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Imagine – Sertorio / El Manifiesto

Si la muerte de Europa tiene una canción, sin duda es “Imagine”.

Sertorio
21 de junio de 2017

 

SERTORIO

Si la muerte de Europa tiene una canción, sin duda es Imagine, resumen del pensamiento de los sesenta, la década prodigiosa que nos dejó un futuro sembrado de minas que ahora nos estallan en cadena.

Imagine tiene la virtud de su sencillez musical y lírica, que emite ideas muy simples y de una potencia enormemente destructiva. Todo el credo mundialista que nos aflige se concentra en sus elementales estrofas, que llegan a cualquier entendimiento por muy mediano que sea; es la característica de las canciones pegadizas: un mastuerzo puede repetir su letra con la ayuda del ritmo, técnica que está en los orígenes de la expresión poética y que funcionó desde los rapsodas homéricos hasta los romances de ciego. La diferencia es que ahora nuestra capacidad retentiva se halla tan disminuida que sólo unos versos muy breves, como los de Imagine, pueden arraigar en el cerebro sin memoria de las masas. Además, la música llega a la parte emocional de nuestra personalidad, no tiene las intermediaciones más racionales de la literatura o, incluso, de la pintura. Por todo ello, Imagine resulta más destructora que un ejército de blindados y su expansión a lo largo de casi medio siglo así lo demuestra. La ONU no podría escoger un himno que mejor refleje sus fines.
Si resumiésemos el contenido de la canción nos saldría algo como esto: No hay cielo, no hay infierno; la religión, la patria, la propiedad y la moral son malas; si no existiesen, todos viviríamos felices en un mundo unido y en paz. Es un mensaje antiguo, que no ha dejado de sonar en Europa de una manera o de otra desde que Rousseau escribió El Contrato Social y ese monstruo pedagógico que fue Emilio. La ventaja de Lennon sobre el ginebrino es su absoluta falta de nivel intelectual; mientras que los libros de Juan Jacobo se siguen leyendo muy bien y son clásicos de la literatura francesa, en especial sus Rêveries y las siempre apasionantes Confessions, Lennon es un icono de masas, carente de hondura y de estilo, pero que por su misma superficialidad llega magníficamente bien al vulgo. Rousseau exige un esfuerzo intelectual que el hombre sin atributos de la posmodernidad no es capaz de realizar, su intelecto warholiano apenas llega para entender una mínima cancioncilla.
La inteligencia no hace falta en la era de la publicidad, más bien es un estorbo. Eslóganes facilones y cancioncitas pegadizas forjan el alma del consumidor alienado, ese zombi que invade los centros comerciales, se aglomera en los estadios e infesta los grandes museos, donde guarda gigantescas colas para ver lo que no entiende, pero que debe ser muy bueno ya que lo anuncian. Este es el destinatario de Imagine: el rebelde sin causa, el niñato protestón y mimado; el vitelloneoccidental: frívolo, irresponsable e ignorante, perpetuo hijo tonto de mamá que nunca crece, que ha sido formado en los valores de la Contracultura de los sesenta, pero que vive como un buen burgués, comodón y timorato; un radical limitado siempre por su egotismo; en definitiva, un adolescente perpetuo. Nuestro sistema educativo los produce por millones, son la gran cosecha humana de los últimos sesenta años. A todos ellos, en las clases de Inglés, de Historia, de Ciudadanía o hasta de Religión (de los curas bergoglios libera nos, Domine), se les habrá puesto Imagine Blowin’ in the Wind o We Shall Overcome; nuestros bachilleres no sabrán distinguir Parsifal de La Verbena de la Paloma, pero seguro que reconocen y hasta pueden cantar alguna de esas tres canciones. Y este es el origen de buena parte de nuestros males: la Contracultura ha expulsado de las aulas a la Cultura, y con ella a los valores que han formado nuestra civilización y que ahora hay que desterrar porque resultan maduros, viriles, anticuados, exigentes, incómodos y elitistas. Pero no sólo por eso, en el indisimulado proceso de degradación intelectual y material de los europeos, es más que necesario que los valores que vertebran una sociedad digna desaparezcan o se les contemple como sujetos de irrisión cuando no de repulsa: la patria, la religión, la propiedad, el sacrificio propio, la moral, la familia… todo ello se destruye en aras de la felicidad, algo completamente subjetivo, que depende de los gustos y del momento de cada uno, que sólo puede originar una perpetua insatisfacción y un narcisismo hipertrofiado. La búsqueda de un imposible es el veneno que está destruyendo a Occidente y que nos sumerge en las arenas movedizas del nihilismo. Felicidad es el mito que justifica la ideología de género, el carpe diem vulgar, sin principios ni estética, e incluso la renuncia a la propia defensa y a la propia identidad; es el elemento que desintegra toda pretensión colectiva, toda entrega a una empresa superior. Pero, como le respondió De Gaulle a Emmanuel d’Astier cuando éste le preguntó si era feliz: D’Astier, vous êtes complètement stupide. Le bonheur, ça n’existe pas [D’Astier, usted es completamente estúpido. La felicidad…, eso no existe]Y el ególatra de Colombey tenía razón: la felicidad es tan subjetiva, tan variable y tan efímera que si existe es como un breve soplo, un instante, un fulgor, un estremecimiento, un brevísimo segundo de plenitud y, por lo general, una memoria nada fiable de cuando éramosfelices. Algo, curiosamente, muy de quinceañero.
No es de extrañar que, al producirse un atentado islamista, aparte de los peluches, las velitas y los eufemismos al uso, se cante Imagine, que no es sino una forma de cerrar los ojos, como el niño que no quiere ver la dura realidad y se refugia en sus ensoñaciones. Mientras se certifica con sangre que la religión, la patria y el deber existen y exigen, los europeos crepusculares prefieren seguir con su ilusión narcisista y negar lo evidente: Imagine.

Origen: Imagine – El Manifiesto

El mal, se­gún los bue­nos – Her­mann Ter­tsch / ABC

@hermanntertsch

Todos sa­ben ya lo fá­cil que es arrear­le al pre­si­den­te nor­te­ame­ri­cano Do­nald Trump. Hay ya una in­dus­tria del en­tre­te­ni­mien­to co­mo las te­le­se­ries, que con­sis­te en reír­se del pre­si­den­te nor­te­ame­ri­cano e in­sul­tar­le. Sin com­ple­jos. A él, a su mu­jer, a sus hi­jos, al hi­jo me­nor al que se ta­cha de sub­nor­mal y en­fer­mo. Y a sus vo­tan­tes, por su­pues­to. Esos se­res des­pre­cia­bles a los que Hi­llary Clin­ton ta­chó de «desecho» y «ba­su­ra so­cial». Esos anal­fa­be­tos que no leen ni a Kant ni a Ma­no­li­ta Lin­do, que ven la te­le­vi­sión be­bien­do cer­ve­za y con el ri­fle en el re­ga­zo, se­gún fi­nos ana­lis­tas eu­ro­peos. Esos mis­mos nor­te­ame­ri­ca­nos que mu­rie­ron en Nor­man­día y mue­ren hoy en los fren­tes de to­do el mun­do pa­ra que los eu­ro­peos ten­gan li­ber­tad pa­ra in­sul­tar­les. Y se pue­dan per­mi­tir des­ple­gar to­da su co­bar­día y sus mi­se­rias ideo­ló­gi­cas de ju­gue­teo con to­ta­li­ta­ris­mos.


