La quema de Iglesias de Mayo de 1931 – José Luis Guerrero

El periódico Ahora responsabiliza de la quema de iglesias en Madrid a una “imprudente manifestación de un grupo de jóvenes monárquicos.”

Los disturbios del 11 al 13 de Mayo fueron el pistoletazo de salida de la campaña electoral a las elecciones a Cortes Constituyentes de 1931.

Todo empezó con el asalto a la sede de Acción Monárquica en Madrid y acabó con el incendio de ciento y pico edificios religiosos en diversas ciudades de España. La salvajada hirió el sentimiento religioso de un gran número de ciudadanos que pocos días antes habían apoyado el advenimiento de la República.

Durante el reinado de Alfonso XIII, los republicanos podían presentarse a las elecciones, de hecho, las figuras más destacadas del nuevo gobierno habían ostentado cargos importantes durante la Monarquía.

Pero la aspiración de los nuevos gobernantes no era reparar injusticias, que las había (y muchas) sino alcanzar el poder para cometerlas ellos y lo primero que hicieron fue desarticular los partidos monárquicos antes de que pudieran pasar a la oposición.
De izquierda a derecha: M. Azaña, A. Albornoz, N. Alcalá Zamora, M. Maura, F. Largo Caballero, F. de los Ríos, A. Lerroux

*   *   *

Los incendios de Mayo de 1931.

Acto electoral en el Círculo Monárquico. 10/Mayo/1931. 

El segundo domingo de Mayo, un grupo de monárquicos organizaron un acto electoral en la calle Alcalá, en pleno centro de Madrid.

Los historiadores del lobby dominante tildan de “provocadores” a los organizadores, haciendo seguidismo de los titulares de la prensa adicta de la época.La “provocación” ha servido siempre de comodín para justificar la violencia anticatólica o revolucionaria durante del periodo republicano.

Desde mi punto de vista son intentos de distraer la atención y ocultar un hecho fundamental:
aquella reunión había sido autorizada por la Dirección de Seguridad y era perfectamente legal.Un momento del mitin celebrado en el Centro de Acción Monárquica y que fue el origen de los sucesos desarrollados el Domingo en Madrid. (Ahora. 12/05/1936. Pág. 11)

Si los republicanos podían presentarse a las elecciones en la monarquía… 

¿por qué era una provocación que lo hicieran los monárquicos en la republica?

El hecho es que los participantes de aquel mitin estuvieron a punto de ser linchados, y tuvireron que salir del local escoltados por la policía.

Pero lo más sorprendente es que lo hicieron en calidad de detenidos.

Veamos.

Una bronca en la Calle Alcalá.

Todo empezó por una discusión entre un taxista y uno de los que iban al mitin. Una pelea que empezó con un ¡Viva la República! contra un ¡Viva el Rey!.Lo típico.
Hubiera bastado la intervención de un municipal para acabar con el alboroto. Pero las fuerzas de seguridad no actuaron a tiempo, los vivas y los mueras fueron excitando los ánimos y se fue sumando gente al tumulto…. 
… y la bronca acabó en alteraciones del orden público que se extendieron por Madrid y al día siguiente por toda España.

El Gobierno provisional tuvo que declarar el Estado de Guerra para sofocarlos.

¿Curioso, no?

Cuando hizo acto de presencia la Guardia Civil ya era demasiado tarde. (Ahora. 12/05/1936. pág.12)

La pelea callejera sirvió de pretexto para que una panda de agitadores profesionales, mezclados entre la multitud, acabaran paralizando todo el centro de Madrid. 

Un primer grupo rodeó el edificio donde se celebraba el mitin y la emprendieron a pedradas. Según la prensa, la “provocación” consistió en que desde los balcones del local se escuchaba la Marcha Real.

Prendieron fuego los coches de los asistentes y acto seguido se fueron a la calle de Serrano, con intención de asaltar el periódico ABC, propiedad de D. Juan Ignacio Luca de Tena y uno de los organizadores del mitin.

