Científicos militares chinos discutieron el ataque de coronavirus provocado por el hombre años antes de la pandemia COVID-19 

China estudiaba el uso de los coronavirus con fines militares en 2015

Los científicos militares chinos en 2015 detallaron un complot para desatar un coronavirus del SARS diseñado por bioingeniería para causar terror masivo y promover las ambiciones políticas globales del régimen comunista.

En 2015, servicios militares chinos publicaron un libro llamado «El origen antinatural del SARS y las armas genéticas basadas en virus artificiales».

Se trataba de una publicación científica en la que se proponía una estrategia para desencadenar un coronavirus como el del SARS, diseñado por bioingeniería. La intención propuesta por los autores era causar terror promover la agenda política de Beijing.

Esas teorías de los científicos militares chinos fueron reportadas por primera vez recientemente por The Australian de News Corp. Los científicos abogaban en 2015  por la militarización de patógenos, incluidos los coronavirus del SARS. Lo planteaban como una manera de «obtener una ventaja política y estratégica» sobre un estado enemigo.

Los coronavirus son una familia de virus conocida por causar enfermedades respiratorias. Afectan a numerosas especies de animales. El que causa la COVID está identificado como SARS-CoV-2. Pero anteriormente, otros virus de estos tipos ocasionaron epidemias como el SARS o el MERS.

Esas dos experiencias fueron tomadas en cuenta por los científicos militares chinos para promover su estrategia.

El libro de  261 páginas fue publicado por Impresa de la Ciencia Médica Militar, una editorial propiedad del ejército chino, el Ejército Popular de Liberación (EPL).  «El desarrollo de armas biológicas ha entrado en una nueva etapa sin precedentes en la historia», escribían  los autores.

Los autores exhortaban a los expertos chinos a que «comprendan y presten atención a las armas genéticas contemporáneas». Estudiaban cómo aprovechar esa ciencia con fines bélicos.

Las “armas genéticas contemporáneas” sobre las que escribieron los autores se refieren al uso de biotecnología experimental. Eso incluía pruebas con animales para modificar los genes de los patógenos, que podrían adaptarse para apuntar a los rasgos genéticos específicos de las poblaciones enemigas.

Planteaban que el despliegue de tales armas biológicas sería más ventajoso que el uso de la guerra convencional y las acciones militares, argumentaron los autores, porque los movimientos militares pueden rastrearse hasta el estado y resultar en una condena internacional.

Los autores detrás de la estrategia

Xu Dezhong, uno de los dos editores en jefe del libro, fue analista del equipo nacional de prevención y tratamiento del SARS de China. 

El SARS, era el síndrome respiratorio agudo severo, una enfermedad que también se originó en China, al igual que la COVID-19. Eso sucedió en el 2002. La enfermedad se propagó mundialmente pero no se conocen casos desde el 2014.

Xu también fue profesor en el departamento de epidemiología militar de la Universidad Médica de la Fuerza Aérea de China. Otros diez científicos de esta universidad militar se incluyeron entre los 18 autores del libro.

El otro editor en jefe fue Li Feng, quien fue subdirector de la oficina de prevención de epidemias en el Departamento de Logística del EPL.

No está claro si Li todavía ocupa este cargo. El libro discutió extensamente las posibles consecuencias de un ataque con arma biológica y las condiciones óptimas para lanzar tal arma.

Las consecuencias de un ataque biológico

En sus planteamientos, los autores científicos chinos consideraban como muy probable que cualquier ataque abrume al sector de la salud local en torno a la zona cero.

Es decir que el lugar en donde se originara el brote inicial de la enfermedad,  el sector médico estaría bajo una «enorme carga» debido a la gran cantidad de pacientes

Además, también sufriría las consecuencias de la necesidad de poner a los pacientes en cuarentena. Y consideraba que un tratamiento médico prolongado pondría aún más presión a los recursos sanitarios.

Un flujo estable de viento en una dirección es importante, dijeron los autores, para transportar los patógenos del arma biológica en el aire al área objetivo. Dado que estos patógenos pueden debilitarse bajo la luz solar intensa, es mejor liberarlos al «amanecer, anochecer, noche o día nublado», agregaron.

Además, los autores señalaron que la lluvia y la nieve no son condiciones óptimas porque este tipo de clima “reduciría la concentración efectiva” de los patógenos en el aire

Origen: Científicos militares chinos discutieron el ataque de coronavirus provocado por el hombre años antes de la pandemia COVID-19

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