Pucherazo contra Trump – Guillermo Rocafort

Guillermo Rocafort

INDICE:

INTRODUCCIÓN

LA NECESARIA REPETICIÓN DE ELECCIONES PRESIDENCIALES EN ESTADOS UNIDOS

VIOLENCIA ELECTORAL EN ESTADOS UNIDOS

MÁS QUE DUDAS SOBRE LA INTEGRIDAD DE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES EN ESTADOS UNIDOS

LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES 2020 DE ESTADOS UNIDOS: ¿LAS MÁS ÍNTEGRAS DE LA HISTORIA DE ESE PAÍS?

EL ESTADO DE TEXAS IMPUGNA ANTE LA CORTE SUPREMA FEDERAL LOS RESULTADOS DE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES DE NOVIEMBRE DEL 2020 EN LOS ESTADOS DE PENSILVANIA, MICHIGAN, WISCONSIN Y GEORGIA

ENTREVISTA: LO OCURRIDO EN EE.UU. ES UN PUCHERAZO COMO EL DE FEBRERO DE 1936 O LOS BOMBAZOS DEL 11-M EN ESPAÑA

INTRODUCCIÓN

Este libro es la compilación secuencial de todos los artículos publicados por el Autor, en distintos medios digitales españoles de primer nivel y prestigio, sobre las Elecciones Presidenciales 2020 en Estados Unidos.

Estos artículos pueden ser complementados con distintas entrevistas televisivas y radiofónicas en medios nacionales e internacionales que pueden ser consultadas por el lector en Internet, en el caso de que desee ahondar más en los argumentos aquí expuestos.

Estamos ante la Crónica de un Pucherazo electoral anunciado y consumado, evidenciado por medio de un análisis objetivo, por parte del Autor, de los datos de integridad electoral elaborados por la Universidad de Harvard en distintos y sucesivos estudios académicos, y que señalan los gravísimos y crónicos fallos de los que adolece el sistema de elección presidencial de ese gran País.

El Autor de este libro pretende que con esta recopilación de análisis y de opiniones de sus artículos no se imponga el relato oficial creado artificialmente por los “Mass Media”, las grandes compañías tecnológicas de las Redes Sociales y la clase dirigente reinante, que de forma concertada han actuado para que no se sepa la verdad del Pucherazo y que han conspirado, por activa o por pasiva, para derrocar al Presidente Trump en su reelección presidencial.

Es evidente que no se han investigado las infinitas pruebas del Pucherazo; ni por las autoridades legislativas federales ni por la Justicia ni menos aún por los Medios de Comunicación más importantes.

El sistema electoral estadounidense ha quebrado con estas elecciones presidenciales. Su credibilidad ha quedado seriamente perjudicada y, es por ello, que la mitad de la Nación estadounidense, precisamente la más productiva y solidaria con la Nación, va a mirar a Joe Biden como un Presidente ilegítimo.

Este Libro es una Crónica de un tiempo apasionante. Este libro es una Acta de Acusación.

LA NECESARIA REPETICIÓN DE ELECCIONES PRESIDENCIALES EN ESTADOS UNIDOS

12 de noviembre de 2020

https://www.elconfidencialdigital.com/articulo/la_voz_del_lector/necesaria-repeticion-eleccionespresidenciales-estados-unidos/20201112110733184292.html

Han transcurrido ya diez días desde las elecciones presidenciales en Estados Unidos y aún no se ha proclamado oficialmente un nuevo Presidente en dicho país.

Las sospechas de irregularidades se acrecientan a la vez que se constata el masivo descontrol que lleva aparejado el voto por correo.

Ha sido un proceso electoral muy irregular, protagonizado por unas encuestas completamente sesgadas, usadas más como un arma electoral contra Trump que como un instrumento de investigación de las tendencias del voto, así como por una violencia inaudita en las calles llevada a cabo por movimientos subversivos que gravitan en torno al Partido Demócrata, como los “Antifas” y el BLM (Black Lives Matter), que se han sistemáticamente dedicado a acosar y a agredir a los seguidores de Trump en todo momento y circunstancia que han podido.

Es también inaudito que el voto por correo, que es un voto fiduciario, no presencial, y por tanto objeto de posibles múltiples manipulaciones, haya sido promovido masivamente por el Partido Demócrata, bajo el manido argumento del Covid, especialmente en las jurisdicciones controladas por ellos a nivel estatal y municipal, hasta el punto de que la estadística de reparto entre las dos candidaturas en ese formato de voto haya sido tan descompensada como irracional.

Lo relativo a los votos de los muertos, así como a los inexistentes empadronamientos de sus votantes en los Estados donde han votado, aportan aún más suspicacias a la cuestión. Cuestiones relativas a la falta de cotejo de las firmas en los votos por correo, posibles manipulaciones informáticas, la admisión de votos emitidos con posterioridad al día de las elecciones y la institucionalización del captador demócrata de barrio para el voto por correo nos debe poner en sobrealerta.

El Partido Demócrata se ha ganado históricamente el papel de “trampas” en las elecciones; lo llevan ya en el ADN, como amerita la elección presidencial que le hurtó Kennedy a Nixon en 1960 con el apoyo de la Mafia. Algo digno de una superproducción de Hollywood o de una serie para Netflix, si es que en estos ámbitos hubiera realmente pluralidad política y no pensamiento único progre.

Por otra parte, la falta de transparencia en el escrutinio, prohibiendo a los observadores republicanos observar el proceso de recuento de votos, sin razón que lo justifique, más allá que la excusa que los demócratas han utilizado sobre el Covid, es algo que también debe de sorprendernos. Ese mismo Covid contra el que no han luchado los Gobernadores y Alcaldes demócratas como es debido, por motivos meramente electorales, al objeto de que el deterioro de la salud pública fuera usado como arma arrojadiza contra el Presidente Trum, y frente al cual, ahora tras Baiden, parece que todos se van a unir de una forma ya más coherente y racional.

Nos hemos encontrado incluso con un Presidente electo, Jon Biden, que ha sido proclamado no mediante un procedimiento legal, sujeto al Estado de Derecho, sino mediante el “trust” monopolístico informativo de las principales cadenas de televisión, en un ejercicio de injerencia mediática electoral que avergonzaría a la misma China Comunista, cuyos vínculos con los hijos de Biden son más reales que aparentes.

Esas mismas televisiones, que acosan al presidente Trump y a sus colaboradores en ruedas de prensa que son verdaderas encerronas, son los que hacen preguntas insustanciales al presunto Presidente Biden mientras cortan la señal cuando lo hace Trump, en un ejercicio de censura más propio de la antigua RDA.

