El día que mataron a Calvo Sotelo – José Luis Guerrero

Volvemos con un nuevo artículo de la serie sobre la normalidad democrática en la II República, para abordar lo que ocurrió al día siguiente de la muerte de José Calvo Sotelo.

En el capítulo anterior hemos explicado el asesinato del teniente José del Castillo, que es la primera de las dos muertes de la noche del 12 al 13 de Julio de 1936.

Pasamos ahora a explicar la muerte del diputado Calvo Sotelo.

He dividido este suceso en dos artículos para que no sea demasiado extenso en formato web.

  • En este capítulo veremos la conmoción que produjo el asesinato en la sociedad española, explicar el perfil de los autores y la reacción oficial del Gobierno.
  • En el segundo, explicamos paso a paso el magnicidio y para ello siguiremos la instrucción judicial realizada los días siguientes al atentado.

Dos atentados en una noche. Todos pendientes del Consejo de Ministros.

El Lunes 13 de Julio el Gobierno convocó una reunión de Ministros que despertó un interés informativo inusitado.Los periodistas se agolpaban a la puerta del despacho presidencial a la espera de una versión oficial de los hechos.
“Las noticias del día hicieron que desde primera hora de la mañana hubiese gran concurrencia de periodistas” (El Liberal, 14/07, pag 2)

Estaba prevista para esa mañana la recepción oficial de “los aviadores filipinos Arnaíz y Calvo,” que habían cubierto la ruta aérea Manila-Madrid, por primera vez en la historia.

Pero los acontecimientos de la noche anterior desplazaron el foco de la noticia, y cuando llegaron los pilotos al Congreso vieron que no estaba el horno para bollos… dice la prensa que decidieron retirarse a su hotel anunciando que “volverían otro día.”

El aviador Calvo firmando autógrafos a “unas lindas señoritas.” (Periódico Ahora)

Un rumor corre por Madrid. 

— ¿De donde vienes?
— De mi casa.
— ¿Conoces la novedad del día?
— ¿Cuál? ¿El asesinato del teniente Castillo?
Lucio sonrió:
— Eso ya es viejo.
— ¿Hay algo más?
— Por supuesto: que han matado a José Calvo Sotelo.
A Juanito Muñoz le pareció que el mono se le bajaba a los tobillos y acudió a sujetárselo. 

(Texto de “El Asedio de Madrid” de Eduardo Zamacois.)

El PSOE trató de héroes a los socialistas que acababan de asesinar al líder de la oposición, Calvo Sotelo

*   *   *
Desde primeras horas de la mañana corre el rumor de que Calvo Sotelo, ex-ministro de Hacienda con la Monarquía y actual diputado por “Renovación Española”, ha sido detenido en su domicilio por la noche y se lo han llevado en una camioneta de la policía.

Desde entonces no se sabe nada de su paradero.

“Estos rumores circularon rápidamente y fueron tomando consistencia, produciendo en todas partes una impresión extraordinaria.” (ABC, 14/07 en portada)

Tras las primeras investigaciones, se localizó la camioneta policial utilizada para perpetrar el secuestro. 
El vehículo pertenecía a la comisaría donde prestaba servicio el teniente Del Castillo, y este hecho establecía una relación causal entre ambos asesinatos.

“Por la mañana se dedicaron los ministros casi exclusivamente a recibir la información que de la Dirección de Seguridad le iba siendo transmitida constantemente al señor Moles respecto al secuestro y asesinato del señor Calvo Sotelo.”(Ahora 14/07 pág.6) [Moles era el Ministro de Interior.]

El Presidente de las Cortes, Martínez Barrio, se encontraba de viaje por Valencia y pidió telefónicamente al Gobierno que se “pusiera inmediatamente en libertad al Sr. Calvo Sotelo” y si no había sido detenido “que se le explicase los términos en los que el hecho se había producido.” (ABC, 14/07, en portada.)

“En todas partes se hablaba con extraordinaria indignación del suceso, al que se le reconocía gravedad extraordinaria, pues, también se aseguraba que la Dirección de Seguridad no había dado orden alguna de detención contra el ilustre ex ministro de Hacienda y que eran las propias autoridades las primeras que se encontraban sorprendidas por este hecho.” (ABC, 14/07, en portada)

Declaraciones de prensa anteriores la era del “plasma.”

Los periodistas esperan impacientes la salida del Gobierno.Necesitan una declaración oficial “dado que era la única referencia que consentía la censura” y “no iba a alcanzar a los periódicos de la tarde.” (La Voz, 13/07 – periódico de la tarde.)

