Las penas de cárcel sólo deberían ser para hombres, según Naciones Unidas – Daniel Jiménez

En el pasado señalamos que aunque los hombres cometen más crímenes, por el mismo delito y controlando otras variables terminan en la cárcel el doble de veces que las mujeres y reciben condenas un 63% más largas.

Al parecer, sin embargo, esto no es suficiente. En diversos países varios académicos, ONGs y medios de comunicación han expresado su deseo de que la cárcel sea un territorio exclusivo o casi exclusivo de los hombres, pese a que el sexo masculino ya representa más del 90% de los reclusos.

Como no podía ser de otra forma, Naciones Unidas se encuentra a la vanguardia de este tratamiento discriminatorio. El texto donde alienta a los Estados Miembros a buscar alternativas al encarcelamiento de las mujeres se encuentra en la Resolución 65/229 del año 2011 titulada: Reglas de las Naciones Unidas para el tratamiento de las reclusas y medidas no privativas de la libertad para las mujeres delincuentes, conocida generalmente como “Reglas de Bangkok”. Veamos los puntos más importantes (el resaltado es mío):

5.[Naciones Unidas] Alienta a los Estados Miembros a aprobar legislación para establecer medidas sustitutivas del encarcelamiento y dar prioridad a la financiación de esos sistemas, así como a la elaboración de los mecanismos necesarios para su aplicación;

6. Alienta a los Estados Miembros que han elaborado leyes, procedimientos, políticas o prácticas sobre las reclusas y sobre medidas sustitutivas del encarcelamiento para las mujeres delincuentes a suministrar información a otros Estados y a las organizaciones internacionales, regionales e intergubernamentales, así como a las organizaciones no gubernamentales pertinentes, y a ayudar a esos Estados a preparar y realizar actividades de capacitación o de otra índole en relación con la legislación, los procedimientos, las políticas o las prácticas señalados;

El punto 5 puede parecer neutral en cuestiones de género pero no lo es: hace referencia específica a las mujeres ya que esta resolución se dedica exclusivamente a ellas en todos sus puntos, como confirma el número 6. Pero por si quedaran dudas podemos leer el apartado 10:

10. Solicita a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito que preste servicios de asistencia técnica y de asesoramiento a los Estados Miembros que lo soliciten a fin de elaborar o reforzar, según proceda, leyes, procedimientos, políticas y prácticas relativos a las reclusas y a las medidas sustitutivas del encarcelamiento en el caso de las mujeres delincuentes;

A estas propuestas se le suman las siguientes reglas (el resaltado es mío):

Regla 57

Las disposiciones de las Reglas de Tokio servirán de orientación para la elaboración y puesta en práctica de respuestas apropiadas ante la delincuencia femenina. En el marco de los ordenamientos jurídicos de los Estados Miembros, se deberán elaborar medidas opcionales y alternativas a la prisión preventiva y la condena, concebidas específicamente para las mujeres delincuentes, teniendo presente el historial de victimización de muchas de ellas y sus responsabilidades de cuidado de otras personas.

Regla 58

Teniendo en cuenta las disposiciones del párrafo 2.3 de las Reglas de Tokio, no se separará a las delincuentes de sus parientes y comunidades sin prestar la debida atención a su historial y sus vínculos familiares. Cuando proceda y sea posible, se utilizarán mecanismos opcionalesen el caso de las mujeres que cometan delitos, como las medidas alternativas y otras que sustituyan a la prisión preventiva y la condena.

Por supuesto nada de esto podría implementarse sin convencer a la población empleando los medios de comunicación masivos. Para ello la ONU presenta una regla más:

Regla 70

1. Se informará a los medios de comunicación y al público sobre las razones por las que las mujeres pueden verse en conflicto con el sistema de justicia penal y sobre las maneras más eficaces de reaccionar ante ello, a fin de posibilitar la reinserción social de las mujeres, teniendo presentes el interés superior de sus hijos.

En un principio podría pensarse que esto obedece a situaciones especiales como reclusas embarazadas, lactantes o con niños pequeños, dada la referencia a los hijos en esta última regla y en la número 64, basada en el punto 9. Y en parte lo es. Sin embargo, como vemos en la regla 60, entre otras, el lenguaje es lo suficientemente ambiguo (al parecer deliberadamente) como para incluir a todas las mujeres excepto a las condenadas por delitos violentos o graves.