Es normal en estas condiciones que el Presidente Trump se enroque, como lo ha hecho su Partido detrás de él, y sus millones de votantes, y que lleve a cabo todos los procedimientos legales que considere oportunos, hasta las últimas instancias, y no sólo porque es su derecho, como también lo es el no airear ahora las pruebas que puedan tener, hasta sacarlas en el momento procesal oportuno.

De nada van a servir los “fakenews” habituales, los falsos anuncios de divorcio en la pareja aún presidencial, la exhibición de las fotos de los perritos de los Biden … el electorado de Trump es el que no se va a doblegar por mucho que intenten violentarle o ridiculizarle.

La América profunda tiene lo que se llama el callo del trabajador esforzado que vive inmune a la inmundicia que le insulta y le acosa; ama a su Patria y ama a su Libertad y no van a permitir que las señales existentes de un Pucherazo más que probable se imponga a sus valores.

Llegados a este extremo, en mi opinión, no cabría más que en los procesos legales oportunos acreditar todas las irregularidades y llegados al caso de evidenciar su relevante magnitud a los efectos del resultado electoral, proceder a una repetición de las elecciones presidenciales en los Estados en disputa.

El Señor Biden, si realmente cree en la voluntad popular, no tendría que temer esta posibilidad; en verdad, partiría con la ventaja de que supera al señor Trump en el resto de Estados, pero sería ésta la única manera de restablecer la confianza y credibilidad en que el Presidente resultante tuviera tras de sí una limpieza total.

De lo contrario, Biden como Presidente nacería políticamente muerto, el electorado de Trump lo rechazaría visceralmente, la fractura política se incrementaría y las grandes cadenas de televisión peligrarían en su credibilidad y prestigio más de lo que ya han hecho en los últimos diez días.

No es el primer caso de repetición de elecciones por irregularidades en el voto por correo; tenemos el caso de Austria hacia cuatro años, en las elecciones presidenciales, donde se enfrentaron por segunda vez dos candidatos cuyos resultados no quedaron claros en la primera elección.

Ganó quien ganó, y su Presidencia se ha llevado a cabo sin dudas ni divisiones internas.

Esto es la verdadera Democracia. Que se disipen las dudas sobre el resultado electoral. Que cualquier victoria electoral sea completamente limpia e irreprochable.

              

VIOLENCIA ELECTORAL EN ESTADOS UNIDOS

20 de noviembre de 2020

https://www.elconfidencialdigital.com/articulo/la_voz_del_lector/violencia-electoral-estadosunidos/20201119212745187633.html

El pasado 14 de noviembre hubo en la Ciudad de Washington una gran marcha pacífica de aproximadamente un millón de partidarios del Presidente Trump, denunciando lo que a su juicio es un escandaloso pucherazo en las elecciones presidenciales de ese país.

Esa misma tarde y noche, mientras las familias venidas de fuera a esa marcha disfrutaban de una cena o un paseo por la ciudad de Washington, sus miembros fueron asaltados, apaleados y vejados por la izquierda de los Antifas y de los BLM que tanto han contribuido a generar violencia durante la pandemia y el periodo electoral de ese país.

Hay que recordar que para la noche electoral en las principales avenidas comerciales de Estados Unidos las tiendas habían protegido sus fachadas y accesos con robustos maderos al objeto de evitar los asaltados, saqueos y depredaciones habituales que surgen cuando la izquierda no gana las elecciones, violencia que no se produjo a raíz del extraño viraje en los recuentos nocturnos.

Es evidente que una parte sustancial de la izquierda de todo el Mundo se ha aliado de la violencia para aterrorizar a una parte importante del electorado y así conseguir objetivos políticos. Esto es algo que llevo investigando desde hace años y mis publicaciones al respecto se basan en datos objetivos y están al alcance de todos.

Para más información, visite:

https://www.elconfidencialdigital.com/articulo/la_voz_del_lector/extrema-violencia-izquierdacalles-espana/20200727160040150107.html

En España tenemos el ejemplo de BILDU, brazo político de la ETA, que ha llegado al “éxito electoral” de derrocar y promover Gobiernos y presupuestos públicos en España, especialmente en los actuales días.

Pero no en todas partes hay la misma debilidad frente a esa violencia y ese caso lo vemos con especial singularidad en Estados Unidos.

La violencia electoral no ha de manifestarse siempre de forma explícita; puede ser por ejemplo impidiendo el acceso de los observadores republicanos a fiscalizar el recuento de los votos, ya sea suspendiendo nocturnamente de forma sorprendente el recuento de votos, ya sea regalando prebendas a cambio de votos para el Partido Demócrata, ya sea escondiendo miles de votos para que no sean escrutados (como se ha acreditado tras el nuevo escrutinio en Georgia), ya sea promoviendo de forma organizada los votos de personas fallecidas, de personas que no residen allí donde votan, de personas que votan dos o más veces (Nevada), o por medio de reducciones escandalosas en estas elecciones en los porcentajes de votos declarados nulos (Georgia y Michigan, bajando de un habitual 4% previo a un porcentaje casi inexistente), o incluso cambiando ahora las reglas del cómputo de votos en el nuevo recuento (Wisconsi), y es curioso destacar que siempre es el Partido Demócrata el que aparece en el ajo de las desconfianzas y de la chapuza.

Sin embargo, hay un caso donde sí que dicha violencia ha traspasado el límite de lo verbal y físico, que ha sido la aplicada por los demócratas a los dos representantes republicanos (William Hartmann y Monica Palmer) en la Junta Electoral que certifica los votos del Condado de Wayne, en el Estado de Michigan, correspondiente a la Ciudad de Detroit, ante su negativa a certificar la validez de los resultados ante una completa batería de irregularidades electorales, de todo tipo y pelaje como las siguientes:

  • Descuadre de votos en el 71% de las mesas electorales de Detroit y además sin ningún tipo de explicación
  • Sospechas en la financiación ilegal de los procesos de escrutinio
  • El mismo día de las elecciones, el 3 de Noviembre, se registraron más de 18.000 nuevos votantes sin que conste su verificación

Ante dicha negativa, recibieron graves insultos como el de racistas, amenazas contra su seguridad física y la de sus familias, imposibilidad de alimentarse durante horas, negativa a la posibilidad de retomar las discusiones en otro momento, imposibilidad de poder manifestar en el acta las objeciones a los recuentos, engaños en el asesoramiento legal, falsas promesas de futuras auditorías para aceptar su conformidad, entre otras perlas habituales típicas del Partido Demócrata, así como descalificaciones y vejaciones verbales mediante la aplicación Zoom que se puede advertir en el siguiente vídeo publicado por Fox TV.

https://video.foxnews.com/v/6210801159001/

Lo verdaderamente sorprendente es que, ante tanta hostilidad y sospechas, las pretensiones de Trump se siguen robusteciendo por momentos; en vez de ceder a la violencia y a las falsas evidencias, sus razones se revuelven aún con más fuerza, con mayor energía.

