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España en Guerra!!La Yihad hay que combatirla, se quiera o no | GEES

por GEES, 18 de agosto de 2017

España está en guerra. ¿Ha esgrimido ya su imbatible arma de destrucción masiva conocida como minuto de silencio acompañada de música cursilona que impide hasta rezar? Mucho nos tememos.

Si ningún responsable político de Europa occidental está dispuesto a hacer nada relevante contra la Yihad, aparentemente en la figura del ISIS (¿qué fue de aquella sandez del Daesh ?) al menos podría tener la cortesía de abstenerse de tuitear nada y derramar lágrimas de cocodrilo y vacuos llamados a la solidaridad y demás zarandajas. La situación de Barcelona en concreto y de España en general une al caos lo grotesco. Disfunciones competenciales y lingüísticas entre la policía de la comunidad autónoma, el ministerio del Interior y en general de autoridades regionales y nacionales, declaraciones manidas e inanes para los terroristas, informaciones contradictorias sobre el número de sospechosos, de muertos a manos de la policía (¿cuál policía?), detenidos, huidos, vehículos intervinientes, etc. Es una clara y demoledora metáfora de la situación actual de España que no es nada prometedora ante un enemigo tan decidido como la Yihad.

Es fundamental entender, y sería esencial que las autoridades lo expresaran con claridad inequívoca, que el enemigo es el Islamismo : a saber la versión violenta inspirada en el siglo VII de la expansión del Islam por el mundo, en concreto por la Europa occidental que está colonizando con el colaboracionismo de la mayoría de los Estados que la componen. Corrección : con el colaboracionismo, quién sabe si subvencionado por alguna tiranía desmesuradamente rica medio oriental, de las llamadas elites de Europa Occidental. Este reconocimiento es condición sine qua non para evitar más muertes. Dicho de otro modo, todo intento de rebajar el tono o de esconder las verdaderas razones de la violencia hace el juego de los terroristas y los ayuda indirectamente. Que cada palo aguante su vela.

Es notorio que la CIA, es decir, Donald Trump – obviamente odiado porque intenta hacer algo y prefiere no hacer que se hace, arte que estamos perfeccionando hasta la náusea – había avisado a las autoridades españolas de un peligro concreto de atentado contra las Ramblas en Barcelona. La ausencia de medidas de seguridad incrementadas al máximo responde a dos reflejos del acomplejado elitismo que nos está matando : no crear alarma social y fingir que la cosa no va con nosotros porque como somos tolerantes y amamos a los moros no nos matarán. Esta actitud es grotesca.

Esta gente, cuya ideología religiosa se cuece en los desiertos de Siria e Irak, de Arabia Saudí y del Qatar, desea matar a su vecino islámico por la longitud de su barba. Pensar por un segundo que una rubia occidental con minfalda deja de ser objetivo por ser feminista, lesbiana, rechazar la cristiandad y aborrecer el estado de derecho y la separación de poderes es una memez que merece atención psiquiátrica.

Y sin embargo, precisamente esa convicción, por llamarla de algún modo, es la prevalente en medios y cancillerías occidentales. Es un síntoma de la idiotez a la que hemos llegado y que nos impide combatir correctamente esta guerra.

Porque de guerra se trata- contra civiles indefensos y abandonados por sus elites -, declarada por activa pasiva y perifrástica desde hace veinte años al menos contra el mundo occidental al que se quiere sumir en una ola de violencia demencial. Su misión es en nuestro caso recuperar para el Islam territorios considerados suyos: si una vez fue islámica España, debería permanecerlo siempre.

España, dedicada en los últimos ocho años a la única tarea de recuperarse económicamente obedeciendo jesuíticamente, perinde ac cadaver, a la contabilidad alemana que nos orienta, está muy mal preparada para hecer frente a este mal. Lo está ideológica y culturalmente y lo está política y administrativamente.

Ideológicamente : Tómese lo siguiente como ejemplo. Este tipo de atentados con vehículos, como casi toda la violencia usada contra Europa y USA en los últimos veinte años, fue ensayada por el Islam radical contra Israel. Cuando lo fue la simpatía fue nula, e Israel tuvo que hacer frente, una vez más, a esa amenaza sola. Hoy, cuando se trata de atentados con cuchillos en el Templo o en cualquier otra zona de Jerusalén y Cisjordania vuelven a surgir las mismas disculpas y excusas de los terroristas y las mismas condenas contra quienes se defienden.

Subyace aquí la falta de entendimiento de la unidad occidental existente entre el pueblo del Antiguo Testamento y el del Nuevo, cuyo fundador y todos los personajes del Belén menos los romanos y los reyes magos, son judíos.  Pero estas consideraciones que son las fundamentales en una situación como esta de guerra que incluye  elementos ideológicos y culturales como esenciales, están ausentes del elitismo todo-igualitarista de nuestros tiempos, incapaz de entender que lo que forja a naciones y personas son sus culturas y no la última memez propagandística impresa en periódicos que ya nadie lee.

Cuando hace años ya se calificó esta situación como la de IV Guerra Mundial, la analogía pasaba por considerar la III la Guerra Fría con la que las similitudes se extendían sobre todo al elemento ideológico y de defensa de unos valores sobre otros. Entonces acaso prevalecía el elemento económico sobre el religioso. Los soviéticos eran comunistas y por tanto se fueron empobreciendo hasta la derrota final ; también eran ateos y por tanto se fueron desesperando hasta la derrota final. Ahora prevalece el elemento religioso-cultural-ideológico sobre el económico. El Islam cree más en sí mismo, que la Cristiandad, término que usa el sabio Bernard Lewis para referirse al Occidente Europeo sobre la base del libro de Novalis y del hecho de que efectivamente lo que ha forjado Occidente es precisamente el conjunto de valores, cultura, arte, creencias, etc conocido como Cristiandad. Así que la única arma efectiva es al menos empatar en este ámbito. Mucha suerte a las elites regenerando la creencia en nuestra identidad después de haber gastado años y millones del contribuyente en destruirla en nombre de no se sabe qué internacionalismo abstracto, que supuestamente garantizaba una mal entendida paz perfecta kantiana. Sin haber leído a Kant, que era muy pesado. Todo lo más algún articulillo de Fukuyama sobre el fin de la Historia.

En último término la marea de inmigración legal e ilegal (¿es cierto que este residente oficial en España detenido residía de hecho en Francia ?) de islámicos dedicados en un número creciente a invadir Europa y tomarla para su religión debe ser controlada. La seguridad debe incrementarse y aplicarse criterios ideológicos y culturales para hacer frente al peligro. Y los estados europeos deben asumir la situación como de guerra. Pero qué ocuure, en especial en España.

Pues que no solo cultural e ideológicamente está inerme sino que la expresión política y administrativa de la nación, como es natural, también lo está. Tres millones de funcionarios se dedican a tareas burocráticas sin fondo real más allá de hacer caso a un contable de Düsseldorf, la separación de poderes es una ficción, el Gobierno y el Parlamento son grotescas formas fantasmales de lo que deberían ser, se financia el separtismo de la región en donde se ha producido el atentado tratando de contentar a los que no se van a contentar, como hace ya unos 40 años escribió Julián Marías (confundido a estas alturas ya por todo el mundo con su hijo, cosas veredes). Y todo ello en un contexto en que la soberanía es un ensueño puesto que ni hay propiamente ejército o el que hay no sirve para más que para enviar a cobrar dietas fuera a sus integrantes, ni tenemos margen alguno, hipotecados como estamos por la deuda, para hacer nada que no nos dejen las normas alemanas que, gracias a Dios, nos han sacado de la crisis, pero que no son las nuestras.

En suma, que más vale que la Cristiandad sea algo más que un nombre, porque sólo la intervención divina parece capaz de sacar algo positivo de este marasmo inmoral e inútil.

Dicho de otro modo y entiéndase bien. No hace falta que el presidente del Gobierno acuda a la Catedral de Santiago y lance desde allí el grito secular de la Reconquista, pero es imprescindible que se reconozca esto como lo que personas tan dispares como George Bush hijo y François Hollande han llamado guerra, y que se combata con las armas que proporcionan la seguridad y el ejército (principales obligaciones de los gobiernos con respecto a su población), el control de las fronteras y, por último, pero fundamentalmente la coherencia ideológico-cultural imprescindible para oponerse a esa tiranía criminal del siglo XXI que es la heredera del nazismo y el comunismo y que conocemos como islamismo. Disimular y esconderse ya no sirve de nada a 13 españoles muertos ni a 46 millones de aparentemente vivos.

Origen: La Yihad hay que combatirla, se quiera o no | GEES

Arabia Saudí, el reino del Corán y la espada – Adrian Albiac

Repasamos la historia de cómo se gestó la creación de Arabia Saudí, un país basado en el islam más rigorista: el wahabismo.

Dicen que el desierto es para unos pocos elegidos. Hombres nacidos y criados en él, lejos de las comodidades del mundo moderno. Aquí la ley la impone el sol en lo alto y la inabarcable tierra a nuestros pies. Los lujos no sirven, aunque a cambio la inmensidad le hace a uno totalmente libre.

