El asesinato de Juanita Rico – Represalia injusta. – La verdad ni teme ni ofende

Apreciados amigos y camaradas, mi lema para todos estos temas del estudio crítico al libro, “CORRELIGIONARIOS” de D. Eduardo González Calleja, es “LAVERDAD NO TEME NI OFENDE” y este caso que tratamos hoy, es uno de los que desgraciadamente, el muerto y los heridos no tienen nada que ver con la muerte de Juan Cuellar y fueron víctimas de una represalia injusta.
No quiero buscar escusas, pero si recordar una vez más que la Falange nació con el lema:
FALANGE ESPAÑOLA
No es una organización para agredir
No es un movimiento de acción disfrazado
No es un instrumento de nadie
FALANGE ESPAÑOLA
Quiere resueltamente una España
UNIDA- OPTIMISTA – TRABAJADORA – JUSTA PARA LOS OBREROS
¡CUESTE LO QUE CUESTE!
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Pero desgraciadamente le obligaron a defenderse “Agrediendo” y contestando con represalias a los asesinatos y agresiones de que era objeto y este caso era el noveno caído de la Falange cuando se efectuó esta represalia.
Aclaraciones importantes sobre el asesinato de Juana Rico
Páginas 268 y 269 “Según la versión de GeCé, ninguno de los responsables del triunvirato decidió protagonizar la vindicta, a pesar de ser partidarios de un escarmiento ejemplar. Fueron dirigentes de la «Falange de la Sangre» como Aznar, Ansaldo y Groizard quienes la llevaron a cabo sin consultar los detalles con la jefatura del partido: a última hora de la tarde de ese domingo, tres personas no identificadas dispararon desde un automóvil apostado en la calle Eloy Gonzalo sobre un grupo de excursionistas de la asociación deportiva socialista «Salud y Cultura» que volvía de su jornada de descanso, hiriendo mortalmente a la joven Juanita Rico y gravemente a dos hermanos suyos y a una persona más. El auto, ocupado al parecer por seis personas —dos de ellas mujeres — se dio a la fuga, perseguido infructuosamente por unos taxistas” [609].
[609] El Sol, 12-VI-1934, p. 3; El Siglo Futuro, 13-VI-1934, p. 4;
Heraldo de Madrid, ll-VI-1934, pp. 1-2 y La Nación, ll-VI-1934, pp.
1-4. Sobre los asesinatos de Cuéllar y Juanita Rico y sus consecuencias, véanse Fernández-Coppel, 2005: 41-42; Gil Pecharromán, 1996: 279-285; Moya Valle, 2006: 68-74; Payne, 1997: 200-201 y Penella, 2006: 179-182

Comentario
Fue la primera represalia y equivocada, pues los heridos no habían estado en la reyerta:
1º- Eran de las Juventudes Socialistas y no comunistas (camisa roja y pantalón blanco)
2º- Juanita y sus acompañantes habían estado en el paraje denominado Fuente de los Tunos, camino del Pardo, y el incidente ocurrió Valdemarinas a medio kilometro de  la Playa de Madrid. (Declaración de Lino Rico el día 20 de agosto de 1934 en el juicio celebrado por el Tribunal de Urgencia, en la Sala de vacaciones de la Audiencia)

3º- El responsable que ordeno la represalia, nos lo dice Raimundo Fernández Cuesta:

En el Libro “José Antonio (Biografía apasionada)”  III Edición 1949, en su página  192, y 208 en la última edición de 1980, de   Ximénez de Sandoval dice:

 “Por primera vez abandona su concepto humanista de la Falange [1]  y murmura como para sí: “Esto se tiene que acabar”…
 
…transformadas en ordenes de la Jerarquía suprema, las palabras de José Antonio; “Esto se tiene que acabar” [2]
 
Notas señaladas en el libro;
 

(1)  
Véanse los capítulos del libro citado de Francisco Bravo. “José Antonio y el terrorismo” y “El humanismo del fascismo” En ellos se señala con toda exactitud el odio del Jefe a la lucha terrorista, que sólo aceptó porque no había otro remedio, ya que nos obligaba a ir a ese terreno y no era hombre que esquivase el riesgo o la responsabilidad de ir a cualquiera.
 