A las 14:00 el Consejo de Ministros hace un descanso para comer.

Sus señorías salen con prisa, sin hacer declaraciones. Se remiten a la nota de prensa que dará el Presidente del Gobierno.

Los periodistas abordan a los ministros a la salida de la reunión.
Al salir el Ministro del Interior, le abordan los periodistas:

¿Pero no nos puede usted decir nada? 
Yo he estado desde las tres de la mañana trabajando. Ahora voy a enterarme de algunas cosas. El presidente les dará a ustedes la referencia. 
¿Tampoco puede confirmar la noticia de la muerte de Calvo Sotelo.? 
— La noticia de la muerte respondió el Ministro de la Gobernación si.  
(La Voz 13/07, en portada)
*   *   *
Desde la madrugada, la familia, amigos, compañeros de partido y periodistas, han estado buscando el paradero del diputado Calvo Sotelo.

Los secuestradores habían dicho a la familia que lo trasladaban “por orden judcial” a la Dirección General de Seguridad, pero allí no está.
También lo han buscado infructuosamente por las comisarías de Madrid y en la cárcel Modelo.

Finalmente, a las doce de la mañana, apareció su cadáver en el cementerio de la Almudena.

*   *   *
A las 14:40, sale el Presidente del Gobierno de la reunión, e inmediatamente es rodeado por una nube de periodistas:
¿No les han dado a ustedes la referencia.? Se ha tomado el acuerdo de nombrar dos jueces especiales. 
—¿En quién han recaído los nombramientos? 
—Todavía no están hechos. 
—Carecemos de relato oficial. 
— Yo tampoco tengo detalles concretos, que ha quedado en enviármelos el ministro de la Gobernación. [Actual Interior] Estoy en espera de ellos. 
— ¿Cuáles son las medidas tomadas? 
— Comprenderán ustedes que sobre las actuaciones judiciales la más elemental discreción obliga a guardar reserva. 
—¿y las gubernativas? 
—Son paralelas—terminó diciendo el Sr. Casares Quiroga.”
(La Voz 13/07, en portada)

Ya lo ven: el Ministro de Interior diciendo que informará el Presidente del Gobierno y el Presidente pasando la bola al Ministro del Interior…

Debido a la censura, la prensa solo podía publicar la versión oficial que diera el Gobierno de los hechos.

El consejo de Ministros acabó a las 21:00 y la nota oficial no pudo ser publicada hasta el Martes 14 de Julio. Para entonces, la noticia se había extendido gracias al boca a boca.

Todo muy normal y democrático.

La Voz, edición de la tarde del  Lunes 13 de Julio anuncia que el Consejo de Ministros “estuvo dedicado al examen de dos hechos sangrientos ocurridos.”
La prensa [sobre todo la de izquierdas] informa largo y tendido del asesinato de D. José del Castillo Sáenz de Tejada, incluyendo entrevistas a testigos presenciales del asesinato e información sobre la capilla ardiente en la Dirección General de Seguridad, pero la censura restringió la información de lo ocurrido a Calvo Sotelo.

“El diputado D. José Calvo Sotelo fue esta madrugada sacado de su domicilio. Su cadáver ha aparecido, cerca del mediodía, en el cementerio del Este. La noticia ha producido gran impresión en Madrid. Causas ajenas a nuestra voluntad nos impiden dar información más completa.” (La Voz, 13/07)

La prensa evita mencionar la participación de efectivos policiales en los hechos.

¿Una muerte que desencadena una guerra civil.?

A pesar de que las famosas “Directivas” del general Mola llevaban meses circulando por los cuartos de banderas de los cuarteles, se sigue señalando el atentado como el “detonante” de la guerra civil.

En un Estado Democrático y de Derecho, con un poder ejecutivo y judicial funcionando normalmente, los asesinos de Calvo Sotelo hubieran sido detenidos en menos de 48 horas, pero aquel Régimen distaba mucho de funcionar como un auténtico Estado de Derecho.

En el último capítulo de la serie estudiamos la instrucción del sumario efectuada por el Juez de Guardia al que cayó el caso, donde puede comprobarse el reguero de pistas que dejaron los asesinos.

Lo lógico hubiera sido una respuesta contundente del Gobierno.La policía podría haber puesto inmediatamente a los autores a disposición judicial.

Desde el primer día se sabía la identidad del cabecilla y se podía haber detenido rápidamente a los asesinos. Pero no se hizo.