Domar este territorio hasta hace bien poco parecía una tarea de locos. ¿Quién en su sano juicio lo intentaría? Sin embargo, mucho ha cambiado la Arabia actual. Ahora grandes ciudades brotan sobre la dura arena. Kilométricas carreteras surcadas por coches de lujo han sustituido a las caravanas y las dunas palidecen a la sombra de grandes rascacielos. ¿Qué ha ocurrido? ¿Cómo una de las regiones más inhóspitas del planeta se ha convertido en una gran potencia económica?

Para encontrar la respuesta a esta pregunta debemos trasladarnos a los inicios del siglo XVIII, concretamente al año 1703. En el seno de una familia de pastores nacía Muhammad ibn Abdul Wahab. El chico pronto mostró que no estaba dispuesto a seguir la vida de sus antepasados, y siendo sólo un adolescente marchó a La Meca para conocer a fondo las enseñanzas del profeta Mahoma. No obstante, sería en Medina donde Abdul Wahab descubriría su verdadera vocación. Fue aquí donde el joven conocería el pensamiento de Taqi ad-Din Ahmad ibn Taimiya, clérigo del siglo XIII famoso por su visión extremadamente estricta del Islam.

Influido de manera decisiva, Abdul Wahab hizo suya esta visión proponiendo una vuelta total a las primeras enseñanzas del profeta. La ley sólo debía basarse en el Corán y el hadiz, dichos y acciones de Mahoma. Cualquier innovación fuera de estos era totalmente rechazada. Además la sociedad tenía que ser íntegramente monoteísta, sólo así el musulmán podía acercarse plenamente a Dios. Para el hereje únicamente quedaba el combate. En palabras del propio Abdul Wahad: “el único camino es el amor, la admiración y la ayuda a aquellos que practican el tawhid, culto a Ala, y la aversión y hostilidad hacia los infieles y politeístas”.

Abdul Wahab, totalmente convencido de sus ideas, inició lo que él consideraba una misión evangelizadora. Los musulmanes habían caído en el oscurantismo y sólo la nueva fe podía enseñarles el auténtico camino. Ya hacia el año 1760 encontramos recogidos los primeros choques entre el predicador y los clérigos locales. Al fin y al cabo los habitantes de la región no estaban acostumbrados a una visión tan intransigente del islam y muchos fueron reacios al rigorismo de Abdul Wahab. Se cuenta que incluso en más de una ocasión estuvo el clérigo a punto de ser asesinado. Y puede que este hubiera acabado siendo su destino si no llega a cruzarse en su camino Muhammad ibn Saud.

Hay que aclarar aquí que el clan de los Saud por aquel entonces sólo controlaba el pequeño oasis de Diriyya, en el corazón de la actual Arabia Saudí. Del encuentro hay mil y una versiones. No obstante, ocurriera lo que ocurriera, al poco de llegar al oasis Abdul Wahab ya era, sin ninguna discusión, el líder religioso de la comunidad. Nada le ocurriría al clérigo mientras permaneciera cerca de los Saud. A cambio Muhammad ibn saud, ansioso por expandir su poder, obtenía una nueva legitimidad para sus conquistas. Ahora estas se convertían en una cuestión religiosa, un asunto de fe.

La alianza pronto dio sus frutos y en cuestión de pocos años el poder de los Saud se había multiplicado de manera espectacular. Grandes zonas de Arabia se encontraban, por primera vez en mucho tiempo, sometidas por una sola dinastía. Los guerreros convertidos en auténticos muyahidines parecían invencibles. Sin embargo, no todo era una encarnizada guerra santa y donde no llegaba la espada, los Saud aseguraban su posición mediante una inteligente política de pactos y contrapesos. A finales del siglo XVIII plazas tan emblemáticas como La Meca o Riad ya se encontraban totalmente controladas.

Mapa donde se muestra la expansión del clan Saud
Mapa donde se muestra la expansión del clan Saud

No obstante Arabia seguía siendo considerada por muchos una región inhóspita y poco importante. No sería hasta 1802, tras el sangriento asalto de Kerbala, cuando los aún poderosos señores de la Sublime Puerta centrarían su atención en la amenaza saudí-wahabí.

Kerbala era y es considerada una de las ciudades santas del islam chií. En ella se encuentra la tumba de Husayn ibn ali, nieto de Mahoma, que falleció en la ciudad en el año 680. Ali, muerto en combate, es desde entonces considerado un mártir por los chiíes, los cuales conmemoran cada año su figura en la fiesta de la Ashura. Una vez entendida la gran importancia del lugar es más fácil comprender la repercusión que tuvo el asalto wahabí del mismo.

INTERESANTE: Sobre la peregrinación chií a Kerbala

Mucho se ha escrito desde entonces sobre el suceso, aunque muy pocos son los que niegan la brutalidad del asalto. Kerbala fue totalmente saqueada, incluidos los santos lugares, y se estima que más de 5.000 personas fueron asesinadas en un solo día. La nueva fe demostraba así que no habría compasión para aquellos a los que consideraba herejes. Incluso hoy en día es fácil encontrar referencias a la toma de Kerbala en la retórica chií. Muchos expertos consideran aquel aciago día como uno de los principales motivos de enfrentamiento entre chiíes y suníes.

Pero volvamos al siglo XIX. Los saudíes-wahabíes, como hemos visto, se habían adentrado más allá de su tradicional zona de influencia. Un imperio como el otomano no podía permitir semejantes acciones y puso en marcha su lenta pero eficaz maquinaria bélica. No olvidemos que la Sublime Puerta, al cobijar bajo su dominio a muy distintas confesiones religiosas, se había mostrado siempre muy tolerante. Una visión tan rigorista del islam chocaba frontalmente con la política del imperio.

La guerra a los Saud se basó en dos pilares básicos. Por un lado los imanes de los grandes centros religiosos del islam, como El Cairo o Damasco, iniciaron una contundente ofensiva propagandística contra las enseñanzas de Abdul Wahab. Los saudíes, lejos de ser considerados los protectores de la verdadera fe, debían aparecer como unos bárbaros herejes. Por otro lado desde la provincia del actual Egipto se empezó a organizar una expedición de castigo, aunque no sería hasta la primavera de 1811 cuando esta estuvo por fin lista para partir.

Los combates fueron duros, y en un primer momento los Saud lograron controlar al avance egipcio. Las tropas saudíes estaban mejor adaptadas al terreno y supieron sacar ventaja de la situación. Sin embargo tras el primer año de campaña los invasores empezaron a obtener importantes victorias. En 1812 las ciudades de La Meca y Medina volvían a estar bajo el control de la Sublime Puerta. Finalmente la suculenta recompensa prometida a los soldados egipcios pudo más que la fe y el martirio de los wahabíes.

Durante los siguientes años los otomanos se mantuvieron firmes en su empeño de mantener bajo control la península arábiga y en 1818 los generales invasores ya se posicionaban a los alrededores de Riad. El 11 de septiembre Abdula ibn al Saud, derrotado y aislado, entregaba la ciudad.

Muchos pensaron que tras la toma de Riad por fin se había logrado acabar con la amenaza saudí-wahabí. Y bien es cierto que fueron muy pocos los miembros de la casa Al Saud que sobrevivieron a las represalias impuestas desde Estambul. No obstante, con el paso de los años, los retenes egipcios abandonaron paulatinamente la región. Para 1840 la presión colonial ejercida por Francia y Gran Bretaña ya había conseguido que todo el ejército egipcio fuera retirado de la península arábiga. Desde El Cairo y Estambul pensaron, no sin razón, que los retenes podían ser más útiles en otros lugares. El país de los beduinos volvía a la casilla de salida, sometido de nuevo a las luchas entre distintos clanes por el control de los oasis.

Será en este contexto donde surgirá la figura de Faisal bin Turki al Saud, nieto de Abdula, el último de los Saud que había ocupado el trono de Riad. Bajo su liderazgo el clan volvería a ocupar un importante papel en la península arábiga, aunque lejos del poder que había tenido anteriormente. También será el propio Faisal quien recompondrá la tradicional alianza entre los clérigos wahabitas, que aún persistían en la región, y la casa Saud. Sin embargo este periodo de estabilidad fue breve y a la muerte de Faisal un cruento conflicto por la sucesión asoló a la familia real saudí. Durante casi veinte años pelearon los sucesores del emir, hasta que al final no hubo nada por lo que pelear. A inicios del siglo XX el resurgir del reino wahabí-saudí volvía a llegar a su fin.

Hacia un estado moderno

Una de las primeras fotografías de Abdul Aziz ibn Saud.
Una de las primeras fotografías de Abdul Aziz ibn Saud.

Lejos de estar predestinado por Dios o gozar de un aura especial se dice que quien quiera gobernar Arabia debe ser todo un tahúr, un encantador de serpientes capaz de mover a los más peligrosos enemigos a su son. Pocos poseen tan particular cualidad. No obstante es evidente que Abdul Aziz ibn Saud la tenía. El joven, que se había formado en Kuwait, entendía a la perfección la tierra de sus antepasados y estaba firmemente dispuesto a reclamarla.

