de Tiradores de Ifni, y en el acto de la jura de bandera de los reclutas del reemplazo de 1965, en lugar preferente estaban Emilio Maderal Leche y su esposa, padres del caballero legionario Juan Maderal Oleaga, y junto a las autoridades militares y civiles, una comisión de la XIII Bandera de La Legión, presidiendo dicho acto el general gobernador de Ifni.

Una vez realizado el juramento de los soldados de dicho reemplazo, el general gobernador de Ifni se dirigió a los asistentes con estas palabras: “vais a ser testigos y tener la suerte de acudir a un acto que es el reflejo, y un ejemplo real, de hasta dónde llega un juramento que tiene el premio, y la Patria no olvida al que todo lo da por ella. Aquí tenéis a estos padres, los de un hombre que un día hizo esta promesa y este juramento, que vosotros habéis hecho y que este legionario estampó en sus colores un beso que le había de llevar a derramar la última gota de su sangre, joven y generosa, en defensa de la Patria y a caer junto a su jefe. Estos padres que recogen esta Laureada, hay muchos en España, porque parten de un padre y las virtudes maravillosas de la madre española, que es la reina de hogar.

El soldado Maderal, y digo soldado prescindiendo del cargo, arma, categoría o empleo, porque tan soldado de la Patria es aquel que no ostenta graduación alguna como la más alta categoría de general”.

Instantes después, se acercaban los padres de este legionario a besar la Bandera, y el comandante Rojas de la XIII Bandera le entregaba la Cruz Laureada de San Fernando al padre de este héroe legionario, en un acto donde por muchas mejillas resbalaban lágrimas de emoción.

A los que algunas veces lanzan basura a este glorioso cuerpo, un intelectual así los describió: “los detractores ignoran a este glorioso cuerpo, la mejor infantería del mundo, y como siempre y en todas las épocas, desde sus poltronas llaman escoria de la sociedad a los que con su grandeza les lleva el derecho de morir por España. Son los que en el carnaval de la vida se creen que son alguien por los cargos o situación social, que es el dinero. Son los eternos enanos que en tiempo y espacio perdurarán, desgraciadamente, hasta la consumación de los siglos”.

Fuente: El rincón de Sidi Ifni.

Nota:

La efigie de este héroe del tercio fue erigida donde, aun hoy muchas de las personas de Erandio llaman a la actual plaza Santi Brouard, “El parque Maderal”, y es que fue en esta plaza situada en la parte posterior del ayuntamiento donde presidió la estatua en honor a Juan Andrés Maderal Oleaga. Sería en septiembre de 1968, cuando se daba el nombre de Maderal Oleaga, a esta plaza céntrica de Erandio, por aquel entonces distrito de Bilbao. Tuvieron que pasar años, hasta que en sesión plenaria del 1 de marzo de 1984 se cambiaría el nombre a Parkeko Plaza, habiéndose quedado la plaza sin estatua 4 años atrás, concretamente la noche del 29 de agosto de 1980.

Fue en unas fiestas de San Agustín, cuando la estatua sería arrancada y tirada a la ría. Dos años después de este hecho, se rescataría la estatua de la ría y la Hermandad de Caballeros Legionarios al Regimiento Mixto Garellano núm. 45, que la colocó el 20 de Septiembre de 1982 en una de las plazas del acuartelamiento de Soyeches, en Munguía (Vizcaya), añadién­dole en su base una placa con la siguiente leyenda: “Al heróico legionario Juan Maderal Oleaga, muerto gloriosamente en la acción de Edchera (Sahara Español), el 13 de enero de 1958″ / El odio lanzó esta estatua a la ría bilbaína mutilándola y arrancándola de su monumento en Erandio / Fue erigida de nuevo tal y como fue rescatada el 20 de septiembre de 1982“.

Asaltada y vandalizada por Etarras y arrojada al rio nervion, fue recuperada tal y como la dejaron los crimínales de ETA del fondo de la ría de Bilbao y hoy recibe honores en la Base de Viator.

EL 16 de marzo de 1979 en Bilbao moría asesinado por la ETA su hermano, el veterano caballero legionario don José María Maderal Oleaga, presidente de la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Vizcaya y empleado de Iberdrola, cuando se desplazaba a primera hora de la mañana desde su domicilio en la calle Bilbao la Vieja a su puesto de trabajo. Tres encapuchados salieron a su encuentro y le vaciaron por la espalda varios cargadores a quemarropa, al más puro estilo cobarde al que acostumbran. Hoy, cuarenta años después, ningún terrorista ha pagado por este crimen, que no es el único sin esclarecer, pues es una gota en un océano de casi cuatrocientos asesinados que, para vergüenza del Estado, aún están sin castigar.