Re­sul­tó que EE.UU. es­tá lleno de se­res des­pre­cia­bles que se ne­ga­ban a vo­tar a la no­to­ria men­ti­ro­sa, ma­ni­pu­la­do­ra, arro­gan­te, co­rrup­ta y co­di­cio­sa re­cau­da­do­ra de re­ga­los y di­ne­ros de to­do el glo­bo con su Fun­da­ción Clin­ton. Y ga­nó Trump. Des­de en­ton­ces, los su­mos sa­cer­do­tes de la so­cial­de­mo­cra­cia mun­dial, los po­de­ro­sos y los clé­ri­gos de la nue­va Igle­sia de la Im­po­si­ción Iz­quier­dis­ta que son los me­dios de co­mu­ni­ca­ción y la «in­te­lec­tua­li­dad» sa­li­da de fá­bri­cas uni­ver­si­ta­rias de fa­na­tis­mo, so­lo pien­san en aca­bar con Trump. Por­que no les obe­de­ce y pue­de des­man­te­lar el an­da­mia­je de mor­da­zas ideo­ló­gi­cas, in­tere­ses y re­gu­la­cio­nes eco­nó­mi­cas y po­lí­ti­cas que com­po­nen las es­truc­tu­ras so­cial­de­mó­cra­tas que Oba­ma co­men­zó a im­po­ner en EE.UU. Las que ri­gen en una Eu­ro­pa don­de la li­ber­tad des­apa­re­ce y dis­cre­par es ya ca­pri­cho pe­li­gro­so.


Ellos son los bue­nos que dic­tan qué es el mal. Aho­ra ne­ce­si­tan un de­li­to de Trump. Y lo bus­can de­ses­pe­ra­da­men­te to­dos, des­de in­fil­tra­dos en la Ca­sa Blan­ca a go­bier­nos eu­ro­peos y la UE, des­de mi­llo­na­rios a con­gre­sis­tas y com­pa­ñías mul­ti­na­cio­na­les, me­dios de co­mu­ni­ca­ción y el fun­cio­na­ria­do. Con es­te es­fuer­zo es pro­ba­ble que se lo hu­bie­ran en­con­tra­do a to­dos los pre­si­den­tes an­te­rio­res. No se des­car­te que se lo en­cuen­tren a Trump.

Pue­de que ten­ga ca­dá­ve­res en los ar­ma­rios. Pe­ro es­tá cos­tan­do. Y eso que bus­can mu­chos que tie­nen sus pro­pios ar­ma­rios co­mo una mor­gue. La ma­ni­pu­la­ción de­li­ran­te de los me­dios con­tra Trump pa­sa por días glo­rio­sos. Él es el mal, han de­ci­di­do los bue­nos. Di­ga lo que di­ga, ha­ga lo que ha­ga. A pre­gun­tas so­bre Ve­ne­zue­la de pe­rio­dis­tas, Trump di­jo que EE.UU., im­pli­ca­do en to­do el mun­do en fa­vor de la li­ber­tad, no pue­de ig­no­rar la tra­ge­dia de un país ca­si ve­cino. Y que es­tu­dia­ban to­das las op­cio­nes con­tra Ma­du­ro. In­clui­da la mi­li­tar.

Una su­per­po­ten­cia no re­nun­cia nun­ca a op­cio­nes que pue­dan ser ne­ce­sa­rias. Eso no lo sa­ben los be­ca­rios en los me­dios ni las an­drea­levys an­ti­im­pe­ria­lis­tas del PP, pe­ro sí to­do ser al­go in­te­li­gen­te y al­go in­for­ma­do. La res­pues­ta era im­pe­ca­ble. Pues la con­vir­tie­ron en una «ame­na­za de in­va­sión» que agi­tan con his­te­ria hi­pó­cri­ta co­mo si Trump hu­bie­ra anun­cia­do el des­em­bar­co. Tam­bién lo han ta­cha­do de ra­cis­ta, qué me­nos. Por­que osó de­nun­ciar no so­lo a los na­zis sino tam­bién a esa iz­quier­da ra­di­cal y co­mu­nis­ta. Que fue la que en Char­lot­tes­vi­lle ini­ció la vio­len­cia. Por­que par­te de esa «eu­ro­pei­za­ción» con­sis­te en que so­lo la iz­quier­da tie­ne de­re­cho a ma­ni­fes­tar­se sin ser agre­di­da por con­tra­ma­ni­fes­ta­cio­nes.


El ra­cis­mo es des­pre­cia­ble. Trump de­bió sub­ra­yar­lo. Na­die ha con­tri­bui­do más a su re­bro­te que Oba­ma y su mul­ti­cul­tu­ra­lis­mo que frac­cio­na la so­cie­dad nor­te­ame­ri­ca­na. Des­pre­cia­ble es tam­bién la arro­gan­te pre­ten­sión de que la iz­quier­da tie­ne una su­pe­rio­ri­dad mo­ral na­tu­ral so­bre cual­quier idea dis­cre­pan­te y tie­ne de­re­cho a aplas­tar­la. Des­pre­cia­bles son to­dos los to­ta­li­ta­ris­mos. Tam­bién ese. Trump no ha de­fen­di­do nin­guno. Los me­dios biem­pen­san­tes sí.

Hermann Tertsch / ABC


 

Dixie – Sertorio

La guerra de las izquierdas mundiales contra la raza blanca (desde la ONU hasta Black Lives Matter, pasando por el Vaticano y la Comisión Europea) parece que por fin encuentra resistencias.  


Sertorio

15 de agosto de 2017

Los sucesos de Charlottesville muestran hasta qué punto la corrección política es una dictadura totalitaria y, sobre todo, hipócrita. La violencia supuestamente provocada por los supremacistas blancos jamás se hubiera desencadenado de no mediar una cascada de provocaciones previas que lleva envenenando la vida de los Estados Unidos desde que esa nulidad llamada Barack Obama infectó, con su peculiar memoria histórica, la convivencia o, al menos, la coexistencia entre blancos y negros en ese fracasadísimo melting pot que pretenden ser los EE. UU.

La izquierda norteamericana es, como la europea, racista, genocida y discriminadora… del hombre blanco. Todo lo que tenga un tinte “caucásico” (¿armenio?, ¿georgiano?, ¿azerí?, ¿osetio?) es, por esencia, malo y debe ser destruido. No otro es el razonamiento de estos nuevos bárbaros que llevan más de cincuenta años creando un complejo de culpa en la población europea —sobre todo en la supuesta élite universitaria— y, a la vez, favoreciendo el odio de las oprimidísimas minorías contra los caucásicos, razón de todas las desgracias que les afligen (aunque sea el dinero de los malvados wasps, como señala el gran Tom Wolfe, el que paga las innumerables mamandurrias y subvenciones de los oprimidos). Para los políticos y los intelectuales, las minorías de color o de sexo son negocio, pero los blancos no. Alguien que pertenezca a una minoría sabe que va a tener muchas más facilidades para ingresar en la universidad, ser elegido cargo público, recibir atención médica y poder denunciar por racismo a cualquier persona de piel clara con la que se enfade. Y todo ello pagado con los impuestos de una clase media blanca, a la que se está arruinando con la tributación creciente y la deslocalización industrial.

Tras cincuenta años de demagogia, todavía los apesebrados del antirracismo hablan de la violencia policial contra los negros (no la hay contra los asiáticos, ¿por qué será?, ¿quizá porque no se quejan, trabajan y estudian de verdad, sin cuotas? De hecho, en los motines raciales de los negros, los coreanos y nisei[1] lo pasan peor que los blancos). Las vidas negras importan; desde luego, parece que más que las de decenas de ciudadanos y policías blancos y negros asesinados por delincuentes afroamericanos. En 2016, la periodista y socióloga Heather Mac Donald publicó su estudio The War on Cops, con estadísticas tomadas de la administración americana y, en especial, del FBI. La investigadora quería saber hasta qué punto los datos que maneja la organización racista de extrema izquierda Black Lives Matter obedecen a una visión ajustada de los hechos. El lector juzgará: el 40% de los asesinos de policías son negros y un policía tiene 18,5 más probabilidades de ser asesinado por un negro que el afroamericano de serlo por un agente del orden. De la presunta violencia policial, el 50% de las víctimas son blancas, mientras que el 26 % son negras (que son el 13% de la población). Eso sí, los negros suman el 62% de los robos y el 57% de los asesinatos de los EE. UU. Dato aún más curioso: los policías negros e hispanos tienen el gatillo mucho más fácil que los blancos, que sufren de un pánico cerval a la hora disparar contra los negros por las consecuencias jurídicas que les puede suponer. La violencia policial contra los blancos está mucho más extendida que contra los negros, pero eso —aunque les ha costado la vida a mujeres y niños— a nadie le importa: White Lives… Matter? 

