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España en Guerra!!La Yihad hay que combatirla, se quiera o no | GEES

por GEES, 18 de agosto de 2017

España está en guerra. ¿Ha esgrimido ya su imbatible arma de destrucción masiva conocida como minuto de silencio acompañada de música cursilona que impide hasta rezar? Mucho nos tememos.

Si ningún responsable político de Europa occidental está dispuesto a hacer nada relevante contra la Yihad, aparentemente en la figura del ISIS (¿qué fue de aquella sandez del Daesh ?) al menos podría tener la cortesía de abstenerse de tuitear nada y derramar lágrimas de cocodrilo y vacuos llamados a la solidaridad y demás zarandajas. La situación de Barcelona en concreto y de España en general une al caos lo grotesco. Disfunciones competenciales y lingüísticas entre la policía de la comunidad autónoma, el ministerio del Interior y en general de autoridades regionales y nacionales, declaraciones manidas e inanes para los terroristas, informaciones contradictorias sobre el número de sospechosos, de muertos a manos de la policía (¿cuál policía?), detenidos, huidos, vehículos intervinientes, etc. Es una clara y demoledora metáfora de la situación actual de España que no es nada prometedora ante un enemigo tan decidido como la Yihad.

Es fundamental entender, y sería esencial que las autoridades lo expresaran con claridad inequívoca, que el enemigo es el Islamismo : a saber la versión violenta inspirada en el siglo VII de la expansión del Islam por el mundo, en concreto por la Europa occidental que está colonizando con el colaboracionismo de la mayoría de los Estados que la componen. Corrección : con el colaboracionismo, quién sabe si subvencionado por alguna tiranía desmesuradamente rica medio oriental, de las llamadas elites de Europa Occidental. Este reconocimiento es condición sine qua non para evitar más muertes. Dicho de otro modo, todo intento de rebajar el tono o de esconder las verdaderas razones de la violencia hace el juego de los terroristas y los ayuda indirectamente. Que cada palo aguante su vela.

Es notorio que la CIA, es decir, Donald Trump – obviamente odiado porque intenta hacer algo y prefiere no hacer que se hace, arte que estamos perfeccionando hasta la náusea – había avisado a las autoridades españolas de un peligro concreto de atentado contra las Ramblas en Barcelona. La ausencia de medidas de seguridad incrementadas al máximo responde a dos reflejos del acomplejado elitismo que nos está matando : no crear alarma social y fingir que la cosa no va con nosotros porque como somos tolerantes y amamos a los moros no nos matarán. Esta actitud es grotesca.

Esta gente, cuya ideología religiosa se cuece en los desiertos de Siria e Irak, de Arabia Saudí y del Qatar, desea matar a su vecino islámico por la longitud de su barba. Pensar por un segundo que una rubia occidental con minfalda deja de ser objetivo por ser feminista, lesbiana, rechazar la cristiandad y aborrecer el estado de derecho y la separación de poderes es una memez que merece atención psiquiátrica.

Y sin embargo, precisamente esa convicción, por llamarla de algún modo, es la prevalente en medios y cancillerías occidentales. Es un síntoma de la idiotez a la que hemos llegado y que nos impide combatir correctamente esta guerra.

Porque de guerra se trata- contra civiles indefensos y abandonados por sus elites -, declarada por activa pasiva y perifrástica desde hace veinte años al menos contra el mundo occidental al que se quiere sumir en una ola de violencia demencial. Su misión es en nuestro caso recuperar para el Islam territorios considerados suyos: si una vez fue islámica España, debería permanecerlo siempre.

España, dedicada en los últimos ocho años a la única tarea de recuperarse económicamente obedeciendo jesuíticamente, perinde ac cadaver, a la contabilidad alemana que nos orienta, está muy mal preparada para hecer frente a este mal. Lo está ideológica y culturalmente y lo está política y administrativamente.

Ideológicamente : Tómese lo siguiente como ejemplo. Este tipo de atentados con vehículos, como casi toda la violencia usada contra Europa y USA en los últimos veinte años, fue ensayada por el Islam radical contra Israel. Cuando lo fue la simpatía fue nula, e Israel tuvo que hacer frente, una vez más, a esa amenaza sola. Hoy, cuando se trata de atentados con cuchillos en el Templo o en cualquier otra zona de Jerusalén y Cisjordania vuelven a surgir las mismas disculpas y excusas de los terroristas y las mismas condenas contra quienes se defienden.

Subyace aquí la falta de entendimiento de la unidad occidental existente entre el pueblo del Antiguo Testamento y el del Nuevo, cuyo fundador y todos los personajes del Belén menos los romanos y los reyes magos, son judíos.  Pero estas consideraciones que son las fundamentales en una situación como esta de guerra que incluye  elementos ideológicos y culturales como esenciales, están ausentes del elitismo todo-igualitarista de nuestros tiempos, incapaz de entender que lo que forja a naciones y personas son sus culturas y no la última memez propagandística impresa en periódicos que ya nadie lee.

Cuando hace años ya se calificó esta situación como la de IV Guerra Mundial, la analogía pasaba por considerar la III la Guerra Fría con la que las similitudes se extendían sobre todo al elemento ideológico y de defensa de unos valores sobre otros. Entonces acaso prevalecía el elemento económico sobre el religioso. Los soviéticos eran comunistas y por tanto se fueron empobreciendo hasta la derrota final ; también eran ateos y por tanto se fueron desesperando hasta la derrota final. Ahora prevalece el elemento religioso-cultural-ideológico sobre el económico. El Islam cree más en sí mismo, que la Cristiandad, término que usa el sabio Bernard Lewis para referirse al Occidente Europeo sobre la base del libro de Novalis y del hecho de que efectivamente lo que ha forjado Occidente es precisamente el conjunto de valores, cultura, arte, creencias, etc conocido como Cristiandad. Así que la única arma efectiva es al menos empatar en este ámbito. Mucha suerte a las elites regenerando la creencia en nuestra identidad después de haber gastado años y millones del contribuyente en destruirla en nombre de no se sabe qué internacionalismo abstracto, que supuestamente garantizaba una mal entendida paz perfecta kantiana. Sin haber leído a Kant, que era muy pesado. Todo lo más algún articulillo de Fukuyama sobre el fin de la Historia.

En último término la marea de inmigración legal e ilegal (¿es cierto que este residente oficial en España detenido residía de hecho en Francia ?) de islámicos dedicados en un número creciente a invadir Europa y tomarla para su religión debe ser controlada. La seguridad debe incrementarse y aplicarse criterios ideológicos y culturales para hacer frente al peligro. Y los estados europeos deben asumir la situación como de guerra. Pero qué ocuure, en especial en España.

