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Cuando Sant Adrià quiso ser Ibiza – Rafa Burgos

Cuando Sant Adrià quiso ser Ibiza

Uno de los empresarios más influyentes en el sector del ocio nocturno, Martín Ferrer Casals, se propuso hacer de Sant Adrià de Besòs una especie de Marbella o Ibiza del extrarradio barcelonés. Un polémico proyecto que ha acabado con el exalcalde de esa localidad y algunos miembros del Consell Comarcal del Barcelonès (CCB) imputados. La trama urdida es un claro ejemplo de las connivencias que han existido entre el PSC i CiU en el área metropolitana de Barcelona. Seguir sus ramificaciones significa emprender un viaje que nos lleva de Barcelona a Ibiza, pasando por Palma de Mallorca y Ciudad Real para, de regreso, detenernos en Lloret de Mar. En definitiva, una nueva mirada sobre los casos de corrupción más sonados de los últimos años: Pretoria, Macedonia, Clotilde y Nóos.

El rey Midas

Martín Ferrer

Martín Ferrer convertía en ocio todo lo que tocaba. Las buenas relaciones que mantenía con políticos y empresarios hicieron de él un personaje imprescindible, aunque en la actualidad no pase por uno de sus mejores momentos. Hablar de Martín Ferrer es hablar del mundo de la noche. Su nombre está ligado a la discotecaAmnesia de Ibiza y a L’Atlàntida de Sitges. Esta última cerró sus puertas en 2013, lo que llevaría al empresario a fijarse en las dos orillas de la desembocadura del río Besòs. Para ello presentó unos proyectos megalómanos cuyos cantos de sirena sonaron a música celestial en los oídos de Sito Canga(exalcalde socialista de Sant Adrià) o de Emilio Fernández Sánchez (su empresario de cabecera). Pero, no sólo. También en los de Xavier Trias (exalcalde de Barcelona) y Jordi Pujol i Soley (expresidente de la Generalitat).

Tras los pasos de la Atlántida

El filósofo Platón hablaba en uno de sus diálogos de la existencia de un reino mítico llamado la Atlántida, cuyos gobernantes sobresalían a la hora de aplicar virtudes tales como la justicia. Curiosamente, el reino que Martín Ferrer y su socioFrancisco Javier Nin Giménez (empresario del sector farmacéutico) crearon junto a una cala de Sitges, ha acabado cerrando como consecuencia de una licencia de actividades concedida de manera irregular, según un informe del consejo jurídico asesor de la Generalitat de Catalunya. Una de las empresas que explotaba la discoteca era la sociedad Matinee Atlantida sl, activa entre junio del 2006 y noviembre del 2014. Pero, detengámonos un momento en sus propietarios.

Regesa

El encargado de liquidar la sociedad fue Javier López Martín. Un médico que compagina su profesión con la de apoderado del Banco de Sabadell, vicepresidente delHospital El Greco, miembro del comité ejecutivo de laCaja Rural de Castilla-La Mancha o gerente de la mutua de accidentes laborales Solimat (beneficiada a raíz de la privatización de la sanidad emprendida por el gobierno de Mª Dolores de Cospedal en dicha comunidad). Pero no acaban aquí las sorpresas, puesto que el polifacético López Martín también es consejero del lobbie o grupo de presión APD (Asociación para el Progreso de la Dirección). Una entidad que cuenta entre sus miembros con el abogado Emilio Cuatrecasas (condenado por delito fiscal), Pedro Fontana (actual presidente del bufete Cuatrecasas y expresidente de Banca Catalana), Isidro Fainé (presidente de CaixaBank) o Juan María Nin (exvicepresidente de CaixaBank y actual consejero del fondo buitre Azora-Goldman Sachs).

