La persecución religiosa en España, el verdadero Genocidio ejecutado por el Frente Popular.

“La clase obrera ha resuelto el problema de la Iglesia, sencillamente no ha dejado en pie ni una siquiera [iglesias] (…) hemos suprimido sus sacerdotes, las iglesias y el culto.” Andrés NinPOUM – La Vanguardia, 2/08/36. Biblioteca de La Vanguardia.

“Los templos no servirán más para favorecer alcahueterías inmundas. Las antorchas del pueblo las han pulverizado (…) Las órdenes religiosas han de ser disueltas. Los obispos y cardenales han de ser fusilados. Y los bienes eclesiásticos han de ser expropiados.” periodico anarquista Solidaridad Obrera, 15/08/36

Irujo, que fue ministro sin cartera de septiembre de 1936 a mayo de 1937 en los dos Gobiernos de Largo Caballero, y ministro de Justicia en de Negrín el 18 de mayo de 1937, fue el encargado del memorándum sobre la persecución religiosa presentado al Consejo de Ministros el 9 de enero de 1937 en Valencia en el que se daba cuenta de la magnitud de lo acontecido:

<<La situación de hecho de la Iglesia, a partir de julio pasado, en todo el territorio leal, excepto el vasco, es la siguiente: a) Todos los altares, imágenes y objetos de culto, salvo muy contadas excepciones, han sido destruidos, los más con vilipendio. b) Todas las iglesias se han cerrado al culto, el cual ha quedado total y absolutamente suspendido. c) Una gran parte de los templos, en Cataluña con carácter de normalidad, se incendiaron. d) Los parques y organismos oficiales recibieron campanas, cálices, custodias, candelabros y otros objetos de culto, los han fundido y aun han aprovechado para la guerra o para fines industriales sus materiales. e) En las iglesias han sido instalados depósitos de todas clases, mercados, garajes, cuadras, cuarteles, refugios y otros modos de ocupación diversos, llevando a cabo los organismos oficiales los han ocupado en su edificación obras de carácter permanente. f) Todos los conventos han sido desalojados y suspendida la vida religiosa en los mismos. Sus edificios, objetos de culto y bienes de todas clases fueron incendiados, saqueados, ocupados y derruidos. g) Sacerdotes y religiosos han sido detenidos, sometidos a prisión y fusilados sin formación de causa por miles, hechos que, si bien amenguados, continúan aún, no tan sólo en la población rural, donde se les ha dado caza y muerte de modo salvaje, sino en las poblaciones. Madrid y Barcelona y las restantes grandes ciudades suman por cientos los presos en sus cárceles sin otra causa conocida que su carácter de sacerdote o religioso. h) Se ha llegado a la prohibición absoluta de retención privada de imágenes y objetos de culto. La policía que practica registros domiciliarios, buceando en el interior de las habitaciones, de vida íntima personal o familiar, destruye con escarnio y violencia imágenes, estampas, libros religiosos y cuanto con el culto se relaciona o lo recuerda. La ola revolucionaria pudo estimarse ciega, arrolladora e incontrolada en los primeros momentos. La sistemática destrucción de templos, altares y objetos de culto ya no es obra incontrolada. Mas la participación de organismos oficiales en la transformación de los templos y objetos de culto para fines industriales, la prisión confinada en las cárceles del Estado de sacerdotes y religiosos, sus fusilamientos, la continuidad de este sistema verdaderamente fascista por el que se ultraja a diario la conciencia individual de los creyentes en la misma intimidad del hogar por fuerzas oficiales del poder público (…)”.>>

En este “memorándum”, el ministro Irujo nos muestra el tinte totalitario de la República. Llega a hablar de “sistema verdaderamente fascista”. Porque la persecución fue una acción sistemática, aceptada y organizada desde el poder. 

Contaria despues Salvador de Madariaga desde el exilio: “Nadie que tenga a la vez buen fe y buena información puede negar los horrores de esta persecución. Que el número de sacerdotes asesinados haya sido dieciséis mil o mil seiscientos, el tiempo lo dirá. Pero que durante meses y aún años bastase el mero hecho de ser sacerdote para merecer pena de muerte ya de los muchos tribunales más o menos irregulares que como hongos salían del pueblo popular, ya de revolucionarios que se erigían a sí mismos en verdugos espontáneos, ya de otras formas de venganza o ejecución popular, es un hecho plenamente confirmado. Como lo es también el que no hubiera culto católico de un modo general hasta terminada la guerra, y que aún como casos excepcionales y especiales, sólo ya casi terminada la guerra hubiera alguno que otro. Como lo es también que iglesias y catedrales sirvieran de almacenes, mercados y hasta en algunos casos de vías públicas incluso para vehículos de tracción animal…” (“España. Ensayo de Historia contemporánea”, México – Buenos Aires, 1955, págs. 609-610).

