Pazo de Meiras: EXPROPIESE!!. El odio marxista de la guerra civil continua abriendo heridas

La verdad aplasta tanta alegria desde el odio que padece el marxismo progre por la expropiacion del Pazo de Meiras a la familia de Franco:

Esta es la historia REAL de lo que paso con los herederos de Emilia Pardo Bazan, dueños originales del lugar y sus enseres.

Resulta que su hijo Jaime Quiroga y el nieto (de 17 años) de dona Emilia fueron juzgados en 1936 en una checa en el circulo de Bellas de Madrid, por un comite formado por UGT, CNT, PCE, FAI y el PSOE y fueron asesinados en la Pradera de San Isidro en Agosto 1936. Hace un año, en una torcedura del destino, este mismo circulo ha sido sede de una presentacion de la obra de la autora de los Pazos de Ulloa.

A la muerte del Conde (por parte de madre y de padre) y su hijo, heredo el lugar Blanca Quiroga que le regalo el Pazo a la Compañia de Jesus. Unos franquistas compraron el pazo para regalarselo a Franco. Esto es lo que anulo el auto de la expropiacion, del mismo PSOE que mando matar a su dueno legitimo, alegando que la venta a Franco era irregular. Digo yo, la casa es de los Jesuitas, bajo donacion de Blanca Quiroga, pero todo el mundo prefiere el robo a lo fuenteovejuna, del gran dramaturgo Lope de Vega.

El PSOE no va a pedir perdon por asesinar a un adolescente y su padre? o eso no es memoria historica?

Lo ha escrito Manuel el hijo de Rosa

Lo de hoy es UNA EXPROPIACION!!

Torres de Meirás, pazo de la condesa de Pardo Bazán – 

Mónica Arrizabalaga

El Pazo de Meirás, en tiempos de la condesa de Pardo Bazán

«Daba solemne impresión catedralicia aquel gran salón de entrada, donde la luz se filtraba suavemente a través de vidrieras cenitales y laterales cristaleras de colores, amueblado a la española del siglo XVII», escribió Melchor de Almagro San Martín

«En su magnífica residencia veraniega de las Torres de Meirás, cerca de La Coruña, donde actualmente se encuentran la condesa de Pardo Bazán y su madre la condesa viuda, se han celebrado estos días algunas grandes comidas en honor de diferentes personas»,  informaba ABC en una nota de sociedad publicada en agosto de 1908 , dando cuenta de los duques, marqueses y condes que habían asistido y que habían admirado «los adelantos del decorado y mobiliario del palacio, así como la preciosa vidriera heráldica de colores que alumbra el hall».

El famoso pazo, que  este 10 de diciembre ha pasado a manos del Estado , se erigió a partir de 1893 en el lugar de Sada que ocupaba una modesta granja, de igual nombre al que hoy lleva el palacete. Al parecer, antiguamente hubo allí una primitiva casa solariega fundada a finales del siglo XIV por don Roy de Mondego, que fue destruida durante la guerra de la Independencia.

Según explicó  Melchor de Almagro San Martín (1882-1947), esta propiedad de un pariente próximo fue heredada por la familia Pardo Bazán, «quien, con persistente esfuerzo, dióse a levantar en su lugar el palacio campestre que ahora, firme sobre sus pétreos cimientos, desafía al tiempo».

La condesa Amalia, viuda de Pardo Bazán y madre de la insigne escritora de «Los pazos de Ulloa», poseía «un verdadero genio administrativo, el cual la permitió alzar las torres, obra muy importante y costosa, sin grandes dispendios hechos de una sola vez, sino a merced de cantidades fijas, dosificadas meticulosamente en el presupuesto familiar, a lo largo de varios lustros», apuntó el escritor y periodista granadino. En las obras de Meirás se trabajaba durante los veranos, cuando los propietarios podían dirigirlas personalmente. De ahí que sus visitantes apreciaran sus avances. 

A juicio de Almagro San Martín, las Torres de Meirás surgieron del terruño gallego «con todo el sabor centenario de un monumento románico, tan antiguo como las iglesucas de los alrededores, que recuerdan las gestas del obispo Gelmírez, y fue así porque al espíritu cultísimo de doña Emilia, que planeaba los trabajos con sutil orientación arcaizante, se unía la mano de obreros celtas». 