Al Voltant de Fibanc

A este fondo traspasaría la constructora pública Regesa—dependiente del Consell Comarcal del Barcelonès y cuya situación económica es crítica— la gestión de cerca de 300 pisos de alquiler social situados en diferentes barrios de la ciudad de Barcelona. Una constructora que en su momento estuvo presidida por Sito Canga, al igual que la sociedad destinada a la gestión de aparcamientos: Regesa Aparcaments i Serveis sa (de la que fue consejero Ramon Gironès Pagès, exsuegro de Jordi Pujol Ferrusola y donde, por cierto, coincidió con Ramon García Bragado: exteniente de alcalde de Urbanismo de Barcelona que fue imputado por el caso del Hotel del Palau de la Música; los tres, Canga, Gironès y García Bragado, también estuvieron en el Consell Comarcal del Barcelonès).

Del cuñado de Duran i Lleida al caso Pretoria

Pero, volvamos a la sociedad Matinee Atlantida sl porque aún guarda muchas sorpresas. Vean, si no. Aparecen como apoderados solidarios Manuel Soria Gimenoy Jacinto Cuervas Barroso. Pues bien, ambos lo son a su vez de Celeste Diamond sl. Claro que compartían la sociedad con un tercero: José Luis Colls Peyra, quien tiene registradas más de quinientas empresas a su nombre (de las que aún mantiene activas 72 de ellas). Quizás no les suene su apellido, pero sí el de su cuñado: Josep Antoni Duran i Lleida, líder de UDC. Llegados a este punto, aprovechemos para recordar —ya que ha salido a colación la privatización de la sanidad en Castilla-La Mancha—, una silenciada anécdota de lo sucedido en torno a este asunto en Cataluña. Así, y según descubrió el periodista Alfons Quintà:

“Como ya expliqué hace unas semanas, en el Hospital de la Vall d’Hebron de Barcelona se abrió, por unas horas, toda una planta ya cerrada por los recortes, para que se le pudiese hacer a Duran i Lleida una arteriografía coronaria”.

En cualquier caso, Colls Peyra también comparte intereses con Sergi Blázquez Quevedo (activo en 38 sociedades de las más de 350 que ha creado). Lo hace a través de la sociedad Volart Disseny sl. Blázquez saltó a las páginas de los periódicos por su relación con el exdiputado socialista imputado en el caso Pretoria Luis Garía Sáez, alias Luigi. No olvidemos que uno de los alcaldes que aparecía en las conversaciones telefónicas interceptadas por la policía fue Jesús Canga, quien habría intentado mediar para que una de las empresas de la trama construyese un tanatorio en Sant Adrià (además de pedirle a Luigi un puesto de trabajo para su mujer).

Por su parte, la esposa de Duran i Lleida no es tan prolija como su hermano. Solamente estuvo cuatro meses como consejera de la sociedad energética Grupo T-Solar Global sa, compartiendo tareas con Luis Delso, presidente de la constructoraIsolux Corsan. Este último está siendo investigado por un presunto pago de más de 14 millones de euros en comisiones a Jordi Pujol Ferrusola.

Chicos de alterne

Volviendo a otro de los socios de Matinee Atlantida sl, Jacinto Cuervas Barroso, no son menos curiosos los datos que encontramos. Este empresario aparecía en las investigaciones derivadas del caso Macedonia, una red relacionada con el tráfico de drogas en la que resultaron implicados varios de los cuerpos policiales que operan en Cataluña. En las diligencias del caso sorprendió ver los nombres del jefe de los Mossos d’Esquadra en Sitges, Jordi Robles, y del policía local Blas Nebrera. Ambos habrían acudido a algún que otro local de alterne acompañados por un tercero:Josep Ranea, subinspector de los mossos de Vilanova i la Geltrú. En concreto, al Club Basinger de la calle Buenos Aires de Barcelona. Quien se encargaría de abonar los gastos no sería otro que Jacinto Cuervas Barroso, el socio de Matinee Atlantida sl.