Allí no pasará como en España, con el grosero pucherazo del Frente Popular en Febrero de 1936, o el ilegal cese como Presidente de la II República de Niceto Alcalá Zamora, o más recientemente con las elecciones del 14 de Marzo de 2004, tras los bombazos terroristas en los trenes y posterior acoso y derribo al PP por la izquierda de nuestro país.

Ni siquiera por la vía de la violencia están consiguiendo en Estados Unidos sus objetivos y esto es algo que nos lleva ya a un punto de no retorno, porque cuando a la izquierda le quitas la violencia, las televisiones y las mentiras, acaba estallando como un globo inflado de corrupciones e intereses ocultos.

Estamos llegando a ese momento; Trump no es el típico dirigente occidental al que le tiemblan las piernas ante las dificultades descritas y lo más importante, tiene tras de sí a millones de votos legales que no ceden en su exigencia de defender su Dignidad y su sentido de la Libertad y de la Democracia y que además están dispuestos a dar lo que sea por defenderlas.

MÁS QUE DUDAS SOBRE LA INTEGRIDAD DE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES EN ESTADOS UNIDOS

12 de noviembre de 2020

https://confilegal.com/20201122-opinion-dudas-en-torno-a-la-integridad-de-las-eleccionespresidenciales-estadounidenses/  

 

I.- Introducción:

Llevo analizando con verdadero interés y dedicación todo lo concerniente a las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

Desde un primer momento, ya el día 6 de noviembre, poco después de las elecciones, emití en un medio de comunicación internacional (Rusia Today) mis impresiones sobre que “la situación (electoral) era crítica desde el punto de vista de la transparencia y de la confianza en el resultado final”. https://actualidad.rt.com/video/372511-experto-elecciones-eeuu-situacion-critica  

Posteriormente he publicado un par de artículos en El Confidencial Digital que ahondan en mis dudas crecientes al respecto.

El primero, el 12 de noviembre, titulado “La necesaria repetición de elecciones presidenciales en Estados Unidos”.

https://www.elconfidencialdigital.com/articulo/la_voz_del_lector/necesaria-repeticion-elecciones-presidencialesestados-unidos/20201112110733184292.html  

Y el segundo, el 20 de noviembre, titulado “Violencia electoral en Estados Unidos”.

https://www.elconfidencialdigital.com/articulo/la_voz_del_lector/violencia-electoral-estadosunidos/20201119212745187633.html  

Cada día le dedico varias horas a profundizar en esta cuestión, hasta que por fin me he decidido a, yendo más allá de mis propias percepciones informativas al respecto, llevar a cabo un estudio con rasgos científicos que acredite que hay dudas sobre la integridad de dicho proceso electoral.

II.- Análisis sobre el proceso electoral en los Estados Unidos:

En el estudio titulado “Corruption and Coercion: The Year in Elections 2017” cuyos autores son los profesores universitarios Pippa Norris, Thomas Wynter y Sarah Cameron, avalado por el “The Electoral Integrity Project” y por las Universidades de Sydney y Harvard (en este último caso por el John F. Kennedy School of Goverment, fuera por lo tanto de toda sospecha, pues lleva el nombre de un Presidente de los Estados Unidos como el demócrata Kennedy, con sospechas de que le ganó por pucherazo unas elecciones a Nixon en 1960), y publicado en Marzo de 2018, se pueden extraer conclusiones muy interesantes.

Se puede descargar en el siguiente enlace:  https://www.dropbox.com/s/cjl52dlncqkhlbv/The%20Year%20in%20Elections%202017.pdf?dl=0  

Por de pronto, el cómputo que realiza dicho estudio sobre la Integridad Electoral del sistema electoral de Estados Unidos nos dice que ocupa una posición muy mala con respecto a las Naciones Occidentales; en realidad está por debajo de todas las Naciones de Europa Occidental.

Su indicador de integridad electoral (PEI) es de 61 sobre 100, lo que le aproxima a la zona de integridad electoral moderada, por debajo de Túnez (68), Cabo Verde (71), Ghana (65) y Jamaica (67), por poner unos solos ejemplos.

Entrando en concreto en ese PEI de 61 en Estados Unidos para el periodo 2012-2017, hay subdivisones de dicho índice que también merecen su lupa y análisis.

  • Patronazgo ofrecido a sus electores (“Patronage Offered”): 56 sobre 100. Se refiere a que las políticas llevadas a cabo por los candidatos elegidos se centrarán en beneficiar a sus electores, y no al conjunto del país.
  • Temor a la Violencia política (“Feared Violence”): 53 sobre 100. Aquí habría que enmarcar la violencia electoral llevada en la calle con los movimientos BLM (“Black Lives Matter”) y Antifa de índole izquierdista “demócrata”.

Dicho Informe continúa en su página 31 afirmando que en la campaña presidencial de 2016 los republicanos manifestaron serias desconfianzas relativas a vulnerabilidades por fraude electoral; como por ejemplo, votos duplicados, votos por otras personas y votos sin cualificar previamente.

Ya entonces, el Presidente Trump dijo que millones de personas habían votado ilegalmente y lo cuantificó en una cifra superior a los tres millones de votos fraudulentos, lo que tuvo su impacto y trazas de verosimilitud en un 25% de la opinión pública estadounidense según una encuesta realizada.

Por su parte, los beneficiarios de estas desviaciones fraudulentas, el Partido Demócrata, alegaban en respuesta que poner controles en dicho segmento de votos fraudulentos supondría una restricción en los derechos al voto en determinados sectores vulnerables, como los más pobres económicamente, los discapacitados o las minorías. En este mismo sentido, la ACLU (Unión Estadounidense por las Libertades Civiles), una especie de ONG de carácter progresista, ahonda en esa oposición frontal a devolver integridad al sistema electoral, afirmando “voting rights are under attack from laws making it harder for Americans to cast a ballot, include measures cutting early voting, implementing voter ID laws, and purging electoral rolls”(“Los derechos de voto están siendo atacados por leyes que dificultan que los estadounidenses emitan su voto, incluyendo medidas que impiden votar a los más jóvenes, implementando leyes de identificación de votantes y purgando los censos electorales”).

En definitiva, los demócratas basan su argumentario pro-defensa del descontrol electoral en que son ellos los que defienden a los sectores vulnerables, lo que justificaría el mantener la situación actual, así como sosteniendo que identificar a los votantes y limpiar los censos de votantes que ya no deben continuar ahí son “ataques” a los derechos al voto.

Por otro lado, el ataque infundado que llevaron a cabo los demócratas sobre las injerencias rusas en las elecciones presidenciales de 2016 también contribuyó a que se desplomara la confianza en unas elecciones limpias (según una encuesta de Gallup, sólo el 30% de los estadounidenses expresaron confianza en esas elecciones, frente a un 52% de una década antes).