Continuamente se nos atiborra la pantalla de crímenes racistas cometidos por blancos. Los telediarios hablan y no paran durante semanas de algún malvado criminal caucasoide. ¿Se acuerda alguien, sin embargo, del Horror de Knoxville (2007) o de la Masacre de Wichita (2000)? Fueron crímenes de odio racial (es decir: racistas) cometidos por negros contra indefensos hombres y mujeres blancos. Violaciones, torturas de todo tipo y ejecuciones en grupo de las que la opinión pública no sabe nada. Esas noticias nunca se publican, no vayan a crear racismo.

El caso de Charlottesville abunda aún más en esa venenosa manipulación que los seguidores de Obama —más los políticos oportunistas (republicanos y demócratas) que buscan el voto negro— llevan realizando en los últimos decenios. El origen de la protesta en Charlottesville fue el derribo de una estatua del general Robert E. Lee en una plaza antaño dedicada en su honor. El general Lee, según los talibanes de la corrección política, representa un período oscuro de la historia de los EE. UU. en el que había esclavitud y discriminación racial. Si aplicamos consecuentemente ese criterio, habría que destruir todas las estatuas dedicadas a Washington y Jefferson, plantadores y esclavistas virginianos que no hicieron nada por acabar con la esclavitud ni con la discriminación. Peor: el pervertido heterosexual Jefferson tuvo la ocurrencia de acostarse con sus esclavas. Tendrían también que cambiar el nombre de la capital federal y hasta el del distrito de Columbia (Colón era un esclavista de los duros) y el de uno de los estados de la costa oeste. Más aún, presidentes como Polk o Van Buren o Pierce o cualquiera anterior a Lincoln (no digamos ya los copperhead)[2] deberían ser proscritos de la memoria porque durante sus administraciones la esclavitud siguió como si tal cosa. Los posteriores a Lincoln tampoco se libran: hasta Lyndon Johnson hubo discriminación racial; Grant, Teddy Roosevelt, Wilson o el mismísimo Franklin D. Roosevelt deberían ser excluidos de todo tipo de homenaje.

Lo más divertido del caso de Charlottesville es que el general Lee no era esclavista, pues pensaba que ese régimen de producción debería ser abolido después de la guerra. Los soldados del Sur no lucharon por mantener la esclavitud, sino por librar a sus estados del dominio de la administración federal y por conservar su capacidad soberana. La cabaña del Tío Tom fue una maniobra muy astuta de la propaganda yanqui que aún hoy da dividendos: para impedir una ayuda decisiva de Gran Bretaña a los confederados (su principal fuente de algodón), la imagen de los sureños como unos brutales amos de esclavos hizo mella en la opinión pública británica y forzó al Gobierno de Su Majestad a mantenerse neutral. A Lincoln no le importaban los negros más que a Jefferson Davies; lo que él quería era llevar a cabo el gran designio de Hamilton: hacer de los Estados Unidos una gran potencia industrial que abarcara todo un continente. La Confederación fue otra víctima del expansionismo yanqui. La derrota supuso la sumisión colonial de los estados sureños a la economía del norte.

Para los blancos del Sur, Lee, Stonewall Jackson o J.E.B. Stuart son héroes nacionales que defendieron sus libertades (fueros, diríamos en España) frente a un enemigo despiadado. Johnny Reb no era un plantador que vivía en las palaciegas haciendas georgianas de Lo que el viento se llevó, esa cursilada antihistórica. Los combatientes del Sur eran granjeros pobres de Kentucky, de Tennessee, de Alabama; ganaderos de Texas y de Arkansas; pequeños burgueses de Richmond o Charleston. Buena parte de ellos tenían origen escoto-irlandés (de ahí la riqueza de su folklore, cuna del country actual) y no les faltaban sus gotas de sangre india, en especial cherokee, a esos presuntos racistas. Otra nota para el lector: la mayor parte de las naciones indígenas se pusieron del lado de la Confederación, que era el más débil. Sin embargo, un sujeto como el nordista Sherman, el mayor vándalo del siglo XIX, es para los nativos de Dixie un criminal de guerra. Pero el paso de los años había cicatrizado las heridas. A mediados del siglo XX, Norte y Sur estaban más o menos reconciliados y los héroes de la Confederación se consideraban también héroes de la Unión. Desde los años veinte hasta los setenta, muchísimas plazas, cuarteles, bases, calles y hasta modelos de tanques llevaban los nombres de los grandes héroes confederados. Tuvo que venir el revisionismo de izquierdas a encender un fuego que llevaba apagado un siglo.

Desde que Obama asoló los Estados Unidos con su rencorosa, racista y vil memoria histórica, los símbolos sureños han sido víctimas de una permanente vandalización por parte de las autoridades del partido demócrata, que parecen empeñadas en borrar de la memoria de los americanos que su país fue construido, independizado y formado por hombres blancos, anglosajones, protestantes, puritanos y heterosexuales. Cierto es que también hubo holandeses, alemanes y suecos, pero me temo que eso no cambia mucho la perspectiva general. Las contribuciones de las minorías, salvo los indios, fueron minúsculas y los intentos por hacerlas valer las vuelven patéticas (eso sí, no se habla de los regimientos 9 y 10 de caballería compuestos por negros, los Buffalo Soldiers, que contribuyeron tanto como el Séptimo de Custer a exterminar a los indios).

 Maldecir y despreciar al hombre blanco fue un deporte sin riesgo social hasta hace muy poco. Todavía hoy, uno puede reírse abiertamente en Princeton, Yale o Stanford de los rednecks, hillybillies y white trash, mientras que semejantes calificativos sobre minorías de color convertirían al que los pronunciase en un apestado en los selectos claustros de la Ivy League. Pero la guerra de las izquierdas mundiales contra la raza blanca (desde la ONU hasta Black Lives Matter, pasando por el Vaticano y la Comisión Europea) parece que por fin encuentra resistencias. Al ser tratados como indeseables en su propia tierra, los caucasians están empezando a actuar como otra minoría. Puede que hasta surja una conciencia nacional blanca fundamentada en el recuerdo de la Confederación. Y mucho ha tenido que ver esto con la imprevista victoria del decepcionante Trump.

 La tensión de decenios entre la élite liberal y la gente blanca tenía que estallar, y lo ha hecho en Charlotte, donde las autoridades han añadido gasolina a las llamas al prohibir arbitrariamente lo que era una simple manifestación pacífica, mucho más civilizada que las de los Black Panthers o los Nation of Islam, supremacistas negros de izquierdas y musulmanes, beneméritos del Sistema; ellos sí que pueden desencadenar una comprensible violencia urbana: son víctimas del hombre blanco. En Charlottesville, los antifascistas, los perros de presa del Sistema, sus guerrilleros de Cristo Rey, han sido los que han provocado la violencia con sus contramanifestaciones y no han parado hasta conseguir su muerto. ¡Enhorabuena: ya lo tienen! América, gracias a los antirracistas, está abocada a una guerra de razas.

Trump, mientras tanto, sigue cerdeando. No le servirá de nada.

[1] Nisei: estadounidenses de origen japonés.

[2] Copperheads: políticos norteños que simpatizaban con el Sur. Varios presidentes lo fueron.

Fuente: El Manifiesto

Europa es la gran victoria de los enemigos de Israel – Ignacio Blanco / La Gaceta

En @Clubdeviernes

El Club de los ViernesIgnacio Blanco: 

Europa es la gran victoria de los enemigos de Israel


Opinión / 30 Julio, 2017

@Ignacioblanco

Israel es la única democracia real en su área geográfica. Existe rodeada de dictaduras que quieren su aniquilación.