A principios del siglo XX la decadencia del Imperio Otomano era indiscutible y nuevas potencias se acercaban a la región. Ibn Saud supo utilizar esta inestabilidad a su favor, recuperando Riad con el apoyo de Estambul para luego apoyar los intereses británicos. El estallido de la I Guerra Mundial selló definitivamente esta alianza. Londres se comprometía a apoyar militar y financieramente a los saudíes, a cambio estos se abstendrían de negociar con cualquier otra potencia y no atacarían intereses británicos. El colapso final del Imperio Otomano en 1922 demostró que Ibn Saud había acertado. Aunque, como bien sabía el gobernante, los deseos de su majestad podían ser cambiantes y siempre había que estar alerta.

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El siguiente gran reto del nuevo poder saudí fue conseguir una autentica cohesión interna de todo su territorio. Como en anteriores ocasiones el avance del clan saud se había visto acompañado de un nutrido grupo de clérigos wahabíes. Estos daban legitimidad al estado y aseguraban la fidelidad de diversas tribus al emir. Sin embargo, por primera vez en mucho tiempo, la casta wahabí también estaba poniendo en apuros a la autoridad de Riad. Ibn Saud, consciente de su debilidad frente a las potencias europeas, estaba decidido a hacer de Arabia un estado moderno. La región necesitaba una transformación radical, pero muchos clérigos wahabíes se oponían a los cambios importados del exterior. Finalmente la situación alcanzo tal grado de tensión que los Saud tuvieron que hacer frente a una sublevación interna, aunque la intervención de fuerzas británicas, bien equipadas y preparadas, anuló cualquier posibilidad de triunfo rebelde.

El poder de Ibn Saud estaba por tanto a mediados de los años veinte casi totalmente consolidado. Sin embargo los saudíes seguían teniendo algunos problemas. Por un lado el estado moderno soñado desde Riad adolecía de innumerables problemas financieros. Arabia era una tierra pobre y hasta el momento se pensaba que poseía escasos recursos naturales. Fue quizá esta delicada situación lo que llevo a Ibn Saud a autorizar las prospecciones de diferentes empresas occidentales en su territorio.

Al mismo tiempo, y llevados en parte por la nueva política, en la corte de Riad se decidió dar un paso más en la consolidación del poder Saud. En 1932 Abdul Aziz ibn Saud se autoproclamaba rey de Arabia y custodio de los santos lugares. Había nacido un nuevo país: Arabia Saudí.

Fotografía del mítico pozo Dammam 7, el primero en ser explotado en territorio saudí.
Fotografía del mítico pozo Dammam 7, el primero en ser explotado en territorio saudí.

Las distintas potencias no tuvieron en principio demasiados problemas para reconocer el nuevo estado, ya que muchos pensaban que este carecía de toda importancia. No obstante todo cambió en 1938. Los ingenieros de la multinacional Standard Oil no habían cejado en su empeño de encontrar petróleo en Arabia, y tras varios intentos fallidos el 4 de marzo de 1938 por fin se lograba extraer el preciado oro negro. En cuestión de días miles de barriles de crudo fluían de las profundidades del desierto. El pozo de Dammam 7 superaba todas las expectativas.

El increíble hallazgo ponía a Arabia Saudí en el mapa y pronto un nuevo actor se interesó por el joven estado. En plena Segunda Guerra Mundial resultaba fundamental asegurar fuentes estables de abastecimiento energético y Estados Unidos tomó clara ventaja en la región. No obstante, ¿por qué retirarse una vez terminada la contienda? Washington podía asegurar a Riad la tecnología necesaria para desarrollar su incipiente industria petrolera. Ambos gobiernos veían con muy buenos ojos continuar la colaboración.

El 14 de febrero de 1945 Ibn Saud y Franklin D. Roosevelt firmaban a bordo del buque USS Quincy uno de los acuerdos más longevos de la geopolítica internacional. Petróleo a cambio de apoyo político y militar. En lo sucesivo y hasta la actualidad ambas cancillerías mantuvieron este pacto por encima de tensiones y disputas regionales.

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Arabia Saudí, ya en la retórica de la Guerra Fría, se convertía en un estado amigo. Sin embargo, ¿podían los clérigos wahabíes tolerar de puertas para dentro tan buenas relaciones con los herejes? No debemos olvidar aquí que el desarrollo industrial del país requirió de incesante mano de obra extranjera cualificada. Estos llegaban con sus costumbres y creencias, muchas veces totalmente opuestas a las de la sociedad saudí. Para dar solución al problema se optó por crear sistemas sociales segregados. La población local permanecería aislada de las malas influencias procedentes del exterior. La idea en un principio pareció dar buenos resultados, pero terminó generando gigantescas bolsas de pobreza y exclusión. Al fin y al cabo alrededor de los grandes pozos petrolíferos surgieron auténticas ciudades. Estas eran habitadas por prestigiosos ingenieros, pero también por miles de trabajadores pobres que huían de los pequeños oasis. Para estos, separados de la población occidental, no había más ley que la interpretación más estricta de la Sharia. En la actualidad, alejados del glamour y la riqueza de los centros urbanos, aún es fácil encontrar estos grandes suburbios. Una de las caras ocultas del desarrollo saudí.

En los siguientes años en el país se fue conformando toda una sociedad a dos velocidades, aunque Ibn Saud ya no sería testigo del proceso. El rey, ya anciano, fallecía el 9 de noviembre de 1953 tras sufrir un ataque al corazón. Arabia Saudí se encaminaba hacia la modernidad soñada por el difunto monarca. No obstante, el reino seguía teniendo graves problemas incluso en las más altas esferas de gobierno. En primer lugar las luchas de poder dentro del clan Saud siguieron siendo una constante. Buena prueba de ello es el destino de Saud ibn Abdelaziz, sucesor de Ibn Saud, que gobernó el país por once años. Para muchos saudíes este es casi un desconocido y es que tras ser obligado a abdicar en 1964 su nombre desapareció de toda institución oficial.

Las últimas tres generaciones de los Saud
Las últimas tres generaciones de los Saud

Tras él otros lograron hacerse con el trono de Riad, aunque ninguno se alejó del más puro absolutismo como forma de gobierno. El petróleo, utilizado como arma geopolítica y económica, y la ayuda de Estados Unidos fueron suficientes para mantener el sistema. Por otro lado el rigorismo wahabí sigue marcando el día a día del reino. Este se enseña desde muy temprano en las escuelas, donde los más pequeños aún aprenden el Corán de memoria. El pacto entre los Saud y la casta religiosa goza de buena salud, aunque en los últimos años el mundo empieza a ser consciente de los peligros que encierra dicha doctrina. Es, sin lugar a dudas, un juego peligroso, ya que la religión es uno de los vínculos esenciales del país y quizá el único que conecta a las clases más populares. No olvidemos que estas siguen siendo numerosas, y es que se calcula que más de un 30% de la población vive en la más absoluta pobreza.

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En el ámbito internacional Arabia Saudí capeó sin mayores problemas el fin de la Guerra Fría. El gran amigo americano había resultado vencedor. No obstante, las “primaveras árabes” han vuelto a reordenar el mapa regional. Los tradicionales líderes, véase el caso egipcio, han caído y el reino de los Saud, tratando de expandir su influencia, se ha topado de lleno con las aspiraciones de Teherán. El “Gran juego” por el control de Oriente Medio vuelve a estar abierto.

Por último dos grandes problemas laten en el reino. Las arcas públicas siguen dependiendo de la renta petrolera. Sin embargo, nada asegura que las fuentes energéticas cambien en el medio plazo y Arabia Saudí debe prepararse. A fin de cuentas la edad de piedra no acabó por falta de piedras. Por otro lado el país sigue sin resolver la cuestión de género y la mitad de su población sigue sin tener reconocidos los derechos más fundamentales. Un mundo de hombres, que aunque se muestra poderoso, puede que sólo sea un gigante con pies de barro.

Reservas probadas de petróleo según la OPEP
Reservas probadas de petróleo según la OPEP

Origen: Arabia Saudí, el reino del Corán y la espada

Refugiados: el 80% son.. Hombres!! – The Objetive


Europa promete acoger 200.000 refugiados, aunque ISIS garantiza medio millón. Hasta la fecha los inválidos y mutilados refugiados no están interesados en países cercanos y en paz.
Los datos los ha publicado esta misma semana la ONU a través de su agencia de refugiados:

Si vieron uds las noticias, las imágenes hablan por si mismas, corroborando lo dicho: Son hombres sanos y jóvenes. ¿Por que no están luchando por su país? No parecen estar mal alimentados, tampoco estan heridos ni han sido mutilados.

En algunos videos rechazan alimentos por ir en envoltorios de “Cruz Roja” mientras los que iban en un tren (repleto de hombres sanos), a la llegada a Dinamarca se han negado a ser registrados por las ayudas internacionales.

El adanismo imperante gobierna en Europa. Ya se han consignado los repartos de refugiados y millonadas en ayudas. La alcalde comunista de Madrid ofrece 400€, piso y sanidad gratuita, “viva el vino y las mujeres, aunque sea musulman”. Vendran a miles. Marruecos ayer cerro sus fronteras con España ante la invasión de sirios.

