El pacto de la vergüenza – Jano Garcia

No es ninguna novedad que en España uno de los principales problemas que tenemos es la escasa independencia judicial. Desde que aniquilaron la ley de 1980, los principales partidos políticos votados por el pueblo español han estado escogiendo a los jueces como si de un intercambio de cromos se tratara. A través de pactos y conversaciones opacas cuyo contenido escandalizaría a cualquier persona sensata, el reparto entre el presidente de turno y el líder de la oposición del momento ha sido una constante.

Pocos autores liberales hay tan brillantes como John Locke. Como buen protestante, creía que la naturaleza humana tiende al mal (no se equivocaba) y por ello, defendía la separación de poderes para evitar los abusos que el demagogo de turno escogido por el pueblo pudiera cometer. Vamos, que todo el poder no resida en el Gobierno para evitar la tiranía. Ya intentó Sánchez e Iglesias modificar el sistema de elección para nombrar a los nuevos vocales del Consejo General del Poder Judicial sin contar con nadie. El tiro les salió por la culata, pero Sánchez ha encontrado en Pablo Casado el tonto útil que necesitaba. En 1980, una ley orgánica estableció que los 12 vocales serían nombrados por los propios jueces y magistrados. Sin embargo, en 1985, la mayoría absoluta del PSOE cambió el modo y fijó el que se ha mantenido hasta hoy.

Debemos recordar hasta la saciedad, que cualquier régimen totalitario se sustenta en cuatro pilares fundamentales: los medios de comunicación, la educación, la justicia y el poder militar. No es ninguna novedad que Sánchez pretende controlarlos todos. Le faltan dos (la justicia y el poder militar), pero no cesa en su empeño. Y ahí acude Casado, que cuando no da vergüenza ajena da pena, para echar por tierra sus proclamas a favor de que a los jueces los escojan los jueces y no un panoli como él y un aspirante a tirano como Sánchez. Es tremendamente grave que los politicastros asuman las funciones de la justicia. Significa dejar a los jueces sin margen para actuar sin el beneplácito de los partidos que los nombraron, atentando directamente contra un concepto fundamental para evitar el abuso de poder estatal.

3 comentarios en “El pacto de la vergüenza – Jano Garcia

  1. El “sistema” no sólo controla ya a los jueces, también controla de forma partidista al Ejército.
    Y lo consigue de dos formas: con la promoción de los alto cargos por afinidad política (le llaman “confianza”, delicioso eufemismo) y haciendo que todas las vacantes sean “de libre designación” unido a la antijurídica disposición de que “a libre designación corresponde libre cese” con lo cual han introducido en los escalafones las lacras de la política.
    Es la versión castrense del famoso “el que se mueva no sale en la foto”
    Esto ha transformado la disciplina en servilismo y mansedumbre.
    Un cáncer para la moral de cualquier ejército.

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