Fue la última oportunidad que tuvo el Gobierno para demostrar a los golpistas que estaban más seguros bajo el amparo del Estado que rebelándose contra él, pero ocurrió justo lo contrario.

Nota de los partidos y sindicatos obreros al día siguiente de los atentados. El Socialista, 14 de Julio.
Como venimos tratando de demostrar en ésta serie, la normalidad democrática brillaba por su ausencia en los últimos meses del régimen republicano.

La pasividad del gobierno.

Según el periódico Ahora del 18 de Julio (seis días después de los atentados) solo habían detenido Orencio Bayo Cambronero (el chófer de la camioneta) que curiosamente era el único que no había participado de forma voluntaria en los hechos.

Era la primera vez en la historia que, en un país democrático, un líder de la oposición era asesinado por un destacamento policial.Nadie ha podido demostrar que el Gobierno fuera el inductor del asesinato, pero lo que si es demostrable es su pasividad para detener a los asesinos.

Seis días después del atentado y un día antes del golpe de Estado, el crimen permanecía impune y el Gobierno actuaba como encubridor de los asesinos.

Resulta también muy llamativa la falta de avances en el esclarecimiento del asesinato del Teniente Castillo.

*   *   *
Llega uno a la conclusión que la capacidad de respuesta del Gobierno estaba muy condicionada, porque los autores pertenecían a partidos del Frente Popular, de los que dependía la estabilidad al Gobierno.
Sin ir más lejos, el autor material del disparo que mató a Calvo Sotelo pertenecía al servicio de escolta de Indalecio Prieto.

El PSOE tenía la representación en escaños más experimentada y numerosa del Frente Popular, pero no se pusieron de acuerdo para formar Gobierno después de forzar la dimisión de Alcalá Zamora.

En consecuencia, el Gobierno estaba dirigido por un anodino Santiago Casares Quiroga, que actuaba como marioneta de las izquierdas revolucionarias e incapaz de hacer frente a los convulsos acontecimientos que llevaban a la sociedad española por el despeñadero.

*   *   *
Un Gobierno que organiza la capilla ardiente del teniente Castillo en las dependencias de la propia DGS, y sin embargo, prohíbe que el cuerpo de Calvo Sotelo reciba homenaje fúnebre en el Parlamento, ni en la Academia de Jurisprudencia [era su presidente,] ni en su propio domicilio particular.

Ahora, 14 de Julio, página 6.
El velatorio del Diputado tuvo que celebrarse en el propio depósito del cementerio, acordonado por la policía. En el mismo lugar donde sus asesinos habían abandonado su cuerpo, y a escasos metros de la que sería su tumba. Todo muy normal y democrático.

La excusa oficial fue la necesidad de hacer la autopsia al cadáver, así como “la necesidad de evitar todo pretexto para que el orden público sea alterado.” (El Socialista 14/07, pag.2)

Sin embargo, como hemos explicado en el artículo sobre el asesinato del teniente Castillo, mientras se trataba de ocultar a la opinión pública el cadáver del Diputado, la autopsia del teniente se realizó 24 horas después de ser amortajado y expuesto ante el público en una capilla ardiente.

Ambos fueron enterrados en la Almudena el 14 de Julio.

Izq: Capilla ardiente de Del Castillo en la DGS. / Dcha: Capilla ardiente del diputado Sotelo en el depósito del cementerio.

Testimonios de una época.

Nunca se conoció la identidad de los asesinos del teniente Del Castillo [la guerra interrumpió las investigaciones] y a día de hoy los historiadores siguen discutiendo si eran falangistas o tradicionalistas. Galgos o podencos… aunque también hay quien da una tercera versión del asunto.

En el caso de Calvo Sotelo se consiguió la identificación de buena parte de los autores, aunque no de todos.Los historiadores todavía discuten la identidad de algunos de los ocupantes de la famosa camioneta nº 17 en la que se perpetró el asesinato.

Pocos días después de empezar la guerra civil, alguien robó el Sumario original, y cuando años más tarde se reabrió el caso en el macro-juicio de la Causa General, los encausados tendían a escurrir el bulto, cargando el mochuelo a compañeros que sabían muertos, o a salvo en el exilio.
Están perfectamente identificados los dos principales protagonistas del suceso: el teniente Condés, un capitán de la guardia civil y Luis Cuenca Estevas, el pistolero de la escolta de Indalecio Prieto.

Ambos murieron pocos días después, luchando contra las tropas del general Mola en Somosierra.