Pues que no solo cultural e ideológicamente está inerme sino que la expresión política y administrativa de la nación, como es natural, también lo está. Tres millones de funcionarios se dedican a tareas burocráticas sin fondo real más allá de hacer caso a un contable de Düsseldorf, la separación de poderes es una ficción, el Gobierno y el Parlamento son grotescas formas fantasmales de lo que deberían ser, se financia el separtismo de la región en donde se ha producido el atentado tratando de contentar a los que no se van a contentar, como hace ya unos 40 años escribió Julián Marías (confundido a estas alturas ya por todo el mundo con su hijo, cosas veredes). Y todo ello en un contexto en que la soberanía es un ensueño puesto que ni hay propiamente ejército o el que hay no sirve para más que para enviar a cobrar dietas fuera a sus integrantes, ni tenemos margen alguno, hipotecados como estamos por la deuda, para hacer nada que no nos dejen las normas alemanas que, gracias a Dios, nos han sacado de la crisis, pero que no son las nuestras.

En suma, que más vale que la Cristiandad sea algo más que un nombre, porque sólo la intervención divina parece capaz de sacar algo positivo de este marasmo inmoral e inútil.

Dicho de otro modo y entiéndase bien. No hace falta que el presidente del Gobierno acuda a la Catedral de Santiago y lance desde allí el grito secular de la Reconquista, pero es imprescindible que se reconozca esto como lo que personas tan dispares como George Bush hijo y François Hollande han llamado guerra, y que se combata con las armas que proporcionan la seguridad y el ejército (principales obligaciones de los gobiernos con respecto a su población), el control de las fronteras y, por último, pero fundamentalmente la coherencia ideológico-cultural imprescindible para oponerse a esa tiranía criminal del siglo XXI que es la heredera del nazismo y el comunismo y que conocemos como islamismo. Disimular y esconderse ya no sirve de nada a 13 españoles muertos ni a 46 millones de aparentemente vivos.

Origen: La Yihad hay que combatirla, se quiera o no | GEES

Arabia Saudí, el reino del Corán y la espada – Adrian Albiac

Repasamos la historia de cómo se gestó la creación de Arabia Saudí, un país basado en el islam más rigorista: el wahabismo.

Dicen que el desierto es para unos pocos elegidos. Hombres nacidos y criados en él, lejos de las comodidades del mundo moderno. Aquí la ley la impone el sol en lo alto y la inabarcable tierra a nuestros pies. Los lujos no sirven, aunque a cambio la inmensidad le hace a uno totalmente libre.

Domar este territorio hasta hace bien poco parecía una tarea de locos. ¿Quién en su sano juicio lo intentaría? Sin embargo, mucho ha cambiado la Arabia actual. Ahora grandes ciudades brotan sobre la dura arena. Kilométricas carreteras surcadas por coches de lujo han sustituido a las caravanas y las dunas palidecen a la sombra de grandes rascacielos. ¿Qué ha ocurrido? ¿Cómo una de las regiones más inhóspitas del planeta se ha convertido en una gran potencia económica?

Para encontrar la respuesta a esta pregunta debemos trasladarnos a los inicios del siglo XVIII, concretamente al año 1703. En el seno de una familia de pastores nacía Muhammad ibn Abdul Wahab. El chico pronto mostró que no estaba dispuesto a seguir la vida de sus antepasados, y siendo sólo un adolescente marchó a La Meca para conocer a fondo las enseñanzas del profeta Mahoma. No obstante, sería en Medina donde Abdul Wahab descubriría su verdadera vocación. Fue aquí donde el joven conocería el pensamiento de Taqi ad-Din Ahmad ibn Taimiya, clérigo del siglo XIII famoso por su visión extremadamente estricta del Islam.

Influido de manera decisiva, Abdul Wahab hizo suya esta visión proponiendo una vuelta total a las primeras enseñanzas del profeta. La ley sólo debía basarse en el Corán y el hadiz, dichos y acciones de Mahoma. Cualquier innovación fuera de estos era totalmente rechazada. Además la sociedad tenía que ser íntegramente monoteísta, sólo así el musulmán podía acercarse plenamente a Dios. Para el hereje únicamente quedaba el combate. En palabras del propio Abdul Wahad: “el único camino es el amor, la admiración y la ayuda a aquellos que practican el tawhid, culto a Ala, y la aversión y hostilidad hacia los infieles y politeístas”.

Abdul Wahab, totalmente convencido de sus ideas, inició lo que él consideraba una misión evangelizadora. Los musulmanes habían caído en el oscurantismo y sólo la nueva fe podía enseñarles el auténtico camino. Ya hacia el año 1760 encontramos recogidos los primeros choques entre el predicador y los clérigos locales. Al fin y al cabo los habitantes de la región no estaban acostumbrados a una visión tan intransigente del islam y muchos fueron reacios al rigorismo de Abdul Wahab. Se cuenta que incluso en más de una ocasión estuvo el clérigo a punto de ser asesinado. Y puede que este hubiera acabado siendo su destino si no llega a cruzarse en su camino Muhammad ibn Saud.

Hay que aclarar aquí que el clan de los Saud por aquel entonces sólo controlaba el pequeño oasis de Diriyya, en el corazón de la actual Arabia Saudí. Del encuentro hay mil y una versiones. No obstante, ocurriera lo que ocurriera, al poco de llegar al oasis Abdul Wahab ya era, sin ninguna discusión, el líder religioso de la comunidad. Nada le ocurriría al clérigo mientras permaneciera cerca de los Saud. A cambio Muhammad ibn saud, ansioso por expandir su poder, obtenía una nueva legitimidad para sus conquistas. Ahora estas se convertían en una cuestión religiosa, un asunto de fe.

La alianza pronto dio sus frutos y en cuestión de pocos años el poder de los Saud se había multiplicado de manera espectacular. Grandes zonas de Arabia se encontraban, por primera vez en mucho tiempo, sometidas por una sola dinastía. Los guerreros convertidos en auténticos muyahidines parecían invencibles. Sin embargo, no todo era una encarnizada guerra santa y donde no llegaba la espada, los Saud aseguraban su posición mediante una inteligente política de pactos y contrapesos. A finales del siglo XVIII plazas tan emblemáticas como La Meca o Riad ya se encontraban totalmente controladas.

Mapa donde se muestra la expansión del clan Saud
Mapa donde se muestra la expansión del clan Saud

No obstante Arabia seguía siendo considerada por muchos una región inhóspita y poco importante. No sería hasta 1802, tras el sangriento asalto de Kerbala, cuando los aún poderosos señores de la Sublime Puerta centrarían su atención en la amenaza saudí-wahabí.

Kerbala era y es considerada una de las ciudades santas del islam chií. En ella se encuentra la tumba de Husayn ibn ali, nieto de Mahoma, que falleció en la ciudad en el año 680. Ali, muerto en combate, es desde entonces considerado un mártir por los chiíes, los cuales conmemoran cada año su figura en la fiesta de la Ashura. Una vez entendida la gran importancia del lugar es más fácil comprender la repercusión que tuvo el asalto wahabí del mismo.

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Mucho se ha escrito desde entonces sobre el suceso, aunque muy pocos son los que niegan la brutalidad del asalto. Kerbala fue totalmente saqueada, incluidos los santos lugares, y se estima que más de 5.000 personas fueron asesinadas en un solo día. La nueva fe demostraba así que no habría compasión para aquellos a los que consideraba herejes. Incluso hoy en día es fácil encontrar referencias a la toma de Kerbala en la retórica chií. Muchos expertos consideran aquel aciago día como uno de los principales motivos de enfrentamiento entre chiíes y suníes.