La Amnesia catalana

La zona del Fórum, espacio compartido por las localidades de Sant Adrià y Barcelona, fue objeto de deseo del discreto y esquivo empresario Martín Ferrer. En ella se fijaría para abrir una sede de la discoteca Amnesia de Ibiza. Y lo quiso hacer por todo lo alto. Para ello contrató al prestigioso arquitecto francés Jean Nouvel. Así, el creador de la icónica torre Agbar de Barcelona acabaría diseñando un proyecto del que nada más se supo. Nouvel también fue el artífice de los apartamentos de lujo ibicencos Las Boas, cuya promotora Life Marina Ibiza sl se declaró en concurso de acreedores en 2013.

Regesa

Entre los apoderados de esta promotora se encontrabaAlejandro Guerrero Kandler, quien también lo fue de Life Mataró sl, a través de la cual habría pagado 1,5 millones de euros a Jordi Pujol Ferrusola por buscar inversores para levantar unos apartamentos en la plaza Europa de L’Hospitalet. Por cierto, el hijo de expresidente de la Generalitat habría enviado a Ramon Gironès Pagès, exmiembro del Consell Comarcal del Barcelonès y por entonces todavía suegro, a cobrar una comisión del 3% por intermediar en la venta de unos terrenos en la misma plaza. Un Jordi Pujol que, además, se habría embolsado cerca de medio millón de euros más por buscar inversores para el complejo Las Boas de Ibiza, el diseñado por Jean Nouvel.

Matín Ferrer buscaba en el Fórum un salvavidas con el que contrarrestar el golpe que supuso el cierre de la discoteca L’Atlàntida en Sitges. Así, prometió transformar toda la zona situada en la desembocadura del río Besòs. Explotaría las carpas en uno de los márgenes, mientras que en el del Port Forum levantaría la macrodiscoteca diseñada por Nouvel. Un puerto que gestiona la empresa Port Forum Sant Adrià sl., en cuyo consejo de administración aparecía el exalcalde socialista de Sant Adrià y expresidente del Consell Comarcal del Barcelonès Sito Canga. El vicepresidente esFederico Carlos del Castillo Olivares Fontela, quien a su vez está al frente de la sociedad inmobiliaria que explota los espacios comerciales del puerto: Marina Port Forum sl. Castillo Olivares también es presidente de la constructora C-15 sa, empresa protagonista de una presunta trama urbanística de recalificación de terrenos en la localidad madrileña de Torrelodones (PP) en 2006. Pues bien, prepárense porque entre los miembros del consejo de administración de esta promotora inmobiliaria, Marina Port Forum sl, hay algún que otro empresario que no les dejará indiferentes:

  • Eduardo Morales Santiago (consejero). También lo es de C-15 sa, aunque lo más llamativo es saber que aparece en Montemare 2006 sl, sociedad de la que es administrador único Martín Ferrer Casals desde junio de 2012 (época en la que ya peligraba L’Atlàntida de Sitges y, por tanto, tenía puesto el ojo en la zona del Fórum).
  • Daniel de Busturia Jimeno (consejero). Es el actual presidente de los laboratorios Unilabs España. Esta multinacional suiza, integrada en Capio (actual IDCSalud), fichó en 2012 al consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid Juan José Güemes, quien dimitió al saberse que dichos laboratorios habían sido beneficiados tras la privatización de las pruebas de análisis clínicos llevadas a cabo en seis hospitales madrileños. Pero, volviendo a Daniel de Busturia, el nombre de este empresario vasco resonó en Francia hace unos cuantos años. Todo lo contrario de lo sucedido en España. Y ahora entenderán por qué. Loïk Le Flock-Prigent, expresidente de la multinacional francesa Elf Aquitaine (actual Total SA), explicó cómo en la adquisición de la empresa española Ertoil actuó de intermediario el propio Daniel de Busturia. Este consejero de Marina Port Forum sl y presidente de Unilabs aseguró a Le Flock-Prigent que parte de las comisiones de dicha venta habrían ido a parar al reyJuan Carlos I.

Martín Ferrer, S.A.