Una semana antes, Luca de Tena había publicado la primera entrevista del rey desde el exilio, en la que éste pedía a los españoles una leal colaboración con los nuevos gobernantes:

— Estoy decidido, absolutamente decidido, en no poner la menor dificultad a la actuación del Gobierno republicano, que para mi, y por encima de todo, es en estos momentos el Gobierno de España.

Quiero que lo digas, que lo sepan todos, los monárquicos y los republicanos, cualquiera que sean las interpretaciones torcidas que la pasión pueda dar a mis palabras. (ABC 5/5/1931 pag.23)

“Mientras tanto, la gente se abalanzó hacia tres coches de significados miembros de la acción monárquica que había parados en el Centro y los prendió fuego” (Ahora 12/05/1931 pag.11)
La Guardia Civil tomó posiciones en los alrededores del periódico, pero ante la lluvia de piedras tuvieron que guarecerse dentro del edificio.

No está claro de dónde salió el primer disparo (depende del periódico que leas), los hechos son confusos, lo único que está claro es que hubo un tiroteo en el que cayeron las primeras víctimas de lo que después se justificó como “júbilo popular”.

No fueron las últimas.

Hacia las 18:00, los extremistas se dirigieron hacia la Puerta del Sol portando banderas rojas y parando la circulación.

De camino quemaron un quiosco del periódico conservador “El Debate”, apedrearon el casino militar (donde se celebraba un baile familiar) y asaltaron armerías en Gran Vía, Hortaleza y la Cava Baja.
Armería de la Cava Baja de San Miguel asaltada el Domingo por la noche. (Ahora. 12/05/1931. Pág.12)

Al anochecer los tiroteos se habían generalizado por todo el centro de Madrid y a las 5:30 de la madrugada el dueño de A.B.C. ingresaba en la cárcel Modelo.

El periódico había sido “incautado por el Gobierno de la República” según rezaba un cartel que colgaron de la puerta.*   *   *

Ante semejante inicio de campaña electoral, cualquiera puede imaginarse la “inhibición” y “abstencionismo” que según el lobby historiográfico dominante sufrieron “las derechas” en el primer proceso electoral de la II República.

Huelga decir que los partidos Republicanos arrasaron en las elecciones y que sólo un diputado declarado abiertamente monárquico consiguió escaño en las Cortes constituyentes.

Y aquí el inico de la campaña electoral enlaza con el desengaño de los católicos.

Reunión urgente del Gobierno.

Por las ventanas donde se reunía el Gobierno se colaba el eco de los tiros [el Ministerio del Interior estaba en plena Puerta del Sol] y llegó a la reunión el soplo de que en el Ateneo unos jóvenes se estaban organizando para quemar iglesias al día siguiente.Hasta ese día, todo habían sido aplausos para el nuevo Gobierno, era la primera vez que la chusma enseñaba el colmillo.

Miguel Maura, hijo del ex-ministro conservador Antonio Maura y flamante nuevo Ministro del Interior, propuso desplegar las fuerzas de orden público.

Pero cuál fue su sorpresa, cuando los ministros progres del Gabinete amenazaron con dimitir si salía la guardia civil a la calle (el Gobierno provisional estaba formado por un batiburrillo de partidos de distinto signo político a los que solo unía el rechazo a la monarquía).

En aquella reunión Azaña (nuevo Ministro del Ejército) pronunció la pomposa frase:

“La vida de un republicano vale más que todos los conventos e iglesias de España.”

Lo cierto es que con las elecciones a la vuelta de la esquina, nadie quería ser el malo de la película. No querían asumir el papel de “represor del pueblo” con el que tantas veces habían atacado la Monarquía.
Puro cálculo electoral.

Vale.

“Una de las víctimas de la Puerta del Sol, que recibió varios balazos en la cabeza” (Ahora. 12/05/1931. Pág 13) 

Los manifestantes gritaban a las puertas del Ministerio del Interior: ¡Maura no!, el mismo eslogan que habían utilizado para echar del Gobierno a su padre.Mura-padre tuvo que presentar su dimisión al Rey por los sucesos de la Semana Trágica de Barcelona, tras una fuerte campaña de desprestigio auspiciada por la prensa internacional interesada en airear la Leyenda Negra.