Pero volvamos al siglo XIX. Los saudíes-wahabíes, como hemos visto, se habían adentrado más allá de su tradicional zona de influencia. Un imperio como el otomano no podía permitir semejantes acciones y puso en marcha su lenta pero eficaz maquinaria bélica. No olvidemos que la Sublime Puerta, al cobijar bajo su dominio a muy distintas confesiones religiosas, se había mostrado siempre muy tolerante. Una visión tan rigorista del islam chocaba frontalmente con la política del imperio.

La guerra a los Saud se basó en dos pilares básicos. Por un lado los imanes de los grandes centros religiosos del islam, como El Cairo o Damasco, iniciaron una contundente ofensiva propagandística contra las enseñanzas de Abdul Wahab. Los saudíes, lejos de ser considerados los protectores de la verdadera fe, debían aparecer como unos bárbaros herejes. Por otro lado desde la provincia del actual Egipto se empezó a organizar una expedición de castigo, aunque no sería hasta la primavera de 1811 cuando esta estuvo por fin lista para partir.

Los combates fueron duros, y en un primer momento los Saud lograron controlar al avance egipcio. Las tropas saudíes estaban mejor adaptadas al terreno y supieron sacar ventaja de la situación. Sin embargo tras el primer año de campaña los invasores empezaron a obtener importantes victorias. En 1812 las ciudades de La Meca y Medina volvían a estar bajo el control de la Sublime Puerta. Finalmente la suculenta recompensa prometida a los soldados egipcios pudo más que la fe y el martirio de los wahabíes.

Durante los siguientes años los otomanos se mantuvieron firmes en su empeño de mantener bajo control la península arábiga y en 1818 los generales invasores ya se posicionaban a los alrededores de Riad. El 11 de septiembre Abdula ibn al Saud, derrotado y aislado, entregaba la ciudad.

Muchos pensaron que tras la toma de Riad por fin se había logrado acabar con la amenaza saudí-wahabí. Y bien es cierto que fueron muy pocos los miembros de la casa Al Saud que sobrevivieron a las represalias impuestas desde Estambul. No obstante, con el paso de los años, los retenes egipcios abandonaron paulatinamente la región. Para 1840 la presión colonial ejercida por Francia y Gran Bretaña ya había conseguido que todo el ejército egipcio fuera retirado de la península arábiga. Desde El Cairo y Estambul pensaron, no sin razón, que los retenes podían ser más útiles en otros lugares. El país de los beduinos volvía a la casilla de salida, sometido de nuevo a las luchas entre distintos clanes por el control de los oasis.

Será en este contexto donde surgirá la figura de Faisal bin Turki al Saud, nieto de Abdula, el último de los Saud que había ocupado el trono de Riad. Bajo su liderazgo el clan volvería a ocupar un importante papel en la península arábiga, aunque lejos del poder que había tenido anteriormente. También será el propio Faisal quien recompondrá la tradicional alianza entre los clérigos wahabitas, que aún persistían en la región, y la casa Saud. Sin embargo este periodo de estabilidad fue breve y a la muerte de Faisal un cruento conflicto por la sucesión asoló a la familia real saudí. Durante casi veinte años pelearon los sucesores del emir, hasta que al final no hubo nada por lo que pelear. A inicios del siglo XX el resurgir del reino wahabí-saudí volvía a llegar a su fin.

Hacia un estado moderno

Una de las primeras fotografías de Abdul Aziz ibn Saud.
Una de las primeras fotografías de Abdul Aziz ibn Saud.

Lejos de estar predestinado por Dios o gozar de un aura especial se dice que quien quiera gobernar Arabia debe ser todo un tahúr, un encantador de serpientes capaz de mover a los más peligrosos enemigos a su son. Pocos poseen tan particular cualidad. No obstante es evidente que Abdul Aziz ibn Saud la tenía. El joven, que se había formado en Kuwait, entendía a la perfección la tierra de sus antepasados y estaba firmemente dispuesto a reclamarla.

A principios del siglo XX la decadencia del Imperio Otomano era indiscutible y nuevas potencias se acercaban a la región. Ibn Saud supo utilizar esta inestabilidad a su favor, recuperando Riad con el apoyo de Estambul para luego apoyar los intereses británicos. El estallido de la I Guerra Mundial selló definitivamente esta alianza. Londres se comprometía a apoyar militar y financieramente a los saudíes, a cambio estos se abstendrían de negociar con cualquier otra potencia y no atacarían intereses británicos. El colapso final del Imperio Otomano en 1922 demostró que Ibn Saud había acertado. Aunque, como bien sabía el gobernante, los deseos de su majestad podían ser cambiantes y siempre había que estar alerta.

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El siguiente gran reto del nuevo poder saudí fue conseguir una autentica cohesión interna de todo su territorio. Como en anteriores ocasiones el avance del clan saud se había visto acompañado de un nutrido grupo de clérigos wahabíes. Estos daban legitimidad al estado y aseguraban la fidelidad de diversas tribus al emir. Sin embargo, por primera vez en mucho tiempo, la casta wahabí también estaba poniendo en apuros a la autoridad de Riad. Ibn Saud, consciente de su debilidad frente a las potencias europeas, estaba decidido a hacer de Arabia un estado moderno. La región necesitaba una transformación radical, pero muchos clérigos wahabíes se oponían a los cambios importados del exterior. Finalmente la situación alcanzo tal grado de tensión que los Saud tuvieron que hacer frente a una sublevación interna, aunque la intervención de fuerzas británicas, bien equipadas y preparadas, anuló cualquier posibilidad de triunfo rebelde.

El poder de Ibn Saud estaba por tanto a mediados de los años veinte casi totalmente consolidado. Sin embargo los saudíes seguían teniendo algunos problemas. Por un lado el estado moderno soñado desde Riad adolecía de innumerables problemas financieros. Arabia era una tierra pobre y hasta el momento se pensaba que poseía escasos recursos naturales. Fue quizá esta delicada situación lo que llevo a Ibn Saud a autorizar las prospecciones de diferentes empresas occidentales en su territorio.

Al mismo tiempo, y llevados en parte por la nueva política, en la corte de Riad se decidió dar un paso más en la consolidación del poder Saud. En 1932 Abdul Aziz ibn Saud se autoproclamaba rey de Arabia y custodio de los santos lugares. Había nacido un nuevo país: Arabia Saudí.

Fotografía del mítico pozo Dammam 7, el primero en ser explotado en territorio saudí.
Fotografía del mítico pozo Dammam 7, el primero en ser explotado en territorio saudí.

Las distintas potencias no tuvieron en principio demasiados problemas para reconocer el nuevo estado, ya que muchos pensaban que este carecía de toda importancia. No obstante todo cambió en 1938. Los ingenieros de la multinacional Standard Oil no habían cejado en su empeño de encontrar petróleo en Arabia, y tras varios intentos fallidos el 4 de marzo de 1938 por fin se lograba extraer el preciado oro negro. En cuestión de días miles de barriles de crudo fluían de las profundidades del desierto. El pozo de Dammam 7 superaba todas las expectativas.

