La advertencia de La Pasionaria al volver del exilio: «No hemos renunciado a la dictadura del proletariado» -Israel Viana

Un año después de la legalización del Partido Comunista y de su regreso a España, la dirigente comunista Dolores Ibárruri ofrecía su primera entrevista a un medio de comunicación

Israel Viana 09/07/2021 08:03h

Casi cuarenta años después de su exilio a la URSS, tras la victoria de Franco en la Guerra Civil, la presidenta del Partido Comunista de España, Dolores Ibarruri, conocida como ‘La Pasionaria’, era despedida con todos los honores por los máximos dirigentes soviéticos en el aeropuerto Sheremétievo.

Allí estaban deshaciéndose en elogios nada menos que Mijail Suslov, uno de los principales ideólogos del comunismo ruso, y Boris Ponomaryov, secretario del Comité Central y encargado de las relaciones internacionales con los partidos afines que no habían alcanzado el poder en sus respectivos países.

Poco antes de subirse al avión aquel 13 de mayo de 1977, La Pasionaria ya había advertido en Moscú de cuál iba a ser su batalla política nada más regresar a Madrid, en una entrevista con el periódico asturiano ‘La Nueva España’. Cuando la periodista le preguntó si se iba a desvincular de la URSS para acercarse al eurocomunismo, ella respondió sin titubear: «El eurocomunismo es una imbecilidad. Yo siempre he sido pro soviética». En aquel momento, sin embargo, el cargo de presidenta del PCE era más honorífico, ya que las funciones ejecutivas recaían sobre el secretario general del partido, Santiago Carrillo, con quien mantenía no pocas diferencias en cuanto a cómo iban a afrontar el nuevo periodo democrático.

La posición de la presidenta del PCE se encontraba muy lejos de la política de moderación que quería desarrollar Carrillo, quien buscaba alejarse todo lo que pudiera de la Unión Soviética y del Pacto de Varsovia, limitando sus contactos internacionales con los partidos comunistas de Francia e Italia. Ibarruri lo dejó claro nada más llegar a Bilbao una semana después de despegar de Sheremétievo. La Pasionaria abarrotó dos pabellones de la Feria de Muestras y realizó un pequeño discurso de cinco minutos, ante 35.000 personas, en el que se refirió tres veces «al gran país soviético» y a «los países que construyen el socialismo y han conseguido vivir sin capitalismo».

La noticia del regreso de Dolores Ibarruri a España, tras 38 años en el exilio – ARCHIVO ABC

Una «odisea» de entrevistaCarrillo, presente en la ciudad vasca, no se mostró muy entusiasmado al escucharla y utilizó su intervención para hacer una defensa a ultranza del eurocomunismo, enrolando en su propio barco a la Pasionaria, «que no viene a revivir los viejos dolores, sino a construir una Euskadi libre», aseguraba. Sin embargo, la presidenta del PCE no parecía muy dispuesta, como demostró en la primera entrevista que concedió a un periódico desde que llegó a España y que fue recogida por el corresponsal de ABC en Estados Unidos, José María Carrascal, con el siguiente titular: ‘No hemos renunciado a la dictadura del proletariado’.

Ibarruri y Carrillo, en el pleno del Partido Comunista, en 1982 – ARCHIVO ABC

La Pasionaria había respondido a las preguntas de la escritora Merle Wolin, que en aquel momento trabajaba en la biografía de la dirigente comunista, en agosto de 1978, un año después de su regreso a España y de la legalización del PCE. Cuenta la autora que fue una «odisea» conseguir aquella entrevista para ‘Viva’, la revista con la que colaboraba en su país natal. «’Imposible’ es lo primero que le dicen. Tuvo que someter un formulario de preguntas por escrito, que le devolvieron contestado, excepto en dos puntos: los que tratan de las purgas estalinistas y del eurocomunismo. Insistió. La escritora se encontró con la contundencia de Irene Falcón [la secretaria personal de Ibarruri]. Finalmente, gracias a la carta de un amigo excombatiente de la Brigada Lincoln, consigue verla dos veces, aunque con Irene presente, lista a intervenir», explica Carrascal.

