Amazon censura un trabajo sobre el supuesto Pucherazo contra Trump – Javier Benítez

Javier Benítez

Hay que combatir el relato de los medios de comunicación de Occidente sobre las recientes elecciones presidenciales en EEUU. Así lo manifiesta el investigador, economista, escritor y periodista Guillermo Rocafort al referirse a su más reciente libro titulado ‘Pucherazo contra Trump. Fraude electoral en el 2020’.

El estímulo

Pucherazo: término que se remonta a las épocas del Rey Alfoso XII, a finales del siglo XIX, y que alude a un fraude electoral que consiste en alterar el resultado del escrutinio, según constata el diccionario de la RAE.

Rocafort explica que ‘Pucherazo contra Trump. Fraude electoral en el 2020’, es un libro que compila artículos que ha ido publicando en las fechas de las elecciones, a principios de noviembre de 2020. “Artículos de los cuales soy el autor exclusivo y que he ido publicando en los digitales más prestigiosos de España, como por ejemplo Confilegal, digital jurídico referencia del mundo de las leyes en España: jueces, magistrados, abogados, fiscales, etc., y otro gran medio histórico digital en España que es el Confidencial Digital”.

El disparador de este libro, de acuerdo al autor, fue el asalto al Capitolio del pasado 6 de enero “porque me impresionó mucho todo lo que sucedió y lo que todavía no sabemos”. El escritor señala que al día siguiente del asalto ya tenía listo su libro y lo colgó en Amazon en su cuenta personal, donde también tiene otros libros de su autoría que tratan temas de la España medieval y renacentista.

Se activa la maquinaria de la censura

La intención de Rocafort fue dar un punto de vista distinto y académico basado en informes de integridad electoral que ha hecho la Universidad de Harvard: cada dos años en las elecciones legislativas y cada cuatro en las presidenciales.

“Es un estudio científico casi el que he realizado”, detalla el economista.

“Cuál es mi sorpresa cuando empiezo a notar movimientos por parte de Amazon, problemas. En un primer momento me preguntan, sobre todo relacionado con temas de autoría, de propiedad intelectual, de derechos de autor. Yo soy abogado y de eso ‘piloto’ un poco. Seguidamente les respondí en un informe muy extenso explicándoles a grosso modo y diciéndoles que estos artículos son míos y lo que he hecho simplemente, como propietario de esa obra intelectual, es compilarlo y sintetizarlo en este libro”.

Durante una semana este asunto pasó a un segundo plano. Pero allí estaban los tentáculos Amazon, para decidir, tal como han hecho la propia Amazon en el caso Parler, o Facebook, Twitter y YouTube, con el expresidente de EEUU Donald Trump, para decidir quién, cómo, cuándo, dónde, y por qué, pueden, o no, publicar algo, y cuándo hay que cercenar el derecho a la libertad de expresión.

“Cuál es mi sorpresa cuando veo que el libro es bloqueado [por Amazon]. Ellos alegan razones de propiedad intelectual y de contenido. Yo deduzco de todo esto que es una censura: lo estamos viendo en otras empresas tecnológicas estadounidenses, cómo hay un monopolio informativo dirigido a blanquear la victoria de Biden”, observa.

Esta situación sumió a Rocafort en un estado de shock, “porque entiendo que el derecho a la libertad de expresión es un derecho básico en los regímenes occidentales, y por lo tanto, sentir que esto es un ataque furibundo a esa libertad de expresión y que socava nuestro régimen jurídico básico”.

Lo que pasó a continuación fue, tal como lo describe el autor, “una reacción furibunda de parte de muchos tuiteros en el sentido de censurar a Amazon, y Amazon de motu propiorestablece el libro. Pero luego ya lo que ha hecho Amazon es dar otro giro más, otra vuelta de tuerca, al bloquearme temporalmente la cuenta sin alegar motivos”.

“Yo entiendo que en esa censura ya ni siquiera hay una persona detrás, sino que está el propio algoritmo. Porque yo creo que nos encontramos ya en censuras provocadas por las propias máquinas que están programadas por los hombres. Con lo cual es una situación casi todavía más preocupante que sea un algoritmo el que decida, en parte, el destino de la humanidad, en este caso concreto en mi cuenta en Amazon, que es una cuenta de libros de lo más normales, de una persona que tiene inquietudes e intenta, en este último caso, demostrar o acreditar lo que ha sido un fraude electoral por muchísimas razones”, declara.

Lo que subyace

En opinión del escritor, esta circunstancia presenta dos derivadas importantísimas que van por distintos caminos, pero se correlacionan.

“Una es cómo se ve afectado el derecho a la libertad de expresión: en EEUU que durante décadas ha sido la nación más poderosa del mundo, a su [entonces] presidente con casi 90 millones de seguidores, que Twitter sea capaz de censurarle la cuenta, demuestra que por encima de la seguridad nacional y cualquier otro derecho, existe una voluntad censora, algorítmica, medio humana, que a una personalidad tan relevante, la más importante de ese país, decide cortarle la comunicación con sus seguidores, sus votantes, con el pueblo, con el mundo. Le han aplicado un cordón de censura de tal manera que ha quedado silenciado, cosa propia de regímenes despóticos”, denuncia Rocafort.

