Científicos creen que combatir ómicron a base de dosis de refuerzo no es la solución: «Es una locura» – Irene Fernández Novo

  • Corell, inmunólogo: «No tiene sentido una dosis nueva, ni una cuarta, una quinta, una sexta… porque aparezca una nueva variante»
  • López Acuña, epidemiólogo: «No sabemos, siquiera, si la tercera dosis será efectiva frente a ómicron, no es un antídoto»
  • «Un aumento prolongado de los anticuerpos en sangre, a la larga puede ser contraproducente, puede producirse una enfermedad mediada por anticuerpos”

Todavía se están empezando a inocular las terceras dosis de la vacuna, pero en medio del pánico desatado por ómicron, hay quien habla ya de una cuarta. Sí, han leído bien: una cuarta dosis de refuerzo para potenciar la respuesta inmune y tratar de hacer frente, así, a esta nueva variante. Matar el virus a cañonazos. Y cuantos más mejor, aunque todavía no sepamos si esta será la estrategia más eficaz frente a esta nueva variante. ¿Combatirlo con dosis de refuerzo o reformular la vacuna?

De momento, Reino Unido ha abierto la veda. Es el primer país que habla ya de una cuarta dosis, mientras registra un nuevo repunte de covid. Acaba de anunciar la compra de 100 millones de dosis adicionales de las vacunas de Pfizer y Moderna para garantizar que cuenta con suficientes dosis de refuerzo en 2022 y 2023

“La cuarta dosis me parece una locura total. Hay que entender que ni siquiera la tercera es un antídoto contra ómicron”, advierte el epidemiólogo Daniel López Acuña. “Lo que busca la tercera es reforzar la capacidad inmunitaria de las vacunas, porque ha decaído la cantidad de anticuerpos circulantes en sangre, pero eso no quiere decir que pare a ómicron”.

Todavía no sabemos el efecto de ómicron en las vacunas

En su comunicado, el departamento de Salud británico dice expresamente que los nuevos contratos firmados con Pfizer y Moderna incluyen «acceso a vacunas modificadas, si fueran necesarias para combatir la variante ómicron». Es decir, en caso de que las vacunas actuales pierdan eficacia frente a ella. Pero es que eso no lo sabemos todavía.

Lo advierte el inmunólogo Alfredo Corell.“No tiene sentido una dosis nueva, ni una cuarta, una quinta, una sexta… porque aparezca una nueva variante. Hay que hacer pruebas para saber si la inmunidad (de anticuerpos y células) que se genera por las vacunas es efectiva para la nueva variante. Y eso se está haciendo, pero no hay datos definitivos, así que no es el momento de lanzarse a vacunar”.

López Acuña insiste en que faltan datos sobre cómo actúa ómicron con las vacunas actuales. No tiene sentido plantear una cuarta dosis si no sabemos, siquiera, si la tercera será efectiva frente a la nueva variante. “Aún no tenemos base para decir si ómicron escapa a la eficacia de las vacunas, pero si lo hiciera, la tercera dosis no sería la solución. Tendríamos que vacunar con nuevas formulaciones”.

Pero Reino Unido defiende su apuesta por la tercera y la cuarta dosis. El ministro de Salud británico, Sajid Javid, lo ha explicado así: “Las consideraciones futuras incluyen la necesidad de una vacuna de refuerzo (tercera dosis) para las personas de 18 a 39 años que no sean grupo de riesgo, y podría ser incluso necesaria la vacunación de refuerzo adicional (cuarta dosis) para los grupos de adultos más vulnerables si hiciera falta».

López Acuña lo tiene claro: “Ómicron solo se frena con medidas de protección y restricciones. Y estando vacunado con las dos dosis, por supuesto”. Cree que Reino Unido “debería estar poniendo más medidas restrictivas, porque lo que les ha pasado es que desde julio han estado muy relajados”.

La memoria inmune nos sigue protegiendo

Ni el epidemiólogo ni el inmunólogo ven necesaria, siquiera, la tercera dosis para la población general. Corell cree que las dosis de refuerzo no son el camino para combatir nuevas variantes. “No me parece que la salida a una nueva variante sean nuevas dosis, sin haber hecho ninguna prueba experimental en el laboratorio y cuando además la tercera dosis, en general, no es todavía necesaria”.

Y explica por qué, a su juicio, no lo es. “Porque hay inmunidad suficiente y porque, aunque los anticuerpos hayan descendido en personas con las dos dosis, tenemos células de memoria circulando, que en dos o tres días están poniendo en marcha la generación de anticuerpos si es necesario”. La memoria inmune, precisamente, es la encargada de adaptar la respuesta de nuestro organismo a nuevas versiones del virus. 

“Estamos viendo que personas vacunadas que se han infectado con ómicron, en general tienen una infección muy muy leve. Y ése es el objetivo de la vacuna. ¿Por qué tenemos que poner una tercera o una cuarta dosis?», se pregunta. ¿Porque nuestras células tardan dos o tres días en generar anticuerpos que neutralicen todo? Pues esos dos o tres días vamos a tener más síntomas», explica. Sin más.