Europa promete acoger 200.000 refugiados, aunque ISIS garantiza medio millón. Hasta la fecha los inválidos y mutilados refugiados no están interesados en países cercanos y en paz. Llegan a las costas de Grecia pero insisten en ir a la rica Alemania, donde los reciben con aplausos.

Los refugiados tampoco han escapado hacia las ricas y despobladas naciones del golfo pérsico, donde hombres con turbantes chapotean entre miles de millones de petrodolares, rascacielos, lujosos megayates, ferraris y cualquier imaginable lujo occidental, por excéntrico que parezca. Las meretrices mas exquisitas, de profesión oficial “modelos” ganan fortunas entre los nuevos ricos musulmanes.

Y mientras la europa de los derechos, genocida legalmente su descendencia (en España 2 millones de abortos desde la aprobación de la ley por el PSOE) gentes de obediencia islamica (sumision es la traducción de la palabra islam) se reproduce en guettos míseros de la prospera y tentadora europa, al cobijo de sus leyes y subsidios sociales.

Mi pervertida mente fascista me dice que aquellas palabras que en su día enuncio Ben Bella en las Naciones Unidas en 1966, posteriormente Huari Bumedián en 1974, y después Ben Laden, son cada dia mas ciertas:

“Conquistaremos Europa con el vientre de nuestras mujeres”. 36 millones de musulmanes residentes en Europa les esperan.. Es el suicidio de Roma!“In Salah”

Embajada de irán en Madrid: dirección Moncloa.


Funeral por Adolfo Suarez

En breve, el nº de teléfono móvil de pablo Iglesias que se publicó esta pasada semana dejara de estar operativo. España, que años ha no pagaba traidores, hoy pagara a uno. Le daremos un IPad, también un iPhone (todo capitalista), dietas para taxi y cientos de prebendas más, que Iglesias no rechazara de tonto no tiene un pelo. Hablo del publicado en la prensa 673 298 *** y que hasta ayer atendía Pablo Iglesias sin acento irani, si bien está a nombre de una empresa de Irán. ¿Cómo es posible? La respuesta seria, ¿que no es posible?

El propietario del móvil es la empresa de Hispan TV, 360 Global Media dirigida por Mahmoud Alizadeh Azimi, según la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal, que investiga a iglesias por financiación ilegal de Podemos, delegación España; si, recuerden, el partido de Chavez se llama así, Podemos. En realidad la financiación por “Crowdfunding” o micro créditos que nos decían era como “la gente” financiaba el partido de Pablo iglesias y sus muchachos marxistas-leninistas jamás se ha investigado bien. Los pagos por PayPal son confusos, y las cantidades demasiado simétricas y frecuentes como para parecer normales. Los vuelos a suiza de Monedero, donde Venezuela posee una fortuna de 12.000 millones según “Swissleaks” escuece en conciencias de cualquier ciudadano normal.

Según las investigaciones de nuestra eficiente policía, Irán habria desembolsado la friolera cifra de unos 10 millones € aproximados, utilizando paraísos fiscales. Recuerden que Irán ha estado hasta ayer mismo bajo bloqueo económico, y cualquier transacción económica con ellos era ILEGAL. Como ilegal es también que potencias extranjeras financien a partidos políticos. Pero en un país donde declarar un golpe de estado por tiempos, instalados en el bono basura mientras pides dinero a Madrid, incumplir el límite de déficit, saquear las cajas, los fondos a parados, construir la sede del partido o tu sede sindical con dinero B y mil cosas mas no se castiga, España cada día más es “la chirla de la Bernarda” con permiso de la sharia y de iran.

Los casi 10 kilos que habrían aterrizado en la empresa Podemita “Con Mano Izquierda” fundada por Iglesias y domiciliada en un piso de protección oficial que ocupa ilegalmente, nadie sabe dónde están con claridad. Facturaban 15.000 “machacantes” a “360 Global Media” (la empresa irani) por cada ‘Fort Apache’, un pastizal en el mercado audiovisual que no pagaría nadie en los EE.UU a Carl Carson o a la afroamericana Oprah Winfey. Lo gracioso es que este defensor de los derechos de “la gente” no parece ser que les pagara, o les pagaba mal. Según cuentan les hacía currar como voluntarios, pero ni los daba de alta ni les daba sus derechos laborales como a cualquier otro trabajador, en ls linea del marido de Manuela Carmena en su despacho de arquitectura.

Según Enrique Riobóo, ex socio: “el sueldo de un cámara de La Tuerka apenas alcanzaba los 25 euros por programa. El dinerito lo repartía en sobres Sarah Bienzobas, ahora en el Ayto. de Madrid”, Íñigo Errejón declaro en público lo siguiente: ” yo no formo parte del equipo de La Tuerka, pero se trata de un medio de comunicación que ha salido adelante con la aportación voluntaria y de trabajo de gente que lo hacía de forma altruista”. Para colmo de despropósitos, la ex socialista Beatriz Talegon fue obligada a cubrir su escote para poder salir en antena. Hablamos de Madrid, no de Teherán. Lo que leen.

Irán es una teocracia bajo cuyo gobierno se aplica la sharia, se reprime a los homosexuales, se somete a la mujer, se ahorcan disidentes, gays y mujeres, reprimen la libertad de expresión y los más básicos derechos civiles y humanos. Hay que recordar que la comunidad islámica NO ACEPTA los derechos humanos y jamás ha suscrito la carta de dichos derechos de la ONU, que tanto mencionan para acosar a occidente o la democracia de Israel. La asociación del totalitarismo islámico con el totalitarismo marxista-leninista ibero esta demostrada, unos totalitarios que muy pronto ocuparan la Moncloa.

No es ningún chiste; los ministerios, las comisiones de secretos de estado, el CESID, las fuerzas armadas, la policía, la guardia civil o la seguridad nacional. La política que dicho anunciado gabinete ya ha negociado con Sánchez Castejón promoverá hasta el antisemitismo. Ya está dando resultados. Esta asociación para tomar la Moncloa está en vigor en consistorios y autonomías tan importantes como Gijon, Madrid, Valencia, alicante, Cadiz y cientos de ciudades y pueblos de España. Se están aprobando en consistorios, gobiernos autonómicos y ayuntamientos declaraciones de antisemitismo #BDS, felizmente prohibido en Francia. En esencia es un boicot al judío. Y díganlo con claridad, se llama ANTISEMITISMO. El último caso en España fue el boicot al cantante Matisyahu por judío (el chaval es americano) o la mas reciente multa impuesta al gobierno de España por un vergonzante caso de exclusión de una universidad de israel en un concurso publico por Judía, gobernaba Zapatero. En Francia vimos el reciente ataque a la discoteca Bataclan en París, también señalada por los movimientos #BDS como objetivo antisemita. Sus propietarios, de nacionalidad francesa, son judíos. Hasta Franco le dijo a Hitler que los Judíos españoles eran “sus Judíos”. Sus diplomáticos rescataron durante la Shoa a 60.000 sefardíes Israel recuerda a aquellos funcionarios entre los “justos entre las naciones”

“Nuestras posiciones contra el régimen sionista usurpador no han cambiado en absoluto; Israel debe ser aniquilado y este es nuestro lema final”, dijo Sheikholeslam, Asesor del Parlamento iraní, y portavoz de Asuntos Internacionales a la agencia de noticias Fars.

Ali Khamenei presidente de irán recientemente en su cuenta de twitter reitero que Israel “ha de ser aniquilado” con una serie de tuits, publicando el documento “9 preguntas clave sobre como eliminar Israel”.

Moncloa pronto estudiara una inminente visita oficial a España de irán. A los judíos, nuestros demócratas leninistas ya los están señalando (sin ser judío, me incluyo).Por si les parece poco, Podemos, financiado también desde Venezuela (recuerden, facilitan pasaportes a terroristas islámicos y acogen a etarras fugados) es el partido que la asociación de presos de ETA ha recomendado votar.

La guardia civil ya demostró hace años que el contacto de ETA-Herrira en Madrid era el teléfono de Pablo Iglesias. Un último botón: la primera manifestación que convoco en la facultad de políticas de la autónoma de Madrid el embrión de Podemos, “Contra-Poder” fue por los derechos humanos del preso “De Juana Chaos”. De sus 25 víctimas inocentes esta canalla marxista jamás se preocuparan ni convocaran una sola manifestación, aquellos solo eran “fascistas”. Tampoco lo harán por los derechos humanos de Leopoldo López, quien con gusto se cambiaría por las atenciones que el gobierno de España otorgo al carnicero De Juana. Hoy tiene un hijo.

La ONU contra Israel: una historia larga y ominosa – Pablo Molina

El desprecio a los derechos del Estado judío como miembro de pleno derecho de la ONU es una constante que la organización internacional, cuyo objetivo proclamado es promover la cooperación pacífica y el entendimiento entre las naciones, ha venido ominosamente observando desde su creación.

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Buena parte de los otros 194 Estados miembros tratan a Israel con indiferencia o rechazo, pero hay casos de auténtico odio, sobre todo en entre los musulmanes. Tan sólo el paraguas estadounidense –bastante ajado, por cierto, durante el mandato de Obama– impide que se tomen decisiones aún más lesivas contra el Estado judío y lo que representa.