A raíz de la instalación de los arcos de seguridad para acceder a la explanada de las mezquitas, he podido constatar la actitud antisemita que inunda platós de televisión y contenidos periodísticos en Europa. Una actitud que se manifiesta sin disimulo en los medios afines a la izquierda, pero que la mayoría de las veces se disimula en una posverdad en la cual es siempre Israel el que con sus unilaterales actos ataca a la comunidad árabe, obviando mucha otra informacion que salvaría a los israelíes de la condena mediática.

Israel es la única democracia real en su área geográfica. Existe rodeada de dictaduras que quieren su aniquilación, como han intentado en varias ocasiones. En el que sus hombre cumplen un servicio militar de 3 años y las mujeres de 2 por que se saben amenazados. Un país que contó con una mujer como Primera Ministra, mucho antes que la mayoría de países del mundo. En España aún no se ha logrado. Que otorga mismos derecho a hombres, mujeres y LGTBI. Mujeres que son sometidas y LGTBI que son perseguidos, e incluso ejecutados entre sus vecinos árabes. Israel garantiza la libertad religiosa, incluso la islamica, pese a que los judíos son perseguidos por todos sus dictatoriales vecinos musulmanes. Un país que defiende la libertad, la propiedad privada y la seguridad de su población como no hacen sus enemigos, que subyugan y utilizan a sus ciudadanos para la guerra o para la corrupción.

Israel es un país extraordinario, carente hasta el momento de recursos naturales, que lo ha hecho excepcional su variopinta gente. Un país, que naciendo a la vida como estado en 1948, cuando declara su independencia, con 900.000 habitantes, de los que 150.000 eran árabes, cuenta hoy con de 8,5 millones de habitantes, de los que 1,7 millones son árabes, que forman un importante grupo parlamentario, desacreditando a todo aquél que lo tilda de estado genocida de musulmanes. Prevé alcanzar los 12 millones en 2034, con un producto interior bruto que supera la cuarta parte del pib español y una renta per cápita de 34.355 € en 2016, frente a los 24.000 € de España. Es un milagro económico como nunca ha existido, conseguido defendiendo la libre empresa, la propiedad y la decidida apuesta estatal por crear riqueza empresarial. Es también un milagro de integración social, en el que un juez arabe firma la condena de un primer ministro. Algún día los gitanos en España llegarán socialmente tan alto como los árabes en Israel. Quizás sea todo esto por lo que sus vecinos musulmanes quieran aniquilarlo, al comprobar cómo sus hermanos de fe viven en mejores condiciones y con más libertad en Israel que en sus propios países.

Los palestinos israelíes viven en un estatus muy superior al de los palestinos no israelíes, sometidos a peores condiciones vitales que mejorarían drásticamente si fueran ciudadanos israelíes.

El país, a pesar de incrementar su población de forma exponencial, crece por encima de la media de la OCDE, con una tasa de paro del 5,2%, considerado pleno empleo en el país por su peculiaridades demográficas, con un crecimiento previsto para el 2017 y 2018 del 3,3% y 3,1% respectivamente.

Cuenta con más de 5.000 Start Ups, 250 centros de I+D, emplea el 4,5% de su PIB en I+D Civil y mantiene la mayor concentración de empresas de nuevas tecnologías del mundo fuera de Silicon Valley. La mayoría de sus exportaciones son alta tecnología.

Todo eso lo he vivido en primera persona, tuve la suerte de pasear por lo que los palestinos denomina Haram esh-Shariff, El Noble Santuario, hace varios años, cuando recorrí Israel y Jordania de mochilero. Para acceder al sagrado lugar musulman tuve que vestir una falda de cintura a tobillos y una camisola de manga larga, ambas prendas de color negro, pues mis pantalones cortos y camiseta, no eran lo suficientemente pudorosos a los ojos de los guardianes de la mezquita Al-Aqsa y el Domo de la Roca. ¿No alcanzo a imaginar la reacción de la progresía nacional si en cualquier catedral española se planteara tal exigencia?. Cierto es que sólo estábamos a más de 40 grados de un fresquito mes de agosto en Jerusalén. Una ciudad maravillosa, como lo es todo Israel y que animo a visitar a todo el mundo. En cambio, los Judíos sólo me plantearon que reposara sobre mi cabeza una discreta Kipá de cartón, sin necesidad de esconder mis blanquecinas carnes, para acceder al muro de las lamentaciones. Un muro que contribuye al soporte de las explanada de las mezquitas que se sitúa justamente encima suyo.

Hablando con mi mujer, una persona formada y que absorbe la información de los medios de comunicación europeos, he constatado que desconoce gran parte de todo esto, he comprobado lo desinformada que está la población española con respecto a Israel, hasta el punto de considerarla el problema en lugar del milagro cuya gestión podría extenderse al resto de la zona para sacarla de la pobreza económica, tecnológica y religiosa que sufre debido a sus corruptos gobernantes.

He podido comprobar que mucha de la información periodística sobre el asunto, está absolutamente sesgada en perjuicio de Israel, hasta el punto de haber leído un editorial del Grupo Vocento, según el cual, los arcos de seguridad se habrían colocado en un intento de subyugar a la población árabe, alertando sobre el peligro que dicha acción “unilateral” del gobierno israelí puede tener sobre la coalición internacional que lucha contra el Estado Islámico, pero sin mención alguna al ataque terrorista en la explanada de las mezquitas el 14 de julio, en el que tres terroristas árabe israelíes salen armados de la explanada de las mezquitas y asesinan a dos druso israelíes. Para salir armado de la explanada primero deben haber entrado las armas.

Esta es otra gran victoria de los enemigos de Israel y de los enemigos de la verdad. El editorialista no puede desconocer el motivo para la instalación de esos sistemas de seguridad, por lo que su editorial es una muestra más del antisemitismo que inunda

Europa. Una Europa que expulsa de su territorio a los Judíos, desprotegidos frente a sus enemigos y que recientemente ha iniciado la persecución de lo cristiano. La misma Europa que debe su origen como civilización al Jedeocristinamismo, es la misma que hoy renuncia a sus orígenes, para abrazar un futuro de sumisión a toda cultura que no sea la suya. Una Europa temerosa de defender su identidad, sus valores y sus fronteras.

Los detectores de metales tienen como objetivo impedir que los terroristas introduzcan clandestinamente armas en el Monte del Templo. La introducción de las armas en un recinto religioso es lo que debería ser visto como una profanación de un lugar sagrado. Pero, en vez de respaldar los esfuerzos israelíes por impedir matanzas en ese lugar sagrado, los palestinos, otros árabes y muchos periodistas europeos, están culpando a Israel por tratar de proteger a todo el mundo que accede a este lugar sagrado con una serie de medidas básicas de seguridad.

Las autoridades israelíes, adoptaron el protocolo existente en lugares como La Meca, el Vaticano, otras mezquitas o la propia Explanada del Muro en Jerusalén. Medidas de seguridad elementales, como la instalación de detectores de metales. Dichas medidas son habituales en países occidentales y las sufrimos sin rechistar precisamente por el mismo motivo: la amenaza yihadista. No en vano, salvo contadísimas excepciones, los miles atentados que se producen en todo el mundo, con resultado de muerte, tienen como nexo común que el asesino se dice ser musulmán y asesinar en nombre del Islam. Resulta evidente que el Gobierno israelí no tomó la decisión de instalar los detectores para alterar el statu quo o impedir rezar a los musulmanes, sino como una medida de protección que los propios musulmanes deberían haber aplaudido si estuvieran interesados en la lucha antiterrorista.

Los arcos de seguridad no limitaban el ejercicio religioso, que cristianos y judíos tienen proscrito en dicho lugar. Además, como hemos podido comprobar, la retirada de los arcos de seguridad, y de las cámaras que los sustituyeron, no han aplacado la rabia de los musulmanes, que viéndose absurdamente apoyados por occidente, mantienen la tensión en la zona. Están tentando al lobo que ha humillado su cabeza muchas veces para no ofender a las pulgas que viven de su sangre.