Maura-hijo puso su dimisión encima de la mesa, igual que hizo 20 años antes su padre.

Arden las primeras iglesias.

El Domingo por la noche empezaron a arder las primeras iglesias en Madrid, mientras la chusma impedía a los bomberos desplegar sus mangueras.Al día siguiente, una decena de edificios religiosos amanecieron convertidos en cenizas.
Bastaron unos gritos para que bomberos, policía y la guardia civl se inhibieran de cumplir su deber, y entre la multitud de curiosos que se congregaron cundió la sensación de que la salvajada contaba con la aprobación tácita del Gobierno.

“El público, que en cantidad verdaderamente enorme presenciaba el espectáculo, recibió a los bomberos con grandes silbidos, impidiéndoles actuar. Llegó también un carro tanque que fue obligado a retirarse antes de acercarse al edificio, bajo la amenaza de que le pincharían los neumáticos.”

[Página 6 del periódico Ahora. 12/05/1931]

Y eso bastó para que miles de católicos que presenciaban angustiados la salvajada se inhibieran de hacer nada.

Hoguera frente al convento de las Maravillas en Cuatro Caminos. Las llamas pronto prendieron en el edificio. (Ahora. 12/05/1936. Pág. 17)
En el Ministerio del Interior empezaron a sonar los teléfonos.
Eran los nuevos Gobernadores civiles, cargos de confianza nombrados a dedo en las premuras del cambio de Régimen. Solicitaban instrucciones porque grupos de pirómanos empezaban a quemar iglesias en otras partes de España.
La suerte que corrieron dependió de la actitud y experiencia de cada uno de ellos.

Gonzalo Queipo de Llano (os sonará el nombre) declara el Estado de Guerra en la Puerta del Sol. (Portada del periódico Ahora 12/05/1931)
Al Gobierno ya no le quedó otro remedio que tomar la sartén por el mango.

Se había prendido la mecha y el desmadre amenazaba con acabar peor que la Semana Trágica, pero esta vez no había Rey a quien cargar el mochuelo. Los ministros marxistas del Gobierno claudicaron y fueron los primeros en rechazar la dimisión de Miguel Maura; pero ya era demasiado tarde, la violencia se había generalizado.

Las hogueras callejeras prendían en más de 100 edificios eclesiásticos de toda España, y no quedó más remedio que declarar el estado de Guerra.El lobby historiográfico suele pasar por alto que al dia siguiente, miles de niños no pudieron ir a la escuela; omiten contar que junto con las iglesias y conventos, ardieron colegios y escuelas de formación profesional propiedad de la Iglesia.

Entre los edificios incendiados se encontraba la Casa Profesa, cuya biblioteca de 80.000 volúmenes era la segunda mejor de España, después de la Nacional.

Ardieron primeras ediciones de Lope de Vega, Quevedo y Calderón de la Barca. 

Desalojo de religiosas durante el incendio de la Casa Profesa de los Jesuitas en la Gran Vía. Fuente: Memoria de Madrid

“Con los revoltosos iban cinco guardias cívicos que lograron imponer su criterio de que las monjas pudieran salir del convento sin detrimento a sus personas.” (Ahora, 12/05/1931, pag. 6)
La Bolsa de Madrid estuvo cerrada una semana y representantes de la Banca Morgan que se encontraban en Madrid renegociando un crédito con el Estado, salieron pitando camino de la frontera.
La peseta se desplomó en los mercados internacionales.
Un mes después se renegoció el crédito de la Banca Morgan con el Banco de Francia, pero éste exigió por primera vez al Estado español que pusiera como prenda un depósito en oro en Mont Marsan equivalente a la cantidad prestada.

Al mes de su nacimiento, la nueva República quedaba desacreditada ante la opinión pública internacional, los católicos la miraban con desconfianza y los monárquicos quedaban excluidos del sistema.

Fuente

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