Todo esto no son solo opiniones. Son conclusiones extraídas de los datos oficiales recopilados en este estudio de Joshua Muravchik para la Friends of Israel Initiative, donde se muestra con todo lujo de detalles la discriminación de la que es objeto Israel en el seno de la ONU.

Israel, por ejemplo, jamás ha formado parte del Consejo de Seguridad. Es más, se le ha negado ya no la plaza, sino la mera posibilidad de presentar su candidatura. Otro ejemplo: en numerosos comités y organismos subalternos de la ONU, que dan trabajo a cientos de personas, no hay un solo ciudadano de Israel, la única democracia de todo Oriente Medio. En cambio, abundan los representantes de países que padecen regímenes ultrarrepresivos, incluso o sobre todo en los supuestamente destinados a promover la libertad, la igualdad y los derechos humanos.

En la ONU, terroristas israelófobos como Yaser Arafat han sido profusamente jaleados. En 1974, el terrorista palestino se plantó en la ONU acompañado de su propio servicio de seguridad, dirigido por Alí Hasán Salame, responsable de la masacre de los Juegos Olímpicos de Múnich, perpetrada sólo dos años antes y en la que fueron salvajemente asesinados once miembros de la delegación israelí. Solo el líder palestino ha tenido el privilegio de dirigirse a la Asamblea General de la ONU sin ser jefe de un Estado miembro. Para más inri, lo hizo… ¡armado con una pistola!

Al habla Muravchik:

Sorprendentemente, cuando finalizó su despiadada diatriba, la Asamblea se puso en pie con la más sonada ovación que se hubiera vivido jamás en la ONU. Con esta respuesta, los delegados de la ONU demostraron que, bien por ideología, bien por miedo, estaban preparados para respaldar acríticamente la causa de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), fuera cual fuera el coste para Israel.

En los meses que siguieron, esta nueva orientación se puso de manifiesto en una serie de medidas concretas, muchas de las cuales siguen vigentes. La más notable fue la resolución de la Asamblea General que declaraba el sionismo “una forma de racismo”. La votación fue aplastante: 72 países a favor, 35 en contra y 32 abstenciones.

(…)

De manera sorprendente, la Comisión de Derechos Humanos fue aún más allá al afirmar que el terrorismo palestino (es decir, la “resistencia a la ocupación israelí” por “todos los medios disponibles, incluida la lucha armada”) era no solo “legítima”, sino incluso encomiable: un medio para “alcanzar (…) uno de los objetivos y propósitos de la ONU”.

Este organismo de la ONU exhibe su sesgo antiisraelí desde el mismo momento de su constitución, y dedica un punto fijo de su agenda a las violaciones israelíes de los derechos humanos. De esta manera, el orden del día de la comisión consta de dos partes: una dedicada a (vilipendiar a) Israel y la otra a los otros 194 Estados miembros. No puede sorprender que las resoluciones aprobadas en la primera década de existencia de este ente contra Israel fueran más numerosas que las dedicadas a todos los demás países en su conjunto.

Israel es, además, el único país que padece un organismo especial de la ONU dedicado exclusivamente a vigilar su respeto a los derechos humanos. Hay decenas de países –muchos de ellos árabes o musulmanes– donde el respeto a los derechos humanos es una entelequia, pero ninguno tiene el dudoso honor de contar con un órgano especial para monitorizar sus actuaciones cotidianas. El Estado judío, sí. El organismo en cuestión se denomina, de manera bien gráfica, la Comisión para el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino, y su composición no puede ser más reveladora:

De los veinte Estados miembros elegidos para este comité, dieciséis eran tan firmes partidarios de la causa árabe que no tenían relaciones diplomáticas con Israel. Dieciocho habían votado a favor de la resolución que calificaba al sionismo como una forma de racismo, con lo que juzgan que la mera existencia de Israel constituye una violación de los derechos humanos. La OLP, que no era un Estado miembro, ni siquiera un Estado, sino una autoproclamada organización revolucionaria aún dedicada al terrorismo, no podía ser miembro del comité. Pero sorprendentemente fue invitada a participar formalmente en sus trabajos y formó parte del comité de redacción que elaboró su primer informe.

Hay otros dos entes dedicados exclusivamente a censurar las acciones israelíes en su conflicto con los palestinos. En efecto,

la ONU tiene tres órganos especiales, la División de Derechos Palestinos, el Comité para el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino y el Comité Especial para Investigar las Prácticas Israelíes que Afectan a los Derechos del Pueblo Palestino y otros Árabes de los Territorios Ocupados, dedicados a promover la causa palestina y criticar a Israel. No existe ningún organismo similar para cualquier otro pueblo o conflicto.

La obsesión con el Estado judío lleva a hacerlo objeto de ataques por cuestiones como la discriminación a la mujer, a pesar de que la situación de la mujer en Israel es homologable a la de cualquier democracia occidental y está a años luz de lo que ocurre en sus vecinos árabes y musulmanes. La ONU, cuando se trata de Israel, parece atender sólo a los derechos de las mujeres palestinas, severamente reprimidos… por los propios gobernantes palestinos (Autoridad Palestina y Hamás). En el Índice de Desigualdad de Género, elaborado por la propia ONU, Israel está entre los 20 mejores países; mejor que el 80% de los miembros de la Comisión sobre la Situación de la Mujer, incluidos todos los Estados que votaron a favor de criticar a Israel.

Por supuesto, al hablar del antiisraelismo de la ONU hay que hacer referencia a la UNRWA, la agencia para los refugiados palestinos, los únicos del mundo que cuentan con una organización dedicada exclusivamente a ellos (los demás son responsabilidad de Acnur). La UNRWA acumula críticas cada vez más contundentes por haberse convertido en ariete de las campañas antiisraelíes y dejar en segundo plano su vertiente humanitaria, precisamente su objetivo fundacional.

El propio secretario general de la ONU, António Guterres, comparte con sus antecesores la visión de que la organización discrimina profundamente a Israel en su funcionamiento ordinario. En una de sus comparecencias más recientes declaró:

Israel tiene que ser tratado como cualquier otro Estado miembro, con exactamente las mismas reglas. (…) Israel tiene el derecho innegable a existir y a vivir en paz y con seguridad con sus vecinos (…) La forma moderna de antisemitismo es negar la existencia del Estado de Israel.

© Revista El Medio

Origen: Pablo Molina – La ONU contra Israel: una historia larga y ominosa – Libertad Digital

Oriana Fallaci entrevista a Santiago Carrillo.

La escritora y periodista italiana más célebre de los últimos decenios, Oriana Fallaci, falleció el jueves 14 de septiembre de 2006 a los 77 años de edad, víctima de cáncer de mama, que venía padeciendo desde 1991, en el hospital de Florencia al que había ingresado luego de viajar desde Nueva York, donde residía. Estuvo acompañada por su hermana Paola y un sobrino.

Su muerte trajo consigo una serie de reacciones a favor y en contra de esta destacada periodista, que en su carrera entrevistó a líderes y celebridades del mundo político y social como Henry Kissinger, Willy Brandt, Yasser Arafat, el Sha de Persia, Ali Bhutto, Golda Meier, Robert Kennedy, el ayatola Jomeiny, Muammar Gadafi, Indira Gandhi, Federico Fellini, Hussein de Jordania, Deng Xiaoping entre otros, que recopiló en 1974 en un libro titulado “Entrevistas con la historia”.

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Como corresponsal, Oriana Fallaci cubrió gran parte de los conflictos de Vietnam, Oriente Medio, India, Pakistán e Hispanoamérica. En Méjico estuvo presente en la matanza de estudiantes del 2 de octubre de 1968, en la Plaza de las Tres Culturas, siendo el responsable de la masacre el presidente Luis Echeverría Álvarez, el que en 1975 pidió la expulsión de España de la ONU, por el fusilamiento de tres terroristas del FRAP y dos de ETA… En este conflicto estudiantil Fallaci resultó gravemente herida. Acompañada de tres civiles, se vio de repente bajo una lluvia de balas. Vio cómo dos de ellos cayeron muertos a unos cuantos metros, mientras ella recibió tres disparos, uno próximo a la columna vertebral por lo que permaneció varios meses en una silla de ruedas.

Los libros “La rabia y el orgullo” y “La fuerza de la razón” que escribió tras los atentados del 11-S de 2001, en Estados Unidos, y el 11-M de 2004, en España, generaron una gran polémica. En estas dos obras, Oriana Fallaci advertía “de las perversas intenciones del Islam” y acuñó el término ‘Eurabia’, que según estimaba, era en lo que se había convertido Europa: “una provincia del Islam que con su sometimiento al enemigo está cavando su propia tumba”. Lo mismo sucedió con su siguiente obra, “Oriana Fallaci entrevista a Oriana Fallaci”, publicada en agosto de 2004, en el que analizaba el “cáncer moral que devora a Occidente” y su propia enfermedad. En este libro escribió que le acechaba la muerte y que tenía “algún anticuerpo en el cerebro, pero no mucho tiempo que vivir y sí muchas cosas todavía por contar”.

Aseguraba que no tenía miedo a la muerte y que lo que sentía era “una especie de melancolía. Me desagrada morir, sí, porque la vida es bella, incluso cuando es fea”.