Héroes hechos de la misma pasta que Juan de Garay, fundador de Buenos Aires, Juan Martínez de Recalde, almirante de Felipe II, o Bruno de Heceta explorador de California en el siglo XVII. Todos ellos vizcaínos.

En esta guerra librada por España contra fuerzas irregulares del denominado Ejército de Liberación Nacional auspiciadas por Marruecos, que asediaron el territorio de Ifni y atacaron puestos españoles en el Sahara, se produjeron destacados hechos de armas, uno de ellos es el conocido como “Combate de Edchera”. 

Al amanecer del 13 de enero de 1958 la XIII Bandera de La Legión salía de El Aaiún en dirección a Edchera en misión de reconocimiento. En las proximidades de Edchera toma contacto con fuerzas enemigas estableciendo combate que se prolongará durante ese día, retirándose el enemigo al amparo de la noche y dejando sobre el terreno unos 50 cadáveres; las bajas en las filas de la Bandera alcanzan los 37 muertos y 50 heridos. De los caídos, el Brigada Caballero Legionario Francisco Fadrique Castromonte, Jefe de la 3ª Sección de la 1ª Compañía, y el Caballero Legionario Juan Maderal Oleaga, proveedor de fusil ametrallador en la Sección del Brigada Fadrique, serían recompensados con la máxima condecoración militar en guerra, la Cruz Laureada de San Fernando; estas son las últimas laureadas ganadas en el campo de batalla por La Legión.

El Brigada Fadrique era de Valladolid y el Legionario Maderal Oleaga, vizcaíno de Erandio. Pero la historia de Juan Maderal Oleaga no termina en Edchera. En septiembre de 1968 se inaugura una estatua en su memoria en una céntrica plaza de su ciudad natal a la que se rotula con su nombre; era el homenaje de su pueblo a un héroe.

En marzo de 1979 el Presidente de la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Vizcaya, D. Jose María Maderal Oleaga, era asesinado por ETA cuando a primera hora de la mañana se dirigía andando desde su casa al trabajo; era el hermano mayor del último laureado Legionario y también había servido en las filas de La Legión.

Una madrugada de agosto de 1980 la estatua a Juan Maderal Oleaga era arrancada de su emplazamiento y arrojada a la ría de Bilbao; no hubo testigos del hecho a pesar de que esta es de cuerpo entero y tamaño natural, fundida en bronce, de unos ochocientos kilos y que en las inmediaciones de la plaza se encuentran las dependencias de la Policía Municipal de Erandio.

La estatua sería rescatada de la ría años después, perdiendo un brazo en la operación; quedaría depositada en el acuartelamiento del Regimiento Garellano, de guarnición en Bilbao, hasta que a la disolución del citado Regimiento fue trasladada a su actual emplazamiento en la Base Alvarez de Sotomayor.

Hasta aquí las vicisitudes de dos gudaris legionarios vizcaínos, los hermanos Maderal Oleaga, uno, el laureado Juan, caído en combate en Edchera, y otro, Jose María, que le había precedido en las filas de La Legión, asesinado por tres “bravos gudaris” etarras, encapuchados, a traición y con el silencio cómplice de una parte de la sociedad; los Maderal Oleaga procedían de una familia humilde, no eran personalidades públicas.

Quizás el reconocimiento moral o económico de los Soldados españoles que participaron en la guerra de Sidi-Ifni deba empezar por la recuperación en la memoria histórica de un pueblo de casos como los de los hermanos Maderal Oleaga, a los que se ha pretendido borrar de la historia arrojando una estatua a una ría y cambiando el nombre de una plaza; pero la historia no es posible cambiarla, por mucho que se quiera.

La Legión no olvida a sus caídos; por eso, en la fecha conmemorativa del Combate de Edchera, 13 de enero, se rinde homenaje a los caídos en dicho Combate, entre ellos, los laureados Fadrique y Maderal Oleaga, en un escenario presidido por la estatua de este último, recuperada un día del fondo de la ría de Bilbao y hoy en la Base de Viator.

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