Regesa

De las diecisiete empresas en las que ha participado este empresario del sector del ocio, aún permanecen activas quince de ellas. La última, Pluswin Idea 2000 sl, fue creada el pasado mes de mayo junto a Antonio Puentes Ramírez, quien también ha sido, hasta el mes de marzo, el administrador mancomunado de la sociedadInnovaciones Calem sl: una empresa dedicada a la organización de fiestas y eventos varios. Con ella explotó Martín Ferrer las carpas de Sant Adrià de Besòs, a las que bautizó como L’Atlàntida Barcelona. Según el empresario Carlos Díez, anterior propietario de la concesión, fue esta sociedad la responsable de ocupar el negocio y destruir toda la documentación que se encontraba en su interior. Una ocupación que fue el detonante de la querella presentada por el propio Carlos Díez y que ha llevado a la imputación de, entre otros, el exalcalde de Sant Adrià Jesús Canga y el empresario Emilio Fernández(mano derecha de Sito Canga y presidente de Gimesport sa, la empresa que habría subarrendado de manera ilegal las carpas, situadas en terrenos del Consell Comarcal del Barcelonès, institución de la que Canga también fue presidente).

Pero lo más interesante es saber quién aparecía como administradora única deInnovaciones Calem sl, al menos durante algunos meses del año 2013. Ni más ni menos que Isabel Herrera Tur, una licenciada en empresariales que ha llegado a crear cientos de empresas (presuntamente para venderlas y actuar, así, de pantalla respecto a ciertos inversores que prefieren mantenerse en el anonimato). Por citar tan sólo un ejemplo, compartió con Juan José López Ribes la sociedad Alabau Gestión Integral sl en 2005. Un López Ribes que saltó a la palestra a raíz de la investigación que lleva a cabo el juez José Castro en relación al caso Nóos. Ribes habría recibido por error en una de sus cuentas doce millones de euros, presuntamente procedentes de la multinacional Telefónica y destinados, en principio, a Iñaki Urdangarin. De esta manera el yerno de Juan Carlos I podría así hacer frente a las deudas derivadas de su expeditiva manera de hacer negocios.

De Ciudad Real a Lloret de Mar

Isabel Herrera Tur también ha compartido sociedad con Martín Ferrer; en concreto,Combigest sl. Aunque no acaban aquí las extrañas coincidencias. La enigmática contable traspasaría una de sus sociedades, Healer Logic sl, al empresario Georges Rousse Yannick, tras el que se encontrarían varios inversores de los Emiratos Árabes Unidos. Parece ser que estaban interesados en adquirir el Aeropuerto de Ciudad Real por 110 millones de euros en el año 2011.

No obstante, resulta interesante observar cómo saltan chispas cuando Isabel Herrera Tur decide crear empresas asociándose con Manuel Balbino Álvarez Pérez, un empresario dedicado a los mismos menesteres (posee a su nombre cerca de doscientas sociedades). En una de ellas, Desarrollos Integrales Constructivos sl, Balbino Álvarez aparece junto a Lluís Calvis Solé. Ambos, presuntos testaferros del arquitecto Miquel Bantulà. Mediante este cruce de sociedades (y de nombres) habrían intentado ocultar el verdadero autor de la reforma ilegal de la mansión Can Juncadella de Lloret de Mar. Ni más ni menos que el también arquitecto Josep Maria Crespo, socio de Bantulà y hermano del exalcalde de esta localidad de la comarca de La Selva. ¿Su nombre? Xavier Crespo, principal imputado, junto al ruso Adrei Petrov, en el conocido caso Clotilde.