En tiempos de Emilia Pardo Bazán, continuó relatando Melchor Almagro, «se entraba al palacio atravesando un inmenso zaguán, al que con barbarismo llamaríamos hoy “hall”, unido por un enorme y muy airoso arco a una especie de patio cubierto, de cuyo centro partía, hasta la galería del piso principal, la escalera de honor, muy ancha, repartida en dos brazos, con balaustrada de esculpida piedra, donde en auténtico gusto románico, que diríase centenario, se mezclan motivos marinos y montañeses, de gracioso e ingenuo maridaje».

«Daba solemne impresión catedralicia aquel gran salón de entrada, donde la luz se filtraba suavemente a través de vidrieras cenitales y laterales cristaleras de colores, amueblado a la española del siglo XVII, quiere decirse a base de rojos damascos, aquellos que doña Emilia llamaba un día episcopales, sillones fraileros, loza de Talavera y Alcora, retratos de antepasados al estilo de Velázquez, Carreño y Claudio Coello…».

El despacho de la ilustre autora de «La Quimera» estaba «engalanado con magníficas reposterías luciendo las armas de los Pardo Bazán y amueblado a modo gótico», proseguía el escritor. Las tapicerías de butacas, sofás y sillones «reproducían, preciosamente bordada por la propia condesa Amalia, que era una paciente y admirable artista, una colección de retratos de escritores célebres», añadía.

Retrato de Emilia Pardo Bazán – Christian Franzen

El gran salón de fiestas, a la italiana, «recordaba en su lujo clásico los de las villas de Como y Treviso». Comunicaba con el despacho y más allá se abría «un comedor tan enorme como señorial, adornado con tapices flamencos, siendo de notar por su primor todas las chimeneas de las estancias, cuyos motivos ornamentales, alusivos a temas del país» estaban labrados «con estilo románico, en granito gallego».

La pieza que suscitaba antaño más interés era, sin duda, el estudio donde escribía Emilia Pardo Bazán. Estaba situado «en la cima de la torre de Levante» y desde su volado balconaje se contemplaban los jardines de camelias silvestres y rosaledas, en primer término, y el verde paisaje gallego.

En octubre de 1910, se celebró en su capilla la boda de  Blanca Quiroga y Pardo Bazán , hija de la escritora, con el coronel Cavalcanti de Alburquerque, apadrinada por el  infante Fernando de Baviera . ABC, que dio cumplida cuenta del enlace matrimonial, destacó entre las obras artísticas que atesoraba dicha capilla «el retablo, soberbia talla borrominesca; el frontal, de cuero de Córdoba; la Virgen, valiosa imagen del siglo onceno, hábilmente restaurada, y el cáliz, maravilla de la orfebrería francesa de Luis XV». Aquel día se izó en la torre principal la bandera roja con las armas de la casa y hubo «baile y espléndido lunch para los invitados, prolongándose la fiesta hasta las diez de la noche».

Este periódico refirió también la  estancia del infante Fernando en 1920 , durante su viaje a Galicia. El periodista Juan Spottorno y Topete, que firmaba sus crónicas de sociedad como «Gil de Escalante»,  describió con gracejo y detalle el banquete con que fue obsequiado en Meirás. Desde la recepción al infante de España al pie del castillo, donde se izó el morado pendón de Castilla, hasta el menú del banquete y dónde se sentaron cada uno de los comensales, la sobremesa en el jardín, el espléndido té que se sirvió a los invitados o el baile que se prolongó hasta el anochecer «en el espacioso salón italiano, que decoran estucos y muebles del siglo XVIII y cuyo alto techo reproduce artística y fielmente escenas de la mitología».

Emilia Pardo Bazán dispuso que unos años después de su muerte sus restos fueran trasladados al panteón que mandó construir, según sus propios diseños, en la Torre de Meirás. Pero sus deseos nunca llegaron a cumplirse. En 1938 su hija Blanca, condesa de la Torre de Cela, consternada por la muerte de su esposo y los asesinatos de su hermano Jaime y del hijo de éste, acabó vendiendo el pazo a la  Junta pro Pazo del Caudillo .

Ésta había sido formada por el gobernador civil y varios alcaldes gallegos con el fin de donar a Franco un inmueble representativo en la provincia para que pudiera utilizarlo como residencia veraniega.

Fuente

2 comentarios en “Pazo de Meiras: EXPROPIESE!!. El odio marxista de la guerra civil continua abriendo heridas

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