Como refiere Basam Tawil en “Detectores de Metal y mentiras Palestinas”, el año pasado los palestinos abortaron un plan jordano para instalar docenas de cámaras de seguridad en el Monte del Templo. Se supone que las cámaras iban a refutar o confirmar las acusaciones palestinas de que Israel está planeando destruir la mezquita de Al Aqsa. Los jordanos se echaron para atrás por la intimidación palestina, que incluía la amenaza de destruir las cámaras. ¿Por qué se comportaron así? Los palestinos temían que sus actos de acoso y violencia, su acaparamiento de armas para atacar a visitantes judíos y policías, quedaran registrados. Israel estaría encantado con la instalación de esas cámaras, pero no escuchamos que se propongan esas medidas por parte de los “rigurosos” comentaristas europeos o los “ofendidos” musulmanes.

Cualquier musulmán puede ir a los lugares sagrados cristianos y judíos en Jerusalén, pero judíos y cristianos tienen el acceso al Monte del Templo muy restringido por el propio Waqf, una organización islámica, financiada por Jordania, que controla la explanada de las mezquitas, con una autoridad que consintió el propio Israel tras la guerra de los seis días. A judíos y Cristianos, estos comprensivos musulmanes, desde hace tiempo les obligan a pasar por detectores de metales para acceder a la explanada, sin que ello haya ocasionado jamás una protesta por su parte ni lo hayan considerado una humillación. La soberanía exclusiva del Waqf y la aquiescencia del Gobierno de Israel han llevado a que el lugar sea el único territorio bajo soberanía israelí en el que no existe libertad de culto. Judíos y cristianos tienen prohibido rezar en el lugar, y la policía israelí, siguiendo los dictados del Waqf, detiene a los que lo intentan.

La única victoria de los enemigos de Israel es la de la opinión pública en occidente, pues este pequeño país, del tamaño de la Comunidad Valenciana, y 8,5 millones de habitantes, ha derrotado sistemáticamente a sus despiadados vecinos. Los enemigos de Israel han disfrazado como derrotas, lo que fueron decisiones de los gobernantes israelíes ante presiones internacionales. La retirada de la península del Sinaí o del sur de Líbano lo atestiguan. Muestras de las incontables cesiones de Israel en pos del deseado, pero inalcanzable, placet occidental.

Israel puede haber sufrido más por la presión internacional, que por el daño que le hayan podido causar sus despiadados enemigos árabes. Contentar a occidente le ha salido caro. Su actitud comedida y de respuesta sólo en caso de ataque, ha alimentado la violencia árabe hasta límites que en Europa consideraríamos inaceptables para cualquiera de nuestros gobernantes. Lo supo Golda Meir, presidenta de Israel y tercera mujer en serlo en nuestro planeta, que a sabiendas del día concreto en que Israel sería atacado por Egipto y Siria, en lo que se conoció como la guerra del Yom Kippur (1973), renunció a un ataque preventivo por miedo a la reacción occidental, con una terrible pérdida de vidas para Israel.

Como le comenté recientemente a mis amigos israelíes, su país no puede permitirse el lujo de no dar la batalla de la comunicación en occidente. Comprendo que lo primero es la seguridad de un país asediado, pero esa carga sería mucho más liviana si se diera la batalla de la comunicación en Europa, que con el 7% de la población mundial consume el 50% de gasto social de todo el planeta. Un gasto social que sus enemigos aprovechan de forma sobresaliente gracias a la presión pública que realizan sin historia alternativa y que les permite recibir millones de euros anuales para luchar contra Israel.

Por eso, considero que Europa es la gran victoria de los enemigos de Israel, una victoria basada en que las condenas europeas a Israel tienen más repercusión en las decisiones de sus gobernantes que un ataque terrorista. La condena de occidente es la única victoria de los Hamás o Hezbollah que, conocedores de su incapacidad militar frente a los Israelíes, lanzan a su población en ataques suicidas para provocar la reacción de los hebreos. Una población que luego es usada como escudo humano, por sus despiadados gobernantes y líderes religiosos en pos de la condena occidental a Israel. Una condena que los enemigos de Israel saben es su mayor victoria. Una victoria que además ha sido fácil, pues el Estado Hebreo abandonó el campo de batalla.

Volviendo a Golda Meir “La paz llegará, cuando los árabes amen a sus hijos más de lo que nos odian a nosotros”. Algo, que a la vista del odio que muchos árabes han destilado raíz de los sucedido en la Explanada de las Mezquitas y de la connivencia Europea, como acredita el editorial de Vocento, no parece estar cerca.

Fuente

Embajada de irán en Madrid: dirección Moncloa.


Funeral por Adolfo Suarez

En breve, el nº de teléfono móvil de pablo Iglesias que se publicó esta pasada semana dejara de estar operativo. España, que años ha no pagaba traidores, hoy pagara a uno. Le daremos un IPad, también un iPhone (todo capitalista), dietas para taxi y cientos de prebendas más, que Iglesias no rechazara de tonto no tiene un pelo. Hablo del publicado en la prensa 673 298 *** y que hasta ayer atendía Pablo Iglesias sin acento irani, si bien está a nombre de una empresa de Irán. ¿Cómo es posible? La respuesta seria, ¿que no es posible?

El propietario del móvil es la empresa de Hispan TV, 360 Global Media dirigida por Mahmoud Alizadeh Azimi, según la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal, que investiga a iglesias por financiación ilegal de Podemos, delegación España; si, recuerden, el partido de Chavez se llama así, Podemos. En realidad la financiación por “Crowdfunding” o micro créditos que nos decían era como “la gente” financiaba el partido de Pablo iglesias y sus muchachos marxistas-leninistas jamás se ha investigado bien. Los pagos por PayPal son confusos, y las cantidades demasiado simétricas y frecuentes como para parecer normales. Los vuelos a suiza de Monedero, donde Venezuela posee una fortuna de 12.000 millones según “Swissleaks” escuece en conciencias de cualquier ciudadano normal.

Según las investigaciones de nuestra eficiente policía, Irán habria desembolsado la friolera cifra de unos 10 millones € aproximados, utilizando paraísos fiscales. Recuerden que Irán ha estado hasta ayer mismo bajo bloqueo económico, y cualquier transacción económica con ellos era ILEGAL. Como ilegal es también que potencias extranjeras financien a partidos políticos. Pero en un país donde declarar un golpe de estado por tiempos, instalados en el bono basura mientras pides dinero a Madrid, incumplir el límite de déficit, saquear las cajas, los fondos a parados, construir la sede del partido o tu sede sindical con dinero B y mil cosas mas no se castiga, España cada día más es “la chirla de la Bernarda” con permiso de la sharia y de iran.

Los casi 10 kilos que habrían aterrizado en la empresa Podemita “Con Mano Izquierda” fundada por Iglesias y domiciliada en un piso de protección oficial que ocupa ilegalmente, nadie sabe dónde están con claridad. Facturaban 15.000 “machacantes” a “360 Global Media” (la empresa irani) por cada ‘Fort Apache’, un pastizal en el mercado audiovisual que no pagaría nadie en los EE.UU a Carl Carson o a la afroamericana Oprah Winfey. Lo gracioso es que este defensor de los derechos de “la gente” no parece ser que les pagara, o les pagaba mal. Según cuentan les hacía currar como voluntarios, pero ni los daba de alta ni les daba sus derechos laborales como a cualquier otro trabajador, en ls linea del marido de Manuela Carmena en su despacho de arquitectura.

Según Enrique Riobóo, ex socio: “el sueldo de un cámara de La Tuerka apenas alcanzaba los 25 euros por programa. El dinerito lo repartía en sobres Sarah Bienzobas, ahora en el Ayto. de Madrid”, Íñigo Errejón declaro en público lo siguiente: ” yo no formo parte del equipo de La Tuerka, pero se trata de un medio de comunicación que ha salido adelante con la aportación voluntaria y de trabajo de gente que lo hacía de forma altruista”. Para colmo de despropósitos, la ex socialista Beatriz Talegon fue obligada a cubrir su escote para poder salir en antena. Hablamos de Madrid, no de Teherán. Lo que leen.