El increíble hallazgo ponía a Arabia Saudí en el mapa y pronto un nuevo actor se interesó por el joven estado. En plena Segunda Guerra Mundial resultaba fundamental asegurar fuentes estables de abastecimiento energético y Estados Unidos tomó clara ventaja en la región. No obstante, ¿por qué retirarse una vez terminada la contienda? Washington podía asegurar a Riad la tecnología necesaria para desarrollar su incipiente industria petrolera. Ambos gobiernos veían con muy buenos ojos continuar la colaboración.

El 14 de febrero de 1945 Ibn Saud y Franklin D. Roosevelt firmaban a bordo del buque USS Quincy uno de los acuerdos más longevos de la geopolítica internacional. Petróleo a cambio de apoyo político y militar. En lo sucesivo y hasta la actualidad ambas cancillerías mantuvieron este pacto por encima de tensiones y disputas regionales.

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Arabia Saudí, ya en la retórica de la Guerra Fría, se convertía en un estado amigo. Sin embargo, ¿podían los clérigos wahabíes tolerar de puertas para dentro tan buenas relaciones con los herejes? No debemos olvidar aquí que el desarrollo industrial del país requirió de incesante mano de obra extranjera cualificada. Estos llegaban con sus costumbres y creencias, muchas veces totalmente opuestas a las de la sociedad saudí. Para dar solución al problema se optó por crear sistemas sociales segregados. La población local permanecería aislada de las malas influencias procedentes del exterior. La idea en un principio pareció dar buenos resultados, pero terminó generando gigantescas bolsas de pobreza y exclusión. Al fin y al cabo alrededor de los grandes pozos petrolíferos surgieron auténticas ciudades. Estas eran habitadas por prestigiosos ingenieros, pero también por miles de trabajadores pobres que huían de los pequeños oasis. Para estos, separados de la población occidental, no había más ley que la interpretación más estricta de la Sharia. En la actualidad, alejados del glamour y la riqueza de los centros urbanos, aún es fácil encontrar estos grandes suburbios. Una de las caras ocultas del desarrollo saudí.

En los siguientes años en el país se fue conformando toda una sociedad a dos velocidades, aunque Ibn Saud ya no sería testigo del proceso. El rey, ya anciano, fallecía el 9 de noviembre de 1953 tras sufrir un ataque al corazón. Arabia Saudí se encaminaba hacia la modernidad soñada por el difunto monarca. No obstante, el reino seguía teniendo graves problemas incluso en las más altas esferas de gobierno. En primer lugar las luchas de poder dentro del clan Saud siguieron siendo una constante. Buena prueba de ello es el destino de Saud ibn Abdelaziz, sucesor de Ibn Saud, que gobernó el país por once años. Para muchos saudíes este es casi un desconocido y es que tras ser obligado a abdicar en 1964 su nombre desapareció de toda institución oficial.

Las últimas tres generaciones de los Saud
Las últimas tres generaciones de los Saud

Tras él otros lograron hacerse con el trono de Riad, aunque ninguno se alejó del más puro absolutismo como forma de gobierno. El petróleo, utilizado como arma geopolítica y económica, y la ayuda de Estados Unidos fueron suficientes para mantener el sistema. Por otro lado el rigorismo wahabí sigue marcando el día a día del reino. Este se enseña desde muy temprano en las escuelas, donde los más pequeños aún aprenden el Corán de memoria. El pacto entre los Saud y la casta religiosa goza de buena salud, aunque en los últimos años el mundo empieza a ser consciente de los peligros que encierra dicha doctrina. Es, sin lugar a dudas, un juego peligroso, ya que la religión es uno de los vínculos esenciales del país y quizá el único que conecta a las clases más populares. No olvidemos que estas siguen siendo numerosas, y es que se calcula que más de un 30% de la población vive en la más absoluta pobreza.

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En el ámbito internacional Arabia Saudí capeó sin mayores problemas el fin de la Guerra Fría. El gran amigo americano había resultado vencedor. No obstante, las “primaveras árabes” han vuelto a reordenar el mapa regional. Los tradicionales líderes, véase el caso egipcio, han caído y el reino de los Saud, tratando de expandir su influencia, se ha topado de lleno con las aspiraciones de Teherán. El “Gran juego” por el control de Oriente Medio vuelve a estar abierto.

Por último dos grandes problemas laten en el reino. Las arcas públicas siguen dependiendo de la renta petrolera. Sin embargo, nada asegura que las fuentes energéticas cambien en el medio plazo y Arabia Saudí debe prepararse. A fin de cuentas la edad de piedra no acabó por falta de piedras. Por otro lado el país sigue sin resolver la cuestión de género y la mitad de su población sigue sin tener reconocidos los derechos más fundamentales. Un mundo de hombres, que aunque se muestra poderoso, puede que sólo sea un gigante con pies de barro.

Reservas probadas de petróleo según la OPEP
Reservas probadas de petróleo según la OPEP

Origen: Arabia Saudí, el reino del Corán y la espada

Maestras con hiyab y otros disparates – Artiro Perez-Reverte


06 Mar 2017/ARTURO PÉREZ-REVERTE / Patente de corso

De aquí a un par de años –si es que no ha ocurrido ya– saldrá de las facultades españolas una promoción de jóvenes graduadas en Educación Infantil y Primaria, entre las que algunas llevarán –lo usan ahora, como estudiantes– el pañuelo musulmán llamado hiyab: esa prenda que, según los preceptos del Islam ortodoxo, oculta el cabello de la mujer a fin de preservar su recato, impidiendo que una exhibición excesiva de encantos físicos despierte la lujuria de los hombres.
Ese próximo acontecimiento socioeducativo, tan ejemplarmente multicultural, significa que en poco tiempo esas profesoras con la cabeza cubierta estarán dando clase a niños pequeños de ambos sexos. También a niños no musulmanes, y eso en colegios públicos, pagados por ustedes y yo. O sea, que esas profesoras estarán mostrándose ante sus alumnos, con deliberada naturalidad, llevando en la cabeza un símbolo inequívoco de sumisión y de opresión del hombre sobre la mujer –y no me digan que es un acto de libertad, porque me parto–. Un símbolo religioso, ojo al dato, en esas aulas de las que, por fortuna y no con facilidad, quedaron desterrados hace tiempo los crucifijos. Por ejemplo.

Pero hay algo más grave. Más intolerable que los símbolos. En sus colegios –y a ver quién les niega a esas profesoras el derecho a tener trabajo y a enseñar– serán ellas, con su pañuelo y cuanto el pañuelo significa en ideas sociales y religiosas, las que atenderán las dudas y preguntas de sus alumnos de Infantil y Primaria. Ellas tratarán con esos niños asuntos de tanta trascendencia como moral social, identidad sexual, sexualidad, relaciones entre hombres y mujeres y otros asuntos de importancia; incluida, claro, la visión que esos jovencitos tendrán sobre los valores de la cultura occidental, desde los filósofos griegos, la democracia, el Humanismo, la Ilustración y los derechos y libertades del Hombre –que el Islam ignora con triste frecuencia–, hasta las más avanzadas ideas del presente.