Ya dentro del estudio sobre integridad electoral llevado a cabo en 2016 se ve como están afectados en sentido negativo en su integridad electoral Estados que han sido decisivos en las elecciones presidenciales del 2020, como Wisconsi, Pensilvania y Arizona (página 32 del informe precitado).

En el gráfico siguiente tenemos la evolución de los PEI en las elecciones anteriores a la actual:

Si nos centramos en las presidenciales del 2016 vemos que hay graves carencias en las Leyes electorales, en la delimitación de los distritos electorales (“boundaries”), en el registro de los votantes, en los resultados e incluso en la cobertura de los medios de comunicación a dichas elecciones (las grandes cadenas de televisión no están pareciendo neutrales).

Finalmente, en las elecciones legislativas del 2018 se anticipaban ataques contra la cyberseguridad en los registros electorales como una de las principales preocupaciones de los expertos electorales. Por otro lado, existe otro estudio científico adicional muy interesante que requiere su análisis.  Se titula “Electoral Integrity in the 2018 American Elections (PEI-US-2018)” y se puede descargar en el siguiente enlace: https://www.electoralintegrityproject.com/peius2018  

En cuanto al Mapa de percepción de integridad electoral (de 0 a 100) por Estados en las elecciones legislativas de 2018, se puede confirmar que son los Estados decisivos en las elecciones presidenciales del 2020 los que peor puntuación tienen en integridad electoral.

Por ejemplo, Georgia está con 48 en zona de peligro de baja integridad electoral, por debajo de 50. Arizona tiene 62, Michigan 62, Wisconsi 63 y Pensilvania 62, todos con unos muy estrechos márgenes a favor de Biden justo en la fase final del recuento del voto por correo.

Si analizamos la evolución del índice PEI y sus componentes en las elecciones legislativas del 2016 y 2018 vemos que se repiten las malas percepciones de integridad electoral en cuestiones como las leyes electorales, los límites de los distritos, el registro de votantes y la financiación de las campañas.

En cuanto a la frecuencia de los problemas electorales que ocurrieron en las elecciones del 2018 creo que debemos señalar los siguientes: desinformación de los medios, vulnerabilidad de hackeo de los registros electorales, violencia contra algunos candidatos, pucherazos, múltiples votantes, votos ilegales, entre otras cuestiones también a analizar.

Conclusiones:

Parece claro que, en base a lo anterior, la victoria “demócrata” en las elecciones presidenciales del 2020 se ha cimentado sobre los Estados con menos integridad electoral de ese país, lo cual siembra de grandes dudas la legitimidad de la victoria del candidato “demócrata” Biden.

Por otro lado, llama la atención que el propio Biden no haya respondido a las acusaciones vertidas por sus contrincantes electorales sobre el posible fraude electoral, a pesar de que un sector importante de sus apoyos políticos le emplazan en ese sentido; es cuando menos sospechoso que el candidato demócrata no sea capaz en este momento de certificar la integridad de su victoria electoral, lo que habría que interpretarlo, a mi juicio, bajo el riesgo que conllevaría para él una mentira de esa gravedad en un país donde el mentir es peor que un delito.

En cuanto al papel de los medios de comunicación masivos, lo que allí se llama el “mainstream”, me sorprende su persistencia tozuda, infundada e irracional en exigir que el Presidente Trump ceda y reconozca la victoria de Biden sin que se hayan investigado judicialmente aún las graves acusaciones de pucherazo, cuando esos mismos medios televisivos y de prensa escrita han estado durante cuatro años alentando las falsas sospechas de la injerencia rusa en la primera victoria electoral de Trump, deslegitimándola así de esta manera tan evidente.

Pero es que ni siquiera han llevado a cabo investigaciones periodísticas sobre las irregularidades ya evidenciadas, como los miles de votos que han aparecido en Georgia sin computar (zona de baja integridad electoral), o las extorsiones a los certificadores republicanos de las elecciones en el Estado de Michigan (zona de moderada integridad electoral), por citar dos solos ejemplos; pareciese que hay un consorcio monopolístico en los medios televisivos estadounidenses que no sólo han alentado unas encuestas electorales completamente tendenciosas en contra del Presidente Trump sino que además son una acorazada informativa monopolística tendente a atornillar a Biden en la Casa Blanca como sea.

Podríamos estar ante evidencias de una Dictadura televisiva que coarta el principio de la libertad de expresión, prueba de ello es el apagón unánime en las ruedas de prensa del Presidente Trump, o su negativa reincidente a investigar aquello que no satisface sus intereses políticos, económicos o ideológicos.

Existen otros daños colaterales en toda esta cuestión; en caso de llegar Biden a la Casa Blanca su legitimidad va a estar seriamente afectada. La mitad de la población, o quizá más, le va a rechazar completamente (se empezarán a ver episodios de violencia) y va a carecer de la fuerza moral para mantener a su país unido ante los terribles desafíos que enfrenta (Covid, guerra comercial contra China, insoportable división interna, etc…).

Los republicanos le van a hacer la guerra total, tanto en los Estados donde mandan como en la Cámara de Representantes y en el Senado de los Estados Unidos, porque razones y ganas no les faltarán.

En definitiva, nos vamos a encontrar en cualquier caso con una deslegitimación ante amplios sectores de la opinión pública, provocada por la hipotética falta de integridad de una victoria electoral, que socavará incluso la credibilidad del propio sistema democrático, algo que de no evitarse saltará a otros países de Occidente donde ya se manifiestan abiertamente sospechas sobre sus sistemas electorales, lo que sumará otro elemento de desestabilización en este nuevo y futuro contexto internacional tan perturbador.

Puede que Biden finalmente se convierta en el nuevo inquilino de la Casa Blanca, pero será a un coste excesivo mediante una victoria tan pírrica que quizá no merezca la pena para nadie.

En mi opinión, sólo un nuevo proceso electoral en los Estados afectados, con las debidas garantías y solventando todas las cuestiones indicadas en este artículo, puede garantizar que los próximos cuatro años de ese gran país discurran en una senda de paz y de prosperidad.

Es algo que sucedió en las elecciones presidenciales de Austria hace 4 años y ello cerró las heridas abiertas por el proceso de escrutinio de los votos por correo con graves déficits de integridad electoral, como los que allí existen. Estados Unidos puede aquí copiar algo bueno de la vieja Europa.

De lo contrario, será el caos, y desde luego a Europa nos salpicará, y muy fuerte, porque cuando allí estornudan, aquí acabamos tiritando.

LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES 2020 DE ESTADOS UNIDOS: ¿LAS MÁS ÍNTEGRA DE LA HISTORIA DE ESE PAÍS?