Irán es una teocracia bajo cuyo gobierno se aplica la sharia, se reprime a los homosexuales, se somete a la mujer, se ahorcan disidentes, gays y mujeres, reprimen la libertad de expresión y los más básicos derechos civiles y humanos. Hay que recordar que la comunidad islámica NO ACEPTA los derechos humanos y jamás ha suscrito la carta de dichos derechos de la ONU, que tanto mencionan para acosar a occidente o la democracia de Israel. La asociación del totalitarismo islámico con el totalitarismo marxista-leninista ibero esta demostrada, unos totalitarios que muy pronto ocuparan la Moncloa.

No es ningún chiste; los ministerios, las comisiones de secretos de estado, el CESID, las fuerzas armadas, la policía, la guardia civil o la seguridad nacional. La política que dicho anunciado gabinete ya ha negociado con Sánchez Castejón promoverá hasta el antisemitismo. Ya está dando resultados. Esta asociación para tomar la Moncloa está en vigor en consistorios y autonomías tan importantes como Gijon, Madrid, Valencia, alicante, Cadiz y cientos de ciudades y pueblos de España. Se están aprobando en consistorios, gobiernos autonómicos y ayuntamientos declaraciones de antisemitismo #BDS, felizmente prohibido en Francia. En esencia es un boicot al judío. Y díganlo con claridad, se llama ANTISEMITISMO. El último caso en España fue el boicot al cantante Matisyahu por judío (el chaval es americano) o la mas reciente multa impuesta al gobierno de España por un vergonzante caso de exclusión de una universidad de israel en un concurso publico por Judía, gobernaba Zapatero. En Francia vimos el reciente ataque a la discoteca Bataclan en París, también señalada por los movimientos #BDS como objetivo antisemita. Sus propietarios, de nacionalidad francesa, son judíos. Hasta Franco le dijo a Hitler que los Judíos españoles eran “sus Judíos”. Sus diplomáticos rescataron durante la Shoa a 60.000 sefardíes Israel recuerda a aquellos funcionarios entre los “justos entre las naciones”

“Nuestras posiciones contra el régimen sionista usurpador no han cambiado en absoluto; Israel debe ser aniquilado y este es nuestro lema final”, dijo Sheikholeslam, Asesor del Parlamento iraní, y portavoz de Asuntos Internacionales a la agencia de noticias Fars.

Ali Khamenei presidente de irán recientemente en su cuenta de twitter reitero que Israel “ha de ser aniquilado” con una serie de tuits, publicando el documento “9 preguntas clave sobre como eliminar Israel”.

Moncloa pronto estudiara una inminente visita oficial a España de irán. A los judíos, nuestros demócratas leninistas ya los están señalando (sin ser judío, me incluyo).Por si les parece poco, Podemos, financiado también desde Venezuela (recuerden, facilitan pasaportes a terroristas islámicos y acogen a etarras fugados) es el partido que la asociación de presos de ETA ha recomendado votar.

La guardia civil ya demostró hace años que el contacto de ETA-Herrira en Madrid era el teléfono de Pablo Iglesias. Un último botón: la primera manifestación que convoco en la facultad de políticas de la autónoma de Madrid el embrión de Podemos, “Contra-Poder” fue por los derechos humanos del preso “De Juana Chaos”. De sus 25 víctimas inocentes esta canalla marxista jamás se preocuparan ni convocaran una sola manifestación, aquellos solo eran “fascistas”. Tampoco lo harán por los derechos humanos de Leopoldo López, quien con gusto se cambiaría por las atenciones que el gobierno de España otorgo al carnicero De Juana. Hoy tiene un hijo.

Secuestro, suplicio y muerte de una judía en París: así se oculta el antisemitismo – Luis Rivas

El silencio de las autoridades y medios sobre el asesinato de una mujer judía de 67 años a manos de un francés musulmán enciende el debate sobre el ocultamiento de la judeofobia

Foto: Organizaciones judías francesas protestan ante el Ministerio de Justicia, en París, tras el asesinato de Ilan Halimi. (Reuters)
Organizaciones judías francesas protestan ante el Ministerio de Justicia, en París, tras el asesinato de Ilan Halimi. (Reuters)

AUTOR LUIS RIVAS. PARÍS

Contacta al autor 08.07.2017 – 05:00 H.

Sarah Halimi dormía el 4 de abril pasado en su apartamento parisino. A las 4.30 de la mañana fue despertada por un individuo que pudo reconocer, después de unos segundos de duda. Era su vecino, Kobili Traoré, que se introdujo en el lugar a través del apartamento de otro vecinos, los Diarra, originarios de Mali, como él.

A esa hora comenzaba el suplicio de la directora de guardería jubilada, de 67 años, conocida en el edificio como “la judía”. En ese instante, Kobili Traoré iniciaba la tortura que iba a destrozar a puñetazos el rostro de Sarah Halimi; golpes acompasados al ritmo de los calificativos de ‘sheitán’ (“diablo”, en árabe). La tortura iba a continuar en la terraza que da al patio interior del inmueble.

Uno de los vecinos describió a la policía la escena: “Lo primero que me despertó fueron los gemidos de un ser vivo en sufrimiento. Al principio pensé que se trataba de un animal o de un bebé, pero después, corrí los visillos y abrí la ventana. Ví que era una mujer que gemía cada vez que recibía un golpe. La pobre ya no tenía fuerzas ni para gritar“. Kobili seguía golpeando e insultando: “Cierra el pico, gran puta”. En un momento dado, el agresor se dirige de nuevo a Sarah: “¿Ya está, ya no te mueves?”. Ella seguía con vida.

Una patrulla de la policía, prevenida por los Diarra, llevaba más de 30 minutos sobre el lugar, pero no se atrevieron a intervenir porque pensaban que se trataba de un acto terrorista. Efectivamente, los agentes dedicados a la pequeña delincuencia habían escuchado los versos del Corán recitados por Traoré y sus gritos de ‘Allahu Akbar’ (“Dios es el más grande”) y prefirieron llamar a sus colegas de la policía judicial.

Defenestrada viva

Cuando el asesino comprendió que la policía llevaba tiempo allí gritó “hay una mujer aquí que se va a suicidar”. Cogió a Sarah Halimi por los brazos y la lanzó al vacío. Traoré se entregó con calma. Fue conducido directamente al psiquiátrico, sin un mínimo interrogatorio. Órdenes “de arriba”.

Sarah Halimi, asesinada por su vecino en Sarcelles, París. (Reuters)
Sarah Halimi, asesinada por su vecino en Sarcelles, París. (Reuters)

Sarah Attal-Halimi (Halimi es el apellido de su marido fallecido hace años) y su torturador vivían en el mismo bloque de viviendas de protección oficial, los famosos HLM, acrónimo de “vivienda de renta moderada”, que el Estado pone a disposición de personas con sueldos modestos. Los HLM, concebidos como un ejemplo de la “mezcla social” armoniosa entre culturas, se han transformado en las últimas tres décadas en un infierno para los franceses judíos y para los franceses “blancos” –’les petits blancs’– que no tienen recursos para ‘huir’ de cientos de barrios ahora en manos de delincuentes, traficantes y salafistas.

El fiscal de París, François Molins, tardó diez días en abrir una investigaciónpor un delito de “homicidio voluntario”. La familia de Halimi y sus abogados clamaron al cielo y exigieron que se reconociera la cirscuntancia agravante de “crimen antisemita”. Molins declaró que “nada permite retener el carácter antisemita del homicidio”, aunque añadió que “nada permite excluirlo”.