Erik Labonne, (embajador francés) protestante practicante y favorable a la causa republicana, el 16 de febrero de 1938 envió un extenso informe a su ministro de Asuntos Exteriores donde se atestigua el descrédito sufrido por el bando republicano como resultado de la violencia religiosa:

“¡Qué espectáculo!… desde hace cerca de dos años y después de afrentosas masacres en masa de miembros del clero, las iglesias siguen devastadas, vacías, abiertas a todos los vientos. Ningún cuidado, ningún culto. Nadie se atreve a aproximarse a ellas. En medio de calles bulliciosas o de parajes desiertos, los edificios religiosos parecen lugares pestíferos. Temor, desprecio o indiferencia, las miradas se desvían. Las casas de Cristo y sus heridas permanecen como símbolos permanentes de la venganza y del odio. En las calles, ningún hábito religioso, ningún servidor de la Iglesia, ni secular ni regular. Todos los conventos han sufrido la misma suerte. Monjes, hermanas, frailes, todos han desaparecido. Muchos murieron de muerte violenta. Muchos pudieron pasar a Francia gracias a los meritorios esfuerzos de nuestros cónsules, puerto de gracia y aspiración de refugio para tantos españoles desde los primeros días de la tormenta. Por decreto de los hombres, la religión ha dejado de existir. Toda vida religiosa se ha extinguido bajo la capa de la opresión del silencio. A todo lo largo de las declaraciones gubernamentales, ni una palabra; en la prensa, ni una línea. Sin embargo, la España republicana se dice democrática. Sus aspiraciones, sus preocupaciones políticas esenciales, la empujan hacia las naciones democráticas de Occidente. Su Gobierno desea sinceramente, así lo proclama, ganar la audiencia del mundo, hacer evolucionar a España según sus principios y siguiendo sus vías. Como ellas, se declara partidario de la libertad de pensamiento, de la libertad de conciencia, de la libertad de expresión. Hace mucho tiempo ha aceptado el ejercicio del culto protestante y del culto israelita. Pero permanece mudo hacia el catolicismo y no lo tolera en absoluto. Para él el catolicismo no merece ni la libre conciencia, ni el libre ejercicio del culto. El contraste es tan flagrante que despierta dudas sobre su sinceridad, que arrastra el descrédito sobre todas sus restantes declaraciones y hasta sobre sus verdaderos sentimientos. Sus enemigos parecen tener derecho a acusarle de duplicidad o de impotencia. Como su interés, como infinitas ventajas le llevarían con toda evidencia a volverse hacia la Iglesia, se le acusa sobre todo de impotencia. A pesar de sus denegaciones, a pesar de todas las pruebas aducidas de su independencia y de su autonomía, se le cree ligado a las fuerzas extremistas, a los ateísmos militantes, a las ideologías extranjeras. Si fuera verdaderamente libre, se dice, si su inspiración e influencias procedieran efectivamente de Inglaterra o de Francia, ¿cómo ese Gobierno no ha atemperado el rigor de sus exclusivismos, olvidando su venganza, y reniega de su ideología?

En toda la historia de la universal Iglesia no hay un solo precedente, ni siquiera en las persecuciones romanas, del sacrificio sangriento, en poco más de un semestre, de doce obispos, cuatro mil sacerdotes y más de dos mil religiosos. En ninguna época de la historia de Europa, y posiblemente del mundo, se ha manifestado un odio tan apasionado contra la religión y cuanto con ella se encuentra relacionado.”

Hugh Thomas, La República Española y la Guerra Civil.: “La forma en que se llevó a cabo la rebelión militar y la forma en que respondió a ella el gobierno en las primeras horas provocaron un desenfreno que no se había visto en Europa desde la Guerra de los Treinta Años. En una zona se fusilaba a maestros de escuela y se quemaban casas del pueblo y en la otra, se fusilaba a sacerdotes y se quemaban iglesias.”