(2)  
No quiere decir esto que José Antonio diese la orden de lo que sucedió después de la muerte de Cuellar, ni otra alguna del mismo tipo. El día de la muerte de Cuellar, José Antonio “se resigno” a que la Falange dejara de ser angelical, como la había soñado. Pero nunca tuvo intervención en la preparación de las represalias, que corrían a cargo de las Milicias, mandadas entonces por Juan Antonio Ansaldo y por Groizard. La fiereza de la lucha endureció un poco el alma de José Antonio, aun cuando siempre sostuvo su parecer de que la Falange no iniciara atentado alguno (*)
 
(*) Nota de la segunda edición.- Según Raimundo Fernández Cuesta, “la orden la dio Juan Antonio Ansaldo” En la II edición continúa la frase con  “ que fue quien me lo refirió, y decidieron tomar represalias…”
4º-  Libro de Ernesto Giménez Caballero, “Memorias de un dictador” 1979 página 74:

“Otro momento singular fue cuando “chiribis” nos mataron a un camarada y nos reunimos en la calle Marqués de Riscal, José Antonio, Julio Ruiz de Alda, Ramiro Ledesma Ramos, Mateos-un obrero que estaba con nosotros-, Merry del Val y alguien más que no recuerdo. Y sorteamos una pistola que se puso en la mesa. Al que le tocara debía salir a la calle y dispararla sobre el primer chiribi que encontrara. Por fortuna no me toco a mí. Entonces insinué: “pero, ¿así en frio? ¿Como ellos, sin combate alguno? Todos comprendieron y se desistió de la represalia. José Antonio, después de esto, me llevo en su coche, que era un descapotable escarlata. Estaba pálido, angustiado y de repente me dijo: “Ernesto, yo no he nacido para esto, yo he nacido para matemático del siglo XVIII.”
 
5º-  “La incógnita de mujer o mujeres  que se encontraban en el coche”
 
En mi último libro, “La Violencia 10 de mayo de 1931 – 16 de febrero de 1936”no publicado, en su Tema XXIII explico detalladamente el apresamiento de Merry del Val (único detenido por la muerte de Juana Rico) y explico el detalle sobre la mujer o mujeres, que salieron en las declaraciones de los testigos, en el juicio, sobre ello se paso sin ningún comentario y no volvió a hablarse del caso hasta el 16 de junio de 1936 en el Congreso de los Diputados, en que tomando la palabra durante el debate “Estado Subversivo que vive España”,  la diputado Dolores Ibarruri “La Pasionaria” pronuncio la siguiente frase:

“Y todos estos actos que en España se realizaban durante la etapa que certeramente se ha denominado del “bienio negro” se llevaban a cabo Sr. Gil Robles, no solo apoyándose en la fuerza pública, en el aparato coercitivo del Estado, sino buscando en los bajos estratos, en los bajos fondos que toda sociedad capitalista tiene en su seno, hombres desplazados, cruz del proletariado, a los que dándoles facilidades para la vida, entregándoles una pistola y la inmunidad para poder matar, asesinaban a los trabajadores que se distinguían en la lucha y también hombres de izquierda: Canales, socialista; Joaquín de Grado, Juanita Rico, Manuel Andrés y tantos otros cayeron víctimas de estas hordas de pistoleros, dirigidas, Sr. Calvo Sotelo, por una señorita, cuyo nombre, al pronunciarlo, causa odio a los trabajadores españoles por lo que ha significado de ruina y de vergüenza para España…” 
 
Fue contestada su alusión por el mismo Calvo Sotelo.

En aquella época y las especiales circunstancias en que se vivía justificaron una acción de represalia, Falange llevaba ya nueve muerto, pero en este caso, debemos condenar, no solo la represalia equivocada, sino el posterior uso que se hizo, culpando a una inocente del vejamen que sufrió Cuellar.

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Origen: El asesinato de Juanita Rico – Represalia injusta. – La verdad ni teme ni ofende

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