Origen: Cuando Sant Adrià quiso ser Ibiza | La Comissió

Cuando España marcaba tendencia

La historia oficial de las raves suele comenzar en el verano de 1987, con el descubrimiento trascendental de unos pinchadiscos británicos que pasaban unos días en Ibiza

El DJ californiano Skrillex, que hoy recala en Ibiza. / WireImage Chelsea Lauren

Han pasado más de 25 años desde que España ayudó a prender la mecha del Segundo Verano del Amor en Inglaterra. La historia oficial de las raves suele comenzar en el verano de 1987, con el descubrimiento trascendental de unos pinchadiscos británicos que pasaban unos días en Ibiza: entendieron lo que hacían djs locales como el argentino Alfredo Fiorillo, que combinaba maxis de baile con rítmicos temas indie y potentes producciones de artistas mainstreamcomo Peter Gabriel. Bajo los efectos del éxtasis, la mezcla tenía sentido.

De vuelta en el Reino Unido, Paul Oakenfold y sus colegas intentaron reproducir aquella tolerancia estilística y hasta la vestimenta veraniega de los clientes de Pachá o Ku. Lo llamaron -era indispensable bautizarlo- balearic beat, y era inicialmente una forma de pinchar; luego, pasaría a denominar una variedad risueña del acid house, adecuada para la fraternidad generada por el MDMA. Ya en los noventa, Ibiza también exportó el gusto por el downtempo y el chill out, ejemplarizado por las sesiones de José Padilla en los atardeceres del Café del Mar.

Hay otras facetas menos conocidas de la spanish connection. Como el Efecto Blue Monday: los DJs levantinos adoraban ese tema de 1983 de New Order y machacaban las remezclas que salían; a la vuelta, los turistas británicos compraban la nueva reencarnación de la pieza, que alcanzó sus máximas ventas en 1988. Importante igualmente aquel puente aéreo musical que funcionó a finales de los ochenta entre Manchester y Valencia: el programa radiofónicoLa conjura de las danzas, pilotado por Jorge Albí, organizaba anualmente fiestas babilónicas en macrodiscotecas; los Stone Roses o los Happy Mondays, todavía en su primera encarnación, se quedaron impactados por la abundancia de drogas y la finura de djs que alternaban rock alternativo, deep house y italo house.

Hay otras facetas menos conocidas de la spanish connection. Como el Efecto Blue Monday: los DJs levantinos adoraban ese tema de 1983 de New Order

Fueron relaciones subterráneas que, estéticamente hablando, no prosperaron. La escena electrónica valenciana optó por la contundencia del bakalao; el chill out ibicenco triunfó tanto que se convirtió en anodino decorado sonoro universal. Tampoco duró mucho la etapa ecléctico-balear de las raves británicas, que sumaban rock, indie, jazz-funk, electro (luego, techno) y las distintas variedades del house. De repente, lo que imperaba era el acid house, música ad hoc para la juerga colectiva, abundante en guiños a la droga del momento; los anteriormente citados y otros muchos grupos de rock se subieron al carro.

Medios sensacionalistas, policía y legisladores sufrieron un ataque agudo de pánico moral y liquidaron las raves ilegales, al aire libre o en edificios industriales abandonados. En realidad, desplazaron al público a las grandes discotecas, con ocasionales festivales rígidamente controlados. El efecto final de aquella histeria fue el establecimiento de la industria de la dance music.Que, ya en el siglo XXI, incluso prendería en Estados Unidos, bajo la etiqueta de EDM (Electronic Dance Music).

¿Y España, preguntara alguien? En verano, Ibiza funciona como el paraíso del dance, aunque ya olvidadas sus políticas musicales libérrimas. Sus discotecas, copadas por empresarios foráneos, tienen precios internacionales: un mínimo de 75 euros por entrada, quince por un refresco. Ya no exporta tendencias: se conforma con traer a las luminarias de los platos, incluyendo -no es broma- a Paris Hilton. Hace poco, algunas de estas figuras lamentaban que la experiencia ibicenca esté orientada a VIPs con alto poder adquisitivo. Pero todos siguen acudiendo, cobrando caché completo y aprovechando el hedonismo reinante. Esta noche le toca al californiano Skrillex, que será la estrella del Amnesia. Seguramente, su set ya está programado: ni rastro del espíritu aventurero que caracterizaba a las sesiones de DJ Alfredo, que en aquel mismo espacio alucinó a unos pinchas londinenses de vacaciones.