En el mes de diciembre de 2004 recibió en Italia la Medalla de Oro como “benemérita de la cultura”.

El 24 de mayo de 2006, recibió en España el premio “Luca de Tena”, que otorga el diario ABC, aunque no pudo estar presente para recogerlo.

Oriana Fallaci entrevista a Santiago Carrillo.

En el semanario L’Europeo, de Milán publicaba el 10 de octubre de 1975 una entrevista de Oriana  Fallaci con Carrillo, Secretario General del Partido Comunista Español. Eran los días que el Generalísimo Franco caí enfermo, hasta su fallecimiento el 20 de noviembre de 1975. El líder comunista estaba un poco ‘verde’ acerca de las cosas capitales de nuestro país, columpiándose espectacularmente en el tema de la Monarquía. Tras la muerte del Caudillo, Carrillo se dedicó a pasear por España disfrazado con una peluca. Una vez apresado no pasó nada y luego fue legalizado el Partido Comunista por el ‘camisa azul’, presidente del Gobierno, el señor del “puedo prometer y prometo”, Adolfo Suárez.

Por tener la entrevista una enorme extensión recogeremos las respuestas de mayor trascendencia y valor:

«-Todo el abanico de fuerzas políticas españolas está de acuerdo para derribar al Régimen. De forma pacífica. Y si la derecha no nos ayuda, si el centro titubea, si la acción concordada no se realiza, dentro el plazo que ha dicho, entonces la Dictadura caerá de forma no pacífica. Quiero decir: que nos tendremos que doblar frente a la necesidad de derribarla con la violencia. Con una sublevación popular y contando con una parte del Ejército, o con una de las dos cosas. Yo sólo espero que la segunda solución no resulte indispensable.

¿Por qué?

-Nosotros los comunistas la guerrilla la hemos hecho. Hasta 1949. Pero luego hemos comprendido que no servía y hemos renunciado a ella. ¿Por qué no servía? Porque los españoles no han curado aún de las heridas de la guerra civil y de la represión fascista.

»Hoy se batirían con nosotros los hijos de quienes ayer se batían contra nosotros. No queremos pedir a los jóvenes de hoy que maten a sus padres. No queremos dividir a las fuerzas democráticas frente a decisiones tan dramáticas. Necesitamos todas las fuerzas, para derribar al Régimen. Verter sangre es un despilfarro.

»La muerte de Carrero Blanco desbarató un poco al Régimen porque Carrero Blanco era el hombre encargado de garantizar su continuidad transmitiendo los poderes. Pero la realidad no ha cambiado porque haya muerto él. En efecto, ha venido Arias Navarro que hace las mismas cosas y además promulga la Ley contra el terrorismo. Yo no apruebo los atentados por esto: porque luego viene otro que detiene y fusila. Pero la muerte de Carrero Blanco ha levantado la moral de los españoles, replicará usted. Bueno, el pueblo no es que haya llorado, es cierto. En algunos casos incluso lo ha festejado. Pero para mí el problema no consiste en conseguir pequeñas satisfacciones. Consiste en derribar la Dictadura.

»Yo soy un hombre político. Soy un comunista. Soy un revolucionario. Y la revolución no me da miedo. He crecido soñándola, preparándola. Pero cuando hablo de revolución no hablo de bombas y de guerrillas: hablo de abolir lo que se llama explotación del hombre por el hombre, hablo de la libertad y de los hombres. Y añado: yo no condeno la violencia, no estoy contra la violencia en cualquier caso. La acepto cuando es necesaria. Y si la revolución necesitara en España de la violencia, como ya la han necesitado en otros países, estaré listo para ejercerla. No podría jamás colocar una bomba bajo el automóvil de Carrero Blanco, pero puede estar segura de que si mañana fuera necesaria una insurrección usted me vería con el revólver en la mano.

»He hecho la guerrilla cuando creía en la guerrilla. Durante nueve años. No sé si soy un buen tirador, pero sé que apuntaba con cuidado: para matar. Y he matado. Y no estoy seguro de que esto me guste, aunque no me arrepiento de haberlo hecho. Y digo: una guerra civil, una guerra revolucionaria, puede ser exaltante, pero es repulsiva. Encuentras siempre a alguien a quien le gusta matar. Alguien que luego aprende a matar en frío, a hacer represiones.

»A Franco me gustaría que le condenaran a muerte. Repito que estoy y estaré siempre contra la represión en España, contra la idea de perseguir a quien se ha comprometido con el Régimen. Sostengo y sostendré que habrá que amnistiar a todos. Pero, mientras estoy dispuesto a dejar con vida a los policías de Franco, pero no estoy dispuesto a dejar con vida a Franco. Figuro entre los españoles que piensan que ver morir a Franco en su lecho sería una injusticia histórica. Existen pocos pueblos en Europa que se hayan batido tanto como nosotros para la libertad, no nos mereceríamos verle morir con la ilusión de que su tiranía es indestructible. No tiene que llegar a tener esa satisfacción. El fin de su tiranía tiene que vivirlo con los ojos abiertos.

»Nuestro resorte sería el de una huelga nacional y no sólo en sentido geográfico. O sea, una huelga que paralice de repente a todo el país, desde las fábricas hasta las Universidades, desde el comercio hasta las comunicaciones. Una huelga gigantesca, total, que bloquee el entero mecanismo del Estado, y contra la cual el Régimen no pueda hacer nada. Todo tendrá que verificarse en ese momento, todo. Y lo que estamos haciendo es crear las condiciones para ese momento. El Gobierno lo sabe, pero en vano. Porque en ese momento el pueblo saldrá a la calle a pedir la constitución de otro Gobierno, un Gobierno provisional, y el Ejército lo apoyará. Si no ya todo el Ejército, por lo menos los jóvenes oficiales del Ejército y… Más no puedo decir.

»En los últimos meses han pasado por esta habitación personas muy ligadas al régimen de Franco. Hablo de autoridades de las finanzas y de la Iglesia, que eran ferozmente anticomunistas. Lo siento, pero no puedo decirle los nombres: se quedarían boquiabiertos. Han venido a buscarme, y se han sentado donde está sentada usted ahora, y han discutido conmigo lo que está sucediendo en España. Y también lo que está a punto de suceder. Y se han mostrado de acuerdo conmigo. Y ahora yo digo: si la gente que forma parte del sistema viene a verme, y está de acuerdo conmigo, significa realmente que el sistema se está cayendo. Mejor dicho, que prácticamente ya se ha caído.

»Nosotros los comunistas españoles no soñamos con una España en clave antiamericana. Sabemos demasiado bien que España necesitará la tecnología americana y los capitales americanos para desarrollarse. Estamos listos para una política de cooperación con vosotros, les digo yo, y, en cierta medida, también con los países del Este y con la Unión Soviética. Pero si los Estados Unidos siguen ayudando a Franco, retrasando así la restauración democrática en España, si los Estados Unidos piensan nada menos que impedirnos el regreso de la libertad, todo el arco de las fuerzas políticas españolas acabarán siendo antiamericano. No sólo nosotros los comunistas.

»¿Qué quiere que le diga de Juan Carlos? Es una marioneta que Franco manipula como quiere, un pobrecito incapaz de cualquier dignidad y sentido político. Es un tontín que está metido hasta el cuello en una aventura que le costará cara. Le explico en seguida quién es Juan Carlos. Estaba de vacaciones en las Baleares cuando Franco le llama: “Ven aquí.” Él corre a Galicia, como un niño obediente, y Franco le enseña un papel: “Mira, la nueva ley antiterrorista. ¿Es buena, eh?” Y Juan Carlos: “Sí, buena.” Y Franco: “Bien, ahora puedes volver a las Baleares.” Todos se preguntaban: “¿A qué ha ido Juan Carlos a Galicia?” No había ido a hacer nada, había ido a leer ese Decreto y decir: “Sí, bueno.” Simplemente porque ese día Franco tenía ganas de fastidiarle a él también. ¿Qué posibilidades tiene Juan Carlos? Todo lo más ser rey durante unos meses. Si hubiese roto hace tiempo con Franco, habría podido encontrar una base de apoyo. Ahora ya no tiene ni ésa, y es despreciado por todos. Yo preferiría que hiciese las maletas y se marchara junto a su padre diciendo: “Remito la Monarquía en las manos del pueblo.” Si no lo hace, acaba mal. Acaba realmente mal. Corre incluso el riesgo de que lo maten.