1 de diciembre de 2020

https://www.elconfidencialdigital.com/articulo/la_voz_del_lector/elecciones-presidenciales-2020estado-unidos-mas-integras-historia-pais/20201201131000191674.html

La Universidad de Harvard, en concreto la Escuela de Gobierno “John F. Kennedy” acaba de lanzar un adelanto de su estudio (PEI-2020) sobre la Integridad electoral de las elecciones presidenciales en Estados Unidos de noviembre de 2020. Se puede descargar en los siguientes enlaces: https://www.hks.harvard.edu/publications/electoral-integrity-2020-us-elections  https://www.dropbox.com/s/7hhxoltyq4nmdd1/PEI-US-2020%20Report.pdf?dl=0

Dicha Escuela de Gobierno autodefine su estudio “Electoral Integrity Project” como “an independent non-partisan scientific research project based at Harvard University” (un proyecto de investigación científica independiente y no partidista con sede en la Universidad de Harvard).

En este sentido hace unos días publiqué un artículo en Confilegal relativo a dichas elecciones, titulado “Dudas en torno a la integridad de las elecciones presidenciales estadounidenses”, que se puede consultar en el siguiente enlace:

https://confilegal.com/20201122-opinion-dudas-en-torno-a-la-integridad-de-las-eleccionespresidenciales-estadounidenses/

Para su análisis y redacción me basé en los datos científicos de elecciones previas tanto presidenciales como legislativas publicados por los Informes PEI de la Escuela de Gobierno “John F. Kennedy” de la Universidad de Harvard, donde destacaban sobre todo la elevada vulnerabilidad y debilidad electorales de los Estados como Wisconsin, Arizona, Georgia, Michigan y Pensilvania que hipotéticamente habrían decantado las elecciones para el aspirante Biden.

Mi principal conclusión fue que, con esos antecedentes electorales tan poco íntegros, el caldo de cultivo era el ideal para llevar a cabo un giro electoral en la noche de las últimas elecciones presidenciales, tan inesperado como explicado por lo anterior. En particular, el Estado de Georgia era considerado en los estudios previos del 2018 una zona de baja integridad electoral (49), por dejado del 50 sobre 100.

Ha pasado un mes desde las elecciones y desde entonces aún no ha sido proclamado el nuevo Presidente de los Estados Unidos de forma oficial; el presunto Presidente saliente, Donald Trump, intensifica sus quejas, el Pueblo soberano no deja de protestar en las calles por los resultados y lo más significativo para mí, la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, la más prestigiosa de ese país, no manifestaba su posición oficial al respecto de las presuntas irregularidades electorales cometidas o no en el proceso electoral indicado.

La coordinadora del estudio, la prestigiosa Profesora Pippa Norris, en su cuenta oficial en Twitter https://twitter.com/PippaN15, no dejaba de manifestar abiertamente sus quejas e inquinas contra el Presidente Trump, y en concreto, por el afán presidencial de poner en duda la integridad del proceso electoral, algo que, por otro lado, siempre han concluido los informes previos que ella misma había coordinado y que son fácilmente verificables en Internet.

Y así, hasta que por fin se ha publicado un adelanto de su estudio sobre la integridad electoral de las Elecciones presidenciales del 2020 y, cuál ha sido mi sorpresa, que lo que antes era una elevada falta de integridad es ahora un ejemplo de integridad electoral en los cinco Estados en disputa.

He de reconocer que no me podía creer estos estudios anticipados sobre el 2020; ese giro en la integridad electoral copernicano era algo verdaderamente antiacadémico y es por ello que acudí a la investigadora Pippa por twitter, para que me explicara las razones. En el siguiente enlace se puede ver el hilo de la conversación mantenida: https://twitter.com/GuillermoRocaf1/status/1333520444884971520

En nuestro intercambio de tweets le pregunto a Pippa sobre las razones del cambio de tendencia en el 2020 y sobre todo por la mejora del índice de integridad electoral en la siguiente secuencia de datos del índice INDEX PEI que es la siguiente: 2012 (63), 2014 (62), 2016 (59), 2018 (66) y 2020 (79), y su respuesta se centra en que ahora “The 2020 index had some additional new ítems” (El índice 2020 tiene algunos elementos nuevos adicionales…). Vayamos a los datos.

Si analizamos, por ejemplo, el índice que mide la integridad de las leyes electorales a nivel agregado de todos los Estados Unidos, vemos que se ha pasado de un 47 en el 2018 a un 62 en el 2020. En cuanto a los procedimientos electorales, estamos ahora rozando la excelencia, llegando en el 2020 al 91 sobre 100.

La demarcación de los distritos electorales sigue siendo un problema en el 2020, pero parece mejorar. Por su parte, el registro de votantes aumenta su índice de integridad electoral en 17 puntos de 100 en los dos últimos años, y el proceso del voto en 13 puntos. En cuanto al conteo de los votos, según el informe del 2020, la mejora es de 8 puntos con respecto al 2018, a pesar de que aún no sabemos los votos definitivos en algunos Estados, mientras no dejan de aparecen miles de votos perdidos, y ya, lo que más chocante en la valoración del 2020, es la mejora en la valoración hacia las autoridades electorales, en 14 puntos, de 73 a 87.

Pero es que no sólo debemos interpretar esta “mejora electoral” en términos internos de Estados Unidos; es que, además, vemos cómo Estados Unidos, con un PEI de 79 en el 2020, se ha disparado en el ranking mundial de la integridad electoral, si lo vemos en la siguiente tabla del 2012-2017.

Ahora ocuparían el número 2 en mayor integridad electoral en el Continente Americano (solamente por debajo de Costa Rica) y en Europa se ponen a la altura de Suiza, sólo superada por las naciones germánicas y nórdicas.  Un verdadero milagro electoral, si no fuera porque la realidad y la controversia existente nos traslada unos indicios y evidencias que no casan con los precitados datos.

Por su parte, según el informe PEI 2020, con respecto al del 2018, los Estados en disputa en estas últimas elecciones presidenciales (Wisconsin, Arizona, Georgia, Michigan y Pensilvania) han experimentado una evolución de mejora en su integridad electoral verdaderamente “sospechosa”.

Los PEI 2020 en estos Estados se han colocado prácticamente a la par de la media nacional al objeto de que no haya sospecha de falta de integridad electoral en los mencionados que pueda enturbiar el triunfo electoral presidencial de Biden, a mi juicio.

En concreto, Georgia ha aumentado 25 puntos en su PEI index de estas elecciones, pasando del suspenso al notable, de 49 a 74. En concreto, la ley electoral de este Estado ha aumentado 24 puntos en su valoración favorable, pero es que además los procedimientos electorales han mejorado de 38 a 87, esto es, 49 puntos en dos años. El registro de votantes ha experimentado una mejora de 29 puntos, el conteo de votos en 24 y las autoridades electorales han pasado de 33 a 89 (46 puntos). Un verdadero milagro de integridad electoral es ahora Georgia.