A fin zanjar esta posible ambigüedad, decidí escribir un correo electrónico a Pat Carlen, editora en jefe del British Journal of Criminology, quien realizó una conferencia sobre las Reyes de Bangkok en la Universidad de Barcelona en el año 2012 (pueden encontrar la transcripción en este enlace).

Carlen confirmó que efectivamente se trataba de todas las mujeres (excepto aquellas condenadas por crímenes violentos o graves) y me refirió a otro documento todavía no publicado en español y titulado Handbook of Women and Imprisonment, también de Naciones Unidas y basado en las Reglas de Bangkok. La explicación se encuentra en las páginas 103-105, aunque es en esta última donde podemos verlo claramente. Abajo encontrarán una captura de pantalla donde se habla por una parte de las mujeres en general y luego de las embarazadas y madres con niños dependientes por otra.

ONU Prisiones

Dicho esto, hay que realizar algunas puntualizaciones. La Resolución 63/241sobre los Derechos del Niño, en los puntos 47 A y B, anima a que a los padres o madres de hijos menores se les aplique una pena no privativa de libertad si su delito no es grave. Es decir, en este caso es neutral en términos de sexo. No se aplica, sin embargo, con hombres que mantengan económicamente o cuiden de otras personas, como por ejemplo una madre o un hermano. Al hombre es su condición de padre (no de hombre) la que le puede facilitar esta medida, mientras que con la mujer se anima por razón de sexo, más aún si están embarazadas o son madres con niños dependientes.

También es cierto que las Reglas de Tokio (Resolución 45/110) alientan a que en general se apliquen medidas no privativas de libertad, pero no proponen que sistemáticamente se abandonen las penas de cárcel para un sexo salvo para los delitos graves o violentos.

Que esta lectura de las Reglas de Bangkok también es la correcta pueden comprobarlo en las posturas adoptadas tanto por ONGs, medios de comunicación y profesores universitarios que mostraron su apoyo a las reglas mencionadas. En este artículo vamos a compilar las peticiones más significativas.

Reino Unido

1. Campaña parlamentaria de las ONGs Prison Reform Trust y Soroptimism:

2. Postura de la ONG Howard League for Penal Reform:

3. Opinión de la revista New Statesman

Estados Unidos

1. Artículo académico de David W. Frank que pide abolir las cárceles de mujeres para evitar las agresiones sexuales a las reclusas. Otro objetivo es que el éxito de la iniciativa sirva para eliminar el sistema carcelario en su totalidad, pero leyendo el texto parece tratarse más bien como un beneficio colateral.

2. Artículo de Patricia O’Brien, profesora en la Universidad de Illinois – Chicago.

Mundo hispanohablante

1. Expertas en estudios penitenciarios recomiendan alternativas de prisión para la mayoría de las mujeres durante una jornada de estudios penitenciarios llevada a cabo en la Universidad Pública de Navarra, España.

2. La ONG mexicana EQUIS pide medidas alternativas para mujeres en prisión

Conclusión

Como pueden comprobar, en ninguno de estos artículos se considera una medida deseable para madres o embarazadas, sino para mujeres en general. El argumento más repetido, de hecho, es que la mayoría de las reclusas lo son por delitos no violentos. Es decir, que las mujeres no presentan un peligro para la sociedad y terminaron allí por causas ajenas a su voluntad. Como se afirma en EQUIS (el resaltado es mío):

Medidas alternativas para mujeres en prisión

¿En qué consiste?

Un alto porcentaje de mujeres reclusas en las Américas están cumpliendo sentencias por delitos no violentos relacionados con las drogas. En muchos casos los delitos son resultado directo de la pobreza, de la falta de otro tipo de oportunidades, incluso de situaciones de coerción por parte de sus parejas u otras personas.

A nivel regional está teniendo lugar un debate sobre las políticas de drogas bajo un enfoque de derechos humanos y perspectiva de género. Una discusión que pone el foco en el análisis de la legislación vigente y la práctica judicial en relación con la aplicación de medidas alternativas a la privación de libertad en delitos de drogas cometidos por mujeres.

Queda claro que para Naciones Unidas y las organizaciones que apoyan su propuesta, las cárceles deberían ser un espacio exclusivamente masculino. Porque los hombres son actores conscientes, y las mujeres víctimas de las circunstancias. Tras cometer el mismo delito ellos merecen ser castigados, ellas necesitan ayuda.

Fuente

Un comentario en “Las penas de cárcel sólo deberían ser para hombres, según Naciones Unidas – Daniel Jiménez

  1. NACIONES UNIDAS LLEVA DÉCADAS HACIENDO CONSTANTES PAYASADAS

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