La persecucion cristiana no fue casual sino sistematica y perfectamente organizada, iniciandose el dia diez de mayo de 1931, a apenas tres semanas de haberse inaugurado la II Republica: Aquella jornada dominical, tras una reunión de personas derechistas en la inauguración del Círculo Monárquico Independiente a la que asistio el jefe de la casa real, conde de Romanones, fue colocado un altavoz en el que podía oírse la Marcha Real, en la calle de Alcalá de Madrid, cuando numerosos ciudadanos regresaban del tradicional paseo por El Retiro. El enfrentamiento entre los asistentes al acto monárquico y los ciudadanos que les recriminaban su actitud fue aprovechado por simpatizantes de la extrema izquierda, que habían planificado dias antes actos de protesta con motivo de la reunión derechista, informacion que obraba en poder de D. Manuel Azaña, a la sazon ministro de la guerra, para provocar disturbios violentos en la proximidad de edificios de filiación monárquica, como en la sede del diario ABC, donde la Guardia Civil pudo controlarlos, pero en los que resultaron muertas dos personas, un niño de 13 años y el portero de una finca, primeras víctimas mortales tras la proclamación pacífica de la República en abril.

Al día siguiente, las protestas, que habían concentrado a 5.000 personas en la Puerta del Sol en contra del ministro de Gobernación y de las fuerzas de orden, se reanudaron pero esta vez, con la convocatoria de una huelga general por parte de la CNT y del Partido Comunista, pero sin el apoyo del sindicato y partido socialistas, en la que se incrementó el carácter violento anticlerical resultando incendiadas varias iglesias, colegios religiosos y conventos sin que el Gobierno, entonces dividido, decidiera usar la fuerza para evitarlo. Y asi, la quema de iglesias y conventos comenzó en Madrid el día 11 de mayo de 1931 en la residencia de los jesuitas de la calle de la Flor. A continuación, quemaron el convento de los carmelitas de la calle Ferraz. Sobre la una de la tarde ardió la Escuela de Artes y Oficios de los jesuitas en la calle Alberto Aguilera. Más tarde, los criminales prosiguieron su gesta incendiaria en el colegio Maravillas de la calle Bravo Murillo. En la misma calle de Bravo Murillo ardió el convento de las Mercedarias de San Fernando. Cuando vieron en el huerto los nichos donde estaban enterradas las monjas, profanaron sus cadáveres. Desenterraron una momia de una monja que había muerto en 1864 y organizaron con ella una parodia de entierro. A modo de asperges arrojaban sobre la momia las botellas de vino, que habían robado en la sacristía. Además, se ensañaron con otros cuatro cadáveres, uno de ellos sepultado dos semanas antes, con los que cometieron todo tipo de barbaridades, y acabaron arrojándolos al fuego. Además de lo que hicieron en las Mercedarias, quemaron el colegio de las salesianas de la calle Villamil y el de las religiosas del Sagrado Corazón, donde tuvieron la delicadeza de poner a salvo a las vacas, propiedad del colegio, para que no fueran pasto de las llamas. No consta que los animales volvieran al establo de donde las sacaron.

Advertido de todo esto por D. Miguel Maura, Azañan respondio: “todas las iglesia y conventos de Madrid no valen la vida de un solo republicano” Los destrozos se extendieron a otras ciudades en la jornada del 11 de mayo, como Málaga, donde ardió el palacio episcopal, tambien hubo incendios en la ciudad de SevillaCádizCórdobaMurcia o Valencia, provocando el pánico entre frailes y monjas. Para cuando se hubo controlado la situación, el día 15 de mayo, un centenar de edificios habían sido afectados por los incendios provocados.

“La persecución de la Iglesia católica fue la mayor jamás vista en Europa occidental, incluso en los momentos más duros de la Revolución francesa.”

Stanley G. Paine

Un comentario en “La persecución religiosa en España, el verdadero Genocidio ejecutado por el Frente Popular.

  1. Es la triste historia que ya teníamos superada y que por el Siniestro interés de la izquierda , vuelve a resurgir con la Ley de Memoria que instauró Zapatero y que no derogó el PP . EL ÚNICO FIN ES ACABAR CON EL ESPÍRITU DE LA TRANSICIÓN.
    Divide y vencerás , es uno de los lemas, que se utiliza para el desarrollo del proyecto denominado global que pasa por la erradicación de los Estados Nación que ahora se conocen , para controlar el poder a nivel mundial. Cataluña es importante en cuanto sería la espita que podría poner en marcha el proceso a nivel europeo. Esto que a nivel político nos está pasando no dudéis que está dirigido por instituciones multimillonearias que utilizan y financian ongs y organizaciones humanitarias con el fin de controlar el mundo.
    Ahí está Soros , Goldmam Sachs , Roquefeler , Rothschild y muchos más. Siempre mediante la revolución no violenta que acaba provocando muertes y derrocamientos de regímenes molestos.

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