El resto de Estados en disputa han tenido elevadas mejorías, pero no tan acusadas, destacando sobre todo las leyes electorales, los procedimientos electorales y las autoridades electorales, estando estos dos últimos indicadores específicos en el sobresaliente, o rozándolo (obviando toda la tensión política que hay en la actualidad). Sólo suspenden en el 2020 (eterna queja electoral de los “Democrátas”) la delimitación de los distritos electorales (District Boundaries). En el resto, el aprobado es casi generalizado, cuando menos, destacando el registro del voto, con unas cifras de integridad electoral claramente mejoradas. Sinceramente, creo que este Informe sobre la integridad electoral 2020 encubre una realidad cenagosa; estamos ante un estudio académico que blanquea un proceso electoral que hace aguas por todas partes; los nuevos indicadores no puede creérselos nadie, y lo peor de todo, creo que encubren la antesala de un nuevo régimen político en Occidente que si no se arregla puede definirse como de “Dictadura Electoral Perfecta e Indexada”.

EL ESTADO DE TEXAS IMPUGNA ANTE LA CORTE SUPREMA FEDERAL LOS RESULTADOS DE LAS ELECCIONES RESIDENCIALES DE NOVIEMBRE DEL 2020 EN LOS ESTADOS DE PENSILVANIA, MICHIGAN, WISCONSIN Y GEORGIA

9 de diciembre de 2020

https://confilegal.com/20201209-el-fiscal-general-de-texas-republicano-impugna-losresultados-electorales-de-cuatro-estados-ante-la-corte-suprema/

Un nuevo sobresalto ha azuzado el abierto panorama electoral de los Estados Unidos; Texas ha dado un golpe en la mesa, y lo que pasa en Texas suele tener su repercusión en toda la Unión.

El Estado de Texas alega en su demanda que los Estados denunciados han violado la Constitución de los Estados Unidos, utilizando la Pandemia como excusa, en los procesos electorales presidenciales de Noviembre de 2020 y accede así a la máxima instancia jurisdiccional del país norteamericano, su Corte Suprema Federal, alegando la “cláusula de electores” y la decimocuarta enmienda, planteando este asunto estrictamente jurídico como una controversia entre Estados de la Unión, en el marco del ámbito constitucional.

Se rumorea en los mentideros de las más altas instancias de esa Nación la posibilidad de que más Estados pro-republicanos se unan a esta acción constitucional.

La demanda tiene dos pilares fundamentales, que son ajenos absolutamente a las reiteradas denuncias de fraudes masivos en el proceso electoral por parte de la candidatura de Trump.

Por el primer pilar, consideran violada la norma electoral de la Constitución Estadounidense, que establece que las autoridades administrativas y judiciales de los Estados afectados han cambiado las normas electorales sin base legal en sus Estados para ello.

En el caso concreto de Pensilvania, esto sucedió cuando la Corte judicial estatal autorizó la extensión de tres días para recibir los votos por correo, haciéndolo en contra de lo establecido en la ley electoral de ese Estado. En cuanto a Georgia, estaríamos en un caso similar cuando su Secretario de Estado modificó los requisitos de verificación de firmas que mantiene su ley estatal.

Por el segundo pilar, se ataca el hecho incontrovertible de que en los condados de los cuatro Estados demandados no hubo coherencia en las normas electorales aplicadas, tratando de forma distinta los votos según los condados de cada Estado. Hay que resaltar que esta falta de coherencia es lo que finalmente inclinó la balanza a favor de Bush en su pugna contra Gore en el año 2000 en el Estado de Florida.

Por citar un solo ejemplo de este segundo pilar, en Michigan, en el condado de Wayne, como todos hemos visto en televisión, se impidió el acceso a los observadores republicanos a vigilar el escrutinio, a diferencia del resto, donde sí se les permitió el acceso. En este condado de Wayne es donde los dos representantes republicanos se negaron a certificar los resultados en un primer momento y si lo hicieron posteriormente fue porque fueron extorsionados, como alegaron después al retractarse de su certificación previa.

Es importante resaltar, como he indicado anteriormente, que no estamos en un caso de acreditación probatoria de fraude en los votos sino en un asunto estrictamente jurídico – constitucional.

En el caso de que prospere esta demanda, la facultad de nombrar electores presidenciales pasaría al poder legislativo de dichos Estados, en cuyo caso la solución definitiva podría variar en cada caso; se podría purgar el recuento electoral, excluyente los votos considerados ilegales a la luz de sus leyes estatales, o bien dividir sus votos electorales entre los dos candidatos, por poner dos ejemplos.

Estamos ante la acción judicial más importante realizada hasta el momento para impugnar los resultados electorales en los Estados Unidos, y además lo hace yendo directamente a la Corte Suprema Federal, saltándose los Tribunales de Justicia inferiores, en una cuestión que hasta ahora no se había planteado, abriéndose así un nuevo frente de batalla por la carrera presidencial y además por parte de uno de los Estados considerados como de los más duros dentro de la Unión, el de Texas.Desde luego que no nos podemos quejar de falta de emoción y de sorpresas en las elecciones democráticas más controvertidas de la Nación más fuerte del Mundo.

Las espadas están en todo lo alto y pareciese que la voluntad de Victoria no cesa en ningún caso a quien los medios de comunicación masivos se apresuraron en calificar como el perdedor. Su macro mitin reciente en el aeropuerto de Georgia así lo atestigua. Nunca se había visto tanto fervor electoral en ningún mitin previo en toda la Historia electoral de ese gran país.

Se puede consultar la demanda completa del Estado de Texas en el siguiente enlace:

https://www.democracydocket.com/wp-content/uploads/sites/45/2020/12/Texas-v.Pennsylvania-et-al.-US-Supreme-Court-Motion-To-File-Bill-of-Complaint.pdf

ENTREVISTA: LO OCURRIDO EN EE.UU. ES UN PUCHERAZO COMO EL DE FEBRERO DE 1936 O LOS BOMBAZOS DEL 11-M EN ESPAÑA Publicado 13 de diciembre de 2020

https://www.sevillainfo.es/noticias-de-sevilla/lo-ocurrido-en-ee-uu-es-un-pucherazo-como-el-defebrero-del-36-o-los-bombazos-del-11m/