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Los misterios de ‘Dark side of the moon’

Los miembros de Pink Floyd, en los años 70.

Los miembros de Pink Floyd, en los años 70.

  • ¿Les pareció oír un retazo del ‘Ticket to ride’ al final de ‘Eclipse’?
  • Pues algo hay. Amantes de ‘Cuarto milenio’, tomen nota

En agosto de 1995 apareció en el ‘Journal Gazzette’ de Fort Wayne un misterioso artículo en que se exponía que el album ‘Dark side of the moon’, de Pink Floyd, funcionaba como banda sonora de ‘El mago de Oz’, desde el momento que Judy Garland aparece con ‘Over the rainbow’. Las dos obras se comunican entre sí, sostienen una interrelación increíble, como si ambas se dieran sentido mutuamente, como si se contestaran la una a la otra. Esto se llamó ‘Dark side of the Oz’.

Roger Waters, el lider de Pink Floyd, me contó que la misteriosa comunicación la conoció por un ‘disc-jockey’ de Boston. Roger vió la película, mezclada con los 42 minutos que dura el álbum, y sólo encontraba coincidieran o tuviera sentido encontrar un hilo en ciertos movimientos de Dorothy, cómo hacía un nudo en la soga y caminaba por una valla, por ejemplo. Me recalcó, además, que si pones la televisión sin sonido y programas cualquier música, siempre parece a ratos que hay un hilo extraño. Roger concluyó que jamás el grupo pensó en ‘El mago de Oz’, a pesar de las legiones de creyentes del popular fenómeno. Incluido el esotérico Kevin Coyne , de Flaming Lips, que hizo una versión muy personal de ‘Dark side of the moon’ vinculada a ‘El mago de oz’.

Nick Mason me dijo en los años 90, que, efectivamente, el grupo utilizaba por aquellos días del año 1972 algunas películas como sustento ideológico. Pero ni había entonces cintas de video ni cosa que se le parezca. Todo era visto por proyectores de película.

El caso es que aquel año de la grabación de ‘Dark side of the moon’, Pink Floyd trabajaban con el cineasta francés Barbet Schroeder para la banda sonora de la película ‘La Vallée’. Además, acababan de rodar en Pompeya su famosa película en el anfiteatro de la ciudad quemada, con el fabuloso ‘Echoes’ de protagonista. ‘Echoes’ fue el tema con el que descubrieron un nuevo estilo, una nueva vía que se convirtió en la matriz de lo que luego sería ‘Dark side of the moon’. ‘Echoes’ estaba en en el álbum ‘Meddle’ y Pink Floyd sentía que su música debería relacionarse con las imágenes, tras sus experiencias cinematográficas: la primera, poner música al filme ‘More’, con Ibiza de testigo; y sobre todo, en ‘Zabriskie point’ de Michelangelo Antonioni, que escribieron un par de años antes de ‘Moon’. Roger Waters siempre me ha tratado de convencer que ‘Dark side of the moon’ es como una “suite musical”, acerca de la locura, del cerebro dañado del que había sido su líder Syd Barret , en los primeros tiempos, en los maravillosos tiempos psicodélicos .

Pero el propio Nick Mason me dijo que todo fue más sencilla. Decidieron que Waters era el más preparado para escribir las letras del álbum con ideas de todos. No se sabe por qué, pero se reunían en la cocina de Mason en Camden y se preguntaron cuáles eran las mayores dificultades y presiones de la vida moderna. Salió una lista a base de: viajes, el estrés de volar, el dinero, el miedo a morir y la inestabilidad mental que podía acabar en locura, como en el caso de Syd Barret.

Justo con esa lista, Roger hizo las letras. La idea era hacer un ‘Sgt. Peppers’, el álbum favorito de Roger. Pink Floyd estaban en la EMI, como los Beatles, y grababan también en el Estudio 2 de Abbey Road. Así que se alimentaban de sus misteriosas y maravillosas técnicas como los Beatles.