Lo de las profesoras con velo no es una anécdota banal, como pueden sostener algunos demagogos cortos de luces y de libros. Como tampoco lo es que, hace unas semanas, una juez –mujer, para estupefacción mía– diera la razón a una musulmana que denunció a su empresa, una compañía aérea, por impedirle llevar el pañuelo islámico en un lugar de atención al público. Según la sentencia, que además contradice la doctrina del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, obligar en España a una empleada a acatar las normas de una empresa donde hombres y mujeres van uniformados y sin símbolos religiosos ni políticos externos, vulnera la libertad individual y religiosa. Lo que significa, a mi entender –aunque de jurisprudencia sé poco–, que una azafata católica integrista, por ejemplo, acogiéndose a esa sentencia, podría llevar, si sus ideas religiosas se lo aconsejan, un crucifijo de palmo y medio encima del uniforme, dando así público testimonio de su fe. O, yéndonos sin mucho esfuerzo al disparate, que la integrante de una secta religiosa de rito noruego lapón, por ejemplo, pueda ejercer su libertad religiosa poniéndose unos cuernos de reno de peluche en la cabeza, por Navidad, para hacer chequeo de equipajes o para atender a los pasajeros en pleno vuelo.

Y es que no se trata de Islam o no Islam. Tolerar tales usos es dar un paso atrás; desandar los muchos que dimos en la larga conquista de derechos y libertades, de rotura de las cadenas que durante siglos oprimieron al ser humano en nombre de Dios. Es contradecir un progreso y una modernidad fundamentales, a los que ahora renunciamos en nombre de los complejos, el buenismo, la cobardía o la estupidez. Como esos estólidos fantoches que, cada aniversario de la toma de Granada, afirman que España sería mejor de haberse mantenido musulmana.

Y mientras tanto, oh prodigio, las feministas más ultrarradicales, tan propensas a chorradas, callan en todo esto como meretrices –viejo dicho popular, no cosa mía– o como tumbas, que suena menos machista. Están demasiado ocupadas en cosas indispensables, como afirmar que las abejas y las gallinas también son hembras explotadas, que a Quevedo hay que borrarlo de las aulas por misógino, o que las canciones de Sabina son machistas y éste debe corregirse si quiere que lo sigan considerando de izquierdas.

Y aquí seguimos, oigan. Tirando por la borda siglos de lucha. Admitiendo por la puerta de atrás lo que echamos a patadas, con sangre, inteligencia y sacrificio, por la puerta principal. Suicidándonos como idiotas.


Publicado el 5 de marzo de 2017 en XL Semanal.

Europa es la gran victoria de los enemigos de Israel – Ignacio Blanco / La Gaceta

En @Clubdeviernes

El Club de los ViernesIgnacio Blanco: 

Europa es la gran victoria de los enemigos de Israel


Opinión / 30 Julio, 2017

@Ignacioblanco

Israel es la única democracia real en su área geográfica. Existe rodeada de dictaduras que quieren su aniquilación.

A raíz de la instalación de los arcos de seguridad para acceder a la explanada de las mezquitas, he podido constatar la actitud antisemita que inunda platós de televisión y contenidos periodísticos en Europa. Una actitud que se manifiesta sin disimulo en los medios afines a la izquierda, pero que la mayoría de las veces se disimula en una posverdad en la cual es siempre Israel el que con sus unilaterales actos ataca a la comunidad árabe, obviando mucha otra informacion que salvaría a los israelíes de la condena mediática.

Israel es la única democracia real en su área geográfica. Existe rodeada de dictaduras que quieren su aniquilación, como han intentado en varias ocasiones. En el que sus hombre cumplen un servicio militar de 3 años y las mujeres de 2 por que se saben amenazados. Un país que contó con una mujer como Primera Ministra, mucho antes que la mayoría de países del mundo. En España aún no se ha logrado. Que otorga mismos derecho a hombres, mujeres y LGTBI. Mujeres que son sometidas y LGTBI que son perseguidos, e incluso ejecutados entre sus vecinos árabes. Israel garantiza la libertad religiosa, incluso la islamica, pese a que los judíos son perseguidos por todos sus dictatoriales vecinos musulmanes. Un país que defiende la libertad, la propiedad privada y la seguridad de su población como no hacen sus enemigos, que subyugan y utilizan a sus ciudadanos para la guerra o para la corrupción.

Israel es un país extraordinario, carente hasta el momento de recursos naturales, que lo ha hecho excepcional su variopinta gente. Un país, que naciendo a la vida como estado en 1948, cuando declara su independencia, con 900.000 habitantes, de los que 150.000 eran árabes, cuenta hoy con de 8,5 millones de habitantes, de los que 1,7 millones son árabes, que forman un importante grupo parlamentario, desacreditando a todo aquél que lo tilda de estado genocida de musulmanes. Prevé alcanzar los 12 millones en 2034, con un producto interior bruto que supera la cuarta parte del pib español y una renta per cápita de 34.355 € en 2016, frente a los 24.000 € de España. Es un milagro económico como nunca ha existido, conseguido defendiendo la libre empresa, la propiedad y la decidida apuesta estatal por crear riqueza empresarial. Es también un milagro de integración social, en el que un juez arabe firma la condena de un primer ministro. Algún día los gitanos en España llegarán socialmente tan alto como los árabes en Israel. Quizás sea todo esto por lo que sus vecinos musulmanes quieran aniquilarlo, al comprobar cómo sus hermanos de fe viven en mejores condiciones y con más libertad en Israel que en sus propios países.

Los palestinos israelíes viven en un estatus muy superior al de los palestinos no israelíes, sometidos a peores condiciones vitales que mejorarían drásticamente si fueran ciudadanos israelíes.

El país, a pesar de incrementar su población de forma exponencial, crece por encima de la media de la OCDE, con una tasa de paro del 5,2%, considerado pleno empleo en el país por su peculiaridades demográficas, con un crecimiento previsto para el 2017 y 2018 del 3,3% y 3,1% respectivamente.

Cuenta con más de 5.000 Start Ups, 250 centros de I+D, emplea el 4,5% de su PIB en I+D Civil y mantiene la mayor concentración de empresas de nuevas tecnologías del mundo fuera de Silicon Valley. La mayoría de sus exportaciones son alta tecnología.

Todo eso lo he vivido en primera persona, tuve la suerte de pasear por lo que los palestinos denomina Haram esh-Shariff, El Noble Santuario, hace varios años, cuando recorrí Israel y Jordania de mochilero. Para acceder al sagrado lugar musulman tuve que vestir una falda de cintura a tobillos y una camisola de manga larga, ambas prendas de color negro, pues mis pantalones cortos y camiseta, no eran lo suficientemente pudorosos a los ojos de los guardianes de la mezquita Al-Aqsa y el Domo de la Roca. ¿No alcanzo a imaginar la reacción de la progresía nacional si en cualquier catedral española se planteara tal exigencia?. Cierto es que sólo estábamos a más de 40 grados de un fresquito mes de agosto en Jerusalén. Una ciudad maravillosa, como lo es todo Israel y que animo a visitar a todo el mundo. En cambio, los Judíos sólo me plantearon que reposara sobre mi cabeza una discreta Kipá de cartón, sin necesidad de esconder mis blanquecinas carnes, para acceder al muro de las lamentaciones. Un muro que contribuye al soporte de las explanada de las mezquitas que se sitúa justamente encima suyo.