Traoré conocía bien a su vecina. Sarah Halimi no ocultaba la peluca característica de las judías ortodoxas. Sus familiares acudían a su casa con la ‘kipá’. Una hermana del asesino trató una vez a una de las hijas de Sarah de “sucia judía” cuando se le cruzó en las escaleras.

Á. MARTÍNEZ

“Una fábrica de asesinos”

Kobili Traoré, delincuente condenado en varias ocasiones, acudió la víspera del asesinato la mezquita del barrio, “La mezquita de Omar”, conocida como un foco del islamismo radical, algunos de cuyos fieles ya partieron hacia Afganistán hace años. “Una fábrica de asesinos”, según una vecina del barrio, una bereber argelina que asegura que el barrio de Belleville, donde ella y Sarah Halimi vivían desde los años 80, se ha transformado: “Los delincuentes y los barbudos han impuesto su ley”.

¿Por qué la justicia y la policía francesa intentan descartar el crimen como un acto antijudío? ¿Por qué la prensa ha vuelto a ofrecer un ejemplo de negación de la realidad cuando se trata del asesinato de un miembro de la comunidad judía a manos de un musulmán francés? ¿Por qué el asesinato de Sarah Halimi no mereció un reportaje de televisión hasta 80 días después de los hechos?

Sammy Ghozlan, comisario de policía retirado y ahora jefe de la Oficina Nacional de Vigilancia contra el antisemitismo (BNVCA, según sus siglas en francés) tiene una respuesta: “Muchos judíos franceses creen que la Justicia, la policía y los principales medios de prensa han intentado desviar la atención del crimen por la proximidad de la primera vuelta de las elecciones legislativas”.

Hay que recordar que en esos días Marine Le Pen encabezaba las encuestas. El ‘establishment’ no quería cederle un argumento explotable. Porque hay que añadir que, desde hace tiempo, los judíos franceses no tienen al FN de Marine Le Pen como enemigo. Es más, la jefa de este partido fue la primera, y única política, en denunciar el caso. Pero el argumento electoralista no parece ser el único.

El silencio de la prensa

La desatención de la prensa es menos sorprendente. Para empezar, la agencia France-Presse tituló la noticia “Caída de una mujer judía”. A la “capa de plomo” –denunciada por los abogados de Halimi– para enterrar la hipótesis de crimen antisemita, contribuyó una prensa maniatada por el temor a ser considerada “islamófoba”, el extraordinario adjetivo convertido en insulto que algunos desenfundan en cuanto a un asesino se le proclama seguidor de Alá.

El caso de Sarah Halimi no es el primero en ser silenciado como crimen antijudío por los medios de comunicación. Ilán Halimi, un parisino de 23 años, fue secuestrado durante semanas, torturado y abandonado después de haber sido rociado de gasolina por un grupo de jóvenes de origen africano y de confesión musulmana, encabezado por un tal Yussuf Fofana, que durante su juicio afirmó: “Ahora, cada judío que se pasee por las calles de Francia tendrá presente que puede ser secuestrado en cualquier momento”.

La policía bloquea la entrada de Sarcelles durante manifestaciones en contra de la ofensiva sobre Gaza, en julio de 2014. (Reuters)
La policía bloquea la entrada de Sarcelles durante manifestaciones en contra de la ofensiva sobre Gaza, en julio de 2014. (Reuters)

El semanario ‘Causer’ recuerda también el caso de Sebastien Selam, un ‘disc-jockey’ de 23 años, que en 2003 fue degollado por su vecino y amigo de infancia, Adel Amastaibou, que declaró tras su asesinato “he matado a un judío, voy a ir al paraíso”.

Otra pareja de jóvenes judíos de Creteil se libró de la muerte por poco en 2014. Sus agresores entraron en su domicilio y les pidieron dinero “porque los judíos tienen siempre mucho dinero”. Violaron a la chica antes de salir huyendo. Casos de delincuencia común para la prensa generalista.

El presidente del CRIF (Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia), Francis Kalifat, dejó de lado la tibieza para denunciar el asesinato de Sarah Halimi. En un artículo publicado en el diario ‘Le Figaro’, Kalifat denunciaba claramente a la prensa: “delincuentes ordinarios”, “lobos solitarios” o “enfermos mentales”; “todo se intenta justificar para no reconocer que, de nuevo, en Francia los judíos están siendo agredidos e incluso asesinados solamente por ser judíos”.

Kalifat añadía que se intenta cualquier cosa para no ver la nueva realidad de la sociedad francesa: los prejuicios antisemitas y el antisemitismo se han convertido en la característica de una parte creciente de muchos franceses musulmanes, el 50% de los jóvenes musulmanes de entre 15 y 25 años, según datos del Institut Montaigne. Para el máximo responsable del CRIF, la muerte de Sarah Halimi es un caso de escuela para describir un asesinato antisemita sobre el que pesa una verdadera ‘omertà’.

Intelectuales contra la ‘omertà’

Esa ‘omertà’, ese silencio impuesto o autoimpuesto, ha sido en parte roto por 17 de los más conocidos intelectuales franceses. Elisabeth Badinter, Alain Finkielkraut, Pascal Bruckner, Jean Pierre Le Goff, Marcel Gauchet o Michel Onfray, entre otros, escribieon una tribuna conjunta para decir que “todo hace pensar que en el crimen de Sarah Halimi la negación de la realidad ha golpeado de nuevo”.

No dar cancha a Le Pen, evitar la “estigmatización de todos los musulmanes”… todo sirve para justificar el silencio del antisemitismo en FranciaUno de los firmantes, Michel Onfray, el filósofo de izquierda creador de la universidad popular de Caen, va más allá y denuncia que Sarah Halimi ha sido asesinada dos veces: “La segunda, no dando el eco que merecía a la información de su muerte”. Onfray hacía una crítica más general a tres medios: “de ‘Liberation’ a ‘Le Monde’, pasando por France Inter (la emisora más a la izquierda de la radio pública), el islam es una religión de paz, tolerancia y amor, y todo lo que muestre que el islam no es una religión de paz, tolerancia y amor debe ser borrado, eliminado, olvidado, metido en un cajón o triturado para evitar demostrar que nos equivocamos”.

No dar cancha al Frente Nacional, rehuir ser tachados de islamófobos, evitar la “estigmatización de todos los musulmanes”, temor a perder el voto clientelista de los guetos… todo sirve para justificar el silenciamiento del sentimiento antijudío en Francia.

A ese silencio quiso también contribuir la cadena de televisión franco-germana ARTE. Su rama alemana realizó un reportaje sobre la situación de los judíos en Europa. Siguiendo el argumento tradicional, se esperaba un trabajo que denunciara, de nuevo, a la ultraderecha europea como principal enemigo de los judíos. Nada que ver con la realidad. El reportaje mostraba cómo el odio antijudío crece en los barrios de mayoría musulmana en Francia. Recogía las declaraciones de impotencia de políticos locales que han sido incapaces de frenar las razias de grupos musulmanes contra sus vecinos judíos. Se ofrecían imágenes de hordas armadas con cócteles molotov, barras, navajas y palos atacando barrios de su misma ciudad habitados por judíos. Esas escenas nunca han sido emitidas por otra televisión francesa.

La dirección de ARTE quiso enterrar el programa en un cajón, pero ante las protestas de los periodistas responsables del reportaje y la denuncia en las redes sociales, el canal, que presume de progresismo y refinamiento, se vio obligado a emitirlo. Eso sí, organizó a continuación un debate al que invitaron a “especialistas” que criticaban el documental. Los “tontos útiles del islamismo” en Francia tienen siempre la última palabra en los foros que se consideran progresistas.

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¿Qué es la Hermandad Musulmana? 

¿Qué es la Hermandad Musulmana?


¿Qué es la Hermandad Musulmana?

