Comienzo de los fusilamientos de Paracuellos:

La Consejería de Orden Público de Madrid estaba encabezada por Santiago Carrillo Solares.

Entre el 7 de noviembre y el 4 de diciembre de 1936 tuvieron lugar las matanzas de Paracuellos del Jarama y Torrejón de Ardoz. La investigación de Julius Ruiz en “El terror rojo” es impresionante por lo exhaustiva, meticulosa y objetiva. Ruiz no es sospechoso de prejuicio ideológico porque publicó otro libro sobre la represión franquista (“Franco’s Justice”, 2005).

Abajo extracto el extenso capítulo. Datos fundamentales: asesinados = unos 2.500 (no confundir con los aproximadamente 10.000 enterrados en Paracuellos, procedentes también de otros actos de represión antes y después de las “sacas”, tanto en la capital como en la provincia).

Principales responsables: Juan García Oliver, Santiago Carrillo, Segundo Serrano Poncela, Angel Galarza, Manuel Muñoz (y, por omisión, Franciso Largo Caballero). Los que se resistieron y al final detuvieron la matanza: Melchor Rodríguez (anarquista), Colegio de Abogados de Madrid, diplomáticos extranjeros:

“Cuatro días antes, los líderes del anarcosindicalismo español entraron en el Gobierno de Largo Caballero. Juan Peiró y Juan López Sánchez […] ocuparon las carteras de Industria y Comercio, y Federica Montseny y Juan García Oliver, dirigentes destacados de la FAI, se convirtieron en ministros de Sanidad y Justicia, respectivamente.

[El nuevo ministro de Justicia] García Oliver […] era miembro del grupo de acción anarquista “Los Nosotros”, que no sólo financió sus actividades en los años 20 mediante el robo armado, sino que también cometió asesinatos. […] No sorprendió que García Oliver estuviera al frente de la revolución dirigida por la CNT-FAI en Cataluña en el verano de 1936. […] García Oliver tuvo un papel fundamental en la solución del “problema de las prisiones” en la capital española. [“Problema de las prisiones” = cárceles atiborradas de presos políticos; temor a una inminente caída de la capital en manos de Franco, y que esos presos reforzaran sus filas] […]

[Preocupación por ocultar las matanzas a los diplomáticos extranjeros, para no desacreditar la imagen exterior de la República]: El deseo de “demostrar a las embajadas nuestro humanitarismo” dio lugar a una campaña sistemática de desinformación para ocultar la verdad de las masacres. Se mintió a las víctimas y a sus familias en relación con el verdadero destino de las “evacuaciones” […]. La Junta de Defensa de Madrid mintió sobre el destino de los reclusos. […]

El asesino anarquista Juan García Oliver

[Los asesores soviéticos –como el periodista Koltsov o el agente NKVD Orlov- aleccionaron, pero no decidieron]: No fue esta una operación del NKVD, sino que consistió en una serie de masacres organizadas principalmente por jóvenes [españoles] de izquierda. […] Aunque [Angel] Viñas alega que Paracuellos constituyó la primera gran hazaña del NKVD en España, fue en realidad una operación organizada por españoles para matar a otros españoles.

[El 6 de noviembre] el Gobierno de Largo Caballero decidió abandonar Madrid y constituir la Junta de Defensa de Madrid [en la que figuraba Santiago Carrillo, de las Juventudes Socialistas Unificadas, recién incorporado secretamente al PCE, como delegado de Orden Público]. […] El discurso del PCE hacía hincapié en que la eliminación despiadada del enemigo interno era una condición sine qua non para la victoria. […]

Carrillo […] nombró inmediatamente a Segundo Serrano Poncela, editor de “Claridad” que también había entrado en el Partido Comunista, como delegado de la Dirección General de Seguridad. […] [Pero] la DGS no tenía el monopolio sobre el mantenimiento del orden. Carrillo tuvo que enfrentarse al “problema” del CPIP [Comité Provincial de Investigación Pública, órgano que canalizó la mayor parte de la represión entre Julio y Noviembre de 1936: estaban representados en él todos los partidos del Frente Popular, incluidos los de “izquierda burguesa”, como Acción Republicana] […]. Carrillo no “echó” a las “policías paralelas”. Más bien, las integró en su nueva estructura de seguridad. La misma noche del 6 al 7 de noviembre creó el Consejo de Investigación [“consejillo”] de la Dirección General de Seguridad. Estaba presidido por Poncela [este órgano montaría las sacas de Paracuellos].