  • Como analista y estudioso de procesos electorales, afirma y reitera que «las pruebas de pucherazo» en las pasadas elecciones presidenciales en los Estados Unidos «son incontestables». Y para probarlo, usted parte de un análisis científico que ha realizado sobre el informe, Corruption and Coercion: The Year in Elections 2017, cuyos autores son los profesores universitarios Pippa Norris, Thomas Wynter y Sarah Cameron. ¿Así se cocina un ‘pucherazo’?
  • Puedo poner la mano en el fuego de que hay cosas muy sospechosas. En concreto me he basado en estos estudios realizados por la Escuela de Gobierno John F. Kennedy (maestro del pucherazo) de la Universidad de Harvard. Se trata de unos estudios sobre integridad electoral secuenciados en los informes que se hacen cada dos años. En dichos informes, los cuatro Estados bisagra, los denominados Estados Swing (Georgia, Michigan, Pensilvania y Wisconsin), son los que peor integridad tenían. Son estudios profundos que se hacen en base a unas encuestas dirigidas a expertos donde se les pregunta de todo: la Ley Electoral, la credibilidad que tienen los responsables electorales, los límites legales de los distintos distritos, el voto por correo, etc. En este informe se observa que su situación era realmente calamitosa, en concreto, Georgia, que tenía un suspenso. Es decir, estaba por debajo de una nación africana. Estos Estados estaban en una situación de 61 sobre 100 en el ranking de integridad electoral. Curiosamente, en el adelanto del informe 2020, resulta que los cuatro se encuentras ahora en lo más alto, concretamente, han dado un salto del 61 al 79. Es decir, han escalado 18 puestos, en una clara manipulación de los datos que se están gestionando. No olvidemos que una de las autoras de este estudio es la prestigiosa politóloga Pippa Norris, una demócrata convencida, que lo que está haciendo es atornillar la victoria polémica de Biden con un informe que no se sostiene. Además, el informe cuenta con la bendición del resto de las universidades norteamericanas y el mundo académico en general. También hay que recordar que en la mayoría de las universidades de prestigio de los Estados Unidos, como Georgetown, está entrando mucho capital chino y estas guardan silencio.

Lo de Georgia es un ‘pucherazo’ escandaloso. Están diciendo que han votado a Biden y eso no se lo cree nadie. Es imposible. Es como si de la noche a la mañana en el barrio más batasuno de San Sebastián se dijera que ha ganado Vox. Es imposible. En esos parámetros se está moviendo las elecciones con el agravante de la presión mediática y de las redes sociales que están en manos de quienes están. Han intentado hacer la lluvia envolvente. Menos mal que el presidente Trump sigue resistiendo, porque cualquier otro hubiera tirado la toalla en el primer asalto.