Hablando con mi mujer, una persona formada y que absorbe la información de los medios de comunicación europeos, he constatado que desconoce gran parte de todo esto, he comprobado lo desinformada que está la población española con respecto a Israel, hasta el punto de considerarla el problema en lugar del milagro cuya gestión podría extenderse al resto de la zona para sacarla de la pobreza económica, tecnológica y religiosa que sufre debido a sus corruptos gobernantes.

He podido comprobar que mucha de la información periodística sobre el asunto, está absolutamente sesgada en perjuicio de Israel, hasta el punto de haber leído un editorial del Grupo Vocento, según el cual, los arcos de seguridad se habrían colocado en un intento de subyugar a la población árabe, alertando sobre el peligro que dicha acción “unilateral” del gobierno israelí puede tener sobre la coalición internacional que lucha contra el Estado Islámico, pero sin mención alguna al ataque terrorista en la explanada de las mezquitas el 14 de julio, en el que tres terroristas árabe israelíes salen armados de la explanada de las mezquitas y asesinan a dos druso israelíes. Para salir armado de la explanada primero deben haber entrado las armas.

Esta es otra gran victoria de los enemigos de Israel y de los enemigos de la verdad. El editorialista no puede desconocer el motivo para la instalación de esos sistemas de seguridad, por lo que su editorial es una muestra más del antisemitismo que inunda

Europa. Una Europa que expulsa de su territorio a los Judíos, desprotegidos frente a sus enemigos y que recientemente ha iniciado la persecución de lo cristiano. La misma Europa que debe su origen como civilización al Jedeocristinamismo, es la misma que hoy renuncia a sus orígenes, para abrazar un futuro de sumisión a toda cultura que no sea la suya. Una Europa temerosa de defender su identidad, sus valores y sus fronteras.

Los detectores de metales tienen como objetivo impedir que los terroristas introduzcan clandestinamente armas en el Monte del Templo. La introducción de las armas en un recinto religioso es lo que debería ser visto como una profanación de un lugar sagrado. Pero, en vez de respaldar los esfuerzos israelíes por impedir matanzas en ese lugar sagrado, los palestinos, otros árabes y muchos periodistas europeos, están culpando a Israel por tratar de proteger a todo el mundo que accede a este lugar sagrado con una serie de medidas básicas de seguridad.

Las autoridades israelíes, adoptaron el protocolo existente en lugares como La Meca, el Vaticano, otras mezquitas o la propia Explanada del Muro en Jerusalén. Medidas de seguridad elementales, como la instalación de detectores de metales. Dichas medidas son habituales en países occidentales y las sufrimos sin rechistar precisamente por el mismo motivo: la amenaza yihadista. No en vano, salvo contadísimas excepciones, los miles atentados que se producen en todo el mundo, con resultado de muerte, tienen como nexo común que el asesino se dice ser musulmán y asesinar en nombre del Islam. Resulta evidente que el Gobierno israelí no tomó la decisión de instalar los detectores para alterar el statu quo o impedir rezar a los musulmanes, sino como una medida de protección que los propios musulmanes deberían haber aplaudido si estuvieran interesados en la lucha antiterrorista.

Los arcos de seguridad no limitaban el ejercicio religioso, que cristianos y judíos tienen proscrito en dicho lugar. Además, como hemos podido comprobar, la retirada de los arcos de seguridad, y de las cámaras que los sustituyeron, no han aplacado la rabia de los musulmanes, que viéndose absurdamente apoyados por occidente, mantienen la tensión en la zona. Están tentando al lobo que ha humillado su cabeza muchas veces para no ofender a las pulgas que viven de su sangre.

Como refiere Basam Tawil en “Detectores de Metal y mentiras Palestinas”, el año pasado los palestinos abortaron un plan jordano para instalar docenas de cámaras de seguridad en el Monte del Templo. Se supone que las cámaras iban a refutar o confirmar las acusaciones palestinas de que Israel está planeando destruir la mezquita de Al Aqsa. Los jordanos se echaron para atrás por la intimidación palestina, que incluía la amenaza de destruir las cámaras. ¿Por qué se comportaron así? Los palestinos temían que sus actos de acoso y violencia, su acaparamiento de armas para atacar a visitantes judíos y policías, quedaran registrados. Israel estaría encantado con la instalación de esas cámaras, pero no escuchamos que se propongan esas medidas por parte de los “rigurosos” comentaristas europeos o los “ofendidos” musulmanes.

Cualquier musulmán puede ir a los lugares sagrados cristianos y judíos en Jerusalén, pero judíos y cristianos tienen el acceso al Monte del Templo muy restringido por el propio Waqf, una organización islámica, financiada por Jordania, que controla la explanada de las mezquitas, con una autoridad que consintió el propio Israel tras la guerra de los seis días. A judíos y Cristianos, estos comprensivos musulmanes, desde hace tiempo les obligan a pasar por detectores de metales para acceder a la explanada, sin que ello haya ocasionado jamás una protesta por su parte ni lo hayan considerado una humillación. La soberanía exclusiva del Waqf y la aquiescencia del Gobierno de Israel han llevado a que el lugar sea el único territorio bajo soberanía israelí en el que no existe libertad de culto. Judíos y cristianos tienen prohibido rezar en el lugar, y la policía israelí, siguiendo los dictados del Waqf, detiene a los que lo intentan.

La única victoria de los enemigos de Israel es la de la opinión pública en occidente, pues este pequeño país, del tamaño de la Comunidad Valenciana, y 8,5 millones de habitantes, ha derrotado sistemáticamente a sus despiadados vecinos. Los enemigos de Israel han disfrazado como derrotas, lo que fueron decisiones de los gobernantes israelíes ante presiones internacionales. La retirada de la península del Sinaí o del sur de Líbano lo atestiguan. Muestras de las incontables cesiones de Israel en pos del deseado, pero inalcanzable, placet occidental.

Israel puede haber sufrido más por la presión internacional, que por el daño que le hayan podido causar sus despiadados enemigos árabes. Contentar a occidente le ha salido caro. Su actitud comedida y de respuesta sólo en caso de ataque, ha alimentado la violencia árabe hasta límites que en Europa consideraríamos inaceptables para cualquiera de nuestros gobernantes. Lo supo Golda Meir, presidenta de Israel y tercera mujer en serlo en nuestro planeta, que a sabiendas del día concreto en que Israel sería atacado por Egipto y Siria, en lo que se conoció como la guerra del Yom Kippur (1973), renunció a un ataque preventivo por miedo a la reacción occidental, con una terrible pérdida de vidas para Israel.