*   *   *
El primero que identificó públicamente a los asesinos fue  Manuel Domínguez Benavides, en un libro titulado “El Crimen de Europa. Nuestra Guerra” publicado en Barcelona en plena guerra civil:

“Días después, el capitán Fernando Condés y Cuenca trepaban por la Sierra al encuentro de los cómplices de Calvo Sotelo y los generales insurrectos. Los dos cayeron en la lucha con los traidores. Su causa era la noble causa de la República del pueblo, a la que habían sabido defender por encima de la ley. Con la muerte de Calvo Sotelo, la República ganaba su primera batalla.”

El Crimen de Europa, de Manuel D. Benavides, publicado en Barcelona en 1937. Ediciones Sopena.
Se piensa que Benavides contó con el testimonio de uno de los autores del atentado, al que identifica con el pseudónimo de “Robles”.

El libro fue utilizado como prueba testifical en la “Causa General.”

Escribe Benavides sobre una República “a la que habían sabido defender por encima de la ley.  [el subrayado es mío.]

Aunque se ha demostrado que contiene algunas inexactitudes, el testimonio de Benavides es muy interesante porque muestra como vivieron los hechos los partidarios de la lucha de clases y dictadura del proletariado.

Lo cierto es que se podía haber enchironado inmediatamente a los autores del crimen, todo gracias al reguero de pistas y testigos que dejaron el capitán Condés y sus malandrines.
Sin embargo no se hizo: en vez de poner a disposición judicial a los autores, el Gobierno reaccionó clausurando las sedes de Renovación Española, el partido del diputado asesinado.

*   *   *
Veamos ahora el perfil personal y político de los asesinos del diputado Calvo Sotelo.

Retrato de Fernando Condés Romero

El capitán Condés y el teniente Castillo eran viejos amigos.

El capitán Condés y el teniente Castillo habían luchado juntos en la guerra de Marruecos. Tenían el típico perfil de militar africanista pero en versión “roja”, ambos habían sido procesados por su participación en la intentona golpista de 1934.

Ya hemos hablado de la actuación del teniente Castillo en Asturias, veamos ahora la de Fernando Condés en Madrid: una información del periódico Ahora del 5 de Febrero de 1936, lo relaciona con la conocida como “Causa de los uniformes.”

El entonces teniente había intentado “hacer pasar por guardias a varios revolucionarios que habían de penetrar en el Parque Móvil de la Guardia civil” (en Madrid) con la misión de apoderarse del cuartel. Por estos hechos se le “condenó a reclusión perpetua por el delito de rebelión militar.” (Ahora 5/02/36 pag. 23)

Información que relaciona a Condés con el “sumario llamado de los uniformes.”
Por si quedara alguna duda, pueden consultarse las memorias de Manuel Tagüeña, que también formó parte de la partida de golpistas:

“Pasadas las doce de la noche llegó de nuevo Leo Menéndez con unas cajas llenas de armas cortas y varias pistolas ametralladoras y la orden de marchar a Cuatro Caminos. 
Allí nos vestiríamos de guardias civiles y luego volveríamos a la Prosperidad para asaltar el cuartel de la Guindalera (…) uno de cuyos oficiales, el teniente Fernando Condés, era socialista y se había comprometido a facilitarnos la entrada, junto con algunos de sus guardias, que habían prestado los uniformes.” 
(Testimonio de dos Guerras. Ed. Planeta. pag. 53)

Tuvieron suerte: ambos militares fueron amnistiados nada más producirse a la victoria electoral de sus correligionarios del “Frente Popular.”

Castillo aprovechó para pedir el traslado a la policía antidisturbios; Condés reingresa en la Guardia Civil y lo ascienden a capitán.

Aunque los historiadores utilizan el truco de denominar “revolución” al golpe de Estado de 1934, lo cierto es que amnistiar golpistas y darles ascensos es un síntoma claro de la normalidad democrática.

Ambos militares pertenecían a la Unión Republiana Antifascista (U.M.R.A.) y en los ratos libres daban instrucción militar a miembros de las Juventudes Socialistas que prestaban labores de seguridad en locales, mítines y demás eventos organizados por el partido.

Lo de uniformar, armar y dar instrucción militar a las “juventudes” estaba muy de moda. Los “fascistas” hacían lo propio, con la significativa diferencia de que mientras hunos eran perseguidos por el Gobierno, a los hotros se les permitía entrenar libremente en la Casa de Campo. Todo muy normal y democrático.

Noticia del periódico Ahora del 16 de Julio. Tres días después de los atentados. El golpe de Estado se inició en Melilla el 17 a las 17:00.

La venganza de Fernando Condés.