»Escúcheme bien. Yo soy comunista, no socialdemócrata. No soy rosa. No, no lo soy. Pero analizo la experiencia europea usando el cerebro, y digo lo siguiente. En mil novecientos diecisiete sucedieron muchas cosas y el comunismo triunfó con la revolución de Lenin. Pero seguir viendo la revolución como se desarrolló en mil novecientos diecisiete con Lenin, es lo mismo que comportarse como la mujer de Lot. Ya sabe, el personaje bíblico que se vuelve hacia atrás y se transforma en una estatua de sal. No hay que mirar hacia atrás, no hay que mirar a la revolución rusa, hay que mirar hacia delante, hay que mirar a Europa. Nosotros los comunistas tenemos que preguntarnos por qué los partidos comunistas han ganado sólo en los países donde existía un desarrollo económico social al borde del feudalismo: sin contar a China donde existía nada menos que un feudalismo asiático. Y tenemos que preguntarnos por qué, sobre todo los países desarrollados, la socialdemocracia ha seguido siendo la favorita de la clase obrera. ¡Bah! Es demasiado fácil contestar que la socialdemocracia ha colaborado con la burguesía hasta llegar a ser un partido burgués. Esto no explica en absoluto por qué la socialdemocracia ha tenido un apoyo tan grande entre los obreros. ¿No será más bien que nosotros los comunistas nos hemos dejado paralizar por el ejemplo soviético, por la idea de ocupar el “Palais d’Hiver” como los bolcheviques? ¿No será más bien que no hemos querido, no hemos sabido hacer las reformas como hubiésemos debido? ¿No será más bien que la socialdemocracia estaba más preparada que nosotros para hacer esas reformas y para mejorar el nivel de vida de los obreros?

»Donde los comunistas han triunfado, la libertad ha sufrido. Y han sufrido también determinados derechos humanos, sí. Pero donde han triunfado los socialdemócratas, el socialismo no se ha realizado. Ha quedado sólo la libertad, y a veces restringida. Seamos justos: en la Alemania Federal no hay muchas libertades para los comunistas. Por tanto si usted me pregunta lo que le preguntó a Nenni, es decir, si prefiero la socialdemocracia escandinava o el comunismo soviético, le contesto: ni una ni otro. El hecho de que el régimen soviético no me parezca nada bien, creo que es inútil subrayarlo. Pero tampoco me va bien el escandinavo, porque según mi parecer no es socialismo: es libertad y nada más. Y si es cierto que yo no puedo prescindir de la libertad, es igualmente cierto que no puedo contentarme con la libertad y nada más. Yo sueño un régimen donde comunistas y socialdemócratas y progresistas en general sean capaces de colaborar para una verdadera transformación de la propiedad privada, hasta abolir la explotación del hombre por el hombre.

»También tiene usted razón en esto: la expresión dictadura del proletariado, es una expresión que es ya demodé. En efecto, yo hablo poquísimo de dictadura del proletariado y las pocas veces que me refiero a ella, aludo a un concepto nada ortodoxo, ni mucho menos. Me refiero a un posible Estado con una legislación que proteja a la propiedad socialista y elimine lo que Marx definía dictadura del proletariado. La dictadura del proletariado, entendida como poder de una minoría que se impone con la fuerza y la violencia, es un concepto que ya ha pasado.

»Tengo que decirle que el vigésimo congreso del Partido Comunista soviético, durante el cual Kruschev denunció a Stalin, fue para mí el comienzo de una reflexión muy profunda. Y lo que sucedió luego, la primavera de Praga, por ejemplo, me sirvió de confirmación. En Efecto, nosotros los comunistas españoles, nos colocamos al lado de Dubcek y depositamos muchas esperanzas en su experimento. En fin, condenamos con indignación la intervención de las tropas soviéticas. Pero en la raíz de todo esto figura la experiencia española, o sea, el Gobierno que teníamos durante la guerra civil. Era un Gobierno presidido por un socialista y compuesto por socialistas, republicanos, anarquistas, católicos, nacionalistas vascos y catalanes, y sólo dos comunistas. Y a pesar de sus limitaciones, ese Gobierno me enseñó que se puede sostener un papel inmenso aun sin aplicar los clichés catequistas de las mujeres de Lot. La República española no se basaba en un régimen capitalista: era una democracia popular en el verdadero sentido de la palabra.

»Conocí a Stalin junto a Dolores Ibárruri y tengo que decir que no le encontré antipático. Sabía tratar a la gente, sólo se volvía duro cuando decía: “No, os equivocáis.” Nos había convocado porque no estaba de acuerdo con nuestra política. Nos recibió junto a Suslov, Moloyov, Vorochilov, y empezó casi en seguida a reprocharnos el que quisiéramos trabajar con los sindicatos fascistas. Verá usted, yo no puedo decir que tengo un mal recuerdo de Stalin, porque en aquel tiempo yo no sabía que Stalin fuera Stalin. No se traslucía nada. Incluso cuando estuve seis meses desterrado en Rusia, desde diciembre de 1939 hasta junio de 1940, no tuve jamás la mínima indicación de que Stalin fuera Stalin. Quizá porque en Moscú, yo personalmente gozaba de una libertad total. Tenía veinticuatro años y era la primera vez desde el final de la guerra que no vivía perseguido, todo le parecía hermoso. Lo contrario de lo que iba a experimentar en Nueva York.

»Me enviaron en misión desde Moscú, como funcionario de la juventud de la Internacional Comunista a Nueva York, para encontrarnos con Browder, el secretario del Partido Comunista americano. Estuve allí con un pasaporte falso, pasando por Japón y Canadá, y me quedé seis meses, como en Moscú. Vivía en Ámsterdam Street, y era muy infeliz. Sobre todo por los rascacielos. Lo primero que me había desazonado había sido que la ciudad se me viniera encima y me aplastara con sus rascacielos. Luego, las sirenas de los bomberos: obsesivas, ensordecedoras, como si la ciudad ardiera eternamente. Y por fin, la soledad. En ningún lugar he sufrido jamás la soledad como la sufrí en Nueva York. Quizá porque también aquí no hablaba la lengua. Quizá porque veía sólo a Browder y a los comunistas americanos. Quizá porque con Browder yo no estaba realmente de acuerdo. Tan rígido, él también. Estaba yo tan desesperadamente solo que empecé a amar el flamenco. Yo que lo detestaba. Compré un aparato de radio para escuchar las noticias en español y transmitía siempre ese flamenco, y acabé amándolo.

»Al cabo de cincuenta años, en Rusia, el problema de la libertad es aún un problema por resolver. Y el problema de la libertad es un problema esencial para el socialismo. Y demasiados elementos, en Rusia, son una supervivencia del zarismo en lugar de un florecimiento del socialismo. Mire, pongámoslo así: yo no niego que sin la URSS no habríamos derrotado jamás a los nazis en Europa. Yo no niego que sin las armas soviéticas nosotros los españoles no habríamos podido luchar durante tres años contra Franco. Sólo los soviéticos nos ayudaron y nos enviaron cañones, tanques, ametralladoras. Aparte de ellos, no hubo más que México que nos echara una mano, mejor dicho, un buque de fusiles. Todos los demás se mantuvieron neutrales o cargaron contra nosotros, como la Italia de Mussolini y la Alemania de Hitler. Pero, dejando bien sentada esta gratitud mía, digo que no acepto órdenes de nadie. Por tanto, tampoco de la URSS. Y no será desde luego la URSS, la que me diga lo que tengo que hacer: ni hoy, ni mañana, ni nunca.

»Mi evolución personal ha ido al paso de la del Partido, es evidente. El único grupo que no ha demostrado estar de acuerdo sobre el problema de Checoslovaquia, ha sido, por ejemplo, el grupo de los curas catalanes. Sabe usted, hay muchos curas en el partido comunista español, y el grupo de los curas catalanes aprobaba la intervención soviética en Checoslovaquia. ¡Pues sí! ¡Los curas! Pobrecitos: están tan acostumbrados a obedecer…

»Negar el papel del hombre en la Historia es olvidar gran parte del marxismo. En la medida en que son capaces de interpretar un momento histórico, los individuos tienen una importancia enorme. ¿Quién puede sostener que la revolución rusa no haya quedado marcada por la personalidad de Lenin o que las cosas hubieran sido de otro modo si no hubiese existido Stalin? Incluso Franco y las características personales de Franco han jugado un papel inmenso en España. Sin su tenacidad, sin su falta de humanidad, sin su desprecio por la vida de los demás y por el juicio de los demás, sin su frialdad feroz, España no habría vivido jamás una noche tan larga.»

ARRIBA

 El siniestro personaje nombrado doctor Honoris Causa.

En esta vergonzosa época de los enanos, en una auténtica ‘noche negra’ el asesino de Paracuellos de Jarama, protagonista del primer genocidio en masa del siglo XX de dimensiones desconocidas hasta entonces bajo su mandato y sus Milicias de Vigilancia, fue investido en la Universidad Autónoma de Madrid doctor Honoris Causa, siendo interpretado en la apertura del acto, para más escarnio, el ‘Veni Creator’ y en la clausura el ‘Gaudeamus igitur’. Se sacó a relucir con toda desfachatez sus “servicios” a la Transición española los valores de la “reconciliación”, proclamándole “demócrata ejemplar”, olvidando todos los adalides del “progresismo democrático” allí presentes, la actuación de Carrillo durante la guerra civil cuando éste era Consejero de Orden Público en Madrid, y cuando muchos años después, en 1975 hizo las declaraciones a la periodista italiana Oriana Fallaci, transcritas en éste artículo,  vanagloriándose de sus tropelías:

“No sé si soy un buen tirador, pero sé que apuntaba con cuidado, para matar. ¡Y he matado! No me arrepiento de haberlo hecho”.

Esta entrevista publicada en L’Europeo no ha sido nunca desmentida.