Por ahí andaba Alan Parsons, un brillante y joven ingeniero en Abbey Road, que en aquellos días cobraba sólo 35 libras semanales. Se pasaba todo el día en Abbey Road. Mientras grababa ‘Dark side of the moon’, Paul Mc Cartney también hacía su álbum en solitario ‘Red rose speedway’. Alan simultaneó las dos grabaciones. 

Parsons me contó que, en realidad, la idea del nombre de ‘Dark side of the moon’ fue de un ilustrador llamado David Hardy, que se dedicaba a la imaginería astrológica. Vendía su arte a comienzos de los años 70 en el semanario ‘Melody Maker’ y sus diapositivas se las rifaban grupos como Camel, Hawkwind -siempre dedicados al espacio-, Moody Blues y, por supuesto, Pink Floyd. Fue Steve O’Rourke , el mánager de Pink Floyd el que pidió a David Hardy una idea y se le ocurrió una imagen con la cara oculta de la la luna, en un eclipse con el sol. La idea estaba en el libro de ‘Challenge of the stars’, de Patrick Moore, publicado ese 1972. La última vez que Pink Floyd trabajó en el estudio fue 1 de febrero de 1973, porque tenían que ensayar su obra sobre el Roland Petit Ballet. Tres semanas más tarde, fui uno de los pocos previlegiados que asistieron a la premiere del álbum, en el Planetario de Londres, que está al lado de Madame Tussauds. Los miembros de Pink Floyd no estaban presentes. A la EMI se le había ocurrido presentarlo con una mezcla ‘cuadrafónica’, que por aquellos tiempos se quería imponer como perfección sonora. Era como el estúpido antecedente del también estúpido 5.1. Pero a Alan Parsons no le dió tiempo de preparar la mezcla. Así que lo oímos en estéreo.

Francamente, a mí me impresionó todo aquello. Aquel maravilloso sonido del álbum, sorprendente en ocasiones, con la luna, las estrellas, el sol, la tierra y el planetario… Me pareció como estar en el cielo, como el temazo de Rick Wright ‘The great gig in the sky’, que desafortunadamente ahora se ha convertido en el tema preferido por las ‘strippers’ de los night-clubs anglosajones. Es sórdido y delirante que por la interpretación vocal de Clare Torry en el tema, por sugerencia de Parsons, sólo se le pagaran 30 libras. Pero hay cosas más increíbles entre los misterios de ‘Dark side of the moon’. En aquellos tiempos se utilizaban cintas de una pulgada, que se reutilizaban. La mayor parte del álbum se grabó en una vieja cinta de los Beatles, donde habían grabado probablemente el álbum ‘Help’. Y el caso es que al final de ‘Eclipse’ se puede oír algo de ‘Ticket to ride’ de los Beatles. En la portada original las luces que emergen de la pirámide son sólo seis, cuando científicamente deben ser siete. Falta el ‘azul oscuro’ que los ingleses llaman índigo. La voz del padre de la actriz Naomi Watts, un ‘pipa’ en el grupo, es la que se oye en ‘Speak to me’ y ‘Brain damage’.

Dos semanas después de la aparición del álbum, Waters y compañía ensayaron entero ‘Dark side of the moon’ en el ahora abandonado Rainbow Theatre, en Seven Sisters, cerca del viejo campo del Arsenal del que Roger es fan (y entonces, también vecino de la zona). El 4 de marzo iniciaron en Wisconsin la gira de ‘Dark side of the moon’. Veinte días después, hace ahora 40 años, aparecía el álbum a la venta. Hasta el momento, ha vendido 57 millones de ejemplares en todo el mundo. Sigue siendo un álbum con misterio, repleto de sensualidad, de una belleza espacial, celestial, tan lejana como la misma cara oculta de la luna.

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