Como le comenté recientemente a mis amigos israelíes, su país no puede permitirse el lujo de no dar la batalla de la comunicación en occidente. Comprendo que lo primero es la seguridad de un país asediado, pero esa carga sería mucho más liviana si se diera la batalla de la comunicación en Europa, que con el 7% de la población mundial consume el 50% de gasto social de todo el planeta. Un gasto social que sus enemigos aprovechan de forma sobresaliente gracias a la presión pública que realizan sin historia alternativa y que les permite recibir millones de euros anuales para luchar contra Israel.

Por eso, considero que Europa es la gran victoria de los enemigos de Israel, una victoria basada en que las condenas europeas a Israel tienen más repercusión en las decisiones de sus gobernantes que un ataque terrorista. La condena de occidente es la única victoria de los Hamás o Hezbollah que, conocedores de su incapacidad militar frente a los Israelíes, lanzan a su población en ataques suicidas para provocar la reacción de los hebreos. Una población que luego es usada como escudo humano, por sus despiadados gobernantes y líderes religiosos en pos de la condena occidental a Israel. Una condena que los enemigos de Israel saben es su mayor victoria. Una victoria que además ha sido fácil, pues el Estado Hebreo abandonó el campo de batalla.

Volviendo a Golda Meir “La paz llegará, cuando los árabes amen a sus hijos más de lo que nos odian a nosotros”. Algo, que a la vista del odio que muchos árabes han destilado raíz de los sucedido en la Explanada de las Mezquitas y de la connivencia Europea, como acredita el editorial de Vocento, no parece estar cerca.

Fuente

La 3ª intifada y el gran nudo gordiano / The Objetive

Jamas hay una sola causa, si bien todo estalla por una espita. Las mentes simples suelen explicar la causa del estallido situando a “quien encendió la espita” cuando el problema es quien puso o creo la bomba.

Y así se enhebran los lazos de este nudo gordiano:

-Para Israel la intolerancia islámica.

-Para la ONU el derecho internacional y las resoluciones incumplidas.

-Para los palestinos la bomba está en el estado Israel, invasor.

-Para los gobiernos occidentales lo que en el momento político les pida la opinión pública.

-Para EE.UU hoy, no enfadar mucho a los amigos árabes cuyo petróleo operan sus empresarios judíos.

Como ven, el pandemonio está servido. La “Declaración universal de los derechos humanos” pretendía establecer un sistema de justicia universal que todo ser humano, al margen de cualquier ideología o condición pudiera suscribir en aras de una paz perdurable en el orbe mundial. Las Naciones Unidas, convirtieron estos principios en tratados internacionales, como el derecho de los pueblos a la libre autodeterminación, así como grupos vulnerables, indígenas y minorías.

Y aquí surge el dilema:

1.- las naciones árabes JAMAS suscribieron la carta de los derechos humanos (que tanto esgrimen), por hallarse en contradicción con las leyes islámicas o “sharia”. Crearon la declaración de El Cairo” (5 de agosto de 1990), sucedáneo de “derechos humanos islámicos”, donde ante cualquier conflicto, se manifiesta que prevalecera la “ley islámica-sharia” ¿Lo pillan? Los derechos humanos al guano!!

2.-Gran parte de las naciones árabes se vieron obligadas a reconocer con la boca pequeña a Israel (no así sus pueblos) si bien les considera invasores (nosotros estábamos antes, somos legítimos dueños) apoyando-financiando movimientos terroristas palestinos, según sus leyes, cultura y tradiciones.

3- El 90% de los palestinos son egipcios, jordanos u otras naciones árabes vecinas; y Palestina (nombre Romano, antes JUDEA) tierras abandonadas que los judíos compraron.

En Israel viven cristianos, maronitas, ortodoxos, árabes y Judíos, celebran elecciones y tienen libertades, desarrollo y un parlamento. Los árabes solo ofrecen el sable para deshacer el nudo gordiano..

Y no..

..sera el talion judío.

Embajada de irán en Madrid: dirección Moncloa.


Funeral por Adolfo Suarez

En breve, el nº de teléfono móvil de pablo Iglesias que se publicó esta pasada semana dejara de estar operativo. España, que años ha no pagaba traidores, hoy pagara a uno. Le daremos un IPad, también un iPhone (todo capitalista), dietas para taxi y cientos de prebendas más, que Iglesias no rechazara de tonto no tiene un pelo. Hablo del publicado en la prensa 673 298 *** y que hasta ayer atendía Pablo Iglesias sin acento irani, si bien está a nombre de una empresa de Irán. ¿Cómo es posible? La respuesta seria, ¿que no es posible?

El propietario del móvil es la empresa de Hispan TV, 360 Global Media dirigida por Mahmoud Alizadeh Azimi, según la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal, que investiga a iglesias por financiación ilegal de Podemos, delegación España; si, recuerden, el partido de Chavez se llama así, Podemos. En realidad la financiación por “Crowdfunding” o micro créditos que nos decían era como “la gente” financiaba el partido de Pablo iglesias y sus muchachos marxistas-leninistas jamás se ha investigado bien. Los pagos por PayPal son confusos, y las cantidades demasiado simétricas y frecuentes como para parecer normales. Los vuelos a suiza de Monedero, donde Venezuela posee una fortuna de 12.000 millones según “Swissleaks” escuece en conciencias de cualquier ciudadano normal.

Según las investigaciones de nuestra eficiente policía, Irán habria desembolsado la friolera cifra de unos 10 millones € aproximados, utilizando paraísos fiscales. Recuerden que Irán ha estado hasta ayer mismo bajo bloqueo económico, y cualquier transacción económica con ellos era ILEGAL. Como ilegal es también que potencias extranjeras financien a partidos políticos. Pero en un país donde declarar un golpe de estado por tiempos, instalados en el bono basura mientras pides dinero a Madrid, incumplir el límite de déficit, saquear las cajas, los fondos a parados, construir la sede del partido o tu sede sindical con dinero B y mil cosas mas no se castiga, España cada día más es “la chirla de la Bernarda” con permiso de la sharia y de iran.

Los casi 10 kilos que habrían aterrizado en la empresa Podemita “Con Mano Izquierda” fundada por Iglesias y domiciliada en un piso de protección oficial que ocupa ilegalmente, nadie sabe dónde están con claridad. Facturaban 15.000 “machacantes” a “360 Global Media” (la empresa irani) por cada ‘Fort Apache’, un pastizal en el mercado audiovisual que no pagaría nadie en los EE.UU a Carl Carson o a la afroamericana Oprah Winfey. Lo gracioso es que este defensor de los derechos de “la gente” no parece ser que les pagara, o les pagaba mal. Según cuentan les hacía currar como voluntarios, pero ni los daba de alta ni les daba sus derechos laborales como a cualquier otro trabajador, en ls linea del marido de Manuela Carmena en su despacho de arquitectura.