Corell insiste: «El objetivo de estas vacunas es disminuir la gravedad de la infección”. Y eso, explica, ya lo hacen las dos dosis. “El hecho de que aumentemos las dosis lo único que puede producir es que esa reacción a la infección sea un poco más rápida, porque haya más anticuerpos disponibles, pero no podemos estar eternamente haciendo refuerzos y produciendo nuevos y nuevos y nuevos anticuerpos”.

Entre otras cosas, advierte, porque hacerlo puede ser hasta contraproducente. “Lanzarnos a que aumenten los anticuerpos en sangre”, explica, no es algo que se haga con todas las vacunas ni con todos los microorganismos. “Porque, de hecho, un aumento prolongado de los anticuerpos en sangre, a la larga puede traer efectos contraproducentes. Puede producirse una enfermedad mediada por anticuerpos”, avisa el inmunólogo.

Terceras y cuartas dosis, mientras las primeras no llegan

La decisión de países como el Reino Unido de acumular dosis y dosis de vacunas ha sido duramente criticada, entre otros, por la propia OMS, que les sigue pidiendo que destinen más vacunas vacunas a los países en desarrollo. Además de por equidad, porque es la única forma de frenar el surgimiento de variantes del virus, tal y como acaba de demostrar la propia ómicron. La nueva variante fue detectada en Sudáfrica, donde menos del 25 % de la población está vacunada.

“La OMS se ha cansado de decirlo y algunos llevamos tiempo, también, insistiendo: la mejor tercera dosis es la primera dosis en quien no está vacunado en el mundo”, sentencia López Acuña. “Si tenemos bajos niveles de vacunación, van a surgir más variantes. África tiene un 7% de cobertura de vacunación. Ahí tenemos un problema, y ómicron es la demostración fehaciente”.

“Es un juego de equilibrios. Es decir, tenemos que hacer frente a otra variante”, defendía el ministro británico este jueves. “Creo que la población británica espera que nos aseguremos de poder garantizar el suministro aquí, en el Reino Unido. Tenemos que asegurarnos de que nuestros ciudadanos están seguros, y a la vez apoyar el lanzamiento mundial de vacunas a través de Covax. Y es lo que nos hemos comprometido a hacer”. Reino Unido se comprometió en la última cumbre del G7 a donar 100 millones de dosis de vacunas a otros países. De momento, ha donado 12.

La OMS llama a la calma: las vacunas siguen frenando la covid grave

La OMS, además, lleva días tratando de generar algo de calma al respecto. Aseguran sus expertos en covid que todo indica, de momento, que las vacunas actuales seguirán protegiendo de los casos graves de covid, incluso con ómicron. 

«Hay mucha incertidumbre en relación a ómicron, pero no hay indicaciones de que la vacuna no funcionará. Incluso si hay una reducción de su eficacia, seguirá siendo mejor estar vacunado porque se puede salvar la vida», advertía la directora técnica de la OMS para la covid, María Van Kerkhove.

Es lo que apuntan también los científicos que le siguen la pista a la variante para averiguar sus nuevas capacidades a la hora de infectarnosQue las vacunas actuales pueden perder algo de efectividad frente a ómicron, pero no toda, no es probable que anule la protección.

España acelera con las terceras dosis 

En España, de momento, la estrategia sigue siendo la que era: reforzar la protección y atacar la subida de la incidencia inoculando terceras dosis a toda la población. Primero a los más vulnerables (mayores, sanitarios e inmunodeprimidos), después a la población general. Pero la llegada de ómicron ha acelerado el proceso. Tanto en España como en toda Europa.

Sanidad ya ha dicho que tiene garantizadas vacunas para variantes como ómicron en 100 días. «Podemos tener la tranquilidad de que ante cualquier eventualidad en el proceso de vacunación, como la necesidad de una tercera dosis, vacunar a la población pediátrica o variantes de escape inmunológico, va a estar cubierta. Los últimos acuerdos firmados con Pfizer y Moderna así lo contemplan», aseguraba la directora de la AEMPS, María Jesús Lamas.

Esos 100 días son el plazo que calculan las farmacéuticas que tardarían en fabricar vacunas adaptadas a la nueva variante, al que se han comprometido Pfizer y Moderna con la Comisión Europea. Ambas están estudiando ya cómo afecta la nueva variante a la efectividad de sus vacunas.

En caso de que finalmente hubiera que reformular las vacunas contra la covid, López Acuña advierte de que el plazo hasta que lleguen a la población será más largo. “Estamos hablando de un escenario de unos seis meses para tener una nueva arma que neutralice a la variante”. Porque después de producirla, explica el ex directivo de la OMS, hay que distribuirla a gran escala y organizar los programas de vacunación.

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