“Por otro lado tenemos otro hecho, ya no tanto jurídico, sino económico, que es lo que se denomina las prácticas monopolísticas, que además están muy perseguidas en EEUU. Cómo es posible que estas personas, estos algoritmos, estas empresas, tengan la capacidad de acumular tanta riqueza de una manera abusiva mediante actos económicos de mala fe: practicas colusorias, prácticas concertadas que intentan restringir competencias y derechos de los consumidores y de los ciudadanos. Cuidado, porque pueden recibir procedimientos sancionadores anticompetitivos, y hay que decir que el derecho de defensa a la competencia tiene una vertiente penal”, explica el escritor, y remite al ejemplo de lo que sucedió con Bill Gates hace unos años.

EEUU, ¿el país de la libertad?

“Si vemos cómo está actuando el Partido Demócrata con el impeachment y la 25ª enmienda, si vemos cómo están actuando los medios de comunicación mayoritarios, que son demócratas, vemos que hay una violencia contenida, además hasta el extremo que a los propios congresistas republicanos que han apoyado lo que es el desafío a los resultados electorales, están siendo expulsados, perseguidos, laminados”, subraya.

“Un medio de comunicación está para buscar la verdad de una forma independiente, objetiva. Y realmente durante todo el proceso electoral [en EEUU] yo no he visto a ninguno de estos medios, como el Washington Post o el New York Times, analizando, investigando lo que son pruebas evidentes de que ahí ha habido un pucherazo, ya sea en las máquinas Dominion, ya sea en las maletas llenas de votos que sacan de debajo de las mesas, ya sea analizando el voto de los muertos, o cómo de alguna forma el padrón está inflado, o cómo hay cientos de miles de votos más que de votantes. Es que no han investigado absolutamente nada: se han dedicado a defender a su candidato”, avisa el autor.

“Esto abre también una profunda reflexión hasta el punto de que tomemos conciencia de hasta qué punto los medios de comunicación, en vez de servir a la verdad, están sirviendo a sus propios intereses económicos y al poder emergente, que en este caso es el mundialismo que representa Biden”, concluye Guillermo Rocafort.

Australia pretende acabar con el dominio de Google y Facebook en la publicidad en la Red y ambas empresas amenazan con salir del mercado

La falta de competencia y de transparencia en la cadena de suministro de tecnología de publicidad digital está afectando a los editores, anunciantes y consumidores, y esa es una cuestión que debe abordarse, señaló la Comisión Australiana de la Competencia y del Consumidor (ACCC por sus siglas en inglés) en un informe publicado este jueves.

“Existe una falta real de competencia, elección y transparencia en esta industria. Estos problemas se suman al costo de la publicidad para las empresas, lo que en última instancia aumentará los precios que pagan los consumidores”, subrayó Rod Sims, el presidente de ACCC.

El documento señaló que Google es el mayor proveedor de servicios clave de tecnología publicitaria. La entidad calculó que su participación en los ingresos es del 50-60% del mercado, un porcentaje que llega al 90-100% en cuanto a los anuncios comercializados. Mientras tanto, el volumen del mercado publicitario digital australiano equivale a unos 2.600 millones de dólares.

“Es probable que Google tenga la capacidad y el incentivo de preferir sus propios negocios de tecnología publicitaria de manera que afecte a la competencia”, comunicó Sims. “El mercado está dominado eficazmente por un único jugador“, agregó.

Durante la investigación se estudiaron casos de posibles conflictos de intereses de las distintas funciones de Google. La empresa tecnológica tanto vende anuncios como ofrece el inventario para publicarlos. Aún más, los editores que deseen recibir ofertas en tiempo real de los anunciantes que utilizan los servicios de tecnología publicitaria de Google deben utilizar el servidor de anuncios del gigante tecnológico. Por si eso fuera poco, Google restringe el acceso de sus rivales a diferentes tipos de datos, bloqueando las ‘cookies’ de terceros en Chrome, su navegador de Internet.

El presidente ejecutivo de News Corp Australia, Michael Miller, declaró que el informe “arroja la luz sobre el omnipresente poder comercial de Google, que afecta a toda la economía australiana, no solo a la industria editorial”.

La propuesta del Gobierno australiano

El proyecto de ley para reformar el Código de Negociación Obligatorio para las Plataformas Digitales y Medios de Comunicación propone que las plataformas digitales negocien pagos con editores y emisoras locales por el contenido incluido en los resultados de búsqueda o en las noticias y que, si no pueden llegar a un acuerdo, un árbitro designado por el Gobierno decida el precio.

En caso de no poder llegar a un acuerdo ni acordar un precio, se propone la intervención de un árbitro independiente. “Se les pide a Google y Facebook que hagan algo que realmente no quieren hacer, que es pagar por algo que ahora obtienen gratis”, dijo Rod Sims, el jefe de ACCC.

Los gigantes tecnológicos argumentan que el procedimiento propuesto es unilateral y los deja abiertos a demandas irrazonables de compensación. Facebook amenazó con detener todo el contenido de noticias que comparte en su plataforma. Durante una audiencia en el Senado la semana pasada, la directora general de Google en Australia, Melanie Silva, señaló que la compañía “no tendría más remedio” que eliminar el motor de búsqueda

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