  • Hasta 17 Estados republicanos, encabezados por Texas, han impugnado los resultados ante la Corte Suprema Federal. ¿Qué significa esto? ¿Por qué todos juntos y no por separado? Explíquenos.
  • Todo llega a la Corte Suprema porque el fiscal de Texas, Ken Paxton, ha interpuesto una acción en base a una serie de razones que ya no son solo de pucherazo en sí, sino que se ciñe a aspectos estrictamente legales, alegando que hay vulneración de la Constitución refiriéndose a estos cuatro Estados. Hay unos Estados republicanos que se han adheridos y luego están los demócratas que se oponen. Todos quieren ser oídos, porque todos son partícipes. Es razonable. También se ha adherido el presidente Trump y otras asociaciones conservadoras muy importantes. Esto iba a ser un macrojuicio. Ahora, tras conocerse la respuesta de la Corte Suprema, todo cambia. Lo más probable es que se resuelva en tribunales inferiores como la Corte Suprema de cada Estado. No sabemos cuál será el resultado porque no se puede predecir. Es un caso casi inédito. Hay que dejar a los jueces que deliberen y tomen decisiones. Lo que sí está claro es que en Texas no quieren que les hurten las elecciones, porque hay un argumento de sentido común: está en juego la legitimidad de los Estados republicanos.
  • ¿Qué plazos existen para resolver esta situación? ¿Todo ha de quedar aclarado antes del próximo 20 de enero?
  • No se puede predecir. El pasado 10 de diciembre era el plazo límite para las personaciones. Pueden validar las elecciones tal y como están y, por tanto, descartar las acciones de Texas o bien obligar a que las cámaras legislativas de los Estados afectados a que asuman ese poder de certificación, que yo creo que indebidamente han llevado a cabo los gobernadores y los secretarios de esos Estados, porque no debían haber certificado los resultados sin tener una confianza absoluta. Se pueden dar muchas soluciones. Luego serán las cámaras legislativas las que decidirá a lo mejor repartir los electores o hacer una auditoría en profundidad del voto por correo para descartar los votos ilegales, o repetir las elecciones. Lo que no podemos estar es como si se tratase de un pleito más, porque además estos demócratas y progres, cuando no les interesa arredrarse a los procedimientos, los eternizan. Es un tema estrictamente judicial.
  • Usted aventuraba en una entrevista tres días después de las elecciones que el sistema electoral estadounidense es deficitario por múltiples motivos. Posteriormente, en otra entrevista del 12 de noviembre, apuntaba que lo más sensato era repetir las votaciones en aquellos Estados en los que el fraude ha sido flagrante. ¿Sigue pensando lo mismo?
  • Sería la mejor solución pensando en la tranquilidad del sistema electoral. Pero claro, no repetirlas en las mismas condiciones. Habrá que respetar las normas electorales y habrá que purgar el censo. Aquí han utilizado el COVID-19 como excusa para todo y se ve clarísimamente, permitiendo que no entren observadores republicanos. Lo suyo es que ocurriera lo que, por ejemplo, pasó hace cuatro años en Austria con el asunto del tema de voto por correo, y que al final ganaron los ecologistas. Al final el país se ha estabilizado. Hay barrios enteros en los que la policía no puede entrar. Hay una violencia electoral inaudita. Lo que no puede ser es que uno reciba 100 mil votos y el otro 2000. Es un problema que viene de muy atrás. Trump ya dijo en 2016 que en las elecciones le habían mangoneado una gran cantidad de votos. Existen Estados en los que los demócratas están enquistados con todo su aparato de corrupción, como es el caso de ciudades como Detroit o Filadelfia, donde nos es que haya desaparecido la integridad electoral, es que ha desaparecido la integridad urbanística, la policial… Son ciudades fallidas. La repetición sería lo más saludable desde el punto de vista de la democracia.
  • Esto ocurrió antes con el hijo de Bush frente Al gore, en Florida, en 2000 y también en 2016. ¿Este asunto puede superar escándalos tan conocidos como el Watergate?
  • Llegar al origen de todo esto va a ser difícil. Hace falta una investigación federal. El problema es que los jueces tampoco están para resolver problemas políticos a nivel de sus Estados. Ha de haber una investigación especial y, por supuesto, federal. Que se investigue, que se interrogue a las personas que hemos visto sacando maletas con votos de debajo de las mesas mientras no estaban los observadores. Que se analicen los testimonios y las máquinas de votación, si estaban conectadas a internet. Es evidente que hay una maquinaria corrupta del Partido Demócrata. Esto no ha sido obra de una sola persona. Es una estructura. Hay que llegar al origen al igual que en el Watergate y ver qué papel juega el Partido Demócrata en la violencia en las calles, los movimientos antifascistas y sus relaciones con China. Sobre todo, por seguridad nacional. Entiendo que no quieran implicar a jueces federales en cuestiones partidistas, pero es que esto no es una cuestión partidista. La gente no se lo cree. Afecta a la credibilidad del sistema. Estamos ante una democracia fallida, con lo cual nos pone en muy mala posición al resto de las democracias. Lo que pasa en EE. UU. termina afectando a Europa. Lo ideal es que se sentaran a hablar por el bien del país, lo que ocurre es que los demócratas están acariciando el poder, se están repartiendo los cargos. El mundialismo no cede. Hay que llegar a una solución electoral satisfactoria.
  • El fiscal Ken Paxton (Texas) ha jugado un papel determinante en todo este asunto. Este Estado es muy singular.
  • Texas es el Estado de la estrella solitaria, un Estado soberano que ondea a la misma altura que la bandera estadounidense. Se incorporó libremente y se podrá ir libremente. Lo ocurrido con la Corte Suprema no ha hecho más que avivar ciertos sentimientos secesionista. De hecho, hay un congresista republicano que ha propuesto un referéndum de secesión. Texas está viendo que el Estado federal no responde a las exigencias que propusieron cuando se incorporaron libremente. Es un Estado muy tradicional. Si Estados Unidos aboga por destruir la familia, estar a favor del mundialismo, contra la vida, los valores, ellos se van. De ahí el enorme significado que ha tenido que Texas haya promovido esta demanda.
  • ¿Qué posibilidades tiene ahora Donald Trump?
  • Está muy difícil. Es impredecible. Está poniendo toda la carne en el asador. Los argumentos son serios, pero una vez que se ha pronunciado la Corte Suprema sin siquiera escuchar los argumentos de la demanda, todo apunta a que Trump no podrá personarse y serán los tribunales de los Estados los que decidan cada uno por su lado, antes de devolver de nuevo la patata caliente a la Corte Suprema. También son impredecibles las acciones que llegarán de Trump junto a sus aliados. Esto es como el ‘pucherazo’ de febrero del 36 o los bombazos del 11M. El que hace un ‘pucherazo’ ya demuestra cómo va a gobernar. Es una declaración de intenciones y el Partido Demócrata va ahora a darle la vuelta al país.
  • Suponemos que sea quien sea presidente, el clima político en Estados Unidos va a ser tremebundo. Una guerra sin cuartel ¿no?
  • Lo va a ser mientras los medios de comunicación, la cultura de masas y las redes sociales tengan el papel tan sectario que han tenido. Me parece muy bien que Estados Unidos haya instado a Facebook a desprenderse de Instagram y WhatsApp. Me parece fantástico. Espero que las tecnológicas sean partidas en 40 trozos y así no tenga ese poder de control y manipulación de las mentes de las personas que lo único que provocan es enfrentamientos. Ocurre como en España con el duopolio de los grandes grupos de televisión.
  • Usted ha afirmado que si Biden es proclamado presidente, entramos de cabeza en una dictadura progre mundial; si Trump resulta reelegido, el mundo tendrá una esperanza. La democracia está en juego.
  • Ahí es donde está la gran batalla: entre mundialismo y patriotismo. Depende de lo que ocurra, esto se reproducirá en el resto de los países. Si Estados Unidos cae, con todo lo que representa este país, el resto de los países vamos a estar seriamente perjudicados.
  • Según las últimas informaciones, los Biden tienen también su ramalazo pujolista o de gran familia socialista andaluza.
  • No sólo los hijos, sino también el hermano anda por ahí pululando. Han de ser como el clan de los Clinton también. Son personas que siempre han frecuentado los círculos de poder y ya sabemos cómo actúan algunos con la cercanía al poder. Lo vergonzoso es que haya salido ahora y no antes. La opinión pública electoral tenía derecho a saber que la familia más cercana de Biden estaba metida en estos asuntos vinculados con China.
  • Los medios de comunicación se han arrogado el papel de árbitros dejando de lado su verdadera función de cronistas en este partido. Biden ha ganado y no hay más que hablar. Resulta inaudito el apagón informativo por parte de todas las televisiones en España y en gran parte del mundo tratándose de una cuestión de primera magnitud, informativamente hablando.
  • De hecho, es una de las grandes bazas que tiene el mundialismo. Y eso ha calado muchos entre los jóvenes. Esa tendencia que tienen las personas a creerse todo lo que dicen los medios de comunicación como si fuera un dogma de fe. Los medios de comunicación se han arrogado una autoridad que no les compete y nadie les ha dado. No es democrático, más bien es dictatorial. Los medios de comunicación en España y en Estados Unidos responden a los intereses de los fondos buitre, que se posicionan para alcanzar con mayor libertad sus depredaciones. Los medios de comunicación no son árbitros objetivos. El grupo Prisa, por ejemplo, está en su mayoría en manos de fondos buitre. ¿Y qué intereses van a seguir? ¿Van a seguir el interés por la verdad? Eso no se lo cree nadie. Siguen los intereses del fondo buitre.
  • Usted ha participado en muchos procedimientos electorales en nuestro país. El periodista sevillano, José María Arenzana, afirma que «si el voto fuera telemático sería el fin del mundo». Qué opina.
  • Es un tema del que se ha hablado mucho también en los Estado Unidos. El gran problema es la cadena de custodia, la trazabilidad, pues no hay un contrapeso y no se sabe. No hay una supervisión en cada uno de los tramos, que es importantísimo. Al final todo eso perjudica la credibilidad del sistema. Por tanto, me creo que haya posibilidad de manipulación. Desde luego, el sistema invita y deja la puerta abierta a que se den estos casos. Las personas son personas y tiene sus creencias políticas y si tienen la posibilidad de adulterar el resultado lo van a hacer. No me cabe duda. Y más cuando hay un entorno de enfrentamiento ideológico tan radical.
  • No estaría mal estar atentos aquí en España ¿no? Después de lo visto en la mayor democracia del mundo.
  • Por supuesto. Han saltado todas las alarmas. Hay que tomar medidas. Hay que adoptar medidas que robustezcan la transparencia y la democracia. Dicen que no es democrático denunciar estas cosas, pero lo democrático sí es denunciarlo. Porque hasta que no se esté convencido de que los resultad son fiable, siempre estaremos ante la sombra de la duda que al final lesiona gravemente la credibilidad de democracia y nos perjudica como país libre.

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