En la primera, Dolores habló de su familia, de su niñez en la pobreza, de sus primeros pasos revolucionarios, del feminismo y de los hombres. En la segunda, de su vida en la Unión Soviética desde 1939 y de la visita de Fidel Castro en su apartamento de Moscú, hasta que la entrevista se volvió mucho más tensa cuando Wolin le preguntó sobre el estalinismo. «Nunca interferí en los asuntos soviéticos», aseguró La Pasionario. «¿Pero sabía algo de las purgas?», insistió la periodista: «No sabíamos más que lo que traían los periódicos», contestaba. «Pero, ¿no escuchó nada de la detención de españoles?». «Si hubo detenciones, no las recuerdo», fue todo lo que la americana encontró por respuesta.

Eurocomunismo: En un momento de la entrevista, Wolin quiso saber luego si Ibarruri apoyaba la línea que el PCE, con el impulso de Carrillo, estaba intentando imponer, basada en la «reconciliación nacional que lleva al eurocomunismo». Y se produce un choque entre La Pasionaria, su secretaria, sin llegar a un acuerdo:

Wolin: ¿Está de acuerdo con esa línea?

—Ibarruri: Más o menos.

—Wolin: ¿Qué significa más o menos?

—Ibarruri: ¿Qué tiene que ver la reconciliación nacional con el eurocomunismo?.

—Falcón: El eurocomunismo es la aplicación de nuestra política.

—Ibarruri: Pero Irene, la reconciliación nacional es la línea interna de nuestro partido y el Eurocomunismo es algo distinto.

—Falcón: Es también nuestra política interna.

—Ibarruri: El eurocomunismo es el equivalente a ‘proletarianismo’ internacional. Está dirigido desde fuera de España.

—Falcón: No.

—Ibarruri: Claro que sí, Irene.

Continuaron así un largo rato, sin llegar a un acuerdo, hasta que la presidenta del PCE da un golpe en la mesa y zanja la cuestión:

—Ibarruri: El eurocomunismo es comunismo en Europa, pero nosotros no hemos renunciado a la dictadura del proletariado. Las condiciones en que luchamos determinan nuestra forma de actuar.

—Falcón: No estoy de acuerdo. La dictadura del proletariado no es real para la España de hoy, ni para la de mañana, es algo del pasado. Lo que hoy queremos es socialismo, pluralidad, democracia en libertad.

—Wolin: ¿Cuáles son las diferencias entre el comunismo aquí y en la Unión Soviética?

—Ibarruri: Simplemente, que el comunismo allí ha triunfado y en los países capitalistas tiene todavía que luchar. Pero no podemos pensar hoy en la implantación del comunismo en España. Sería tonto, pero no renunciamos a establecer el socialismo en nuestros países cuando hayamos creado las condiciones convenientes.

—Wolin: ¿Es usted optimista?

—Ibarruri: Si no lo fuera, me habría suicidado».

La Pasionaria y Adolfo Suárez, entrechan la mano durante la Transición – ARCHIVO ABC

Puro símbolo. En ese momento, La Pasionaria interrumpió la entrevista y citó a la periodista para continuar al día siguiente. Cuando Wolin llegó a la sede del PCE a la hora señalada, solo se encontró a Irene Falcón, que le advirtió, sin disimular, su enfado por las preguntas del día anterior. Debido a ello, le informa de que ya no podrá volver a reunirse con Ibárruri. «Yo puedo contestar a todo lo que quiera. Dolores está completamente de acuerdo con la línea del partido», añadía la secretaria. La periodista, sin embargo, no se conformó con el ofrecimiento de Falcón y se dedicó a recoger las opiniones de los altos cargos del partido, que pronto le confirmaron que, aunque La Pasionaria no opine lo mismo que Carrillo, aceptaba la línea de este por disciplina. «No quiere dividir el partido y, después de todo, no pertenece ya a nuestro futuro», justificó Antonio Rivas, profesor de la Universidad de Granada

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