Fernando Condés estaba esperando recibir un nuevo destino en la guardia civil, cuando su viejo amigo y camarada José del Castillo, cae asesinado a las 22:00 horas del Domingo 12 de Julio.

Al salir de la capilla ardiente, a Fernando Condés no se le ocurrió otra cosa, que presentarse en la comisaría de Pontejos y solicitar un destacamento para ir a detener “fascistas.”

“Condés pidió que le prepararan una camioneta. 
¿Como vas a mandarla si vas de paisano.? 
No olvides que soy capitán de la guardia civil.
El oficial se cuadró:
A tus órdenes.” 
Y en voz alta:
El capitán Condés puede mandar una camioneta.”
(El Crimen de Europa. pag. 68)

Veamos: un oficial de la guardia civil (de paisano) al mando de una partida de policías, a la que se suman escoltas de importantes dirigentes socialistas. Se suben todos a una camioneta asignada por el jefe de la comisaría, con orden “verbal” de detener a un representante electo del pueblo español.

Imaginemos una camioneta de Mossos de Escuadra, mandados por un capitán de la policía municipal de Barcelona y acompañados por paisas del Comité para la Defensa de la República Catalana.Se presentan a las tres de la mañana en la casa de Inés Arrimadas, la arrestan, y aparece al día siguiente su cadaver en el cementerio de Montjuic.

¿Se imaginan las redes sociales al día siguiente.?Pues eso.A ver quien es el guapo que nos convence de que en la Generalitat no sabían nada del asunto.

Algo así pasó en Madrid en la noche del 13 al 14 de Julio del 36.

“Apostillas a unos sucesos sangrientos” reproducción en el “El Socialista” de 15 de Julio de un artículo publicado el día anterior por Indalecio Prieto en “El Liberal.” El Liberal era un periódico bilbaíno propiedad del líder socialista.
El artículo demuestra que el Gobierno estaba informado del golpe de Estado que se estaba fraguando.

Luis Cuenca Estevas: autor material del asesinato.

Luis Cuenca Estevas era un pistolero con fama de gatillo fácil, escolta del líder socialista Indalecio Prieto. Es es el que descerrajó dos tiros en la nuca del diputado Calvo Sotelo.

Manuel Tagüeña, describe muy bien el ambiente de camaradería que reinaba aquella noche en la comisaría de Pontejos.

Nos cuenta en sus memorias que se encontraba en “una pequeña oficina con el capitán Fontán”eligiendo nombres de unas fichas de afiliados a Falange “que parecían más indicados para ser detenidos” cuando “de pronto todo quedó en silencio y el cuarto de banderas vacío. Nadie contestaba nuestras preguntas y todo eran evasivas.”

Tagüeña no se corta un pelo asegurando que “a los civiles nos rogaron que nos marcháramos. No tardamos en conocer lo ocurrido. Una camioneta, al mando del capitán Condés, había ido a detener a Calvo Sotelo a su domicilio.” 
(Testimonio de dos Guerras, Ed. Planeta, pag 72)

Aquella noche, se encontraba en la comisaría la flor y nata del izquierdismo revolucionario madrileño.

También lo cuenta Benavides:

“Desde que se inició la grosera agresión del fascismo a la República, un grupo de jóvenes – obreros y estudiantes – organizóse en fuerza choque para contrarrestar sus crímenes. El núcleo reducido de estos activistas había actuado en la preparación del alzamiento de Octubre y suplía las carencias de las autoridades con sus represalias contra los asesinos.”
(El Crimen de Europa, pág. 65) 

Ya lo ven: una “fuerza de choque” que previamente había participado en el “alzamiento de Octubre” que se dedica a suplir “las carencias de las autoridades.”  Más claro: agua.

Luego vienen historiadores como Ian Gibson y dicen que el testimonio de Tagüeña le parece inverosimil y bla, bla, bla… normalidad democrática del 36.

*   *   *
Y terminamos aquí la primera parte del asesinato de Calvo Sotelo.

En el próximo artículo explicamos el reguero de pistas y testigos que dejaron el capitán Condés y sus malandrines.

Estudiaremos las diligencias que abrió Ursicinio Gómez Carbajo, el Juez de Primera Instancia, al que cayó el marrón porque estaba de guardia aquella noche.
Diligencias efectuadas durante las primeras veinticuatro horas, después el Gobierno lo retiró del caso y fue sustituido por unos jueces “especiales” del Tribunal Supremo.

El gobierno metiendo las narices en el funcionamiento ordinario de la Justicia. ¿Les suena de algo?

Fuente

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