  • Una variedad de grupos se atribuyen el objetivo islamista de imponer sus creencias a los demás politizados. Entre éstas se cuentan ISIS, al-Qaeda y Hizb ut-Tahrir. Sin embargo, los mayor y mejor organizados de todos los grupos islamistas es la Hermandad Musulmana. Es el manantial de donde brota la ideología islamista.
  • El fundador de la Hermandad Musulmana, Hassan al-Banna, declaró que “Está en la naturaleza del Islam dominar, no ser dominado, para imponer su ley a todas las naciones y extender su poder a todo el planeta.”
  • Un proyecto de ley, presentado por el senador Ted Cruz, tiene a los Hermanos Musulmanes señalados como un grupo terrorista tendría un impacto de largo alcance, y seria el único gran golpe contra el extremismo islamista en el EE.UU..
  • Los Hermanos Musulmanes que operan en los EE.UU. dejarón claro que “su trabajo en Estados Unidos es una especie de gran jihad en la eliminación y la destrucción de la civilización occidental desde dentro y ‘sabotear’ su casa desgraciada por sus manos y las manos de los creyentes para que sea eliminada y la religión de Dios se haga victoriosa sobre todas las otras religiones “.
  • La Confianza islámica del Atlántico Norte, según el ex agente del FBI Robert Stauffer, “sirvió como un holding financiero a los grupos relacionados con la Hermandad Musulmana.” Este dinero estaba conectado a los EE.UU. desde países como Arabia Saudita, Kuwait, Afganistán, Egipto, Malasia y Libia.

Los musulmanes que viven en Estados Unidos probablemente tienen poco que temer de la Administración Trump y el 115 º Congreso. Por el contrario, los islamistas que viven en Estados Unidos tienen motivos para estar preocupados.

Un proyecto de ley presentado por el senador Ted Cruz para señalar a los Hermanos Musulmanes designados como grupo terrorista podría tener implicaciones de largo alcance, muchos de los cuales han recibido poca atención pública. El proyecto de ley, si se actúa sobre ellos, sería el golpe más grande pegado contra el extremismo islamista en los EE.UU.. También tendría de largo alcance impacto en Canadá y en otros lugares.

Islamistas son los que tienen el deseo de “imponer su interpretación del Islam sobre la sociedad por la ley.” Una variedad de grupos atribuyen al objetivo islamista de imponer sus creencias a los demás politizados. Entre éstas se cuentan ISIS, al-Qaeda y Hizb ut-Tahrir. Sin embargo, la mayor y mejor organizado de todos los grupos islamistas es la Hermandad Musulmana. Ellos son el manantial de la cual el fluye ideología islamista . El fundador de la Hermandad Musulmana, Hassan al-Banna, declaró que “Está en la naturaleza del Islam a dominar, a no ser dominado, para imponer su ley a todas las naciones y extender su poder a todo el planeta.”

El emblema de los Hermanos Musulmanes, y su fundador, Hassan al-Banna.

Los Hermanos Musulmanes operan en los Estados Unidos dejó en claro que:

“Su trabajo en Estados Unidos es una especie de gran jihad en la eliminación y la destrucción de la civilización occidental desde dentro y ‘sabotaje’ su casa desgraciada por sus manos y las manos de los creyentes de manera que se elimina y la religión de Dios se hace victorioso sobre todos los demás religiones “.

El productor del memorando del que se deriva esta declaración era Mohamed Akram (AKA Mohammad Akram Al-Adlouni). Actualmente es el secretario general de al-Quds Internacional , el grupo de expertos internacionales de los Hermanos Musulmanes.

Hoy en día, de acuerdo con un informe de 2015, Mohammed Akram Adlouni es el secretario general de la Fundación Internacional de Al Quds , una entidad terrorista global Designado Especial , acusado por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos de financiar a Hamas. El Departamento del Tesoro de notas :

“El liderazgo de Hamas lleva a cabo todos los asuntos de la Fundación a través de miembros de Hamas que forman parte del Patronato, el Consejo de Administración, y otros comités administrativos. Todos los documentos, planos, presupuestos y proyectos de Al-Quds son elaborados por funcionarios de Hamas. Varios altos funcionarios de Hamas, incluidos los terroristas globales especialmente designados Musa Abu-Marzuq y Usama Hamdan, que se presentan en Patronato Al-Quds’. Se dijo a los representantes en una conferencia de Al-Quds a considerarse embajadores no oficiales de Hamas en sus respectivos países “.

El presidente del consejo de administración de la Fundación Internacional de Al Quds se identifica como base en Qatar, Yusuf al-Qaradawi, la figura liderazgo espiritual de los Hermanos Musulmanes. Qaradawi es objeto de una notificación roja de INTERPOL .

La medida SB – S.68

La medida SB S.68, no sólo tendría el efecto de designar a los Hermanos Musulmanes como una entidad terrorista, pero también sería una lista de tres grupos de fachada de los Hermanos Musulmanes: El Consejo de Relaciones Americano-Islámicas (CAIR), la Sociedad Islámica de América del Norte ( ISNA) y la North American Islamic Trust (NAIT).

CAIR ya ha sido identificado como una organización de fachada de la Hermandad Musulmana, fundada para hacer avanzar la causa de Hamas , y fue catalogado como una entidad terrorista por los Emiratos Árabes Unidos en 2014 . CAIR funciones como las relaciones públicas y el brazo legal de los Hermanos Musulmanes y que regularmente lanza demandas contra los que hablan en contra de Islam extremista. Su designación como un grupo terrorista podría dañar gravemente los intereses de la Hermandad Musulmana y Hamas.

ISNA fue el primero de los grandes grupos de los Hermanos Musulmanes se formaron a partir de la Asociación de Estudiantes Musulmanes (MSA), en sí formados por partidarios de los Hermanos Musulmanes . Su pérdida sería socavar los Hermanos Musulmanes en múltiples niveles.

El gran impacto

La cuestión más importante en Bill S.68 puede ser la inclusión del NAIT – América del Norte Confianza islámica. Formado en 1973, que es bastante puede describir como un waqf , que es el sistema financiero islámico igual a un fideicomiso o fondo de dotación.

Las propiedades y efectivo fondos de la NAIT nunca se han hecho completamente claro. CAIR sí afirmó que el NAIT tiene el título de un 27% de las 1.200 mezquitas en los EE.UU.. La página web NAIT afirma que “tiene el título de aproximadamente 300 propiedades .” Esto significa que los Hermanos Musulmanes controla un gran número de mezquitas y otras propiedades en los EE.UU., donde se propaga el mensaje de la Hermandad.

El ex agente del FBI Robert Stauffer condujo una investigación de 1980 en el NAIT, incluyendo su papel en la toma de control ideológico de mezquitas moderadas. En ese momento, se evaluó que el ISNA recibió millones de dólares del NAIT, que dice “sirvió como un holding financiero a los grupos relacionados con la Hermandad Musulmana.” Este dinero estaba conectado a los EE.UU. desde países como Arabia Saudita, Kuwait , Afganistán, Egipto, Malasia y Libia.

Al igual que CAIR y el ISNA, NAIT tendría sus activos congelados si se designa como un grupo terrorista. Esto incluiría la propiedad, tales como bienes raíces, así como dinero en efectivo y otros activos depositados en cuentas bancarias. La responsabilidad de esta caería sobre todo al Departamento del Tesoro, el Departamento de Justicia y la estrategia interinstitucional integrado conocido como el blanqueo de dinero Estrategia Nacional (NMLS) .

Además de despojar a los Hermanos Musulmanes de sus activos, Bill S.68 también tendría el efecto de silenciar la voz extremista de los Hermanos Musulmanes en los EE.UU., junto con su extensa red de colaboradores. El flujo financiero de otros países sería detenido (piensa en Arabia Saudita, Qatar y Turquía), mientras que la financiación de grupos delanteros de los Hermanos Musulmanes en otros países se detendría así (creo Canadá).

Este proyecto de ley sería un primer paso de gran ayuda en la lucha contra lo que parece estar en la parte de más de una yihad global con propósito

Tom Quiggin, un experto cualificado tribunal el terrorismo y la inteligencia práctica, se basa en Canadá

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