[La primera “saca” tuvo lugar la mañana del 7 de noviembre, entre las 5 y las 7 de la mañana, y no en la Cárcel Modelo –la más cercana al frente- sino en las de Porlier y San Antón]. Antes de salir, se despojó a los presos de sus pertenencias y se arrancaron de sus ropas las etiquetas de identificación. […]

[¿Por qué Paracuellos como lugar de ejecución?] Las afueras del pueblo de Paracuellos del Jarama, en un lugar conocido en la zona como el “Arroyo de San José”, parecían ser una buena alternativa por un par de razones. La primera era geográfica. El pueblo, unos 20 kms al noreste de la capital, estaba relativamente lejos de los enfrentamientos [con las tropas de Franco] y, asimismo, tenía un acceso fácil desde Madrid. […] La segunda razón era política. El PCE tenía una presencia activa en el noreste de Madrid. […] En noviembre, [Faustino] Villalobos [del PCE] y sus subordinados trabajaron sin descanso para garantizar que las organizaciones locales de la UGT y el PCE de Paracuellos y Torrejón de Ardoz enterraban los cuerpos de las víctimas lo más deprisa posible [Pero no siempre lo conseguían, y varias veces las nuevas remesas de presos fueron fusiladas entre los cadáveres de la anterior]. […]
Las víctimas estaban atadas por parejas, la muñeca de uno con la de otro. Los obligaron a salir de los autobuses y los fusilaron en campo abierto. […] Al terminar la mañana [del día 7], unos 500 vecinos cavaban una fosa común de dos metros y medio de profundidad. […] Parece ser que, a pesar de estar esposados, algunos trataron de resistirse antes de la ejecución, porque a la mañana siguiente los vecinos encontraron allí a su regreso cristales de las ventanillas de los autobuses. […]

[Números de las primeras sacas]: Podemos concluir con prudencia que algo menos de 1.000 reclusos de la Cárcel Modelo [y de las de San Antón y Porlier] fueron sacados y fusilados los días 7 y 8 de noviembre. [Unos 400 en Torrejón de Ardoz y unos 600 en Paracuellos].

[Cargos]: “Detenidos el primero por ser de Falange, el segundo por dedicarse a propalar bulos y hacer propaganda bulista, el tercero por pertenecer a las JONS y los dos últimos de Acción Popular [partido de Gil Robles]”. [De uno de los documentos de la DGS]. La DGS también envió al hermano de Francisco Suárez del Oso, Nicolás, y a Ismael Alonso de Velasco, “el primero por ser jefe administrativo de la CEDA y el segundo exaltado de las ideas monárquicas y fascistas”. […]

No hubo directivas del Gobierno para que se realizaran las matanzas, pero los ministros clave aceptaron la solución del CPIP para el problema de las prisiones. Aquello no fue solo pecar por omisión. Aunque el CPIP actuó por propia iniciativa, recibió la legitimación retrospectiva para sus acciones de manos de Angel Galarza y Manuel Muñoz en forma de órdenes de la DGS de evacuación. […]

[El 9 de noviembre se produce un parón en las sacas. Por dos razones: 1) Inquietud de diplomáticos extranjeros como Felix Schlayer; 2) Ofensiva política de españoles que se oponían a la masacre: especialmente, el presidente del Tribunal Supremo y miembro de la Junta Revolucionaria del Colegio de Abogados, Mariano Gómez, y el anarquista Melchor Rodríguez [“el ángel rojo”]. Por sugerencia del Colegio de Abogados, el subsecretario del Ministerio de Justicia, Mariano Sánchez Roca [sin conocimiento del ministro, García Oliver] nombra a Melchor Rodríguez director general de Prisiones, y este paraliza inmediatamente las sacas [Aunque eran los días de máxima presión de las tropas de Varela en la Casa de Campo]. Las enérgicas acciones de Rodríguez acabaron temporalmente con los traslados a Paracuellos. […]

[Sin embargo, en esos días continúan acciones de “terror incontrolado”, como] la matanza de 23 monjas de la casa-colegio de Religiosas Adoratrices de Madrid la noche del 9 al 10 de noviembre.

[La tregua es breve por] la aparición en Madrid el 12 de noviembre del ministro García Oliver [acompañado por Federica Montseny]. Tras una reunión en la que el ministro de Justicia reprendió a Rodríguez por dar órdenes sin su aprobación, el director general [Rodríguez] fue despedido mediante telegrama el 14 de noviembre por excederse en sus poderes.

LA INTERVENCIÓN DE GARCÍA OLIVER ES UNA PRUEBA MÁS DEL PAPEL ACTIVO DE LOS MINISTROS EN PARACUELLOS. Con la destitución de Rodríguez, García Oliver restauró el ambiente permisivo que toleraba que el Consejo de Investigación de la DGS realizara las masacres. […]

Se acordó que los criterios para las futuras selecciones de prisioneros para ser fusilados se basarían en tres elementos. El primero era profesional: “todos los militares con graduación superior a capitán”. Los otros eran políticos: “Todos los falangistas” y “Todos los hombres que hubiesen tenido actividades políticas francamente derechistas”. […] Con el fin de “cubrir la responsabilidad”, se ordenó que no se podría otorgar ninguna condena a muerte explícitamente por escrito. […] Los reclusos cuyo destino fuera la muerte serían incluidos en una “orden de libertad” de la DGS firmada por Serrano Poncela. […]