En la bochornosa noche del homenaje al “duque de Paracuellos”, entre los telegramas de adhesión que se leyeron, no faltó el de S.M el Rey Juan Carlos I, en el que le transmitía “su respeto y amistad fraguada durante muchos años”. De esa forma le agradecía los “piropos” que le había dedicado Carrillo en el año 1975…

Tras muchas intervenciones laudatorias, y en agradecimiento a los allí congregados, Carrillo se ratificó con estas contundentes palabras:

“Sigo sintiéndome comunista. Moriré con un orgullo inmenso de haber luchado en las filas de ese partido por la libertad de España…”

Finalmente se destapó el verdadero homenaje al líder comunista, y como traca apoteósica, se le presentó el derribo de la estatua ecuestre de Franco, como si de un trofeo de caza se tratara, aunque según la vicepresidenta Mª Teresa Fernández de la Vega -también conocida como la ‘Vogue’- dijera con su fácil verbo: “Sólo queríamos eliminar el dolor”.

¡Cómo le hubiera agradado al homenajeado haberle podido fusilar, como hizo con tantos miles sin excluir a sus compañeros comunistas! Ya lo había dejado plasmado en la entrevista con Oriana Fallaci:

“No estoy dispuesto a dejar con vida a Franco. Figuro entre los españoles que piensan que ver morir a Franco en su lecho sería una injusticia histórica”.

Origen: Entrevista a Santiago Carrillo.

La conexión iraní – Guerras Posmodernas

La conexión iraní

Mi lectura de Yihadismo wahabita, la recopilación de textos hecha por Manuel Galiana Ros, confirmó mi sospecha de que cuando uno percibe un esfuerzo colectivo de impulsar ciertas narrativas interesadas sobre Oriente Medio puede concluir que detrás de todo ello hay alguien con una agenda e intereses que defender.

Galiana Ros cuenta en la introducción del libro que conoció la existencia del texto francés Les Égares de Jean-Michel Vernocheten un viaje a Irán para presentar la edición en farsi de su libro Los lobbies sionistas en España. Allí, tras un recorrido de dos días al sudoeste del país (entiendo que cerca de la frontera con Iraq y escenario de la guerra), tuvo la idea de escribir otro libro titulado La guerra sionista contra Jomeini. En una conferencia impartida en enero de 2014 en el Centro Cultural Sirio de Madrid, que depende de la embajada siria, habla de ese viaje y de su reciente vuelta de Irán.

Manuel Galiana Ros en el Centro Cultural Sirio de Madrid con la edición en farsi de su libro “Los lobbies sionistas en España”.

El libro que Manuel Galiana Ros decidió  escribir durante el viaje a Irán en 2014 salió publicado ese mismo año por Mandala Edicionescon el subtítulo “El apoyo del mundialismo capitalista y marxista a Saddam Hussein para derrotar a la Revolución Islámica en Irán”. Podemos ver el vídeo del acto de presentación en la sede madrileña de Falange Española. Que entre que decidiera escribirlo y saliera publicado transcurriera tan poco tiempo se explica porque es un librito de 82 páginas.

Manuel Galiana Ros en la Iran’s Book New Agency (IBNA), cuya web le presenta como “Anti-Zionist Writer”. Enero de 2014.

En aquella conferencia, impartida en enero de 2014 en una institución vinculada a la embajada siria en Madrid, menciona que había realizado ya cuatro viajes a Irán. Y que el primero de ellos fue en 2011, para asistir a una conferencia internacional sobre terrorismo donde acudieron invitados de 20 países. La conclusión de la conferencia, cuenta Galiana Ros, es que hoy en día no pueden tener lugar ataques terroristas sin el consentimiento de los servicios secretos. Pero esos servicios secretos ya no trabajan al servicio de los intereses nacionales, sino del sionismo internacional. En la página web de Mandala Ediciones se explica que su libro La derrota de la Globalización trata de la presente crisis económica en la que “[s]ólo las grandes multinacionales, controladas por la gran banca sionista, están sacando provecho de esta indeseable situación”. Es el discurso antisemita de toda la vida, la gran conspiración mundial judía.

Manuel Galiana Ros durante la presentación de la edición en farsi de La guerra de Irán-Irak, guerra sionista contra Jomeini.

La guerra sionista contra Jomeini tuvo una edición en farsi, retitulada La guerra de Irán-Irak, guerra sionista contra Jomeini. Galiana Ros viajó de nuevo a Irán en 2015 para su presentación, evento recogido por el canal de televisión público iraní en español HispanTV (enlace) y por el servicio en español de la Islamic Republic of Iran Broadcasting (enlace).

Según esta biografía, Manuel Galiana Ros militó en el Frente Nacional de Blas Piñar y fue cofundador de Democracia Nacional. Además, aparece como un “gran conocedor de la masonería, el sionismo y el Club Bilderberg y de la influencia que han tenido y tienen en el mundo”. En la página web de Democracia Nacionalencontramos constancia de su participación en las Elecciones Europeas de 2014 como candidato de ese partido.

Podemos encontrar en Youtube varias entrevistas y conferencias suyas. Así que tenemos a un autor español, conspiranoico, antisemita y de ultraderecha, cuya figura y obra es promocionada por la República Islámica de Irán porque su discurso encaja en los esfuerzos propagandísticos contra Israel y porque puede ser presentado de cara al interior como un apoyo externo que proporciona legitimidad internacional.

En Ediciones Mandala, editora de La guerra sionista contra Jomeini, encontramos también El aliado persa. Desmontando los mitos sobre Irán de Niko Roa, director y guionista de documentales. Es además “articulista en revistas de pensamiento identitario”, según cuentan en el anuncio de la proyección de un documental suyo en Madrid en 2013. Aquí podemos ver a Manuel Galiana Ros entrevistando a Niko Roa. Menciona que viajaron juntos en 2012 a Irán para acudir a una conferencia internacional sobre “hollywoodismo” y la influencia de los judíos y sionistas en el mundo del cine.

Ediciones Mandala también ha publicado una biografía del ayatolá Seyed Ali Jamenei, líder supremo del país: De seminarista a Líder supremo. Su traducción al español es obra del consejero cultural de la embajada iraní, Alireza Esmaeili, tal como informa HispanTV. Así que no sólo dos autores de la editorial han sido invitados a Irán, sino que tenemos a un consejero de la embajada iraní publicando un libro en esa editorial.

El libro Yihadismo wahabitade Galiana Ros fue publicado por la editorial Ediciones Esparta, uno de cuyos temas principales es Falange y el fascismo español. Allí encontramos el libro Siria: Entrevistas para comprender un conflicto cuyo autor es Carlos Paz, presidente del Frente Europeo de Solidaridad con Siria. Entiéndase, la Siria de Bashar Al Assad. El autor del libro, Carlos Paz, cuenta en esta entrevista que varios miembros de la organización han viajado en diversas ocasiones a Siria. Ciertamente, la conexión español-siria, en la que participan comunistas y fascistas daría para otra entrada de blog [véase “La conexión siria”]. Pero aquí me interesa la lista de entrevistados en el libro.

El libro fue presentando en la sede de La Falange y reseñado por la publicación rusa Katehon, vinculada al movimiento euroasianista de Alexander Dugin. Personajes como Jorge Vestrynge y Fernando Sánchez Dragó no necesitan presentación. Otro día habrá que hablar de su opinión sobre la Rusia de Putin. El repaso a la lista de entrevistados es sumamente interesante. Gustavo Morales fue una figura destacada del falangismo español. En 1988 y 1990 publicó sendos libros sobre Irán. Presentó el programa “Orientando” en HispanTV, cadena donde es entrevistado con frecuencia. Bruno Navarro Rousseau-Dumarcet ha sido colaborador del Grupo Intereconomía como analista de seguridad y defensa. Perteneció a Alianza de la Unidad Nacional. Detalle curioso: con otros miembros de la organización, incluyendo a Ricardo Sáenz de Ynestrillas, izó una bandera española en Gibraltar en 1998. Juan Antonio Aguilar, destacado ultraderechista que fundó Bases Autónomas, es director de El Espía Digital, un medio online con una peculiar línea pro Kremlin y una lista de colaboradores de ultraderecha. Además, ha sido contertulio en el programa Fort Apache de HispanTV.

Como hemos visto, empecé tirando del hilo de un personaje de la ultraderecha española vinculado con Irán, cuyo libro encontré de casualidad, para encontrar un panorama de personajes de la ultraderecha española con una posición de simpatía o vínculos con Irán, extensibles a Siria y Rusia. Sería divertido hacer un trabajo igual con la ultraizquierda española, donde encontramos si no simpatía al menos “comprensión” con la Rusia de Putin porque realiza “un papel contra hegemónico” frente a Estados Unidos, junto con simpatías hacia la Siria de Bashar Al Assad como baluarte “anti sionista”.

Al final, como ya he repetido muchas veces aquí, la gran divisoria actual no es izquierda o derecha, sino el posicionamiento en el contexto de la Nueva Guerra Fría. El otro día en Twitter, será interesante hacer una comparación de los programas electorales en materia económica y de política exterior de Podemos y el Front National francés.

Origen: La conexión iraní – Guerras Posmodernas