Según Enrique Riobóo, ex socio: “el sueldo de un cámara de La Tuerka apenas alcanzaba los 25 euros por programa. El dinerito lo repartía en sobres Sarah Bienzobas, ahora en el Ayto. de Madrid”, Íñigo Errejón declaro en público lo siguiente: ” yo no formo parte del equipo de La Tuerka, pero se trata de un medio de comunicación que ha salido adelante con la aportación voluntaria y de trabajo de gente que lo hacía de forma altruista”. Para colmo de despropósitos, la ex socialista Beatriz Talegon fue obligada a cubrir su escote para poder salir en antena. Hablamos de Madrid, no de Teherán. Lo que leen.

Irán es una teocracia bajo cuyo gobierno se aplica la sharia, se reprime a los homosexuales, se somete a la mujer, se ahorcan disidentes, gays y mujeres, reprimen la libertad de expresión y los más básicos derechos civiles y humanos. Hay que recordar que la comunidad islámica NO ACEPTA los derechos humanos y jamás ha suscrito la carta de dichos derechos de la ONU, que tanto mencionan para acosar a occidente o la democracia de Israel. La asociación del totalitarismo islámico con el totalitarismo marxista-leninista ibero esta demostrada, unos totalitarios que muy pronto ocuparan la Moncloa.

No es ningún chiste; los ministerios, las comisiones de secretos de estado, el CESID, las fuerzas armadas, la policía, la guardia civil o la seguridad nacional. La política que dicho anunciado gabinete ya ha negociado con Sánchez Castejón promoverá hasta el antisemitismo. Ya está dando resultados. Esta asociación para tomar la Moncloa está en vigor en consistorios y autonomías tan importantes como Gijon, Madrid, Valencia, alicante, Cadiz y cientos de ciudades y pueblos de España. Se están aprobando en consistorios, gobiernos autonómicos y ayuntamientos declaraciones de antisemitismo #BDS, felizmente prohibido en Francia. En esencia es un boicot al judío. Y díganlo con claridad, se llama ANTISEMITISMO. El último caso en España fue el boicot al cantante Matisyahu por judío (el chaval es americano) o la mas reciente multa impuesta al gobierno de España por un vergonzante caso de exclusión de una universidad de israel en un concurso publico por Judía, gobernaba Zapatero. En Francia vimos el reciente ataque a la discoteca Bataclan en París, también señalada por los movimientos #BDS como objetivo antisemita. Sus propietarios, de nacionalidad francesa, son judíos. Hasta Franco le dijo a Hitler que los Judíos españoles eran “sus Judíos”. Sus diplomáticos rescataron durante la Shoa a 60.000 sefardíes Israel recuerda a aquellos funcionarios entre los “justos entre las naciones”

“Nuestras posiciones contra el régimen sionista usurpador no han cambiado en absoluto; Israel debe ser aniquilado y este es nuestro lema final”, dijo Sheikholeslam, Asesor del Parlamento iraní, y portavoz de Asuntos Internacionales a la agencia de noticias Fars.

Ali Khamenei presidente de irán recientemente en su cuenta de twitter reitero que Israel “ha de ser aniquilado” con una serie de tuits, publicando el documento “9 preguntas clave sobre como eliminar Israel”.

Moncloa pronto estudiara una inminente visita oficial a España de irán. A los judíos, nuestros demócratas leninistas ya los están señalando (sin ser judío, me incluyo).Por si les parece poco, Podemos, financiado también desde Venezuela (recuerden, facilitan pasaportes a terroristas islámicos y acogen a etarras fugados) es el partido que la asociación de presos de ETA ha recomendado votar.

La guardia civil ya demostró hace años que el contacto de ETA-Herrira en Madrid era el teléfono de Pablo Iglesias. Un último botón: la primera manifestación que convoco en la facultad de políticas de la autónoma de Madrid el embrión de Podemos, “Contra-Poder” fue por los derechos humanos del preso “De Juana Chaos”. De sus 25 víctimas inocentes esta canalla marxista jamás se preocuparan ni convocaran una sola manifestación, aquellos solo eran “fascistas”. Tampoco lo harán por los derechos humanos de Leopoldo López, quien con gusto se cambiaría por las atenciones que el gobierno de España otorgo al carnicero De Juana. Hoy tiene un hijo.

La libertad se escribe con “N”

Ocurrió hace 3 semanas. Su padre no pudo más y se voló la tapa de los sesos. Yo, que me confieso cristiano, probablemente habría hecho igual. Ante el desabastecimiento del pais, sin productos básicos para subsistir ni el tratamiento adecuado a su diabetes, los médicos tuvieron que amputarle las piernas. Meses sin calmantes para paliar los dolores tras la operación le abocaron a tan grave decisión.

Su hijo me lo contaba desgarrado mientras organizamos remesas de ayuda burlando el bloqueo que secuestra – ROBA – un socorro a personas con apellidos, historia y sangre Española, prolongando la tortura de aquel pueblo. El pais con las 2ª reservas de petróleo del mundo se hunde sin libertad.

Deberíamos ser mas. Nuestra desmemoriada España olvido como aquellas gentes brindaron su generoso apoyo a aquellos españoles que tras nuestra guerra civil se exiliaron allí, sin preguntar al acogerlos por sus ideas ni su situación económica o social.

La falta de libertad que relata Escohotado en su “historia del comercio” que conté aquí es la culpable del horror Venezolano que viene de Cuba, “La perla del caribe” hoy convertida en el vertedero del semen que indeseables vomitan en la isla, abusando de la miseria de sus gentes, igualadas en la ruindad socialista.

Los últimos “igualitarios” marxistas, con nombres tan chirriantes como Monedero o Iglesias, les condenan al rejonazo de morir saqueados en su casa, por quienes llamándose demócratas, se enriquecen obscenamente, mientras venden al pueblo el “crece pelo” socialista de progreso e igualdad, esa prometida itaca marxista que jamas existió.

Los relatos de las torturas más ruines que los “igualitarios” les infringen se igualan a Mauthausen, las checas del Frente Popular o el gulag sovietico. Los detenidos son violados, les orinan y fuerzan a comer heces, golpean y torturan con electricidad arrestados bajo la ley militar aplicada ilegalmente a civiles, meses o años de presidio sin juicio.

Pero en Venezuela aún queda mucha esencia de España. Esa que alzada un 2 de mayo se dio la primera constitución, redactada por hombres como Bolivar junto a otros. Recordando como nuestros reyes nos traicionaron, Napoleón, preso en Sta Elena llego a decir: “Los españoles todos se comportaron como un solo hombre de honor”.

El honor y la libertad de los Venezolanos se defiende hoy como hizo Nacho ayer en Inglaterra, valiente ante el crimen que nace del islam, aliado y “sponsor” de quienes diseñaron el horror que acabo de relatar, esos demócratas de universidad que la tornaran tiranía tras llegar al poder, desde donde reprimirán tu libertad en defensa de su falsa igualdad.

Unos con el alfanje y otros con el gulag, ambos buscan la Sumisión. Y aunque valdría la “V” de Venezuela, de victoria y de “Verdadesofenden”, hoy más que nunca la palabra libertad empieza con “N”. La del coraje y el ejemplo de Nacho al que jamas voy a olvidar.

“En todas las generaciones siempre hay un grupo de idiotas que creen que el colectivismo igualitario fracasó porque no lo dirigieron ellos” Cepeda