[Y así, la segunda ronda de sacas]: La saca del 18 de noviembre fue la primera de una serie de expediciones desde las prisiones de Madrid hasta el 4 de diciembre. […] Podemos afirmar que, al menos, se llevaron a cabo 15 sacas desde Ventas, San Antón y Porlier a Paracuellos. De Ventas salieron cuatro entre el 27 Nov y el 3 Dic, con 226 víctimas. De San Antón salieron cinco entre los días 22 y 30 Nov, con un máximo de 505 víctimas. De Porlier salieron seis del 18 Nov al 3 Dic, con unas 440 víctimas. De Porlier a Alcalá de Henares, dos convoyes con 119 presos entre el 30 Nov y el 4 Dic; desde San Antón, tres entre el 27 y el 29 Nov, con unos 290 reclusos. […]

Los tribunales de selección de San Antón eran extremadamente anticlericales. De los casi 500 reclusos seleccionados para morir y ejecutados en cuatro sacas entre el 27 y el 30 Nov, más de 123 eran sacerdotes o religiosos. […] Cualquier expresión externa de catolicismo podía inclinar la balanza hacia una condena a muerte [en juicios sumarísimos que duraban unos minutos]. […] Preguntas como “¿a ti que te parece eso de que el Papa haya bendecido los cañones de los facciosos?”. Y no faltaba, en ningún caso, la pregunta directa que ponía a la gente entre la espada y la pared: “¿Tú eres católico?”. […]

Uno de los ejecutados fue al autor de comedias Pedro Muñoz Seca. Su “delito” fue su conocida lealtad a la monarquía española. […] [Cárcel Modelo, 22 Ago, trib rev sumario seguido de ejecuc inmediata. Escenas que recordaban masacres en las cárceles París Sept 1792. Habitac con una mesita con paño rojo, un candelabro y dos velas encendidas Jose maría Albiñana, Julio Ruiz de Alda (aviador falangista del Plus Ultra), Fernando Primo de Rivera (hermano de José Antonio), teniente médico José Ignacio Fanjul (hijo del general que lideró a los rebeldes en el cuartel de la Montaña), José Martínez de Velasco (líder del Partido Agrario), Tomás Salort y Rafael Esparza (diputados de la CEDA), Melquíades Alvárez (Excelente orador, le llamaban «El Tribuno» y el «Pico de Oro». En 1912 fundó el Partido Reformista, de inspiración republicana pero dispuesto a gobernar en una monarquía democra´tica), Manuel Rico Avello (ministro de Gobernación en el gobierno que entre el 8 de octubre y el 16 de diciembre de 1933 presidiría Diego Martínez Barrio, desde donde dirigió de forma ejemplar las segundas elecciones generales de la Repúblicas de la República ministro de la Gobernac en gabinete de Diego Martínez Barrio, Nov 1933). Junto a Álvarez fueron también fusiladas otras personalidades como los exministro José Martínez de Velasco, agrario, y Manuel Rico Avello28 Oct: Ramiro de Maeztu (gran itnelectual de la derecha española) y Ramiro Ledesma (fundador de las JONS) (el único verdadero fascista de todos esos).

La última expedición a Paracuellos llegó desde Porlier la mañana del 4 de diciembre. De los autobuses bajaron 71 personas de diverso rango socioeconómico, entre los que había nueve empleados, cuatro jornaleros y tres albañiles. El más viejo del grupo de condenados era un ingeniero industrial de 81 años, Tomás García-Noblejas y Quevedo. Había sido encarcelado en Porlier “en virtud de denuncia firmada por todos los comités del pueblo de Ruidera en la que hacen constar que es sumamente peligroso y desafecto al régimen. Figura en Acción Popular, Renovación Española y Acción Católica”. […]

[¿Cómo cesaron las matanzas? Las filtraciones a diplomáticos y periodistas extranjeros se hicieron incontenibles. Los vecinos de Paracuellos lo contaban. Una comisión de parlamentarios británicos visitó las cárceles de Madrid entre el 25 Nov y 3 Dic; aunque escoltados por las autoridades, en cierto momento presos que hablaban inglés consiguieron hablarles unos segundos aparte]. La coalición de fuerzas que ayudó a garantizar el control temporal de Melchor Rodríguez sobre las cárceles el 9 de noviembre –Mariano Gómez, el Colegio de Abogados de Madrid y el Cuerpo Diplomático- exigió su restitución. […] Rodríguez, que ocupó su puesto el 5 Dic, dio las mismas órdenes que habían suspendido las matanzas casi un mes antes y que restringían los traslados de presos” (Julius Ruiz, “El terror rojo: Madrid, 1936”, Espasa, 2012, pp. 265-322).

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